lunes, 16 de octubre de 2017

Pronósticos y algunos apuntes de la temporada NBA 2017-18

Por Jorge

La temporada NBA comienza en un par de días, y como es habitual aquí jugamos (e invitamos a jugar a los lectores que quieran hacer algún comentario) a hacer vaticinios de quienes serán los mejores equipos del curso, y que jugadores aspiran a los grandes premios individuales.

En este caso también habrá tiempo para que el lagunero haga una previa de lo que desea (y lo que seguramente pase al final) en sus queridos Lakers para este nuevo curso baloncestístico.

Una queja muy habitual que hacen algunos sobre el pobre seguimiento y conocimiento que tiene el aficionado medio de la liga ACB está en el constante cambio de jugadores de unos equipos a otros, cosa que en tiempos pasados no ocurría. Pues en la NBA la situación no es distinta, y me parece que allí sí están más o menos al día.

El caso es que este verano ha vuelto a ser prolijo en movimientos, y entre los cambios de cromos más destacados se pueden citar: Melo y Paul George a OKC, Chris Paul a Houston, y Hayward e Irving a Boston.



Estos cambios lejos de resolver dudas, hacen que aumenten de cara al siguiente verano:

¿Continuará Chris Paul en Houston?
¿Se marchará LeBron James a los Lakers (y con él Wade)?
¿Se reunirán los tres mencionados (y Anthony) en algún equipo?
¿Renovará Paul George con OKC o marchará a Lakers?

Seguramente la respuesta dependerá de lo que suceda este curso. Y quien sabe si no será ahora la moda fichar por una o dos temporadas a lo sumo, y en función del resultado deportivo continuar o buscar nuevos aires en los que aspirar a conseguir un campeonato. Sin duda nada que ver con otros tiempos en los que las superestrellas (quizá sea porque las actuales no lo sean tanto aunque se nos vendan como tales) se quedaban en un equipo y sólo al final de sus carreras quizás partían buscando una última oportunidad de conseguir un anillo.

Porra de equipos para playoffs

El debate de la temporada está entre quienes ahora consideran máximos favoritos del este a Boston, y quienes siguen confiando en LeBron James y sus Cavs pese al intercambio que envió a Irving a los Celtics.

Y a todo esto fuera del foco están los Warriors que en realidad siguen siendo los favoritos para revalidad título.

Aventurar un escenario de playoffs en el este es pura lotería más allá de Boston, Cleveland y Toronto. El resto tiene piezas para alcanzarlos, incluso los negados Knicks, pero todo dependerá del comienzo de temporada y como afecten las rachas negativas al ánimo de los equipos.

A los tres mencionados le sumaría Milwaukee, Washington, Charlotte, Miami e Indiana. Y en contra de lo que opinan muchos, en el pelotón de los torpes volverán a estar unos Sixers que toman decisiones difícilmente entendibles: elegir a Fultz cuando pretendes utilizar a Simmons de point-forward, renovar a Embid por un pastizal después de jugar únicamente 31 partidos en su carrera… y que está más tiempo fuera que dentro de la cancha.



En el oeste adivinar lo equipos de postemporada tienen la dificultad del efecto contrario, son tantos los aspirantes por armazón de sus plantillas, que se prepara otra lucha fratricida para alcanzar los mejores puestos.



A los favoritos Warriors añadiría a: San Antonio (habrá que ver que pasa con el estado físico de Leonard), Houston, Oklahoma, New Orleans, Minnesota, Clippers y Denver. En la pelea por el último puesto estará Portland con el a mi juicio, infravalorado Damian Lillard, y tal vez los Jazz.


Si en el este veo a los Sixers de capa caída, en el oeste no veo que vaya a funcionar la mezcla de jóvenes y veteranos de los Kings, que un año más estarán en el pozo pese a que de vez en cuando ofrezcan algunos detalles para guardar.

