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miércoles, 11 de marzo de 2026

¿Qué BA-LON-CES-TO ves?

Por Jorge

La experiencia de varias décadas como aficionado y entrenador me permite deducir que, pese a que ahora gozamos de las mayores posibilidades de ver baloncesto, la mayoría de los jóvenes (y no tan jóvenes) apenas ven partidos regularmente, por no decir que solo ven “highlights” (que no está mal… si tuvieran la visión completa que dan los partidos).

Incluso un jugador profesional decía antes de llegar al profesionalismo que no veía ni le interesaba mucho el baloncesto. Y si hiciéramos una encuesta entre jugadoras y jugadores de la máxima categoría del baloncesto español, a riesgo de equivocarme (¡ójala!), creo que los resultados podrían ser descorazonadores.

El aprendizaje del baloncesto depende básicamente de jugar y de ver baloncesto. Entendiendo por jugar, tanto entrenar como jugar por libre fuera de los entrenamientos (algo que también se perdió), y ver baloncesto, no sólo baloncesto profesional por televisión o internet, también el baloncesto de formación y el que se juega en la calle o el patio del colegio, porque siempre hay que estar abierto a aprender de todos. Por cierto, cuando digo ver, en verdad hay que decir que me refiero a mirar, es decir, a ver con atención, matiz este muy importante.

Cuando quiero comentarles algún detalle o se lo muestro con un corte de vídeo a chicas y chicos que entreno, y les pregunto: “¿qué ves?”, la mayoría ve muchas cosas… pero no van a lo que quiero que vean, al detalle sobre el que me gustaría que tomaran nota. Y ese es un riesgo que también se corre cuando miran esos vídeos virales que circulan por las redes.



Si preguntamos a uno de los chicos que entreno sobre que ven en el anterior vídeo, puede que alguno diga que ve un saque de fondo que termina con una acción de aro pasado. Y no estaría faltando a la verdad. Pero pocos verían, por ejemplo, la pésima defensa del defensor del sacador. Defensa que permite un pase simple a la zona para una canasta “fácil” del equipo contrario.

Ojo, puede que las normas defensivas de ese equipo no digan nada sobre evitar pases a la pintura en un saque de fondo. En cuyo caso, nada hay que objetar a esa defensa. Pero este corte de vídeo puede ser una manera de advertir a un jugador de formación que la posición defensiva de ese defensor del sacador debería haber sido en otro ángulo de tal manera que su cuerpo hubiese cerrado esa posibilidad de pase a la zona para evitar recibir una canasta sencilla.

Así con esta idea nace esta nueva sección del blog para “ayudar” al aficionado, al entrenador y al jugador (sobre todo de formación) a mejorar su visión y conocimiento del baloncesto. La dinámica será la de incrustar en el blog el vídeo de un corte de juego de un partido y explicar qué se puede ver en esa jugada (bienvenidos serán también los comentarios de quienes se pasen por aquí). Por supuesto, que nadie espere sesudos estudios, simplemente se hará un breve análisis para destacar uno o varios detalles.

Para terminar, tengo que aclarar que no pretendo atribuirme una catedra que no tengo con los vídeos y las reflexiones que se deduzcan de ellos, pues además de que ni conozco todo el baloncesto, estoy abierto a aprender de los demás para mejorar. Veremos que continuidad tendrá esta sección, pero espero que sirva a los demás como lo hace conmigo para seguir prestando atención a los detalles de nuestro juego favorito.

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lunes, 23 de febrero de 2026

Concentración, divino tesoro

Por Jorge

El baloncesto es un juego complejo que requiere de unos niveles de concentración importantes para poder jugar mejor… como en realidad pasa para hacer cualquier actividad, o al menos, se necesita una concentración mínima para hacerlo bien.

Y, aquí, en el siguiente vídeo de un partido NBA del año pasado, veremos un ejemplo “sangrante” de pérdida de concentración que pasa más de lo que se cree en el baloncesto profesional, y del que debería tomar nota muchos entrenadores de formación para reflexionar y tomarse un poco más a la ligera algunos errores de concentración de los niños o las jóvenes que entrenan, pues a fin de cuentas ellos están aprendiendo.



¿Cómo puede ser que un jugador empiece un partido sin saber en qué canasta ataca? Como siempre podemos acudir a la “presunción de inocencia”… si lo sabía, ¿por qué no fue al aro para meter canasta? En ese caso, entonces hablaríamos de mala decisión… que también son más frecuentes de lo que creemos en el baloncesto de alto nivel, y si eso pasa ahí y siguiendo con la comparativa, qué podemos esperar en la formación… pues eso, muchas malas decisiones que con entrenamiento y partidos deberían ir menguando.

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miércoles, 11 de diciembre de 2024

Protestas arbitrales (II): desconocimiento y falta de empatía

Por Jorge

Hace varias semanas ya escribí sobre las protestas arbitrales en una primera entrega en la que ponía por un lado ejemplos que mostraban poca concentración por parte de los jugadores, y por otro situaciones en las que jugadores y entrenadores daban ejemplo de ayudar a la labor arbitral, dada su complejidad, incluso reconociendo el error por protestar.

Y retomo el tema para referirme a la relación del público, poco o muy aficionado al baloncesto, da igual, con el arbitraje. Vaya por delante que el comportamiento de la mayoría es correcto, o que por lo menos muestra cierta indiferencia ante situaciones que en muchos casos son desconocidas para él.

Reglas: esas grandes desconocidas
Una vez más, me refiero al reglamento como ese complejo compendio de puntos y situaciones con una redacción que a veces no ayuda a su entendimiento… ni siquiera para los aficionados más avezados de nuestro deporte. Y es que hasta los propios protagonistas desconocen algunos de sus detalles como mostré en varias entradas anteriores.

Si algunos jugadores y entrenadores demuestran cierta ignorancia con algunas reglas, eso mismo le pasa al público, sin embargo, lejos de reconocerlo, la toman con el arbitraje protestando también sin mucho sentido.

Un ejemplo habitual de ese desconocimiento lo tenemos con el caso del campo atrás, que lleva a muchos a protestar acciones en las que un jugador del equipo atacante recupera la pelota en campo defensivo y sigue el juego, y es que a veces las situaciones de campo atrás no son tan sencillas porque se deben de dar varias circunstancias para ser pitadas.

Y ahora mismo la palma sobre las quejas del público está con la aplicación del paso 0. Una regla que no todo el mundo asimiló y que lleva a ver protestas como sucede en el siguiente vídeo donde un jugador hace, me parece a mí, una parada en 2 tiempos precedida de un paso 0 previo en el agarre de la pelota para acabar tirando. Y se puede ver a un aficionado, varias filas por encima del banquillo, gesticulando pidiendo pasos. Curiosamente, esa protesta sólo se produce después de que haya canasta y no antes:



Por supuesto, esta acción más allá de la duda que puede generar no deja de ser sólo una muestra de que todos, los aficionados también, creemos que siempre tenemos razón, y no es así, y no pasa nada si nos equivocamos, como tampoco debería pasar nada si erran los árbitros.

Hay que reconocer que el hecho de que algunas acciones estén sujetas a la interpretación arbitral y de que el juego cada vez se juegue a mayor velocidad, no facilita el enjuiciamiento de ninguno de los protagonistas del juego (jugadores, entrenadores, árbitros), como tampoco del público. Pero aquí lejos del “calla” si no estás seguro, ante la duda, quéjate y protesta, que así creemos que se puede solucionar todo.

Empatía: convivir con el error o la imperfección
Nunca dejaré de insistir en la necesaria labor didáctica que ayude a reducir protestas o por lo menos a mejorar el conocimiento del reglamento, y que está en mano de todos: árbitros, competiciones, clubes, entrenadores, jugadores…

Así por ejemplo la ACB por la parte que le toca a su competición, muchos años incluyó entre la videoteca de su canal de Youtube ejemplos de situaciones de juego que pueden llevar a confusión para ayudar a entender algunos cambios en el reglamento, o al menos qué sirva para conocer que se va a sancionar.



También hay que hacer notar una campaña que se hizo al inicio de esta temporada con un anuncio protagonizado por el estamento arbitral en el que los propios árbitros ficcionaban un comportamiento deplorable hacia otros profesionales, en este caso de la hostelería, ejemplificando las conductas que tienen que aguantar ellos en cada partido.



No estaría de más repetir una y otra vez este tipo de anuncio antes de cada partido para concienciar al público que protestar por protestar no tiene sentido, y que tratar así de mal al árbitro, lejos de dar razón la quita.

