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miércoles, 23 de septiembre de 2026

Recomendaciones para entrenadores de formación en los partidos

Por Jorge

Si en la anterior entrada se recogían algunas recomendaciones para los entrenamientos, ahora toca referirse a otras cuantas más para los partidos, ahora que queda poco para empezar las competiciones de baloncesto de formación, sino es que comenzaron ya.

Antes de ir con las sugerencias propiamente dicho, la primera idea que hay que destacar y tener muy claro es que el baloncesto de formación no es baloncesto profesional, aunque sus entrenadores tengan que ser muy profesionales a la hora de hacer su trabajo... sin que sus emolumentos se correspondan con esa responsabilidad (y, por desgracia, llevemos “siglos” sin resolver este problema).

Y es que salvo excepciones que se pueden contar con los dedos de las manos, la mayoría de los equipos de formación no tienen los resultados como su principal objetivo… aunque todos queramos ganar, pues ¿acaso alguien juega para perder?

Sólo unas pocas canteras de equipos de élite, y principalmente a partir de cadetes como pronto, basan su trabajo en intentar conseguir jugadoras o jugadores para un primer equipo. El resto intentando la máxima mejora de chicas y chicos, sólo pueden llegar ahí por otros caminos que no tienen que ver del todo con las características propias de la “aristocracia” del baloncesto.

Todo esto relativo a resultados tienen que tenerlo claro, directivas antes y entrenadores después, para que las familias sean consciente de ello. Insisto, siempre se juega a ganar, eso es intrínseco desde niños, pero hay que saber que no se puede ganar de cualquier manera, porque una victoria hoy puede ser una derrota mañana. Mientras que crear unos cimientos sólidos de educación deportiva en los jóvenes siempre tendrá valor a medio y largo plazo.

Ahora sí, toca ir propiamente con las recomendaciones que pueden ayudar a entrenadores más jóvenes o inexpertos que forman parte del baloncesto formativo, y que no olvidemos que es el mayoritario en nuestra sociedad.

Todos juegan
Una chica que no juega o un niño que no pisa la cancha en un partido, especialmente en la iniciación deportiva, son susceptibles de cambiar de deporte buscando eso, jugar. Y no es malo de por sí que eso pase, pero de primeras un entrenador de baloncesto de formación en las primeras etapas, si tanto ama su deporte y si realmente quiere tener éxito, éste pasará por hacer que las niñas o niños que entrena quieran seguir en el baloncesto, y, a su vez, esto pasa por jugar.

El reglamento pasarela (con diferentes matices según la comunidad autónoma, en el caso español) ya se encarga de asegurar que en el minibasket todos jueguen, y sólo el entrenador decidirá quién podrá hacerlo más o menos. Sin embargo, voy más allá, ese “todos juegan”, que aparece encabezando este apartado, lo extendería a todas las categorías de formación independientemente de la edad. Y, sí, sé que esto puede llevar a opiniones enfrentadas y hasta cierta polémica.

Y es que en este punto otros entrenadores podrán decir, sin que les falte parte de razón, que cómo se va a hacer jugar, por ejemplo, a quien falta a entrenamientos en detrimento de otras compañeras o compañeros de equipo que no faltan. Y, ahora viene el matiz, una cosa es que jueguen, y otra que lo hagan por más tiempo que las que sí van a entrenar.

Para un entrenador es muy sencillo dejar sin jugar a quien no va a entrenar. Y así, un quebradero menos de cabeza a la hora de cuadrar rotaciones llegado un partido. Sin embargo, esa o ese que no juega, va al partido, y si esta situación se repite en el tiempo, la probabilidad de que abandone el baloncesto (y hasta puede que el deporte) crece de manera notable. Mientras que si juega aunque sea cinco minutos en la primera parte y otro par en la segunda, seguirá sintiéndose parte del juego, y cuando quiera más minutos, bastará con decir que entonces tendrá que entrenar más días para tener opciones de conseguirlo… sin que ello garantice nada si todas en el equipo van a entrenar, en cuyo caso habrá que valorar otras circunstancias como esfuerzo, compañerismo, deportividad… y en último término, rendimiento.

Cuántas veces un niño falta a un entrenamiento porque su madre no le puede llevar, o porque tiene una cita médica insustituible en tiempos de precariedad sanitaria, o porque tiene que ir a visitar a un abuelo, o ir al cumpleaños de un primo… Y podría citar otros ejemplos en los que quizás él quiera ir al entrenamiento, pero circunstancias ajenas le impiden hacerlo.

