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jueves, 11 de junio de 2026

Baloncesto en Cine y TV (37): El poder del alma: La leyenda de la ABA

Por Jorge

La historia del deporte en general, y del baloncesto en particular, es un tema a desarrollar por la industria audiovisual del entretenimiento y la divulgación, y gracias a la variedad de plataformas de "streaming", los aficionados disponemos ahora de muchas posibilidades diferentes, y entre ellas podemos disfrutar de documentales que permiten conocer ese pasado del baloncesto, como el que se presenta aquí en otra nueva entrega de “Baloncesto en Cine y TV”.

- El documental: “Soul Power: The legend of the American Basketball Association” (2026)

El pasado mes de mayo se cumplió medio siglo del último partido jugado en la ABA (American Basketball Association), una liga que peleó por la atención del aficionado al baloncesto frente a la todopoderosa NBA desde 1967 hasta 1976, y que dejó cierta impronta en el juego de nuestros días.

Y esta serie documental que se divide en cuatro episodios de algo menos de una hora de duración cada uno, realiza un repaso cronológico sobre una liga que nació para competir con la NBA, buscando hacer un baloncesto diferente al que se conocía entonces, más atlético, con un juego más rápido lleno de mates y con el tiro de tres puntos como abanderado, y, por supuesto, también más estiloso tanto dentro como fuera de la cancha.



Hay que destacar que si bien se ensalzan sus virtudes, tampoco se rehuye comentar errores de la liga como la fallida gestión para atraer al entonces Lew Alcindor (Kareem Abdul-Jabbar), la falta de aficionados en muchos campos, la desaparición de franquicias por problemas económicos, o las peleas habituales entre jugadores casi al estilo de lo que pasaba en el hockey sobre hielo.

- Protagonistas del documental
A lo largo del documental se sucederan imágenes de partidos y entrenamientos salpicadas por otras de carácter social que reflejan las vivencias de aquellos años 60-70, y todo aderezado con testimonios, entre los que están los de sus tres productores principales: Julius Erving, George Karl (conocido como entrenador, pero que también jugó en la ABA) y Common, rapero que tiene cierta conexión con esa liga como se verá en el último episodio.

Entre los jugadores, además de las palabras de algunos “Hall of Famers” como Connie Hawkins, Spencer Haywood, Doctor J, George Gervin, Artis Gilmore, Rick Barry o Dan Issel, también tienen cabida otros muchos menos conocidos a lo largo de toda la serie, y que al final son ensalzados por ser parte fundamental de esta liga.

Otros protagonistas que tendrán cabida en el documental serán sus diferentes comisionados (el primero de ellos el legendario George Mikan, por ejemplo), el comentarista televisivo Bob Costas, entrenadores como Larry Brown y Hubbie Brown, el árbitro Ed Rush, o propietarios como los hermanos Silna, que serían responsables de uno de los negocios más rentables de la historia.

La serie tal vez podría haber quedado más redonda de haber contando con más declaraciones de posteriores estrellas de la NBA que hubiesen vivido aquellos años de la ABA como aficionados, pues apenas se cuenta con algunas palabras de Charles Barkley, Chris Mullin y Tim Hardaway, que remarcan que el estilo de la NBA bebe en buena parte del juego que se desarrolló en la ABA. Si bien, seguramente si se queda corto en ese apartado se deba a que aquella liga fue un tanto clandestina para el público por su falta de cobertura a nivel de televisión nacional.

En todo caso, esta miniserie documental es muy recomendable, especialmente para aquellos que quieran conocer parte de la historia del baloncesto, y a quienes permitirá descubrir como algunos icónicos jugadores de la NBA que no consiguieron grandes éxitos allí, ya los traían de su predecesor paso por la ABA, de tal manera que diría que habría que abogar por reunificar datos y títulos entre ABA y NBA para reconocer y engrandecer aún más algunas trayectorias como las del propio Doctor J.

Para cerrar esta breve reseña y semblanza de la ABA a propósito de este documental, dejo para disfrute de todos los aficionados, su último partido con el que se decidió el campeonato de 1976:

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jueves, 11 de diciembre de 2025

Baloncesto en Cine y TV (36): “Una nueva jugada” y “Mr. Throwback”

Por Jorge

El baloncesto es un deporte al que le saca partido las películas y series estadounidenses. Y en esta nueva entrega de “Baloncesto en Cine y TV” presentamos dos “sitcom”, es decir, dos comedias en las que el baloncesto tiene un papel importante, o por lo menos sirve de punto de partida.

La primera toma como referencia la vida de la propietaria de un equipo profesional, Los Angeles Waves, y la segunda tiene como base la relación del protagonista con una estrella del baloncesto, Stephen Curry.

La serie: “Running Point” (2025)

Traducida para el mercado español como “Una nueva jugada”, su trama se desarrolla a partir de una versión jocosa de la vida de la familia Buss, propietaria de Los Angeles Lakers, desde que la hija (Jeanie) se hace cargo de dicha propiedad.



La actual propietaria de los Lakers se hizo cargo de la gestión económica del equipo a la muerte de su padre, Jerry Buss, junto a sus hermanos (recientemente despedidos de sus cargos dentro del organigrama de la franquicia), y eso se refleja en la serie junto al hecho de que en su juventud ella fuera un poco “vida la vida” llegando a posar para la revista “Playboy”. A partir de ahí se entiende que el desarrollo es totalmente ficticio, pese a que se incluyan pullas al equipo de Boston (ya se sabe de esa rivalidad histórica en la NBA).

Luego las acciones de baloncesto de la serie se reducen a algunas pocas imágenes de partidos y entrenamientos, y se cuenta con algún cameo como el de Jalen Rose (en su versión como comentarista) o la de la actuación de la acróbata “Red Panda”, clásica del entretenimiento en los descansos de los partidos de la liga profesional estadounidense.

En cierto modo, Buss demuestra que sabe reírse de sí misma bajo el personaje que interpreta la popular actriz Kate Hudson, en una serie que está bajo su control como una de las productoras ejecutivas junto a su gran amiga, Linda Rambis, esposa del legendario jugador angelino, Kurt Rambis.

La serie: “Mr. Throwback” (2024)

El argumento de la serie parte de la figura de un reconocido jugador de instituto al que la vida no le trata muy bien, y que compartió equipo con la figura del baloncesto Stephen Curry, al que recurre para intentar redimirse, todo ello rodado a modo de falso documental.



Al igual que con “Una nueva jugada”, Curry además de actuar haciendo de sí mismo, participa de la serie como uno de los productores ejecutivos, es decir, poniendo la “pasta” para divertirse (no parece que tenga muchas dotes actorales) y quien sabe si obtener beneficios económicos.

El baloncesto aquí además de simular alguna situación tras partido del propio jugador de los Warriors, se limita a verle jugando “suavemente” con el protagonista.

La conclusión respecto de estas dos series es que no dejan de ser un entretenimiento menor con el baloncesto como gancho, al que no merece la pena que se acerquen aquellos que busquen actuaciones increíbles ni guiones deslumbrantes. Así pues queda reducida para aquellos “frikis” del baloncesto (o no) que quieran echarse alguna sonrisa (tal vez alguna risa) para pasar el rato sin más. Por cierto, la primera fue renovada para otra temporada, pero la segunda no tuvo tanta suerte.

