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martes, 23 de junio de 2026

Mejorar las condiciones laborales de los entrenadores de base (IV)

Por Jorge

Cuarta entrega de la reivindicación acerca de las necesarias mejoras de las condiciones laborales de los entrenadores de base porque… y la vida sigue igual, que diría aquel. Ya que los entrenadores de formación siguen sin ver reconocida su valía a nivel económico a pesar de que son la mayoría dentro del ámbito deportivo.

Y no me refiero a entrenadores de grandes clubes, por ejemplo, los de equipos infantiles o júnior del Barcelona, por citar un club profesional de baloncesto que se entiende que tiene una estructura de base fuerte con la idea de ganar y de formar jugadores que puedan alcanzar el primer equipo, y que suelen tener una alta consideración como para cobrar como se merecen todos los demás… aunque en las canteras de muchos clubes profesionales también existen excepciones sangrantes.

En realidad la queja hace referencia a la mayoría de entrenadores de base de colegios y equipos de barrio o clubes cuya labor es fundamental para el desarrollo deportivo de una sociedad, inculcando hábitos saludables y formativos que incluso van más allá del deporte. Y, sin embargo, no son reconocidos económicamente, sin contrato (la mayoría) o con él, pese a la alta exigencia que tienen sobre sus espaldas, pues en muchos casos se les pide unos éxitos en forma de victorias, que en realidad, no es su principal cometido, como si sus equipos estuvieran disputando una competición profesional.

Si queremos un deporte (no solo el baloncesto) de sólida base desde la que luego sacar deportistas de élite pero también aficionados que continúen con la tradición deportiva, habrá que contar con los entrenadores, y más allá del reconocimiento de las buenas palabras (que se las lleva el viento), habrá que crear una estructura basada también en un reconocimiento económico mínimo que incluya contratos, cotizaciones a la seguridad social y salarios acorde con el buen trabajo realizado.

Una vez más, termina una temporada, y las federaciones, las asociaciones de entrenadores y la administración (Consejo Superior de Deportes) no consiguen regular adecuadamente la homologación de titulaciones federativas de entrenadores, para que todos se equiparen a los nuevos estudios, tal vez más completos y exigentes, pero que parecen destinadas más a una recaudación económica de la administración que al posterior reconocimiento económico del propio entrenador. Y no olvidemos que esa acreditación educativa no reemplaza la notable experiencia de aquellos entrenadores que llevan muchos años entrenando bajo la titulación federativa, y que reclaman una “justicia” que debería ir acompañada luego del reconocimiento económico que merece su trabajo.

La desgracia de esta situación está en la falta de reivindicación por parte, no ya de las asociaciones de entrenadores que deberían trabajar para ello, sino de muchos entrenadores de formación que pese a que hacen un gran trabajo para sus clubes, miran para otro lado a la hora de reclamar mejoras contractuales y salariales porque ellos tienen un trabajo “principal” bien remunerado, y les favorece que el baloncesto sea un “segundo sueldo extra” que no se vea perjudicado bajo ciertos subterfugios (legales o no). Y los clubes y la administración también miran para otro lado porque la situación les favorece a costa de un sistema que está cogido con alfileres.

Y de este modo, sin la unión de todos los entrenadores, sea cual sea la categoría, porque a los profesionales quizás tampoco les convenga la “profesionalización” de unos entrenadores que hacen un trabajo tan profesional como el suyo (o tal vez más), y que solo se quedan en las buenas palabras de algunos de ellos, que repito nuevamente, se las lleva el viento, faltan acciones, presión púbica, manifestaciones… y hasta, porque no, huelgas para fomentar una reflexión encaminada a solucionar esta situación que se arrastra desde tiempos inmemoriales. ¿Alguien se imagina lo que pasaría si todos los entrenadores de base del país decidieran parar su actividad? ¿Qué sería de los casi dos millones de jóvenes que hacen deporte regularmente?