Y, por otro lado, cuando se justifican los minutos de juego por la asistencia al entrenamiento, en realidad, muchas veces todos conocemos casos en los que algunos “están de cuerpo presente” pero sus mentes y esfuerzo están muy por debajo de lo deseable. Y quien falta, sin embargo, cuando sí va a entrenar se esfuerza el doble que el resto. ¿No merece entonces jugar?

Además, en ocasiones se da el caso que quienes entrenan toda la semana a gran nivel, luego resulta que se lesionan o surge cualquier circunstancia que les impide ir al partido… y entonces sí, hace necesaria la participación de quienes no queríamos que jugaran. En definitiva, sea como fuere, todos tienen que jugar, otra cosa es que quienes más méritos hayan hecho durante la semana de entrenamientos deban jugar más tiempo. Y es que la única razón válida para mí que debería dejar sin jugar a alguien es la falta de respeto hacia cualquiera del equipo, y ya durante el partido, hacia los árbitros y adversarios.

Un partido dura más de 40 minutos
Al hilo del juego, los entrenadores tienen que enseñar cuanto antes que un partido ni empieza con el salto inicial ni termina cuando suena la bocina o el pitido del árbitro al final. Porque antes hay un calentamiento previo, que, por cierto, en todas las categorías, puede utilizarse casi como un entrenamiento más, que muchos se quejan del poco tiempo que tienen de pista para entrenar, y, sin embargo, luego lo pierden antes de cada partido haciendo una rueda sin sentido como la que hacen los equipos profesionales.

Aprovechemos el calentamiento para repasar detalles trabajados durante la semana, para reforzar conceptos que queremos poner en práctica luego en el partido, incluso para hacer juegos que rebajen la tensión de chicas y chicos antes del partido si fuera necesario. Pero aprovechemos ese tiempo para algo más que “calentarles la oreja” con charlas prepartido impropias no ya de un equipo de minibasket sino hasta de un equipo de élite porque de repente nos creemos que vamos a jugar el partido del siglo.

Igualmente, el descanso es otro buen momento para hacer algún ejercicio diferente, por supuesto, eso sí, igual que en el calentamiento, que no suponga un desgaste excesivo tanto física como cognitivamente, pero que pueda ayudar para cierta mejora concreta.

Y será importante que el entrenador haga hincapié siempre a sus chicos o chicas que ese tiempo de calentamiento o de descanso también forma parte del partido, como también lo es el tiempo que se pasa en el banquillo respecto del tiempo en pista, para que llegado el momento de que llegue alguna queja porque no se jugó o se jugó poco, recordar que al menos todos disponen de ese calentamiento y descanso para jugar.

Autonomía haciendo de todo
En categorías de formación todas las niñas y niños tienen que aprender a hacer de todo y a tener todo tipo de experiencias. No especialicemos a nadie desde el principio indicando quien tiene que marcar a quien, cual es el que saca, quien tiene que subir la pelota o si aquella no puede tirar o solo puede hacerlo desde cerca. Ya llegará en el futuro, si tocan el alto rendimiento, tiempo para que se especialicen en determinadas posiciones o para ejecutar determinados movimientos concretos.

Y relacionado con lo dicho antes, un objetivo fundamental de un entrenador de formación consiste en conseguir que los jóvenes que entrena sean autónomos por sí mismos, es decir, que sean capaces de hacer aquello que entrenan, tomando decisiones por sí mismos sin que nadie tenga que decirles lo que tienen que hacer. Y para conseguir esto, en nada beneficia una práctica habitual en muchas pistas, que es la de “radiar los partidos”. Entrenadores que se dedicar a vocear a cada niño qué tienen que hacer en todo momento: cuando tienen que pasar o tirar, si tienen que salir botando o ir al rebote…

Los partidos no son un videojuego en el que el entrenador puede tocar un botón y hacer que cada jugador haga lo que se debería hacer, porque si se sigue esa “táctica”, cuando no se les diga lo que tienen que hacer… no sabrán hacerlo.

Por cierto, que esa “radio” tampoco provenga de la grada. El entrenador tiene que tener también entre sus objetivos para los partidos, que quienes juegan sólo presten atención a lo que pasa en el partido, y, en todo caso, a lo que les dice él, ignorando los comentarios que puedan llegar desde las gradas. En este punto será importante hacer a ese respecto cierta labor educativa con madres y padres.

Menos palabras y más observación
Relacionado con lo mencionado antes, en ocasiones se ven a entrenadores de formación desgañitándose en la banda para dar instrucciones… que a quienes juegan poco o nada les interesa. Qué quiero decir con esto. Pues que si las chicas o chicos están centrados en el juego, difícilmente van a hacer caso (o al menos no deberían), y las únicas oportunidades para dar alguna instrucción, siempre sencilla, breve y concreta, serán los tiempos muertos o cuando el tiempo de juego esté parado como pueda ser en una situación de tiro libre.

