La temporada regular de la NBA está a uno o dos partidos (para cada equipo) de concluir, y volvemos a un “clásico” de esta época: jugar a predecir quienes serán los premiados de este curso 2025-2026. Luego a medida que se vayan conociendo esos galardonados, se abrirá el debate y la polémica sobre si merecían el premio, o si debería haber recaído en otro jugador por tal o cual motivo.
A lo largo de la historia se vivieron diferentes curiosidades alrededor de estos premios, y polémicas sobre algunas de las elecciones. Ahora la controversia está centrada en la regla de los 65 partidos jugados para poder optar a los principales galardones.
65 partidos
La NBA llegó a un acuerdo con la NBPA (asociación de jugadores) en 2023 por el que a partir de la temporada 2023-2024, se exigía jugar un mínimo de 65 partidos de temporada regular para poder optar al premio de MVP, jugador con mayor progresión, jugador defensivo del año, y también para formar parte de los mejores quintetos del curso.
La medida de la NBA iba encaminada a evitar los partidos de descanso que se tomaban las estrellas para regular esfuerzos, y que iban en perjuicio de televisiones, aficionados y patrocinadores.
Ahora que las exigencias físicas (y la mala gestión de los entrenadores, de la que habría que hablar) hacen que muchas grandes estrellas no cumplan ese requisito por lesión, y se alzan voces críticas abogando por modificar esa medida cambiando ese número mínimo de partidos, o para establecer algún tipo de excepcionalidad para casos determinados. Por ejemplo, Luka Doncic, se perdió esta temporada varios partidos para ir a su país natal, Eslovenia, a seguir el nacimiento de una de sus hijas. Circunstancia que para nada tiene que ver con descanso pactado para el jugador, y sí con una situación personal ajena al juego. Por eso, cuando el esloveno se quedó fuera para el resto de temporada por una lesión a un partido de esa mágica cifra de los 65, algunos exjugadores de la liga pensaron que ese motivo personal no debería descartarle de la carrera para conseguir algún premio esta temporada.
Fijar un número mínimo de partidos de juego puede generar polémica, pero lo cierto es que esa condición se conoce al inicio de la temporada y es la misma para todos. Y las lesiones forman parte del juego, y unas veces les toca a unos y otras veces a otros. Cuestión diferente es que tal vez ese límite de partidos pudiera bajar para quedar, por ejemplo, en jugar más de la mitad de la temporada, es decir, 42 partidos. También, otra opción podría ser tomar como referencia el número mínimo de partidos que jugó un premiado en el pasado, y se me viene a la memoria que Bill Walton (Blazers) jugó 58 partidos cuando ganó el MVP en 1978, o los 50 que jugó Pat Ewing (Knicks) cuando ganó el premio al novato del año en 1986.
Sistema de votación
El premio al mejor jugador de la temporada (MVP) se estableció por primera vez en la temporada 1955-1956, con Bob Pettit (Hawks) como su primer ganador. Entonces este galardón se decidía a partir de los votos de todos los jugadores de la liga. Y así sería hasta el curso 1980-1981 en el que se cambió el sistema de votación, pasando la responsabilidad de elegir los premiados a un panel de 100 periodistas especializados que siguen la liga.
Los periodistas tienen que proponer cinco nombres para el premio. Los situados en la posición 1 obtienen 10 puntos. En la posición 2, siete. El tercero obtiene cinco puntos. El cuarto obtiene tres puntos, mientras que el quinto sólo uno. Al final, se hace la suma de cada jugador y quien reciba el mayor número de puntos se lleva el trofeo.
Tal vez se podría discutir los méritos de esos periodistas votantes, pero más allá de eso, sus elecciones son las de unos especialistas que se guían por sus preferencias personales, más allá de estadísticas individuales o número de victorias. En definitiva, vendrían a ser como aficionados que sí tienen derecho de voto, de tal manera que siempre pueden existir diferencias entre ellos, y también con el resto de aficionados, pero eso no quiere decir ni que sus elecciones sean injustas o que otros jugadores también puedan merecer el premio.
