lunes, 11 de agosto de 2008

Primeros errores olímpicos

Por Jorge

Cuando llegan las victorias hasta los errores más garrafales quedan ocultos como si no hubiesen ocurrido. Pero aquí voy a destapar algunas de las primeras pifias ocurridas en la jornada inaugural del baloncesto olímpico.


Gasol sigue desganado pese a sus 11 puntos y 7 rebotes (foto: acb.com)

Eso sí, no me resisto a comentar algún detalle virtuoso del equipo español. Lo mejor del partido España-Grecia fue el resultado. El juego ofensivo y defensivo fue discontinuo, y básicamente gracias al trío Rudy, Calderón y Jiménez y a las pequeñas aportaciones del resto se pudo salvar el partido. El primero destacando en la anotación, el segundo en la dirección y el tercero en esa labor oscura tan poco vistosa para el público en general, pero muy valorada para el buen aficionado y no digamos para cualquier entrenador que se precie.

Lo peor, la continuidad (vista en los amistosos) en la apatía de Pau Gasol. No se quien le dijo que tenía buen tiro exterior y que eso sería un arma añadida a su juego, pero ese triple que no toco aro es para que se le caiga la cara de vergüenza. Si a eso añadimos la parsimonia y el retraso que supone el paso del balón por sus manos en el poste bajo, ahora se entiende que no jugase tanto como en otras ocasiones y tal y como auguré, sus minutos irán relacionados a su acierto, y no sólo ofensivo, pues volvió a mostrar poco interés en el balance defensivo. Esperemos que su desgana pase con los días de competición y despierte cuando más lo necesite el equipo.

Pero el peor error del partido y que puede costar caro con otra situación en el marcador, fue el exceso de confianza del último cuarto que propició varias pérdidas de balón ante una presión griega a la desesperada y que de no ser por el colchón de puntos obtenido antes, y en buena medida gracias al excesivo error griego en el tiro libre, nos hubiera podido costar un disgusto.

Al respecto de los tiros libres griegos, decir que tengo una teoría que suelo explicar a mis chavales durante las temporadas cuando al mirar el acta de nuestros partidos, veo que hemos fallado más tiros libres que una escopeta de feria. Al final de los partidos es fácil hacer basket ficción añadiendo a los puntos propios aquellos que se habían podido conseguir con los tiros libres y demostrando que se podía haber podido ganar el partido. Este es un consuelo fácil, pero a mi me gusta destacar que los tiros libres es un proceso continuo durante el partido, y el hecho de ir anotándolos durante el juego, supone que las diferencias se recorten en el marcador y que el equipo que va por delante no juegue de igual modo cuando está en el último cuarto con cinco o seis puntos arriba que con quince o más. Cuando el marcador esta más ajustado, los balones “queman” y los miedos afloran. En todo caso, es lógico que chavales que no pasan de los diecisiete años tengan problemas de concentración y acierto con el tiro libre, más sangrante es que los tengan profesionales que se suponen que entrenan éste, que es el tiro más sencillo del baloncesto.

Y hablando de miedos, otro ejemplo de exceso de confianza fue protagonizado por Lituania en su partido contra Argentina. Entrando en los últimos cinco minutos con más de diez puntos de ventaja, el miedo a ganar lituano, unido al arrojo y acierto argentino, que algunos llaman competitividad, hizo que el equipo albiceleste estuviese a punto de levantar el partido. Finalmente a falta de una posesión en manos lituanas y con empate en el marcador, el acierto triple de Kleiza unido a un error del seleccionador argentino (atentos jóvenes y no tan jóvenes entrenadores) propicio el respiro lituano. El error fue no pedir antes del enceste un tiempo muerto para garantizarse sacar en medio campo para un último tiro con muy pocos segundos (2.1 en este caso). Quizá los tiempos estaban agotados, pero de ser así entonces el error se produjo por no haber reservado un tiempo para tales momentos conociendo un previsible final igualado.

Además del tema de los tiempos muertos, queda a criterio del entrenador o incluso de los jugadores el haber hecho una falta rápida para tener el último ataque en sus manos. Incluso para aquellos que sostienen que prefieren jugársela a defender en una situación similar, esa opción es factible si la defensa es agresiva arriesgando el robo desde el inicio: si pitan falta te quedas con la última bola, de lo contrario también. Pero la defensa de Argetina no hubiera asustado ni a mi equipo junior.

Terminare la primera jornada masculina comentando el bochornoso arbitraje visto en el Estados Unidos-China. Mi habitual alabanza de los árbitros hace que en ocasiones quede con el culo al aire cuando se dan errores continuos que ve cualquier aficionado pero no digamos cualquier árbitro allí presente o que lo haya visto por televisión. Fácilmente hubo de quince a veinte salidas en pasos de los americanos sino más, y muchas de ellos propiciando muchos puntos fáciles.

Kobe y cía. corren que se las pelan (foto: nba.com)

¿Ningún jefe del estamento arbitral FIBA estaba presente en el campo? ¿Con que cara se queda un árbitro que haya pitado antes y que ve el partido en la grada? ¿Por qué nunca sale un árbitro, aunque sea fuera de este ámbito profesional, para denunciar tamaña cantidad de errores? Conste que los yankees no sacan ninguna ventaja intencionada que no sea habitual y legal en sus partidos de la NBA, pero recordemos que la competición se juega bajo reglas FIBA, con lo que o se adaptan o cambiamos el reglamento cada vez que juegue un equipo NBA una competición internacional.

Una de dos, o los árbitros sufren un repentino cambio de reglas durante un partido del equipo de Estados Unidos, o existen órdenes desde arriba para consentir algo que ve cualquier ciudadano de a pie, lo cual a mi modo de ver, es una adulteración de la competición. Todos los equipos tienen que jugar con el mismo reglamento y con el mismo criterio arbitral. Espero reacciones o tal vez como suele ocurrir, todos miraran para otro lado y el tema no pasara de ser algo anecdótico aunque para mi no lo sea tanto.

Finalmente comentar el primer partido disputado por las chicas españolas frente a las anfitrionas. Leo en la edición impresa del Diario As del domingo, que la no convocatoria de Marta Fernández obedece a un problema de incompatibilidad de caracteres entre ella y Amaya Valdemoro. Confió en que esto no deje de ser un bulo tan habitual en la presa deportiva española, porque de no ser así, sería una bajada de pantalones del seleccionador nacional. Y comento esto porque ante el escaso acierto de las nuestras en su primer partido, ya se empezó a echar de menos a la hermana de Rudy, no ya por su facilidad ofensiva, sino por la aportación de energía que supondría para el equipo, pues después de la pobre defensa y garra mostradas contra las chinas, con ese nivel no asustamos a nadie. Además se mantiene el error de no dar oportunidades a las jóvenes Abalde y Nicholls. Nueva presencia testimonial en el partido con nueve minutos entre las dos. Mientras la Valdemoro que ha ido tocada (físicamente) al campeonato, parece seguir así a tenor de su paupérrima actuación inicial.

De momento el panorama ha mejorado después del error inaugural con una victoria vital frente a Nueva Zelanda esta pasada madrugada (hora española), pero seguro que en el futuro lamentamos un cruce más difícil por no haber puesto algo más de interés en el partido inaugural. Esta vez las rotaciones han sido mejores y eso ha supuesto una frescura física que ha repercutido en una mejor defensa e incluso en salidas al contraataque tan características de las chicas españolas.

Continuará...

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