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lunes, 11 de noviembre de 2024

Protestas arbitrales (I): perder el tiempo o ayudar al arbitraje

Por Jorge

El deporte ofrece demasiadas imágenes de protestas a los árbitros. Los jugadores, el público y los entrenadores nunca se equivocan, pero los árbitros son todos muy malos a juzgar por esas imágenes, cuando la realidad es que dada la dificultad de su labor, me parece que demasiado aciertan.

Los lectores habituales del blog saben de la querencia que tengo a defender la labor arbitral, y aunque eso no quiere decir que no haya protestado alguna vez, o que me queje en ocasiones por considerar que se han equivocado, lo que tengo muy claro es que un resultado nunca depende del arbitraje.

A veces un partido de baloncesto se decide por una jugada, por una canasta, por un punto, y si por el camino hubo decisiones arbitrales cuestionables, siempre tenemos la tendencia a considerar que se perdió por culpa del arbitraje. Pero no es verdad. En el baloncesto se dan tal cantidad de decisiones, por parte de jugadores, entrenadores y árbitros, que el resultado no deja de ser una confluencia de aciertos y errores de todos ellos, y si tenemos en cuenta que el juego es de los jugadores, ellos son los máximos responsables de la victoria o la derrota.

Los árbitros no tiran a canasta, no deciden si tienen que pasar o tirar, no tienen que defender a un tirador o hacer una ayuda defensiva desde el lado contrario. Y reducir el resultado a las decisiones arbitrales es una equivocación que seguro que sirve para esconder demasiados errores propios.

No me canso de poner siempre el mismo, y sencillo, ejemplo. ¿Cuántos tiros libres falla un equipo en un partido? ¿Depende eso de los árbitros? Y podríamos poner más ejemplos.

Comer la oreja al árbitro
La ACB suele difundir, en una iniciativa muy interesante, vídeos donde se capta, gracias al uso de micrófonos, los audios de conversaciones entre jugadores o entrenadores y los árbitros durante algunos partidos, y la verdad es que es bastante sonrojante la cantidad de protestas a las que están sometidos, y sobre todo de comentarios que pretenden influir en sus decisiones arbitrales.



Un clásico es el entrenador que, como se dice vulgarmente, le “come la oreja” al árbitro con la peregrina idea de que así puede influir en su labor, como si los árbitros no se dedicaran a pitar o dejar de pitar sencillamente lo que ven o dejan de ver. Y ya el colmo de esta “iniciativa influyente” está en forzar una técnica con esa intención de cambiar la tendencia del arbitraje.

Estaría bien disponer de alguna estadística, ahora que se cuantifica todo, acerca de esa consecuencia de la técnica forzada para ver si realmente se produce algún cambio, o simplemente es poco menos que una especie de superstición sin ningún sentido, que es lo que me parece a mí. Pues uno puede entender que tales giros arbitrales se den en una liga municipal, pero en el baloncesto profesional… suena más a excepción que a una regla no escrita.

Psicología deportiva y concentración
Contrasta entre los jugadores que muchos nunca hacen falta, por clara que sea esta, a juzgar por sus protestas, hasta el punto de que algunos insisten y por sus gestos se puede deducir que su concentración dejó de estar en el juego para centrarse en una especie de rivalidad sin sentido con los árbitros que no deja de ser unn pérdida de tiempo.



El arbitraje deportivo tiene un componente subjetivo inevitable, que tiene que ver con lo que se ve y lo que se aprecia, que no siempre es igual para todos. Por cierto, aunque nos sorprenda cuando vemos las repeticiones en una retransmisión televisiva, la velocidad del juego o un simple despiste, impide que un árbitro vea una acción que parece clarísima, o simplemente puede que la interprete de manera distinta a como cree un jugador o entrenador. Y hay que aceptarlo. Es parte del juego.

Ahora bien, perder el tiempo protestando o perdiendo los papeles no parece la mejor decisión si quieres seguir jugando bien. Y es que ya lo dicen los psicólogos deportivos. Céntrate en aquello que depende de ti. Si el árbitro falla o acierta es cosa suya, el jugador sólo puede jugar, y el entrenador tiene que entrenar, pero protestar, gesticular o hacer aspavientos tiene poco sentido.



Ayudar a los árbitros
El buen deportista debe hacer gala de su deportividad, y en relación con el arbitraje, tanto jugadores como entrenadores deberían ayudar a los árbitros en lugar de complicarles todavía más su tarea.

Ejemplo de ayuda lo tenemos cuando un jugador reconoce rápidamente una falta (incluso cuando no tenga claro que lo sea), y hasta si es relativamente dura, se disculpa con el adversario para evitar cualquier tipo de altercado.



Otro ejemplo que ayuda tiene que ver con algunas declaraciones que hacen los protagonistas defendiendo su labor, como vemos en el siguiente vídeo del jugador de la NBA, Shai Gilgeous-Alexander:



Por último, en las redes sociales suelen incluirse más críticas que alabanzas hacia el trabajo arbitral, pero a veces tenemos excepciones que conviene resaltar, como en el siguiente caso protagonizado por un entrenador de Primera FEB, que después de un partido colgó el vídeo de una jugada que fue objeto de protestas y hasta técnica, y el mismo reconocía el acierto arbitral pidiendo perdón.

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lunes, 23 de septiembre de 2024

Competición en el baloncesto de formación

Por Jorge

Ya falta menos para que comiencen las competiciones en categorías de formación, y muchos equipos están jugando amistosos de tal manera que todos los fines de semana (o casi) de aquí a final de temporada estarán ocupados con partidos, porque no faltarán los torneos que ocupen los parones de los encuentros oficiales.

Con ese panorama a la vista, la primera pregunta que me hago es: ¿Son necesarios tantos partidos en edades de formación?

Multideporte
La ciencia del deporte considera, según se dice en algunos estudios, que a edades tempranas no conviene la especialización deportiva, es decir, que para el mejor desarrollo deportivo de los jóvenes lo mejor es combinar diferentes deportes, tanto individuales como colectivos. Y tiene su lógica, más allá de esos estudios.

Y es que si bien no es fácil que una niña se enganche al baloncesto tan pronto, incluso haciéndolo está bien que experimente con todo tipo de deportes, porque nunca se sabe por dónde tirará al final, y en cualquier caso, todo el rango motriz y experimental que va a recoger de diferentes deportes, siempre le vendrá bien en el futuro. Mientras que quien sólo practica un deporte a priori no tendrá una experiencia más completa. Luego a medida que avance su evolución, habrá tiempo de decantarse definitivamente por un deporte concreto.

Si practicar diferentes deportes es bueno, y a eso se le suman otras actividades extraescolares (música, baile, idiomas, pintura, etc.) más colegio o instituto, ¿de dónde sacarán los jóvenes todo el tiempo necesario? ¿Y si se tiene que competir cada fin de semana en cada uno de esos deportes? Seguro que sobre esto las madres y padres tienen una opinión bastante clara, pues al fin y al cabo son ellos quienes tienen que organizar transporte y logística familiar cada semana. Por no hablar de que ese estrés competitivo tal vez no sea la mejor opción a edades tan tempranas si se quiere evitar que los jóvenes se quemen antes de tiempo.

Competición y formación
Un debate recurrente en categorías de formación es si se puede formar y competir a la vez o son incompatibles. Afortunadamente la mayoría tenemos claro que sí es posible, aunque igualmente tengo dudas de que la mayoría lo haga bien, y lo que es seguro es que muchos pueden hacerlo mejor.

Pocos clubes tienen la mejor organización y los entrenadores más experimentados en la base, requisitos que ayudan a tener las ideas claras para no saltarse pasos imprescindibles en la formación, y es que no vale competir (ganar) de cualquier manera a esas edades, y el partido debe ser visto como otro entrenamiento más en el que poner en práctica la técnica y táctica individual que se fue entrenando durante la semana, siguiendo unas progresiones lógicas y siempre ajustándose al nivel de las niñas o niños.

Por desgracia, todavía quedan demasiados clubes y entrenadores inexpertos que ven en los más pequeños una especie de baloncesto profesional en miniatura, y se cometen algunas barbaridades que dejan atrás demasiado temprano a algunos, especializando antes de tiempo y en definitiva, poniendo por delante victorias y derrotas frente a la enseñanza de las habilidades básicas del baloncesto.

Minibasket: ¿es necesario competir a cualquier edad?
No será la primera ni probablemente la última vez que escriba que a mi juicio en minibasket no es necesaria la competición pura y dura. Al menos en la mayoría de las ocasiones. Y es que no es lo mismo la competición en clubes bien estructurados que llevan una progresión lógica y con mucha experiencia detrás, que para otros cuya creación está cogida con pinzas y para los que el éxito es poder desarrollar esta actividad deportiva sin más.