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martes, 11 de marzo de 2025

Baloncesto en Cine y TV (35): Un pase a la gloria

Por Jorge

Vuelve esta sección de “Baloncesto en Cine y TV” después de un par de años sin comentar ninguna película. Y lo hace con un producto clásico de la filmografía estadounidense en materia deportiva en general, y baloncestista en particular, que tiene algunas particularidades que bien merece su reseña.

“Un pase a la gloria”, basada en hechos reales, muestra una más de tantas historias locales que pueblan la geografía estadounidense dentro del ámbito deportivo.

La película: “Passing glory” (1999)
La acción transcurre en New Orleans a mediados de los años 60 del siglo pasado, y tiene como protagonista al equipo de baloncesto del instituto St. Augustine, escuela católica para estudiantes afroamericanos. Su éxito deportivo no es completo porque su programa de baloncesto está fuera de la asociación deportiva del Estado de Lousiana por cuestiones raciales. Entonces llegará allí un cura de raza negra, el padre Joseph Verrett, que tiene que hacerse cargo del equipo y que intentará cambiar la segregación existente para poder jugar un partido frente al instituto de estudiantes blancos.



Creada para su distribución televisiva, probablemente esa limitación temporal fuera la que no permitió ahondar con más profundidad en la historia que se cuenta, desarrollar más y mejor sus personajes, para no quedar reducida al clásico cliché del resultado del partido final.

En cualquier caso, la película cumple desde el punto de vista del entretenimiento gracias entre otros al buen hacer de su protagonista principal, Andre Braugher, reconocido actor de series que tuvo su primer papel importante en la película “Tiempos de gloria” (1989) junto al oscarizado Denzel Washington.

Y siempre está bien conocer este tipo de historias que, alejadas ahora en el tiempo, pueden parecer algo anacrónicas pero que forman parte de la realidad de nuestro deporte.

El baloncesto de la película
Las vinculaciones baloncestistas de la película son muchas. Empezando porque el productor principal de la misma es “Magic” Johnson (junto al gran Quincy Jones). Y durante la misma se mencionan a algunas leyendas de la época como Wilt Chamberlain, Bill Russell y Oscar Robertson (aparecen unos cromos suyos).

También el director, Steve James, tiene su relación anterior con el baloncesto porque fue quien dirigió uno de los mejores documentales deportivos con “Hoop Dreams” (1994).

Y lo más importante es que el guión fue escrito por Harold Sylvester, basándose en las experiencias de su propia vida como jugador del instituto St. Augustine, ya que jugó el partido que se refleja en la película. Sus habilidades baloncestistas fueron tales que le llevaron a ser el primer afroamericano en recibir una beca deportiva de la universidad de Tulane.

Sylvester desarrolló una carrera como actor en cuya filmografía se encuentra otra película de baloncesto, “Canasta de sueños” (1979), que también fue reseñada en este blog.

Para terminar una curiosidad, los títulos de crédito de la película se cierran con una preciosa versión del tema de Bob Dylan, “The times they are a changing”, cantada por “The brothers and sisters of L.A. choir”, bajo la producción de Lou Adler, nombre que puede pasar desapercibido para cualquiera menos para algunos seguidores de la NBA. Y es que la fama como seguidor incondicional de los Lakers se la lleva siempre el actor Jack Nicholson, pero Adler también estuvo, y sigue estando, en su silla a pie de pista para ver todos los partidos de los angelinos.

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sábado, 11 de marzo de 2023

Baloncesto en Cine y TV (34): Tiempo de victoria: La dinastía de Los Lakers

Por Jorge

El baloncesto vive buenos tiempos en materia de documentales, películas y series gracias a las plataformas de contenidos audiovisuales. Y entre los estrenos más recientes la serie que está teniendo más éxito es “Tiempo de victoria”.

Tal vez el triunfo de esta ficción radica en la polémica que generó, una vez que la realidad quizás no se parezca mucho a lo que se cuenta en ella. Sin embargo, ya fue renovada para una segunda temporada que habrá que ver por donde tira.

La serie: “Winning Time: The Rise of the Lakers Dynasty” (2022)



La creación de la serie tiene su punto de partida en la compra de los derechos del libro “Showtime” escrito por Jeff Pearlman y publicado en 2013, con la idea de hacer una adaptación a la pantalla.

El libro tiene el subtítulo de “Magic, Kareem, Riley y la dinastía de Los Ángeles Lakers en los años 80” y se trata de un repaso de la historia de los Lakers desde la llegada de Jerry Buss hasta que “Magic” anunció que era portador del virus VIH (1991).

La serie en esta primera temporada toma como base los acontecimientos que tuvieron lugar durante el curso 1979-1980 y todas las vicisitudes que se vivieron en Los Angeles Lakers. La compra de la franquicia a cargo de Jerry Buss, la llegada de “Magic” Johnson vía draft, la salida de Jerry West del banquillo sustituido por Jack McKinney, y mucho más.

Equivaldría a los cinco primeros capítulos (de un total de 22) del libro, así que habrá que ver como evoluciona si finalmente se hace una segunda temporada siguiendo la misma línea.

Protagonistas: Buss, “Magic”, Riley… y una época

El elenco protagonista está formado por muchos actores y actrices desconocidos para la mayoría del público español, como por ejemplo Quincy Isaiah, que da vida a “Magic” Johnson.

Sin embargo, entre ellos también se encuentran algunos más reputados con nominaciones a grandes premios del mundo de la interpretación. Es el caso de Sally Field, en el papel de la madre de Jerry Buss (a quien por cierto no recuerdo que se haga referencia en el libro), que fue varias veces nominada a los Oscar y que lo ganó en 1980 y 1985. Adrien Brody haciendo de Pat Riley, que ganó el Oscar a mejor actor en 2002. Y John C. Reilly como Jerry Buss que fue nominado como mejor actor de reparto por los Globos de Oro y los Oscar en 2002, y que ganaría el premio del Sindicato de Actores de Estados Unidos.

En general todos los intérpretes hacen un gran trabajo siguiendo la línea marcada durante toda la serie, que consiste en caricaturizar a unos personajes reales resaltando algún aspecto negativo de su personalidad hasta el extremo, con el objetivo de hacer cierta gracia sensacionalista.

Particularmente es atractivo por no ser muy común, la técnica de romper la cuarta pared, es decir, que algunos personajes (Jerry Buss y “Magic”, principalmente) se giran para hablarle a la cámara como si se dirigieran a los espectadores que están detrás de la pantalla.

Cabe destacar de la serie la recreación de aquella época gracias al vestuario. También la banda sonora que se puede escuchar durante sus capítulos, que incluye una gran selección de la música de aquellos tiempos, merece mucho la pena. Además la fotografía reproduce la imagen y el color característico de las retransmisiones televisivas que se vivieron en esos primeros 80.

