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jueves, 11 de junio de 2026

Baloncesto en Cine y TV (37): El poder del alma: La leyenda de la ABA

Por Jorge

La historia del deporte en general, y del baloncesto en particular, es un tema a desarrollar por la industria audiovisual del entretenimiento y la divulgación, y gracias a la variedad de plataformas de "streaming", los aficionados disponemos ahora de muchas posibilidades diferentes, y entre ellas podemos disfrutar de documentales que permiten conocer ese pasado del baloncesto, como el que se presenta aquí en otra nueva entrega de “Baloncesto en Cine y TV”.

- El documental: “Soul Power: The legend of the American Basketball Association” (2026)

El pasado mes de mayo se cumplió medio siglo del último partido jugado en la ABA (American Basketball Association), una liga que peleó por la atención del aficionado al baloncesto frente a la todopoderosa NBA desde 1967 hasta 1976, y que dejó cierta impronta en el juego de nuestros días.

Y esta serie documental que se divide en cuatro episodios de algo menos de una hora de duración cada uno, realiza un repaso cronológico sobre una liga que nació para competir con la NBA, buscando hacer un baloncesto diferente al que se conocía entonces, más atlético, con un juego más rápido lleno de mates y con el tiro de tres puntos como abanderado, y, por supuesto, también más estiloso tanto dentro como fuera de la cancha.



Hay que destacar que si bien se ensalzan sus virtudes, tampoco se rehuye comentar errores de la liga como la fallida gestión para atraer al entonces Lew Alcindor (Kareem Abdul-Jabbar), la falta de aficionados en muchos campos, la desaparición de franquicias por problemas económicos, o las peleas habituales entre jugadores casi al estilo de lo que pasaba en el hockey sobre hielo.

- Protagonistas del documental
A lo largo del documental se sucederan imágenes de partidos y entrenamientos salpicadas por otras de carácter social que reflejan las vivencias de aquellos años 60-70, y todo aderezado con testimonios, entre los que están los de sus tres productores principales: Julius Erving, George Karl (conocido como entrenador, pero que también jugó en la ABA) y Common, rapero que tiene cierta conexión con esa liga como se verá en el último episodio.

Entre los jugadores, además de las palabras de algunos “Hall of Famers” como Connie Hawkins, Spencer Haywood, Doctor J, George Gervin, Artis Gilmore, Rick Barry o Dan Issel, también tienen cabida otros muchos menos conocidos a lo largo de toda la serie, y que al final son ensalzados por ser parte fundamental de esta liga.

Otros protagonistas que tendrán cabida en el documental serán sus diferentes comisionados (el primero de ellos el legendario George Mikan, por ejemplo), el comentarista televisivo Bob Costas, entrenadores como Larry Brown y Hubbie Brown, el árbitro Ed Rush, o propietarios como los hermanos Silna, que serían responsables de uno de los negocios más rentables de la historia.

La serie tal vez podría haber quedado más redonda de haber contando con más declaraciones de posteriores estrellas de la NBA que hubiesen vivido aquellos años de la ABA como aficionados, pues apenas se cuenta con algunas palabras de Charles Barkley, Chris Mullin y Tim Hardaway, que remarcan que el estilo de la NBA bebe en buena parte del juego que se desarrolló en la ABA. Si bien, seguramente si se queda corto en ese apartado se deba a que aquella liga fue un tanto clandestina para el público por su falta de cobertura a nivel de televisión nacional.

En todo caso, esta miniserie documental es muy recomendable, especialmente para aquellos que quieran conocer parte de la historia del baloncesto, y a quienes permitirá descubrir como algunos icónicos jugadores de la NBA que no consiguieron grandes éxitos allí, ya los traían de su predecesor paso por la ABA, de tal manera que diría que habría que abogar por reunificar datos y títulos entre ABA y NBA para reconocer y engrandecer aún más algunas trayectorias como las del propio Doctor J.

