martes, 8 de julio de 2008

Autoentrenamiento veraniego

Por Jorge

En la presentación de esta bitácora anunciaba que opinaría sobre todo tipo de temas relacionados con el baloncesto actual, pero también haría algunas incursiones en lo que se refiere al entrenamiento y el trabajo de formación como entrenador de categorías inferiores. Aquí llega el primer artículo.


El verano debe ser época de desconexión mental de los chavales que juegan al baloncesto durante toda la temporada. Sobre todo de aquellos que lo hacen con un nivel de exigencia y competitividad máximas. Pero no hay que dejar de seguir mejorando en aquellos pequeños detalles que nos hagan mejores jugadores y por tanto que supongan un beneficio para nuestros equipos.



El concepto del autoentrenamiento tiene implícito la capacidad individual de poder practicar en solitario sin la ayuda de ningún técnico o al menos sin su presencia. Así, lo normal es que cada entrenador dé a sus jugadores un breve esquema de aquellos aspectos en los que necesita mejorar y una pequeña pauta de trabajo durante el verano. A partir de aquí, será el chaval el que siga los plazos y los ejercicios que le han sigo definidos con el único objetivo de llegar en las mejores condiciones a la pretemporada.

Los aspectos que mejor puede trabajar un jugador por su cuenta son entre otros el manejo del balón, el tiro y la condición física:

- El manejo de balón: basta con tener un balón y una pista en la que poder hacer bote entre las piernas, por la espalda, cambios de mano por delante, botes cortos y largos, con dos balones, etc. con el objetivo de mejorar nuestro dominio del balón.

- Tiro: después de bote, en movimiento, parados, el tiro libre, después de fintas de salida o de tiro, simulando la salida de un bloqueo, desde todo tipo de zonas del campo, etc. La práctica del tiro permitirán mejorar los porcentajes de acierto gracias a la mejora técnica y sobre todo a la confianza que se genera siendo capaces de anotar en todo tipo de situaciones.

- Condición física: independientemente del aspecto físico a mejorar (velocidad, fuerza, resistencia, flexibilidad, etc.), durante el verano conviene que los chavales no dejen de hacer deporte, aunque sea a un nivel más bajo y lúdico, con el objetivo de llegar a la pretemporada con una base sólida. Esto permitirá que luego no se sufran los estragos físicos de los primeros entrenamientos, así como permitir al equipo un mayor avance en aspectos tácticos y técnicos sin necesidad de ocupar demasiado tiempo con la preparación física. Esta condición física se puede mantener practicando otros deportes como el ciclismo, el tenis, la natación, etc. Por cierto, remarcar la importancia siempre del calentamiento y sobre todo de los estiramientos. Cada día veo con desánimo la poca importancia que se dan en los equipos de categorías de formación a la flexibilidad como fuente para una mejor recuperación así como para evitar lesiones.

Este apartado del autoentrenamiento puede ser tan dilatado como la imaginación de cualquier entrenador o jugador, pero me gustaría hacer hincapié en un detalle técnico en el que reconozco que soy bastante pesado. El dominio de las dos manos. Es decir, la izquierda para los diestros y la derecha para los zurdos. El jugador que siempre tiene tendencia a desplazarse a su lado derecho (hablo de los diestros pero lo mismo vale para los zurdos al revés) por su escasa habilidad y confianza en el manejo de la mano izquierda en el bote, limita sus posibilidades ante cualquier defensa, además de no aprovechar todas las opciones que se le pueden presentar en un momento del juego. Ese dominio de la mano mala debe permitir hacer bandejas o entradas por la izquierda en todas la situaciones posibles como después de cambios de mano (en reverso, por delante, por detrás), culminaciones frontales con la izquierda, después de bote, después de pase, ganchos, pases con la izquierda después de bote, parado, etc.

Por último, remarcar que en el entrenamiento del baloncesto como en casi cualquier otro deporte, es más importante la calidad que la cantidad. Es decir, es mejor practicar un tiempo breve pero intenso y concentrado, que mucho tiempo pero disperso. Además tampoco conviene saturarse. Por eso, paciencia. No queramos mejorar deprisa y corriendo.

Si algún entrenador o jugador lee este artículo, recordad: nunca es tarde para mejorar y siempre hay detalles que se pueden pulir. Cuantas mayores sean las habilidades de un jugador, mayores serán sus opciones para resolver todas las situaciones que se le presenten durante el juego.

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