Algunos creen que el entrenador que está sentado en el banquillo sin apenas decir nada, observando cómo juegan no está haciendo bien su trabajo, y no estoy de acuerdo, al contrario, creo que esa es la actitud correcta, mirando que hacen para, eso sí, reforzar con gestos y algunas palabras clave puntuales aquello que hacen bien quienes juegan, o para animar cuando se comete un error o se tiene un fallo. Más allá de eso, todo lo demás sobra.

Errores y fallos
La siguiente recomendación es aplicable también a los entrenamientos, y tiene que ver con la necesidad de enseñar a diferenciar entre errores y fallos a quienes entrenamos y dirigimos en los partidos, y especialmente a no penalizarlos para que se atrevan e intenten mejorar, sobre todo cuando se pretende afianzar un gesto técnico o un detalle táctico.

Tenemos que enseñar que nunca habrá partido en el que no se cometa errores o se tengan fallos, pero no por ello hay que dejar de jugar y volver a intentarlo. Otra cosa será que debamos corregir y enseñar la manera correcta de ejecutar o decidir, pero insisto, jamás penalizar de tal manera que los más jóvenes luego no se atrevan a poner en práctica en los partidos aquello que están aprendiendo en los entrenamientos.

Al final… calma y gracias
Como se dijo al principio, siempre se juega para ganar… pero muchas veces se pierde. Incluso a veces se gana… jugando mal, y se pierde jugando bien. En cualquier caso, el entrenador debe ser ejemplo de autocontrol, y al final de los partidos deberá tener la serenidad suficiente como para estrechar la mano de los adversarios, sea cual sea el resultado.

Y ya habrá tiempo de correcciones y valoraciones sobre lo que se hizo en el partido en futuros entrenamientos. Después de un partido, en caliente, conviene, otra vez, ahorrar palabras y mantener la calma, agradecer al equipo su esfuerzo, desear un buen fin de semana o de resto del día, y como mucho recordar el horario y día del próximo entrenamiento.

Esta recomendación no sólo se refiere a la reacción respecto del equipo, sino también a la que pueda venir por alguna interacción de madres y padres al finalizar el partido. Si alguna vez se sufre algún “altercado” con los progenitores o tutores de las chicas o chicos tras terminar un partido, calma, y recordarles que siempre nos tienen a su disposición antes del próximo entrenamiento o después de fijar una reunión junto al director deportivo, por ejemplo. Pero jamás entrar en provocaciones ni responder a comentarios en caliente.

Y una buena idea para no llevarse el partido a casa en la cabeza, y rumiarlo hasta el punto de no dejarnos dormir, anota en una hoja todos aquellos detalles más destacados del partido (buenos y menos buenos), para cuando llegue el momento de analizarlo y evaluar como sigue el rumbo individual y colectivo del equipo, evitar olvidos, pero, sobre todo, permitir que descansemos sin darle vueltas una y otra vez a lo que pasó en el partido.

Confío que las reflexiones recogidas aquí puedan ayudar a algunos entrenadores más inexpertos o, en todo caso, abrir debate si así lo quieren otros, porque estos pensamientos fruto de mi experiencia y conocimiento están abiertos a cambios y mejora continua.

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miércoles, 16 de septiembre de 2026

Recomendaciones para entrenadores de formación en los entrenamientos

Por Jorge

Ahora que empieza la temporada en colegios y clubes de formación es buen momento para hacer algunas recomendaciones para esos entrenadores más jóvenes o inexpertos sobre algunos aspectos importantes a la hora de entrenar a niños y jóvenes.

Estas recomendaciones basadas en mi propia experiencia las dividiré en dos partes, esta primera relativa a los entrenamientos, y otra posterior sobre los partidos para aquellos que compitan. Y las sugerencias referidas a los entrenamientos se harán con una breve reflexión sobre una serie de conceptos: adaptación, conocimiento, comunicación y planificación.

Adaptación

El entrenador tiene que adaptarse al grupo que va a entrenar.

No es lo mismo entrenar a un grupo de niñas de 8 años que llegan de primeras al baloncesto, que hacerlo con unas infantiles que llevan varios años jugando… como tampoco es igual entrenar en el equipo júnior de un colegio o en una cantera de liga femenina. Todos pueden tener algunos puntos en común, pero también muchas diferencias que se tienen que tener en cuenta a la hora de entrenar.