Para cerrar esta breve reseña y semblanza de la ABA a propósito de este documental, dejo para disfrute de todos los aficionados, su último partido con el que se decidió el campeonato de 1976:

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jueves, 11 de abril de 2024

Juego en equipo (II): Compartir la pelota

Por Jorge

Si continuamos con particularidades del juego en equipo (véase la entrada “Juego en equipo (I): Tiempo de juego”), en esta segunda parte vamos a escribir sobre la necesidad de compartir la pelota, difícil de enseñar, especialmente al principio con los más pequeños.

Todos hemos visto partidos de minibasket, cuando empiezan a competir, y todas las niñas y niños van detrás de quien tiene la pelota, pidiéndola y acercándose a ella como si no hubiese un mañana. Y cuál es la solución, principalmente, tiempo y paciencia.

El balón es mío
Al principio todos quieren la pelota, y es más, raro es que muchas niñas/os no cojan un balón en un entrenamiento y que lo tomen en exclusividad: ¡es mío! y no quieran hacer los ejercicios más que con esa pelota. Así que en este punto tendremos que empezar a hacerles entender que ningún balón es suyo, son del club o colegio, y tienen que compartirlo.

En cualquier caso, en los inicios conviene que en cada entrenamiento todas las chicas/os dispongan de pelota para “engancharles” y poder practicar más tiempo con ella: botar (y hacerse con su manejo) y tirar. Pasar ya será otro cantar.

Hace tiempo, leí en alguna parte la siguiente frase del “Doctor J”: “En la pista somos dos, la pelota y yo”. Y, aunque no sé en qué contexto dijo eso, ni que pretendía decir exactamente, a priori, para mí esa es la mejor definición de juego egoísta en el que me importo yo, y yo, y nada más que yo. Porque en la pista juegan cinco, la pelota es de todos y hay que tener en cuenta al resto de compañeros y a los adversarios.

Al principio siempre cuesta que compartan la bola. Incluso, por desgracia, ese comportamiento egoísta de pasar más bien poco, también se ve, a veces, a edades a las que ya debería haber llegado bastante conocimiento del juego en equipo. Tal vez por una formación previa deficiente o, ahora en el apogeo del vídeo corto por internet, quizás también por ese deseo que tienen muchos de ser los protagonistas de las mejores jugadas de sus partidos.

El “highlight” en beneficio del equipo
En tiempos de atención limitada, de abuso de la pantalla y de ensalzamiento del “highlight”, los entrenadores podemos utilizar el vídeo corto para demostrar con ejemplos la importancia del pase para que entiendan el valor que tiene no abusar de la pelota.

Y es que a todos nos gusta encestar, pero se pueden meter muchos puntos sin tener todo el tiempo la pelota. Y un buen ejemplo lo protagonizó en su día Klay Thompson (Warriors), capaz de anotar 43 puntos de todos los colores… con sólo 4 botes, demostrando que se puede anotar mucho tras pase aprovechando espacios y cortes.



Enseñar este tipo de vídeos puede ayudar, pero ni que decir tiene que también se pueden poner ejemplos de compartir la pelota con “highlights” de buenos pases, no necesariamente de fantasía, demostrando el necesario altruismo para jugar en equipo.



Continuara…

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domingo, 23 de octubre de 2022

Anuncios y Promociones de BA-LON-CES-TO (26): “Doctor J”

Por Jorge

La última vez que se publicó esta sección tuvo como protagonistas a “Magic” Johnson y Larry Bird como iconos publicitarios de los 80. Ellos cogieron el testigo que había llevado Julius Erving en los 70, aunque en parte lo compartieron un tiempo con él como ellos lo harían después con Michael Jordan.

El espectáculo aéreo del “Doctor J” de los 70 en la ABA no pasó desapercibido para las marcas, e incluso algunos consideran que esta leyenda del baloncesto fue el primer jugador que comprendió y desarrolló el potencial económico de su imagen.

Erving jugó con zapatillas Adidas en su etapa de la ABA en los New York Nets, pero después de la anexión de esa liga con la NBA en 1975, firmaría con Converse para ser el representante del modelo “Pro Leather” a partir de 1976.

