Buscar en BA-LON-CES-TO

Mostrando entradas con la etiqueta Categorías de formación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Categorías de formación. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Recomendaciones para entrenadores de formación en los partidos

Por Jorge

Si en la anterior entrada se recogían algunas recomendaciones para los entrenamientos, ahora toca referirse a otras cuantas más para los partidos, ahora que queda poco para empezar las competiciones de baloncesto de formación, sino es que comenzaron ya.

Antes de ir con las sugerencias propiamente dicho, la primera idea que hay que destacar y tener muy claro es que el baloncesto de formación no es baloncesto profesional, aunque sus entrenadores tengan que ser muy profesionales a la hora de hacer su trabajo... sin que sus emolumentos se correspondan con esa responsabilidad (y, por desgracia, llevemos “siglos” sin resolver este problema).

Y es que salvo excepciones que se pueden contar con los dedos de las manos, la mayoría de los equipos de formación no tienen los resultados como su principal objetivo… aunque todos queramos ganar, pues ¿acaso alguien juega para perder?

Sólo unas pocas canteras de equipos de élite, y principalmente a partir de cadetes como pronto, basan su trabajo en intentar conseguir jugadoras o jugadores para un primer equipo. El resto intentando la máxima mejora de chicas y chicos, sólo pueden llegar ahí por otros caminos que no tienen que ver del todo con las características propias de la “aristocracia” del baloncesto.

Todo esto relativo a resultados tienen que tenerlo claro, directivas antes y entrenadores después, para que las familias sean consciente de ello. Insisto, siempre se juega a ganar, eso es intrínseco desde niños, pero hay que saber que no se puede ganar de cualquier manera, porque una victoria hoy puede ser una derrota mañana. Mientras que crear unos cimientos sólidos de educación deportiva en los jóvenes siempre tendrá valor a medio y largo plazo.

Ahora sí, toca ir propiamente con las recomendaciones que pueden ayudar a entrenadores más jóvenes o inexpertos que forman parte del baloncesto formativo, y que no olvidemos que es el mayoritario en nuestra sociedad.

Todos juegan
Una chica que no juega o un niño que no pisa la cancha en un partido, especialmente en la iniciación deportiva, son susceptibles de cambiar de deporte buscando eso, jugar. Y no es malo de por sí que eso pase, pero de primeras un entrenador de baloncesto de formación en las primeras etapas, si tanto ama su deporte y si realmente quiere tener éxito, éste pasará por hacer que las niñas o niños que entrena quieran seguir en el baloncesto, y, a su vez, esto pasa por jugar.

El reglamento pasarela (con diferentes matices según la comunidad autónoma, en el caso español) ya se encarga de asegurar que en el minibasket todos jueguen, y sólo el entrenador decidirá quién podrá hacerlo más o menos. Sin embargo, voy más allá, ese “todos juegan”, que aparece encabezando este apartado, lo extendería a todas las categorías de formación independientemente de la edad. Y, sí, sé que esto puede llevar a opiniones enfrentadas y hasta cierta polémica.

Y es que en este punto otros entrenadores podrán decir, sin que les falte parte de razón, que cómo se va a hacer jugar, por ejemplo, a quien falta a entrenamientos en detrimento de otras compañeras o compañeros de equipo que no faltan. Y, ahora viene el matiz, una cosa es que jueguen, y otra que lo hagan por más tiempo que las que sí van a entrenar.

Para un entrenador es muy sencillo dejar sin jugar a quien no va a entrenar. Y así, un quebradero menos de cabeza a la hora de cuadrar rotaciones llegado un partido. Sin embargo, esa o ese que no juega, va al partido, y si esta situación se repite en el tiempo, la probabilidad de que abandone el baloncesto (y hasta puede que el deporte) crece de manera notable. Mientras que si juega aunque sea cinco minutos en la primera parte y otro par en la segunda, seguirá sintiéndose parte del juego, y cuando quiera más minutos, bastará con decir que entonces tendrá que entrenar más días para tener opciones de conseguirlo… sin que ello garantice nada si todas en el equipo van a entrenar, en cuyo caso habrá que valorar otras circunstancias como esfuerzo, compañerismo, deportividad… y en último término, rendimiento.

Cuántas veces un niño falta a un entrenamiento porque su madre no le puede llevar, o porque tiene una cita médica insustituible en tiempos de precariedad sanitaria, o porque tiene que ir a visitar a un abuelo, o ir al cumpleaños de un primo… Y podría citar otros ejemplos en los que quizás él quiera ir al entrenamiento, pero circunstancias ajenas le impiden hacerlo.

Y, por otro lado, cuando se justifican los minutos de juego por la asistencia al entrenamiento, en realidad, muchas veces todos conocemos casos en los que algunos “están de cuerpo presente” pero sus mentes y esfuerzo están muy por debajo de lo deseable. Y quien falta, sin embargo, cuando sí va a entrenar se esfuerza el doble que el resto. ¿No merece entonces jugar?

Además, en ocasiones se da el caso que quienes entrenan toda la semana a gran nivel, luego resulta que se lesionan o surge cualquier circunstancia que les impide ir al partido… y entonces sí, hace necesaria la participación de quienes no queríamos que jugaran. En definitiva, sea como fuere, todos tienen que jugar, otra cosa es que quienes más méritos hayan hecho durante la semana de entrenamientos deban jugar más tiempo. Y es que la única razón válida para mí que debería dejar sin jugar a alguien es la falta de respeto hacia cualquiera del equipo, y ya durante el partido, hacia los árbitros y adversarios.

Un partido dura más de 40 minutos
Al hilo del juego, los entrenadores tienen que enseñar cuanto antes que un partido ni empieza con el salto inicial ni termina cuando suena la bocina o el pitido del árbitro al final. Porque antes hay un calentamiento previo, que, por cierto, en todas las categorías, puede utilizarse casi como un entrenamiento más, que muchos se quejan del poco tiempo que tienen de pista para entrenar, y, sin embargo, luego lo pierden antes de cada partido haciendo una rueda sin sentido como la que hacen los equipos profesionales.

Aprovechemos el calentamiento para repasar detalles trabajados durante la semana, para reforzar conceptos que queremos poner en práctica luego en el partido, incluso para hacer juegos que rebajen la tensión de chicas y chicos antes del partido si fuera necesario. Pero aprovechemos ese tiempo para algo más que “calentarles la oreja” con charlas prepartido impropias no ya de un equipo de minibasket sino hasta de un equipo de élite porque de repente nos creemos que vamos a jugar el partido del siglo.

Igualmente, el descanso es otro buen momento para hacer algún ejercicio diferente, por supuesto, eso sí, igual que en el calentamiento, que no suponga un desgaste excesivo tanto física como cognitivamente, pero que pueda ayudar para cierta mejora concreta.

Y será importante que el entrenador haga hincapié siempre a sus chicos o chicas que ese tiempo de calentamiento o de descanso también forma parte del partido, como también lo es el tiempo que se pasa en el banquillo respecto del tiempo en pista, para que llegado el momento de que llegue alguna queja porque no se jugó o se jugó poco, recordar que al menos todos disponen de ese calentamiento y descanso para jugar.

Autonomía haciendo de todo
En categorías de formación todas las niñas y niños tienen que aprender a hacer de todo y a tener todo tipo de experiencias. No especialicemos a nadie desde el principio indicando quien tiene que marcar a quien, cual es el que saca, quien tiene que subir la pelota o si aquella no puede tirar o solo puede hacerlo desde cerca. Ya llegará en el futuro, si tocan el alto rendimiento, tiempo para que se especialicen en determinadas posiciones o para ejecutar determinados movimientos concretos.

Y relacionado con lo dicho antes, un objetivo fundamental de un entrenador de formación consiste en conseguir que los jóvenes que entrena sean autónomos por sí mismos, es decir, que sean capaces de hacer aquello que entrenan, tomando decisiones por sí mismos sin que nadie tenga que decirles lo que tienen que hacer. Y para conseguir esto, en nada beneficia una práctica habitual en muchas pistas, que es la de “radiar los partidos”. Entrenadores que se dedicar a vocear a cada niño qué tienen que hacer en todo momento: cuando tienen que pasar o tirar, si tienen que salir botando o ir al rebote…

Los partidos no son un videojuego en el que el entrenador puede tocar un botón y hacer que cada jugador haga lo que se debería hacer, porque si se sigue esa “táctica”, cuando no se les diga lo que tienen que hacer… no sabrán hacerlo.

Por cierto, que esa “radio” tampoco provenga de la grada. El entrenador tiene que tener también entre sus objetivos para los partidos, que quienes juegan sólo presten atención a lo que pasa en el partido, y, en todo caso, a lo que les dice él, ignorando los comentarios que puedan llegar desde las gradas. En este punto será importante hacer a ese respecto cierta labor educativa con madres y padres.

Menos palabras y más observación
Relacionado con lo mencionado antes, en ocasiones se ven a entrenadores de formación desgañitándose en la banda para dar instrucciones… que a quienes juegan poco o nada les interesa. Qué quiero decir con esto. Pues que si las chicas o chicos están centrados en el juego, difícilmente van a hacer caso (o al menos no deberían), y las únicas oportunidades para dar alguna instrucción, siempre sencilla, breve y concreta, serán los tiempos muertos o cuando el tiempo de juego esté parado como pueda ser en una situación de tiro libre.