Polémica y reflexión

Recrear libremente, aunque a partir de algunos datos verdaderos, una época con nombres y apellidos de personas vivas conlleva un problema si lo que se dice o hace no gusta a esas personas y sus allegados. Y la verdad es que si se dice muchas veces que la realidad supera a la ficción, cuesta pensar que “Magic” Johnson fuera tan promiscuo como parece en la serie, que Kareem Abdul-Jabbar fuera tan huraño y se llevara mal con él, o que Jerry West fuese tan malhablado y malhumorado en su día a día.

La caricaturización extrema de personajes no gustó a algunos implicados porque se pueden producir consecuencias debido a la ignorancia de muchos espectadores que confunden realidad con ficción. Así Jabbar comentó que organiza campus educativos para niños, y los padres pueden pensar que el tiene ese carácter arisco que se ve en la serie y que de ese modo no quieran que sus hijos acudan a esos eventos que pueden ser muy positivos para ellos.

El caso más extremo es el de Jerry West, que ya contó en un libro biográfico acerca de las circunstancias familiares de su infancia, y sobre sus problemas de depresión, pero en todos los capítulos aparece poco menos que como un chiflado paranoico. Y por eso parece que ejercerá acciones legales contra los responsables de la serie.

Los creadores de la serie no engañan a nadie… a partir del segundo capítulo, momento en el que se incluye en los créditos finales un aviso dirigido a ofendidos, y diría que también a ignorantes, cuando se afirma que:

“Esta serie es una dramatización de ciertos hechos y sucesos. Algunos de los nombres han sido cambiados y algunos de los eventos y personajes han sido ficcionados, modificados o compuestos con fines dramáticos”.

Seguramente el revuelo del visionado del primer capítulo provocó la necesidad de añadir esa apostilla al resto de capítulos para evitar malinterpretaciones y demandas.

Estamos en tiempos en los que se revisa el pasado a través de libros, películas, series y documentales, y discernir la realidad de la ficción no es fácil en tiempo de redes e internet, aunque habría que recordar que la literatura lleva siglos haciendo ficción de la realidad, como por ejemplo pasa con la novela histórica, y no parece que haya que explicar que buena parte de lo que contienen muchas de esas obras no es real. Quizás porque la lectura, por desgracia, es una actividad en peligro de extinción.

A lo mejor el problema está en una educación deficiente y en la falta de formación cultural que no permite el desarrollo de un espíritu crítico a quienes consumen ficción televisiva o cinematográfica. La posibilidad de no verse engañados o de conocer mejor la realidad pasa por investigar y acudir a otras fuentes de información más allá de los contenidos audiovisuales.

En cualquier caso si el objetivo de la serie es entretener y hasta en algún momento divertir, a mi juicio lo consigue, aunque también es verdad que para mí todo aquello que esté relacionado con el baloncesto me gusta más allá de que tenga unas predilecciones y preferencias por encima de otras. Ahora bien, aquellos aficionados que esperaban una recreación más fidedigna de la realidad y que tampoco quedaron muy contentos, basta con decirles que existen libros y documentales a través de los cuales se puede conocer la historia de aquellos Lakers.

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sábado, 11 de diciembre de 2021

Baloncesto en Cine y Televisión (33): King Ray

Por Jorge

La oferta de baloncesto cinematográfico y televisivo aumentó de un tiempo a esta parte gracias a la multitud de canales y plataformas que permite disfrutar de muchas películas y reportajes para ver el baloncesto desde diferentes puntos de vista, y el siguiente documental es un buen ejemplo.

El documental: “King Ray”(2018)



Este reportaje cuenta la relación que tiene un jugador con discapacidad intelectual con el baloncesto, y sobre todo como le afectó el escándalo que protagonizó un equipo que cometió el fraude de competir con jugadores que no tenían ninguna discapacidad.

El motivo del engaño estuvo en conseguir una medalla que favoreciese más subvenciones, y el fraude se destapó a la finalización del torneo, pero antes de que el equipo aterrizase de vuelta en España.

La selección española de baloncesto con discapacidad intelectual que participó en las paralimpiadas de Sídney en el año 2000 ganó la medalla de oro, pero sólo contó con dos jugadores con discapacidad. Uno de ellos el protagonista de este documental.

El protagonista: Ray

Ray es Ramón Torres (Raymond), jugador de baloncesto con discapacidad intelectual que fue el capitán de esa selección española que jugó en Sídney, y cuenta su vida, y especialmente cómo vivió aquella estafa deportiva.

Ray sigue jugando aunque físicamente ya no esté en sus mejores condiciones, pero aquella situación le afectó a él y a todo el deporte con discapacidad intelectual, porque desde entonces su baloncesto está fuera de los juegos paralímpicos.

Una película francesa estrenada en 2019, “Todos a una”, se sirvió de esta historia para en tono de comedia reflejar aquella situación. Y también en España se creó una obra de teatro basada en aquel escándalo que se titulaba “Herederos del ocaso”, y a la que asistió en una de sus representaciones el propio Ray como se puede ver en este documental.

Recomendable visionado de este documental para conocer otro fraude del deporte, seguro que hay muchos más de los que no nos enteramos, pero también para saber de primera mano cómo es jugar al baloncesto con discapacidad intelectual.

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domingo, 11 de abril de 2021

Baloncesto en Cine y TV (32): La Cesta

Por Jorge


Películas que tienen el baloncesto como punto importante de su argumento hay bastantes, diría que hasta muchas, como podéis ver en esta sección, sin embargo, no recuerdo alguna que haga referencia a sus orígenes. Y esta vez BA-LON-CES-TO trae una que viene a recrear como se jugaba en los inicios del baloncesto.


La película: “The Basket” (1999)

El filme cuenta la discriminación que sufren una pareja de hermanos alemanes que llegan como inmigrantes a Waterville, un pueblo rural de Estados Unidos, al poco de estallar la primera guerra mundial. Al pueblo también llegará un nuevo profesor que trae una pelota, y será quien introduzca el baloncesto en la escuela. El hermano pequeño empezará a mostrar interés por el juego, aunque no le dejarán jugar…



Su hermana le comprará una pelota con la que poder practicar, pero antes de eso incluso por las noches coge la pelota del profesor Conlon para lanzar a la cesta que ponen en una de las paredes del colegio. Y al final el chaval tendrá la oportunidad de jugar un partido contra un equipo profesional, los Spokane Spartans, encuentro que tiene por objetivo conseguir un dinero que sirva para comprar una cosechadora para el pueblo.

Por cierto, ese nombre del equipo profesional a buen seguro que es un guiño que hace el director de la película a su localidad natal, Spokane (Washington), que además hay que decir que también lo es de uno de los mejores jugadores de la historia: John Stockton.

El director, productor y coguionista de la película, Rich Cowan, hizo su debut en la dirección con esta película (sólo tiene un par más), y cuya mayor actividad cinematográfica se centra en la producción.

Los dos protagonistas principales de la película son Peter Coyote, en el papel del profesor, y Karen Allen, haciendo de la madre de un joven que llega malherido de la guerra.

