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jueves, 11 de junio de 2026

Baloncesto en Cine y TV (37): El poder del alma: La leyenda de la ABA

Por Jorge

La historia del deporte en general, y del baloncesto en particular, es un tema a desarrollar por la industria audiovisual del entretenimiento y la divulgación, y gracias a la variedad de plataformas de "streaming", los aficionados disponemos ahora de muchas posibilidades diferentes, y entre ellas podemos disfrutar de documentales que permiten conocer ese pasado del baloncesto, como el que se presenta aquí en otra nueva entrega de “Baloncesto en Cine y TV”.

- El documental: “Soul Power: The legend of the American Basketball Association” (2026)

El pasado mes de mayo se cumplió medio siglo del último partido jugado en la ABA (American Basketball Association), una liga que peleó por la atención del aficionado al baloncesto frente a la todopoderosa NBA desde 1967 hasta 1976, y que dejó cierta impronta en el juego de nuestros días.

Y esta serie documental que se divide en cuatro episodios de algo menos de una hora de duración cada uno, realiza un repaso cronológico sobre una liga que nació para competir con la NBA, buscando hacer un baloncesto diferente al que se conocía entonces, más atlético, con un juego más rápido lleno de mates y con el tiro de tres puntos como abanderado, y, por supuesto, también más estiloso tanto dentro como fuera de la cancha.



Hay que destacar que si bien se ensalzan sus virtudes, tampoco se rehuye comentar errores de la liga como la fallida gestión para atraer al entonces Lew Alcindor (Kareem Abdul-Jabbar), la falta de aficionados en muchos campos, la desaparición de franquicias por problemas económicos, o las peleas habituales entre jugadores casi al estilo de lo que pasaba en el hockey sobre hielo.

- Protagonistas del documental
A lo largo del documental se sucederan imágenes de partidos y entrenamientos salpicadas por otras de carácter social que reflejan las vivencias de aquellos años 60-70, y todo aderezado con testimonios, entre los que están los de sus tres productores principales: Julius Erving, George Karl (conocido como entrenador, pero que también jugó en la ABA) y Common, rapero que tiene cierta conexión con esa liga como se verá en el último episodio.

Entre los jugadores, además de las palabras de algunos “Hall of Famers” como Connie Hawkins, Spencer Haywood, Doctor J, George Gervin, Artis Gilmore, Rick Barry o Dan Issel, también tienen cabida otros muchos menos conocidos a lo largo de toda la serie, y que al final son ensalzados por ser parte fundamental de esta liga.

Otros protagonistas que tendrán cabida en el documental serán sus diferentes comisionados (el primero de ellos el legendario George Mikan, por ejemplo), el comentarista televisivo Bob Costas, entrenadores como Larry Brown y Hubbie Brown, el árbitro Ed Rush, o propietarios como los hermanos Silna, que serían responsables de uno de los negocios más rentables de la historia.

La serie tal vez podría haber quedado más redonda de haber contando con más declaraciones de posteriores estrellas de la NBA que hubiesen vivido aquellos años de la ABA como aficionados, pues apenas se cuenta con algunas palabras de Charles Barkley, Chris Mullin y Tim Hardaway, que remarcan que el estilo de la NBA bebe en buena parte del juego que se desarrolló en la ABA. Si bien, seguramente si se queda corto en ese apartado se deba a que aquella liga fue un tanto clandestina para el público por su falta de cobertura a nivel de televisión nacional.

En todo caso, esta miniserie documental es muy recomendable, especialmente para aquellos que quieran conocer parte de la historia del baloncesto, y a quienes permitirá descubrir como algunos icónicos jugadores de la NBA que no consiguieron grandes éxitos allí, ya los traían de su predecesor paso por la ABA, de tal manera que diría que habría que abogar por reunificar datos y títulos entre ABA y NBA para reconocer y engrandecer aún más algunas trayectorias como las del propio Doctor J.

Para cerrar esta breve reseña y semblanza de la ABA a propósito de este documental, dejo para disfrute de todos los aficionados, su último partido con el que se decidió el campeonato de 1976:

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domingo, 16 de noviembre de 2025

El lagunero opina… 2025-2026 (II): inicio optimista con alguna duda (10-4: 4º oeste)

Por Jorge

El inicio de curso viene marcado para Lakers por la ausencia de LeBron James, y pese a todo el balance en este momento es más que optimista con el equipo entre los mejores del oeste, y pensando que además existe margen de mejora para cuando vuelva la leyenda.

La duda viene porque sólo dos “suplentes” (Jake LaRavia y Jarred Vanderbilt), fueron capaces de jugar todos los partidos (14), y el ritmo tan exigente que provoca molestias, lesiones y sobrecargas no hace que bajen los minutos de juego de los jugadores más importantes.

