domingo, 16 de abril de 2017

El lagunero opina… Partidos de final de temporada

Por Jorge

Mientras anoche comenzaron los playoffs, Lakers terminó su actividad en pista. Y es momento de repasar los últimos partidos jugados, para después hacer balance de la temporada y añadir luego la hoja de ruta del equipo de aquí al próximo curso en próximas entregas de “El lagunero opina…”.

Habíamos dejado la racha de los angelinos en tres victorias seguidas después de ganar a los Kings, y continuó con una cuarta más (algo no visto en las últimas cuatro temporadas) frente a los Wolves (80).

L.A. mantuvo el control del marcador desde el principio pero según avanzó el partido la pareja Towns (40 puntosy 20 rebotes) y Wiggins (41 puntos) pusieron a su equipo por delante en el último minuto, pero no supieron rematar la faena, demostrando que ese dúo juega un partido y el resto de su equipo otro.

Al final todo se decidió con un triple en el último segundo, algo afortunado, de D´Angelo Russell. Jugador destacado del partido para la televisión de Lakers, a buen seguro por esa canasta decisiva, pues si nos fijamos en sus porcentajes de tiro (6/19) su actuación no fue buena.


Sin duda esa es la dinámica habitual de Russell, capaz de buenas rachas adornadas con algún que otro gran tiro, pero que en líneas generales está luego por debajo de lo que debía corresponder a un número dos del draft.

El siguiente partido (81) frente a los New Orleans Pelicans era la despedida de la temporada en el Staples, ante la mirada de alguna leyenda del equipo y de la liga.

La ausencia de Russell (su abuela falleció antes del anterior partido y ya no volvería a jugar) sería suplida en el quinteto inicial por Metta World Peace, que de este modo se despediría de la afición angelina en lo que parece su última temporada como profesional, o al menos seguro, vistiendo la camiseta de Lakers.

Pelicans jugó sin sus dos figuras, Anthony Davis y DeMarcus Cousins, al fondo del banquillo aburridos como ostras, y sin duda eso facilitó el “homenaje” a World Peace que se tiró todas las que quiso jaleado por público y compañeros como si fuera el mismísimo Kobe Bryant. Hasta el punto que a él mismo pareció darle cierto rubor en las posesiones finales del partido.

Más allá del a mi juicio dudoso espectáculo, del que él no tiene culpa, y sí la directiva por mantenerle en el equipo cuando no está para estás historias, la verdad es que merece cierto reconocimiento por su trayectoria en L.A., y así basta con recordar su actuación vital en el séptimo partido de las finales de 2010 contra los Boston Celtics.

Finalmente el último partido (82) se jugó en la cancha del mejor equipo de la temporada, los Golden State Warriors, que jugaron con todas sus estrellas, reservando sólo a sus “actores secundarios” (Draymond Green y Andre Iguodala) demostrando que para Steve Kerr son fundamentales para el devenir de su camino en la pelea por el título.

El primer cuarto acabó 43-28 con 15 puntos de Kevin Durant (3/3 en triples), finiquitando la historia del partido, y acabando así con la increíble racha de cinco victorias seguidas para la esperanza de Lakers.

Lo más destacable del partido fueron los momentos en los que se subieron líneas en defensa y se corrió la pista en ataque, características que deberían adornar el juego del equipo en el futuro.


Acabada la temporada se sucedieron las entrevistas del manager general, Rob Pelinka y el jefe de operaciones de baloncesto, “Magic” Johnson con los diferentes jugadores para ir planificando los próximos meses, pero esa será otra historia que se irá contando en próximas entregas de “El lagunero opina…”.

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