Los seguidores de la liga pueden mostrar su disconformidad o estar de acuerdo con los premios otorgados, así fue y así será siempre. Más ahora que tiene acceso a información en forma de estadísticas, partidos y “highlights” como nunca lo tuvieron antes, y que además pueden expresar su opinión a través de las redes sociales. Y seguro que la NBA está encantada de que esto sea así y que se genere debate y hasta polémica. Cuanto más se hable de la liga, mejor para sus intereses.
Por ejemplo, visto ahora con perspectiva, a muchos aficionados les llama la atención que Kobe Bryant sólo ganara un premio de MVP a lo largo de su carrera, igual que Shaquille O´Neal, quien tuvo una etapa de dominio en los Lakers, y, sin embargo, Tim Duncan y Steve Nash, coetáneos de ambos, ganaron dos. ¿Merecieron Kobe y Shaq más premios? Tal vez. ¿Fue injusto que ganaran más Duncan y Nash? Seguro que no. Todos ellos hicieron méritos para ganar.
Situaciones curiosas
Si nos remontamos más atrás en el tiempo, al siglo pasado, seguro que también se vivieron premios más o menos discutidos... que igualmente seguro que fueron merecidos, pero que dejan alguna circunstancia llamativa que merece ser comentada.
Kareem Abdul-Jabbar ostenta el récord de ser el jugador que mayor número de veces fue elegido MVP de la temporada regular (6), sin embargo, llama la atención el premio que ganó en 1976, en su primera temporada en Los Ángeles Lakers. Sus promedios estadísticos de aquel curso no ofrecen duda alguna del merecimiento de ese galardón: 27.7 puntos, 16.9 rebotes (líder liga), 5.0 asistencias y 4.1 tapones por partido. Un rendimiento individual espectacular… pero su equipo no se clasificó para los playoffs.
Ese caso de Jabbar de hace medio siglo puede servir para destacar que para recibir un premio individual ahora, además de jugar muy bien, ese juego debe ir acompañado del éxito colectivo, de las victorias del equipo. Ya que aquella fue la primera y única vez que el MVP fue a parar a un jugador que luego no jugaría postemporada.
Otra situación curiosa la protagonizó antes otra leyenda: Bill Russell (Celtics). El pívot de Boston fue elegido MVP de la temporada en 1961 y 1962, y, sin embargo, no fue seleccionado en el mejor quinteto de esos años. Algo llamativo pero que tiene una explicación. El premio al mejor jugador lo votaban los jugadores (como apunté), y los mejores quintetos eran elegidos por los periodistas.
Entonces la rivalidad entre Wilt Chamberlain y Bill Russell estaba en un punto muy alto, y las preferencias entre jugadores y periodistas se repartían entre uno y otro, de ahí esa “extraña anomalía”. Por cierto, Chamberlain promedió 50 puntos y 25 rebotes en 1962… y el MVP fue para Russell. ¿Llamativo? Seguro que sí. ¿Injusto? No lo creo. Los Celtics se convirtieron en el primer equipo que alcanzaba las 60 victorias en una temporada ese curso. Otra ejemplo que demuestra que el rendimiento colectivo puede influir en la decisión para otorgar un premio individual.
Vaticinios de BA-LON-CES-TO
El ramillete de jugadores que aspiran al MVP de este curso es posiblemente más amplio que nunca, y aunque cada uno tiene su favorito, no sería injusto si ese premio lo recibe Nikola Jokic, Shai Gilgeous-Alexander, Victor Wembanyama (si llega a los 65 partidos), Luka Doncic (si finalmente recibe la “bula” de la liga), Jaylen Brown…
Como aficionado al juego de pívot, y aunque en realidad el serbio haga de todo, como tirar de tres (a veces me parece que demasiado), subir la pelota y distribuir juego (líder de la liga en asistencias), y por supuesto jugar en la pintura, si tuviera que votar, mi voto sería para Jokic. Ahora bien, me parece que el premio será para Shai. El escolta de OKC es un ejemplo de eficiencia anotadora en el mejor equipo de la liga.