¿Puede o debe competir cada semana un equipo cuyo nivel es muy bajo? ¿Conviene competir a niñas o jóvenes que empezaron a jugar de manera tardía y sin apenas experiencia? ¿No es perjudicial recibir una paliza tras otra porque el nivel de la competición está muy lejos del nivel de habilidad de los jóvenes deportistas?

Las respuestas parecen evidentes y dado que la realidad de la mayoría de los equipos de formación (puedo estar equivocado) está más cerca del club modesto, de barrio o colegio, cuya pretensión debe ser la formación por encima de la competición, que de los que están muy bien organizados gracias a sus mayores posibilidades (léase canteras de clubes de élite), la competición no debería ser generalizada o igual para todos.

Y, además, si bien para determinados niños o niñas sí se puede adelantar ciertas exigencias, para otros el exceso de competición puede ser contraproducente. Así, para quienes se encuentren en el segundo caso, el entrenamiento y las competiciones que se generan en él (insisto, sobre todo en minibasket) ya me parecen suficientes, y todo lo más sería añadir partidos amistosos de vez en cuando (no cada fin de semana) para conocer la dinámica competitiva futura.

A todos nos gusta jugar, todos preferimos los partidos al entrenamiento, da igual la edad, pero como dijo un famoso entrenador, primero hay que ganar en el entrenamiento para poder ganar el partido. Y tenemos que empezar por hacer atractivos y completos esos entrenamientos para que los jóvenes quieran entrenar tanto como jugar. Ya habrá tiempo de jugar (muchos) partidos. No tengamos prisa.

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jueves, 16 de mayo de 2024

Juego en equipo (III): Juego sin balón

Por Jorge

Última entrega del repaso de algunas características básicas del juego en equipo (véase “Juego en equipo (I): Tiempo de juego” y “Juego en equipo (II): Compartir la pelota”) dedicada en este caso al juego sin balón, una de las tareas más complicadas de enseñar para cualquier entrenador de chicas/os cuando comienzan a jugar. Porque como vimos, no hay joven que cuando está aprendiendo no quiera disfrutar de la pelota en exclusiva sólo para él, sobre todo para tirar.

Y no olvidemos que cuando se está aprendiendo es lógico que no entiendan qué es respetar los espacios y ofrecer líneas de pase, algunos de los pilares del juego sin balón… junto a la defensa.

Estadística avanzada
Ahora que vivimos tiempos de desarrollo de la estadística que mide casi todo el juego, con las jugadoras/es más mayores podemos utilizar esos números como ejemplo que puede ayudarles a entender que el tiempo que tiene la pelota un jugador en un partido es pequeño.

Por ejemplo, según datos de la última temporada NBA, los jugadores que más “toques” de balón tuvieron de media en un partido fueron: Nikola Jokic (Nuggets) con 101 veces, Luka Doncic (Mavericks) con 92, y Domantas Sabonis (Kings) con 91.5. Sin embargo, el dato del tiempo que tienen la pelota en sus manos cambia: Doncic lo tiene algo más de 8 minutos (de 37,5 que juega), Jokic casi 5 minutos (de 35 en pista) y Sabonis casi 4 minutos (de 36 de juego).

Los números no mienten, éstos jugadores (y el resto) la mayor parte del tiempo que juegan lo hacen sin balón. Incluso Doncic que maneja mucho la pelota, más del 75% del tiempo que juega no la tiene en sus manos. Y ese puede ser una referencia que sirva como ejemplo para los jóvenes que están aprendiendo a jugar y ya alcanzaron cierto nivel.

Espacios y juego sin balón
Hacer entender a un equipo de minibasket o infantil que respetar los espacios y jugar en función de la pelota, es decir, de que quien tiene la pelota “manda” y no hay que estorbarle, es complicado y requiere de mucha paciencia porque será la base fundamental del juego en el futuro.

No hay más que ver un partido de un equipo de cierto nivel que está bien conjuntado para comprobar (la mayoría de las veces, porque errores los comete cualquiera) la sinfonía de movimientos sincronizados de las jugadoras/es en función de la acción del balón, y también de cómo ese juego ofensivo va respondiendo (o al menos intentándolo) a las diferentes acciones defensivas.

Como vimos el vídeo puede “educar la vista” del jugador para que se fije en el juego sin balón, en la multitud de acciones ofensivas que no tienen al balón como protagonista directo, y que son importantes para el éxito del equipo (conseguir la mejor opción de tiro).

La defensa también puede ser divertida
Cuando alguien piensa en baloncesto sólo se acuerda del ataque, de encestar, como parece normal si miramos el aro y la pelota y pensamos que el objetivo es meter más canastas que el equipo adversario. Sin embargo, de partida, es una perogrullada decir que la mitad del tiempo de juego un equipo va a estar sin balón, es decir, en defensa.

Todos los entrenadores le dan importancia a la defensa en los partidos, pero en general, a un nivel que, incongruentemente, no se ve reflejado antes en los entrenamientos, en los que predomina el interés sobre el ataque. Y seguramente eso sea así porque hacer divertida la defensa para el jugador/a es una asignatura pendiente para la mayoría de los entrenadores.

Así pues, responsabilidad del entrenador será hacer atractiva la defensa y darle importancia durante los entrenamientos para que el jugador/a entienda o por lo menos que le parezca menos aburrida y la distancia entre ataque y defensa no sea tan grande.

Conclusión final
Que todo el mundo quiera jugar el máximo de tiempo posible es lícito, pero la realidad es que hay que saber aceptar que no siempre se puede estar en pista, que hay que apoyar al compañero/a que juega en nuestro lugar, y, sobre todo, entender que el juego no se limita a los 40 minutos “oficiales”, porque en el banquillo también se juega, y además, la preparación previa, el calentamiento, el descanso o el pospartido, también forman parte del juego.

El objeto básico del baloncesto es la pelota y el juego en equipo obliga a compartirla. Así habrá que entender que no tenerla no significa que no se puedan hacer acciones de ataque que serán básicas para el buen juego del equipo, y habrá que hacer hincapié en el necesario y vital juego defensivo cuando no se tiene la pelota.

Por último, el único egoísmo aceptable en baloncesto es el de que cada jugador/a debe entrenar para que su mejora individual sirva para la mejora colectiva. Cuantas más habilidades individuales tenga una jugadora, más opciones tendrá de ayudar al éxito de su equipo, entendido como que haga su mejor juego posible.

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jueves, 11 de abril de 2024

Juego en equipo (II): Compartir la pelota

Por Jorge

Si continuamos con particularidades del juego en equipo (véase la entrada “Juego en equipo (I): Tiempo de juego”), en esta segunda parte vamos a escribir sobre la necesidad de compartir la pelota, difícil de enseñar, especialmente al principio con los más pequeños.

Todos hemos visto partidos de minibasket, cuando empiezan a competir, y todas las niñas y niños van detrás de quien tiene la pelota, pidiéndola y acercándose a ella como si no hubiese un mañana. Y cuál es la solución, principalmente, tiempo y paciencia.

El balón es mío
Al principio todos quieren la pelota, y es más, raro es que muchas niñas/os no cojan un balón en un entrenamiento y que lo tomen en exclusividad: ¡es mío! y no quieran hacer los ejercicios más que con esa pelota. Así que en este punto tendremos que empezar a hacerles entender que ningún balón es suyo, son del club o colegio, y tienen que compartirlo.

En cualquier caso, en los inicios conviene que en cada entrenamiento todas las chicas/os dispongan de pelota para “engancharles” y poder practicar más tiempo con ella: botar (y hacerse con su manejo) y tirar. Pasar ya será otro cantar.

Hace tiempo, leí en alguna parte la siguiente frase del “Doctor J”: “En la pista somos dos, la pelota y yo”. Y, aunque no sé en qué contexto dijo eso, ni que pretendía decir exactamente, a priori, para mí esa es la mejor definición de juego egoísta en el que me importo yo, y yo, y nada más que yo. Porque en la pista juegan cinco, la pelota es de todos y hay que tener en cuenta al resto de compañeros y a los adversarios.

Al principio siempre cuesta que compartan la bola. Incluso, por desgracia, ese comportamiento egoísta de pasar más bien poco, también se ve, a veces, a edades a las que ya debería haber llegado bastante conocimiento del juego en equipo. Tal vez por una formación previa deficiente o, ahora en el apogeo del vídeo corto por internet, quizás también por ese deseo que tienen muchos de ser los protagonistas de las mejores jugadas de sus partidos.

El “highlight” en beneficio del equipo
En tiempos de atención limitada, de abuso de la pantalla y de ensalzamiento del “highlight”, los entrenadores podemos utilizar el vídeo corto para demostrar con ejemplos la importancia del pase para que entiendan el valor que tiene no abusar de la pelota.