Como podrá comprobar el lector, la idea no difiere respecto de los anteriores textos reivindicativos que se escribieron en este blog:

Mejorar las condiciones laborales de los entrenadores de base
Mejorar las condiciones laborales de los entrenadores de base (II)
Mejorar las condiciones laborales de los entrenadores de base (III)

En cualquier caso, nuevamente, ahora que termina la temporada de BA-LON-CES-TO, quede constancia una vez más de esta reivindicación y sirvan estas palabras para la reflexión en esa búsqueda de mejoras que permitan un avance laboral de los entrenadores de base.

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martes, 16 de junio de 2026

Cromos de BA-LON-CES-TO (8): Kevin McHale

Por Jorge

Este año se cumple el 40 aniversario del conocido como “sweet sixteen”, el decimosexto título de campeón de los Celtics. Un equipo de Boston que se encuentra entre los mejores de la historia, por resultados (récord de 67-15 en temporada regular, ganando 40 de los 41 partidos disputados en casa), y por ser ejemplo de juego colectivo basado en el altruismo con el pase como gran protagonista, liderados por el mítico Larry Bird.

Los buenos aficionados, no solo de Boston, recuerdan el mítico quinteto inicial de aquel equipo: Dennis Johnson al base, Danny Ainge de escolta, Bird de alero, Kevin McHale de ala-pívot y Robert Parish de pívot. Y a ellos habría que sumar a Bill Walton como sexto hombre y K. C. Jones como entrenador. Bird conseguiría su tercer MVP consecutivo en esa temporada, al que sumaría luego el premio como mejor jugador de las finales tras derrotar a los Houston Rockets (4-2).

Para homenajear en cierto modo a aquel equipo, vamos a loar la figura de uno de los integrantes de aquel cinco inicial, al que llegaría después de ser elegido dos años consecutivos como el mejor sexto hombre de la liga (1984 y 1985): Kevin McHale.

Una leyenda con su número retirado en Boston, con estatus de “All Star” (7 veces) y que alcanzó tres anillos de campeón después de jugar cinco finales. Y, sin embargo, pocas veces se le recuerda como a otros a la hora de hacer referencia a grandes jugadores de la historia de la NBA, o ni tan siquiera de aquellos años 80 (y primeros 90) en los que vivió una de las épocas doradas de los Celtics.

Tal vez su olvido se deba a su aspecto desgarbado de carrera errática, por quedar eclipsado por la gran figura de Bird, o simplemente por estar fuera de los cánones del juego espectacular… pero lo cierto es que su estilo fuera de moda ahora (“old school”), era extraordinario: sus “bailes” al poste bajo, su juego sobrio pero efectivo en ambos lados de la pista, y mejorando su rango de tiro con los años para acabar tirando de media distancia (y hasta desde el triple) con cierta eficacia.



Como se puede ver en el anterior vídeo McHale tenía una gran variedad de recursos ofensivos, especialmente en la pintura, con fintas, juegos de pies y finalizaciones variadas. Y en el siguiente vídeo, ya retirado y realizando labores de comentarista para la televisión estadounidense, se le ve haciendo una demostración de una serie de movimientos para hacer el gancho en suspensión:


Por último, aunque utilizamos a McHale para ejemplificar a aquel equipo campeón de los Celtics de 1986, nada mejor que terminar con el vídeo resumen de la NBA (de casi una hora) sobre aquel curso 1985-1986 en el que Boston consiguió su dulce título número 16, para deleite de sus aficionados pero también de cualquier amante del buen baloncesto:

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jueves, 11 de junio de 2026

Baloncesto en Cine y TV (37): El poder del alma: La leyenda de la ABA

Por Jorge

La historia del deporte en general, y del baloncesto en particular, es un tema a desarrollar por la industria audiovisual del entretenimiento y la divulgación, y gracias a la variedad de plataformas de "streaming", los aficionados disponemos ahora de muchas posibilidades diferentes, y entre ellas podemos disfrutar de documentales que permiten conocer ese pasado del baloncesto, como el que se presenta aquí en otra nueva entrega de “Baloncesto en Cine y TV”.