En la filmografía de Coyote se puede destacar como su primer gran papel en “E.T. El extraterrestre”. También participó en una película de Almodovar, “Kika”, y hasta en un papel menor en la premiada “Erin Brockovich”. Y en la de Allen sus papeles de “En busca del arca perdida” y en “Los fantasmas atacan al jefe”.

El baloncesto de la película

El profesor llega con una pelota de cuero y se encargará de romper una cesta de madera parecida a la que utilizó el profesor James Naismith cuando creo este juego, y sobre la que poder encestar. En un momento determinado de la película se recordará a Naismith cuando se menciona el nacimiento del baloncesto, con unas imágenes en blanco y negro que muestran como fueron los primeros partidos de este nuevo deporte.

La relación del profesor con el baloncesto descubrirá una vida oculta de apuestas en su etapa como jugador, y para ayudar a la protagonista a confeccionar los trajes de juego para el partido de la película, le mostrará una fotografía del equipo que formó parte y que fue campeón en 1903.

Por cierto, investigando sobre aquellos tiempos, la primera liga profesional de baloncesto en Estados Unidos fue la National Basketball League (NBL) nacida en 1898, y estuvo conformada por equipos de la zona de Philadelphia, New York y New Jersey, y su andadura terminó en 1904. En la temporada 1902-1903 el Camden Electrics sería el equipo campeón.

Se ve el origen rudimentario del baloncesto en escenas como cuando la hermana del joven aficionado practica el tiro, y el chaval le dice que deje de tirar con una mano y que no salte para lanzar la pelota, sin duda, era una adelantada a su tiempo. Por supuesto, los tiros libres se lanzan a cuchara. Y en el partido que se disputa, después de cada canasta se reinicia el juego con salto entre dos en el centro de la pista.

También se puede ver como el profesor entrena la defensa en zona colocando a los cinco jugadores agarrados por una cuerda para que se muevan al unísono. Y hasta se ejemplifica una de las quejas habituales de los entrenadores de formación de ahora cuando en el partido de marras los jugadores profesionales protestan al árbitro porque tienen que atacar una defensa en zona.

Y la cancha en la que se juega el partido recuerda a una sala de baile, con el suelo embaldosado, característica común en los orígenes del baloncesto. Y lo más curioso es que al descanso del partido los aguerridos jugadores profesionales beben cervezas y fuman puros en su banquillo.

Que nadie espere una maravilla, el tráiler es bastante mejor de lo que será la película, pero al buen aficionado le puede parecer curiosa a pesar de que se perdiese la oportunidad de recrear como se merece los orígenes del baloncesto. Quién sabe si pudiera ser un punto de partida para impulsar la creación de un documental o una película de ficción, que con más medios y un mejor guión, pueda ofrecer un producto de mayor calidad sobre el nacimiento y los inicios del baloncesto.

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miércoles, 23 de septiembre de 2020

Baloncesto en Cine y TV (31): “Siempre nos quedará París”

Por Jorge

Las películas suelen ser las protagonistas de esta sección, y cuando aparecieron documentales normalmente fueron reportajes del baloncesto estadounidense. Sin embargo ahora que vivimos tiempos de incertidumbre para la Euroliga, tiene previsto disputarse la temporada 2020-21 pero por muchas medidas de seguridad que se tomen habrá que ir día a día, rescato este documental que produjo la propia Euroliga para conmemorar el décimo aniversario que se cumplía el pasado curso, del título conseguido por el Barcelona en 2010.

El contenido principal del reportaje consiste en una charla alrededor de una cena entre jugadores de aquel equipo: Roger Grimau (capitán), Erazem Lorbek, Juan Carlos Navarro (MVP de aquella “Final Four”), Victor Sada y Jordi Trias, además del entrenador Xavi Pascual. Y en ella se cuentan interioridades de ese Barcelona que seguramente no llegan hasta el fondo de aquel equipo pero que gustan de ser conocidas por los aficionados.



Lástima que esa reunión no pudiera ser más amplia para dar más juego porque algunos de los jugadores de aquel equipo todavía están (o estaban porque Fran Vázquez se retiró al final del pasado curso) en activo. Así que Ricky Rubio, el propio Vázquez, y los ya retirados Pete Mickeal y Boniface Ndong (que retirados siguen trabajando dentro del baloncesto profesional) aparecen a través de breves cortes de vídeo.

Tal vez se echa en falta la participación de Jaka Lakovic, que seguro que fue un peso pesado de aquel vestuario, y también la de, más allá de un pequeño corte de televisión española, del mánager de ese equipo, “Chichi” Creus. No sé si no quisieron participar, o como es normal, esa ausencia se debe a la dificultad de juntar a todos o de conseguir testimonio de cuantos participaron de aquel éxito azulgrana.

Gracias al documental sabemos a qué se dedica ahora Pete Mickeal, uno de los mejores jugadores extranjeros que pasó por el baloncesto español, y que fue pieza clave del Barcelona de esa Euroliga.



Aquellos que esperen ver mucho baloncesto en el documental, decirles que no será así más allá de momentos puntuales de aquellos playoffs o de la “final four”, y es que su mayor interés está en conocer detalles de aquel equipo y sobre todo en ver como lo cuentan estos exjugadores lejos de los formalismos que acompañan la carrera de un jugador cuando está en activo.

El documental fue emitido por TVE el pasado mes de mayo, y todavía se puede ver en su página web (hasta mayo de 2021), pero aquí dejo el vídeo que se puede encontrar en el canal de Youtube de la Euroliga:




Y para los que quieran baloncesto, dejo aquella final que también está en el canal de la Euroliga como clásico del baloncesto europeo que es, y que tuvo la curiosidad de ser el único enfrentamiento de aquella temporada entre los dos finalistas. A diferencia de ahora que el sistema de competición enfrenta a todos los equipos, entonces se hacían grupos, y Barcelona y Olympiacos no jugaron entre ellos hasta la final:





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sábado, 23 de mayo de 2020

Baloncesto en Cine y TV (30): "El último baile"

Por Jorge

Aviso que las siguientes palabras sobre la serie documental “The Last Dance” (El último baile) pueden contener algún detalle que quizás destripen su contenido para aquellos lectores que no la hayan visto. Hecha esta advertencia, escribo sobre mis impresiones y el debate generado entre la gente del baloncesto.

“El último baile” está disponible en la plataforma de Netflix y consta de 10 episodios que relata que sucedió en el último curso de Michael Jordan en los Chicago Bulls (1997-1998). Además se repasan otros momentos de su carrera y de otros protagonistas del equipo de aquella temporada.



Michael Jordan

Jordan es el protagonista absoluto del documental hasta el punto que si se emitió ahora fue gracias a su visto bueno una vez que se cumplieron una serie de condiciones fijadas por él. Y todo y con eso parece que no le faltaba razón cuando avisaba de que quizás los aficionados iban a cambiar la visión que tenían de él una vez que vieran el documental, porque éste muestra una cara b de Jordan que no todos conocieron en su momento.

Muchos deportistas profesionales, especialistas, y aficionados ven como normales las formas que tenía de ser con sus compañeros, vehemente y exigente hasta el punto de llegar a las manos en algún caso (con Steve Kerr, por ejemplo). Quienes defienden ese comportamiento se escudan en que los grandes deportistas sólo alcanzan la cima gracias a ese nivel de exigencia consigo mismo y con los demás.