Ahora no hay jugador que no sea capaz de volar por el aire para hacer un mate estratosférico, pero la plasticidad y los vuelos del “Doctor J” en los 70 eran alucinantes, y esa la idea para el siguiente anuncio:


Este spot recuerda la estética y la música setentera que luego veríamos en un clásico del cine de baloncesto como “Basket Music” (1979).

Al final las Converse Pro Leather serían reconocidas como las “Dr. J”, y en 2011 se sacaría una edición limitada que homenajeaba a esta leyenda del baloncesto, que nunca dejaría de ser un icono de la marca ni siquiera muchos lustros después de su retirada de las pistas.

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sábado, 11 de noviembre de 2017

Los mejores números 6 de la historia de la NBA

Por Jorge

Doscientos diecisiete jugadores utilizaron el número 6 en sus camisetas a lo largo de la historia de la NBA (y ABA), de los que doce lo hacen aún en la presente temporada, siendo su jugador más importante y candidato a formar parte de esta lista de los mejores en el futuro, Kristaps Porzingis.

Como nota curiosa cabe destacar que este número está retirado en los Sacramento Kings y los Orlando Magic en homenaje a sus aficionados (sexto hombre), y en este último caso, se permitió que pese a ello fuera utilizado en la temporada 2001-2002 por el legendario Patrick Ewing.


10.- Bonzi Wells

A muchos sorprenderá la presencia de Wells en esta lista, pero sirva como pequeño homenaje a los “jail-blazers” que se quedaron sin ganar el campeonato, pero que jugaron muy buen baloncesto. Y en particular con un Wells que era capaz de anotar desde fuera, postear, ayudar en el rebote… una de esas “cabezas locas” que siempre pulularon (y pululan) por la liga, y que si bien no pondríamos como ejemplo de personalidad para ningún chaval, sí lo podría ser por su determinación y buen juego en la cancha.


Particularmente le recuerdo teniéndoselas tiesas con un joven Bryant y metiéndoselas de todos los colores en aquella famosa final de conferencia de 2000… que sin embargo fue ganada por los Lakers y que probablemente supuso la caída en picado de esos Blazers.

9.- Avery Johnson

Típico jornalero que se hacía hueco a regañadientes en la liga, este base encontró en San Antonio un espacio para su juego cerebral y defensivo como complemente ideal de sus pívots, primero con David Robinson y luego también con Tim Duncan.

Promedió 10 puntos y 7 asistencias en sus diez años con los Spurs, y allí consiguió su mayor logro con el campeonato conquistado en 1999. El equipo texano retiró el número 6 en su honor.


8.- Andrew Bogut

El paso del tiempo no hace justicia a un jugador que ahora se arrastra por las canchas, principalmente por culpa de las lesiones. Listo en la pista, fue un pívot adelantado a su tiempo capaz de hacer muy buena lectura del juego, excelente pasando y con buen juego de pies en la pintura.

No cumplió las altas expectativas puestas en él cuando fue elegido número uno del draft por los Bucks en 2005, pero lo cierto es que tuvo años muy sólidos en Milwaukee (en el mejor quinteto rookie en su año de debut), siendo elegido en el tercer quinteto ideal del año en su mejor temporada como profesional en 2009-10 (16 puntos y 10 rebotes por partido).

Luego ya en un papel más secundario pero no menos importante fue seleccionado para el segundo mejor quinteto defensivo en 2014 formando parte de los Golden State Warriors que ganaron el anillo aquel año.


7.- Eddie Jones

Hay que ser muy aficionado a la NBA, y a los Lakers en particular para recorder a “Mr. Jones”. Su presencia en esta lista sirve de homenaje también a esos jugadores “tímidos”, lo que vendría a ser ahora un Kawhi Leonard (salvando las distancias, claro), que sin hacer ruido cada noche destacaban añadiendo además algo de espectacularidad al juego.

Jones era un escolta de tiro irregular pero destacado por su condición atlética que tenía en la defensa y el contraataque sus mayores virtudes. Siempre jugó con el número 6 en Lakers, Hornets, Heat, Grizzlies, y Mavs.