Algunos creen que el entrenador que está sentado en el banquillo sin apenas decir nada, observando cómo juegan no está haciendo bien su trabajo, y no estoy de acuerdo, al contrario, creo que esa es la actitud correcta, mirando que hacen para, eso sí, reforzar con gestos y algunas palabras clave puntuales aquello que hacen bien quienes juegan, o para animar cuando se comete un error o se tiene un fallo. Más allá de eso, todo lo demás sobra.

Errores y fallos
La siguiente recomendación es aplicable también a los entrenamientos, y tiene que ver con la necesidad de enseñar a diferenciar entre errores y fallos a quienes entrenamos y dirigimos en los partidos, y especialmente a no penalizarlos para que se atrevan e intenten mejorar, sobre todo cuando se pretende afianzar un gesto técnico o un detalle táctico.

Tenemos que enseñar que nunca habrá partido en el que no se cometa errores o se tengan fallos, pero no por ello hay que dejar de jugar y volver a intentarlo. Otra cosa será que debamos corregir y enseñar la manera correcta de ejecutar o decidir, pero insisto, jamás penalizar de tal manera que los más jóvenes luego no se atrevan a poner en práctica en los partidos aquello que están aprendiendo en los entrenamientos.

Al final… calma y gracias
Como se dijo al principio, siempre se juega para ganar… pero muchas veces se pierde. Incluso a veces se gana… jugando mal, y se pierde jugando bien. En cualquier caso, el entrenador debe ser ejemplo de autocontrol, y al final de los partidos deberá tener la serenidad suficiente como para estrechar la mano de los adversarios, sea cual sea el resultado.

Y ya habrá tiempo de correcciones y valoraciones sobre lo que se hizo en el partido en futuros entrenamientos. Después de un partido, en caliente, conviene, otra vez, ahorrar palabras y mantener la calma, agradecer al equipo su esfuerzo, desear un buen fin de semana o de resto del día, y como mucho recordar el horario y día del próximo entrenamiento.

Esta recomendación no sólo se refiere a la reacción respecto del equipo, sino también a la que pueda venir por alguna interacción de madres y padres al finalizar el partido. Si alguna vez se sufre algún “altercado” con los progenitores o tutores de las chicas o chicos tras terminar un partido, calma, y recordarles que siempre nos tienen a su disposición antes del próximo entrenamiento o después de fijar una reunión junto al director deportivo, por ejemplo. Pero jamás entrar en provocaciones ni responder a comentarios en caliente.

Y una buena idea para no llevarse el partido a casa en la cabeza, y rumiarlo hasta el punto de no dejarnos dormir, anota en una hoja todos aquellos detalles más destacados del partido (buenos y menos buenos), para cuando llegue el momento de analizarlo y evaluar como sigue el rumbo individual y colectivo del equipo, evitar olvidos, pero, sobre todo, permitir que descansemos sin darle vueltas una y otra vez a lo que pasó en el partido.

Confío que las reflexiones recogidas aquí puedan ayudar a algunos entrenadores más inexpertos o, en todo caso, abrir debate si así lo quieren otros, porque estos pensamientos fruto de mi experiencia y conocimiento están abiertos a cambios y mejora continua.

Leer más

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Recomendaciones para entrenadores de formación en los entrenamientos

Por Jorge

Ahora que empieza la temporada en colegios y clubes de formación es buen momento para hacer algunas recomendaciones para esos entrenadores más jóvenes o inexpertos sobre algunos aspectos importantes a la hora de entrenar a niños y jóvenes.

Estas recomendaciones basadas en mi propia experiencia las dividiré en dos partes, esta primera relativa a los entrenamientos, y otra posterior sobre los partidos para aquellos que compitan. Y las sugerencias referidas a los entrenamientos se harán con una breve reflexión sobre una serie de conceptos: adaptación, conocimiento, comunicación y planificación.

Adaptación

El entrenador tiene que adaptarse al grupo que va a entrenar.

No es lo mismo entrenar a un grupo de niñas de 8 años que llegan de primeras al baloncesto, que hacerlo con unas infantiles que llevan varios años jugando… como tampoco es igual entrenar en el equipo júnior de un colegio o en una cantera de liga femenina. Todos pueden tener algunos puntos en común, pero también muchas diferencias que se tienen que tener en cuenta a la hora de entrenar.

Algunos entrenadores toman como modelo el baloncesto profesional, y el baloncesto de formación no es igual. El curso pasado, regresó al baloncesto ACB un reputado entrenador con la promesa de que a su fichaje también se sumarían la llegada de una serie de jugadores afines a sus necesidades. Es decir, en el baloncesto profesional, en muchas ocasiones, el entrenador tiene una manera de jugar, y los jugadores se tienen que adaptar a él y su “librillo” que diría aquel. En la formación no es así o no debe serlo.

Un punto en común puede ser la exigencia, porque incluso desde pequeños los niños tienen que entender que formar parte de un equipo implica cierta responsabilidad y que no pueden hacer allí lo que les dé la gana, por ejemplo. Lógicamente, esas condiciones tendrán que ajustarse en cada caso.

Igualmente, la adaptación del entrenador no sólo será en función del grupo de entrenamiento, también dependerá de cada niña o niño, pues la heterogeneidad es norma común en cualquier equipo, donde tienen cabida diferentes niveles de atención, juego, desarrollo físico, etc., de tal manera que los juegos, ejercicios o tareas tendrán que ajustarse en la medida de lo posible a cada cual, así como las correcciones y la manera de dirigirnos a cada uno. Y eso nos lleva al siguiente concepto.

Conocimiento

Cuanta más información y conocimientos tenga un entrenador, más posibilidades tendrá de hacer bien su trabajo.

Todos los entrenadores se presupone que salen de los cursos de entrenador con una serie de conocimientos técnicos y tácticos, así como de otras índoles, que les permiten entrenar, y si bien es recomendable no dejar de formarse continuamente a través de charlas, libros o mirando entrenamientos y preguntando a otros entrenadores con más experiencia, por ejemplo, porque uno no deja de aprender y formarse continuamente, el conocimiento que me interesa remarcar aquí es el del equipo. Un entrenador tiene que conocer a las niñas o lo jóvenes que va a entrenar, y no me refiero sólo a cuestiones “deportivas”, sino también personales, porque entrenamos personas.

Por cierto, mucho cuidado con los conocimientos que adquirimos de otros entrenadores, no te olvides que lo que te dice ese entrenador de ACB o NBA en esa magnífica charla en la que todo sale a pedir de boca, y que le funciona en su equipo, para nada tiene que valerte a ti, y en todo caso, nuevamente tendrás que seleccionar y adaptar aquello que pueda servirte para hacer mejores a las chicas o chicos de tu equipo.

Pero volvamos al conocimiento del grupo. Conocer a cada miembro del equipo significa saber qué les gusta, qué estudian, detalles familiares y mucho más, sin extralimitarnos pero facilitando que todos entiendan que nos importan más allá del juego. Por ejemplo, saber que vienen a entrenar en época de exámenes, o que una chica llega enfadada con un amigo, o que discutió con su madre, puede ayudarnos a la hora de gestionar el ambiente y el desarrollo de un entrenamiento mejorando el clima y la confianza dentro del equipo. Y para conocer todo esto pasamos al siguiente concepto.

Comunicación

Saber escuchar y hablar son virtudes que debe hacer por mejorar todo entrenador.

Las vías de comunicación de un entrenador siempre tienen que estar abiertas con todos los miembros de su equipo, y por supuesto también con sus madres y padres.

Como es lógico no se pueden dedicar todos los entrenamientos a charlas individuales continuas para tratar de resolver todas las situaciones… salvo que por su gravedad puedan implicar a todo el grupo y en cuyo caso entonces se necesitará una conversación grupal. Pero antes y después de cada entrenamiento la chica o el chico tienen que saber que disponen de su entrenador para al menos ser escuchados. Igualmente en el caso de madres y padres que tengan dudas o que quieran comentar algo importante. Y esto tiene que quedar claro incluso antes del primer día de entrenamiento.

Y ni que decir tiene que un buen entrenador tiene que tener los ojos y los oídos bien abiertos en todo momento para captar estados de ánimo, para rebajar tensiones si las hubiese con alguna gracia, y en definitiva, para no dejar de saber como “respira” su equipo.

Al inicio de una temporada, especialmente cuando se llega a un equipo nuevo que no se conoce, una opción puede ser la de hacer algún tipo de cuestionario previo a rellenar (adaptado según la edad del grupo) que nos permita conocer algunos detalles de cada componente del equipo. Más adelante también se podrá utilizar otros para evaluar el grado de contento en el equipo, pedirles que hagan sugerencias (que no se tienen porqué tener en cuenta siempre, pero que sí se deben al menos valorar), y en cierto modo, así conocer cuál es su opinión, para que entiendan que nos interesa lo que piensan.

También dentro del apartado de la comunicación, ésta es fundamental a la hora de hacer explicaciones y correcciones en un entrenamiento. Hay que ser breve y utilizar un lenguaje sencillo que sea fácil de entender, utilizar palabras clave de fácil entendimiento, y dejar claro en todo caso, que si no se entiende algo, que se diga para poder insistir y explicarse mejor.