- El documental: “Soul Power: The legend of the American Basketball Association” (2026)

El pasado mes de mayo se cumplió medio siglo del último partido jugado en la ABA (American Basketball Association), una liga que peleó por la atención del aficionado al baloncesto frente a la todopoderosa NBA desde 1967 hasta 1976, y que dejó cierta impronta en el juego de nuestros días.

Y esta serie documental que se divide en cuatro episodios de algo menos de una hora de duración cada uno, realiza un repaso cronológico sobre una liga que nació para competir con la NBA, buscando hacer un baloncesto diferente al que se conocía entonces, más atlético, con un juego más rápido lleno de mates y con el tiro de tres puntos como abanderado, y, por supuesto, también más estiloso tanto dentro como fuera de la cancha.



Hay que destacar que si bien se ensalzan sus virtudes, tampoco se rehuye comentar errores de la liga como la fallida gestión para atraer al entonces Lew Alcindor (Kareem Abdul-Jabbar), la falta de aficionados en muchos campos, la desaparición de franquicias por problemas económicos, o las peleas habituales entre jugadores casi al estilo de lo que pasaba en el hockey sobre hielo.

- Protagonistas del documental
A lo largo del documental se sucederan imágenes de partidos y entrenamientos salpicadas por otras de carácter social que reflejan las vivencias de aquellos años 60-70, y todo aderezado con testimonios, entre los que están los de sus tres productores principales: Julius Erving, George Karl (conocido como entrenador, pero que también jugó en la ABA) y Common, rapero que tiene cierta conexión con esa liga como se verá en el último episodio.

Entre los jugadores, además de las palabras de algunos “Hall of Famers” como Connie Hawkins, Spencer Haywood, Doctor J, George Gervin, Artis Gilmore, Rick Barry o Dan Issel, también tienen cabida otros muchos menos conocidos a lo largo de toda la serie, y que al final son ensalzados por ser parte fundamental de esta liga.

Otros protagonistas que tendrán cabida en el documental serán sus diferentes comisionados (el primero de ellos el legendario George Mikan, por ejemplo), el comentarista televisivo Bob Costas, entrenadores como Larry Brown y Hubbie Brown, el árbitro Ed Rush, o propietarios como los hermanos Silna, que serían responsables de uno de los negocios más rentables de la historia.

La serie tal vez podría haber quedado más redonda de haber contando con más declaraciones de posteriores estrellas de la NBA que hubiesen vivido aquellos años de la ABA como aficionados, pues apenas se cuenta con algunas palabras de Charles Barkley, Chris Mullin y Tim Hardaway, que remarcan que el estilo de la NBA bebe en buena parte del juego que se desarrolló en la ABA. Si bien, seguramente si se queda corto en ese apartado se deba a que aquella liga fue un tanto clandestina para el público por su falta de cobertura a nivel de televisión nacional.

En todo caso, esta miniserie documental es muy recomendable, especialmente para aquellos que quieran conocer parte de la historia del baloncesto, y a quienes permitirá descubrir como algunos icónicos jugadores de la NBA que no consiguieron grandes éxitos allí, ya los traían de su predecesor paso por la ABA, de tal manera que diría que habría que abogar por reunificar datos y títulos entre ABA y NBA para reconocer y engrandecer aún más algunas trayectorias como las del propio Doctor J.

Para cerrar esta breve reseña y semblanza de la ABA a propósito de este documental, dejo para disfrute de todos los aficionados, su último partido con el que se decidió el campeonato de 1976:

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martes, 2 de junio de 2026

Cámino

Por Jorge

Pocos serán los que reconozcan el término que da título a este texto. Ahora me parece que no se utiliza, pero esta palabra, que, por cierto, recoge el diccionario de la lengua española, en el siglo pasado era común entre quienes jugábamos al baloncesto para señalar pasos.

