El juego en equipo es una de las asignaturas más difíciles que tiene que enseñar un entrenador a los jóvenes jugadores, especialmente, cuando se empieza a competir. Todos quieres jugar, independientemente de sus errores, de su acierto, de sus compañeros, etc.
Hacer entender al jugador que no juega solo, que hay que respetar al compañero que entrena tanto o más que él, que jugar no sólo consiste en lo que ocurre dentro de la pista, y que el objetivo es hacer lo que haga falta en beneficio del equipo, no es tarea fácil para ningún entrenador.
Aquí van algunas ideas sacadas de grandes entrenadores que podrán ayudar a otros a hacerles entender a sus jugadoras/es la importancia de respetar el tiempo de juego por el bien del equipo.
Estrategía Aíto
El tiempo de juego no es ilimitado. Y una estrategia para reconocer esa limitación de tiempo y el necesario “sacrificio” de cada jugador por el bien del equipo, es aquella que se le atribuye al legendario entrenador Aíto García Reneses, y que se puede hacer con equipos que ya tienen cierta experiencia de juego. Consiste en entregar papel y lápiz a cada jugador durante la pretemporada (cuando se lleven ya unos cuantos entrenamientos) para que anoten los minutos que creen que merecen jugar en función de su nivel y del resto de compañeros.
En este punto conviene recordar que un partido de baloncesto FIBA son 200 minutos (40 x 5 jugadores en pista). Así pues, cuando se usa esa estratagema siempre pasa lo mismo (servidor también recurre a veces a este recurso), las cuentas no salen y siempre se superan con creces esos 200 minutos. Y el tiempo de partido es el que es, así que para que todos jugasen lo que quieren (y creen merecer), tendríamos que llamar a los gerifaltes de las competiciones para que modificasen la duración de los partidos.
La conclusión es obvia, tienen que aprender a pensar en el bien general del equipo y tratar de hacerlo lo mejor posible durante el tiempo de pista que tengan, aceptando que el tiempo que no pasan en la cancha es tiempo que juega un compañero al que tienen que animar.
Juego fuera de la pista
Y es que también hace falta convencer a la jugadora de que no sólo se juega en cancha, también se hace antes del inicio del partido, en el vestuario preparándose para lo que está por venir, en el calentamiento previo poniéndose a tono físico y mental, mientras se está en el banquillo animando a las compañeras, en el descanso atendiendo a las explicaciones de los entrenadores si las dan, y al final del partido saludando al adversario y volviendo a la calma.
Al principio los más jóvenes no entienden esas circunstancias. Si no están en pista todo lo demás no importa, así son muchas las ocasiones en las que el banquillo es un grupo de gente que está a su aire sin importarles lo que pasa en la pista, sin animar, sin escuchar lo que dice el entrenador, y en definitiva, sin estar centrados en el juego.
Un ejemplo de ese partido que también se juega en el banquillo lo explicaba otro mítico entrenador, Phil Jackson, en uno de sus libros, cuando contaba una anécdota (en su etapa como jugador) por la que su entrenador le preguntó una vez que estaba en el banquillo por cuánto tiempo quedaba y él se limitó a decir el tiempo de partido… y entonces el entrenador le recriminó que se refería al tiempo de posesión del que no tenía ni idea. Y cómo de importante era saberlo porque en caso de tener que salir a pista podía “comerse” la posesión.
Siguiendo con el juego fuera de la pista, ¿cuán importantes son las palabras de ánimo que da un jugador de banquillo a otro que está en pista y acaba de fallar? ¿Qué importante es atender al juego para ver cómo juega el equipo contrario para saber cómo defender si sales a cancha? Y, así con más y más ejemplos, que pueden determinar que el equipo juegue mejor y tenga más posibilidades de ganar.
Mejora individual, mejora colectiva Pepe Laso, entrenador y padre de otro exitoso entrenador, Pablo Laso, dijo en una ocasión que el baloncesto era un deporte individual que se jugaba en equipo. Esto que leído así puede resultar extraño, no quiere decir más que cada jugadora debe ser responsable de su mejora individual para conseguir así mejorar a su equipo.
El punto de egoísmo del jugador de baloncesto sólo debe pasar por el entrenamiento individual que contribuya a mejorar el colectivo. Todo lo demás que haga antes, durante y después de un partido deberá encaminarse a mejorar a sus compañeros, y, por tanto, a su equipo para hacer el mejor juego posible.
Por Jorge Los apuntes más destacados del baloncesto veraniego estuvieron en las victorias de Estados Unidos en la competición olímpica (femenina y masculina), el notable botín de Francia (plata europea y bronce olímpico en femenino, y plata olímpica la selección masculina), y el pobre resultado de las selecciones españolas salpicadas por la polémica destitución de Lucas Mondelo en la femenina.