Y para terminar, toda niña o niño se tiene que ir a casa con un refuerzo positivo como mínimo, porque por mal que lo hagan en un entrenamiento, seguro que todos dan algún motivo para mejorar su confianza y su autoestima con un refuerzo que afiance aquel gesto técnico, comportamiento o actitud que queremos que desarrollen.

Planificación

Un entrenador no puede hacer entrenamientos sin seguir un orden y con unos objetivos muy claros.

La planificación por muy pensada que esté sobre el papel (que lo aguanta todo pero luego la realidad es la que es), tiene que ser flexible y desarrollarla una vez que conozcamos al equipo. Sin olvidar que más vale que aprendan poco pero bien, que mucho… pero no tan bien. Así que paciencia.

Desde el punto de vista técnico y táctico, y me atrevería también a decir que a nivel de comportamiento, mi recomendación cuando se llega a un equipo de nuevas es hacer varios entrenamientos para conocer a las chicas o chicos por nosotros mismos, sin recibir prejuicios previos de otros entrenadores. Y es que es típico que con el ánimo de ayudar, cuando uno llega como nuevo a un club, algún entrenador o el director deportivo quiera decirnos que tal chaval, ojo que siempre se queja mucho, que tal otro es el mejor del equipo, que aquel juega bien pero es un vago… cuidado con las etiquetas que les pusieron otros.

Mejor será que nos hagamos por nosotros mismos nuestra composición de lugar, y luego ya si tenemos alguna duda o necesitamos ayuda, conocer la opinión de otros. Y es que a veces lo que nos dicen algunos, no se corresponde necesariamente con lo que luego vemos, más allá de que sí pueda convenir conocer detalles importantes referidos a lesiones o enfermedades.

Si algún joven o inexperto entrenador llegó a este texto con la idea de encontrar trucos infalibles para entrenar como si del mago Tamariz me tratase, tal vez se haya decepcionado, pero es que entrenar no es una ciencia exacta, y conlleva reflexionar y darle vueltas a las ideas una y otra vez con el ánimo de ayudar lo mejor posible a los más jóvenes.

Leer más

martes, 23 de junio de 2026

Mejorar las condiciones laborales de los entrenadores de base (IV)

Por Jorge

Cuarta entrega de la reivindicación acerca de las necesarias mejoras de las condiciones laborales de los entrenadores de base porque… y la vida sigue igual, que diría aquel. Ya que los entrenadores de formación siguen sin ver reconocida su valía a nivel económico a pesar de que son la mayoría dentro del ámbito deportivo.

Y no me refiero a entrenadores de grandes clubes, por ejemplo, los de equipos infantiles o júnior del Barcelona, por citar un club profesional de baloncesto que se entiende que tiene una estructura de base fuerte con la idea de ganar y de formar jugadores que puedan alcanzar el primer equipo, y que suelen tener una alta consideración como para cobrar como se merecen todos los demás… aunque en las canteras de muchos clubes profesionales también existen excepciones sangrantes.

En realidad la queja hace referencia a la mayoría de entrenadores de base de colegios y equipos de barrio o clubes cuya labor es fundamental para el desarrollo deportivo de una sociedad, inculcando hábitos saludables y formativos que incluso van más allá del deporte. Y, sin embargo, no son reconocidos económicamente, sin contrato (la mayoría) o con él, pese a la alta exigencia que tienen sobre sus espaldas, pues en muchos casos se les pide unos éxitos en forma de victorias, que en realidad, no es su principal cometido, como si sus equipos estuvieran disputando una competición profesional.

Si queremos un deporte (no solo el baloncesto) de sólida base desde la que luego sacar deportistas de élite pero también aficionados que continúen con la tradición deportiva, habrá que contar con los entrenadores, y más allá del reconocimiento de las buenas palabras (que se las lleva el viento), habrá que crear una estructura basada también en un reconocimiento económico mínimo que incluya contratos, cotizaciones a la seguridad social y salarios acorde con el buen trabajo realizado.

Una vez más, termina una temporada, y las federaciones, las asociaciones de entrenadores y la administración (Consejo Superior de Deportes) no consiguen regular adecuadamente la homologación de titulaciones federativas de entrenadores, para que todos se equiparen a los nuevos estudios, tal vez más completos y exigentes, pero que parecen destinadas más a una recaudación económica de la administración que al posterior reconocimiento económico del propio entrenador. Y no olvidemos que esa acreditación educativa no reemplaza la notable experiencia de aquellos entrenadores que llevan muchos años entrenando bajo la titulación federativa, y que reclaman una “justicia” que debería ir acompañada luego del reconocimiento económico que merece su trabajo.

La desgracia de esta situación está en la falta de reivindicación por parte, no ya de las asociaciones de entrenadores que deberían trabajar para ello, sino de muchos entrenadores de formación que pese a que hacen un gran trabajo para sus clubes, miran para otro lado a la hora de reclamar mejoras contractuales y salariales porque ellos tienen un trabajo “principal” bien remunerado, y les favorece que el baloncesto sea un “segundo sueldo extra” que no se vea perjudicado bajo ciertos subterfugios (legales o no). Y los clubes y la administración también miran para otro lado porque la situación les favorece a costa de un sistema que está cogido con alfileres.

Y de este modo, sin la unión de todos los entrenadores, sea cual sea la categoría, porque a los profesionales quizás tampoco les convenga la “profesionalización” de unos entrenadores que hacen un trabajo tan profesional como el suyo (o tal vez más), y que solo se quedan en las buenas palabras de algunos de ellos, que repito nuevamente, se las lleva el viento, faltan acciones, presión púbica, manifestaciones… y hasta, porque no, huelgas para fomentar una reflexión encaminada a solucionar esta situación que se arrastra desde tiempos inmemoriales. ¿Alguien se imagina lo que pasaría si todos los entrenadores de base del país decidieran parar su actividad? ¿Qué sería de los casi dos millones de jóvenes que hacen deporte regularmente?

Como podrá comprobar el lector, la idea no difiere respecto de los anteriores textos reivindicativos que se escribieron en este blog:

Mejorar las condiciones laborales de los entrenadores de base
Mejorar las condiciones laborales de los entrenadores de base (II)
Mejorar las condiciones laborales de los entrenadores de base (III)

En cualquier caso, nuevamente, ahora que termina la temporada de BA-LON-CES-TO, quede constancia una vez más de esta reivindicación y sirvan estas palabras para la reflexión en esa búsqueda de mejoras que permitan un avance laboral de los entrenadores de base.

Leer más

lunes, 16 de junio de 2025

Mejorar las condiciones laborales de los entrenadores de base (III)

Por Jorge

La noticia del año este curso baloncestista es la “huida” de talento joven al baloncesto universitario estadounidense (NCAA) aprovechando que a la experiencia educativa e idiomática se suma que ahora los jugadores sí pueden cobrar contratos que difícil parangón tendrían en el baloncesto español y europeo. Supongo que el debate que este panorama abre para el baloncesto FIBA obligará a mejorar las consideraciones deportivas y económicas de los jugadores jóvenes.

Sin embargo, los responsables de la afición y crecimiento deportivo de esos jóvenes, los entrenadores de formación, siempre trabajan bajo condiciones muy precarias desde hace décadas… y nadie se rasga las vestiduras por ello. Así que una vez más como se hizo en otras ocasiones, ahora que acaba el curso para BA-LON-CES-TO, volvemos a reclamar sobre la necesidad de mejorar su situación laboral.

No me cansaré de decir que 3 de cada 4 entrenadores (y seguramente me quede corto) no realiza su labor en el baloncesto profesional (y seguro que esto pasa igual en la mayoría de deportes), pero de su trabajo depende mucho tanto la afición de los jóvenes en sus inicios deportivos, como también el posterior desarrollo que luego les llevará a la élite deportiva aunque eso ocurra sólo en contados casos. Sin olvidar de la importancia de su labor educativa creando hábitos que van a suponer mejorar la salud de nuestra sociedad, por no hablar de que esos jóvenes serán la futura base de la afición deportiva.

Hace unos días, el entrenador de balonmano, Juan Antonio García Herrero, autor de notables libros sobre entrenamiento y gestión deportiva, publicaba el siguiente tuit:


Conocedor de las circunstancias que rodean el trabajo de los entrenadores de formación, no se pueden condensar en menos palabras las exigencias que reciben estos entrenadores a cambio de muy poco.

¿Son conscientes las autoridades deportivas de esta situación? Seguro que sí. Hacen algo para mejorarla. Me temo que poco por no decir nada. ¿Cómo puede ser que la estructura del deporte esté sujeto con pinzas y nadie haga nada?

Vuelvo a insistir otra vez: ¿Qué pasaría si todos los entrenadores se plantan y van a una huelga que paralice la actividad deportiva de formación? Los efectos sociales serían tremendos, pero hace falta además de valor para llevar a cabo esa medida de fuerza, la unión de los entrenadores que necesita de una representación real a cargo de sus asociaciones. Y para conseguir todo esto, sin duda haría falta “hacer ruido” a través de los medios de comunicación.

Por ejemplo, el programa radiofónico decano del baloncesto español, dirigido por José Manuel Puertas, es “Tirando a Fallar”. Y llegada la época estival es habitual que realice alguna emisión especial con la entrevista a una figura histórica de nuestro deporte. ¿Por qué no hacer algún monográfico para reivindicar la mejora de esta situación de los entrenadores de formación?