Para el entrenador del año también hay varios candidatos claros. J.B. Bickerstaff que ha dirigido a los Pistons al número uno del este; Joe Mazulla, que en una supuesta temporada de transición tras cambios y después de la lesión de Jayson Tatum, puso a los Celtics en el camino del título; Darko Rajaković mejoró el récord de Toronto en más de un 50% de victorias respecto al curso anterior, y tampoco se les esperaba en esa posición; Mark Daigneault, entrenador del equipo con el mejor balance de la temporada regular; Mitch Johnson, en su primera temporada como entrenador jefe tras su interinidad, lideró a los Spurs para superar las 60 victorias y casi doblar el registro del equipo respecto del curso anterior.
Mi voto sería para el entrenador de los Celtics, pero creo que la votación periodística otorgará el premio a Mitch Johnson. Será merecido en cualquiera de los casos. br /
El novato del año sólo tiene tres opciones claras, Kon Knueppel (Hornets), Cooper Flagg (Mavs), y VJ Edgecombe (76ers). Las estadísticas no arrojan grandes diferencias entre los dos primeros, y el mérito del tercero es haber destacado en un gran mercado con la presión que ello supone, y compartiendo pista con jugadores de muchos galones como Tyrese Maxey, e incluso Joel Embiid y Paul George, aunque estos últimos no estén en su mejor momento.
Si los votantes se decantan por la individualidad el premio será para Flagg, que parece claro que es el que tendrá mayor recorrido en el futuro, pero si pudiera votar, mi voto sería para Knueppel, por su nivel desde el triple (+42%) y que sus números tienen la valía de hacerlo en un equipo que jugará postemporada.
El defensor del año debería ser Wemby si alcanza el número mínimo de partidos. Vital en ese apartado para el buen rendimiento de su equipo, es alucinante su movilidad para intimidar a sus rivales. Si finalmente no llega a los 65, tal vez Chet Holmgren puede ser el elegido. Otro jugador clave para los Thunder, que son el mejor equipo defensivo de la liga.
Para el sexto hombre de la temporada todo apunta que el premio estará entre Keldon Johnson (Spurs) y Tim Hardaway jr. (Nuggets). Teniendo en cuenta que las estadísticas de uno y otro son muy similares, la mejor temporada de San Antonio debería desequilibrar la balanza del lado del jugador de los Spurs.
Por último, el premio al jugador más mejorado, y siguiendo la estela de los premiados de los últimos cursos, jugadores que alcanzaron el estrellato formando parte del “All Star Game”, Jalen Duren (Pistons) y Deni Avdija (Blazers) parecen los candidatos destacados, y aquí la temporada de Detroit debería desequilibrar la balanza.
Esta sección del blog muestra situaciones que no son comunes de ver en el baloncesto. Y la NBA como competición que tiene tantos partidos unido a la idiosincrasia norteamericana da lugar a muchas de ellas.
Hace varias semanas pudimos ver a un jugador “defendiendo” zapatilla en mano tratando de hacer un tapón:
La acción más propia de una “pachanga” entre amigos que de un partido de baloncesto profesional, conllevó la protesta de jugador y entrenador porque se sancionó con falta técnica al utilizar un elemento ajeno al juego: la zapatilla.
No cabe duda que es elogiable el “esfuerzo defensivo”, aunque más bien habría que pensar que no anda muy bien de la cabeza. Imaginad que otro le pisa su pie descalzo durante esa acción y se lesiona...
Y no es la primera vez que se ve algo así. Para muestra otro par de ejemplos de cursos anteriores...
Ahora bien, más allá de la curiosidad, ¿cómo es posible que pierda la zapatilla sin que nadie le pise? ¿No sabe atarse los cordones? Pero es que incluso en los otros ejemplos tampoco parece que les pisan más que levemente, y pierden la zapatilla, da la impresión, con una facilidad pasmosa, probablemente porque en realidad no las llevan muy bien ajustadas.
No tener las zapatillas bien puestas puede ser un problema que acabe en lesión, y esto también pasa fuera del baloncesto:
La cultura del “highlight” que vivimos en el baloncesto, y en general en cualquier actividad o acontecimiento gracias a las redes sociales e internet, hace que todo quede reducido a lo mejor de lo mejor, al instante mágico y maravilloso, metiendo la mierda, con perdón, debajo de la alfombra y sin el análisis que permita tener una visión más completa y real.