Un conocido comentarista televisivo español del baloncesto suele decir a modo de chascarrillo un verso de una conocida canción (“Copenhague”) del grupo “Vetusta Morla”: “el corría nunca le enseñaron a andar”, cuando quiere destacar la veloz carrera de un jugador camino de la canasta. Y lo cierto es que si nos guiamos por el ritmo de juego que vemos en el baloncesto de hoy, la velocidad es tal, que andar no anda nadie, pero caminar, tengo la sensación de que caminan demasiados jugadores sin que se les pite pasos. Y eso que de un tiempo a esta parte el “paso 0” eliminó muchas antiguas situaciones de pasos en el baloncesto FIBA.

Dificultades arbitrales
Vaya por delante que, una vez más, no pretendo echar piedras sobre el camino de los árbitros, es más, tengo la sensación de que ese ritmo de juego tan alto hace que a muchos árbitros no les quede más remedio que “relajarse” cuando el juego se ralentiza, para tomar aire y en cierto modo descansar la vista, de tal manera que pierden por un momento el foco, y es que va todo tan rápido que mantener la concentración y los ojos a todo lo que pasa en la pista no es fácil.

Eso sí, muchas veces, los colegiados andan tan finos, que apenas que un jugador/a arrastre unos centímetros el pie de pivote, raudos pitan los consiguientes pasos:



Seguramente por eso me llamaron la atención que muchas de las jugadas que se incluyen en el próximo vídeo, cortes en los que tras paradas o recepciones, se ven algunos “bailes” sospechosos que, en realidad, para mí no lo fueron, moviendo los dos pies o cambiando el pie de pivote, haciendo unos pasos que no se pitaron:



Y, en el siguiente vídeo, también se pueden ver algunas salidas más que sospechosas de cámino, en las que jugadoras y jugadores salen levantando el pie de pivote mientras tienen todavía la pelota en contacto con sus manos cuando pretenden salir en bote:



Como se puede ver, no hay distinción de competiciones, porque se ven jugadas de NBA, pero también del baloncesto FIBA (ACB, BCL, liga femenina, primera FEB…), aunque es verdad que me parece más común el “bailoteo” en el baloncesto NBA.

Por supuesto, en descargo de los árbitros, si bien son jugadas que me parecieron sancionables en directo, en situación de juego real sin acudir a la repetición más que para confirmar mis sospechas… servidor estaba tranquilamente sentado en el sofá frente al televisor (o el ordenador), sin la tensión y la fatiga que acompaña a la labor arbitral de cada partido.

Así, y en todo caso, conviene volver a recordar que por mucho que se trate de errores arbitrales (o eso me parece), jamás serán estos mayores que los que cometen los jugadores (pases erráticos, balones perdidos, tiros libres fallados, malas decisiones ofensivas, defensas lamentables, etc.), y, por lo tanto, por mucho que se empeñen algunos (tenemos reciente las opiniones posteriores a la última final de la Euroliga), ningún partido será ganado o perdido por un error arbitral. Jamás.

Regla no escrita
Vistos los vídeo, otro detalle que conviene decir aquí, es que una regla no escrita, y digo no escrita, porque diría que no aparece en las reglas como tal, es que un árbitro debe pitar lo que ve, y no lo que intuya o le parezca, o es, o no es, es decir, que un jugador haga algo que al árbitro le parezca “raro” no debe invitarlo a pitar si no le queda claro que cometió una infracción… aunque a veces uno tenga la sensación de que pasa así. Por tanto, si un árbitro pita, es porque no tiene ningún atisbo de duda, o así debería ser. Y, a todo esto, nuevamente hay que recordar que igual que los jugadores tienen que tomar decisiones buenas o malas a una velocidad increíble, los árbitros… también tienen que hacerlo, con la diferencia de que ellos nunca dejan satisfechos a (casi) nadie.