Si de decanos hablamos dentro de la información baloncestística, no podemos dejar de mencionar a la revista “Gigantes del Basket”. ¿Para cuándo un reportaje sobre este tema? Tal vez con el ruido que se pueda generar desde los medios ayude al debate, y, sobre todo, a que los gestores del deporte se preocupen por mejorar la situación de los entrenadores de base del deporte.

Leer más

martes, 11 de junio de 2024

Mejorar las condiciones laborales de los entrenadores de base (II)

Por Jorge

Última entrada del curso 23-24, y toca volver a reivindicar la figura del entrenador de formación, y la necesidad de tomar medidas para mejorar sus condiciones laborales.

Hace un par de años publiqué un texto sobre este tema, y leído ahora otra vez, me temo, por desgracia, que sigue vigente porque la situación no cambió. Así que animo a volver a leerlo, reflexionar y actuar:

https://ba-lon-ces-to.blogspot.com/2022/06/mejorar-las-condiciones-laborales-de.html

Poco antes de escribir esa entrada tuve un breve diálogo con el entrenador Miguel Panadés, en la red social X (antes Twitter), cuando él reclamaba la necesidad de una mejora económica para los entrenadores de formación. Y cuando le propuse la posibilidad de una huelga, me instó a ir paso a paso… y todo sigue igual.



Y, como entonces, mantengo mi idea, y es que sólo cuando la sociedad (y los gestores políticos) se den por enterados de la importancia del trabajo de los entrenadores de base (de todos los deportes, no sólo de baloncesto), comprenderán la necesidad de mejorar sus condiciones laborales.

Al hilo de esa mejora económica, la Asociación Aragonesa de Entrenadoras/es de Baloncesto (AAEEB) inició el pasado mes de mayo una encuesta para conocer la realidad socio-económica del entrenador de formación:



Animo a participar de ella a todos los entrenadores. Y tengo muchas ganas de conocer el resultado final, aunque me extrañaría que no fuera por los derroteros que todos conocemos.

Esta petición de mejora económica sólo puede pasar por solicitar a las administraciones que permitan que clubes, colegios y demás asociaciones deportivas de base dispongan de un régimen fiscal y un sistema de ayudas especial que les permitan pagar como se merece a sus entrenadores y demás personal: no nos olvidemos del trabajo administrativo que exige el funcionamiento de estas instituciones, ni por supuesto de figuras tan importantes para la actividad deportiva como psicólogos, fisioterapeutas, preparadores físicos, etc.

Y para que la huelga no fuera sólo por una reivindicación económica, también se podría aprovechar para exigir a la administración que reconozca las titulaciones federativas para el ejercicio de la actividad de entrenador, en todos los casos en los que éstas se obtuvieron con anterioridad a los decretos que regulan las titulaciones académicas de técnico deportivo y técnico deportivo superior. Y para los casos en los que convivieron la enseñanza federativa y la reglada, que exista mediante currículum y/o examen (con diferentes convocatorias y facilidades) la opción de adquirir la titulación que permita ejercer como entrenador de formación, y así no dejar fuera a todos aquellos que fueron desarrollando esa labor.

No dudo que sea difícil sacar adelante estas peticiones, y está claro que la huelga es una medida extrema que no es fácil de aceptar, pero recientemente escuché el episodio 67 del podcast “Psych&Roll” (muy recomendable) del psicólogo Javier Hernández, donde el entrenador Antonio Cánovas se refería a la precariedad del entrenador de formación y mencionaba (sorprendentemente para mí) la huelga como una posibilidad, cuando se preguntaba (de manera similar a como escribí hace unos años): ¿qué pasaría si mañana decimos todos los entrenadores de formación que no entrenamos hasta que no tengamos un convenio colectivo? Así que si entre entrenadores “mediáticos” como él se empieza a hablar de esa opción de huelga, quién sabe si ahora con el fin de temporada y la llegada del verano se abra un buen momento para volver a reflexionar sobre esta lamentable situación del entrenador de base, y hacer algo más de fuerza para mejorar sus condiciones laborales, y luchar así por un futuro mejor para el deporte de formación.

Leer más

jueves, 23 de mayo de 2024

Futbolización del baloncesto

Por Jorge

La gente del baloncesto tendemos a mirar por encima del hombro al mundo del fútbol por lo que se refiere al comportamiento general de deportistas y aficiones. La tendencia es considerar al baloncesto como el deporte de los inteligentes, de la gente educada, y como siempre que se tiende a la generalización, hay excepciones como vamos a ver hoy con algunos ejemplos.

Peligrosas irregularidades sobre las que hay que poner el foco de vez en cuando para no creemos el ombligo del mundo en el ámbito deportivo, y poder corregirlas para evitar unos comportamientos que se hacen más habituales de lo que creemos.

Baloncesto de formación
Que se den comportamientos execrables en el baloncesto profesional no es aceptable, pero más sangrante es cuando estos se producen en el baloncesto formativo y amateur. Y es que raro es que alguien del mundo del baloncesto no conozca de primera mano alguna situación parecida a las que se van a comentar aquí.

Así, hace algunas semanas “aprendebaloncesto” (@Aprendebalonces) compartía en X el siguiente comentario vivido en un partido de formación:



También, al final del episodio número 22 de la segunda temporada del podcast “"Hoy me sale azul", programa que trata sobre la actualidad de los equipos principales del Estudiantes, Eugenio, su conductor, comenta de manera anecdótica que haciendo de delegado de campo de un partido del Estu sub-22 masculino se montó jaleo y el árbitro le pidió desalojar a la afición rival de la grada. Y al parecer, el entrenador visitante les dijo que no se marcharan, y el árbitro pidió que se llamase a la policía para echar a esa parte del público.

Quien quiera puede escuchar esa parte del podcast para comprobar que se criticó el comportamiento de esa afición y sobre todo la actitud del entrenador, pero con un tono más bien irónico, seguramente por no hacer más sangre sobre un asunto que es más serio de lo que nos creemos.

“Cosillas del deporte”
El exceso de agresividad del público no es algo nuevo, y la verdad es que es demasiado habitual, por desgracia, en muchos deportes, incluido el baloncesto. Y aquí podemos ver un ejemplo ocurrido en el último Baskonia-Breogán de Liga ACB jugado el pasado 14 de abril:



Como se dice en ese tuit, el periodista (y también antiguo entrenador de formación) Fran Fermoso, comentaba en “Overtime”, programa resumen de la jornada ACB, al ver esas imágenes, “cosillas del deporte”, seguramente por no extenderse mucho más, sabiendo que el comportamiento de esos aficionados era deplorable, más si cabe por tratarse de jóvenes que increpan a unos rivales bajo la protección del colectivo.

Y, sí, era un partido de baloncesto, y eso pasa en todas las canchas del baloncesto profesional. No son mayoría, pero raro es no ver una animadversión y agresividad (verbal y gestual) que nunca tiene sentido, pero menos si cabe en el ejemplo que vemos, en el que el jugador del equipo contrario no hace ningún comportamiento antideportivo que merezca recriminación alguna.

Por cierto, me parece notable el comportamiento de Jordan Sakho, que afea la conducta de esos jóvenes aficionados, y es que mirar para otro lado no creo que sea una solución, y de algún modo todos tenemos que contribuir a mejorar la educación deportiva.

Educación mejorable de los jugadores
Comportamiento opuesto al del anterior jugador del Breogán lo tenemos aquí, en un ejemplo vivido en Estambul en los últimos playoffs de la Euroliga:



Entendible es que un jugador con las pulsaciones altas después de ganar un partido sea incapaz de controlarse, pero también habría que hacer una labor importante por mejorar en este tipo de situaciones, pues si bien no es fácil aguantarse jugando frente a un público que a buen seguro insultó y recriminó su juego, aprovechar la victoria para comentarles algo, tampoco le engrandece ni a él ni a nuestro deporte. Y, este tipo de situaciones, me parece que también ocurren más de lo que nos creemos.

Simulación y engaños "futboleros"
En el baloncesto se habla de “flopping” para referirse a la sobreactuación de algunos jugadores al contacto con un contrincante para tratar de engañar al árbitro y lograr que pite una falta. Algo muy común en el ámbito del fútbol, donde un jugador puede “caer redondo al suelo como si le hubiesen pegado un tiro” y al rato, de manera milagrosa, salir corriendo como si no hubiese pasado nada. Actitud poco deportiva y claramente criticable… que, sin embargo, también podemos ver a veces en el baloncesto.



De un tiempo a esta parte se persiguen este tipo de acciones y se castigan con cierta severidad, pero no es el caso en el vídeo que vemos porque el jugador que simula no recibió ni siquiera aviso por “flopping” pese a realizar esa acción delante del árbitro. En cualquier caso, habría que insistir especialmente con los más jóvenes acerca de que esa no es una manera deportiva de jugar.

Hace algunos años ya escribí en el blog la opinión que tenía sobre algunos comportamientos vistos en el ámbito del fútbol profesional (que luego se reproducen en el deporte de base), y miro al futuro con cierto temor de que esas conductas sean cada vez más habituales en el baloncesto aunque no queramos verlas. La conclusión es evidente, hay que mejorar la educación general, y la deportiva en particular, especialmente entre los más jóvenes para erradicar esos malos modos, y esto depende de todos: familias, instituciones, clubes, entrenadores y todos aquellos que rodean el deporte.

