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sábado, 2 de abril de 2022

Anuncios y Promociones de BA-LON-CES-TO (25): “Magic”-Bird, rivalidad publicitaria en los 80

Por Jorge

“Magic” y Larry Bird cambiaron el rumbo de la NBA con su llegada a la liga en la temporada 1979-80. Su impacto fue tal que también llegó al ámbito de la publicidad protagonizando multitud de campañas publicitarias.

Una de las primeras de sus carreras fue junto a otros deportistas estadounidenses a principios de los 80 para una conocida marca de refrescos.





“Magic” también compartiría protagonismo con la pionera Ann Meyers, la primera mujer que fue contratada por un equipo NBA en 1979. Y aunque al final no consiguiese pasar el periodo de prueba con el equipo de Indiana Pacers, fue toda una figura del baloncesto.



La presencia comercial de Bird y “Magic” continuaría con anuncios para una mítica marca de calzado deportivo junto a otros jugadores de la NBA.



Aquella rivalidad ochentera al modo publicitario se ejemplificó como nunca después de que “Magic” consiguiese el premio al mejor jugador de la temporada relevando así a Larry Bird.



Aquel anuncio terminó de forjar la amistad de estos dos grandes rivales, como se puede ver aquí en un extracto del documental “A Courtship of Rivals”.



Y la rivalidad continuaría muchos años después de la retirada de ambas leyendas bajo la campaña de promoción de las finales que jugarían sus equipos, Celtics y Lakers en este siglo XXI.



Bird y “Magic” fueron grandes dentro y fuera de la pista, y cualquier ocasión es buena para recordar su rivalidad.

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domingo, 16 de enero de 2022

Frases de BA-LON-CES-TO (36): Bill Russell (II)

Por Jorge

Vivimos tiempos de ensalzamiento del individualismo, en la vida en general, y en el deporte en particular. Especialmente en Estados Unidos, en la NBA, se tiende a enaltecer las hazañas individuales, el “highlight” está de moda, y da igual el colectivo, lo importante parece que son las "estrellas". Un ejemplo: se alaba una actuación excelsa de un jugador, a la que por supuesto no hay que infravalorar… pero su equipo perdió el partido. ¿No va el baloncesto profesional de ganar partidos? ¿Entonces?

Hoy en esta sección de BA-LON-CES-TO traemos la frase de un jugador histórico que ya visitó este apartado a cuenta de su habilidad para los tapones: Bill Russell.

“La medida más importante de lo bien que jugué fue cuánto mejor había hecho jugar a mis compañeros”.
Bill Russell


El legendario jugador de los Celtics puede ser considerado como uno de los máximos exponentes del trabajo en equipo, del juego en equipo, de hacer lo que había que hacer para ganar. Y desde luego lo hizo muchas veces como prueban los títulos de aquel equipo de Boston cuando él estuvo en sus filas: 11 anillos en 13 temporadas.

Tal vez muchos jugadores, especialmente los más jóvenes, deberían aplicarse esta frase a la hora de desenvolverse en una pista de baloncesto, y entender así que sus actuaciones individuales no sirven de nada si no involucran a sus compañeros en el juego, y que esa será la mejor manera de tener posibilidades de éxito.

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jueves, 23 de enero de 2020

Baloncesto en Cine y TV (28): Alguien voló sobre el nido del cuco

Por Jorge

A primera vista si uno revisa el argumento de esta película difícil es que un aficionado común asocie este clásico de la cinematografía con el baloncesto, pero aquellos seguidores más veteranos y por qué no decirlo, más frikis, tal vez sí conozcan la relación que tiene esta película con el deporte de la canasta.

La película: “One flew over the Cuckoo's nest” (1975)

La sinopsis de la película es sencilla, su protagonista, Randle McMurphy (Jack Nicholson), se finge loco para no ingresar en la cárcel, y es destinado a un hospital psiquiátrico. Allí la disciplina del centro no cuadra con su tendencia a hacer lo que le da la gana, y eso provocará numerosos enfrentamientos entre los pacientes (dirigidos por él) y el personal del centro encabezado por una dura enfermera.

Entre los pacientes se encuentra un indio (piel roja) grande y serio al que el protagonista tratará de enseñar a jugar al baloncesto…



La película está basada en el libro de mismo título escrito por Ken Kesey en 1962. Kesey como estudiante universitario se ofreció como voluntario para los experimentos sobre drogas psicodélicas que los psiquiatras de un hospital californiano ensayaban para futuros usos terapéuticos, y de esa experiencia personal nació su libro.

La adaptación de Milos Forman para el cine tuvo más éxito que el libro hasta el punto de ganar 5 Oscars en 1975: mejor película, director, actor, actriz y guión adaptado. En cualquier caso tan recomendable es la lectura de uno como el visionado de la otra. Por cierto, los amantes del cine descubrirán a varios reconocidos actores, por su carrera posterior, entre el reparto.