Algunos entrenadores toman como modelo el baloncesto profesional, y el baloncesto de formación no es igual. El curso pasado, regresó al baloncesto ACB un reputado entrenador con la promesa de que a su fichaje también se sumarían la llegada de una serie de jugadores afines a sus necesidades. Es decir, en el baloncesto profesional, en muchas ocasiones, el entrenador tiene una manera de jugar, y los jugadores se tienen que adaptar a él y su “librillo” que diría aquel. En la formación no es así o no debe serlo.

Un punto en común puede ser la exigencia, porque incluso desde pequeños los niños tienen que entender que formar parte de un equipo implica cierta responsabilidad y que no pueden hacer allí lo que les dé la gana, por ejemplo. Lógicamente, esas condiciones tendrán que ajustarse en cada caso.

Igualmente, la adaptación del entrenador no sólo será en función del grupo de entrenamiento, también dependerá de cada niña o niño, pues la heterogeneidad es norma común en cualquier equipo, donde tienen cabida diferentes niveles de atención, juego, desarrollo físico, etc., de tal manera que los juegos, ejercicios o tareas tendrán que ajustarse en la medida de lo posible a cada cual, así como las correcciones y la manera de dirigirnos a cada uno. Y eso nos lleva al siguiente concepto.

Conocimiento

Cuanta más información y conocimientos tenga un entrenador, más posibilidades tendrá de hacer bien su trabajo.

Todos los entrenadores se presupone que salen de los cursos de entrenador con una serie de conocimientos técnicos y tácticos, así como de otras índoles, que les permiten entrenar, y si bien es recomendable no dejar de formarse continuamente a través de charlas, libros o mirando entrenamientos y preguntando a otros entrenadores con más experiencia, por ejemplo, porque uno no deja de aprender y formarse continuamente, el conocimiento que me interesa remarcar aquí es el del equipo. Un entrenador tiene que conocer a las niñas o lo jóvenes que va a entrenar, y no me refiero sólo a cuestiones “deportivas”, sino también personales, porque entrenamos personas.

Por cierto, mucho cuidado con los conocimientos que adquirimos de otros entrenadores, no te olvides que lo que te dice ese entrenador de ACB o NBA en esa magnífica charla en la que todo sale a pedir de boca, y que le funciona en su equipo, para nada tiene que valerte a ti, y en todo caso, nuevamente tendrás que seleccionar y adaptar aquello que pueda servirte para hacer mejores a las chicas o chicos de tu equipo.

Pero volvamos al conocimiento del grupo. Conocer a cada miembro del equipo significa saber qué les gusta, qué estudian, detalles familiares y mucho más, sin extralimitarnos pero facilitando que todos entiendan que nos importan más allá del juego. Por ejemplo, saber que vienen a entrenar en época de exámenes, o que una chica llega enfadada con un amigo, o que discutió con su madre, puede ayudarnos a la hora de gestionar el ambiente y el desarrollo de un entrenamiento mejorando el clima y la confianza dentro del equipo. Y para conocer todo esto pasamos al siguiente concepto.

Comunicación

Saber escuchar y hablar son virtudes que debe hacer por mejorar todo entrenador.

Las vías de comunicación de un entrenador siempre tienen que estar abiertas con todos los miembros de su equipo, y por supuesto también con sus madres y padres.

Como es lógico no se pueden dedicar todos los entrenamientos a charlas individuales continuas para tratar de resolver todas las situaciones… salvo que por su gravedad puedan implicar a todo el grupo y en cuyo caso entonces se necesitará una conversación grupal. Pero antes y después de cada entrenamiento la chica o el chico tienen que saber que disponen de su entrenador para al menos ser escuchados. Igualmente en el caso de madres y padres que tengan dudas o que quieran comentar algo importante. Y esto tiene que quedar claro incluso antes del primer día de entrenamiento.

Y ni que decir tiene que un buen entrenador tiene que tener los ojos y los oídos bien abiertos en todo momento para captar estados de ánimo, para rebajar tensiones si las hubiese con alguna gracia, y en definitiva, para no dejar de saber como “respira” su equipo.

Al inicio de una temporada, especialmente cuando se llega a un equipo nuevo que no se conoce, una opción puede ser la de hacer algún tipo de cuestionario previo a rellenar (adaptado según la edad del grupo) que nos permita conocer algunos detalles de cada componente del equipo. Más adelante también se podrá utilizar otros para evaluar el grado de contento en el equipo, pedirles que hagan sugerencias (que no se tienen porqué tener en cuenta siempre, pero que sí se deben al menos valorar), y en cierto modo, así conocer cuál es su opinión, para que entiendan que nos interesa lo que piensan.