Leer más

jueves, 16 de mayo de 2024

Juego en equipo (III): Juego sin balón

Por Jorge

Última entrega del repaso de algunas características básicas del juego en equipo (véase “Juego en equipo (I): Tiempo de juego” y “Juego en equipo (II): Compartir la pelota”) dedicada en este caso al juego sin balón, una de las tareas más complicadas de enseñar para cualquier entrenador de chicas/os cuando comienzan a jugar. Porque como vimos, no hay joven que cuando está aprendiendo no quiera disfrutar de la pelota en exclusiva sólo para él, sobre todo para tirar.

Y no olvidemos que cuando se está aprendiendo es lógico que no entiendan qué es respetar los espacios y ofrecer líneas de pase, algunos de los pilares del juego sin balón… junto a la defensa.

Estadística avanzada
Ahora que vivimos tiempos de desarrollo de la estadística que mide casi todo el juego, con las jugadoras/es más mayores podemos utilizar esos números como ejemplo que puede ayudarles a entender que el tiempo que tiene la pelota un jugador en un partido es pequeño.

Por ejemplo, según datos de la última temporada NBA, los jugadores que más “toques” de balón tuvieron de media en un partido fueron: Nikola Jokic (Nuggets) con 101 veces, Luka Doncic (Mavericks) con 92, y Domantas Sabonis (Kings) con 91.5. Sin embargo, el dato del tiempo que tienen la pelota en sus manos cambia: Doncic lo tiene algo más de 8 minutos (de 37,5 que juega), Jokic casi 5 minutos (de 35 en pista) y Sabonis casi 4 minutos (de 36 de juego).

Los números no mienten, éstos jugadores (y el resto) la mayor parte del tiempo que juegan lo hacen sin balón. Incluso Doncic que maneja mucho la pelota, más del 75% del tiempo que juega no la tiene en sus manos. Y ese puede ser una referencia que sirva como ejemplo para los jóvenes que están aprendiendo a jugar y ya alcanzaron cierto nivel.

Espacios y juego sin balón
Hacer entender a un equipo de minibasket o infantil que respetar los espacios y jugar en función de la pelota, es decir, de que quien tiene la pelota “manda” y no hay que estorbarle, es complicado y requiere de mucha paciencia porque será la base fundamental del juego en el futuro.

No hay más que ver un partido de un equipo de cierto nivel que está bien conjuntado para comprobar (la mayoría de las veces, porque errores los comete cualquiera) la sinfonía de movimientos sincronizados de las jugadoras/es en función de la acción del balón, y también de cómo ese juego ofensivo va respondiendo (o al menos intentándolo) a las diferentes acciones defensivas.

Como vimos el vídeo puede “educar la vista” del jugador para que se fije en el juego sin balón, en la multitud de acciones ofensivas que no tienen al balón como protagonista directo, y que son importantes para el éxito del equipo (conseguir la mejor opción de tiro).

La defensa también puede ser divertida
Cuando alguien piensa en baloncesto sólo se acuerda del ataque, de encestar, como parece normal si miramos el aro y la pelota y pensamos que el objetivo es meter más canastas que el equipo adversario. Sin embargo, de partida, es una perogrullada decir que la mitad del tiempo de juego un equipo va a estar sin balón, es decir, en defensa.

Todos los entrenadores le dan importancia a la defensa en los partidos, pero en general, a un nivel que, incongruentemente, no se ve reflejado antes en los entrenamientos, en los que predomina el interés sobre el ataque. Y seguramente eso sea así porque hacer divertida la defensa para el jugador/a es una asignatura pendiente para la mayoría de los entrenadores.

Así pues, responsabilidad del entrenador será hacer atractiva la defensa y darle importancia durante los entrenamientos para que el jugador/a entienda o por lo menos que le parezca menos aburrida y la distancia entre ataque y defensa no sea tan grande.

Conclusión final
Que todo el mundo quiera jugar el máximo de tiempo posible es lícito, pero la realidad es que hay que saber aceptar que no siempre se puede estar en pista, que hay que apoyar al compañero/a que juega en nuestro lugar, y, sobre todo, entender que el juego no se limita a los 40 minutos “oficiales”, porque en el banquillo también se juega, y además, la preparación previa, el calentamiento, el descanso o el pospartido, también forman parte del juego.

El objeto básico del baloncesto es la pelota y el juego en equipo obliga a compartirla. Así habrá que entender que no tenerla no significa que no se puedan hacer acciones de ataque que serán básicas para el buen juego del equipo, y habrá que hacer hincapié en el necesario y vital juego defensivo cuando no se tiene la pelota.

Por último, el único egoísmo aceptable en baloncesto es el de que cada jugador/a debe entrenar para que su mejora individual sirva para la mejora colectiva. Cuantas más habilidades individuales tenga una jugadora, más opciones tendrá de ayudar al éxito de su equipo, entendido como que haga su mejor juego posible.

Leer más

martes, 23 de abril de 2024

Libros de Baloncesto: “Triunfador” y “El baloncesto (y otras hierbas)”

Por Jorge

Con motivo de la celebración del día internacional del libro, BA-LON-CES-TO vuelve a traer unas recomendaciones de lecturas de baloncesto.

En este caso se tratan de una ficciones baloncestistas... que en buena parte no son ficticias.


- “Triunfador” – Joan Jordi Miralles, Seix Barral, 2023

Este libro cuenta las peripecias de un joven dentro de una cantera de baloncesto. Y como tiene que hacer frente a situaciones de acoso que por su crudeza uno quiere pensar que no pueden ser realidad… si no fuera porque su autor se basa, en parte, en vivencias propias durante su etapa en las categorías de formación del baloncesto.

A lo largo de la lectura aparecerán algunos nombres de personajes reales del mundo de la canasta, y la parte baloncestista de la obra está muy bien narrada. Entretenida y de fácil lectura, este libro invita a una reflexión sobre la excesiva competitividad que existe en el deporte a edades tempranas, y sobre la necesaria educación más allá del deporte.

- “El baloncesto (y otras hierbas)” – Shea Serrano, Editorial Contra, 2023

El libro es una especie de baloncesto ficción en el que tomando como punto de partida la realidad del baloncesto NBA desde los años 80 del siglo pasado, su autor se hace una serie de preguntas, algunas de los más extravagantes, tal y como se podría hacer cualquier aficionado, como por ejemplo, ¿cómo sería una primera ronda del draft con personajes de ficción?

Muy bien documentado con multitud de datos, esta obra cuenta también con el prólogo de la leyenda NBA, Reggie Miller, jugador favorito del autor, así como con muchas ilustraciones espectaculares.

Lectura amena y divertida que puede hacer las delicias de los aficionados NBA que podrán jugar a hacerse esas mismas preguntas que se hace el autor, e incluso a plantearse algunas otras.

Para quien esté interesado en otras lecturas de baloncesto, puede pasarse por aquellas que aparecen en este blog bajo la etiqueta de “Libros de Baloncesto”.

Leer más

jueves, 11 de abril de 2024

Juego en equipo (II): Compartir la pelota

Por Jorge

Si continuamos con particularidades del juego en equipo (véase la entrada “Juego en equipo (I): Tiempo de juego”), en esta segunda parte vamos a escribir sobre la necesidad de compartir la pelota, difícil de enseñar, especialmente al principio con los más pequeños.

Todos hemos visto partidos de minibasket, cuando empiezan a competir, y todas las niñas y niños van detrás de quien tiene la pelota, pidiéndola y acercándose a ella como si no hubiese un mañana. Y cuál es la solución, principalmente, tiempo y paciencia.

El balón es mío
Al principio todos quieren la pelota, y es más, raro es que muchas niñas/os no cojan un balón en un entrenamiento y que lo tomen en exclusividad: ¡es mío! y no quieran hacer los ejercicios más que con esa pelota. Así que en este punto tendremos que empezar a hacerles entender que ningún balón es suyo, son del club o colegio, y tienen que compartirlo.

En cualquier caso, en los inicios conviene que en cada entrenamiento todas las chicas/os dispongan de pelota para “engancharles” y poder practicar más tiempo con ella: botar (y hacerse con su manejo) y tirar. Pasar ya será otro cantar.

Hace tiempo, leí en alguna parte la siguiente frase del “Doctor J”: “En la pista somos dos, la pelota y yo”. Y, aunque no sé en qué contexto dijo eso, ni que pretendía decir exactamente, a priori, para mí esa es la mejor definición de juego egoísta en el que me importo yo, y yo, y nada más que yo. Porque en la pista juegan cinco, la pelota es de todos y hay que tener en cuenta al resto de compañeros y a los adversarios.

Al principio siempre cuesta que compartan la bola. Incluso, por desgracia, ese comportamiento egoísta de pasar más bien poco, también se ve, a veces, a edades a las que ya debería haber llegado bastante conocimiento del juego en equipo. Tal vez por una formación previa deficiente o, ahora en el apogeo del vídeo corto por internet, quizás también por ese deseo que tienen muchos de ser los protagonistas de las mejores jugadas de sus partidos.

El “highlight” en beneficio del equipo
En tiempos de atención limitada, de abuso de la pantalla y de ensalzamiento del “highlight”, los entrenadores podemos utilizar el vídeo corto para demostrar con ejemplos la importancia del pase para que entiendan el valor que tiene no abusar de la pelota.