Y es que a todos nos gusta encestar, pero se pueden meter muchos puntos sin tener todo el tiempo la pelota. Y un buen ejemplo lo protagonizó en su día Klay Thompson (Warriors), capaz de anotar 43 puntos de todos los colores… con sólo 4 botes, demostrando que se puede anotar mucho tras pase aprovechando espacios y cortes.



Enseñar este tipo de vídeos puede ayudar, pero ni que decir tiene que también se pueden poner ejemplos de compartir la pelota con “highlights” de buenos pases, no necesariamente de fantasía, demostrando el necesario altruismo para jugar en equipo.



Continuara…

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sábado, 23 de marzo de 2024

Juego en equipo (I): Tiempo de juego

Por Jorge

El juego en equipo es una de las asignaturas más difíciles que tiene que enseñar un entrenador a los jóvenes jugadores, especialmente, cuando se empieza a competir. Todos quieres jugar, independientemente de sus errores, de su acierto, de sus compañeros, etc.

Hacer entender al jugador que no juega solo, que hay que respetar al compañero que entrena tanto o más que él, que jugar no sólo consiste en lo que ocurre dentro de la pista, y que el objetivo es hacer lo que haga falta en beneficio del equipo, no es tarea fácil para ningún entrenador.

Aquí van algunas ideas sacadas de grandes entrenadores que podrán ayudar a otros a hacerles entender a sus jugadoras/es la importancia de respetar el tiempo de juego por el bien del equipo.

Estrategía Aíto
El tiempo de juego no es ilimitado. Y una estrategia para reconocer esa limitación de tiempo y el necesario “sacrificio” de cada jugador por el bien del equipo, es aquella que se le atribuye al legendario entrenador Aíto García Reneses, y que se puede hacer con equipos que ya tienen cierta experiencia de juego. Consiste en entregar papel y lápiz a cada jugador durante la pretemporada (cuando se lleven ya unos cuantos entrenamientos) para que anoten los minutos que creen que merecen jugar en función de su nivel y del resto de compañeros.

En este punto conviene recordar que un partido de baloncesto FIBA son 200 minutos (40 x 5 jugadores en pista). Así pues, cuando se usa esa estratagema siempre pasa lo mismo (servidor también recurre a veces a este recurso), las cuentas no salen y siempre se superan con creces esos 200 minutos. Y el tiempo de partido es el que es, así que para que todos jugasen lo que quieren (y creen merecer), tendríamos que llamar a los gerifaltes de las competiciones para que modificasen la duración de los partidos.

La conclusión es obvia, tienen que aprender a pensar en el bien general del equipo y tratar de hacerlo lo mejor posible durante el tiempo de pista que tengan, aceptando que el tiempo que no pasan en la cancha es tiempo que juega un compañero al que tienen que animar.

Juego fuera de la pista
Y es que también hace falta convencer a la jugadora de que no sólo se juega en cancha, también se hace antes del inicio del partido, en el vestuario preparándose para lo que está por venir, en el calentamiento previo poniéndose a tono físico y mental, mientras se está en el banquillo animando a las compañeras, en el descanso atendiendo a las explicaciones de los entrenadores si las dan, y al final del partido saludando al adversario y volviendo a la calma.

Al principio los más jóvenes no entienden esas circunstancias. Si no están en pista todo lo demás no importa, así son muchas las ocasiones en las que el banquillo es un grupo de gente que está a su aire sin importarles lo que pasa en la pista, sin animar, sin escuchar lo que dice el entrenador, y en definitiva, sin estar centrados en el juego.

Un ejemplo de ese partido que también se juega en el banquillo lo explicaba otro mítico entrenador, Phil Jackson, en uno de sus libros, cuando contaba una anécdota (en su etapa como jugador) por la que su entrenador le preguntó una vez que estaba en el banquillo por cuánto tiempo quedaba y él se limitó a decir el tiempo de partido… y entonces el entrenador le recriminó que se refería al tiempo de posesión del que no tenía ni idea. Y cómo de importante era saberlo porque en caso de tener que salir a pista podía “comerse” la posesión.

Siguiendo con el juego fuera de la pista, ¿cuán importantes son las palabras de ánimo que da un jugador de banquillo a otro que está en pista y acaba de fallar? ¿Qué importante es atender al juego para ver cómo juega el equipo contrario para saber cómo defender si sales a cancha? Y, así con más y más ejemplos, que pueden determinar que el equipo juegue mejor y tenga más posibilidades de ganar.

Mejora individual, mejora colectiva
Pepe Laso, entrenador y padre de otro exitoso entrenador, Pablo Laso, dijo en una ocasión que el baloncesto era un deporte individual que se jugaba en equipo. Esto que leído así puede resultar extraño, no quiere decir más que cada jugadora debe ser responsable de su mejora individual para conseguir así mejorar a su equipo.

El punto de egoísmo del jugador de baloncesto sólo debe pasar por el entrenamiento individual que contribuya a mejorar el colectivo. Todo lo demás que haga antes, durante y después de un partido deberá encaminarse a mejorar a sus compañeros, y, por tanto, a su equipo para hacer el mejor juego posible.

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jueves, 11 de enero de 2024

Baloncesto al aire libre en peligro de extinción

Por Jorge

La mañana del pasado día de Nochebuena fui a jugar un rato al baloncesto. Nada serio. No estoy para muchos trotes. Sólo tiro, eso sí, una hora de media y larga distancia, entradas y finalizaciones varias, juego de espaldas, etc. Me gusta enchufar algunos tiros.

Juego en un parque que dispone de una pista de esas que tiene porterías de fútbol con una canasta sobre el larguero, en una de esas combinaciones que siempre perjudica a quienes jugamos al baloncesto. Suelo jugar a primera hora para garantizar que no tenga futboleros por allí tocando las narices. Tampoco tengo que madrugar mucho. Algún domingo estoy por allí bien pasadas las once de la mañana, y casi nunca veo a nadie que vaya a jugar más allá del padre e hijo que juguetean un rato al fútbol, o de otros mocosos que están en los columpios que hay por allí.

Aquel día, oh, milagro, cruzó un chaval por delante de mí para ir a la otra canasta con su pelota de baloncesto. Vaya, pensé, todavía hay esperanza. Donde vivo el baloncesto no es una actividad muy ejercitada, más bien todo lo contrario, bueno, en realidad el deporte fuera de clubes, mucho menos al aire libre, es algo muy poco habitual, pero entre los jóvenes ni te cuento.

Aquel mozo tendría 14 ó 15 años, año arriba, año abajo. Se veía a la legua que no era un dechado de virtudes técnicas, pero le ponía interés, aunque sólo tiraba a canasta desde dentro de la zona, imagino que para no alejarse demasiado y así tener más opciones de encestar. Tampoco tenía mucha puntería por lo que pude ver, aunque repito, le ponía ganas… pero no durante demasiado tiempo. No llegó a veinte minutos en pista. No le dio tiempo a sudar la gota gorda, eso sí, en ese tiempo pudo parar para mirar su teléfono móvil no menos de tres veces. ¿Es este el futuro del deporte libre entre la mayoría de los jóvenes? O lo que es peor, ¿es este ya nuestro presente?

No soy optimista. No me cabe duda que tiene que haber excepciones, y que lo que veo donde vivo es sólo circunstancial, pero me temo que no es así. Si algún lector quiere ser tan amable de decidme en los comentarios lo que vive cerca de él, le leeré con agrado.

A mí me parece que vivimos tiempos de excesiva comodidad, y el deporte se convirtió para muchos en una especie de castigo, de actividad necesaria para mantener unos mínimos de salud, y no para disfrutarla como una manera de socializar, de poner a pruebas habilidades físicas, técnicas y diría que hasta mentales, al aire libre, con indiferencia de la época del año, no sólo cuando hace buen tiempo, aunque es verdad que es cuando mejor se puede hacer.

Una pena. Por mi parte no dejaré de hacer proselitismo del baloncesto al aire libre entre la chavalada que tengo la suerte de entrenar y entre todo el mundo en general. Y que mejor manera de hacerlo que con el ejemplo. Mientras pueda, no dejaré de jugar.

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sábado, 16 de septiembre de 2023

Reglamento de Baloncesto (20): Conocimiento de las reglas del juego

Por Jorge

La primera entrada del curso tenía que ver con la necesaria reflexión y adaptación que debe hacer el entrenador de formación a la hora de afrontar el entrenamiento a edades tempranas. Ahora siguiendo esa línea de la importancia de la enseñanza deportiva de los más jóvenes, planteo la siguiente pregunta:

¿Cuánto tiempo dedicamos a la enseñanza del reglamento en los entrenamientos?