Porra de futuros premios individuales

Para la carrera por el MVP de la temporada lo fácil sería nombrar a James, Curry o Durant, además de Harden o Westbrook (más difícil este curso compartiendo bola con Chris Paul el primero y con Goerge/Melo el segundo). Por eso me voy a lo difícil, Karl Anthony Towns, que a buen seguro hará números para conseguirlo, y sobre todo, y esta es mi apuesta, Giannis Antetokoumpo. Por cierto, estos dos últimos son los dos jugadores que mayormente fueron elegidos por los general manager para ser pieza angular en el inicio de un proyecto.

Para el premio de rookie del año todos miran a Philadelphia (Ben Simmons y Markelle Fultz) y L.A. (Lonzo Ball). Me parece que en el caso de los jugadores de Philly tendrán como principal hándicap el abuso de bola de uno y otro, mientras que en Los Angeles parece que todo pasará por las manos del exjugador de UCLA.

Sin embargo creo que los “tapados” son Dennis Smith jr (Dallas), Kyle Kuzma (Lakers) (el robo del draft para muchos pero ojo con Donovan Mitchell de los Jazz), y mi apuesta, que es Milos Teodosic (Clippers).

No las tenía todas conmigo en el caso del serbio, por su en ocasiones apatía, por su físico en apariencia poco preparado para el ritmo NBA, y por su defensa más que discutible, pero en la pretemporada ha demostrado las virtudes que conocemos de su talento en Europa, y la verdad, la competencia en el puesto de base en su equipo no es muy grande, con lo que podrá seguir demostrando su categoría, que sin duda está por encima de cualquier imberbe jugador procedente del baloncesto universitario.


Para el mejor defensor del año, como siempre, me gustaría que fuese un jugador exterior por la dificultad y mérito que tiene defender a los “pequeños” de la NBA, cada vez más rápidos y fuertes, además de mejores tiradores (o que al menos tiran más). Por ejemplo el premio para Ricky Rubio por su constancia defensiva además supondría intuir que su equipo lo hizo bien durante el curso.

Otra opción sería un “grande” de la nueva ola como por ejemplo Porzingis, capaz de moverse con cierta soltura para perseguir a un exterior, y enorme para bloquear cualquier intento de canasta cerca del aro.

El mejor sexto hombre de la liga me gustaría que saliese del banquillo de los Lakers, posible por la rotación alta de Walton que da mucho protagonismo a quienes salen del banco, y porque eso podría ser señal de que el equipo peleó por una plaza en playoffs, aunque sobre eso luego opinará el lagunero.

Y por último para el premio de mejor entrenador del año, se hace muy difícil un pronóstico ahora, pero quizá podría ser para Jason Kidd o Eric Spoelstra si consiguen que sus Bucks o Heat den un gran salto en su conferencia, o tal vez el premio viaje al oeste si alguno de sus proyectos de playoffs se destapa (¿Quin Zinder en Jazz? ¿ Alvin Gentry en Pelicans?).

El lagunero opina… Previa de Lakers

El verano dio alegrías y penas como no puede ser en un equipo en construcción. Pena la de ver marchar a David Nwaba o Tariq Black, jugadores que no son de renombre pero que pueden ser secundarios muy válidos, sobre todo en el apartado defensivo que es el gran hándicap del equipo.

Y las alegrías fueron además de la buena pinta de sus elecciones en el draft, tal confirmación en la victoria en la liga de verano de Las Vegas.


El curso pasado L.A. fue el peor equipo defensivo de la liga, permitiendo puntos en la pintura a mansalva, y también desde la línea de tres puntos. A priori la llegada de Caldwell-Pope, Bogut y Brook Lopez debería ayudar en ese apartado, pero se hace difícil pensar en que el cambio sea demasiado grande.