Tres veces “All Star”, fue elegido en el mejor quinteto en su año rookie además de ganar el MVP del partido del desafío de los novatos del “All Star” en su año de debut en la liga (1995). Consiguió su mejor promedio anotador con 20 puntos por partido en 1999-2000, y le valió para ser elegido en el tercer mejor quinteto de la liga. También por sus cualidades defensivas fue seleccionado para formar parte del segundo mejor quinteto defensivo en tres ocasiones.


6.- DeAndre Jordan

Mejor jugador de lo que aparenta su fortaleza física y su pobre porcentaje en el tiro libre (62% hasta la fecha), Jordan es un pívot que destaca por su capacidad atlética que le permite correr muy bien la pista y meter dentro del aro todos los balones que vuelan por encima del aro. Además su fuerza e intimidación defensiva le hacen uno de los mejores jugadores defensivos del momento.


Todavía en plenitud y con opciones de mejorar su palmarés, fue elegido para jugar el partido “All Star” en 2017, lideró la liga en rebotes y porcentaje de tiro en varias ocasiones (¡el mate es un tiro de alto porcentaje!), y fue seleccionado para el mejor quinteto defensivo en una ocasión y otra para el mejor quinteto de la liga (2016).

5.- Walter Davis

Fino estilista y clásico jugador de finales de los 70 y los 80, anotador rápido y con buena mano en la suspensión, jugó toda su carrera con el 6 a la espalda, teniendo sus mejores años en los Phoenix Suns (más de 20 puntos por partido), donde aún es el máximo anotador histórico de la franquicia.

Rookie del año en 1978, jugó seis partidos “All Star”, y formó parte del segundo mejor quinteto de la liga en dos ocasiones. Ganador del oro olímpico con la selección estadounidense en 1976, Phoenix retiró el 6 en su honor.


4.- Neil Johnston


Uno de esos jugadores del que muy pocos se acuerdan por jugar en tiempos poco menos que de los pioneros (los 50) y en otro baloncesto, pero que fue un gran pívot (2,03 m, un “gigante” entonces) que jugó toda su carrera con el número 6 en los Philadelphia Warriors.

Sus logros más destacados fueron: seleccionado para jugar seis partidos del “All Star”, elegido en cinco ocasiones para el mejor quinteto de la temporada, máximo anotador en tres ocasiones (la última vez en 1954-55 también sería el líder en rebotes de la liga), y campeón de la liga en 1955-56.

Terminó su carrera con promedios de 19 puntos y 11 rebotes, y entró en el “Hall of Fame” a título póstumo en 1990.

3.- LeBron James


El recuerdo general de James está con el número 23 (Cleveland), pero lo cierto es que de momento su mejor palmarés lo consiguió utilizando el número 6 en los Miami Heat, donde jugó cuatro finales de la NBA y ganó dos campeonatos y sus respectivos MVP (2012 y 2013) además de varios premios de mejor jugador de la liga.

De manera excepcional, otra vez, aunque no cumple los requisitos que marqué al inicio de esta serie de entradas sobre los números de los jugadores (5 temporadas en un mismo equipo con ese número o al menos diez en diferentes equipos), James merece estar en esta lista por lo que hizo con ese número a la espalda.


Jugador orquesta encargado de subir la bola, dirigir el ataque, pasar, tirar, rebotear, jugar al poste, correr el contraataque, defender, culminar ataques con alley oops espectaculares… un jugador que marca una época en la NBA.

2.- Julius Erving


¿El jugador más espectacular de la historia del baloncesto? Seguramente para muchos. Opiniones al margen, lo que es seguro que fue un punto de inflexión del baloncesto como uno de los pioneros del juego aéreo. Además su figura retrotrae a la época mágica de los 70 y el baloncesto de la ABA.

El “Doctor J” (apodo que tiene desde su época del instituto gracias a un amigo) es de los pocos jugadores que triunfó en la ABA y luego en la NBA, consiguiendo títulos individuales y colectivos en una y otra liga. Campeón en la ABA con los New York Nets (1974 y 1976) y con los Philadelphia 76ers en la NBA (1983).