Hace varios días asistimos a un nuevo ejemplo de esas actuaciones “virales” catalogadas de “históricas” (ahora parece que todas lo son), de Luka Doncic, autor de 60 puntos en la victoria de los Lakers en su visita a Miami (126-134), luego de haber jugado el día anterior en Houston, donde también tuvo una destacada actuación de 40 puntos en otra victoria angelina (116-124).
Inmediatamente internet sacó a relucir esta “hazaña” de anotar 100 puntos en 24 horas, con los Lakers a la cabeza:
Y como es lógico, en su equipo se deshicieron en elogios hacia él, con LeBron James (como el resto de compañeros) encantados porque llegase a esos 60 puntos:
Y su entrenador, J.J. Redick, alabando algunas de sus jugadas (las buenas, el análisis de las malas se las guardas para mejorar, supongo):
🗣️ "Cuando está así, solo tienes que dejarlo estar", JJ Redick tras los 60 puntos de Doncic.
"Una exhibición de superhéroe. Fue muy importante que nos sostuviera al principio (...) Anotó grandes y difíciles tiros, hizo muchas buenas lecturas..."pic.twitter.com/Hpgmt1pKz6https://t.co/oawiPkleZy
La NBA, vende su producto como nadie, y destaca lo mejor de lo mejor. Y muchos aficionados al baloncesto, de los que no ven partidos, o de los que no los ven todos (porque ninguno podemos verlos todos), después de estas dos actuaciones se queda con esos extractos en forma de “canastones”, y parece que todo fue increíble… sin serlo, o no al menos del todo.
Tal vez en el futuro se escriba por aquí otro análisis sobre el abuso del triple (aquí tenéis otros anteriores), pero de momento me quedo con el comentario sobre esas dos últimas victorias angelinas, y especialmente algunos de los tiros que se hicieron en esos partidos.
En el baloncesto profesional el objetivo es ganar, y al final da igual cómo, si la pelota entra, es lo que cuenta (aunque en la NBA se ensalzan grandes actuaciones individuales… que acaban en derrota). Qué quiero decir con esto, pues que cada vez más, al menos en la NBA, se hacen muchos tiros del tipo: el entrenador mataría al tirador en el momento del lanzamiento… hasta que entra y aplaude encantado.
Muchos de los tiros de Doncic entran en esa categoría. Al menos por lo que respecta al triple, como en el caso del triple del vídeo que precede a estas líneas. El jugador sube la pelota, y apenas pasa de media pista y con cuatro compañeros “de miranda”, tira un triple tras paso atrás… un buen tiro si entra, quizás no tan bueno, por no decir malo, si no entra. Y, ojo, tal vez Doncic sea ahora adalid de este tipo de tiros, pero ni es el único que los hace, y en realidad se limita a seguir a otros que lo hicieron antes.
Es el estilo que se lleva. Y cada vez hay más jugadores que hacen esos tiros, pues no es necesario ser el buque insignia del equipo, la “superestrella” de la franquicia, para poder hacerlos, tiros que muchos entrenadores en otro tiempo, aún ahora me atrevería a decir, en el baloncesto FIBA, los considerarían malos tiros. Y cuidado que la epidemia se va extendiendo también fuera de la NBA...
Uno entiende que esos tiros se hacen con el “permiso” del entrenador, es decir, en la NBA sus entrenadores consideran que esos tiros son buenos tiros y se deben ejecutar, independientemente de que luego se acierte o se falle.
En el anterior vídeo a estas líneas se puede volver a ver a Doncic tirando un triple similar al del primer clip, pero que termina fallando, y el azar hace que le caiga el rebote al jugador con el mejor porcentaje de acierto en el triple de toda la NBA (48% cuando se escriben estas palabras), Luke Kennard, que se tira una “castaña” que pega en el canto del tablero con tiempo y espacio como si estuviera tirando un tiro libre…
Por supuesto, no se trata de echar la culpa al tirador, que como dice el dicho, hasta el mejor escribano echa un borrón (como demostró un par de días después anotando el triple ganador en Orlando), pero, créanme, cada vez es más habitual ver tiros de tres puntos que no tocan aro, incluso en buenas posiciones de tiro. Para colmo, la jugada acabaría con un penoso balance defensivo (o gran transición defensiva, según se mire) permitiendo puntos fáciles al rival.