“Magic” Johnson comentó que esta temporada Ingram debe dar un salto como líder anotador del equipo pero no lo veo. Sus porcentajes en el tiro exterior son muy flojos y su físico no le permite sobresalir en la pintura. Deja muy buenos detalles de vez en cuando, pero no creo que pueda asumir ese liderazgo anotador.

Kyle Kuzma si me parece más ambicioso, con mejores porcentajes, capaz de recibir y anotar como de crearse sus propios tiros. Ve el aro como una piscina, tiene mucha confianza, y es un anotador tanto desde fuera como en la zona. Si yo estuviese en el lugar de Johnson y Walton daría mando en plaza a este chaval.


El crecimiento de Kuzma como el del resto de jóvenes parece que estará en manos de un Lonzo Ball que arrastra al bocazas de su padre pero que luego en la cancha demuestra tener muy buenas manos para el pase (me gusta mucho que no abusa del bote) y es muy serio en su juego.


Todo apunta a que esta será otra temporada de transición a la espera de cazar un par de superestrellas (LeBron, George…) el verano que viene, pero convendría que compitiesen, incluso con miras de entrar en playoffs, porque el mercado angelino y la tradición histórica de la franquicia puede que no sean suficientes atractivos para conseguir alguno de esos grandes jugadores. Que el equipo pelee por la postemporada (36-40 victorias) gracias al crecimiento de sus piezas jóvenes, además de un deseo de los aficionados angelinos, sería otro reclamo para añadir una superestrella en verano.

Recordar que si la temporada pasada se fue comentando casi día a día cada uno de los partidos jugador por los Lakers, esta temporada en BA-LON-CES-TO se llevará otra dinámica más tranquila de tal manera que se intentará comentar las andanzas del equipo angelino semana a semana.

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miércoles, 11 de octubre de 2017

Leído/escuchado en los medios (13): “El Reverso”

Por Jorge

Habitualmente esta sección se ha referido a palabras concretas leídas o escuchadas en algún medio, pero en esta ocasión quiero hacer referencia a toda una serie de emisiones radiofónicas de un programa que pretendió nacer bajo el espíritu de “Cerca de las Estrellas” (se esperaba la colaboración que luego no fue tal de Ramón Trecet).


Finalmente este programa acabó por tener su propia dinámica bajo el buen hacer de Gonzalo Vázquez y Andrés Monje: “El Reverso”.

Esta idea que fue emitida por la joven emisora del ayuntamiento de Madrid, se basó en hablar en cada emisión de uno o dos temas concretos y analizarlos pausadamente hasta el punto de que su contenido se puede considerar atemporal pese a que se hiciera en su momento alguna referencia a la actualidad, de tal manera que se puede escuchar ahora todos sus podcast sin pérdida alguna, y bien pueden servir de pretemporada del seguidor del baloncesto NBA mientras los propios jugadores se preparan en la suya camino de un nuevo curso.

A buen seguro estos programas gustarán a aquellos aficionados que no sólo disfrutan viendo y jugando al baloncesto, sino que también lo hacen escuchándolo (como leyéndolo en publicaciones y libros). Además estamos de enhorabuena porque su andadura no acabó y esta temporada podremos deleitarnos nuevamente con este análisis mesurado de los detalles de la mejor liga de baloncesto.

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lunes, 2 de octubre de 2017

Historias de un Aficionado (4): sonrojos en una grada ACB

Por Jorge

La temporada en la ACB comenzó el fin de semana, y es buen momento para compartir algunas situaciones que viví desde la grada en el curso baloncestístico pasado como abonado de un club que jugó en esta liga. Sin duda fue un privilegio disfrutar del deporte de elite, pero también pude observar algunos comportamientos en la grada que me preocupan.

No mencionaré al equipo para que no se ofenda su afición, que por supuesto no tiene porqué verse reflejada por el comportamiento de una minoría, para no sembrar ninguna polémica. Sólo aprovecho aquí para dar fe de algunas situaciones tal vez anecdóticas en algún caso, pero perjudiciales en otras por la influencia negativa que pueden tener en los aficionados más jóvenes.