Los protagonistas: Jack Nicholson y Robert Parish

Los Ángeles Lakers son el equipo de Hollywood, pese a que a los Clippers también les siguen famosos personajes de la meca de las estrellas como Billy Crystal. Y aunque la primera estrella de la que se tiene conocimiento que seguía habitualmente las evoluciones de los Lakers fue Doris Day en los 60, reconocida actriz, particularmente formando pareja con el también legendario Rock Hudson en muchas comedias de la época, el mayor aficionado del equipo angelino es Jack Nicholson, a quien comenzó a vérsele a pie de pista de la cancha en los 70 y hasta ahora… aunque es verdad que en los últimos tiempos, entre que el equipo no iba muy bien y que él no olvidemos que ya tiene una edad, se le ve menos en el Staples.



Su afición destacó durante los 80 cuando su prestigio en el mundo de la interpretación estaba más que reconocido gracia a sus nominaciones al Oscar (siete hasta 1987) que ganó en 1975 con esta película, y en 1983 con “La fuerza del cariño”. Luego llegarían otras tres menciones, y otro premio en 1997 por “Mejor… imposible”. Y también porque en esa década se desarrollo la mítica rivalidad entre los Celtics de Larry Bird y los Lakers de “Magic” Johnson, y en esos tiempos incluso acudía al Boston Garden para ver partidos de algunas de las finales que jugaron estos equipos.

Así pues una de las imágenes clásicas del Forum de Inglewood antes, y del Staples después, es ver a pie de pista al bueno de Nicholson disfrutando del juego, y guardando una estrecha relación con los protagonistas de su equipo favorito.



Mencionada la figura de Nicholson y su vínculo con el baloncesto, ¿por qué incluyo a Robert Parish como protagonista si no aparece en la película?

Parish, leyenda de los Celtics de los 80, aterrizó en Boston en 1980, y a su llegada, Cedric Maxwell, jugador del equipo entonces, le apodó como “The Chief” porque su seriedad y hermetismo le recordaba al personaje citado de la película, el indio grande y serio que juega al baloncesto. Y así se quedó para siempre con este apelativo este legendario jugador que ganó cuatro campeonatos de la NBA (tres con los Celtics y otro con participación testimonial en los Bulls de Jordan), que tiene su doble cero retirado en Boston, que fue considerado entre los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA en 1997, y que además entró en el “Hall of Fame” en 2003.

Sin duda esta anécdota es una buena excusa para recordar a un jugador de otro tiempo, cuando los pivots jugaban de pivots, y que se las tuvo tiesas con Abdul-Jabbar durante los 80 en aquellos estupendos duelos Celtics-Lakers:

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viernes, 23 de octubre de 2015

La NBA 2015-16 que viene: previsiones de Playoffs, Rookies y futuribles premiados

Por Jorge


Todos los años a estas alturas es tiempo de previsiones y análisis acerca de lo que deparará la inminente temporada NBA. Y lejos de decrecer el interés, siempre parece que el nuevo curso será mejor que el anterior con multitud de alicientes como: comprobar si realmente son tan buenos los nuevos jugadores que se incorporar a la liga, disfrutar de la siempre dura carrera hacia los playoffs o para alcanzar el prestigio de un premio individual, y hasta de volver a deleitarse con algunos jugadores tras superar graves lesiones.

BA-LON-CES-TO no es menos y nos mojamos apuntando los dieciséis equipos que jugarán los playoffs a finales de abril, y comentando otros detalles sobre la nueva hornada de rookies y los futuribles premios individuales.

1. Equipos de Playoffs en el Este

Al principio todos los caballos parten desde la misma línea de salida, pero algunos equipos que fueron haciendo sus deberes en años anteriores lo tienen más fácil para tener una nueva oportunidad de acceder a los playoffs y quien sabe si, algunos de manera más sorprendente que otros, alzarse con el título de campeones allá por el mes de junio.

La configuración de las plantillas pone a Cleveland Cavaliers, con Tristan Thompson recientemente renovado por el oro y el moro (alucinante la cotización del especialista en rebotes y defensa en la liga), como el equipo a batir en el este (la encuesta entre los managers les da como futuros campeones).

El actual subcampeón de la NBA cuenta con LeBron James a punto de salir a un nuevo megacontrato y con ganas de merecerlo anillo en mano, Kyrie Irving que se incorporará cuando se recupere de su lesión, Kevin Love que querrá hacer buena su apuesta por los Cavs y que vendrá con más ganas tras no poder jugar buena parte de los pasados playoffs, Varejao, otro que viene de la enfermería y que completa el trabajo de intendencia con Thompson, y J.R. Smith, un cabecita loca que parece que encontró su sitio. Un quinteto de garantías en la NBA y en el este ni te cuento.

Atlanta Hawks sucumbió a las exigencias de los playoffs después de una excelente temporada regular 2014-15, pero los mimbres siguen ahí y deberían de aprender la lección. Me temo que no gozará de muchas oportunidades, pero un foco de atención allí será Walter Tavares. Dudo que cualquier aficionado que conozca su historia no desee que este tío triunfe en su carrera baloncestística:


Chicago Bulls más allá de posibles vaivenes de Derrick Rose (se leen rumores de traspaso) también reúne equipo para poder tensarle la cuerda a los Cavs… si no se desata alguna batalla de egos entre el base y Butler, ahora que éste último alcanzó el estatus de estrella y no parece que haya sitio para los dos. Pau Gasol tendrá a buen seguro que templar asperezas en alguna que otra ocasión en ese vestuario para que todos remen en la misma dirección.