Creo que no me equivoco si digo que poco o nada, y quienes lo hacen apenas si es en un porcentaje ínfimo de tiempo comparado con cualquier otro detalle técnico, táctico, físico, etc. Y tal vez convendría dedicar 5-10 minutos de cada entrenamiento a desgranar el reglamento, plantear situaciones prácticas y resolver dudas. Lógicamente en función de la edad, el nivel y la experiencia de las jugadoras/es.

No me canso de repetir que conocer bien las reglas no es fácil. El reglamento de baloncesto es complejo comparado con otros deportes, y a eso se le añade su evolución a lo largo del tiempo, de tal manera que se fueron añadiendo cambios como por ejemplo el referido al paso 0, y que obliga a su conocimiento y desarrollo. Además en baloncesto tenemos el hándicap de que existen algunos cambios de reglas de unas competiciones a otras, y eso no ayuda ni a quienes juegan ni tampoco a los aficionados.

En cualquier caso, todo lo anterior no puede ser excusa para que los entrenadores no le dediquemos cierto tiempo en cada entrenamiento para que se mejore el conocimiento que el jugador debe tener sobre las reglas del juego. Cosa que además redundará a favor nuestro, porque ni siquiera quienes llevamos décadas como aficionados, jugadores o entrenadores, estamos exentos de cometer errores, de tal manera que repasar el reglamento de manera recurrente siempre será positivo.

Conocer las reglas puede ayudar a sacar partido de ellas. A lo largo de la historia hemos tenido algunos ejemplos como la “autocanasta” diseñada por el legendario Pedro Ferrándiz o la “pillería” del no menos legendario Ricky Rubio de diferenciar el tiempo de partido del tiempo de posesión. Estas situaciones propiciaron después la modificación del reglamento.

Ejemplos de desconocimiento de las reglas



En esta acción se anota un tiro libre y el jugador que va a sacar le pasa la pelota al árbitro, cuando en realidad no es necesario que éste la toque después de un enceste. De hecho, ese “pase al árbitro” le pudo perjudicar porque al no sacar rápido su equipo estuvo más expuesto a una situación de presión defensiva.



En el vídeo anterior se puede observar como después de señalizarse un campo atrás, el jugador se dirige al medio campo con la probable intención de hacer un saque similar al de inicio de segundo, tercer y cuarto periodo de juego como de las prórrogas. Y tiene que ser el árbitro el que le advierte que tiene que sacar desde la banda en el punto más cercano a donde se produjo ese campo atrás (cuando el atacante toco la pelota en su campo defensivo).

No quiero hacer sangre sobre el protagonista de las acciones de los vídeos anteriores, porque es el mismo en los dos casos. Además no son errores graves, pero demuestran que su conocimiento del reglamento es mejorable. Y si eso le pasa a un jugador profesional… que no le pasará a una chica o chico que está aprendiendo a jugar.

A veces vemos a jugadores, entrenadores, aficionados y también narradores o comentaristas (en las retransmisiones televisivas) que protestan por determinadas acciones que lo único que hacen es demostrar su desconocimiento del reglamento. Que menos que conocer las reglas y que al menos así se pueda protestar o debatir una decisión arbitral con cierto fundamento.

Termino recordando unas palabras que escribía en una entrada anterior, hace casi cuatro años, insistiendo sobre la importancia y la necesidad de enseñar las reglas del juego:

“…si antes de empezar la temporada (o al inicio) se dedica tiempo a planificar cada detalle que se va a entrenar (bote, tiro, pase, táctica individual y colectiva, tema físico…), ¿por qué no se dedica tiempo a la enseñanza del reglamento? Sin duda entre los más jóvenes se hace necesario, porque luego durante los partidos muchos desconocen que se pita (a los entrenadores también les pasa), y se ven caras de incredulidad que en muchos casos se deben a ese desconocimiento.

Muchos equipos de jóvenes empezaron (o están a punto de hacerlo) sus competiciones, y si bien los árbitros de categorías iniciales suelen hacer una buena labor didáctica con los más pequeños durante sus partidos, no estaría de más que los entrenadores hicieran también ese trabajo antes en sus entrenamientos, enseñando esas reglas del juego.”

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lunes, 11 de septiembre de 2023

Ganas de mejorar, objetivos, adaptación y líneas rojas del entrenador

Por Jorge

Algunos dices que sólo existe un baloncesto, pero no es verdad. ¿Acaso es el mismo baloncesto el que vemos por la tele que el que se juega en el patio de un colegio? Por supuesto que se parecen, pero no son iguales. Sin embargo, todos los baloncestos tienen algo en común: jugadoras y jugadores. Ningún juego se puede jugar sin ellos. Y muchos entrenadores parece que se olvidan de eso cuando empieza la temporada.

Primera reflexión del curso sobre algunas ideas que quizás puedan ayudar a otros entrenadores de jóvenes deportistas (el baloncesto de la mayoría) a la hora de afrontar esta nueva temporada, haciendo especial hincapié en que los deportistas son la piedra angular de su trabajo.

Ganas de mejorar
Ahora que empieza un nuevo curso baloncestístico, raro es el entrenador que no llega cargado de ideas sacadas de esos partidos que pudo ver durante el descanso estival en aquel campeonato de selecciones cadetes, o de esas nuevas lecciones de estrategia vistas en la última copa del mundo. Ni que decir tiene de aquellas charlas de reputados entrenadores de élite a las que asistió, o que se pueden ver por internet, que también dejará caer por sus entrenamientos… aunque poco o nada tengan que ver con el baloncesto de su equipo.

Nada de malo hay en querer mejorar a los jugadores, pero volviendo a la pregunta inicial sobre los diferentes baloncestos: ¿Tiene que ser el baloncesto de un equipo de minibasket como el que juega una selección cadete? ¿Es el mismo baloncesto el que puede hacer un equipo cadete de un colegio que el del cadete de la cantera de un equipo profesional?

La clave para mejorar estará en saber adaptarse al nivel y las necesidades del equipo que se entrena, de sus jugadoras o jugadores. Conocer donde se está será fundamental.

Objetivos
Los clubes, colegios o entidades deportivas tienen sus objetivos antes de empezar el curso. Las madres y padres de los deportistas también. Pero los objetivos más importantes son los de los deportistas, y a veces ni sabemos ni nos preocupamos por saber cuáles son.

Muchos entrenadores piensan que los jugadores quieren mejorar tanto como ellos presuponen. Creen que todos quieren alcanzar su mejor nivel posible. Que les gustaría entrenar cuatro días en lugar de tres, y si el fin de semana no hay partido, añadir otro entrenamiento más. Y seguro que alguna jugadora esté en ese punto. Pero también habrá quien esté en el otro extremo, y si se entrena un par de días ya le llega, y si el fin de semana no hay partido, pues aprovecha para hacer otra actividad.

La casuística puede ser variada, por eso los objetivos de los entrenadores nunca se pueden elaborar sin tener en cuenta antes los de los jugadores, para luego ponerlos en común a la hora de establecer un objetivo colectivo.

Adaptación
Si una cualidad tiene que tener un entrenador es la adaptabilidad. Saber adaptarse a los deportistas que va a entrenar, sean jóvenes o no tan jóvenes, pero especialmente en edades tempranas, es fundamental. Cualquier error en ese momento, luego va a ser muy difícil de corregir, y es que la huella positiva o negativa de esos primeros años puede marcar la futura vida, al menos deportiva, de esas niñas o niños.

La mejor manera de saber los objetivos de las jugadoras o jugadores que se entrena es conociéndoles al principio de temporada. Preguntarles por qué están allí. Por qué juegan al baloncesto. Por qué se apuntaron a esa actividad.

La homogeneidad no es común en el baloncesto de base, por eso es importante que un entrenador sepa si esas chicas o chicos están allí obligados por sus madres o padres, si van porque están sus amigos o amigas, o si realmente son aficionados y existe años de experiencia previa.

También está bien saber si sus objetivos son ganar partidos o mejorar de categoría, o sólo pasárselo bien (muy importante en este punto que expliquen qué es eso porque no es lo mismo para todos) o hacer un poco de deporte (lo mismo les da hacer baloncesto que otro).

Luego más allá de esa idea general habría que conocer después objetivos más concretos, y si no los tienen ayudarles a establecerlos pero siempre dentro de ese parámetro inicial apuntado por ellos que debe ser básico.

No se puede entrenar igual a un grupo que sólo quiere hacer un poco de deporte, que a otro que quiere ganar el campeonato, como no se puede entrenar igual al que está dispuesto a entrenar las horas que haga falta para mejorar su tiro, que al que con “cumplir” le llega. Nadie dijo que entrenar fuera fácil. Por eso saber cuáles son los objetivos de jugadoras y jugadores ayudará mucho.