También dentro del apartado de la comunicación, ésta es fundamental a la hora de hacer explicaciones y correcciones en un entrenamiento. Hay que ser breve y utilizar un lenguaje sencillo que sea fácil de entender, utilizar palabras clave de fácil entendimiento, y dejar claro en todo caso, que si no se entiende algo, que se diga para poder insistir y explicarse mejor.

Y para terminar, toda niña o niño se tiene que ir a casa con un refuerzo positivo como mínimo, porque por mal que lo hagan en un entrenamiento, seguro que todos dan algún motivo para mejorar su confianza y su autoestima con un refuerzo que afiance aquel gesto técnico, comportamiento o actitud que queremos que desarrollen.

Planificación

Un entrenador no puede hacer entrenamientos sin seguir un orden y con unos objetivos muy claros.

La planificación por muy pensada que esté sobre el papel (que lo aguanta todo pero luego la realidad es la que es), tiene que ser flexible y desarrollarla una vez que conozcamos al equipo. Sin olvidar que más vale que aprendan poco pero bien, que mucho… pero no tan bien. Así que paciencia.

Desde el punto de vista técnico y táctico, y me atrevería también a decir que a nivel de comportamiento, mi recomendación cuando se llega a un equipo de nuevas es hacer varios entrenamientos para conocer a las chicas o chicos por nosotros mismos, sin recibir prejuicios previos de otros entrenadores. Y es que es típico que con el ánimo de ayudar, cuando uno llega como nuevo a un club, algún entrenador o el director deportivo quiera decirnos que tal chaval, ojo que siempre se queja mucho, que tal otro es el mejor del equipo, que aquel juega bien pero es un vago… cuidado con las etiquetas que les pusieron otros.

Mejor será que nos hagamos por nosotros mismos nuestra composición de lugar, y luego ya si tenemos alguna duda o necesitamos ayuda, conocer la opinión de otros. Y es que a veces lo que nos dicen algunos, no se corresponde necesariamente con lo que luego vemos, más allá de que sí pueda convenir conocer detalles importantes referidos a lesiones o enfermedades.

Si algún joven o inexperto entrenador llegó a este texto con la idea de encontrar trucos infalibles para entrenar como si del mago Tamariz me tratase, tal vez se haya decepcionado, pero es que entrenar no es una ciencia exacta, y conlleva reflexionar y darle vueltas a las ideas una y otra vez con el ánimo de ayudar lo mejor posible a los más jóvenes.

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viernes, 11 de septiembre de 2026

Hemeroteca: 40 años del Mundobasket 1986

Por Jorge

Cuando se habla del “boom” del baloncesto español en los 80 siempre acude al imaginario colectivo la medalla de plata que consiguió la selección española en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984. Sin embargo, aquello fue un proceso que nació ya con la buena actuación del equipo español en el mundial de 1980 en Cali (quinto puesto y primera victoria oficial frente a Estados Unidos), continuó con la plata europea en 1983, y seguiría después con el crecimiento de la liga ACB. Pero pocos reconocen el evento que para mí fue capital para afianzar la afición al baloncesto en España: el Mundobasket de 1986.


Y desde aquí queremos recordar aquel torneo recuperando algunos vídeos e imágenes con el apoyo siempre de la revista “Gigantes del Basket” y su hemeroteca, cuando se cumple el 40 aniversario de su celebración en tierras españolas, circunstancia que permitió que disfrutáramos del juego de jugadores que serían después míticos de la historia del baloncesto: Drazen Petrovic, Arvydas Sabonis, David Robinson, Tyrone Bogues, y muchos más.

“Gigantes” y el mundial
Aquel campeonato sería el primer gran acontecimiento del baloncesto cubierto por la todavía joven revista “Gigantes del Basket”, que había nacido apenas unos meses antes, y que dedicaría buena parte del contenido de cuatro de sus números semanales a ese mundial que se disputó entre el 5 y el 20 de julio de 1986.

“Gigantes” editó un primer especial (revista nº 35) previo al torneo de 16 páginas con una fotografía de la sonriente selección española en la portada, y unas cuantas páginas más sobre un torneo amistoso premundial y otros contenidos relacionados.

En aquel número se hacía eco de una breve encuesta a diferentes periodistas españoles que seguían por entonces el baloncesto como Siro López (Antena 3 radio), Juan Antonio Casanova (La Vanguardia), José Manuel Fernández (Mundo Deportivo), Martín Tello (As), Manuel Saucedo (Marca), y otros más, que daban como máximos favoritos a Estados Unidos y la URSS, pero a España se la colocaba con el bronce y hasta en algunos casos como finalista.