MVP de la temporada regular en la NBA y en la ABA, también fue dos veces MVP del “All Star” en la NBA. Seleccionado entre los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA con motivo del 50 aniversario de la liga en 1996, tiene su número 6 retirado en Philadelphia (también el 32 en los Nets), e ingreso en el “Hall of Fame” en 1993.


1.- Bill Russell


Once campeonatos ganados en trece temporadas como profesional, los dos últimos ejerciendo de entrenador-jugador. No hace falta añadir más méritos para que Bill Russell encabece este listado de los mejores números 6 que jugaron/juegan en la NBA.

Más allá de méritos deportivos, Russell está muy por encima del resto por lo que significó para el baloncesto en su momento (protagonizando una estupenda rivalidad con Wilt Chamberlain, por ejemplo), por liderar a uno de los equipos más importantes de la historia del deporte (los Celtics de los 60), y por representar unos valores deportivos aún hoy en día, que bien debieran ser tomados como ejemplo por el resto, renunciando al protagonismo individual en beneficio del bien colectivo de su equipo.


Por supuesto su número fue retirado en Boston y es miembro del “Hall of Fame”, y para hacernos una idea de su importancia, actualmente el premio al MVP de las finales de la NBA lleva su nombre en su honor.

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lunes, 11 de agosto de 2014

Basket Music (9): The Fish That Saved Pittsburgh

Por Jorge

“The Fish That Saved Pittsburgh” es el título original de la película que tiene como protagonista a un peculiar equipo de baloncesto tal y como ya conté en su día en la sección “Baloncesto en Cine y TV”.

Igualmente expliqué cuando abrí esta sección de baloncesto y música que el título era un pequeño guiño a aquella película pues aquí en España se tradujo como “Basket Music”. Y ya toca que esta sección incluya algunas de las canciones que componían la banda sonora de aquella película.

“Bell & James”, dúo de música soul que tuvo un corto recorrido a finales de los 70 y principios de los 80 (1978 a 1981) tuvo su mayor éxito con "Livin' It Up (Friday Night)". Ellos serían los encargados de cantar el tema principal de la película:

“The spinners”, grupo de rhythm and blues nacido en los 50 y con grabaciones desde los 60 que aún sigue en activo (con diferentes cambios entre sus miembros) tuvieron su mayor éxito a principios de los 70. Ellos interpretan “(Do It, Do It) No One Does It Better”, la balada que acompañaba las imágenes de un joven Julius “Doctor J” Erving” que en el papel protagonista (Moses) se trataba de camelar a la chica guapa de la película exhibiendo sus habilidades en un playground:


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viernes, 2 de agosto de 2013

Los mejores números 32 de la historia de la NBA

Por Jorge

Doscientos jugadores han utilizado el número treinta y dos a lo largo de la historia de la ABA y la NBA. Incluido un ganador de la Copa ACB con el TDK Manresa, Tellis Frank, que jugaría su carrera NBA en varios equipos (Warriors, Heat, Wolves).


Sólo ocho de esos doscientos lo utilizaron durante la pasada temporada 2012-2013, entre ellos Blake Griffin, que está en buena línea de completar méritos en el futuro para ser incluido en este ranking de los mejores. Repasa la lista y opina: ¿quién falta?, ¿cambiarías el orden?

10.- Sean Elliott

Alero complementario en los Spurs campeones de 1999, jugó toda su carrera con este número que San Antonio retiraría en su honor. Fue el primer jugador que tras un trasplante de riñón jugó en la NBA.

Elegido en el segundo quinteto rookie ideal en 1990, fue dos veces All Star (1993 y 1996), y en su palmares también está el oro del Mundobasket de 1986 formando parte de la selección de Estados Unidos.


9.- Richard Hamilton

Ahora sin equipo tras su paso la temporada pasada por Chicago, jugó también con el treinta y dos en los Wizards y sobre todo en los Pistons con quienes ganó un título (2004) y jugó otra final (perdida contra los Spurs en 2007).

Alero tirador destacado por su alto kilometraje sobre la cancha para zafarse de sus defensores y por su excelente tiro de media distancia.