Ejemplos de esos triples que no tocan aro, tuvimos unos cuantos en el partido anterior al de los alucinantes 60 de Doncic, en Houston...
...pero como digo, es habitual en cualquier partido de la NBA, y en Miami, también ocurrió. Para muestra, la siguiente “chufla” del “superhéroe” Doncic:
Como ya se dijo antes, hasta los mejores fallan, así que ese triple que no toca aro no se debería tomar como representativo del juego de Doncic… como tampoco deberían serlo los que sí mete, o deberían serlo tanto unos como otros, es decir, la visión completa a la que no todos acceden porque sólo ven lo bueno que aparece en las redes sociales.
Para terminar con la sesión de vídeo de esta entrada, dejo una muestra (que no la única que hubo en ese partido Miami-Lakers), de lo que para un servidor sería un triple bien jugado, después de varios pases, un intento de dividir la defensa y un pase extra para tirar a pies quietos en buena posición, y que además acabó en canasta, aunque de haberse fallado para mí habría estado bien seleccionado.
Y que nadie piense que no le doy mérito al esloveno, que lo tiene, porque aunque se falle o se tengan errores, hay que meter esos 60 puntos como también lo tuvo el otro día Bam Adebayo con los 83 pese a todos los asteriscos o recelos vertidos por parte de todo el mundo, simplemente, insisto, habría que hacer por tener una visión más completa, y no quedarse sólo con las luces, porque detrás suele haber también muchas sombras.
Y sobre el abuso del triple, o mejor dicho, que se haga una selección discutible del tiro de tres, con muchos que no tocan ni aro… estaría bien conocer la opinión del propio Doncic, fuera de micrófonos y cámaras que le obliguen a ser políticamente correcto. Él se crió en el baloncesto europeo, y algo me dice que es el primero que sabe que muchos de esos tiros que hace en la NBA están “mal jugados”… y no tiene culpa, simplemente se adapta a lo que se juega allí.
Y también sabe que esos tiros difícilmente se le permitirían en el baloncesto FIBA… de momento, porque todo se copia, aunque esperemos que eso no pase y podamos seguir disfrutando de un baloncesto más equilibrado y completo a este otro lado del Atlántico.
Buen balance de Los Ángeles Lakers (9-4) desde la última vez que “El lagunero” se pasó por aquí, subiendo de la quinta a la tercera posición del oeste, a priori el mejor puesto al que se puede aspirar si tenemos en cuanto que los Thunder y los Spurs parecen inalcanzables a falta de 15 partidos para el final de la temporada regular.
Tres duras derrotas
El peor momento para el equipo en este periodo coincidió con la dura caída ante los Celtics (89-111), más candidatos del este ahora con la vuelta de Jayson Tatum, en el día del homenaje a Pat Riley (foto arriba). Esa derrota dejó tocado al equipo encadenando tres seguidas sumando luego otra ante Orlando (109-110) y en Phoenix (113-110).
La derrota ante los Magic fue especialmente sangrante, jugando bastante mal los últimos minutos, y desencadenando un cierto desencuentro entre los jugadores importantes del equipo a raíz del desenlace final.
Llamativo es que Lakers dispusiera de 7 segundos para buscar la canasta ganadora, y después de un tiempo muerto la pizarra de J.J. Redick buscase un triple cuando con una canasta de dos o forzando una falta habría bastado. Y si tenemos en cuenta que ese día el mejor angelino fue Deandre Ayton con 21 puntos y 13 rebotes: ¿no habría que haber buscado un balón interior en esa última jugada?
Victorias para el optimismo
Por el lado positivo, entre las victorias se puede destacar las conseguidas ante los pujantes Clippers (125-122) y frente a otro candidato del este como los Knicks (110-97). Más otras dos con rivales del oeste en la lucha por la tercera plaza: Wolves (120-106) y Nuggets (127-125).
Esta última ante Denver fue importante con Lakers dominando hasta el descanso y los visitantes igualando el marcador al final del tercer cuarto (97-97), tras anotar 37 puntos y aprovecharse de las pérdidas angelinas. Luego en el último periodo el acierto triple de los Nuggets hacían presagiar una derrota… hasta que Austin Reaves se sacó un conejo de la chistera con una jugada increíble para forzar la prórroga.
