Por Jorge
La comunicación es una parte más del baloncesto que sólo se asimila cuando se alcanza cierta madurez en el juego, y que se adquiere a través de las explicaciones oportunas y viendo el ejemplo de los equipos y jugadores ya experimentados.
Hablar en baloncesto permite resolver problemas ofensivos o defensivos, y favorece la buena química de los equipos animándose y apoyándose cuando las situaciones lo requieren.
La comunicación defensiva es una parte fundamental de la defensa. Los buenos equipos suelen tener regladas las palabras claves que se utilizaran en las diferentes situaciones que se puedan dar durante el juego, y que todos los jugadores que estén en la pista serán capaces de entender para llevar a cabo las acciones que en cada momento se precisen.
Avisar cortes (¡corte!), pedir cambios defensivos en desajustes o en situaciones de bloqueo (¡cambio!), cantar balón (¡balón!) en una situación de inferioridad y así evitar que dos defensores vayan a parar al balón, pedir ayuda (¡ayuda!) cuando se está en un emparejamiento con desventaja o cuando se ha sido desbordado por el balón, cantar tiro (¡tiro!) para que nadie se despiste y se pueda cerrar el rebote, etc.
En ataque, la comunicación es importante sobre todo para los directores de juego (bases) a la hora de mandar jugadas y de colocar a sus compañeros cuando hay cierto atasco ofensivo. Pero también en situaciones de bloqueo indirecto para avisar al compañero que lo recibe si se despista, a la hora de exigir que alguien se prepare para hacer balance defensivo o cargar el rebote de ataque, para avisar que hay que tirar si alguien se despista en un final de posesión, etc.
También los parones en el juego pueden ser un buen momento para hablar. Cuando se pita una violación del reglamento o una falta, durante la ejecución de unos tiros libres o de cualquier otra situación que no sea un tiempo muerto, los jugadores también pueden hablar para decidir emparejamientos defensivos o situaciones ofensivas a realizar en los siguientes ataques. He incluso deberían ser altamente receptivos en esos momentos porque es entonces cuando un entrenador puede hacerles indicaciones concretas sobre situaciones a corregir y mejorar sin necesidad de pedir tiempo muerto.
Un ejemplo de esa comunicación durante parones de juego lo hemos visto todos alguna vez con los corrillos que a veces forman los jugadores en situaciones previas a unos tiros libres en los que el base o un jugador de alto ascendente sobre el equipo reúne a todos para animarles o hacerles alguna indicación oportuna.
Todo esto está muy bien. Pero si tienes un equipo de tímidos, muchas situaciones que se podrían resolver con un poco de comunicación se irán al traste por no hablar. Y si tienes un equipo de jugadores poco receptivos, más de lo mismo. Es decir, que si son incapaces de jugar y escuchar a la vez, vale que a veces no sea fácil, pues nuevamente se perderán las ventajas de una buena comunicación.
Cuando se pide a chavales de baloncesto de formación que tienen que hablar durante el juego, o bien no se atreven, o bien no saben que decir, o bien no paran de hablar para mal.
La mejor manera de enseñar a hablar en el campo esta en el entrenamiento y viendo baloncesto profesional (aunque el ruido ensordecedor que acompaña sus partidos les lleva a una comunicación en ocasiones más gestual) o de otros equipos senior de menor categoría. Los más jóvenes cuando ven un partido por la tele rara vez se dan cuenta de todo lo que se puede llegar a hablar durante el juego. Luego cuando se tiene la suerte de ver un partido en directo desde una distancia próxima a la cancha alucinan con el run-run habitual tanto en ataque como defensa.
En el siguiente video se pueden ver algunos ejemplos de situaciones en las que los jugadores hablan en pleno juego o durante algunos de los parones que se dan en los partidos:
Conocido qué se puede hablar, cómo se puede hablar, y cuándo se puede hablar, para poder aplicar la comunicación en los partidos previamente debemos de haberla practicado durante los entrenamientos pues no se puede pretender que de la noche a la mañana un equipo de “mudos” se ponga a hablar por los codos cuando las situaciones del juego lo requieran.