Sea como fuere, si en los dos últimos vídeos veíamos acciones no pitadas, ahora vamos a ver otras pitadas que o no son pasos (eso me parece a mí) o hilan muy pero que muy fino con un mínimo arrastre del pie de pivote, que dejan más que dudas… que, por supuesto, no tuvieron los árbitros:



Por dónde hay que tirar…
Reconociendo una vez más lo difícil que es arbitrar un juego tan complejo y veloz como el baloncesto, ¿existe mucha “barra libre” a la hora de “bailar” con la pelota en las manos? ¿Va por rachas, a veces parece que sí, y otras veces son más estrictos? ¿Y las salidas qué? ¿Más de lo mismo?

Para terminar, conviene destacar que pareciendo que todas las jugadas no pitadas que mostré son cámino, ni por asomo son todas las situaciones de esa naturaleza (o muy parecidas) que vi esta temporada, que no se trataba de hacer vídeos de varias horas de duración. Y esa es la razón por la que utilizo esos ejemplos como muestra de que no parece que sean jugadas fruto de la casualidad, y que en realidad son tan comunes que habría que ser más rigurosos en la enseñanza de los fundamentos básicos implicados, así como en su posterior juicio, si no queremos terminar viendo un juego en el que cada cual se mueva como le dé la gana sin que ello implique sanción alguna.

Por mi parte, igual que parecen pensar muchos jugadores de la NBA, a juzgar por alguna encuesta anónima reciente, si tuviera que hacer algún cambio en las reglas, sería que se diera alguna ventaja a la defensa, o, por lo menos en su defecto, reducir alguna ventaja de la ofensiva siendo más estrictos con acciones de este tipo, porque si ya es difícil defender al nivel actual de ataque de la mayoría de los jugadores, no digamos si encima pueden “bailar” o salir corriendo sin que pase nada como si se quisiera negar aquellos otros versos ilustres: caminante no hay camino, se hace camino al andar...

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sábado, 23 de mayo de 2026

100 años de los Harlem Gobetrotters: vínculos con la NBA (II)

Por Jorge

BA-LON-CES-TO continúa honrando a los Harlem Globetrotters en este año en el que se cumple el centenario de su nacimiento, con esta segunda parte que repasa más vínculos de este mítico equipo con la NBA.

Y si la primera parte de este homenaje se cerraba con un Wilt Chamberlain que disfrutó del juego circense de los Globetrotters, y el desarrollo de la línea de tres puntos por parte de Abe Saperstein, ahora toca seguir con un jugador que llegó a la NBA siguiendo cierta relación con los dos anteriores.

“Halcón” Hawkins
Connie Hawkins fue un alero espectacular que no pudo desarrollar todo tu potencial en la NBA porque llegó a la liga tarde y físicamente limitado después de batallar legalmente para demostrar su inocencia, cuando como jugador de la Universidad de Iowa, un escándalo de apuestas (con las que nada tenía que ver) le apartaron del baloncesto universitario y de su ingreso en la NBA.

Así Hawkins, al igual que Chamberlain, aunque por motivos distintos, salió de la universidad teniendo que ganarse la vida, y empezó a jugar profesionalmente en la ABL (American Basketball League), esa competición creada por Saperstein, y de la que sería MVP jugando para los Pittsburgh Rens en 1962. Desaparecida esa liga en 1963, entraría a formar parte de los Harlem Globetrotters del propio Saperstein, para jugar con ellos cuatro temporadas (1963-1967).

En el siguiente vídeo se le puede ver (número 31) participando en un show televisivo con el fondo sonoro del inconfundible “himno” de los Globetrotters, el “Sweet Georgia Brown”:



Más tarde se incorporaría a los Pittsburgh Pipers de la recién creada ABA en la temporada 1967-1968 con los que conseguiría otro MVP, y el título, tras ser el máximo anotador de la competición. Y después de una temporada más en la ABA, ahora sí, resueltas sus disputas legales, entro en la NBA en el curso 1969-1970 para terminar jugando allí siete temporadas entre Phoenix, Lakers y Atlanta.

