miércoles, 2 de noviembre de 2016

Historias de un Aficionado (2): Gestos en el baloncesto

Por Jorge

La Real Academia de la Lengua Española define gesto en su diccionario como el “movimiento del rostro, de las manos o de otras partes del cuerpo, con que se expresan afectos o se transmiten mensajes”. Y en la segunda acepción añade que es un “movimiento exagerado del rostro por hábito o enfermedad”.

Como en la vida, el lenguaje gestual en los partidos de baloncesto es habitual, en unos casos más llamativo, en otros más discreto. A veces con buenas maneras, otras no tanto. En ocasiones para mostrar solidaridad con el rival, y en otras animadversión.

La noticia más llamativa del inicio de temporada en la NBA durante la pasada semana estuvo en el comportamiento maleducado de un espectador contra Russell Westbrook (OKC) en el partido Philadelphia 76ers-Oklahoma City Thunder:


El jugador de los Thunder lejos de encararse con el “aficionado”, afortunadamente para él (me refiero al aficionado), pidió explicaciones al árbitro, y finalmente el seguidor de los Sixers fue expulsado del partido.

El caso es que el pasado fin de semana pude seguir, como cualquier aficionado, el partido de liga ACB que enfrentaba a Baloncesto Fuenlabrada y Barcelona, y se produjo un hecho similar al ocurrido en la NBA, pero al revés, el “infractor” era un jugador, y los agraviados los espectadores. Por supuesto sin llegar al grado de mala educación que mostró el asistente al partido Sixers-Thunder.

El protagonista de la acción fue Joey Dorsey (Barcelona), que realizó un gesto desaprobatorio a la grada alzando su mano, cansado seguramente de la brasa que le estaban dando, y que visto por el árbitro principal, Pérez Pizarro, le pitó técnica por considerarlo como un menosprecio hacia el público.


A mi juicio, como se ve en el vídeo, el gesto de Dorsey siendo visible no parece exagerado, ni mucho menos similar al del seguidor de la NBA, ahora bien, el jugador del Barcelona no destaca por sus “luces” precisamente, y a partir de ese momento no paró de gesticular, reír y hablar en muchos casos consigo mismo, acercándose con ello más a la segunda que a la primera acepción que vimos al principio, y desde luego dando la sensación de que estaba muy poco concentrado en el juego.

Con su conducta Dorsey provocó que el partido avanzase en una continua pitada hacia él e incluso sobre su entrenador, que como se ve también en la segunda parte del vídeo, en todo el jaleo acabó por ser expulsado más tarde (cuando fue eliminado por faltas el jugador) por acumular dos técnicas, y así se enardeció aún más a un público que le devolvió la moneda al jugador con un comportamiento tan fuera de lugar como el suyo, gesticulando agresivamente hacia él, y propinándole todo tipo de lindezas verbales que no conviene reproducir aquí. Por cierto, ¿se atrevería alguno de esos espectadores a encararse en solitario con Dorsey? Lo dudo.

Para aquellos “valientes” que se agarran a la multitud para dar rienda suelta a su locura gestual y verbal, mucho ojo, porque no siempre la reacción del deportista es tan tranquila como en el ejemplo que vimos de Westbrook, y sino que miren la siguiente acción que los aficionados más veteranos recordarán de un partido de competición europea entre el Real Madrid y el Maccabi de Tel-Aviv:


La verdad es que como aficionado, y como persona que defiende el respeto y las buenas formas, me da vergüenza ajena este tipo de comportamientos y conductas sin sentido, tanto por un lado como por el otro. Y algunos justificarán a la grada diciendo que el público es soberano, y como paga su entrada, aquello se puede convertir poco menos que en un circo romano durante una lucha de gladiadores, pero no estoy de acuerdo. A mí me parece que también es reprobatorio el comportamiento de parte del público (no la mayoría, por supuesto) que sin embargo no paga por ello, pese a que buscando legislación sobre regulación de espectáculos públicos, en el Reglamento General de Policía de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas se dice que “el público habrá de mantener la debida compostura y evitar en todo momento cualquier acción que pueda producir peligro, malestar, dificultar el desarrollo del espectáculo o actividad”, y también se hace referencia a sanciones para los casos de “falta de respeto de los espectadores o asistentes a los artistas, deportistas y demás actuantes”, y aunque la autoridad en una cancha de baloncesto corresponde a los árbitros, lo cierto es que por allí había policías, y ninguno movió un músculo para al menos tratar de apaciguar los ánimos y llamar la atención de algunos de los exaltados de la grada, aunque tal vez eso hubiese sido peor.

La acción de Dorsey tuvo consecuencias deportivas y pagó por ello reglamento en mano (sobre esto continuaré escribiendo próximamente), y supuso una reacción del público que no fue a mayores, pero no por habitual en algunos espectáculos deportivos deberíamos de dejar de censurarla, porque una cosa es el enfado, y otra la agresividad que se desprende de él, y que desde luego no son ejemplo de comportamiento para nadie, en especial para los aficionados más jóvenes que acuden al baloncesto.

Por suerte, y tal y como indicaba, también se pueden ver gestos positivos en el baloncesto, la mayoría, y en este caso me quedo con los que vi en este partido protagonizados por Ante Tomic (Barcelona), y “Jota” Cuspinera y Moussa Diagné (Fuenlabrada). En el primero, antes de empezar el partido, cuando Tomic terminaba su calentamiento inicial y se dirigía a su banquillo, el entrenador del Fuenla salió del suyo para antes de empezar la charla inicial a su equipo, saludar (e imagino que desear buena suerte) a un jugador al que entrenó en su etapa como entrenador ayudante del Real Madrid, y con quien a buen seguro hizo buenas migas entonces. Y el segundo se produjo cuando en un lance del juego Diagné se llevó un golpe por el que se tuvo que detener el partido, y en este caso el pívot del Barcelona, compañero de éste la temporada pasada, fue el que se acercó amistosamente a interesarse por él. Gestos amistosos que suelen ser los más habituales en el baloncesto.

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