viernes, 11 de julio de 2008

Crisis, ¿qué crisis?

Por Jorge

Es inevitable este título después de la insistencia sobre el tema a cargo de los medios españoles y en referencia a la mención tan esperada de dicha palabra por el presidente del gobierno. A mí como hijo de vecino todo esto de la crisis me suena familiar porque soy pobre y el origen de mi familia fue, es y será, si no nos toca antes la lotería, humilde. Por cierto, el otro día leí que el BBVA (que no patrocina a ningún equipo de baloncesto que yo sepa) había aumentado sus beneficios en un 15% respecto al año anterior. Vamos, lo de siempre, la crisis sigue siendo sólo para los pobres que somos más pobres, mientras los ricos se quejan desde su adosado de la playa…aunque escuchando hoy que hay peña que se va de Cádiz a Madrid para comprar un teléfono móvil de más de 300 euros…o la crisis es un camelo o hay mucha tontuna.


Pero aquí se escribe de baloncesto, así que hablaré de la crisis económica del baloncesto, o mejor dicho ¿qué crisis?, porque viendo las cifras que se manejan, un tanto humillantes, da que pensar.

Recientemente leo que todo parece indicar que Elton Brand, jugador ya de los Clippers de la NBA va a firmar un contrato por 5 años y más de 80 millones de dólares con los Sixers. Y yo me preguntó: ¿es necesario tanto dinero para ser feliz? Que me perdone el señor Brand si lo utilizo como ejemplo pues en los mentideros de la NBA se le reconoce como una excelente persona y además muy concienciado en ayudas caritativas, pero a lo que iba, ¿no vivirá bien Brand, familia, amigos y compañía con todo el dinero que ya llevaba ganado con casi 10 años de carrera NBA?

Hoy en día en la NBA los jugadores cambian de ciudad un año sí y otra también. Pocos son los que aguantan más de 7 u 8 años, y no digamos llegar a 10 o más como era norma habitual al menos entre los considerados grandes jugadores de antaño. Ahora cambian de equipo como de chaqueta y generalmente siempre por la pasta. ¿Tan mal se vive con esa pasta en esas ciudades? Lo digo, porque pienso que sería mejor echar raíces y vivir feliz en un equipo que crece y que tiene opciones de ganar un campeonato o algo así y no dar tumbos de un lado a otro. Supongo que esto es a lo que se refieren algunos cuando dicen que la NBA es un negocio, porque deportivamente no tiene mucho sentido, o ¿acaso lo tiene que jugadores con la vida económicamente resuelta se sigan moviendo por cuestiones monetarias y no deportivas? En deporte lo importante debería ser la competición, es decir, jugar para tener opciones de ganar un campeonato.

Por desgracia el ejemplo de Brand es la norma habitual, pero bueno, si va a utilizar ese dinero para levantar países tercermundistas o algo así (aunque esto suena a utópico pero es que es tanto dinero…), bienvenido sea. Mucho G-8, mucha crisis del precio de los alimentos y demás, pero la pasta cae y de que manera en el deporte.

Aquí al otro lado del charco, aunque la situación es un poco más modesta, llaman la atención algunos casos. Equipos como el Tau Vitoria y el Joventut de Badalona al acabar la pasada temporada avisaban del bajón en sus presupuestos, y ahora el primero ha renovado por un pastón a Splitter y Mickeal, y el segundo ha igualado ofertas de tanteo por Huertas y Sonseca. Por no hablar de equipos considerados como modestos económicamente hablando como el Fuenlabrada que ha igualado la oferta del más poderoso Pamesa Valencia por Saúl Blanco, o incluso el Estudiantes (no olvidemos del que todavía se duda acerca de su próxima participación en la liga ACB por motivos económicos) que está o ha estado peleando según los medios por obtener un base que los últimos años ha jugado en equipos de Euroliga y que seguro que es codiciado, con lo que ello supone económicamente hablando, por alguno de ellos este año: Vonteego Cummings.

Por cierto, que todo este baile de dinero se hace sin el más mínimo disimulo con luz y taquígrafos. ¿No les da vergüenza a los jugadores y sus equipos las cifras que manejan cuando vamos caminito de los tres millones de parados en este país? Parece que no, y lo peor es que a la gente de la calle le importa poco que el mundo siga estando tan mal repartido. Unos cobrando millones y otros en el paro…

En fin, no me extiendo que esto de la pasta me pone malo. Aquí todo Cristo se queja de que no tiene un pavo, y resulta que tira la casa por la ventana. No suelo estar al tanto de los precios de los abonos, pero como espectador eventual de algún partido, las entradas ya me parecían caras antes, así pues que Dios nos pille confesados porque alguien tendrá que pagar tanto dispendio. O sea, los pobres como siempre, aunque si la peña se hace colas de horas para comprar móviles que cuestan una pasta gansa…haber si voy a ser el único pringao que no tiene un duro. ¿Seré una leyenda?

2 comentarios:

Fran dijo...

Ya eres una leyenda, un mito, por otros motivos. Pero también por no tener un duro.
Le hablaré de tí a mis nietos.

Fran dijo...

Pues, en parte, si. Lei tu entrada y luego un editorial de El Pais, donde decían que el presidente no puede hacer nada en esta situación de crisis y pensé que yo también debía decir algo.
Diálogo bloguero.
Chau!!

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