Y es que a todos nos gusta encestar, pero se pueden meter muchos puntos sin tener todo el tiempo la pelota. Y un buen ejemplo lo protagonizó en su día Klay Thompson (Warriors), capaz de anotar 43 puntos de todos los colores… con sólo 4 botes, demostrando que se puede anotar mucho tras pase aprovechando espacios y cortes.



Enseñar este tipo de vídeos puede ayudar, pero ni que decir tiene que también se pueden poner ejemplos de compartir la pelota con “highlights” de buenos pases, no necesariamente de fantasía, demostrando el necesario altruismo para jugar en equipo.



Continuara…

Leer más

sábado, 23 de marzo de 2024

Juego en equipo (I): Tiempo de juego

Por Jorge

El juego en equipo es una de las asignaturas más difíciles que tiene que enseñar un entrenador a los jóvenes jugadores, especialmente, cuando se empieza a competir. Todos quieres jugar, independientemente de sus errores, de su acierto, de sus compañeros, etc.

Hacer entender al jugador que no juega solo, que hay que respetar al compañero que entrena tanto o más que él, que jugar no sólo consiste en lo que ocurre dentro de la pista, y que el objetivo es hacer lo que haga falta en beneficio del equipo, no es tarea fácil para ningún entrenador.

Aquí van algunas ideas sacadas de grandes entrenadores que podrán ayudar a otros a hacerles entender a sus jugadoras/es la importancia de respetar el tiempo de juego por el bien del equipo.

Estrategía Aíto
El tiempo de juego no es ilimitado. Y una estrategia para reconocer esa limitación de tiempo y el necesario “sacrificio” de cada jugador por el bien del equipo, es aquella que se le atribuye al legendario entrenador Aíto García Reneses, y que se puede hacer con equipos que ya tienen cierta experiencia de juego. Consiste en entregar papel y lápiz a cada jugador durante la pretemporada (cuando se lleven ya unos cuantos entrenamientos) para que anoten los minutos que creen que merecen jugar en función de su nivel y del resto de compañeros.

En este punto conviene recordar que un partido de baloncesto FIBA son 200 minutos (40 x 5 jugadores en pista). Así pues, cuando se usa esa estratagema siempre pasa lo mismo (servidor también recurre a veces a este recurso), las cuentas no salen y siempre se superan con creces esos 200 minutos. Y el tiempo de partido es el que es, así que para que todos jugasen lo que quieren (y creen merecer), tendríamos que llamar a los gerifaltes de las competiciones para que modificasen la duración de los partidos.

La conclusión es obvia, tienen que aprender a pensar en el bien general del equipo y tratar de hacerlo lo mejor posible durante el tiempo de pista que tengan, aceptando que el tiempo que no pasan en la cancha es tiempo que juega un compañero al que tienen que animar.

Juego fuera de la pista
Y es que también hace falta convencer a la jugadora de que no sólo se juega en cancha, también se hace antes del inicio del partido, en el vestuario preparándose para lo que está por venir, en el calentamiento previo poniéndose a tono físico y mental, mientras se está en el banquillo animando a las compañeras, en el descanso atendiendo a las explicaciones de los entrenadores si las dan, y al final del partido saludando al adversario y volviendo a la calma.

Al principio los más jóvenes no entienden esas circunstancias. Si no están en pista todo lo demás no importa, así son muchas las ocasiones en las que el banquillo es un grupo de gente que está a su aire sin importarles lo que pasa en la pista, sin animar, sin escuchar lo que dice el entrenador, y en definitiva, sin estar centrados en el juego.

Un ejemplo de ese partido que también se juega en el banquillo lo explicaba otro mítico entrenador, Phil Jackson, en uno de sus libros, cuando contaba una anécdota (en su etapa como jugador) por la que su entrenador le preguntó una vez que estaba en el banquillo por cuánto tiempo quedaba y él se limitó a decir el tiempo de partido… y entonces el entrenador le recriminó que se refería al tiempo de posesión del que no tenía ni idea. Y cómo de importante era saberlo porque en caso de tener que salir a pista podía “comerse” la posesión.

Siguiendo con el juego fuera de la pista, ¿cuán importantes son las palabras de ánimo que da un jugador de banquillo a otro que está en pista y acaba de fallar? ¿Qué importante es atender al juego para ver cómo juega el equipo contrario para saber cómo defender si sales a cancha? Y, así con más y más ejemplos, que pueden determinar que el equipo juegue mejor y tenga más posibilidades de ganar.

Mejora individual, mejora colectiva
Pepe Laso, entrenador y padre de otro exitoso entrenador, Pablo Laso, dijo en una ocasión que el baloncesto era un deporte individual que se jugaba en equipo. Esto que leído así puede resultar extraño, no quiere decir más que cada jugadora debe ser responsable de su mejora individual para conseguir así mejorar a su equipo.

El punto de egoísmo del jugador de baloncesto sólo debe pasar por el entrenamiento individual que contribuya a mejorar el colectivo. Todo lo demás que haga antes, durante y después de un partido deberá encaminarse a mejorar a sus compañeros, y, por tanto, a su equipo para hacer el mejor juego posible.

Leer más

jueves, 11 de enero de 2024

Baloncesto al aire libre en peligro de extinción

Por Jorge

La mañana del pasado día de Nochebuena fui a jugar un rato al baloncesto. Nada serio. No estoy para muchos trotes. Sólo tiro, eso sí, una hora de media y larga distancia, entradas y finalizaciones varias, juego de espaldas, etc. Me gusta enchufar algunos tiros.

Juego en un parque que dispone de una pista de esas que tiene porterías de fútbol con una canasta sobre el larguero, en una de esas combinaciones que siempre perjudica a quienes jugamos al baloncesto. Suelo jugar a primera hora para garantizar que no tenga futboleros por allí tocando las narices. Tampoco tengo que madrugar mucho. Algún domingo estoy por allí bien pasadas las once de la mañana, y casi nunca veo a nadie que vaya a jugar más allá del padre e hijo que juguetean un rato al fútbol, o de otros mocosos que están en los columpios que hay por allí.

Aquel día, oh, milagro, cruzó un chaval por delante de mí para ir a la otra canasta con su pelota de baloncesto. Vaya, pensé, todavía hay esperanza. Donde vivo el baloncesto no es una actividad muy ejercitada, más bien todo lo contrario, bueno, en realidad el deporte fuera de clubes, mucho menos al aire libre, es algo muy poco habitual, pero entre los jóvenes ni te cuento.

Aquel mozo tendría 14 ó 15 años, año arriba, año abajo. Se veía a la legua que no era un dechado de virtudes técnicas, pero le ponía interés, aunque sólo tiraba a canasta desde dentro de la zona, imagino que para no alejarse demasiado y así tener más opciones de encestar. Tampoco tenía mucha puntería por lo que pude ver, aunque repito, le ponía ganas… pero no durante demasiado tiempo. No llegó a veinte minutos en pista. No le dio tiempo a sudar la gota gorda, eso sí, en ese tiempo pudo parar para mirar su teléfono móvil no menos de tres veces. ¿Es este el futuro del deporte libre entre la mayoría de los jóvenes? O lo que es peor, ¿es este ya nuestro presente?

No soy optimista. No me cabe duda que tiene que haber excepciones, y que lo que veo donde vivo es sólo circunstancial, pero me temo que no es así. Si algún lector quiere ser tan amable de decidme en los comentarios lo que vive cerca de él, le leeré con agrado.

A mí me parece que vivimos tiempos de excesiva comodidad, y el deporte se convirtió para muchos en una especie de castigo, de actividad necesaria para mantener unos mínimos de salud, y no para disfrutarla como una manera de socializar, de poner a pruebas habilidades físicas, técnicas y diría que hasta mentales, al aire libre, con indiferencia de la época del año, no sólo cuando hace buen tiempo, aunque es verdad que es cuando mejor se puede hacer.

Una pena. Por mi parte no dejaré de hacer proselitismo del baloncesto al aire libre entre la chavalada que tengo la suerte de entrenar y entre todo el mundo en general. Y que mejor manera de hacerlo que con el ejemplo. Mientras pueda, no dejaré de jugar.

Leer más

lunes, 2 de octubre de 2023

Frases de BA-LON-CES-TO (39): Phil Jackson

Por Jorge

Los partidos están a la vuelta de la esquina. Octubre es el mes de inicio de la mayoría de las competiciones de baloncesto de formación. La ilusión de jugadoras y jugadores se desborda. Esas noches previas de irse a la cama pensando en el partido del día siguiente. Levantarse temprano, aunque el partido se juegue a media mañana, con ese cosquilleo porque vas a jugar frente a otro equipo. Esas ganas de lucir tu camiseta con el número que elegiste o que te asignaron. La alegría de disfrutar de tu deporte favorito.

Los entrenadores viven la misma emoción, especialmente si son jóvenes o noveles, pero también sienten presión, en algún caso por encima de lo que debería corresponder en el baloncesto formativo, ya sea por el desconocimiento que tiene la gente de alrededor respecto de su trabajo, o por unas expectativas propias que se alejan de la realidad. El entrenador será foco de atención y tiene que prepararse lo mejor posible para saber actuar en cada momento.