El polo opuesto de la comunicación que se suele dar en los inicios del baloncesto es el típico pesado que está todo el partido ¡pasa, pasa, pasa! sea cual sea su posición en el campo y la situación del juego.
En el caso de la mala comunicación durante el juego protagonizada por los entrenadores de categoría de formación (también los hay entre los profesionales) se da cuando están “radiando el partido” indicando a los jugadores que tienen que hacer en todo momento. Así no se promueve que los jugadores tengan iniciativa a la hora de tomar decisiones que es una de las enseñanzas fundamentales que aporta los partidos durante la formación. Esto en ocasiones conduce a que los suplentes del banquillo también se apunten al juego y se dediquen a influir en las decisiones que deben tomar los jugadores de campo indicándoles que tiren o pasen según consideren oportuno.
Por último, la comunicación también debe existir con los árbitros. Por ejemplo cuando no se entiende el porqué de una falta u otra acción pitada. En esos casos preguntar permite mejorar el conocimiento del reglamento y corregir futuras sanciones. A esto deberían contribuir los árbitros que a veces son también poco comunicativos incluso cuando los jugadores se dirigen a ellos de manera educada (cuando no se hace así se entienden las negativas arbitrales, claro).
sábado, 2 de junio de 2012
Comunicación en Baloncesto: hablar durante el juego
miércoles, 30 de mayo de 2012
Hemeroteca (6): "Magic" y la primera canasta del Sant Jordi
Por Jorge
Este verano se cumplen veinte años de la celebración de los JJ.OO. de Barcelona 1992, y con ello también de la participación del por muchos considerado como el mejor equipo de la historia del baloncesto: el Dream Team.
Hemeroteca rescata la portada y algunas fotografías que “Gigantes del Basket” publicó sobre la visita que varios años antes (septiembre de 1990) realizó “Magic” Johnson a Barcelona y que se puede considerar como parte del germen de aquel equipo.
El acto principal de aquella visita fue la inauguración del que se suponía por entonces que sería el escenario en el que se disputaría el baloncesto olímpico: el Palau Sant Jordi. Al final, la competición de baloncesto se jugó en el Palau Olimpic de Badalona.
El caso es que Johnson, cuya visita corrió a cargo de un patrocinio comercial, se encargó de anotar la primera canasta del Sant Jordi. Y también aprovecharía la visita para participar en un entrenamiento con el Barcelona del todavía legendario Juan Antonio San Epifanio “Epi”. Un par de años después se reencontrarían en los Juegos durante el enfrentamiento entre estadounidenses y españoles, aunque Epi no jugaría por lesión.

Durante su breve estancia en España, “Magic” realizó una escala previa en Madrid, y en la rueda de prensa garantizó su participación en los Juegos si no sucedía ningún imprevisto. El títular fue: “Seré olímpico en Barcelona”.
Después de aquel anuncio, y pese a su posterior retirada del baloncesto por ser portador del VIH en 1991, "Magic" jugaría en Barcelona. Y cuando existieron algunas reticencias entre las estrellas NBA sobre su posible participación, “Magic” actuó como cabeza visible que se encargaría de convencer a todos para que formaran parte de aquel equipo irrepetible.
El equipo de ensueño estadounidense compuesto por jugadores NBA deleitó a todos los aficionados del mundo durante aquel verano del 92, y estuvo formado por: Christian Laetner (NCAA), David Robinson (Spurs), Pat Ewing (Knicks), Larry Bird (Celtics), Scottie PIppen (Bulls), Michael Jordan (Bulls), Clyde Drexler (Blazers), Karl Malone (Jazz), John Stockton (Jazz), Chris Mullin (Warriors), Charles Barkley (Sixers), “Magic” Johnson (Lakers).
sábado, 26 de mayo de 2012
Imágenes de BA-LON-CES-TO (5): Barcelona
Por Jorge
Solitaria canasta en lo alto del Parque Güell en Barcelona.
Después de subir cuestas cual condenado, y pelearse con turistas y paisanos admirando el arte de Gaudí, pese a que en el suelo haya tierra, no me diréis aficionados que no dan ganas de tirarse unos tiros en una canasta con tan buena pinta.
miércoles, 23 de mayo de 2012
Rutinas, rituales, y tiro
Por Jorge
La técnica individual tiene mucho de rutina (costumbre o hábito de hacer las cosas de forma mecánica y sin razonar). Para dominar el bote, tiro, paradas, pivotes, etc., primero hay que aprender como realizar los gestos y movimientos correctamente para después repetirlos una y otra vez, añadiendo velocidad a su ejecución.