Estados Unidos recuperó el trono del baloncesto mundial en categoría masculina con el oro olímpico después de la debacle mundialista en 2019… y pese al aviso de Francia en el primer partido del torneo, que a buen seguro que les sirvió de correctivo y ajuste para no dejarse sorprender más tarde. Eso sí, esta victoria estadounidense queda lejos de la brillantez de otras ocasiones más allá de la deslumbrante actuación de Kevin Durant, y esconde unas deficiencias que lo mismo no se corrigen con la victoria final.
La selección estadounidense fue un conjunto de individualidades, con sólo dos jugadores que repetían de su anterior convocatoria (Jayson Tatum y Khris Middleton), y aunque nadie duda de esa calidad individual, no parece que esa sea la mejor estrategia para conjuntar un equipo, y es que juntarse unos cuantos para hacer unos entrenamientos y unos partidos amistosos casi como si de un periodo "all star" se tratase, no es lo mismo que la continuidad que suelen vivir el resto de selecciones internacionales cuando se unen cada verano para disputar un campeonato. Y si en esta ocasión salió bien, quizás fue más por demérito de los rivales.
Ejemplo de una buena conjunción puede ser la propia selección estadounidense femenina, cuyo núcleo de jugadoras importantes se suele mantener en el tiempo. Tina Charles, Sue Bird, Diana Taurasi, Breanna Stewart, Brittney Griner, Jewell Loyd y A´Ja Wilson ganaron el oro en Tokio, y antes jugaron también en la copa del mundo disputada en Tenerife en 2018, pero es que algunas de ellas vienen defendiendo la camiseta “yankee” desde hace algún lustro.
La victoria estadounidense afianzó el modelo basado en el triple y el juego de perímetro con la incomprensible decisión defensiva de hacer cambios en todos los bloqueos y defendiendo jugadores “pequeños” a rivales interiores, que quizás no castigaron lo suficiente esa situación.
Más allá de la excelente actuación de Luka Doncic en los juegos que a punto estuvo de llevar a su selección a lo más alto (muchos aficionados suspiraron por ese duelo entre Estados Unidos y Doncic en la final), y el juego rapidísimo de la Japón femenina que le llevó a una increíble medalla de plata en el torneo femenino, las selecciones francesas fueron las otras triunfadoras del verano.
La selección francesa perdió la final europea en Valencia (plata) pero se resarció ganando el bronce olímpico frente a Serbia en Tokio. Todos los especialistas apuntan al enorme potencial de esta selección, reforzada ahora con una gran jugona como Gabby Williams, y siempre se apuntó a la entrenadora, Valérie Garnier, como principal blanco de las acusaciones de no conseguir sacar todo el rendimiento posible a su equipo. Al final tampoco estas dos medallas (y otras anteriores) la mantienen en su puesto y finalmente fue cesada en su cargo.
La selección francesa masculina también tuvo un camino similar a la femenina en los últimos tiempos. Grandes equipos, resultados discutibles. Pero esta vez consiguió una meritoria plata olímpica, aunque muchos esperaban mayor batalla en la final contra Estados Unidos, una vez que les derrotaron en la fase previa y luego de venir de ganar en semifinales a la Eslovenia de Doncic.
Decepción española
Los aficionados españoles quedamos decepcionados con la actuación de las selecciones este verano. El deseo común estaba en ver a la selección femenina triunfando en el Eurobasket de Valencia, y a Pau Gasol despidiéndose al menos en el podio olímpico, sin embargo, que no se haya conseguido demuestra que alcanzar grandes logros deportivos a nivel internacional requiere que se den muchos condicionantes además del lógico buen juego, y eso da más mérito a todos los grandes resultados anteriores.
La selección de Sergio Scariolo arrastró de inicio la baja de Juancho Hernángomez (por lesión y luego también por impedimento de su club de la NBA), un jugador que pudo ser importante en el torneo olímpico. Luego no desarrolló su mejor juego, pero compitió bien y al final en el alambre frente a Eslovenia salió cruz y esa derrota condicionó el posterior enfrentamiento con Estados Unidos. Contra estos se careció de continuidad en el juego, y si frente a otro rival hubiesen bastado los buenos momentos que se jugaron con los estadounidenses, en este caso no sirvió para entrar en la lucha por las medallas.
Luego llegaron las retiradas de los hermanos Gasol y de Sergio Rodríguez de la selección, y habrá que ver si no cae alguna más antes del próximo torneo internacional. Ahora sí, parece que se cierra una etapa gloriosa llena de éxitos, y habrá que ver como se gestiona. Difícil será vivir una época similar, pero siendo optimistas, notables jugadores jóvenes tiene el baloncesto español como para al menos ser competitivos en el futuro.