En primer lugar me referiré al poco conocimiento que algunos espectadores tenían de los jugadores, especialmente en los equipos visitantes (recuerdo como en otra ocasión unos aficionados que no reconocían a ¡Felipe Reyes!), y así fue sonrojante escuchar en un partido como un seguidor local a mi espalda se preguntaba “¿quién es ese tío?”, para referirse al jugador del equipo contrario que anotaba algún que otro canastón, y se quejaba así como dando a entender que no era nadie, sólo un “paquete” con suerte. Y en ese caso, ese “tío” jugó en la NBA, de manera testimonial, todo hay que decirlo, pero también es internacional con la selección de su país. Y sí, es verdad que no se tiene porqué conocer a todo el mundo, y menos ahora que los jugadores cambian de equipo como de chaqueta, pero menospreciar el juego de un jugador que ni se conoce no habla muy bien de un aficionado.

La afición es soberana, y cada cual tiene sus gustos deportivos, faltaría más, pero también en otro partido asistí atónito a comentarios no muy favorables acerca del juego de un par de jugadores del equipo visitante, uno de ellos muchas veces elegido mejor jugador de la semana tanto en la ACB como en la Euroliga, y otro internacional con la selección española al que supongo que sí aplaudirán cuando juegue con el equipo nacional. Insisto, cada cual puede tener sus preferencias, ahora bien, juzgar con esa severidad a jugadores profesionales cuando quizá el aficionado no sea un virtuoso del juego…

En la misma línea de desconocimiento me llamó la atención la vez que un par de espectadoras que se sentaron a mi lado (y que al inicio del tercer cuarto ¡se marcharon!), y que me costó entender como acabaron allí, ya que al menos una de ellas no parecía ser muy conocedora del juego cuando la amiga tuvo que explicarle que no se podían dar más de dos pasos sin botar…

Ni que decir tiene que los árbitros también generaron comentarios que demostraban un desconocimiento del juego, como por ejemplo cuando un aficionado local se quejaba porque tal árbitro no pitaba (una falta), y la pitaba el que estaba en el otro lado... cuando de lo que no se enteraba ese seguidor es que la falta no era donde se pensaba, sino en otra acción de juego fuera del balón. También este desconocimiento del juego se puede entender, aunque cuesta más hacerlo de alguien que ve partidos habitualmente.

Ya metidos en faena arbitral lo peor no fueron las quejas, sino quién se queja, y cómo se queja. Si llamativo era asistir al comentario mencionado, lamentable (por no utilizar otro calificativo) fue ver y escuchar a un hombre insultar gravemente al árbitro con un chaval (su hijo imagino) que aparentaba unos 11-12 años a su lado. ¿Era consciente de su comportamiento y de lo que suponía para la educación de ese joven?

Alguien puede pensar que esto es algo aislado, y lo triste es que viví habitualmente los insultos y gestos agresivos y encrespados del público hacia los árbitros por parte de madres-padres (en algún caso me atrevería a decir que por la apariencia de edad algunos eran abuelos), o como en el caso de un energúmeno que vociferaba delante de mí y al que una niña pequeña que estaba junto a su padre (al lado), miraba con cara de a éste le falta un tornillo, y razón no le faltaba…

Y lo más llamativo de algunas protestas es que enlazando con lo ya dicho, demostraban además de poca deportividad, poco respeto incluso por los jugadores de casa, y es que recuerdo algunas ocasiones en las que se pitaba alguna infracción a los jugadores locales, y las protestas eran masivas… pese a que el propio jugador reconocía su error o su falta, o como cuando se le pitó una técnica por protestas y gestos de chulería hacia los colegiados a un jugador, y su propio entrenador le llamaba a capítulo por la “tontería” de ceder un tiro y balón al rival por unas protestas sin sentido que perjudicaban a su equipo… pues nada, todo el mundo quejándose igualmente.