Líneas rojas
Por supuesto, independientemente de que los objetivos sean más o menos ambiciosos por parte de los deportistas, siempre deben cumplirse con una serie de básicos que son imprescindibles para desarrollar cualquier actividad y que para mí son: respeto, atención y esfuerzo.

Cualquier entrenador que se precie no puede dejar que se pasen por alto esos tres requisitos que debe cumplir cualquier deportista. Sin respeto por el juego, sus reglas, y sobre todo, por las personas involucradas en él, no se puede jugar. Y sin prestar atención y sin esfuerzo, por mínimos que sean, tampoco se puede jugar.

Los entrenadores debemos dejar claro al inicio de la temporada que esas deben ser las líneas rojas que nadie (él tampoco, por supuesto) se puede saltar. Sólo así se podrá conseguir cualquiera que sea el objetivo que se tenga antes de empezar la actividad.

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jueves, 23 de marzo de 2023

Selección de tiro (II): Scariolo y Peñarroya, panacea o ayuda y equilibrio

Por Jorge

Dejaba la reflexión sobre la selección de tiro en la anterior entrega incidiendo en que es la estadística avanzada la que determinar el estilo de juego como si fuese una verdad absoluta. Algunos entrenadores refrendan esa postura, y sin pretender desacreditarles no estoy tan de acuerdo, porque creo que se podría jugar de manera más equilibrada.

Palabras de Sergio Scariolo y Joan Peñarroya
Sergio Scariolo comenta en su reciente libro “Mi amor por el baloncesto” que “después de mi experiencia en la NBA, me siento en condiciones de afirmar que la opción de atacar el aro con eficacia sigue siendo el principal criterio de todo planteamiento ofensivo (…) seguida por el tiro de tres, que en términos porcentuales puede ofrecer el mismo número de puntos respecto al tiro de dos, incluso con más fallos. Con mayor razón, si consideramos tiros de dos complejos, con tráfico, en precario equilibrio, o con la difícil coordinación de una parada y un tiro.”

Nadie pone en duda el mayor valor del triple sobre el tiro de dos, y puestos a elegir entre un tiro forzado de tres o un tiro forzado de dos en la media distancia, quédate con el triple, que vale más. Sin embargo, a lo mejor el problema está en la selección de tiro, en la toma de decisiones que hace el jugador, eligiendo un tiro de tres pudiendo ir al aro o hacer un tiro de media distancia, o viceversa, como se podía ver en algunos ejemplos del último vídeo incluido en la primera entrega de esta reflexión.

Por otro lado, Joan Peñarroya, entrenador de Baskonia, afirmaba al respecto del estilo de juego de la Euroliga en una interesante entrevista del pasado mes de febrero en la revista “Gigantes del Basket”, que en los próximos años la tendencia de juego irá hacia los tiros rápidos, sin tener que forzar para buscar un tiro con la posesión avanzada, buscando ventajas en la transiciones, porque “muchas veces son tiros de mejor porcentaje los lanzamientos que a veces parecen rápidos en los que la defensa no está preparada que un cinco contra cinco elaborado en media pista con 20 segundos y 28 pases. (…) Al final es estadística avanzada. Tú ves unos tiros y otros y miras cuál te da mejor rendimiento.” Y, así, en relación a los tiros lejanos de Markus Howard incide en que es él quien “tiene que apostar y convencer al resto de que esos tiros si los hace ese jugador están bien y si los hace otro, no” haciendo hincapié en “la necesidad de adaptarse a los jugadores que tienes”.

Estoy de acuerdo con Peñarroya, a veces sobran pases y hacer un tiro al inicio de una posesión no tiene que ser malo, pero a lo mejor tomarlo siempre por norma como parece que pasa en muchos equipos...



Estadística avanzada: ¿panacea o ayuda?
Conviene recordar que la estadística es una ciencia que recoge grandes conjuntos de datos para hacer deducciones basadas en el cálculo de probabilidades… que, ojo, no garantizan nada, porque si bien permite un mejor análisis de cuanto sucede en una cancha de baloncesto, su aplicación está sujeta a la interpretación que se haga del volumen de información que genera, y no puede hacer olvidar el azar que implica un juego lleno de matices que está a merced, no solo de lo que hace el equipo que ataca, sino también de lo que haga el equipo que defiende.

¿Es lo mismo un triple tirado al principio de un partido que al final en situación de cansancio? ¿Es lo mismo hace un tiro cuándo vas ganando o perdiendo por 20 que con el partido empatado? ¿Es igual un tiro triple en movimiento que un tiro triple a pies quietos? ¿Es igual una finalización al aro si en la pintura está Rudy Gobert o Jaren Jackson (por citar dos grandes defensores) que si la ocupa otro jugador? ¿Es igual el tiro de cinco metros si lo hace Demar deRozan o Kevin Durant (dos de los mejores tiradores en la media distancia) que si lo hace otro jugador? Y así se podrían añadir más y más preguntas que tengan en cuenta al defensor, al atacante, al momento del partido, la distancia al aro, el lugar de la cancha desde el que se haga, si tiene o no tiene molestias físicas (y mentales), etc.



La estadística avanzada no es la panacea, porque si todo fuera tan fácil como tirar muchos triples, no se darían casos como el ocurrido el pasado 26 de febrero, cuando se enfrentaron Dallas y Lakers en un partido en el que el equipo local tiro más y mejor de tres puntos con un diferencia abismal respecto a los angelinos (20 de 49: 40,8% por 6 de 34: 17,6%)… y perdieron.

Y si la estadística avanzada “obliga” al entrenamiento y al posterior uso del triple una y otra vez, ¿cómo es posible que a veces (y pasa más de lo que creemos) asistamos al penoso espectáculo de ver partidos en los que se fallan triples uno detrás de otro? Y lo peor es que pese a fallar más que una escopeta de feria se insista una y otra vez sin recurrir a otros recursos ofensivos. Un ejemplo reciente ocurrió en el partido Lakers-Grizzlies en el que se retiró el número de Pau Gasol. Ese día entre los dos equipos hicieron menos de un 25% de acierto desde el triple (16 de 65). ¿No les habría ido mejor buscando situaciones de dos puntos? Seguro que sí.

A pesar de la estadística avanzada, cada vez tengo más la sensación de que veo muchos tiros mal seleccionados en los partidos, y no me refiero a que entren o no. Igual que es difícil que no se vea dos o tres tiros por partido que no tocan aro, y no me refiero a tiros forzados de último segundo o con el defensor encima. A lo mejor es porque se toman peores decisiones y se podría hacer una mejor lectura del juego.



Equilibrio, palabra clave del ataque
Hace tiempo que muchos entrenadores decían que la clave de un buen ataque estaba en el equilibrio, hermosa palabra con la que se referían a la necesidad de combinar el juego exterior y el juego interior. De hecho, el propio Scariolo reconoce que “de vez en cuando me sorprendo a mí mismo –ya no como entrenador, sino solo como aficionado canoso y entrado en años– recordando con nostalgia ciertos movimientos de espaldas a la canasta, o el pase y tiro, que tanto aportaba también al espectáculo.”

Si comparativamente hablando los porcentajes jugando al poste o tirando desde la media distancia son peores que haciéndolo desde el triple o en la zona (con mates y finalizaciones cercanas al aro), a lo mejor es que quienes hacen esos tiros equivocan sus decisiones y no saben leer la ventaja o desventaja en cada momento. ¿Por qué no utilizar la estadística avanzada para darle la vuelta y mejorar debilidades? A lo mejor se fallan más tiros en la media distancia porque en los entrenamientos el porcentaje de tiempo dedicado a practicar ese tipo de tiro es menor, y todo se reduce al entrenamiento del triple y las finalizaciones al aro. Y bien seleccionados, los tiros de media distancia también suman...



Me niego a que la estadística avanzada decida cómo se tiene que jugar. El jugador o la jugadora tienen que hacer lo que hay que hacer en el momento que hay que hacerlo. Y no actuar en función de lo que diga la probabilidad, porque esta puede decir cuál es la mejor opción, pero el contexto, es decir, el momento en el que se toman las decisiones es variable y no lo debería decidir la estadística, porque además, así se acabará con la creatividad del jugador.

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lunes, 16 de enero de 2023

Educar la vista del aficionado joven

Por Jorge

La última encuesta de BA-LON-CES-TO dejaba claro que se ve bastante baloncesto, en general, entre los aficionados, no tanto entre los jóvenes según experiencia propia. Más allá convendría saber que entiende ese aficionado o joven por ver un partido de baloncesto.