En el caso de la selección femenina se vio perjudicada por los positivos en coronavirus de Tamara Abalde, y sobre todo de Alba Torrens, antes de empezar el Eurobasket, y pagó ese contratiempo con la derrota en el debut. Luego mejoró su juego y compitió al límite contra Serbia para tener opciones de haberse metido en la pelea por las medallas, pero no pudo ser y poco o nada parece que se pueda reprochar al esfuerzo competitivo que se demostró en Valencia. A fin de cuentas se perdió contra la Serbia de Sonja Vasić, que serían las campeonas y MVP del campeonato.
Luego en Tokio la “incorporación” de Torrens se notó y así se ganó con solvencia a las serbias en una primera fase inmaculada con todos los partidos saldados con victoria. Después llegó el cruce decisivo de cuartos, y aunque se compitió contra Francia, esta vez la derrota alejó a las españolas de las opciones de medalla, pero igual que pasó en el Eurobasket, esa competitividad impide que se pueda recriminar nada a esta selección.
🗣️ "Debido a la no consecución de los objetivos deportivos que figuran en una de las cláusulas de su contrato, la Federación Española de Baloncesto ha decidido la no continuidad de Lucas Mondelo como Seleccionador Femenino". pic.twitter.com/11Bv310UNL
Lucas Mondelo fue cesado a raíz de los resultados deportivos de este verano a juicio de la federación, pero a buen seguro que tuvo que ver en ello la polémica que se destapó una vez terminados los juegos olímpicos.
Marta Xargay, exjugadora de la selección, acusaba en una entrevista en “El País” de conducta inapropiada hacia ella por parte de Mondelo durante su etapa juntos en el Dynamo Kursk.
Luego la federación apoyó a la legendaria jugadora, y Mondelo emitió un comunicado en redes sociales para salvaguardar su reputación y mostrar su disconformidad con el comportamiento de la federación y su presidente, Jorge Garbajosa:
Después otra mítica del baloncesto español, Anna Cruz, añadiría más “leña” al referirse a su relación con el ya exseleccionador.
El testimonio de Anna Cruz sobre su experiencia con Mondelo
“No todo vale para ganar y ganar no lo puede justificar todo. Las medallas no pueden salir tan caras. Su maltrato psicológico continuado me generó estrés, ansiedad, depresión…”https://t.co/jFncS6LReW
Destapada esta situación todos los dardos apuntaron a Mondelo, y sólo públicamente Pepe Laso, histórico del baloncesto español, se atrevió a defender la actuación de este entrenador… y como consecuencia también recibió lo suyo.
La opinión del maestro Pepe Laso sobre la última controversia en el baloncesto femenino español. Para la reflexión . pic.twitter.com/WzBfK98jRp
Este escenario abre un debate que tiene diversas vertientes y en el que muchos se olvidaron de la presunción de inocencia.
Por un lado, la profesionalidad de un deporte no justifica ningún comportamiento abusivo. Exigencias, siempre, como para cualquier actividad, pero teniendo en cuenta el contexto, pues lógicamente no es lo mismo el entrenamiento de un equipo cadete que el de una selección nacional. Si bien lo que para unos deportistas pueden ser unas exigencias excesivas tal vez no lo sean para otros, sobre todo si se quieren alcanzar determinados resultados.
Mondelo como seleccionador, no tengo dudas de sus conocimientos y habilidades, pero nunca me gustaron sus rotaciones cortas en los campeonatos cuando disponía de doce grandes jugadoras, sin embargo, habría que aclarar cuál fue su comportamiento exacto al respecto de lo que se le acusa. La comunicación es fundamental en cualquier equipo, y a veces se producen malentendidos sin que unos se sepan explicar, y otros entiendan lo que realmente se quiere decir. Acusar puede ser fácil, pero puede que esta acusación no se ajuste del todo a la realidad o habría que tener en cuenta ciertos matices que sólo conocen las personas (todas) implicadas.
Cuando menos es curioso que no haya habido más testimonios de otras jugadoras acerca del comportamiento de Mondelo, pero más me llaman la atención las siguientes palabras de Marta Xargay en una entrevista publicada en octubre del año pasado cuando se refería a lo que vivió jugando en Rusia:
«Sé que no estuve a la altura, pero no pude salir del bucle negativo. Solo pensaba en que pasara el partido y en que me dieran días libres para no ir al pabellón, porque era pisarlo y sentirme mal. Luego iba con la selección y jugaba mejor que nunca, era la Marta de siempre. ¡Era todo mental! Ahí te das cuenta de que no somos invencibles. Aprendí mucho, al menos a nivel mental es una etapa que me ha fortalecido».
El entrenador del equipo ruso y el de la selección era el mismo, en Rusia tenía problemas, con España, no. Tal vez habría matices que convendría explicar.
Más allá de personalizar, la conclusión a esta situación es que para evitar estas polémicas y mejorar las relaciones de los deportistas y sobre todo su salud, sería conveniente que la figura del psicólogo deportivo estuviera más presente en el deporte (también en el amateur) para evitar problemas que pueden llegar a ser muy graves.