Tampoco se libraban de las protestas y los comentarios injuriosos los rivales, que en su banquillo tenían que aguantar a la gente que se sentaba detrás de ellos que no paraban de proferirles gritos, insultos y gestos como si poco menos que estuviesen en un circo romano a merced del público.

Y lo peor es que veía a algunos de esos “aficionados” alardear de las bajezas que les decían a esos jugadores del equipo adversario, y que incluso se permitían a voz en grito decirles que se sentasen si se levantaban a comentarle algo a un árbitro, que se callase al entrenador que decía algo, y hasta que se atrevían a gritarle al utillero a un par de metros de él… sin que uno sepa muy bien con que finalidad.

Me tengo por persona tranquila a la que le gusta el baloncesto, y así tengo que decir que aplaudí tanto las buenas jugadas del equipo local como del visitante pues a mí lo que me interesaba era ver el mejor juego posible y disfrutarlo. Pero tengo que reconocer que en este ambiente hasta en una ocasión me contagiaron de las protestas continuas hasta el punto que llegué a gritarle a uno de los árbitros para que le pitase técnica a “la mesa” porque no se enteraba, por supuesto de manera figurada, porque en una jugada el equipo visitante hizo una acción en un saque de fondo que por error de los auxiliares de mesa tuvo que repetirse fastidiando el factor sorpresa de la acción que había preparado su entrenador, y que luego me llevó incluso a dirigirme al par de “voceras” de la grada que se tiraban todos los partidos haciendo comentarios discutibles, para corregirles porque en este caso no se quejaban de un error que había favorecido a su equipo local.

Por supuesto mi reacción no tiene punto de comparación con lo visto pero me avergüenzo por mi protesta y pequeña discusión, y es que dicho todo esto, independientemente del conocimiento del juego que pueda tener el público, es variable y poco importante si lo que realmente se quiere es animar y disfrutar del espectáculo deportivo, y lo peor con diferencia fue ese comportamiento “futbolero” (que me perdonen también sus buenos aficionados, que sin embargo estarán conmigo en que la conducta general en su deporte deja mucho que desear) de protestas y menosprecio que hace flaco favor para la educación deportiva de sobre todo la afición más joven, que no sólo ve que esa actitud no recibe castigo, sino que puede llegar a considerarla como normal y hasta divertida.

Mi conclusión sobre lo que experimenté desde la grada es que me preocupa el forofismo desmedido, la incultura deportiva, y sobre todo la falta de educación general en algunos casos, y es que me temo que siendo minoría este comportamiento, a buen seguro que los ejemplos que viví también se dan en las gradas del resto de clubes, y eso no puede ser más que perjudicial para el baloncesto y su afición.

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sábado, 23 de septiembre de 2017

Miscelánea (3): desconectarse para conectar

Por Jorge

El pasado verano fui protagonista de un hecho anecdótico para mí, que sin embargo quiero compartir porque me parece que muestra un comportamiento que a muchos nos parece poco menos que una pérdida de tiempo demasiado cotidiana.

Por una circunstancia que no viene al caso tuve que hacer una gestión, para lo que acudí al lugar oportuno donde se guardaba turno de tal manera que había que pedir la vez para saber cuando te correspondía acceder al puesto en el que resolver tal gestión.

Después de pedir la vez y recibirla, al poco rato fue a mí a quien tocó dar la vez, y por supuesto respondí, tras lo cual me dediqué a esperar mi turno leyendo un libro.

Más tarde una señora entró en la sala pidiendo la vez y al no recibir respuesta tras dos intentos, uno de ellos mientras estaba junto a la persona a la que yo se la había dado, no tuve más remedio que poner fin al silencio incomprensible que respondía a las palabras de aquella mujer. Y así le dije que era ella, aquella joven que no respondía y estaba enfrascada mirando algo en su teléfono móvil (y así continuaría después), quien tenía que darle la vez.