Cuando los más jóvenes están aprendiendo no terminan de entender porque se insiste en la práctica repetitiva de los gestos técnicos para que luego se hagan con acierto durante el juego. Por ejemplo en el caso del tiro.
Para muchos parece que el acierto en el tiro es casi fruto del azar, cuando en verdad, entre otros muchos factores por supuesto, está la repetición constante, es decir, la práctica que hace que al final existan más probabilidades de encestar.
Ray Allen es un jugador técnicamente notable que destaca por su habilidad para el tiro (máximo anotador de triples de la historia de la NBA) fruto de su trabajo cotidiano, incluso todavía ahora pese a tener una trayectoria y un dominio de los gestos técnicos en el tiro que no ofrece dudas.
Para aquellos que quieren mejorar su técnica, además de su acierto, a veces se preguntan que se necesita, y la respuesta es sencilla, tiempo, paciencia, y constancia. Tener una buena rutina de práctica permitirá mecanizar movimientos que luego se aplicaran al juego:
En el anterior video se ve la rutina que tiene Allen antes de un partido. Además de las virtudes que pueda tener para la mejora técnica y física, en este caso, esta rutina también tiene mucho de ritual que ayuda al jugador a mejora su concentración, además de ayudarle también a mejorar en confianza y seguridad antes de afrontar un partido.
Otro ejemplo de ritual en el baloncesto lo tenemos en el tiro libre. Misma distancia y condiciones similares siempre. Desarrollar siempre el mismo ritual durante su ejecución procura confianza y concentración al tirador. Factores notables para conseguir acierto si además ya se dispone de la mecánica de tiro adecuada.
Las rutinas de tiro o de otros gestos técnicos no son exclusivas de la preparación prepartido, también se pueden considerar en el entrenamiento individual, es decir, aquel jugador que quiera mejorar su técnica sólo necesita una canasta, un balón, y autoimponerse una serie de ejercicios con un determinado número de repeticiones. Por ejemplo, anotar/tirar x tiros en una posición de 45º a tablero, anotar/tirar x triples, hacer x recorridos de fondo a fondo realizando cambios de mano entre las piernas, etc.
Aquellos que juegan en un equipo suelen tener una serie de días de entrenamiento, pero nunca es suficiente, entre otras cosas porque son multitud los detalles a entrenar, y en los equipos además de la técnica, también se tiene que trabajar la preparación física, y la táctica individual, y colectiva. Y si bien tampoco hay que realizar sobreesfuerzos porque tan importante es la actividad como el descanso, buena parte de la mejora en la técnica vendrá determinada por el entrenamiento individual que cada cual esté dispuesto a realiza independientemente del objetivo final que se tenga: jugar en la elite o disfrutar del juego sin más.
Para aquellos que decidan crear y realizar sus propias rutinas para mejorar su técnica y su acierto, recomendarles paciencia pues la mejora en la ejecución técnica se producirá poco a poco. No se tendrá un bote o un tiro técnicamente bueno de la noche a la mañana, ni tampoco se conseguirá anotar con facilidad en un santiamén.
Una vez que el gesto sea bueno, habrá que añadir velocidad a la ejecución, y sobre todo que esa ejecución sea similar a las situaciones de juego que luego nos vamos a encontrar en los partidos. Esto es algo que tampoco entienden los más jóvenes. El juego sin defensa en 1x0 nunca es efectivo si quien ataca no imagina defensa. ¿Por qué tengo que hacer una salida abierta después de finta, bien flexionado y con velocidad si no tengo a nadie delante? ¿Por qué tengo que dar un bote fuerte para que el balón suba rápido para que el gesto de tiro sea a su vez más rápido y efectivo si no tengo defensa? Muy sencillo. Porque si no se practica a la velocidad y en las condiciones que luego se tendrá con defensa, cuando se tenga esa defensa en un partido será poco probable que se alcance un alto nivel de acierto.
