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domingo, 16 de noviembre de 2025

El lagunero opina… 2025-2026 (II): inicio optimista con alguna duda (10-4: 4º oeste)

Por Jorge

El inicio de curso viene marcado para Lakers por la ausencia de LeBron James, y pese a todo el balance en este momento es más que optimista con el equipo entre los mejores del oeste, y pensando que además existe margen de mejora para cuando vuelva la leyenda.

La duda viene porque sólo dos “suplentes” (Jake LaRavia y Jarred Vanderbilt), fueron capaces de jugar todos los partidos (14), y el ritmo tan exigente que provoca molestias, lesiones y sobrecargas no hace que bajen los minutos de juego de los jugadores más importantes.

Tres apuntes positivos
Cualquier aficionado habría firmado este balance positivo antes de comenzar la temporada sabiendo que LeBron no iba a poder jugar, y que tanto Luka Doncic como Austin Reaves se iban a perder cuatro y tres partidos cada uno.

Los tres partidos decididos por 5 puntos o menos, es decir, en el “clutch time” que dicen los "yankees", cayeron del lado angelino: en Minnesota (115-116), en Memphis (112-117) y contra los Spurs (118-116), lo cual habla bien de cómo se decide bajo presión.



El balance contra equipos en puestos de playoffs es de 5-3 destacando la última victoria en Milwaukee (95-119) en el segundo partido de un “back to back” que cerraba la primera gira fuera de L.A. (3-2), y con la notable aportación del banquillo (10 de 16 en tiros de campo).

Y, por último, se ganaron los dos partidos jugados de “Copa”, el ya citado contra Grizzlies y otro en New Orleans (104-118) en una desangelada pista de los Pelicans que no se llena ni para ver a los Lakers, que mantienen intactas las opciones de clasificación para los cruces del torneo copero.

El asterisco
También hay que comentar algún detalle negativo para que los seguidores angelinos no se vengan arriba, e invitarles a la reflexión.

Como por ejemplo la derrota sin paliativos en Atlanta (122-102) contra unos Hawks que jugaron sin la mayoría de sus mejores jugadores (Trae Young, Jalen Johnson, Kriptaps Porzingis y Nickeil Alexander-Walker), y otra en Oklahoma (121-92) contra los vigentes campeones, unos Thunder que no dieron opciones pese a jugar sin dos titulares (Jalen Williams y Luguentz Dort), y en los que Shai Gilgeous-Alexander anotó 30 puntos en 29 minutos, casi los mismos que Doncic (19) y Reaves (13) juntos en 33 y 30 minutos respectivamente.

Y es que hablando de minutos, Luka es el jugador de la liga que más minutos juega: 37 por partido. Y Reaves le sigue de cerca (más de 36). Y ese es un desgaste que luego puede pasar factura…

Minutos y salud para el futuro
Nikola Jokic y Shai, jugadores vitales para sus equipos y que están en las quinielas por el MVP no llegan a 34 minutos de juego por partido, al igual que Giannis Antetokounmpo, paradigma del jugador que tiene que hacer casi todo para que su equipo gane partidos.

A pelo puede que no parezca mucha la diferencia, pero trasladados a futuro después de, pongamos por ejemplo una temporada de 75 partidos jugados, esos 3-4 minutos de más son como “sumar” 6-7 partidos con los riesgos que eso supone en deportistas que llevan su cuerpo al límite cada noche.

¿Necesitan jugar tanto los denominados jugadores franquicia (y las “segundas” y “terceras espadas”) renunciando a rotaciones más largas que pueden ser beneficiosas a futuro?

El aficionado europeo (y más concretamente el español) más veterano puede que recuerde la llegada de George Karl al Real Madrid a inicios de los 90 (cursos 89/90 y 91/92). El entrenador estadounidense, ya entonces con amplia carrera en la NBA (que luego mejoró llevando incluso a Seattle Supersonics a la final en 1996), llamó la atención en la ACB por sus cambios continuos frente a un baloncesto que venía de jugar con no más de 6 ó 7 jugadores cada partido. Karl no tuvo mucho éxito en el baloncesto español (aunque él siempre recuerda con agrado esa etapa) pero contribuyó a instaurar un planteamiento que parece a todas luces efectivo a medio y largo plazo.

Tal vez, ahora le tocaría el turno al baloncesto NBA retomar esa estrategia si no quieren que los mejores jugadores lleguen “fundidos” al final de temporada, una constante que se viene repitiendo asiduamente de un tiempo a esta parte, con equipos que mediado el curso renuncian a cualquier posibilidad de jugar playoffs por culpa de una planificación mejorable, y otros que llegando, lo hacen con el peaje de ver a varios de sus jugadores en el fondo del banquillo... lesionados.

Cualquier aficionado angelino se alegra ahora de ver en pista a Doncic, Reaves (y esperemos que en breve, a James), pero esta “dopamina” inmediata puede convertirse en un problema si no se dosifica el tiempo de juego para llegar en buenas condiciones cuando se afronten los momentos decisivos de la temporada.

Y es que duele ver las rotaciones “pactadas” independientemente del rendimiento (da igual si fallan más que “una escopeta de feria”), y no digamos cuando esas “estrellas” se mantienen en pista cuando el partido está decidido (para bien o para mal) sin ningún sentido.

No estaría mal que algún “plumilla” preguntase a Doncic qué le parece jugar tanto tiempo, y si estaría dispuestos a “renunciar” a media docena de minutos de juego cada noche para mantenerse en mejor disposición de cara al futuro. Creo que tengo clara cual sería su respuesta… pero puede que me equivoque.

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