viernes, 11 de mayo de 2012

Control mental de los detalles del juego

Por Jorge

La atención y concentración (no son exactamente lo mismo aunque a veces las utilicemos como sinónimos) en el baloncesto son virtudes que pueden convertir a un jugador mediocre en bueno, y a otro bueno en excelente.

tiro libre

El tiro libre es ejemplo clásico de acción que exige concentración para tener éxito.

Tener controlados todos los detalles que rodean el juego y un partido no es tarea fácil, pero de ello va a depender en muchos casos el éxito de una acción determinada e incluso el resultado final.

Cuanto mayor sea el número de estímulos que tenga controlado un jugador de baloncesto, mayores probabilidades tiene de tomar las decisiones adecuadas para conseguir su objetivo.

En el baloncesto profesional, todos tenemos la sensación de que los jugadores tienen esa atención y concentración necesarias para conseguir su alto rendimiento, aunque no se puede dar por supuesto, ya que seguro que muchos entrenadores que están en la elite podrían ponernos ejemplos de casos en los que no fue así.

Sin ir más lejos,
Phil Jackson, el entrenador que más campeonatos ganó en la NBA (11), contaba en su libro “Canastas Sagradas” una anécdota que le dejaba en no muy buen lugar en su época de jugador para los New York Knicks. Jugando para el mítico “Red” Holzman, en una ocasión que estaba despistado en el banquillo, el entrenador le preguntó cuanto tiempo quedaba, y Jackson jactándose de su atención le indicó el tiempo que faltaba para terminar el cuarto. A lo que Holzman le recriminó que no, que cuanto tiempo quedaba para acabar la posesión. Algo que pareciendo trivial, nunca lo es, porque si Jackson hubiese saltado en ese momento al campo en sustitución de un compañero, desconocer ese dato habría hecho que su equipo muy probablemente se comiera la posesión.

Esta anécdota le sirvió al futuro entrenador de Bulls y Lakers para entender que nunca sobra tiempo para estar atento a multitud de detalles que influyen en el juego incluso estando en el banquillo.

En el siguiente video, “Magic” Johnson explica cuantos ojos tiene a propósito de utilizar todos ellos para conseguir ser un buen pasador, pero su explicación acerca de la importancia de la visión en el campo también se podría aplicar a este necesario control de todo cuanto rodea al juego:



Si en ocasiones se producen errores de concentración y atención en profesionales, no hace falta decir que esa es una de las asignaturas pendientes en categorías de formación, pues no es una faceta en la que se ponga mucho énfasis cuando se puede trabajar igual que se hace con cualquier aspecto de la técnica, táctica, o condición física.

Un entrenador amigo comentaba que durante un entrenamiento se podía pedir ya desde temprana edad a los chavales que fueran contando tiros lanzados y anotados, rebotes, pases, etc., tanto individual como colectivamente durante los ejercicios para instruirles lo antes posible en el arte de la concentración exclusiva en la tarea que están realizando evitando así los despistes.

También se puede mejorar añadiendo progresivamente diferentes estímulos a los ejercicios para al complicarlos exigir máxima atención que con el tiempo sea capaz de mantenerse en el juego. A veces se simplifican en exceso las tareas de manera que luego no se corresponden con lo que los chavales se van a encontrar durante el juego real. Si se reserva tiempo de entrenamiento para trabajar situaciones reales de juego a pequeña escala, luego podrán estar más preparados para hacer frente a los diferentes retos que se les plantee en los partidos.

Éstas son algunas ideas pero tal vez se podían aplicar otras, y es que llama la atención que los jóvenes de hoy que son capaces de ver la tele, “estudiar”, chatear, escuchar música en su mp3, y varias actividades más a la vez, pero luego son incapaces de mantener unos mínimos de concentración y atención durante el entrenamiento y los partidos en la práctica de un juego que supuestamente les gusta.

Entrenadores del mundo, ¿cuántas veces observáis que vuestros jóvenes jugadores se despistan con el simple vuelo de una mosca? Y no me refiero sólo a los más pequeños (benjamines y alevines), sino también a los más mayores. ¿Hacéis algo para mejorar en este apartado mental?

1 comentario:

Frank Bermúdez dijo...

Muy buen artículo, te felicito. Trataré de pegarlo en mi blog
www.seleccionmexicanadebaloncesto.com

saludos desde México!

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