Tres apuntes positivos
Cualquier aficionado habría firmado este balance positivo antes de comenzar la temporada sabiendo que LeBron no iba a poder jugar, y que tanto Luka Doncic como Austin Reaves se iban a perder cuatro y tres partidos cada uno.

Los tres partidos decididos por 5 puntos o menos, es decir, en el “clutch time” que dicen los "yankees", cayeron del lado angelino: en Minnesota (115-116), en Memphis (112-117) y contra los Spurs (118-116), lo cual habla bien de cómo se decide bajo presión.



El balance contra equipos en puestos de playoffs es de 5-3 destacando la última victoria en Milwaukee (95-119) en el segundo partido de un “back to back” que cerraba la primera gira fuera de L.A. (3-2), y con la notable aportación del banquillo (10 de 16 en tiros de campo).

Y, por último, se ganaron los dos partidos jugados de “Copa”, el ya citado contra Grizzlies y otro en New Orleans (104-118) en una desangelada pista de los Pelicans que no se llena ni para ver a los Lakers, que mantienen intactas las opciones de clasificación para los cruces del torneo copero.

El asterisco
También hay que comentar algún detalle negativo para que los seguidores angelinos no se vengan arriba, e invitarles a la reflexión.

Como por ejemplo la derrota sin paliativos en Atlanta (122-102) contra unos Hawks que jugaron sin la mayoría de sus mejores jugadores (Trae Young, Jalen Johnson, Kriptaps Porzingis y Nickeil Alexander-Walker), y otra en Oklahoma (121-92) contra los vigentes campeones, unos Thunder que no dieron opciones pese a jugar sin dos titulares (Jalen Williams y Luguentz Dort), y en los que Shai Gilgeous-Alexander anotó 30 puntos en 29 minutos, casi los mismos que Doncic (19) y Reaves (13) juntos en 33 y 30 minutos respectivamente.

Y es que hablando de minutos, Luka es el jugador de la liga que más minutos juega: 37 por partido. Y Reaves le sigue de cerca (más de 36). Y ese es un desgaste que luego puede pasar factura…

Minutos y salud para el futuro
Nikola Jokic y Shai, jugadores vitales para sus equipos y que están en las quinielas por el MVP no llegan a 34 minutos de juego por partido, al igual que Giannis Antetokounmpo, paradigma del jugador que tiene que hacer casi todo para que su equipo gane partidos.

A pelo puede que no parezca mucha la diferencia, pero trasladados a futuro después de, pongamos por ejemplo una temporada de 75 partidos jugados, esos 3-4 minutos de más son como “sumar” 6-7 partidos con los riesgos que eso supone en deportistas que llevan su cuerpo al límite cada noche.

¿Necesitan jugar tanto los denominados jugadores franquicia (y las “segundas” y “terceras espadas”) renunciando a rotaciones más largas que pueden ser beneficiosas a futuro?

El aficionado europeo (y más concretamente el español) más veterano puede que recuerde la llegada de George Karl al Real Madrid a inicios de los 90 (cursos 89/90 y 91/92). El entrenador estadounidense, ya entonces con amplia carrera en la NBA (que luego mejoró llevando incluso a Seattle Supersonics a la final en 1996), llamó la atención en la ACB por sus cambios continuos frente a un baloncesto que venía de jugar con no más de 6 ó 7 jugadores cada partido. Karl no tuvo mucho éxito en el baloncesto español (aunque él siempre recuerda con agrado esa etapa) pero contribuyó a instaurar un planteamiento que parece a todas luces efectivo a medio y largo plazo.

Tal vez, ahora le tocaría el turno al baloncesto NBA retomar esa estrategia si no quieren que los mejores jugadores lleguen “fundidos” al final de temporada, una constante que se viene repitiendo asiduamente de un tiempo a esta parte, con equipos que mediado el curso renuncian a cualquier posibilidad de jugar playoffs por culpa de una planificación mejorable, y otros que llegando, lo hacen con el peaje de ver a varios de sus jugadores en el fondo del banquillo... lesionados.

Cualquier aficionado angelino se alegra ahora de ver en pista a Doncic, Reaves (y esperemos que en breve, a James), pero esta “dopamina” inmediata puede convertirse en un problema si no se dosifica el tiempo de juego para llegar en buenas condiciones cuando se afronten los momentos decisivos de la temporada.

Y es que duele ver las rotaciones “pactadas” independientemente del rendimiento (da igual si fallan más que “una escopeta de feria”), y no digamos cuando esas “estrellas” se mantienen en pista cuando el partido está decidido (para bien o para mal) sin ningún sentido.

No estaría mal que algún “plumilla” preguntase a Doncic qué le parece jugar tanto tiempo, y si estaría dispuestos a “renunciar” a media docena de minutos de juego cada noche para mantenerse en mejor disposición de cara al futuro. Creo que tengo clara cual sería su respuesta… pero puede que me equivoque.

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