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sábado, 23 de marzo de 2024

Juego en equipo (I): Tiempo de juego

Por Jorge

El juego en equipo es una de las asignaturas más difíciles que tiene que enseñar un entrenador a los jóvenes jugadores, especialmente, cuando se empieza a competir. Todos quieres jugar, independientemente de sus errores, de su acierto, de sus compañeros, etc.

Hacer entender al jugador que no juega solo, que hay que respetar al compañero que entrena tanto o más que él, que jugar no sólo consiste en lo que ocurre dentro de la pista, y que el objetivo es hacer lo que haga falta en beneficio del equipo, no es tarea fácil para ningún entrenador.

Aquí van algunas ideas sacadas de grandes entrenadores que podrán ayudar a otros a hacerles entender a sus jugadoras/es la importancia de respetar el tiempo de juego por el bien del equipo.

Estrategía Aíto
El tiempo de juego no es ilimitado. Y una estrategia para reconocer esa limitación de tiempo y el necesario “sacrificio” de cada jugador por el bien del equipo, es aquella que se le atribuye al legendario entrenador Aíto García Reneses, y que se puede hacer con equipos que ya tienen cierta experiencia de juego. Consiste en entregar papel y lápiz a cada jugador durante la pretemporada (cuando se lleven ya unos cuantos entrenamientos) para que anoten los minutos que creen que merecen jugar en función de su nivel y del resto de compañeros.

En este punto conviene recordar que un partido de baloncesto FIBA son 200 minutos (40 x 5 jugadores en pista). Así pues, cuando se usa esa estratagema siempre pasa lo mismo (servidor también recurre a veces a este recurso), las cuentas no salen y siempre se superan con creces esos 200 minutos. Y el tiempo de partido es el que es, así que para que todos jugasen lo que quieren (y creen merecer), tendríamos que llamar a los gerifaltes de las competiciones para que modificasen la duración de los partidos.

La conclusión es obvia, tienen que aprender a pensar en el bien general del equipo y tratar de hacerlo lo mejor posible durante el tiempo de pista que tengan, aceptando que el tiempo que no pasan en la cancha es tiempo que juega un compañero al que tienen que animar.

Juego fuera de la pista
Y es que también hace falta convencer a la jugadora de que no sólo se juega en cancha, también se hace antes del inicio del partido, en el vestuario preparándose para lo que está por venir, en el calentamiento previo poniéndose a tono físico y mental, mientras se está en el banquillo animando a las compañeras, en el descanso atendiendo a las explicaciones de los entrenadores si las dan, y al final del partido saludando al adversario y volviendo a la calma.

Al principio los más jóvenes no entienden esas circunstancias. Si no están en pista todo lo demás no importa, así son muchas las ocasiones en las que el banquillo es un grupo de gente que está a su aire sin importarles lo que pasa en la pista, sin animar, sin escuchar lo que dice el entrenador, y en definitiva, sin estar centrados en el juego.

Un ejemplo de ese partido que también se juega en el banquillo lo explicaba otro mítico entrenador, Phil Jackson, en uno de sus libros, cuando contaba una anécdota (en su etapa como jugador) por la que su entrenador le preguntó una vez que estaba en el banquillo por cuánto tiempo quedaba y él se limitó a decir el tiempo de partido… y entonces el entrenador le recriminó que se refería al tiempo de posesión del que no tenía ni idea. Y cómo de importante era saberlo porque en caso de tener que salir a pista podía “comerse” la posesión.

Siguiendo con el juego fuera de la pista, ¿cuán importantes son las palabras de ánimo que da un jugador de banquillo a otro que está en pista y acaba de fallar? ¿Qué importante es atender al juego para ver cómo juega el equipo contrario para saber cómo defender si sales a cancha? Y, así con más y más ejemplos, que pueden determinar que el equipo juegue mejor y tenga más posibilidades de ganar.

Mejora individual, mejora colectiva
Pepe Laso, entrenador y padre de otro exitoso entrenador, Pablo Laso, dijo en una ocasión que el baloncesto era un deporte individual que se jugaba en equipo. Esto que leído así puede resultar extraño, no quiere decir más que cada jugadora debe ser responsable de su mejora individual para conseguir así mejorar a su equipo.

El punto de egoísmo del jugador de baloncesto sólo debe pasar por el entrenamiento individual que contribuya a mejorar el colectivo. Todo lo demás que haga antes, durante y después de un partido deberá encaminarse a mejorar a sus compañeros, y, por tanto, a su equipo para hacer el mejor juego posible.

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jueves, 11 de mayo de 2023

Laso, Doncic y algunas fabulaciones NBA

Por Jorge

Un mantra que se repite entre algunos aficionados es que la temporada regular de la NBA no vale de mucho, o mejor dicho, que el baloncesto que ofrece no merece la pena. Luego esos mismos dicen que en los playoffs, sí, que eso sí es baloncesto de primera categoría.

