lunes, 6 de abril de 2009

Juego individual (Iverson) vs. Juego en Equipo (Kidd)

Por Jorge

La última semana en la NBA ha traído noticias contrapuestas. Allen Iverson ha anunciado-amenazado que se retirará si juega como suplente. Jason Kidd ha superado a Magic Johnson como tercer mejor pasador de la historia de la NBA.

Jason Kidd: ejemplo de jugador de equipo. (foto:dallasmavericks.com)

Nunca dos jugadores representaron las dos caras del baloncesto. La cara solidaria y generosa del que busca hacer mejores a sus compañeros (Kidd) jugando en equipo, o la del que busca la gloria individual por encima de los logros colectivos (Iverson).

La NBA asume que determinados jugadores tienen licencia para tirar, pase lo que pase. Su sistema se basa en las hazañas individuales que procuren una buena venta del producto. Iverson es un ejemplo de este tipo de jugador casi más propio del playground que de una pista profesional de baloncesto. Hago lo que quiero y cuando quiero sin importarme si ello sirve para ganar o no. Tira sin parar importándole poco o nada si hace buenos o malos tiros (entiéndaseme, un buen tiro es aquel que se puede anotar por hacerse desde una posición cómoda, con rebote, etc.), y si con ello levanta o hunde a su equipo.

Nadie podrá negar que se ganó el corazón de muchos cuando llevó a los Sixers en 2001 hasta el último baile: la final de la NBA. Así ejemplificó el sueño de todos los mortales normales y corrientes, es decir, de aquellos que sin sobresalir físicamente se veían reflejados en el menudo jugador capaz de conseguir auténticas proezas frente a rivales más fuertes y más grandes.

Desde entonces ha ido dando tumbos por Denver y ahora en Detroit. Ahora le toca chupar banquillo. Ahora tiene que acatar lo que le dicen desde la directiva (Joe Dumars). Eso unido al paso del tiempo, aunque me niego a pensar que esté acabado con 33 años, hace que Iverson sea noticia simple y llanamente porque no juega.

No pongo en duda su esfuerzo, su espectacularidad, ni por supuesto sus números: quinto mejor promedio de punto por partido de la historia de la NBA (27,1).
“Wooden sigue afirmando que el juego en equipo siempre ha de estar por encima de las estrellas. No hace mucho decía que le encanta Chris Paul (el base de los Hornets de Nueva Orleans) y que no le gusta Allen Iverson (el base de los Pistons de Detroit).”

John Wooden es uno de los personajes legendarios que quedan de los casi orígenes de nuestro deporte. Sus palabras equivocadas o no, aceptadas o discutidas, van a misa, y desde luego pocos o nadie saben más que él de lo que es el juego en equipo: 10 campeonatos universitarios con la mítica UCLA.

Pero la opinión de Wooden no es única. Otros como el analista Vicente Salaner son bastante gráficos en sus aseveraciones:

“Joe Dumars busca un revulsivo y se trae a Allen Iverson. Yo sigo rascándome la cabeza. No entiendo. Ya disponían de un escolta más joven, más alto, mucho mejor jugador sin el balón y de calidad All Star en la persona de Rip Hamilton, ¿y lo condenan al banquillo para que juegue 'Cáncer' Iverson, el jugador más chupón de la liga, que nunca ha ganado nada importante en ningún equipo?...”
Hace ya demasiados años vi jugar a Iverson para la universidad de Georgetown, y los ojos me hacían chiribitas pensando cuan bueno sería jugando para cualquier equipo profesional. No me ha decepcionado su esfuerzo o su capacidad de ataque, pero si su egoísmo. Nadie me gustaría más que se redimiera de sus pecados en la próxima temporada. Tiempo tiene para reflexionar y para pensar cual es su mejor opción: ser un jugador completo, seguir siendo egoísta o… retirarse.

En el lado opuesto se encuentra Jason Kidd. Al igual que “The Answer” juega sus últimos años como profesional con el objetivo, difícil lo tendrá este año en Dallas, de retirarse con el campeonato. Sin embargo no podía basar su juego en un estilo tan diferente.