Mis palabras poco más o menos fueron “es ella (señalándola) que parece que no se entera”, a lo que acabó por dar la vez, para después quejarse a mí por haberla llamado la atención. No era mi intención ofenderla, tal y como le dije, aunque es verdad que el “parece que no se entera” lo dije con algo de retranca.

Los tiempos cambian y hoy en día estamos (en general) permanentemente conectados a Internet por los diferentes dispositivos que lo permiten. No negaré que en mi caso también ocurre así a veces, aunque procuro establecer amplios momentos de desconexión para prestar atención a lo que me parece que puede ser más importante para mí, y que afortunadamente no tiene que ver con Internet.

Incluso intención tengo, y aquí lo digo públicamente, de intentar desconectarme más si cabe, y eso que observando el comportamiento general de quienes me rodean, mi caso sea el de alguien conectado muy de vez en cuando en comparación con el resto.

Creo recordar que leí o escuché en una ocasión que miramos el teléfono móvil un promedio de 150 veces al día según un estudio. Tremendo si consideramos que en la mayoría de las ocasiones lo hacemos para cosas poco útiles que no sirven más que para despistarnos de lo que realmente puede ser importante.

Ahora que este mes comienza la temporada para multitud de disciplinas deportivas, y en particular para el caso del baloncesto amateur, no pocas veces se ven a entrenadores mirando antes, durante y después de entrenamientos y partidos el teléfono, y no dudo que en ocasiones sea para cuestiones importantes aunque seguro que sean excepción. Igualmente muchos jóvenes apuran sus “miradas telefónicas” antes de comenzar sus entrenamientos para retomarlas inmediatamente después de acabarlos, si no es que durante los mismos suenan molestos pitidos por alguna interacción cibernética.

Así algo muy común hoy día son los grupos de whatsapp de los equipos, y aunque reconozca que en casos extremos pueden ser útiles, no soy nada partidario de ellos. Y mejor sería que los jóvenes prestaran más atención a las palabras de sus entrenadores y compañeros, pues ¿a santo de qué viene tener que estar recordando constantemente la hora de un entrenamiento o partido? ¿Tanto despiste había cuando no existían tales grupos?

Para que veamos que esos grupos no son tan necesarios o reflejan el mismo comportamiento desinteresado también en el ámbito digital. En mi caso una semana fue suficiente para comprobarlo esta temporada. Colocas en el grupo un archivo de texto con los horarios de entrenamiento de las dos primeras semanas… para que luego estén preguntando constantemente por el mismo grupo la hora de tales entrenamientos. ¿Para qué miran tanto el teléfono móvil si luego no leen lo que se les pone? Ya se lo digo yo, para perder el tiempo.

El siguiente spot que curiosamente es de una compañía telefónica, muestra qué nos estamos perdiendo por estar tan pendientes del teléfono móvil:


No sé si mejoraré mi objetivo, pero animo a todos a intentar limitar el uso de Internet a través de los dispositivos móviles (en especial los teléfonos), para desconectarnos de tal manera que podamos conectarnos con lo que nos rodea y que tantas veces nos pasa desapercibido. En el siguiente artículo tal vez puedan encontrar alguna idea para "desengancharse" un poco.

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sábado, 16 de septiembre de 2017

Frases de BA-LON-CES-TO (31): “Red” Auerbach

Por Jorge

La historia del baloncesto está llena de nombres ilustres de pioneros en unos casos, y de adelantados a su tiempo en otros, que cimentaron la leyenda de este deporte, y Arnold “Red” Auerbach es uno de esos míticos personajes que en los inicios del baloncesto profesional desarrolló como entrenador métodos e ideas en aras de mejorar el juego, y sobre todo de hacer grandes a sus equipos, en particular a los históricos Celtics de la década de los 60 del siglo pasado.