Discrepo que sea necesaria esa manera de actuar cercana al “buylling”, y hasta enfermiza a la hora de motivarse llegando a inventarse piques que realmente no existieron (el caso de LaBradford Smith). El liderazgo con el ejemplo en los entrenamientos y partidos, y también con las palabras (y los gestos y silencios) en determinadas ocasiones me parece que bastan para exigir la concentración y esfuerzo necesarios para conseguir los objetivos deportivos.

También llama la atención que sus enfrentamientos fuera con jugadores “menores” con quienes tenía muy poco que perder alguien de su nivel deportivo. Y es que tenía claro a quienes podía presionar y a quienes no, como parece que le dejo claro una temporada antes (1996-1997) el también legendario Robert Parish cuando compartió vestuario con él.

Continuando con la imagen que se muestra de Jordan, muchos personajes públicos son tomados como modelos de conducta, y eso también le pasó en su momento a él gracias a sus habilidades en el baloncesto y a su popularidad por las numerosas campañas publicitarias que protagonizó. Todavía vivimos tiempos en los que a muchos les cuesta separar al deportista de la persona, y una cosa es tomarlo como modelo de juego, y otra muy distinta por su comportamiento fuera de la pista. No olvidemos que todos, los deportistas excelentes también, son de carne y hueso.

En cuanto a su vida fuera de las pistas todos conocimos sus problemas con el juego, avalados en buena medida por su inmensa cuenta corriente, y que también aparecen en el documental, sorprendiendo que sea incapaz de reconocer su ludopatía justificándose por su afán competitivo. Por cierto, ese problema con el juego parece que se lo “contagió” a sus hijos mayores, como cita Antoni Daimiel, reputado comentarista del baloncesto NBA en España, en un reciente capítulo de “Colgados del aro” (a partir del minuto 01:54:45).

Por terminar con el Jordan deportista, cuando estaba en activo todos queríamos imitar su manera de jugar. Y bien que aprovechó eso uno de sus patrocinadores en una campaña publicitaria. Ahora bien, aquella imitación no sólo lo era por su juego, también por su estilo. Por ejemplo en mi caso tengo que reconocer que en alguna ocasión jugué con su característica muñequera roja en el antebrazo izquierdo. Por no hablar de quienes jugaban con algún modelo de sus zapatillas o con alguna camiseta para parecer más molón y hasta pensar que así jugaban mejor.

Seguro que todavía hay chavales, y no tan chavales, que siguen imitándole y hasta puede que algunos se animen a hacerlo ahora a raíz del éxito de este documental. Esperemos que no vayan más allá, y también lo hagan en su manera de comportarse con amigos y compañeros de baloncesto. Esa competitividad sólo es entendible, aunque insisto que a mi juicio no deseable, cuando tienes el nivel que él tenía jugando al baloncesto.

En cualquier caso parece que no era tan fácil ni divertido ser como él tal y como se ve en uno de los capítulos que muestra un rodaje (de uno de esos vídeos que luego comercializaba la NBA) donde se le ve hastiado de repetir una y otra vez una toma buscando la perfección. Por no hablar de esas secuencias en las que se le ve perseguido y agobiado por aficionados y periodistas.

Otros protagonistas

Como en toda película el documental tiene héroes y villanos. Y entre los primeros algunos salen mejor parados que otros. Por ejemplo Scottie Pippen queda marcado por aquella acción decisiva de un partido en la que se negó a jugar porque Phil Jackson marcó la jugada para Toni Kukoc. Mientras que si bien se muestra la particular conducta de Dennis Rodman, en su caso sí se reconoce su categoría e importancia en el funcionamiento de aquel equipo. También salen bien reconocidos Phil Jackson y Steve Kerr, aunque por sus trayectorias como entrenadores no lo necesiten.

El villano por excelencia desde el principio es Jerry Krause, director deportivo que construyó aquel equipo de los Bulls, y del que no parece que guarde muy buena opinión el propio Michael Jordan. Eso sí, hay que reconocer que pese a ser la superestrella que era y por muchas que fueran las discrepancias, Jordan no dejó de ser un ejemplo a la hora de centrarse en jugar, y no en forzar una salida del directivo, algo muy típico del deporte de hoy.

Por desgracia Krause falleció en 2017 y no podía defenderse en este documental, pero ese mismo año ingresó en el “Hall of Fame”, reconocimiento que demuestra la categoría de su trabajo, y para cuya ocasión la NBA elaboró un vídeo retrospectivo de su carrera en el que muchos de los miembros de aquel equipo (Jordan no, por supuesto) ensalzaron su figura.



Los deportistas de elite a veces no reconocen la realidad debido a la nube en la que viven debido a su grandeza, y les cuesta ser conscientes del descenso de su nivel. Para eso están los directivos y entrenadores, que a veces se equivocan, por supuesto, pero que tienen que lidiar con la dura tarea de ver más allá del presente y pensar en la renovación de los proyectos deportivos. Y en este caso ese papel le toco a Jerry Krause, y sólo por eso se le toma, injustamente para mí, por el villano de la película.

En el documental Jordan deja entrever que aquel equipo podría haber ganado otro título la temporada siguiente, y ahora algunos aficionados le dan la razón. Tengo mis dudas. Ese equipo alcanzó su punto más alto aquel curso 97-98 ganando al límite. No dudo de que hubiese sido competitivo como para ser candidatos a ganar el campeonato otra vez, sus posibilidades hubiesen tenido, pero no habría sido fácil y ni mucho menos estaba garantizado.

Mejor jugador de la historia

Como dije, cuando Jordan jugaba no había cancha a la que te acercabas en la que no vieras a alguien imitando sus movimientos. Y aunque muchos se parecieron, sólo uno, al que se le hace un guiño en uno de los capítulos, fue su mejor imitador: Kobe Bryant. Algo por lo que es "condenado" por muchos. ¿Qué tiene de malo tratar de jugar como uno de los mejores jugadores de la historia? Para otros, sin embargo, fue una versión mejorada del astro de Chicago, y seguramente sea así.

Cualquier pretexto es bueno para volver a sacar la discusión de quien es el mejor jugador de la historia, y de si se jugaba mejor antes de lo que se juega ahora, y este documental volvió a destapar este debate.

Si alguien espera que dé una opinión categórica al respecto puede saltarse este apartado. Todos los aficionados tenemos nuestros favoritos, pero decidir quién fue el mejor siempre será un ejercicio de baloncesto ficción porque es muy difícil, por no decir imposible, definir criterios objetivos que determinen una elección como esa, y porque también es muy difícil comparar objetivamente el baloncesto de diferentes épocas.

¿Es el juego un criterio objetivo para discernir al mejor de la historia? No. En los orígenes del baloncesto no se jugaba como en los 70, los 80, los 90 ni por supuesto como en el siglo XXI. Para mí con el paso del tiempo el juego evolucionó a mejor y siguiendo esa idea los jugadores de ahora serían mejores. Pero sólo es mi opinión.