Elegido tres veces para jugar el All Star Game, jugó con el mismo número en Connecticut a la que llevó a ganar el torneo NCAA de 1999 del que fue nombrado mejor jugador. Su universidad retiró este número en su honor.


8.- Fred Brown

Escolta que jugó toda su carrera para los Seattle Supersonics que retirarían este número en su honor.

Apodado “Downtown” por su buen tiro de media y larga distancia, ganó el título con los Sonics en 1979. Seleccionado una vez para jugar el All Star, fue el mejor porcentaje (44%) en la primera temporada que la NBA instauró el tiro de tres puntos (1979-80).


7.- Billy Cunningham

Jugó toda su carrera NBA en Philadelphia con los que ganaría el título de 1967 junto a Wilt Chamberlain. También guiaría a los Sixers al título NBA desde el banquillo como entrenador en 1983. Miembro del Hall of Fame desde 1986, también fue elegido entre los cincuenta mejores jugadores de la historia NBA en 1997 con motivo del cincuenta aniversario de la liga.


Alero todo terreno, promedió 21 puntos, 10 rebotes y 4 asistencias a lo largo de su carrera, y se permitió el “lujo” de “bajar” a jugar un par de temporadas a la ABA con los Carolina Cougars siendo elegido MVP de la competición en 1973.

Elegido en el mejor quinteto rookie en 1966, fue seleccionado para jugar cinco All Star (uno en la ABA), además de ser incluido tres veces en el mejor quinteto de la liga. Por supuesto su número fue retirado por los Sixers.


6.- Bill Walton


Pivot de notables fundamentos técnicos al servicio del juego en equipo, utilizaría el número treinta y dos en Portland y en los Clippers (en San Diego y en Los Angeles).

Precedido de gran fama antes de llegar a la NBA debido a su exitosa trayectoria en UCLA con la que ganaría un par de títulos de la NCAA (1972 y 1973), apenas pudo desarrollar su mejor juego como profesional en tres o cuatro años debido a sus problemas con las lesiones que le llevaron a quedarse en blanco tres temporadas, y a jugar sólo 468 partidos (en 10 cursos) a lo largo de su carrera.

Dos veces All Star, llevaría a los Blazers a su mayor éxito deportivo en 1977 ganando el anillo de campeón siendo el MVP de las finales. Luego en 1978 fue MVP de la liga, y al final de su carrera en Boston (aunque aquí con el número 5) ganaría otro título (1986) y sería elegido mejor sexto hombre de la competición.

La NBA le seleccionó entre los cincuenta mejores jugadores de la historia de la liga con motivo del cincuenta aniversario de la competición en 1997, y forma parte del Hall of Fame desde 1993. Su número fue retirado por los Portland Trail Blazers. Su hijo Luke Walton juega actualmente en la liga y cuando fue traspasado a los Cavaliers en 2012 jugó también con este número treinta y dos, a buen seguro como homenaje a su padre.


5.- Shaquille O´Neal

Shaq rompe (también lo hace Walton y el tercero de esta lista) el “requisito” establecido inicialmente para poder entrar a formar parte de un ranking de esta naturaleza pues en su caso no jugó diez temporadas totales (9) con este número ni al menos cinco con un mismo equipo (4 en Orlando).


Con los Magic utilizando este número fue elegido rookie del año (1993), seleccionado para jugar cuatro All Star Game, y disputó una final (1995, frente a los Rockets). Y durante sus tres temporadas y media en Miami también con el treinta y dos, además de destacar por su notoriedad, fue pieza importante en el título de los Heat (2006) además de añadir tres participaciones más en el All Star, y su inclusión en el mejor quinteto de la liga en 2005 y 2006.


4.- Kevin McHale


Quizá sorprenda una posición tan alta para este ala-pivot destacado por su juego en el poste bajo sin hacer mucho ruido pero con gran habilidad en sus movimientos de pies y mucho acierto en el tiro.


Formó parte de uno de los mejores “frontcourt” de la historia del baloncesto en los míticos Celtics de los 80 junto a Larry Bird y Robert Parish para ganar tres anillos de campeón de la NBA (1981, 1984, 1986).