El próximo 20 de septiembre se cumplen 100 años del nacimiento de “Red” (el apodo le venía de su niñez en Brooklyn debido a su cabello pelirrojo) y este texto es un modesto homenaje a su figura.

Repasando algunas de sus frases, tal vez puedan ser de utilidad para aquellos entrenadores que ahora comienza una nueva temporada:

“El baloncesto es un deporte sencillo que lo entrenadores hemos convertido en complicado.”

"Uno de los peores errores en que puede incurrir un entrenador es enamorarse de su propia voz."

"No tiene que ver con lo que le digas a tus jugadores. Tiene que ver con lo que escuchan."

"Algunos dicen que hay poner en cancha a los cinco mejores jugadores, pero yo os digo que para ganar debes poner en cancha a los cinco jugadores que hacen mejor al equipo."

"Sólo debes hacer lo que haces bien."

¿Cuántas veces se complican la vida algunos entrenadores por querer destacar o dejar su impronta? El baloncesto es complejo pero más sencillo de lo que algunos nos creen hacer ver.

¿Cuántos entrenadores se exceden en sus explicaciones y pretenden darse una importancia que no tienen? Hablar menos de cara a la galería, y ser más concisos y breves con los jugadores seguro que facilita el trabajo, porque como bien dice Auerbach, lo importante no es lo que diga el entrenador sino lo que acaben escuchando (entendiendo) los jugadores.

Muchas veces se ficha a los mejores jugadores, pero eso no es lo importante, lo necesario es la química que les una y que les permita actuar en la cancha como un equipo.

Los jugadores deben ser conscientes de cuales son sus virtudes y sus defectos, y si bien tienen que entrenar para corregir los segundos, se deben centrar en lo que hacen bien… y hacerlo.

Auerbach dirigió los banquillos de los Washington Capitals y los Tri-Cities Blackhawks (actuales Atlanta Hawks) antes de recalar en 1950 en el que acabaría por convertirse en el equipo ganador del baloncesto por excelencia, los Boston Celtics, y con quienes alcanzaría ocho títulos en nueve temporadas (siete de ellos consecutivos entre 1959 y 1966).

Y se retiró de los banquillos con los récords de mayor número de títulos (9) y mayor número de victorias totales (938) de la historia (ahora ya sólo superado en cuanto a títulos por los 11 de Phil Jackson), para luego pasar a ejercer funciones de manager y posteriormente ser presidente de los Celtics, lo que le permitiría completar su palmarés con un total de 16 campeonatos.

La NBA y los Celtics realizaron en los 80 una serie de vídeos en los que Auerbach enseñaba algunos fundamentos y explicaba detalles del juego con la ayuda de algunas estrellas de la liga como el “Dr. J” y Moses Malone en el siguiente ejemplo:


Además de sus logros deportivos, notable fue también la aportación de Auerbach para ayudar a levantar las barreras raciales en el mundo del baloncesto, eligiendo en el draft al primer jugador de raza negra, Chuck Cooper (1950), y eligiendo como su sucesor en el banquillo a su jugador estrella, Bill Russell, que se convertiría en el primer entrenador de raza negra de la historia de la NBA, y que además ganó los campeonatos de 1968 y 1969 ejerciendo las funciones de jugador-entrenador.

A buen seguro que con motivo del aniversario de su nacimiento los Celtics y la ciudad de Boston rendirán pleitesía, una vez más, a la figura de este legendario entrenador que ya tiene una escultura en su honor en la ciudad.


Entre las curiosidades que rodearon a “Red” Auerbach se podría destacar que tenía por costumbre fumarse un puro antes de terminar sus partidos cuando sus equipos tenían controlado el resultado, un gesto que algunos rivales consideraban un menosprecio. En el siguiente vídeo se le puede ver cumpliendo con esa tradición en el que sería su último partido en el banquillo de los Celtics en 1966, y tras el que conquistaba su noveno título de campeón:

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