lunes, 10 de agosto de 2009

Antonio Díaz Miguel (I)

Por Jorge

Hoy se cumple el 25 aniversario de la plata olímpica de Los Ángeles. Mientras la actual selección se prepara para el próximo Eurobasket de Polonia, me animo a contribuir a la causa del baloncesto vintage, rindiendo tributo a uno de los mejores seleccionadores de la historia del baloncesto español: Antonio Díaz Miguel.

Selección Nacional que ganó la plata olímpica en 1984.

Querido y admirado por muchos, controvertido por otros, nadie podrá dudar de su categoría e importancia para el desarrollo del baloncesto español. Su trayectoria dio para muchos campeonatos y muchos datos. El repaso será breve (daría para muchos artículos) pero intenso, así que estará dividido en dos partes. Aquí va la primera.


Antonio, el jugador, y sus inicios como entrenador

Antonio Díaz Miguel, aunque todos le reconozcamos como el decano del banquillo de la selección, también fue uno de los primeros “productos” exitosos del Ramiro (Estudiantes). Jugando para Estudiantes (1950-52, 1953-1958) alcanzó la internacionalidad (27 veces en total) formando parte del equipo que consiguió la medalla de oro en los Juegos del Mediterráneo (cuando éste torneo tenía mayor valor) en 1955.


Díaz Miguel en una alineación de Estudiantes. El segundo de apie por la izquierda. (foto: Club Estudiantes 60 años de baloncesto.)

Después continuó su andadura como jugador en el Real Madrid (1958-61). Ya entonces había trasvases Estu-Real Madrid. Con el equipo blanco ganó un par de ligas (1959 y 1960), y coincidió con el que años después sería su sempiterno ayudante al frente de la selección: José LLuís Cortés.

Díaz Miguel anotando de forma acrobática para el Real Madrid.

Sus días como jugador terminarían en el Club Águilas de Bilbao, gracias a su trasladó a la capital vizcaína para estudiar su carrera de ingeniería, y allí (1963-1965) comenzaría su andadura como entrenador de manera “oficial”, pues habría que aclarar que ya había entrenado a equipos juveniles tanto en sus años en Estudiantes (Colegio Chamberí) como en el Madrid (Hesperia).

Como curiosidad, decir que en el Hesperia, que era una especie de selección junior que actuaba en la primera división gracias a una subvención federativa, llegarían a jugar Pepe Laso, Sevillano y Lolo Sáinz, y en sus inicios tendría como entrenador a Pedro Ferrándiz.

Debut como entrenador del Equipo Nacional

Díaz Miguel llegó al cargo de seleccionador nacional fruto de una situación poco menos que rocambolesca, y que tuvo su punto de partida en la mala actuación de la selección en el Eurobasket de 1965. El puesto de entrenador quedó vacante con el cese de Pedro Ferrandiz, y visto que colocar al mejor entrenador de club al frente de la selección no había dado sus frutos, se pensaron en otras fórmulas como la contratación de un entrenador extranjero.

Anselmo López, presidente de la federación, pidió a Díaz Miguel que se hiciera cargo de la dirección del equipo español, a modo de favor, para la disputa de un torneo amistoso que se tenía que jugar en noviembre de 1965 en Holanda, mientras que se negociaba con Ed Jucker.

Ed Jucker, el hombre de traje de la izquierda, sujetando una banderola de campeones de la NCAA.

Ed Jucker, prestigioso entrenador de la universidad de Cincinnati, (ganador de la NCAA en 1961 y 1962), había firmado un precontrato en 1965 comprometiéndose a hacerse cargo de la selección española a partir de 1967, pero la buena actuación de la selección en el mundial oficioso de Chile en 1966, unido a la oferta que posteriormente recibió Jucker para entrenar a los Cincinnati Royals de la NBA, hicieron posible que Antonio Díaz Miguel que había llegado al cargo de forma “interina” se mantuviera al frente del banquillo español durante 27 años.

Altibajos… hasta la plata de 1973

La buena actuación española en el mundial oficioso de Chile en 1966 se saldó con un 6º puesto. Esta posición que para otros países podía ser un resultado mediocre, para la selección española suponía la entrada en el club de los grandes equipos internacionales, aunque todavía faltarían algunos años para consolidar esos méritos.

La siguiente cita internacional de relumbrón fue el Eurobasket de Helsinki en 1967, y estaría marcado por las derrotas que llevaron al equipo español hasta un décimo puesto digno de olvidar.

A la decepción de Helsinki siguió la alegría y el buen juego español que permitió la clasificación olímpica para los Juegos de México de 1968. Sin duda la incorporación del nacionalizado Wayne Brabender, que se unía a Clifford Luyk, junto a la contribución de jugadores como Emiliano, Codina, y Buscató, permitieron realizar un excelente papel en el preolímpico y la honrosa séptima plaza en los Juegos.

Este sería el devenir de la selección durante los 60, tan pronto se jugaba bien y se conseguían resultados meritorios, como se pasaba a la decepción…hasta que llegó la década de los 70.