El caso es que la actuación española acabaría siendo menos buena de lo esperado, pero que el baloncesto aquel verano fuera motivo de conversación por toda la geografía española, significó un impulso increíble para el crecimiento de su afición, cuando apenas se había seguido el baloncesto internacional solo por lo que se refería a la participación española. Y es que aquí, como digo, se pudieron ver partidos y resúmenes televisivos de las diferentes sedes de la competición, y en plenas vacaciones estudiantiles llevaron a muchos jóvenes a vivir aquel campeonato como una gran introducción al baloncesto.


En el siguiente número de la revista ya con el Mundobasket en juego se incluían varias entrevistas con protagonistas como el seleccionador Antonio Díaz-Miguel o jugadores como Drazen Petrovic, Marcel de Souza y Antonello Riva.

El tercer número sobre el mundial sería un extra de 64 páginas donde se daba cuenta del resultado final del torneo, incluyendo una entrevista con gran despliegue fotográfico a Tyrone Bogues, el llamativo, por bajito, jugador de Estados Unidos, del que se habló mucho por su marcaje a Petrovic. También se incluía otra entrevista más breve a su compañero David Robinson, que posaba con una camiseta de Gigantes.

Ya con el mundial terminado harían un último número con un balance más reflexivo sobre lo que había sido la competición en general (se reclamaba menos participantes), y se analizaba la actuación de cada selección con especial interés sobre la española, poniendo nota a los jugadores de la selección y no dejando en muy buen lugar a la organización del torneo.

Partidos para el recuerdo
Al final España acabaría peleando por el quinto puesto frente a Italia...


Mientras que Estados Unidos y Brasil jugarían una semifinal americana resuelta cómodamente para el equipo del norte (96-80), la otra europea entre la URSS y Yugoslavia sería más igualada...


Y el campeonato terminaría con una bonita final protagonizada por el duelo de favoritos,otra oportunidad de ver un baloncesto deotra época... pero de muchos quilates.

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miércoles, 2 de septiembre de 2026

La selección española aspira al oro mundialista

Por Jorge

El curso 2026-2027 comienza, si es que se puede hablar de inicio y final de temporada ahora que tenemos baloncesto cada semana sino cada día del año, con el plato fuerte en el ámbito del baloncesto internacional: la Copa del Mundo femenina que se jugará en Berlín. Una gran oportunidad previa al inicio de las competiciones domésticas para visibilizar el baloncesto femenino, y tratar de afianzar el crecimiento de su afición, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

El próximo viernes 4 de septiembre se abrirá la competición con el partido Japón-Mali, equipos que forman parte del grupo A en el que también están la anfitriona Alemania, y la selección española. El sistema de competición clasifica para los cuartos de final al primer equipo de cada uno de los cuatro grupos de clasificación, y el segundo y tercero tienen que jugar un cruce contra otros segundos y terceros.

Posible camino de las españolas
Durante la presentación de la lista de convocadas para la preparación del torneo, el seleccionador español, Miguel Méndez, avisó que las expectativas del combinado nacional para el campeonato son las máximas a tenor de la ambición de sus jugadoras y de la evolución en las últimas competiciones disputadas. Y visto desde fuera sin duda que hay posibilidades de medalla, y hasta por qué no de alcanzar el oro mundialista.



El nivel que demostró España en las últimas citas internacionales, medalla de plata en el Eurobasket de 2025 y la clasificación para este torneo mundialista el pasado mes de marzo, incluida una buena actuación entonces contra una de las selecciones favoritas, Estados Unidos, junto a las sensaciones que transmite el combinado español en los partidos preparatorios, permiten albergar la esperanza de clasificarse en primer lugar para ahorrarse el cruce previo a los cuartos de final. En cualquier caso, una segunda o tercera posición, llevaría al equipo nacional a jugar ese emparejamiento previo con Nigeria, Corea o Hungría, a priori bastante asequible, pues en el grupo B todo apunta a que Francia debería pasar como primera.

Y en el resto de grupos, Bélgica y Australia se jugarán el liderato del C, y Estados Unidos debería ser la primera del D. Y a partir de aquí la lógica dice que España jugaría cuartos contra Australia o Bélgica, rivales muy duros. Bélgica ganó a las españolas en la última final europea, y Australia es vigente medalla de bronce mundialista. Belgas y australianas también se jugaron la medalla de bronce en los Juegos de París en 2024, cayendo del lado “ausie”.

Así pues pensar en una reedición de la final europea en cuartos parece lógico… y ojalá cambie su resultado en favor de las españolas. Que luego tendrían que vérselas con el “coco” de la competición, Estados Unidos, para luchar por las medallas, teniendo una segunda oportunidad por el bronce si no es que se consigue ganar por primera vez al equipo estadounidense.

