sábado, 9 de mayo de 2009

Aristóteles, la confianza y el baloncesto

Por Jorge

Los prejuicios y preferencias hacen mucho daño. En el baloncesto también. Jordan Farmar estaba teniendo una temporada más que aceptable hasta su lesión y operación de rodilla. Aceptable teniendo en cuenta las migajas que le deja un equipo que cuenta con Kobe, Pau, Odom, Bynum… Destacar aquí no es nada fácil.

Farmar en pleno esfuerzo por recuperar un balón. (foto: latimes.com)

Por estos lares, una vez vuelto de la lesión se le acusaba de chupón, de no dirigir al equipo, de ansioso por hacerlo bien nada más salir del banquillo. Puede ser. Saberse con pocos minutos le hace perder la confianza a cualquier jugador que quiere hacer mucho en poco tiempo. Y no olvidemos que está jugando su tercera temporada en la liga y parece que para algunos tiene que jugar ya como un veterano de mil batallas.

Todos tenemos nuestro orgullo, nuestro deseo. Queremos que nos doren la píldora. Que nos digan lo bueno que somos. Y cuando lo hacen, podemos pecar de creídos. Quizás eso es lo que le pasó a Farmar primero y luego con la llegada de un rival en su puesto, Shannon Brown, todo se acrecentó.

En el deporte como en la vida tendemos al elogio fácil. Cuando alguien destaca un poco es la pera. Pero también todo lo contrario. Cuando alguien no cumple la expectativa, cuando falla, pasa al pelotón de los torpes con tanta facilidad como tuvo para escalar al Olimpo de los dioses.

Si Aristóteles viviera en este mundo estaría asqueado. Que poca virtud. Que poco término medio. Aquí todo el mundo o es muy bueno o es muy malo. No se perdona el error. Todas las acciones tienen que ser positivas, ninguna negativa. Si metes todos tus tiros y fallas el último, nadie se acuerda de los que has metido, solo del que fallaste. Ya puede estar un jugador haciendo en condiciones todas las ayudas defensivas del partido que si te despista en una, al banco y a otra cosa mariposa. ¡Qué falta de equilibrio!

Jordan Farmar se ha redimido esta noche en la victoria de Lakers en campo de los Houston Rockets (94-108). No sólo ha jugado bien sino que en su duelo con el “supuesto suplente que le había robado la cartera en el banquillo angelino” ha salido fortalecido. Ha bastando la ausencia del titular Fisher, la confianza “obligada” de Phil Jackson en minutos de juego, y su buen hacer para darle la vuelta a la tortilla.

Los comentaristas de canal televisivo Cuatro con el intocable Daimiel poco inspirado a la cabeza, no han parado de burlarse de las orejas de Farmar. Ese era el único comentario técnico que se han permitido. Bueno, al principio del partido y después de un error en un tiro han vuelto a cargar tintas contra él considerando que estaba jugando mal cuando no llevábamos ni tres o cuatro minutos de partido. No ha tenido el más mínimo halago. Se ha tirado a por un balón por la pista cual jabato, recuperándolo y regalando el pase de canasta a un compañero. Comentario: sus orejas le han ayudado. Que graciosos. Me parto.

Ha dirigido bien (sólo una pérdida), ha sido el mejor pasador del partido (7 asistencias), ha ayudado en el rebote (5), ha defendido bien (su supuesto par Aaron Brooks, otro subido a los altares por algún que otro buen partido, se ha quedado en 7 puntos, 3 pérdidas y 5 faltas). La mesura, el equilibrio de saberse con minutos. Es lo que tiene el estatus de titular en la NBA.

Eso sí, a su rival en el puesto de base suplente no le han faltado elogios ni en las cagadas. Cae bien. Farmar parece que no. Salida de Brown al partido y lo primero que hace es comerse una finta de tiro de su par cual infantil. No pasa nada. Poco después, uno contra cinco en una transición en la que se come la bola. “Estos errores los comete de vez en cuando”, Daimiel dixit. Buen eufemismo. En la segunda parte jugada similar a su bola que acaba en canasta y Loncar dice que es un crack. Si Farmar se llega a meter en algún jardín de estos ya sabemos que comentario hubiera arrancado: ¡a la hoguera con él!

Al final Farmar ha sido el jugador más destacado del partido en esa estadística plus and minuts que aparece en los boxscore de la nba.com y que refleja la diferencia de puntos de un equipo con un jugador en el banquillo o en la pista: +18. Jugar con los titulares y supuestos mejores, también ayuda, claro.

¿Cambiara la rotación Phil Jackson? Lo dudo. Tampoco debería cambiar su criterio por un partido, sólo tendría que tener algo más de memoria por lo visto durante toda la temporada. Farmar, Brown y todos los suplentes tendrán que arrimar el hombro. Los partidos son largos y duros y cualquier ayuda es buena. Quitar la confianza a uno de tus puntales del banquillo no parece la mejor estrategia para afrontar retos complicados en playoffs, pero claro, ¿cuántas veces se ha defenestrado a un jugador por sus errores?

Falta mesura y equilibrio en el comentario y en el juego. Objetividad imposible en un juego emocional como es el baloncesto. Ni Farmar fue tan malo antes ni ahora es tan bueno. Todos tenemos días mejores y días menos buenos. Alguno comentarista cerró su boca hoy. Tampoco estaría mal abrirla para rectificar: Farmar se lo ganó… al menos esta noche.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

la verdad es muy bueno este texto , se puede reflejar en muhcos jugadores del mundo que se matan por un puesto o por algo pero cuando los ven los marginan , me gusto mucho va mas alla de muhcas cosas

Jorge dijo...

Me alegra que te haya gustado Anónimo.

Ya se sabe que los hay que nacen con estrella y otros que son estrellados. A unos se les perdona todo y se les alaba todo, y otros tienen que hacer el doble y aún así no se da valor a lo que hacen.

Publicar un comentario en la entrada

Bienvenido a BA-LON-CES-TO.

¡Muchas gracias por hacer tu comentario!