Eso también suelen decirlo algunos entrenadores europeos, y el último en hacerlo fue Pablo Laso en una reciente entrevista que le hizo Quique Peinado para el diario deportivo online “Relevo”.



“No haría por ver un partido de la NBA” en temporada regular. “Veo situaciones, hay situaciones de finales de partido, de saques de banda, de estilos de juego que te pueden gustar… Pero la liga regular se hace un poco repetitiva” (…) “Ahora en playoff es otro rollo. Ves más competitividad, más defensa…”.

No seré quien enmendé la plana a Laso (y a otros), porque cada uno tiene su opinión y no pasa nada por estar o no de acuerdo. Sin embargo, por sus palabras denota que más bien parece un seguidor de “highlights” como tantos en estos tiempos de consumo rápido de contenido audovisual. O tal vez, si como dice él, ve poco, por tanto su opinión entonces deja de tener mucho valor.

Por cierto, respecto de ese otro tópico de que en la NBA no se defiende, conviene recordar aquí unas palabras de Pablo Prigioni, exjugador de la NBA (después de jugar muchos años en la ACB) y actual técnico ayudante en Minnesota, que hace varios años dijo en una conversación en redes sociales que puede parecer que no se defiende, pero no es verdad, y que la realidad es que se juega tan rápido que es muy difícil defender, que es otra cosa.

Luego un año después de aquellas palabras, Facundo Campazzo, también exjugador de la NBA, volvía a insistir: “dicen que aquí no se defiende, pero se defiende mucho".

Continuando con la entrevista a Laso, que la competitividad aumenta en los playoffs es una obviedad. Eso pasa en cualquier competición. Es el momento de decidir el ganador del campeonato. Pero también hay que tener en cuenta que mantener la competitividad al máximo nivel durante 82 partidos es imposible, eso mismo pasaría en Europa, y en realidad va a acabar pasando porque cada vez se juegan más partidos, y eso no ayuda a mejorar rendimiento y juego.

El dinero que envuelve las competiciones nacionales, y sobre todo continentales (patrocinadores, derechos de televisión), obligan a jugar, jugar y jugar, y si para el aficionado es imposible seguir todas las competiciones en condiciones por exceso, a los equipos y los jugadores también se les hace excesivo, de tal manera que si quieren cuidar su salud y llegar en condiciones al momento decisivo, cada vez se va a jugar con la misma monotonía de la que habla Laso respecto de la NBA. Al tiempo.

Doncic y Dallas
El entrevistador aprovechando la relación de Laso con Doncic (debutó y triunfó en el Madrid con él como entrenador), le pregunta por la situación que vivió este curso en Dallas. Y sus respuestas demuestran, otra vez, que no sigue mucho la NBA o todavía cree en fábulas con final feliz.

En un momento dado dice que “muchas veces los equipos miran solamente a su estrella cuando en realidad deben tener un juego de equipo. Y tú debes integrar esa estrella en el equipo.” Estas palabras son una muestra de sentido común a este lado del Atlántico, desde luego, pero también demuestran el desconocimiento que tiene de aquel baloncesto, más individualista y centrado en las grandes estrellas.

Por cierto, tengo que corregir a Laso porque cuando habla de la selección eslovena campeona del Eurobasket con Doncic (y Goran Dragic como MVP) como ejemplo de juego en equipo, no ganaron hace dos años como dice, ya va para seis de aquel torneo, fue en 2017.

Peinado también le preguntó si los Mavericks le llamaron para pedirle consejo sobre lo que les pasaba, pero es tajante: “no me ha llamado nadie”. Y esa respuesta contrasta con una “información” de otro medio publicada varias semanas antes, en la que se afirmaba que el propio Doncic había pedido a los Mavs que contratasen a Laso como entrenador para el equipo.

Parece que Pablo Laso no está tan interesado en una NBA que no cuadra con su filosofía, si es cierto que apunta a que volverá a los banquillos la próxima temporada en el Bayern de Munich alemán.

Más allá de esas palabras sobre la NBA y Doncic, la entrevista es muy recomendable porque deja muy buenas perlas sobre asuntos que tocan aspectos del deporte menos habituales como la vida de un profesional cuando no se está en activo, de cómo es la relación de un entrenador con la actividad deportiva de un hijo (padres, tomen nota), y algunos detalles más.

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jueves, 29 de marzo de 2012

Leído/escuchado en los medios: Pablo Laso

Por Jorge

Esta sección, que espero que tenga continuidad, incluirá frases, audio o sencillamente historias leídas o escuchadas en algún medio o círculo de baloncesto que puedan servir para indicar algún detalle que pueda resultar interesante, además de acompañarlo a veces de mi reflexión para abrir algún debate o ver otros puntos de vista si alguien quiere dejar su opinión.


