viernes, 2 de mayo de 2014

Mejora tu juego (8): Pase Interior

Por Jorge

Cada vez se ve menos juego interior en la pintura, y quizá por eso también cuesta ver buenos pasadores interiores al poste.

El pase interior depende de la técnica y la táctica individual, y sus posibilidades de éxito se basan entre otros detalles de la buena comunicación visual entre pasador y receptor, en cómo gane la posición el jugador interior en función de su defensa, y de la ocupación de los espacios en ataque.

Los dos tipos de pase interior más habituales son el picado y por encima de la cabeza. El primero conviene hacerlo “abriendo el pase”, y en caso de presión al balón, protegiéndolo cruzando por delante la pierna contraria de la mano de pase. El segundo es más habitual cuando se tiene superioridad de estatura con la defensa o cuando se parte de una finta previa de tiro con el balón arriba.

Que se haga un tipo u otro de pase depende de “cómo” pida el balón el jugador interior. Para facilitar la correcta lectura del pasador, cuando el poste pida la pelota con los dedos de su mano apuntando arriba conviene el pase por encima de la cabeza. Cuando apuntan hacia abajo mejor el pase picado.

Desde el punto de vista de la táctica individual, más allá de reglas concretas de la táctica colectiva de cada equipo, además de los buenos espacios (3-4 metros entre jugadores), si el pase se realiza desde la prolongación del tiro libre o por debajo como suele ser habitual, el hecho de que la esquina no esté ocupada por ningún compañero, facilita la recepción sin el temor de una ayuda defensiva rápida durante o tras el pase.

Los dos errores más habituales del pase interior que competen al pasador son que se “telegrafía” el pase, y que se hace con un ángulo incorrecto o con los espacios mal ocupados.

Para evitar el primero basta en la mayoría de los casos con amenazar la posibilidad de jugar 1x1, de tirar, en definitiva de atacar a su defensor. Si no se hace, el defensor del pasador podrá dedicarse a estorbar este pase e incluso hacer 2x1 al pivot tras el pase para forzar la pérdida o la recuperación del balón.


El ángulo de pase, es decir, la posición desde la que se haga el pase influye para hacer que el balón llegue en mejores condiciones al jugador interior. La situación correcta sería aquella en la que se forma una línea recta entre el pasador, el poste, y el aro. Para mejorar ese ángulo el pasador puede utilizar botes, pivotes y fintas. En ocasiones aunque el ángulo de pase no sea correcto se podrá tener opciones de pase si la ocupación de los espacios del resto de jugadores es buena dejando un “aclarado” para el jugador interior.

Veamos algunos ejemplos de buenos pases interiores (y también algunos errores):


Para terminar comentar un sencillo ejercicio que se puede hacer con jugadores de cualquier categoría para mejorar el pase, no solo interior, ante una situación de presión del balón.

Por tríos y un balón, un jugador pasa realizando todo el trabajo previo de un pase interior (algún bote para mejorar ángulo de pase, fintas de tiro/pase, cruzar la pierna para proteger el balón…) con un defensor delante (inicialmente la defensa puede ser al 50% para aumentar su intensidad en función del nivel de los jugadores). Nunca se puede pasar si el defensor no está cerca del balón para evitar pases sencillos por arriba cuando el defensor corre a defender.

En la rotación del ejercicio el que pasa, luego va a defender y así sucesivamente. Ésta práctica se puede hacer en cualquier parte del campo.

Para entrenar la situación concreta de pase interior se pueden ocupar los espacios habituales del pase y juego interior con los jugadores definidos por puestos, colocando un defensor para el jugador interior (para que trabaje la recepción ganando la posición) de tal manera que la rotación se haga entre jugadores exteriores (el pasador y su defensor) y entre interiores (el pivot y su defensor).

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