La frase que trae BA-LON-CES-TO hoy tiene un poco que ver con esa imagen que parece que debe dar un entrenador, y que, a mi juicio, como dice el autor de la misma, no es necesaria:

"Si hay algún concepto erróneo sobre el entrenamiento, es que no estamos comprometidos si no gritamos a los árbitros o caminamos por la banda."Phil Jackson

La escuela más antigua de entrenamiento tenía el grito, la amenaza, y la presión, como bases de una instrucción cuasi militar. Todavía se puede ver en el baloncesto profesional, cada vez menos, afortunadamente, ese tipo de dirección por parte de algunos entrenadores. El último ejemplo lo tenemos con Šarūnas Jasikevičius, que hasta el curso pasado estuvo entrenando al Barcelona, y a quien recientemente, Álex Abrines, jugador suyo, no le dejó muy bien cuando reconoció que le gustaba más el estilo de entrenamiento que desarrolla ahora Roger Grimau.

No discuto que un equipo pueda ser dirigido con mano dura y que tenga buenos resultados, pero a la larga eso provoca un desgaste contraproducente, y lo que es más importante, es que se pueden conseguir también con un estilo más ameno y empático.

Por supuesto, tampoco tengo ninguna duda de que Jasikevičius seguro que también supo dar “cariño” a sus jugadores, y que no siempre estaba cabreado y gritándoles, sin embargo, la imagen que se veía en los partidos no era esa.

Volviendo a los partidos en el baloncesto de formación y la frase de Phil Jackson, muchas veces vemos desde fuera, que cuando un entrenador no está gritando y corrigiendo continuamente a los jugadores o jugadoras, o como dice él, no se está caminando por la banda o protestando a los árbitros, es que parece que no está haciendo bien su trabajo, especialmente cuando el marcador es adverso y/o las jugadoras/es no están haciendo su mejor baloncesto. Y no tiene porqué ser así.

Los partidos son de las jugadoras, sobre todo en la formación, y son ellas quienes tienen que aprender a tomar sus decisiones. El entrenador está para apoyar y corregir en momentos puntuales, y no necesariamente para añadir más presión y nerviosismo al juego. Y ni que decir tiene que protestar a los árbitros, muchas veces también bisoños, no es una práctica demasiado deportiva.

Todos sabemos que el baloncesto profesional y el de formación son distintos, pero también es cierto que pueden tener algunos puntos en común, y algo sabrá Jackson, entrenador más laureado de la historia de la NBA con 11 anillos de campeón, sobre la dirección de un equipo durante un partido. Así que tomen nota. Y muchas suerte a todos los entrenadores en esta nueva temporada de partidos de formación.

Leer más

sábado, 16 de septiembre de 2023

Reglamento de Baloncesto (20): Conocimiento de las reglas del juego

Por Jorge

La primera entrada del curso tenía que ver con la necesaria reflexión y adaptación que debe hacer el entrenador de formación a la hora de afrontar el entrenamiento a edades tempranas. Ahora siguiendo esa línea de la importancia de la enseñanza deportiva de los más jóvenes, planteo la siguiente pregunta:

¿Cuánto tiempo dedicamos a la enseñanza del reglamento en los entrenamientos?

Creo que no me equivoco si digo que poco o nada, y quienes lo hacen apenas si es en un porcentaje ínfimo de tiempo comparado con cualquier otro detalle técnico, táctico, físico, etc. Y tal vez convendría dedicar 5-10 minutos de cada entrenamiento a desgranar el reglamento, plantear situaciones prácticas y resolver dudas. Lógicamente en función de la edad, el nivel y la experiencia de las jugadoras/es.

No me canso de repetir que conocer bien las reglas no es fácil. El reglamento de baloncesto es complejo comparado con otros deportes, y a eso se le añade su evolución a lo largo del tiempo, de tal manera que se fueron añadiendo cambios como por ejemplo el referido al paso 0, y que obliga a su conocimiento y desarrollo. Además en baloncesto tenemos el hándicap de que existen algunos cambios de reglas de unas competiciones a otras, y eso no ayuda ni a quienes juegan ni tampoco a los aficionados.

En cualquier caso, todo lo anterior no puede ser excusa para que los entrenadores no le dediquemos cierto tiempo en cada entrenamiento para que se mejore el conocimiento que el jugador debe tener sobre las reglas del juego. Cosa que además redundará a favor nuestro, porque ni siquiera quienes llevamos décadas como aficionados, jugadores o entrenadores, estamos exentos de cometer errores, de tal manera que repasar el reglamento de manera recurrente siempre será positivo.

Conocer las reglas puede ayudar a sacar partido de ellas. A lo largo de la historia hemos tenido algunos ejemplos como la “autocanasta” diseñada por el legendario Pedro Ferrándiz o la “pillería” del no menos legendario Ricky Rubio de diferenciar el tiempo de partido del tiempo de posesión. Estas situaciones propiciaron después la modificación del reglamento.

Ejemplos de desconocimiento de las reglas



En esta acción se anota un tiro libre y el jugador que va a sacar le pasa la pelota al árbitro, cuando en realidad no es necesario que éste la toque después de un enceste. De hecho, ese “pase al árbitro” le pudo perjudicar porque al no sacar rápido su equipo estuvo más expuesto a una situación de presión defensiva.



En el vídeo anterior se puede observar como después de señalizarse un campo atrás, el jugador se dirige al medio campo con la probable intención de hacer un saque similar al de inicio de segundo, tercer y cuarto periodo de juego como de las prórrogas. Y tiene que ser el árbitro el que le advierte que tiene que sacar desde la banda en el punto más cercano a donde se produjo ese campo atrás (cuando el atacante toco la pelota en su campo defensivo).

No quiero hacer sangre sobre el protagonista de las acciones de los vídeos anteriores, porque es el mismo en los dos casos. Además no son errores graves, pero demuestran que su conocimiento del reglamento es mejorable. Y si eso le pasa a un jugador profesional… que no le pasará a una chica o chico que está aprendiendo a jugar.

A veces vemos a jugadores, entrenadores, aficionados y también narradores o comentaristas (en las retransmisiones televisivas) que protestan por determinadas acciones que lo único que hacen es demostrar su desconocimiento del reglamento. Que menos que conocer las reglas y que al menos así se pueda protestar o debatir una decisión arbitral con cierto fundamento.

Termino recordando unas palabras que escribía en una entrada anterior, hace casi cuatro años, insistiendo sobre la importancia y la necesidad de enseñar las reglas del juego:

“…si antes de empezar la temporada (o al inicio) se dedica tiempo a planificar cada detalle que se va a entrenar (bote, tiro, pase, táctica individual y colectiva, tema físico…), ¿por qué no se dedica tiempo a la enseñanza del reglamento? Sin duda entre los más jóvenes se hace necesario, porque luego durante los partidos muchos desconocen que se pita (a los entrenadores también les pasa), y se ven caras de incredulidad que en muchos casos se deben a ese desconocimiento.

Muchos equipos de jóvenes empezaron (o están a punto de hacerlo) sus competiciones, y si bien los árbitros de categorías iniciales suelen hacer una buena labor didáctica con los más pequeños durante sus partidos, no estaría de más que los entrenadores hicieran también ese trabajo antes en sus entrenamientos, enseñando esas reglas del juego.”

Leer más

lunes, 11 de septiembre de 2023

Ganas de mejorar, objetivos, adaptación y líneas rojas del entrenador

Por Jorge

Algunos dices que sólo existe un baloncesto, pero no es verdad. ¿Acaso es el mismo baloncesto el que vemos por la tele que el que se juega en el patio de un colegio? Por supuesto que se parecen, pero no son iguales. Sin embargo, todos los baloncestos tienen algo en común: jugadoras y jugadores. Ningún juego se puede jugar sin ellos. Y muchos entrenadores parece que se olvidan de eso cuando empieza la temporada.

Primera reflexión del curso sobre algunas ideas que quizás puedan ayudar a otros entrenadores de jóvenes deportistas (el baloncesto de la mayoría) a la hora de afrontar esta nueva temporada, haciendo especial hincapié en que los deportistas son la piedra angular de su trabajo.

Ganas de mejorar
Ahora que empieza un nuevo curso baloncestístico, raro es el entrenador que no llega cargado de ideas sacadas de esos partidos que pudo ver durante el descanso estival en aquel campeonato de selecciones cadetes, o de esas nuevas lecciones de estrategia vistas en la última copa del mundo. Ni que decir tiene de aquellas charlas de reputados entrenadores de élite a las que asistió, o que se pueden ver por internet, que también dejará caer por sus entrenamientos… aunque poco o nada tengan que ver con el baloncesto de su equipo.

Nada de malo hay en querer mejorar a los jugadores, pero volviendo a la pregunta inicial sobre los diferentes baloncestos: ¿Tiene que ser el baloncesto de un equipo de minibasket como el que juega una selección cadete? ¿Es el mismo baloncesto el que puede hacer un equipo cadete de un colegio que el del cadete de la cantera de un equipo profesional?

La clave para mejorar estará en saber adaptarse al nivel y las necesidades del equipo que se entrena, de sus jugadoras o jugadores. Conocer donde se está será fundamental.

Objetivos
Los clubes, colegios o entidades deportivas tienen sus objetivos antes de empezar el curso. Las madres y padres de los deportistas también. Pero los objetivos más importantes son los de los deportistas, y a veces ni sabemos ni nos preocupamos por saber cuáles son.

