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lunes, 2 de noviembre de 2026

Desventaja defensiva

Por Jorge

Un análisis sencillo del baloncesto permite dividir el juego en defensa y ataque. Luego cada cual puede incluir multitud de subdivisiones y detalles, algo propio de un deporte sencillo que gana en complejidad cuanto más se ahonda en él.

Si le preguntamos a cualquier persona que sólo tenga una mínima noción de lo que es el baloncesto, siempre se acordará del ataque, jamás de la defensa. Si vamos a un colegio y le decimos a un grupo de niñas que vamos a jugar al baloncesto, todas pensarán sobre todo en tirar a canasta, en intentar encestar. Si alguna vez el lector hace la prueba y se encuentra con alguien que piensa en la defensa o que le gusta más defender, una de dos, o ya tiene conocimientos baloncestistas y ve el juego globalmente, o es un “bicho raro”.

Toda esta introducción viene a colación porque siempre se da más valor al ataque que a la defensa, pese a que, como dicen los expertos, la segunda es la que hace ganar partidos y campeonatos. Y es que en un mal día ofensivo, siempre puede llegar la defensa al rescate para ganar.

No seré quien quite importancia a la defensa, pero reconozco que para mí un partido lo gana el equipo que mete más puntos. De hecho, en la última regla de las trece originarias del baloncesto que escribió James Naismith allá por 1891, se decía “el equipo que anote más puntos (…) será el ganador”. Es decir, sigo esa formulación que bien podría haber sido al revés, “ganará el equipo que deje al otro en una menor puntuación gracias a su defensa”, pero…

Así pues, ya desde el principio la defensa fue “ignorada” o se la hizo de menos frente al ataque. Lo importante es meter puntos, y en cierto modo es normal, es más divertido tirar a canasta que intentar recuperar la pelota del rival.

Y se ha llegado a unos límites tales de poner al ataque por encima de la defensa que casi (por no decir todos) los cambios en las reglas, fueron para dar más ventaja al ataque y limitar la defensa, de tal manera que ni haciendo una buena defensa se consigue frenar al ataque.

Cuando uno ve un partido de hace un tiempo, y no hace falta irse al siglo pasado ni tampoco a los orígenes del baloncesto, basta con volver atrás unos pocos lustros, verá que más allá de la precisión en el tiro, crecieron las habilidades en el manejo y bote de la pelota, y si volviera del pasado un árbitro que no hubiese estado al tanto de los cambios en el reglamento, le “explotaría la cabeza” viendo como se mueven los pies y las piernas en multitud de casos rozando, sino cometiendo pasos, por no hablar de la retención de la pelota que permite a muchos jugadores hacer trescientas cosas mientras tienen la pelota bajo su control, y muchas veces bajo la sospecha de cometer “manejo”.

Sin embargo, por el lado defensivo en muchas ocasiones basta con un leve contacto para que sea pitada una falta, cuando muchas veces esa parece la única opción posible para frenar a un atacante: la falta, que, por cierto, no deja de ser un recurso defensivo que hay que saber utilizar.


En el anterior vídeo se puede ver un ejemplo de buena defensa… que, sin embargo, termina en canasta gracias a la habilidad ofensiva del atacante. Y esta es una situación que se ve en los partidos con más frecuencia de la que muchos imaginan, pero luego se ven marcadores que pasan de los 100 puntos y la tendencia es decir que falló la defensa…

Y a muchos jugadores les queda esa sensación de que se podía haber hecho más… y no es verdad. Salvo por el recurso de la falta… que al final terminará llevando al tiro libre, ofreciendo nuevamente ventaja al atacante que tendrá la posibilidad de anotar. Así que sea como sea, la defensa (casi) siempre está en desventaja con el ataque, y sólo le queda “atacar” desde la defensa para intentar que el ataque no haga lo que quiere hacer, y aun así…

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