En este punto habría que distinguir entre mirar o ver un partido. Que podría parecer que son sinónimos pero no lo son. Así, se puede decir que vemos todo lo que miramos pero no miramos todo lo que vemos, pues basta tener los ojos abiertos para ver, pero para mirar necesitamos cierta voluntad, es decir, habría que prestar atención, fijar el foco en un punto determinado. De ahí que atender y observar sí sean sinónimos de mirar.

Cuántas veces vamos por la calle nos cruzamos con alguien a quien vemos pero no miramos, porque estamos con la cabeza a “nuestras cosas”, y esa persona nos tiene que llamar la atención para que nos fijemos en ella y entonces sí, poder saludarla o entablar una conversación.

Todo este preámbulo sirve para decir que, muchas veces, todos vemos partidos que no miramos porque estamos atendiendo a otras cosas. Ya comenté en otra ocasión que la multitarea mata la atención y el disfrute de todo cuanto se hace, y en el caso del baloncesto, hace que veamos más que miremos baloncesto. A veces, a mí también me pasa.

Que el aficionado veterano atienda a dos o tres partidos, con el uso de varias pantallas a la vez para querer seguir la actualidad baloncestista, es lo que tiene el acceso a casi todos los partidos que se juegan ahora, vaya que vaya y allá con él, pero que algo parecido ocurra con los más jóvenes, ya no es tan aceptable.

La razón no es otra que el joven aficionado, especialmente el que juega, el que está en una etapa de formación, debe mirar con los ojos del que está aprendiendo, es decir, que debe fijar su atención en aquellos detalles que luego le puedan ser útiles para su mejora. Y en este punto es donde debe intervenir los entrenadores. ¿Cómo? Sencillo, “guiándole” sobre los aspectos del juego en los que más le conviene prestar atención.

Como vine diciendo en algún artículo anterior, me parece que cada vez los jóvenes ven menos baloncesto, y no digamos partidos, pero casi tan malo como eso es que se fijen en detalles que están lejos de su alcance. Lógicamente, es normal que miren los mates alucinantes que nos dejan los “highlights” de cada jornada de la NBA o de la ACB, todos los vemos, pero más allá de eso deberían prestar atención en los gestos técnicos, la manera de botar, pasar o los juegos de pies en la finalizaciones al aro, aspectos estos que sí están a su alcance y en los que deben mejorar.

Evidente es que no se puede poner un partido completo en un entrenamiento porque para eso se necesita unos niveles de atención a los que no llegan ni los jóvenes ni nadie, y menos cuando lo que se quiere en un entreno es jugar, pero sí se pueden seleccionar cortes de técnica y táctica individual sobre los que trabajar y que se pueden mostrar gracias a una tableta, e insistir una y otra vez sobre su importancia, y así quién sabe, tal vez los jóvenes jugadores aprendan a mirar los partidos de otra manera.

Pero para educar la vista del joven aficionado tampoco es necesario con el uso de un dispositivo móvil si no se quiere, basta con exigirle la debida atención en los gestos y movimientos de un compañero durante un entrenamiento para que explique qué ve. Así entenderemos como miran y si requieren mejora también en este apartado.

Muchas veces, la mayoría, por no decir todos, sólo tienen ojos para la canasta, para ver si las acciones terminan o no en un enceste. Una muestra de esto con la que me topo un día sí y otro también es cuando pido, por ejemplo, que se fijen en la buena mecánica de tiro de un compañero, y miren sólo sus brazos y su manos, para que miren su gesto de tiro… y al final todos giran su mirada inmediatamente hacía el aro para ver si entra o falla el tiro, perdiendo el foco de lo que realmente es importante.

Parece que si no acaba en canasta todo lo demás da igual, y así tenemos que corregir una y otra vez que lo importante es cómo se hacen las cosas, y no como acaban, porque a veces acaban bien (cuando un compañero va a la “guerra” contra tres defensores y acaba anotando un “churro” y todos aplauden en el banquillo) pero no está bien hecho, y otras se hace bien (aquel que teniendo camino abierto al aro marca muy bien los pasos de su finalización… pero falla) aunque no acabe en canasta.

Nunca es tarde para educar la vista del aficionado (más si es un joven que está aprendiendo) a la hora de ver baloncesto para que aprendan qué es importante, cómo conviene hacer los gestos de su deporte, y cuáles son las mejores decisiones a tomar en el juego.

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miércoles, 11 de enero de 2023

Encuestas de BA-LON-CES-TO (6): Cuánto baloncesto ve el aficionado

Por Jorge

Quien quiera ver baloncesto hoy en día lo tiene fácil. Internet acerca competiciones de todo tipo, profesionales principalmente, pero también amateur. Y no sólo pagando alguna de las plataformas de streaming que existen, así basta con acudir a Youtube y algunos canales televisivos para ver unos cuantos partidos por semana.

Con esa idea en mente, hace varias semanas formulé una encuesta en twitter. El resultado fue este:



Lógicamente no soy un “influencer” para llegar a multitud de posibles votantes, y tampoco di la brasa mencionando cuentas que quizá habrían permitido llegar a más gente. En cualquier caso, aunque la muestra el baja el resultado no se aleja de lo que pienso que es situación habitual entre los aficionados, es decir, que lo habitual es ver en torno a un máximo de cinco partidos a la semana, cosa que no está mal si tenemos en cuenta la amplia oferta a disposición del seguidor del baloncesto.

Más tarde lancé otra encuesta para hacerme una idea de cuál es el seguimiento baloncestístico de los jóvenes. En ella preguntaba a madres/padres con hijos/as que juegan al baloncesto si veían partidos a tutiplén de todas las competiciones, sólo resúmenes y “highlights” en las redes sociales, algún partido de vez en cuando pero sobre todo “highlights”, o simplemente nada.

En ese segundo caso mi “éxito” de público fue menor todavía, así que no merece la pena que ponga aquí el resultado. Tan sólo diré que mi impresión particular por la experiencia que tengo a la hora de preguntar a la “chavalada” que tuve y tengo la suerte de entrenar, con el paso del tiempo, cada vez ven menos partidos, y todo queda en manos de las redes y sus “highlights”.

La encuesta unida a la idea que tengo del visionado de baloncesto tanto por los aficionados más veteranos como sobre todo por los más jóvenes, me lleva a pensar una breve reflexión acerca de la necesidad de educar la vista que compartiré con vosotros la próxima semana en la siguiente entrega del blog.

Hasta entonces, ¿qué opináis? ¿Se ve más partidos de baloncesto que antes? ¿Los jóvenes ven partidos o se limitan a los resúmenes?

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viernes, 2 de diciembre de 2022

Detalles del Juego: Brazos en Defensa (II)

Por Jorge

Si hacemos una encuesta entre jugadores para que nos digan aspectos del juego a mejorar, pocos se acordarán de la defensa. Si hablamos con entrenadores acerca de la técnica individual, pocos mencionarán aspectos defensivos. La mayoría, siempre que hablamos de técnica individual, de baloncesto en general, nos referimos al ataque, pero el juego tiene dos partes: ataque y defensa. Tal vez por eso sean pocos los jugadores que juegan (bien) en ambos lados de la cancha.

No puedo negar que en mi caso pasa igual, cuando entreno, si miro un partido, si hablo de baloncesto, el tiempo que dedico al ataque siempre es la mayoría, pero como no está de más corregirse, aquí va esta entrada como especie de continuación de otra anterior escrita hace más de una década. Y es que ya en aquella ocasión comenté un pequeño detalle del juego que tenía que ver con el uso de los brazos en defensa.

Otra vez, entrenando a un grupo de chavales que no entrenaron nunca antes, y que jugaron muy poquito, quedé “fascinado” al ver como en defensa mantenían los brazos abajo, cual pistoleros a punto de coger su revólver en un duelo en el lejano oeste. Y es que pese a su poca experiencia en baloncesto ni siquiera hacían por ir a recuperar el balón del adversario, algo que siempre se considera instintivo.

Siguiendo con preguntas y respuestas, si preguntamos sobre ese uso de los brazos en defensa la mayoría estará pensando en los tapones, y también tal vez en los robos de balón. Y quizás poco en lo que llaman los “yankees” las deflections, y que podríamos traducir por desviaciones, es decir, pases que se interceptan y que pueden terminar o no en recuperación del balón, como podemos ver en el siguiente vídeo:



El ataque suele tener la iniciativa en el juego, y bastante es que la defensa pueda “estorbarle”, por eso habría que hacer hincapié en la necesidad de utilizar los brazos para esas desviaciones, y que ese es un apartado importante del trabajo defensivo.