Las pulsaciones durante los ejercicios de tiro también son un factor importante que determina el acierto en los partidos. Que quiere decir esto, pues que si un jugador está acostumbrado a tirar y anotar a ochenta pulsaciones, será un buen tirador de “salón”, pero cuando llegue la hora de un partido en el que la agitación del juego le lleve a estar por encima de las ciento sesenta pulsaciones de media, su nivel de acierto bajará notablemente. No es lo mismo tirar “fresco” que “cansado”. Así de sencillo. Otra cosa es que primero haya que practicar a ritmo bajo para coger técnica y confianza para después ir aumentando ese ritmo asemejándolo al que se vivirá durante los partidos.
Si en la práctica sin defensa se puede conseguir una ejecución técnica lo más parecida a la que luego se vaya a aplicar en un partido, y se consigue realizar una ejecución fluida y anotar, luego habrá mayores niveles de acierto por la confianza que el entrenamiento aporta al jugador.
sábado, 19 de mayo de 2012
Leído/escuchado en los medios (2):
formación para la vida "normal" del jugador retirado
Por Jorge
El baloncesto profesional tiene sus peligros cuando los jugadores no se andan con ojo pensando en su futuro pues sus carreras duran pocos años, y están expuestos a lesiones y otros avatares que pueden sumirles en una vida desgraciada sin la formación necesaria.
Antoine Walker, exitoso jugador (campeón NCAA con Kentucky, y NBA en Miami Heat) que cayó en desgracia por su mala cabeza (formación).
En los medios de comunicación de vez en cuando aparecen ejemplos de ex-jugadores que una vez retirados no tienen qué hacer tras sus vidas profesionales, y lo que es peor, casos de algunos que dilapidaron grandes fortunas quedando en la ruina y sin poder hacer frente a una vida “normal”.
Estas situaciones suele darse en la NBA, pero encestando.com publicó esta semana una entrevista a Xavi Crespo, jugador en su día de la ACB que incluso llego a ser internacional, en la que habla sobre como fue su experiencia cuando dejó el baloncesto profesional.
Crespo reconocía que el día que tuvo que retirarse prematuramente debido al mal estado de una de sus rodillas se le abrió un mundo de incertidumbres: “¿Ahora qué se hace?’ Es una situación complicada y a mí me faltaban los mimbres para gestionarla. Debería haber estado preparado mejor de lo que lo estuve.”.
Por suerte pudo reconducir su vida, y ahora trabaja para que otros deportistas no caigan en los mismos errores: “…gané más dinero que el que la mayoría de la gente ganará en su vida… Cuando tienes mucho, gastas mucho. (…) Busco concienciarles de que se formen, de que tengan perspectiva, conocimiento, de que cuiden el dinero…”.
Hace un tiempo, Corey Crowder en su blog de solobasket.com daba algunos consejos para evitar este tipo de situaciones después de la retirada. Esas recomendaciones eran aplicables a jugadores NBA pero por sentido común también podrían serlo en otros baloncestos y deportes.
Si esta situación la viven profesionales que pueden y suelen, aunque no siempre es así por lo que vemos, estar bien asesorados, que no les pasará a quienes no lo están tanto, o a quienes ni siquiera llegan a la elite, y descuidan su formación.
Ésta es la "cara b" del baloncesto profesional que los jóvenes aficionados pocas veces tienen en cuenta cuando sueñan con jugar en la elite, y es que todos alguna vez hemos pensado que la vida del deportista de alta competición es de color de rosa, pero sin la preparación personal adecuada el impacto de la vida profesional puede ser brutal, y acabar mal cuando esa vida se termina.
Para aquellos jóvenes o no tan jóvenes que todavía no se encuentran en estos niveles, pero que trabajan para intentar llegar a lo más alto, insistir en que independientemente de la cota profesional que se llegue a alcanzar (si es que se llega porque las probabilidades son muy pequeñas), conviene no dejar de disfrutar del baloncesto, pero sin olvidar diversificar intereses y formación pues a veces se malgasta mucho tiempo intentando alcanzar un sueño que no se consigue, y al final no se tiene ni la excelencia deportiva ni la preparación adecuada para la vida “normal”.





