jueves, 13 de noviembre de 2008

La NBA es otro mundo

Por Jorge

El “caso Sergio Rodríguez” que todavía colea y que seguramente no deje de hacerlo durante toda la temporada salvo traspaso, trae a colación la tan manida pregunta de cual es el momento ideal para dar el salto de Europa a la NBA.

¿Alguien por estos lares se sorprende de lo que hace Rudy? (foto: nba.com)

Tenemos casos para todos los gustos dentro de los jugadores españoles que han dado el salto, y con todo tipo de resultados. Irse joven pero suficientemente preparado, es decir, habiendo triunfado individual y/o colectivamente (Calderón, Rudy, Marc y Garbajosa) o hacerlo más joven con mucho por demostrar (Pau, Raúl, Sergio).

Rudy con unos triples fantásticos y un mate estratosférico en la cara de “Superman” Howard en la final olímpica le han bastado para “enamorar” a su entrenador. Sergio va para su tercer año en Portland y no deja de ser una comparsa para McMillan. ¿Le mira cuando entrena? ¿Es un inútil cuando juega?

Igualmente llama la atención que allí se extrañen de que jugadores como Garbajosa antes, y ahora Rudy o Marc, rindan desde el principio y sin ningún tipo de problema. ¿Pero es qué no ven más allá de sus narices?

Todavía recuerdo las palabras de Sam Mitchel, entrenador de los Raptors, preguntado por el Eurobasket de 2007. Y ni corto ni perezoso soltó que no había visto ningún partido. ¿Vacaciones? ¿Falta de ganas? ¿No tiene para pagar una parabólica que su supersueldo NBA? ¿Prepotencia? Seguramente un poco de todo, y un mucho de eso último.

Afortunadamente no todos se miran el ombligo y existen raras excepciones. Igual que me acuerdo de las palabras de Mitchell, recuerdo otras leídas a Marta Fernández, en las que ésta citaba como a su llegada a Los Angeles (para jugar con las Sparks) fue preguntada por Phil Jackson acerca de su hermano. Es curioso como un tipo que tiene pinta de estar en el limbo, más allá del bien y del mal, con sus meditaciones y su zen, habiéndolo ganado todo, si tenga tiempo para ver algo de baloncesto internacional.

Yankeelandia es un mundo aparte. Allí caes en gracia o eres un desgraciado para toda tu vida por un par de detalles. Cambiar esas mentes cerradas es complicado y se requiere de Dios y ayuda…y un poquito más.

Eso sí, si se les mete entre ceja y ceja que un tío es la pera, no se bajan del burro hasta que no se la pegan, o ni eso. ¿Alguien ha visto que le preguntaran a Joe Dumars por la elección en el draft de Milicic? ¿Y al “todopoderoso” Jordan en referencia a su elección de Kwame Brown como número 1?

Todavía uno se sorprende de cómo jugadores del calibre de Felipe Reyes anden por aquí, mientras que para allá se van todo tipo de chavalines que lo más redondo que han visto es una tableta de chocolate y que tienen sobre los hombros cabeza porque viene de serie y la utilizan para ponerse gorra o apoyarla en la almohada.

Al hilo de todo esto, los sesudos analistas españoles que critican a Sergio por irse demasiado pronto a la NBA, no se acuerdan de un tal Pau Gasol que se fue después de tres o cuatro grandes partidos con el Barça, y con más vergüenza que otra cosa. Suerte que cayó en un solar (Memphis) durante un año en el que los rookies eran malos malísimos. Y con bastantes minutos pudo ganar el premio al novato del año y la confianza necesaria para despegar en una liga en la que si no te dan un mínimo oportunidades en forma de minutos (y las aprovechas, claro) no tienes nada que hacer.

Situaciones como la de Sergio o las relativas al desconocimiento del baloncesto internacional no son nada nuevo. Sasha Djordjevic, ya retirado, tuvo un par de oportunidades en la NBA. La segunda después de ser medalla de plata olímpica, y con una retahíla de títulos y premios que ya quisieran para si el 90% de los jugadores NBA. Sin embargo tuvo que desistir ante las nulas oportunidades que recibió. Aquí os dejo un vídeo con su explicación que no por irónica deja de ser esclarecedora.

Ejemplos como éste nos hace entender el porqué de que excelentes jugadores europeos nunca aterrizaron allí (Bodiroga), ni seguramente aterricen (Papaloukas, Felipe Reyes). Y me alegro porque aquí se sigue apreciando sus habilidades, y disfrutamos de sus conocimientos baloncestísticos.

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