Siete veces All Star, dos veces elegido mejor sexto hombre de la liga (1984 y 1985), tres veces en el mejor quinteto defensivo (tres más en el segundo), y parte del mejor quinteto de la liga en 1987. Miembro del Hall of Fame desde 1999.


3.- Julius Erving


El “Doctor J” sólo jugó cinco temporadas con este número, todas en la ABA, dos en los Virginia Squires, y sobre todo tres en los New York Nets (actuales Brooklyn Nets), pero su impacto en el juego y por supuesto méritos deportivos como ganar el título de la ABA en 1974 y 1976 valen para incluirle en esta lista de los mejores números treinta y dos de la historia.


Además luciendo este número, que por cierto retiraron los Nets mientras estaba en activo (en su última visita siendo jugador de los Sixers) sería cinco veces All Star de la ABA (ganando tres MVP del partido), cuatro veces elegido para formar parte del mejor quinteto de la liga, tres MVP de la temporada, una vez en el mejor quinteto defensivo, y dos veces máximo anotador de la competición.


Icono en el arte del mate, ganó el primer concurso de la historia celebrado en 1976 durante el descanso del partido All Star de la ABA:


2.- Karl Malone


Prototipo del power-forward, Malone era un ala-pivot capaz de anotar tiros de media distancia, jugar en el poste bajo y correr el contraataque. Jugó toda su carrera con el número treinta y dos con los Jazz salvo su última temporada (nº 11 en los Lakers).


El palmarés individual de Malone es muy extenso, pero se puede resumir en once veces en el mejor quinteto de la liga, tres veces en el quinteto defensivo ideal, catorce veces All Star (2 MVP), 2 MVP de la temporada, jugador que más tiro libres intentó y anotó en la historia de la liga, y es el segundo máximo anotador de todos los tiempos.

Sin embargo es uno de los históricos de la NBA (seleccionado entre los cincuenta mejores en 1997) que no pudo ganar el título (tres veces finalista). Curiosamente, su hija, Cheryl Ford, si ha ganado el título de la WNBA tres veces.
Ganó dos oros olímpicos con la selección de Estados Unidos (1992 y 1996), y forma parte del Hall of Fame desde 2010. Por supuesto, su número fue retirado por los Utah Jazz que también le homenajearon con una estatua situada junto a la de su inseparable compañero John Stockton a lado de la cancha del equipo.


1.- Earvin "Magic" Johnson


Considerado uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto, sin duda es uno de los más influyentes en el devenir de la NBA tras irrumpir en la liga en 1979 junto a Larry Bird.


Su palmarés individual incluye 3 MVP de las finales, 3 MVP de temporada regular, 2 MVP del All Star Game (12 participaciones), 9 veces en el mejor quinteto, y 3 veces mejor pasador de la liga.


Su palmarés colectivo le hace reunir títulos en todas las competiciones que jugó: campeón estatal de Michigan en 1977 jugando para el Everett High School de su Lansing natal durante su etapa escolar, luego campeón de la NCAA con la universidad de Michigan State en 1979, campeón de la NBA (5 veces), y campeón olímpico en 1992 formando parte del mejor equipo de la historia (“Dream Team”).

Incluido en el Hall of Fame desde 2002, su número treinta y dos fue retirado en su honor por los Lakers. Charles Barkley, jugaría la temporada 1991-92 con el número treinta y dos (tuvo que pedir permiso a Billy Cunningham pues los Sixers lo habían retirado en su honor) en homenaje a “Magic”.

Retirado de la competición en 1991 al ser portador del virus VIH, regresó para jugar el All Star Game de 1992 a petición popular realizando una de las mejores actuaciones de su carrera:


Base alto (2.05 m) que era capaz de dominar el juego desde todas las posiciones, es reconocido por su visión del juego y facilidad para el pase, siendo su mayor cualidad la capacidad que tenía para hacer mejores a sus compañeros. Tiene el mejor promedio de asistencias de la historia de la NBA (11 por partido).

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