Muchos entrenadores piensan que los jugadores quieren mejorar tanto como ellos presuponen. Creen que todos quieren alcanzar su mejor nivel posible. Que les gustaría entrenar cuatro días en lugar de tres, y si el fin de semana no hay partido, añadir otro entrenamiento más. Y seguro que alguna jugadora esté en ese punto. Pero también habrá quien esté en el otro extremo, y si se entrena un par de días ya le llega, y si el fin de semana no hay partido, pues aprovecha para hacer otra actividad.

La casuística puede ser variada, por eso los objetivos de los entrenadores nunca se pueden elaborar sin tener en cuenta antes los de los jugadores, para luego ponerlos en común a la hora de establecer un objetivo colectivo.

Adaptación
Si una cualidad tiene que tener un entrenador es la adaptabilidad. Saber adaptarse a los deportistas que va a entrenar, sean jóvenes o no tan jóvenes, pero especialmente en edades tempranas, es fundamental. Cualquier error en ese momento, luego va a ser muy difícil de corregir, y es que la huella positiva o negativa de esos primeros años puede marcar la futura vida, al menos deportiva, de esas niñas o niños.

La mejor manera de saber los objetivos de las jugadoras o jugadores que se entrena es conociéndoles al principio de temporada. Preguntarles por qué están allí. Por qué juegan al baloncesto. Por qué se apuntaron a esa actividad.

La homogeneidad no es común en el baloncesto de base, por eso es importante que un entrenador sepa si esas chicas o chicos están allí obligados por sus madres o padres, si van porque están sus amigos o amigas, o si realmente son aficionados y existe años de experiencia previa.

También está bien saber si sus objetivos son ganar partidos o mejorar de categoría, o sólo pasárselo bien (muy importante en este punto que expliquen qué es eso porque no es lo mismo para todos) o hacer un poco de deporte (lo mismo les da hacer baloncesto que otro).

Luego más allá de esa idea general habría que conocer después objetivos más concretos, y si no los tienen ayudarles a establecerlos pero siempre dentro de ese parámetro inicial apuntado por ellos que debe ser básico.

No se puede entrenar igual a un grupo que sólo quiere hacer un poco de deporte, que a otro que quiere ganar el campeonato, como no se puede entrenar igual al que está dispuesto a entrenar las horas que haga falta para mejorar su tiro, que al que con “cumplir” le llega. Nadie dijo que entrenar fuera fácil. Por eso saber cuáles son los objetivos de jugadoras y jugadores ayudará mucho.

Líneas rojas
Por supuesto, independientemente de que los objetivos sean más o menos ambiciosos por parte de los deportistas, siempre deben cumplirse con una serie de básicos que son imprescindibles para desarrollar cualquier actividad y que para mí son: respeto, atención y esfuerzo.

Cualquier entrenador que se precie no puede dejar que se pasen por alto esos tres requisitos que debe cumplir cualquier deportista. Sin respeto por el juego, sus reglas, y sobre todo, por las personas involucradas en él, no se puede jugar. Y sin prestar atención y sin esfuerzo, por mínimos que sean, tampoco se puede jugar.

Los entrenadores debemos dejar claro al inicio de la temporada que esas deben ser las líneas rojas que nadie (él tampoco, por supuesto) se puede saltar. Sólo así se podrá conseguir cualquiera que sea el objetivo que se tenga antes de empezar la actividad.

Leer más

domingo, 11 de junio de 2023

Baloncesto estival de selecciones y la lista de Scariolo BA-LON-CES-TO

Por Jorge

La temporada se está cerrando. ACB y NBA están decidiendo sus campeones. Y ahora que se acerca el verano y BA-LON-CES-TO cierra hasta el inicio del próximo curso 2023-24, es tiempo de selecciones. Y un clásico de cualquier aficionado es jugar a ser el seleccionador y debatir sobre cuáles deben ser los doce jugadores que representen al baloncesto nacional en una gran competición.

Selección Femenina
Antes de “jugar” a hacer ese equipo hay que recordar que la primera selección que saltará a la cancha será la femenina que juega el Eurobasket (15-25 de junio):

Jueves 15: Letonia-España 20h
Viernes 16: España-Montenegro 19.45h
Domingo 18: España-Grecia 19.45h



Ojalá se clasifiquen más allá de esta primera fase, porque la verdad es que por lo visto en los partidos de preparación esta selección pinta muy bien para tener opciones de luchar por las medallas. Todos los partidos se podrán ver por TVE o por su plataforma de streaming (RTVE Play).

Fechas de los torneos de las selecciones de formación
A la femenina le seguirán, por orden de participación, las selecciones formativas con sus diferentes campeonatos estivales:

U19 masculina – Mundial en Hungría (24 de junio – 2 de julio)
U18 femenina – Eurobasket en Turquía (1-9 de julio)
U20 masculina – Eurobasket en Grecia (8-16 de julio)
U19 femenina – Mundial en España (15-23 de julio)
U18 masculina – Eurobasket en Serbia (22-30 de julio)
U20 femenina – Eurobasket en Lituania (29 de julio – 6 de agosto)
U16 masculina – Eurobasket en Macedonia del Norte (5-13 de agosto)
U16 femenina – Eurobasket en Turquía (11-19 de agosto)

Seguro que TVE sigue el mundial femenino U19 que se juega en Madrid, con la retransmisión de los partidos del equipo español, pero en cualquier caso, todos los partidos de todos estos torneos se podrán ver en el canal de Youtube de la FIBA.

La lista de BA-LON-CES-TO
Y todo este verano de baloncesto de selecciones lo rematará la masculina absoluta que juega la Copa del Mundo (25 de agosto – 10 de septiembre) en Asia (Filipinas, Indonesia, Japón). A la hora de decidir los jugadores que formarán parte de esta selección se plantean varias posibilidades. Llevar a los que están en mejor forma o que tuvieron una mejor temporada con sus clubes, o a los que tienen más “nombre” y que “deben” estar sí o sí por lo que hicieron antes, o simplemente una mezcla de ambos.

En este punto, tengo que dejar claro que a mi juicio el mejor equipo no está formado necesariamente por los mejores jugadores posibles. Algo que dicho así, puede parecer sorprendente, pero la realidad es que en un equipo se dan diferentes roles, y a lo mejor un gran jugador no puede formar parte de una selección si su papel va a ser secundario por la dinámica que tiene pensado desarrollar el entrenador durante el campeonato, y que es diferente de lo que hace habitualmente en su club. Por cierto, un torneo de selecciones tampoco tiene mucho que ver con el día a día en las competiciones domésticas y continentales de club.

Hecha esa aclaración previa, también habría que recordar que actualmente España es la selección que consiguió las medallas de oro en el último Eurobasket (2022), pero además es la vigente campeona mundial después de ganar la última Copa del Mundo (2019). Y dejo constancia de esa doble condición ganadora porque para muchos seguro que habría que respetar al grupo que consiguió el último éxito y repetir el mismo plantel que ganó el pasado Eurobasket.

Sin embargo, desde BA-LON-CES-TO nos decantamos por una mezcla variopinta que a lo mejor sorprende a algunos aficionados.

Bases: Alberto Díaz (Málaga), Ricky Rubio (Cleveland Cavaliers), Lorenzo Brown (Maccabi Tel Aviv).
Escoltas: Dario Brizuela (Málaga).
Aleros: Álex Abrines (Barcelona), “Rudy” Fernández (Real Madrid), “Juancho” Hernángomez.
Ala-pívot: Joel Parra (Joventut Badalona), Usman Garbua (Houston Rockets), Santi Aldama (Memphis Grizzlies).
Pívots: Fran Guerra (Tenerife), “Willy” Hernángomez (New Orleans Pelicans).

Creo que igual que otro aficionado puede quitar algunos jugadores de esta lista y añadir otros, y seguro que seguiría siendo un buen plantel para afrontar la competición, nadie puede decir que ninguno de los apuntados aquí no lo merezcan. Va por gustos.

Desconocemos cuál será la intención de Sergio Scariolo, pero imagino que hará una concentración con más jugadores para mantener cierta tensión en la preparación, para tener a unos cuantos jugadores en dinámica de selección para futuras convocatorias como para estar prevenidos en caso de lesión.

Así, a los doce mencionados, añadiría uno o dos jugadores por puesto: Juan Núñez (Ulm) para el base, Jaime Fernández (Tenerife) como escolta, Josep Puerto (Valencia) y Joan Sastre (Tenerife) como aleros, Jaime Pradilla (Valencia) y “Tyson” Pérez (Betis) como ala-pívots, Yankuba Sima (Málaga) y Aday Mara (Zaragoza) como pívots.

Podría extenderme sobre porqué elijo a estos jugadores o porqué no están otros que, por supuesto, podrían hacerlo perfectamente, sobre todo para completar la convocatoria aunque luego no viajen a Asia para jugar el torneo, porque si bien son pocos los jugadores españoles que juegan en la ACB (y en las mejores ligas europeas), el nivel medio es muy alto. Pero lo dejo aquí y si algún comentario me “obliga”, justificaré mis elecciones.

BA-LON-CES-TO cierra la temporada 2022-23, y hasta la llegada de la próxima en septiembre, sólo queda desear que los lectores y seguidores del blog disfruten del baloncesto estival de selecciones. ¡Salud y buen baloncesto para todos!

Leer más