¿Es el palmarés un criterio objetivo para decidir quién es el mejor jugador de la historia? Podría ser, pero no olvidemos que por ejemplo los premios de MVP son concedidos por periodistas, es decir, de manera subjetiva, y no pocas discusiones se generó entre los aficionados con algunos que se dieron a lo largo de la historia. Además el premio de mejor jugador de las finales se empezó a dar en 1969 y no para los más de veinte equipos anteriores que fueron campeones.

La mayoría de los aficionados para este tipo de elecciones nos decantamos por aquellos jugadores que nos llegaron al corazón cuando nos aficionamos al baloncesto, y eso nos lleva a idealizar unas épocas frente a otras, y así por ejemplo esto hace que algunos consideren que el baloncesto de los 90, el que se ve en el documental, como más “duro”, y por tanto que quien jugaba entonces podría hacerlo ahora con igual o mejor resultado porque lo toman por más “blando”. Tengo mis dudas por no decir que eso no sería así. Ahora el baloncesto se juega de otra manera. El ritmo de juego es mucho más rápido (¿se fijaron que las anotaciones de los partidos de esos maravillosos Bulls de Jordan en muchas ocasiones estaban por debajo de los 90 puntos?), el rango de tiro cambió, antes se tiraba menos de tres (la mayoría del tiro exterior de aquellos Bulls era de media distancia), cambiaron algunas reglas, y en definitiva, es otro baloncesto.

Así siguiendo con esta idea de la evolución del juego, los mejores jugadores de la historia fueron en su día, probablemente, George Mikan, Bill Russell, Wilt Chamberlain, Kareem Abdul-Jabbar, el “Doctor J”, Larry Bird y “Magic” Johnson. Y cuando Jordan alcanzó su esplendor baloncestístico pasó a ser él el mejor jugador de la historia… de ese tiempo o hasta ese momento. Luego su puesto lo ocuparían Tim Duncan, Shaquille O´Neal, Kobe Bryant, LeBron James… y veremos quienes serán los siguientes: ¿Stephen Curry? ¿Kevin Durant?

Independientemente de esa teoría evolutiva y de mis preferencias (para mí, Jabbar siempre será el mejor), disfruté del juego de Jordan como todos, y sigo haciéndolo cuando vuelvo a ver sus partidos y sus reportajes, y animo a que todos los aficionados lo vean. Los jóvenes para conocerlo si no lo hicieron (difícil) y los veteranos para volver a disfrutarlo. Su técnica, su capacidad atlética, su conocimiento del juego, el hecho de jugar en los dos lados de la pista a gran nivel, y especialmente por su elegancia en cada uno de sus movimientos sobre la pista, hacía que no me perdiera uno de sus partidos y que siempre estuviera pendiente de él cada vez que salía por la tele.



Valoración final

Antes de cerrar la valoración sobre “El último baile” quiero aclarar que cuando se jugó aquella temporada 97-98 ya era aficionado al baloncesto, especialmente al de la NBA, y no precisamente como niño ni tan siquiera como joven adolescente, sino que ya llevaba varios lustros siguiendo la liga (en la medida que se podía hacer entonces) pendiente de cuanta información nos llegaba a los aficionados. Hago esta advertencia porque mi juicio no es el de alguien que se queda asombrado por el descubrimiento de un jugador y personaje como Jordan, sino el del alguien que ya sabía de qué iba la película.

Por supuesto que recomiendo el visionado de este documental, incluso para quienes como en mi caso vivieron aquella temporada en su momento, y a pesar de que el 90% de lo que se cuenta y del baloncesto que se ve, lo conocimos y lo vimos. Siempre gusta recordarlo y poder ver algunas interioridades de vestuario que en aquellos tiempos era más difícil de conocer porque no estábamos en la era de internet con youtube y las redes sociales.

Por cierto, al final del documental una periodista da más valor a la figura de Jordan porque en su momento no estaba engrandecida por esas redes sociales que ahora apuntan a cualquier detalle de los jugadores, y no estoy de acuerdo. Cierto que internet sobredimensiona todo cuanto pasa ahora, pero Jordan también jugó en su época con la ventaja de ver aumentada su carisma y popularidad (y su fortuna todo sea dicho) gracias a la televisión (y el cine, no olvidemos la película “Space Jam”) y la publicidad, convirtiéndose en un icono reconocible en el mundo entero hasta hoy.

Y si bien recomiendo verlo, me sorprende el excesivo entusiasmo que generó el documental, no sé si motivado por el “mono” que ha supuesto la ausencia de baloncesto en directo por culpa del coronavirus, hasta el punto de alcanzar una gran valoración a la que a mi juicio no llega. Y no porque dude de su buena factura y realización, que me gustó que no se siga una secuencia lineal de la historia haciendo saltos en el tiempo para revisar determinados temas, por ejemplo, pero me parece que faltan más testimonios críticos y de algunos rivales, y tampoco habría estado mal que hubiese tenido más baloncesto inédito teniendo en cuenta además el minutaje excesivo con el que cuenta, por mencionar sólo un par de pegas.

A mí me parece que son mejores documentales para los aficionados algunos de los que forman parte de una serie de la ESPN denominada 30 for 30 y que se realizaron con motivo del trigésimo aniversario de esta cadena, repasando acontecimientos deportivos destacados entre 1979 y 2009, lo que permite saber de temas y personajes menos conocidos pero igual de interesantes o más, y que por supuesto también incluye muchos capítulos dedicados al baloncesto, como por ejemplo uno sobre la rivalidad entre Lakers y Celtics (Best of Enemies).



Y sin ir muy lejos, en España gracias a “Informe Robinson” también podemos disfrutar de reportajes deportivos que aunque lejos del carácter cinematográfico de los documentales, por enfoque y sobre todo por duración, también tienen calidad (y muchos dedicados también al mundo del baloncesto), y tocan el corazón del espectador en multitud de ocasiones.

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sábado, 2 de mayo de 2020

Baloncesto en Cine y TV (29): 3 segundos

Por Jorge

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 están suspendidos por culpa de la pandemia del coronavirus y se celebrarán, eso esperamos los aficionados al deporte, en 2021. Mientras llega ese momento podemos repasar a través del cine y un documental la final olímpica de baloncesto que se disputó en Múnich en 1972 entre la Unión Soviética y Estados Unidos.

La película: “3 segundos” (2017)



La película narra los 3 segundos más famosos de la historia del baloncesto olímpico, y para llegar a ese momento se cuenta como se formó el equipo protagonista de la URSS y las vicisitudes que vivió en aquella época.

Basada en hechos reales, se hace una interpretación libre desde el lado “soviético” (ruso), aunque tampoco se rehúyen temas políticos de aquellos tiempos mostrando cómo eran tratados los deportistas una vez que regresaban del extranjero (vigilando qué metían de vuelta en su país), o algunos problemas de relación entre jugadores que procedían de diferentes repúblicas soviéticas.