Luego Luka Doncic rompería la igualdad en el tiempo extra con una gran canasta, y taponando el tiro a la desesperada de los Nuggets, permitiendo una importante victoria ya que con ella se gana el cara a cara contra Denver, y en caso de que al final de la temporada regular ambos equipos alcancen el mismo número de victorias, Lakers quedará por delante.
Además parece que Redick definió su rotación de final de curso si no llegan nuevas lesiones, con el quinteto Doncic, Marcus Smart, Reaves, LeBron James y Ayton, más Luke Kennard, Rui Hachimura, Jaxson Hayes y Jack LaRavia desde el banquillo. Tal vez debería contar también con Jarred Vanderbilt, mal tirador, pero jugador que puede ser muy importante en la defensa, principal talón de Aquiles del equipo.
Homenaje a Pat Riley
No le vendría mal a los Lakers alguna charla motivacional del legendario entrenador del “Showtime” de los 80, Pat Riley, para afrontar la recta final del curso. Riley, poseedor de un buen puñado de anillos como jugador y entrenador de los Lakers, recibió el homenaje de la franquicia en forma de estatua en los exteriores del pabellón el pasado 22 de febrero, así como de reconocimiento ante la afición en mitad del partido frente a los Celtics.
La experiencia de varias décadas como aficionado y entrenador me permite deducir que, pese a que ahora gozamos de las mayores posibilidades de ver baloncesto, la mayoría de los jóvenes (y no tan jóvenes) apenas ven partidos regularmente, por no decir que solo ven “highlights” (que no está mal… si tuvieran la visión completa que dan los partidos).
El aprendizaje del baloncesto depende básicamente de jugar y de ver baloncesto. Entendiendo por jugar, tanto entrenar como jugar por libre fuera de los entrenamientos (algo que también se perdió), y ver baloncesto, no sólo baloncesto profesional por televisión o internet, también el baloncesto de formación y el que se juega en la calle o el patio del colegio, porque siempre hay que estar abierto a aprender de todos. Por cierto, cuando digo ver, en verdad hay que decir que me refiero a mirar, es decir, a ver con atención, matiz este muy importante.
Cuando quiero comentarles algún detalle o se lo muestro con un corte de vídeo a chicas y chicos que entreno, y les pregunto: “¿qué ves?”, la mayoría ve muchas cosas… pero no van a lo que quiero que vean, al detalle sobre el que me gustaría que tomaran nota. Y ese es un riesgo que también se corre cuando miran esos vídeos virales que circulan por las redes.
Si preguntamos a uno de los chicos que entreno sobre que ven en el anterior vídeo, puede que alguno diga que ve un saque de fondo que termina con una acción de aro pasado. Y no estaría faltando a la verdad. Pero pocos verían, por ejemplo, la pésima defensa del defensor del sacador. Defensa que permite un pase simple a la zona para una canasta “fácil” del equipo contrario.
Ojo, puede que las normas defensivas de ese equipo no digan nada sobre evitar pases a la pintura en un saque de fondo. En cuyo caso, nada hay que objetar a esa defensa. Pero este corte de vídeo puede ser una manera de advertir a un jugador de formación que la posición defensiva de ese defensor del sacador debería haber sido en otro ángulo de tal manera que su cuerpo hubiese cerrado esa posibilidad de pase a la zona para evitar recibir una canasta sencilla.
Así con esta idea nace esta nueva sección del blog para “ayudar” al aficionado, al entrenador y al jugador (sobre todo de formación) a mejorar su visión y conocimiento del baloncesto. La dinámica será la de incrustar en el blog el vídeo de un corte de juego de un partido y explicar qué se puede ver en esa jugada (bienvenidos serán también los comentarios de quienes se pasen por aquí). Por supuesto, que nadie espere sesudos estudios, simplemente se hará un breve análisis para destacar uno o varios detalles.
Para terminar, tengo que aclarar que no pretendo atribuirme una catedra que no tengo con los vídeos y las reflexiones que se deduzcan de ellos, pues además de que ni conozco todo el baloncesto, estoy abierto a aprender de los demás para mejorar. Veremos que continuidad tendrá esta sección, pero espero que sirva a los demás como lo hace conmigo para seguir prestando atención a los detalles de nuestro juego favorito.