viernes, 4 de febrero de 2011

New York City: NBA Store

Texto y fotos: Fran Carrillo, enviado especial a Manhattan

A sólo unos pasos de la catedral de San Patricio, en plena 5ª avenida, frente a Rolex y a Ermenegildo Zegna se erige otra catedral con mayor número de peregrinos, sobre todo si preguntamos a los miles de turistas que trasiegan la zona: la de los frikis del basketball.

NBA Store
Al franquear la puerta, dos señores encorbatados y con pinganillo, que no se sabe si son seguratas de alto estanding o del turno de encargados, saludan al visitante con cortesía y le invitan a pasar. Por ahora no huele a incienso mientras se escucha la narración gringa del partido de basket que proyectan por las grandes televisiones del techo, remedo de las pantallas mágicas que cuelgan en el centro de las canchas.


Camisetas de colores por todos lados, posters de las estrellas, chandals oficiales… lo esperado, aunque dentro de una coreografía de luz y de color con la firma de algún gurú del diseño de interiores. Hay bastante animación, grupos de gente joven que ríen y hablan entre sí. Ya más cerca de ellos me percato de que se trata de empleados, de que, para ser más claro, ¡las decenas de personas que me rodean en la tienda son empleados de ella!

NBA Store
Parece ser que ese mismo gurú ha aconsejado que, ante la ausencia de clientela (después del descubrimiento de los empleados se podían contar con los dedos de una mano los clientes “reales”) contratasen a clientes ficticios que animasen aquello. No debe haber mejor trabajo en todo Manhattan que este de fingir de treintañero entusiasta de los tiempos de Bird, mientras miras en la pantalla el último partido de los Lakers. En la 5ª avenida se paga bien la hora, aunque el proceso de selección debe de ser todo un trial para estas decenas de elegidos.

NBA Store
También hay algunos jueguitos, como el de las fotos a tamaño real de Chris Paul (ni media hostia), Kobe Bryant (no te metas con él) y Nowitzki (dale lo que te pida), o el de los moldes con las manos de los jugadores que confirma, entre otras cosas, los límites físicos que nos separan de nuestros héroes modernos. La huella de Aquiles.

NBA Store
A todo esto, me marché como todo el mundo: sin comprar nada. Y allí siguieron los centenares de empleados en sus divertidas correrías para ambientar el local. Así que ya sabes, si eres de esos que envía preguntas al blog de Iturriaga, si recitas de memoria la alineación de la Yugoplástica o del Partizan de Belgrado, nunca es tarde para rodearte de por vida con las camisetas de Magic Jonhson y encontrar a tu media naranja a cinco minutos de Central Park. Sólo tienes que echar un currículum y, con un poco de suerte, ¡echarte a vivir!

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