Las estadounidenses que siempre parten como favoritas en cualquier torneo que jueguen tendrán en este caso el hándicap de la apenas existente preparación previa, dado que sus jugadoras llegarán al torneo con un par de entrenamientos y ningún partido amistoso disputado pues todas ellas juegan en la WNBA que estuvo jugando partidos hasta hace un par de días. Bien es verdad que la calidad individual de todas ellas es notable, y muchas ya coincidieron en equipos o en la propia selección, pero ese “cambio de chip” de “su competición” al baloncesto internacional, y el mayor desgaste con el que llegan unido a esa falta de preparativos previos para conjuntarse, quién sabe si no le juega una mala pasada en algún partido ajustado. Veremos.

Sea como fuere, formar parte de este torneo ya es un primer paso exitoso para la selección española porque no se clasificó para la última edición (2022), y desde luego conseguir medalla como ocurrió en 2018, bronce como anfitrionas en el campeonato celebrado en Tenerife, ratificaría la gran línea de juego que demuestran unas jugadoras españolas desde… las categorías de formación.

Y es que en este punto toca hacer un paréntesis para destacar el nivel del baloncesto femenino español de formación, con otro verano más cosechando grandes actuaciones en todos los torneos que disputó: medalla de bronce en categoría U20, oros en U16 y U18 apabullando a todas sus rivales europeas, y la plata mundialista en U17. ¿Continuará en esa línea la selección absoluta?

Doce español y jugadoras a seguir
La lista de las doce españolas que jugará en Alemania también viene marcada por las dudas que pueden generar las cinco jugadoras que vienen de la WNBA, no por su calidad que está sobradamente demostrada, pero sí por su adaptación, pues sólo Awa Fam y María Conde participaron en la preparación jugando en el último amistoso. Y es que además hay que tener en cuenta el cansancio acumulado por algunas de éstas que seguro que es notable, no olvidemos que apenas si descansaron entre el final de liga femenina y la WNBA, y por ejemplo Conde viene de estar parada varias semanas por lesión, o Raquel Carrera apenas si jugó en Estados Unidos con lo que eso significa ahora para coger ritmo de competición en un torneo tan corto.

La papeleta del seleccionador ya la quisieran otros por tener que elegir entre tantas buenas jugadoras, y en este caso apostó por las WNBA en detrimento de algunas de las descartadas que hicieron toda la preparación, y que no olvidemos que rindieron a gran nivel en los partidos amistosos (como por ejemplo María Araújo, Irati Etxarri y Andrea Vilaró). Supongo que algunos despotricarán de Méndez si los resultados no cumplen con las expectativas, pero a posteriori todo es más fácil, y habrá que confiar en un entrenador de su experiencia.

Más allá de las españolas el torneo permitirá ver a grandes jugadoras como las estadounidenses, donde es difícil destacar sólo a una, porque conforman un equipo de grandes individualidades, y será un placer disfrutar del juego de la increíble tiradora (y pasadora), Caitlin Clark, por no hablar de “clásicas” como Breanna Stewart.

Luego habrá que prestar atención a las grandes referencias de las principales selecciones europeas como Emma Meesseman (Bélgica) o Gabby Williams (Francia), pero siempre habrá que echar un vistazo a las jugadoras australianas como Alanna Smith, chinas como Han Xu, y en general al equipo japonés por su estilo de juego basado en el tiro y la velocidad, un baloncesto menos “visible” habitualmente por estas latitudes.



Por supuesto, también será centro de atención la china Zhang Ziyu, que destacó por el dominio que le propicia su estatura (2,20 m) en torneos de formación y que habrá que ver cómo se desenvuelve entre profesionales. Ya mostró en el último amistoso contra España que su influencia puede ser notable condicionando el juego, para bien porque si recibe en la pintura (ojo con los 3 segundos en la zona) casi son dos puntos seguros (pese a los empujones que recibe), pero también para mal por mor de su movilidad que en defensa puede provocar problemas en transición para su equipo, y un desajuste claro al quedarse en el centro de la zona sin seguir a su par.



Ahora bien, en mi caso “vigilaré” especialmente a un par de jugadoras francesas que reúnen un nivel técnico y físico notables: Leila Lacan y Dominique Malonga. La primera que impresionó ya en su paso por las categorías de base de su selección, destaca por su carácter competitivo y su capacidad de anotación dominando el juego exterior, y la segunda llama la atención por reunir unas condiciones alucinantes, capaz de jugar por dentro como una pívot gracias a su tamaño (1,98), y que más allá de su capacidad para el mate, también puede jugar por fuera como una alero corriendo la pista y tirando triples.