La desastrosa actuación española en los Juegos Olímpicos de Munich en 1972, que sólo tuvo la nota positiva del debut internacional de un imberbe Juan Antonio Corbalán (18 años), y el devenir desangelado en los siguientes campeonatos parecía presagiar un desastre deportivo con vistas al Eurobasket de 1973 de Barcelona.

Nada más lejos de la realidad. Mientras que la federación española demostró su capacidad para desarrollar un evento deportivo de tal magnitud, la selección española resurgió como no se la había visto hasta entonces, y arropada por un público enfervorizado, consiguió la machada de ganar por primera vez a la URSS.

Antonio Díaz Miguel es llevado en volandas por el público tras conseguir la primera victoria frente a la URSS.

La victoria frente al equipo soviético permitió la disputa de la final ante Yugoslavia con quien se cayó de manera honrosa por 67-78. Una derrota que no empañaba el buen hacer español que le permitía conseguir la primera plata europea de la década.

Los cuartos puestos de los 80

El éxito español continúo durante el Mudobasket de Puerto Rico en 1974 (5º puesto) y el Eurobasket de Belgrado en 1975 (4ª plaza). Aunque después de las de cal, volvieron las de arena con el fracaso con la no clasificación para los Juegos de Montreal, o el 10º puesto del Eurobasket de Bélgica en 1977.

Estos fracasos hicieron ver a Díaz Miguel la necesidad de una renovación, y se renunció a jugar el Mundobasket de Manila en 1978 pese a disponer de una invitación. Antonio aprovecho para ver las posibilidades de nuevos jugadores que aportaran aire fresco, y esa renovación llegaría de la mano de los jóvenes que habían conseguido la medalla de plata en el europeo de su categoría. Entre la savia nueva destacarían: Epi, Romay, José Luís Llorente, Iturriaga…

Con el nuevo combinado, se participó en el Europeo B de Grecia que permitió el ascenso a la 1ª división del baloncesto europeo ganándose la participación en el Eurobasket de Turín de 1979, donde se repitió la hazaña de ganar por segunda vez, a la URSS. Pese a los resultados esquivos de la segunda fase, ser el único equipo que consiguió ganar al campeón soviético, endulzó la sexta plaza final.

El buen hacer del último europeo tuvo continuidad con la buena actuación olímpica de Moscú en 1980. Actuación que permitió la lucha por las medallas. Al final, la URSS, apartaría del bronce olímpico al equipo español.

Situaciones similares se vivirían en el Eurobasket de Praga de 1981 (la Checoslovaquia anfitriona no privó del bronce), y al año siguiente, 1982, en el Mundobasket de Colombia también se acabó en cuarto lugar, destacando aquí la primera victoria en partido oficial frente a USA.

Continuará…

7 comentarios:

General Espartero dijo...

Gran post y merecido homenaje a Antonio Díaz Miguel, figura que no se recuerda con la debida importancia por la erosión de los medios en su última etapa.

saludos

Mo Sweat dijo...

Saludos.

Coincido con lo que dice el General Espartero, Antonio Díaz Miguel es hitoria pura de nuestro baloncesto.

Por cierto, muchas gracias por lo de las recomendaciones de blogs vintage, donde incluyes el mio.

Jorge dijo...

Tienes razón General Espartero, igual que los medios encumbran, a veces hacen un daño terrible, y cuando no consiguen lo que quieren, se toman cumplida venganza con el tiempo.

Pero Díaz Miguel fue grande y seguirá siendo grande pese a los errores que pudo haber cometido.

Mo Sweat, no tienes porque dar las gracias. Es un placer incluir tu blog, con todos los méritos, dentro de un apartado que se dedica a quienes les gusta echar un vistazo a pasado para recordar hazañas y seguir disfrutándolas hoy día.

Un saludo para los dos.

costalgaraldals dijo...

excelente homenaje ¡¡¡ y las fotos son tremendas ¡¡

Jorge dijo...

Gracias por el elogio, costalgaraldals, pero tampoco es para tanto porque este hombre daría para mucho más (de hecho falta la segunda parte).

En cuanto a las fotos, la verdad es que tenía bastantes de algunos libros y tampoco era cuestión de poner todas, pero de esta primera parte, la que más me agrada es esa en la que el público le lleva a hombros, un premio simbólico pero seguro que muy valioso en su momento.

Saludos.

Mr. Naismooth dijo...

Como escribí nosedonde ahora mismo, en la Religión Baloncestistica de este pais, Diaz Miguel, Comas y Aito son Padre, Hijo y Espiritu Santo. Los que no comulguen con la doctrina, a la hoguera por herejes, apóstatas y blasfemos.. :P

Muy buen post-homenaje.

Saludos

Jorge dijo...

Supongo, Mr. Naismooth, que a ese trío, algunos añadirían a Ferrándiz, Lolo y quien sabe si alguno más, pero desde luego que es una Santa Trinidad del mundo del baloncesto-banquillo.

Espero que también guste la segunda parte de este sencillo homenaje, que publicaré en breve.

Saludos.

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