El juego que se ve en la pantalla ofrece un dinamismo que no se corresponde con el que se practicaba por entonces. Así visualmente el juego parece un videoclip o una recopilación de highlights con vuelos al aro alucinantes y pases por la espalda o sin mirar, como se puede ver en el tráiler promocional. Eso está muy bien para adaptarse a los tiempos que corren y así atraer la atención de los jóvenes televidentes de hoy, pero en nada se ajusta a la realidad del juego en aquellos tiempos.

Además también se aprecian algunos errores, al menos en el caso del doblaje en español, como por ejemplo cuando el entrenador hace referencia a tiros triples cuando en esos años no existía la línea de tres puntos.

Protagonistas: Selección Soviética de 1972

El protagonista principal de la película es el entrenador Vladimir Kondrashin que sustituye a Alexander Gomelsky para disputar el europeo de 1971, una vez que la URSS “sólo” consiguió la medalla de bronce en el mundial de 1970. Por cierto, Gomelsky años después volvería a dirigir al equipo soviético para conseguir otro notable éxito al ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988.

El nuevo entrenador según se cuenta parece que apostó por aplicar una dirección de partido al estilo estadounidense de más rotaciones, y por llevar al equipo a jugar partidos amistosos en Estados Unidos.

Entre los jugadores de aquella selección soviética la figura era Serguei Belov, que por cierto sale haciendo unos mates que no dudo de que llegara a hacer, pero que destacó más bien por ser un anotador de buen tiro como para ser considerado por los estadounidenses como el Jerry West ruso. Y entre los numerosos títulos y reconocimientos que recibió en su carrera, destaca que ingresó en el “Hall of Fame” del baloncesto como primer miembro no estadounidense en 1992.

Otros protagonistas menores serían el ejemplo de las disensiones políticas de aquellos tiempos es el lituano Modestas Paulauskas, que luego también sería entrenador del Zalgiris (incluso uno de sus hijos pasó por el baloncesto español). Y también Alexander Belov que participó de la acción decisiva de aquella final (con una errata en la película que sólo verán los que se fijen en cada detalle), y que contaba con apenas 20 años. Al final murió con 26 por culpa de un cáncer, pero eso no impidió que entrara más tarde en el “Hall of Fame” de la FIBA.

Por la parte del equipo estadounidense que jugó aquella final, a la que llegaron como los soviéticos sin perder ningún partido, habría que destacar a su entrenador, Henry Iba, que ya había ganado el oro olímpico en 1964 y 1968. Y entre los jugadores seguramente los más reconocidos serían Doug Collins (que después de su carrera como jugador entrenaría a Michael Jordan en los Bulls y los Wizards) y Bobby Jones que luego tendrían una larga carrera NBA ganando el anillo con los Sixers de 1983.

La historia real

La conclusión es que quien no conozca la historia que muestra la película puede verla como un telefilm de tarde que sirve para entretener, pero que no esperen una maravilla desde el punto de vista baloncestístico.

Y quien quiera conocer testimonios de aquellos protagonistas y las imágenes reales de aquel baloncesto es mejor que vea el siguiente extracto de “Chócala”, una serie documental que hizo televisión española repasando la historia del baloncesto con motivo de su centenario.



Por supuesto ver todos los episodios de “Chócala” sí es muy recomendable.

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jueves, 23 de enero de 2020

Baloncesto en Cine y TV (28): Alguien voló sobre el nido del cuco

Por Jorge

A primera vista si uno revisa el argumento de esta película difícil es que un aficionado común asocie este clásico de la cinematografía con el baloncesto, pero aquellos seguidores más veteranos y por qué no decirlo, más frikis, tal vez sí conozcan la relación que tiene esta película con el deporte de la canasta.

La película: “One flew over the Cuckoo's nest” (1975)

La sinopsis de la película es sencilla, su protagonista, Randle McMurphy (Jack Nicholson), se finge loco para no ingresar en la cárcel, y es destinado a un hospital psiquiátrico. Allí la disciplina del centro no cuadra con su tendencia a hacer lo que le da la gana, y eso provocará numerosos enfrentamientos entre los pacientes (dirigidos por él) y el personal del centro encabezado por una dura enfermera.

Entre los pacientes se encuentra un indio (piel roja) grande y serio al que el protagonista tratará de enseñar a jugar al baloncesto…



La película está basada en el libro de mismo título escrito por Ken Kesey en 1962. Kesey como estudiante universitario se ofreció como voluntario para los experimentos sobre drogas psicodélicas que los psiquiatras de un hospital californiano ensayaban para futuros usos terapéuticos, y de esa experiencia personal nació su libro.

La adaptación de Milos Forman para el cine tuvo más éxito que el libro hasta el punto de ganar 5 Oscars en 1975: mejor película, director, actor, actriz y guión adaptado. En cualquier caso tan recomendable es la lectura de uno como el visionado de la otra. Por cierto, los amantes del cine descubrirán a varios reconocidos actores, por su carrera posterior, entre el reparto.

Los protagonistas: Jack Nicholson y Robert Parish

Los Ángeles Lakers son el equipo de Hollywood, pese a que a los Clippers también les siguen famosos personajes de la meca de las estrellas como Billy Crystal. Y aunque la primera estrella de la que se tiene conocimiento que seguía habitualmente las evoluciones de los Lakers fue Doris Day en los 60, reconocida actriz, particularmente formando pareja con el también legendario Rock Hudson en muchas comedias de la época, el mayor aficionado del equipo angelino es Jack Nicholson, a quien comenzó a vérsele a pie de pista de la cancha en los 70 y hasta ahora… aunque es verdad que en los últimos tiempos, entre que el equipo no iba muy bien y que él no olvidemos que ya tiene una edad, se le ve menos en el Staples.



Su afición destacó durante los 80 cuando su prestigio en el mundo de la interpretación estaba más que reconocido gracia a sus nominaciones al Oscar (siete hasta 1987) que ganó en 1975 con esta película, y en 1983 con “La fuerza del cariño”. Luego llegarían otras tres menciones, y otro premio en 1997 por “Mejor… imposible”. Y también porque en esa década se desarrollo la mítica rivalidad entre los Celtics de Larry Bird y los Lakers de “Magic” Johnson, y en esos tiempos incluso acudía al Boston Garden para ver partidos de algunas de las finales que jugaron estos equipos.

Así pues una de las imágenes clásicas del Forum de Inglewood antes, y del Staples después, es ver a pie de pista al bueno de Nicholson disfrutando del juego, y guardando una estrecha relación con los protagonistas de su equipo favorito.



Mencionada la figura de Nicholson y su vínculo con el baloncesto, ¿por qué incluyo a Robert Parish como protagonista si no aparece en la película?

Parish, leyenda de los Celtics de los 80, aterrizó en Boston en 1980, y a su llegada, Cedric Maxwell, jugador del equipo entonces, le apodó como “The Chief” porque su seriedad y hermetismo le recordaba al personaje citado de la película, el indio grande y serio que juega al baloncesto. Y así se quedó para siempre con este apelativo este legendario jugador que ganó cuatro campeonatos de la NBA (tres con los Celtics y otro con participación testimonial en los Bulls de Jordan), que tiene su doble cero retirado en Boston, que fue considerado entre los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA en 1997, y que además entró en el “Hall of Fame” en 2003.