Su objetivo es conseguir hacer mejores a los demás. Pienso primero en pasar la pelota, en involucrar a los demás, y luego en tirar y en conseguir hazañas anotadoras. Así la pasada madrugada ha conseguido superar a Magic en la lista de mejores pasadores de la historia, con una estadística de ensueño con 20 asistencias.

La estadística ofensiva de Kidd a lo largo de su carrera no es muy boyante. Sus porcentajes son tan malos (40% de acierto en tiros de campo) o peores que los de Iverson, aunque la diferencia es que tira mucho menos por partido. Casi diría que es consecuencia de su generosidad: cuando tira, está tan poco acostumbrado que no anota. Eso sí, listo como pocos, sabe explotar sus virtudes como ha demostrado esta noche llevando al poste a Steve Nash (otro de los generosos de la liga) y consiguiendo puntos una y otra vez.

Seguramente, tanto Iverson como Kidd se retiren sin el ansiado trofeo de campeones de la NBA, aunque las sensaciones que dejen de su paso por la liga sean tan diferentes. El egoísta frente al generoso. El que piensa en sí mismo, y el que piensa en sus compañeros. Seguramente fruto de todo ello haya tenido que ver en que Kidd haya participado al menos de equipos campeones a nivel internacional: dos medallas olímpicas de oro, mientras que Iverson se tuvo que conformar con un bronce.

Terminaré con una curiosidad. En los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004, Carlos Jiménez, a la pregunta de qué jugador estadounidense le había impactado más, nombró a Iverson. A tenor de la respuesta del jugador internacional español, paradigma de jugador de equipo, también le gusta divertirse cuando ve baloncesto. Supongo que otro gallo cantaría si le preguntáramos ahora que jugador ficharía para su equipo: ¿Iverson o Kidd?

3 comentarios:

fran dijo...

Te mojas poco. A mi mister Iverson me hace daño a los ojos , y lo mismo con Nash, sobre todo en estas últimas dos temporadas. Estos tíos destruyen los principios más básicos del baloncesto y los convierten en una especie de reto personal contra el mundo. Improductivos para el equipo y rentables para la tele, eso es todo. Los peores minutos de Phoenix coinciden siempre con Nash en la cancha. Si los equipos NBA tuvieran una dirección un poco más coherente estos tíos sólo jugarían en el patio de su casa o con los Globetrotter. Ahora se rumorea de Messina puede fichar por un equipo NBA: o fracaso rotundo o revolución (para bien, yo creo) en cómo entender el juego.

Jorge dijo...

Uf, Fran, me parece que tu juicio sobre Nash puede acarrearte todo tipo de reproches.

Te recuerdo que la temporada anterior consiguió 11 asistencias por partido (2º) y este año está consiguiendo casi 10 (3º).

Aunque es verdad que el estilo de correcalles a veces no es tan productivo o al menos no lo ha sido a la hora de ganar títulos (los Kings también podrían hablar de ello).

Ayer vi a los Suns, y la verdad es que es desesperante que no aprovechen a Shaq, y eso que lo van haciendo más, pese a que el propio Nash se quejo de que corrían menos que antes.

Sobre Messina, leí que estaba apalabrado o al menos que estaba detrás suyo el Olympiacos. Es decir, mucha pasta, posibilidad de hacer y deshacer a su antojo... no sé si le quedarán ganas de aguantar a jugadores désposta al otro lado del charco... ni si realmente tendrá ofertas más allá de ser segundo entrenador o todo lo más de primero con los italianizados Raptors.

Eso sí, no sé si sería como bien dices un fracaso o una revolución, pero al menos si una buena experiencia para conocer como sería aquel baloncesto con las ideas del de aquí.

Fran dijo...

No me extraña lo de las 10 asistencias, si la bola es suya y juega 40 minutos! Tendría que haber una estadística de selección de tiro o algo así. Prefiero alguien que mete 15 puntos cuando toca que otro que mete 45 a costa de chupárselas todas.
Y lo de Pistons es de delito! ellos se han jodido y Nuggets está mejor que nunca: no hacía falta ser muy listo para saber que eso iba a pasar.
Viva Pierce, viva Prince, viva Gasol!

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