Deseando poder ver el mejor juego de estas y muchas jugadoras más durante el torneo, ojalá el mejor equipo sea el español, porque si una fortaleza destaca por encima de todas las demás en el combinado de Miguel Méndez es el grupo, y por ella pasa que se consiga una medalla de ¿oro?

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martes, 23 de junio de 2026

Mejorar las condiciones laborales de los entrenadores de base (IV)

Por Jorge

Cuarta entrega de la reivindicación acerca de las necesarias mejoras de las condiciones laborales de los entrenadores de base porque… y la vida sigue igual, que diría aquel. Ya que los entrenadores de formación siguen sin ver reconocida su valía a nivel económico a pesar de que son la mayoría dentro del ámbito deportivo.

Y no me refiero a entrenadores de grandes clubes, por ejemplo, los de equipos infantiles o júnior del Barcelona, por citar un club profesional de baloncesto que se entiende que tiene una estructura de base fuerte con la idea de ganar y de formar jugadores que puedan alcanzar el primer equipo, y que suelen tener una alta consideración como para cobrar como se merecen todos los demás… aunque en las canteras de muchos clubes profesionales también existen excepciones sangrantes.

En realidad la queja hace referencia a la mayoría de entrenadores de base de colegios y equipos de barrio o clubes cuya labor es fundamental para el desarrollo deportivo de una sociedad, inculcando hábitos saludables y formativos que incluso van más allá del deporte. Y, sin embargo, no son reconocidos económicamente, sin contrato (la mayoría) o con él, pese a la alta exigencia que tienen sobre sus espaldas, pues en muchos casos se les pide unos éxitos en forma de victorias, que en realidad, no es su principal cometido, como si sus equipos estuvieran disputando una competición profesional.

Si queremos un deporte (no solo el baloncesto) de sólida base desde la que luego sacar deportistas de élite pero también aficionados que continúen con la tradición deportiva, habrá que contar con los entrenadores, y más allá del reconocimiento de las buenas palabras (que se las lleva el viento), habrá que crear una estructura basada también en un reconocimiento económico mínimo que incluya contratos, cotizaciones a la seguridad social y salarios acorde con el buen trabajo realizado.

Una vez más, termina una temporada, y las federaciones, las asociaciones de entrenadores y la administración (Consejo Superior de Deportes) no consiguen regular adecuadamente la homologación de titulaciones federativas de entrenadores, para que todos se equiparen a los nuevos estudios, tal vez más completos y exigentes, pero que parecen destinadas más a una recaudación económica de la administración que al posterior reconocimiento económico del propio entrenador. Y no olvidemos que esa acreditación educativa no reemplaza la notable experiencia de aquellos entrenadores que llevan muchos años entrenando bajo la titulación federativa, y que reclaman una “justicia” que debería ir acompañada luego del reconocimiento económico que merece su trabajo.

La desgracia de esta situación está en la falta de reivindicación por parte, no ya de las asociaciones de entrenadores que deberían trabajar para ello, sino de muchos entrenadores de formación que pese a que hacen un gran trabajo para sus clubes, miran para otro lado a la hora de reclamar mejoras contractuales y salariales porque ellos tienen un trabajo “principal” bien remunerado, y les favorece que el baloncesto sea un “segundo sueldo extra” que no se vea perjudicado bajo ciertos subterfugios (legales o no). Y los clubes y la administración también miran para otro lado porque la situación les favorece a costa de un sistema que está cogido con alfileres.

Y de este modo, sin la unión de todos los entrenadores, sea cual sea la categoría, porque a los profesionales quizás tampoco les convenga la “profesionalización” de unos entrenadores que hacen un trabajo tan profesional como el suyo (o tal vez más), y que solo se quedan en las buenas palabras de algunos de ellos, que repito nuevamente, se las lleva el viento, faltan acciones, presión púbica, manifestaciones… y hasta, porque no, huelgas para fomentar una reflexión encaminada a solucionar esta situación que se arrastra desde tiempos inmemoriales. ¿Alguien se imagina lo que pasaría si todos los entrenadores de base del país decidieran parar su actividad? ¿Qué sería de los casi dos millones de jóvenes que hacen deporte regularmente?

Como podrá comprobar el lector, la idea no difiere respecto de los anteriores textos reivindicativos que se escribieron en este blog:

Mejorar las condiciones laborales de los entrenadores de base
Mejorar las condiciones laborales de los entrenadores de base (II)
Mejorar las condiciones laborales de los entrenadores de base (III)

En cualquier caso, nuevamente, ahora que termina la temporada de BA-LON-CES-TO, quede constancia una vez más de esta reivindicación y sirvan estas palabras para la reflexión en esa búsqueda de mejoras que permitan un avance laboral de los entrenadores de base.

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