miércoles, 2 de mayo de 2012

Historias de un Entrenador de Formación (8):
estudios y baloncesto

Por Jorge

Las situaciones que vive cualquier entrenador de baloncesto en categorías inferiores son múltiples, ya sean positivas o negativas, pero que siempre invitan a la reflexión. Y la siguiente me llamó la atención por la poca consideración que en ocasiones se le tiene al deporte (en este caso el baloncesto) como un peldaño positivo más en la formación de los jóvenes.

Estudiar
En otro tiempo, la conocida excusa de tener que estudiar para faltar a un entrenamiento y/o partido era reservada a ocasiones excepcionales. Hoy en día no hay entrenador que escuche esa cantinela decenas de veces durante la temporada. Y en mi caso no es una excepción. Pero lo último fue cuando una joven de tan sólo ocho años puso tal pretexto para justificar su ausencia de los entrenamientos de una semana.

Nadie puede dudar que los estudios estén muy por encima de otras actividades (baloncesto incluido) para jóvenes o no tan jóvenes, pero que una niña de tan corta edad necesite apenas tres horas de una semana para estudiar no habla muy bien de la gestión que de su tiempo hacen sus padres.

La verdad es que la pequeña se limitó a comentar la justificación que le habían dado los padres pues ella quería entrenar-jugar, pero ellos preferían que aprovechara ese tiempo para el estudio. ¿Tan cargada es su agenda como para no disponer de tiempo suficiente para estudiar, entrenar, y cumplir con otras actividades?

Los tiempos cambian, pero aplicando el tópico, uno fue cocinero antes que fraile, o sea que también estudió, y no recuerdo que a esa edad ni hasta mucho tiempo después sintiera el más mínimo agobio por los estudios de tal modo que no me permitieran disfrutar de cantidades ingentes de tiempo libre para jugar. Y nunca dejé de aprobar hasta conseguir superar los estudios superiores.

A mi juicio tales situaciones se dan porque existen multitud de alternativas de ocio ya a tan temprana edad que hace que se pierda tal cantidad de tiempo en menudencias que poco o nada aportan a la chavalería, y eso unido a la mala gestión del tiempo libre provoca situaciones cuasi surrealistas (a mi parecer) como la descrita.

Esta demostrado que
el deporte es una actividad muy saludable en el desarrollo personal de los jóvenes, y no sólo por cuestiones físicas sino por la multitud de valores que implica, y cuya enseñanza y aprendizaje contribuyen a su formación que les valdrá para toda la vida.

Sin embargo no siempre la formación deportiva es considerada como un pilar básico de la formación en los jóvenes por muchos padres que simplemente lo ven como una actividad extra más que permite rellenar el tiempo de sus hijos sin darle la importancia que a mi entender merece.

Por supuesto también tengo la suerte de haber vivido casos opuestos en los que esa importancia si era dada por los progenitores, y por los chavales que sin faltar a entrenar no dejaban de cumplir con sus obligaciones estudiantiles consiguiendo no solo hacerlo bien en el deporte sino también en los estudios (con orgullo puedo decir que entrené a actuales médicos, ingenieros…) adquiriendo una madurez y responsabilidad muy útil para el futuro de sus vidas.

Esos ejemplos demuestran que capacidades aparte, la clave está en saber administrar el tiempo disponible para ocuparlo con los diferentes apartados importantes de la vida de nuestros jóvenes: estudios, deporte, familia, ocio, descanso, etc.

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