Y aquí tenemos un ejemplo de cómo ese uso de los brazos se puede hacer incluso sin ver el balón, intuyendo que le puede llegar un pase a nuestro atacante, y así forzar el error, que en este caso sirvió para conseguir una victoria:

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viernes, 16 de septiembre de 2022

Menos gesticulación y menos gritos

Por Jorge

La temporada de baloncesto de formación empezó hace poco o lo va a hacer en breve en el caso de las extraescolares, para muchas niñas y niños que se acercan al deporte, y nunca está de más para los entrenadores prepararse para enseñarles mejor.

La idea para escribir estas líneas nació después de escuchar el pasado domingo el podcast del psicólogo deportivo Javier Hernández, “Psych&Roll”, en el que charló con el comentarista de baloncesto, Antoni Daimiel. En él se refirieron a esos entrenadores profesionales que se dedican a gesticular y vociferar a los jugadores durante los partidos.

Advierto que no soy ejemplo de nada, pero como es a mí mismo a quien mejor conozco, traslado mi experiencia por si puede ayudar a otros entrenadores.

Reconozco que durante los entrenamientos me gusta “apretar las clavijas” a quienes entrenó para mantener la intensidad y la necesaria concentración para mejorar, por supuesto, con respeto y manteniendo la compostura, siempre con margen para la relajación cuando corresponde, y sobre todo, teniendo en cuenta sus edades y la experiencia deportiva que tienen.

Al principio, en mis primeros años como entrenador, sin destacar por ser excesivo en los gestos y los gritos, seguramente por timidez más que por otra cosa, sí estaba muy pendiente de dar instrucciones durante los partidos pensando que así conseguía mejorar al equipo.

Luego, con el tiempo, varios lustros mediantes, me atrevería a decir que cada vez no solo gesticulo y grito menos todavía, sino que hasta hablo lo justo por no decir casi nada, y me limito a “berrear” alguna vez cuando alguien anda “dormido” por la pista y se olvida de seguir en defensa a su atacante o algo así.

La razón para desarrollar esta actitud es sencilla. Y es que con el paso del tiempo me di cuenta de que todos esos gritos para dar instrucciones mientras se desarrollaba el juego no servían para nada. Mientras juegan los jugadores tienen que atender ya bastantes estímulos como para que encima estén pendientes de lo que les dice el entrenador, y al final es más una distracción que un acierto, pues ya me dirán qué sentido tiene vociferar a una jugadora que se equivocó en ataque tratando de corregirla si el juego no para y tiene que centrarse en lo más inmediato que es bajar y defender.

En los partidos los jóvenes tienen que jugar, aplicar lo que se les enseña durante los entrenamientos y aprender de la experiencia, y si se les está diciendo continuamente lo que tienen que hacer, me parece que poco o nada van a aprender.

Tratar a deportista joven como una especie de máquina que se puede controlar desde el banquillo como si se estuviese jugando a un videojuego, y que con una especie de mando en forma de gritos y gestos se pueden resolver los problemas y tomar las decisiones adecuadas me parece un error, porque además de que, repito, la atención del jugador es limitada, se le hace un flaco favor si el objetivo es que estos deportistas desarrollen la necesaria autonomía que les permita jugar bien sin la ayuda de nadie. En ese sentido, me parecen terribles esos entrenadores “radiofónicos” que a veces vemos en las bandas “retransmitiéndoles” el partido a sus jugadores diciéndoles todo el rato lo que tienen que hacer y tomando las decisiones por ellos.

Insisto que no pretendo ser modelo de comportamiento para otros porque me parece que desde fuera no está bien visto que el entrenador esté sentado en el banquillo sin volverse loco o dando instrucciones a cada segundo, pero a mi juicio a partir de mi experiencia, es más efectiva la corrección y las instrucciones durante los tiempos muertos, aprovechar otros parones del juego como los tiros libres, por ejemplo, para reclamar la atención del deportista y comentarle algún detalle. Más allá de eso, a los que están jugando hay que dejarles jugar, y tal vez, lo que sí se puede hacer es comentar detalles con la gente del banquillo que está viendo el partido, ojo, comentar, no regañarles como si ellos fueran los culpables de los errores que cometen sus compañeros, que esa es otra actitud que me parece que no tiene mucho sentido.

Para terminar, muchos entrenadores no cejan en su empeño formativo acudiendo a clinics y charlas que les permitan mejorar sus conocimientos tácticos y técnicos, pero creo que pocos vigilan la parcela psicológica, y en ese sentido recomiendo seguir al mencionado psicólogo Javier Hernández, que en las redes sociales suele realizar comentarios que pueden ayudar mucho a los entrenadores de formación.

Por ejemplo, en un hilo de twitter hizo referencia al castigo, dejando claro que “no es cuestión de no castigar, esto va más bien de saber cómo hacerlo”:

Y, en otro comentó el trabajo psicológico que se podía hacer en los equipos durante la pretemporada:

Entrenar es más difícil de lo que algunos se imaginan, así que no hay que dejar de aprender para mejorar. Mucho ánimo para todos esos entrenadores de formación que ahora empiezan su tarea.

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miércoles, 16 de marzo de 2022

Mejora tu juego (24): cierre del rebote defensivo

Por Jorge

El baloncesto se divide en el tiro, pase y bote como fundamentos principales del juego, y así los identificaría cualquier aficionado e incluso cualquier jugador, pero existen otros más, y en esta ocasión vamos a referirnos a uno de esos otros que al final la mayoría toma como decisivo a la hora de decantar el resultado de un partido: el rebote.

La mejora individual en el rebote no es fácil pero el punto de partida básico para el caso del defensivo consiste en saber cerrar el rebote. Y muchas veces este es un apartado al que no prestan demasiada atención los entrenadores. Y, sin embargo, suele ser habitual la queja de éstos a sus jugadores acerca de preocuparse por el rebote… aunque luego se haga poco o nada para mejorar en los entrenamientos.

En el siguiente vídeo, el legendario entrenador “Red” Auerbach con ayuda de los no menos legendarios Bob McAdoo y Bill Russell, enseña cómo se debe cerrar el rebote defensivo:


Más allá de algunos matices a añadir a esa explicación, ¿cuánto tiempo dedican los entrenadores para explicar estos detalles? ¿En cuántos ejercicios remarcan la importancia de cerrar el rebote?

En el siguiente vídeo se puede ver un buen cierre de rebote defensivo:


Algunos detalles
A la hora de enseñar a cerrar el rebote habría que aclarar que primero se fija al atacante, y luego se va a coger el rebote. A veces no se fija al adversario y éste coge el rebote de ataque porque nos gana en fuerza o velocidad a la hora de ir a por la pelota.

Cuando se enseña cómo cerrar el rebote hay que hacer hincapié que hay que prestar especial atención con los tiradores porque si te relajas...


Cuando se cierra el rebote a un tirador hay que evitar sobrepasarle cuando se puntea el tiro, y luego cerrarles el posible rebote. Y, ojo, porque esa relajación que se ve en el vídeo anterior es más habitual de lo que le gustaría a los entrenadores.

A veces, y este es otro detalle, algunos jugadores más pequeños se quejan porque están limitados con los más grandes, y en este caso una opción es cerrar el rebote “cara a cara” con el atacante, porque también conviene aclarar que el rebote defensivo es un trabajo de equipo, y muchas veces se cierra el rebote para que luego lo atrape un compañero. La clave es asegurar que “nuestro par” no lo coja. En el siguiente vídeo se puede ver un ejemplo de cierre de rebote pequeño-grande y otro más donde ese mismo jugador cierra el rebote a su rival para que luego lo coja su compañero:


Tiro libre
Por último, otro matiz referido al rebote defensivo es el que se refiere al rebote en el tiro libre.

En el baloncesto FIBA y en la NBA también, son cinco los jugadores que pelean por el rebote en una situación de tiro libre además del tirador, claro.

Lo normal es que los jugadores defensivos que se sitúan más cerca del aro cierren el rebote a sus respectivos atacantes, mientras que el defensor más cercano al tirador le cierre el rebote a éste. Además de la técnica individual que se ha mencionado sobre el cierre del rebote, en este caso se añade táctica individual, es decir, conocer cómo hay que actuar y hacerlo en consecuencia, especialmente en lo que respecta al jugador que cierra al tirador.

Veamos los siguientes cierres de rebote en tiros libres:


¿Cuántas veces se quejan los entrenadores en categorías de formación porque sus jugadores se despistan cerrando el rebote al tirador de libres? Pues como se ha visto este error también se produce muchas veces en el baloncesto profesional, la clave está en enseñar cómo se tiene que cerrar en este tipo de situaciones y practicarlas durante los entrenamientos.

Si el rebote es una estadística básica de los partidos, antes de recriminar a nuestros jugadores enseñemos a cerrar el rebote, y démosle valor al rebote en los entrenamientos como paso fundamental para mejorar después en los partidos.

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