El magazine cultural “Jot Down” publicó la pasada semana una interesante entrevista con Pablo Laso. El entrenador del Real Madrid fue preguntado sobre todo tipo de temas: filosofía de juego, el Madrid, la NBA, e incluso de política. De sus palabras rescato algunas que pueden ser interesantes para los entrenadores.

"Los entrenadores compiten para ganar. No conozco ninguno que no lo haga (...). Hasta los entrenadores de minibasket. Los resultados hacen falta.”

¿Alguien juega a perder? Ahora, me parece a mí que en minibasket no debe ser ganar el objetivo principal. Aunque es verdad que ganar alguna vez ayuda a mantener cierta motivación en los más pequeños/as.

(…) en el baloncesto, para un jugador a veces es fácil decir: “No juego bien porque no me ponen, porque no me pasan, porque el árbitro me pita mal… Muchas veces el jugador debe pensar “no meto los tiros, no me sacrifico en defensa…”. Hay que mirar hacia dentro. Qué podemos hacer nosotros para mejorar.

Cualquiera que entrene, sea en la categoría que sea, dudo que no esté de acuerdo con estas palabras. El chico/a que juega nunca tiene la culpa de nada. Siempre son “agentes externos a él”: el entrenador, el balón que bota mucho, la pista que resbala, la canasta que está mal… y por supuesto, el árbitro. Excusas hay miles.

Ah, y ese tipo de justificación (la arbitral sobre todo, pero también muchas otras) se las he escuchado a muchos entrenadores, que quizás deberían entrenar esos detalles de los que luego se quejan durante los partidos.

En general un poquito de autocrítica por parte de todos no vendría mal para mejorar.

"(...) lo que entra en el top de las jugadas, son canastas, mates, asistencias… jugadas ofensivas. Y nosotros tenemos que fomentarlas (...)"

(…) la falta en medio campo para parar contraataques debería ser castigada con más dureza. (…) Habría que permitir menos contactos, aunque eso es un tema de arbitraje en el que no puedo entrar.

Estos dos extractos deberían de ir destinados a la mayoría de sus colegas de profesión en el ámbito profesional y a quienes rigen el cotarro, porque si queremos que el baloncesto enganche a los aficionados y que la gente se divierta, tendrán que poner de su parte todos para que se juegue más alegre, más divertido.

Particularmente las más que habituales “ventajas” que se dan a las defensas no me gustan. Y sobre los contactos, tan pronto hay partidos en los que por soplar se pita falta, y en otros se reparte cera a tutiplén y no pasa nada. El maldito criterio arbitral.

“Yo igual sería un fracaso como entrenador de baloncesto femenino. No por lo técnico y lo táctico, pero en el trato personal (…). Igual no sabría cómo llevarlas. El éxito del entrenador muchas veces depende de cosas que no son entrenar. Sino motivar, lidiar con el club, la presión mediática…”

El trato personal es una faceta muy importante en el entrenamiento. No todas las personas son iguales, y lo que se hace o se dice a una, no le afecta del mismo modo a otra. Como se suele decir, cada jugador/a es de su padre y de su madre.

Y esas cosas que no son entrenar, son diferentes según la categoría, pero existen para todos los entrenadores. Los profesionales tienen que hacer frente a ruedas de prensa o situaciones de club que poco tienen que ver con el baloncesto puro y duro. Pero los entrenadores de formación también se encuentras con situaciones con las que en principio no se cuentan pero que están ahí: exámenes, viajes o fiestas familiares, relación con los padres/madres, etc. Asuntos que van a afectar e influir en el entrenamiento, seguro.

"(...) pero sí tengo claro que hablar duro no es alzar el tono de voz. Yo he sido mucho más duro que eso con mis jugadores sin gritar."

Me gustan estas palabras. Los estereotipos hacen mucho daño en cualquier ámbito. Mucha gente se piensa que gritar es la panacea del control y de la autoridad. Y que gritando se va a conseguir más que hablando con normalidad. Me parece que la mayoría de las veces, las palabras en tono bajo pero reflexivo son más efectivas, y pueden demostrar afecto o dureza según se requiera en cada momento.

El entrenador que corre por la banda, que no se sienta ni para atrás, que está constantemente dando instrucciones y gritando a quienes están en la pista aunque no se enteren de nada (jugando y con el jaleo que suele haber alrededor de un partido es difícil), no sé porque tiene que parecer más o mejor entrenador que aquel que durante la semana ya ha trabajado los detalles que espera ver en el partido, y que solo da las instrucciones imprescindibles para que jugadores/as apliquen lo entrenado.

Quien quiera puede consultar
la entrevista completa. ¿Qué os parecen las palabras de Laso? ¿Alguna reflexión para compartir?

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