Derrota… contra Kareem
Los Globetrotters promocionaron y siguen promocionando el baloncesto por el mundo entero con numerosas giras, como la que están haciendo por España en este mes de mayo, y si bien cuentan por victorias la mayoría de sus partidos, alguna vez se toparon con alguna derrota como la que vivieron el 12 de septiembre de 1995 en Viena (Austria) frente a un combinado de veteranas estrellas retiradas de la NBA, con Kareem Abdul-Jabbar al mando.

Kareem, retirado en 1989, y con 48 años, anotó 34 puntos liderando a su equipo del que formaron parte otros legendarios como Artis Gilmore, Jo Jo White y Nate Archibald, para ganar por 91-85 y romper así una racha de 8.829 victorias consecutivas de los Globetrotters.

“Magic”-Bird
El siguiente vínculo de los Globetrotters y la NBA seguro que sorprende a muchos, y es que los legendarios “Magic” Johnson y Larry Bird formaron parte de los Harlem Globetrotters… por un día.

El 2 de noviembre de 2003, los Harlem Globetrotters con “Magic” jugando para ellos (muchos años después de su retirada del baloncesto profesional) se enfrentaron a la Universidad de Michigan State, “alma mater” del propio “Magic”, en un partido que terminó con la victoria del equipo “profesional” por 97-83, en la que fue una pequeña “venganza” de Larry Bird, que después de perder la final universitaria de 1979 contra los Spartans de Michigan, pudo resarcirse con esta victoria porque aquí ejerció de entrenador “honorario” de los Globetrotters, acompañando a su enemigo-amigo más querido, “Magic” Johnson, para esta ocasión tan particular.



“Magic”, fuera de forma como no podía ser de otro modo con 44 años y más de una década después de los Juegos de Barcelona 1992, aún así contribuyó a la victoria de su equipo jugando 16 minutos para anotar 5 puntos y dar 4 asistencias.

Hall of Fame
El Salón de la Fama del Baloncesto (Springfield, Massachusetts) reúne a muchas de las mayores leyendas de la historia del baloncesto a las que se reconoce por su contribución al engrandecimiento de este deporte. Y de él forman parte los Harlem Globetrotters desde el año 2002, ingreso algo tardío después de más de 75 años de historia que ahora llega a los 100.



Además de ese reconocimiento por su impacto global, muchos de los jugadores que formaron parte de este equipo también fueron reconocidos individualmente. Y si dejamos aparte a los que destacaron en la NBA, y al citado Saperstein, que ingresó en 1971, habría que terminar este homenaje reconociendo a algunos de aquellos que hicieron grande el espectáculo de los Globetrotters y que terminaron formando parte del Hall of Fame.

Marques Haynes (clase de 1998), conocido por su extraordinario manejo de balón; Meadowlark Lemon -foto de la izquierda- (clase de 2003), probablemente el “showman” más popular de la historia de los Globetrotters; Lynette Woodard (clase de 2004), la primera mujer en jugar con los Harlem Globetrotters (1985) y pionera del baloncesto femenino; Reece “Goose” Tatum (clase de 2011), uno de los creadores del estilo de juego cómico y divertido que caracteriza al equipo; y, finalmente, a Inman Jackson, Wyatt "Sonny" Boswell y Albert "Runt" Pullins (clase de 2022), jugadores de los denominados "Black Fives", reconocidos como pioneros originarios del baloncesto de los Globetrotters.

Y no se puede terminar este homenaje sin recomendar que todo el que tenga la oportunidad de ver un partido de los Harlem Globetrotters en vivo, lo haga, porque además de poder disfrutar y divertirse con su espectáculo, estará contribuyendo a una pequeña parte de una gran historia del baloncesto.

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