Sin duda esta anécdota es una buena excusa para recordar a un jugador de otro tiempo, cuando los pivots jugaban de pivots, y que se las tuvo tiesas con Abdul-Jabbar durante los 80 en aquellos estupendos duelos Celtics-Lakers:

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viernes, 2 de febrero de 2018

Baloncesto en Cine y TV (27): El Reto de Cory

Por Jorge


Algunas de la películas que aparecen en esta sección son desconocidas para el gran público, por eso me gusta descubrírselas a aquellos que gustan de verlas, sea cual sea su calidad. Y es que las películas que tienen el baloncesto como tema principal son muchas, y como en este ejemplo a veces pasan desapercibidas.

- La película: “1000 to 1: The Cory Weissman Story” (2014)

Basada en hechos reales, cuenta la historia de Cory Weissman, joven jugador que pasó de ser un exitoso jugador de instituto, a tener que volver a aprender a hacer tareas básicas para la vida fruto de las consecuencias de un derrame cerebral.


Ese accidente vascular le ocurrió el 26 de marzo de 2009 durante su primer año en la universidad de Gettysburg, y gracias a los médicos, a la ayuda de su madre que es fisioterapeuta, y sobre todo a su fuerza de voluntad, Weissman consiguió volver a vestirse de corto para anotar su único punto en el partido que cerraba la temporada de su último año universitario. Aquí tenéis el momento real de aquel día:


El título original es un guiño a la anotación que consiguió el joven Weissman en su carrera deportiva. Así anotó 1000 puntos en su etapa como jugador de instituto para luego en su regreso anotar ese simbólico punto en su etapa universitaria.

Clásica película deportiva, muy habitual en la filmografía estadounidense, que refleja la superación después de un duro revés personal, y que si bien no destaca por su calidad cinematográfica, si puede servir de entretenimiento e incluso de motivación para otros que en circunstancias parecidas o no tan adversas, pueden ver que con esfuerzo y perseverancia se puede volver a la normalidad, y como en este caso incluso a disfrutar otra vez del baloncesto.

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sábado, 2 de diciembre de 2017

Baloncesto en Cine y TV (26): “Caso Abierto”

Por Jorge

Habitualmente esta sección se refiere a alguna película, o un documental en algún caso, que tiene al baloncesto como tema principal o que lo toca en buena parte. Hoy por primera vez cito el episodio de una serie (aunque en otras ocasiones se hizo alguna referencia por algunos cameos) con una temática muy particular y que en este caso tiene a nuestro deporte como hilo conductor: “Caso Abierto”.

El argumento resumido de esta serie sería que un grupo de detectives de Philadelphia reabre casos que en su día se cerraron sin hallar al culpable a partir de nuevas pistas. Y durante cada capítulo se alternan presente y pasado.

- El episodio: “El alma perdida de Herman Lester”

Este capítulo se emitió por primera vez en Estados Unidos el 14 de marzo de 2004, y en él se tiene que resolver el asesinato de un prometedor jugador de baloncesto universitario. Y hasta ahí puedo escribir para no desvelar más detalles no vaya a ser que el lector quiera ver este episodio (recientemente lo volví a ver por un canal español en una de sus redifusiones).


Por supuesto es inevitable el paralelismo que esta historia tiene con tantas otras conocidas o por conocer, de jóvenes jugadores de los que se habla maravillas y que luego la vida les da un palo de un modo u otro y se quedan en el camino. Un ejemplo que no escapa a los buenos aficionados al baloncesto en ese sentido sería el de Len Bias.


Bias jugó en la universidad de Maryland y fue seleccionado en el número dos del draft de 1986 por los Boston Celtics. Y sin embargo al día siguiente murió como consecuencia de una sobredosis de drogas.

Para quien quiera conocer más acerca de esta triste historia, la contó estupendamente Gonzalo Vázquez hace tiempo, y también existe un documental sobre ella.

- La serie: “Cold Case” (2003-20010)

A mi juicio, conste que no soy crítico cinematográfico ni televisivo, “Caso Abierto” es una buena serie que tiene un punto de partida original y que no dejó de tener éxito pues no en vano se emitió durante siete temporadas.

Además de tener el respaldo de la audiencia también lo tuvo de la crítica recibiendo alguna nominación para los Emmy (premios de la televisión estadounidense) y ganando algunos premios como el de mejor música de películas y televisión en 2004 y 2005 por la ASCAP (Sociedad Americana de Compositores, Autores y Editores).


Recomiendo la serie, y este capítulo en particular para aquellos que quieran pasar un rato de entretenimiento que además se ve aderezado con una buena banda sonora de canciones que siempre acompañaban la resolución de cada caso.

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jueves, 23 de marzo de 2017

Baloncesto en Cine y TV (25): La dinastía de UCLA

Por Jorge
Ahora que la competición del baloncesto universitario estadounidense vive su momento de máximo apogeo durante su reconocido “marzo loco”, nada mejor que ver este documental entre partido y partido para conocer una de sus épocas más gloriosas.

- El documental: “The UCLA Dynasty” (2007)

Este amplio reportaje hace referencia a la exitosa trayectoria del equipo de baloncesto de UCLA (Universidad de California, Los Angeles, que no todo el mundo conoce el significado de estas siglas del baloncesto), contando con las opiniones de numerosos jugadores que vivieron los momentos mágicos de esta universidad desde mediados de los sesenta hasta mediados de los setenta cuando eran dirigidos en el banquillo de la mano de John Wooden.


Sin duda Bill Walton y Abdul-Jabbar (Lew Alcindor entonces) son los jugadores más representativos de aquella época, y tanto ellos como el resto siempre hablan en términos elogiosos de su entrenador allí:


Merece la pena ver este documental para cualquier aficionado que quiera conocer detalles de uno de los mejores equipos de la historia del baloncesto.

- El protagonista: John Wooden

Nunca está de más recordar la figura de este entrenador mítico del que existen multitud de referencias en el baloncesto del pasado, pero cuyas enseñanzas sobre todo a nivel de dirección de equipo e incluso a nivel estratégico (no olvidemos el famoso corte UCLA), siguen utilizándose aún hoy en día.

Ganador del torneo de la NCAA jugando para la universidad de Purdue en 1932, luego como entrenador Wooden ganó diez campeonatos más en UCLA entre 1964 y 1975, pero más allá de estos títulos, lo que destacó y reconocen sus jugadores, como así hacen en el documental, fueron sus enseñanzas que iban más allá de cuestiones deportivas.

Así entre ellas tenían cabida algunas que para algunos pueden pasar por anecdóticas, pero que tienen su fundamento. Particularmente en este documental se hace referencia al aprendizaje de cómo ponerse unos calcetines, algo que puede sorprender, pero que seguro que no pocos siguen haciendo mal. Y es que no hacerlo bien puede implicar ampollas, rozaduras y molestias que lógicamente merman el rendimiento deportivo.

Aprovechando esta pequeña mención adjunto el siguiente vídeo en el que además de hacer una breve semblanza de su carrera, también se incluye una pequeña charla del maestro Wooden:

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