Washington Wizards pierden por el camino a un par de veteranos que siempre son pegamento de calidad en momentos de apuro como eran Andre Miller y Paul Pierce, confiando así en que crezcan en madurez su estrella John Wall, y Bradley Beal. Con lo que tienen el playoff parece asegurado. Las posibilidades de llegar lejos cuesta verlas.

Miami Heat es un equipo que con la incorporación de Justise Winslow (otro jovenzuelo del draft), más el esperado crecimiento de un Whiteside que deslumbró el curso pasado y querrá seguir haciéndolo para ganarse un gran contrato, y la llegada de Dragic, parece que completan un buen equipo junto a Wade, Bosh y Luol Deng con opciones de ser la revelación en el este.

Las tres últimas plazas de playoffs se las adjudicaría a Toronto Raptors, que harán buena temporada regular con por momentos buen juego pero que difícilmente pasarán de segunda ronda; Milwaukee Bucks, a los que presiento que será divertido verles jugar; y a los Boston Celtics que fueron cosechando con paciencia, y si ya alcanzaron la postemporada el curso pasado, más asentados deberían hacerlo otra vez.

Para aquellos que echan de menos a los Knicks de Phil Jackson, que están cuajando buena pretemporada, o los Pacers del renacido George, sólo un par de comentarios. El fichaje estrella (por pasta gastada sin duda) de los de New York es Derrick Williams. Y la gota que colma el vaso, que Carmelo Anthony hable de Vujavic como si fuera la pera. Tela.

Y en Indiana, la llegada de Monta Ellis no me convence. Un jugón de los que gusta ver, pero que no es el mejor argumento para el juego altruista que es necesario para alcanzar la postemporada. Allá por donde va no crece la hierba (27 partidos de playoffs en 10 años de carrera parecen poco bagaje). Y mi tocayo no puede hacerlo todo aunque estemos de enhorabuena porque vuelve físicamente recuperado tras su gravísima lesión:


El consuelo para los aficionados de Knicks, Pacers y todos los demás que no mencioné en mi quiniela de playoffs en esta conferencia, es que en el este suele estar tan barato alcanzarlos que quien sabe, lo mismo suena la flauta.

2. Equipos de Playoffs en el Oeste

Sólo por el juego divertido que despliega habría que meter sí o sí a los Golden State Warriors en playoffs, y deberían estarlo si no ocurre una hecatombe, aunque dudo que con la autoridad del curso pasado. Los problemas en el banquillo por la ausencia de Kerr por lesión (que raro suena decir eso en un entrenador) puede notarse además de por la baja de una de sus manos derechas (Alvin Gentry marchó a los Pelicans). Además el resto de equipos están sobre aviso y les tendrán más ganas si cabe.

La recuperación de Durant debe suponer energía extra para Oklahoma City Thunder, que si el año pasado estuvieron a punto de entrar en la fase final, no deberían de tener problemas ahora que vuelven a juntar a su trío maravilloso (Durant-Westbrook-Ibaka)… si las lesiones les respetan, claro.

De San Antonio Spurs se dirá lo mismo que se dice siempre a estas alturas, que son un año más mayores, pero esta vez con el notable refuerzo de Aldridge no dejarán de desplegar su buen juego habitual, y dosificando a sus mejores hombres volverán a darlo todo por alcanzar un nuevo título.

En Los Ángeles se vienen haciendo bien las cosas en los últimos años, y esta debería ser la temporada del gran asalto de los Clippers. Mantienen el núcleo fuerte del equipo más las incorporaciones de veteranos que pueden sumar (Pierce, Josh Smith) si alguna cabeza loca no lo desbarata todo (Stephenson). ¿Cuál es su problema? Sencillo, están en el oeste, y la batalla es tan despiadada que un mes malo te apea de la ventaja de campo y a la mínima cuando te quieres dar cuenta, te quedas a las puertas de la final de conferencia y a volver a intentarlo al año siguiente. Sin embargo apostar por ellos para plantarse en la final (de la NBA incluso) no es nada descabellado.

Houston Rockets es otro equipo que por lo divertido de su juego, ataque continuo con tiro exterior a saco, se agradece que se meta en playoffs y hasta que llegue bien lejos. Ver jugar a James Harden es uno de los placeres de esta vida.

Como placentero es ver jugar a Anthony Davis. ¿Cuál es su límite? ¡Solo tiene 22 años! Cada vez menos tímido y acaparador de juego, dan ganas de gritarles a los cuatro vientos a sus compañeros y entrenadores que le dejen hacer lo que le dé la real gana para verle explotar. Alucinante ver correr la pista a un tipo de su tamaño. Se le quiere ver otra vez en playoffs al mando de los New Orleans Pelicans.

Memphis Grizzlies no juega tan bien como otros, o al menos su estilo más bien rácano gusta menos pero su juego interior se agradece y se disfruta y de que manera en un baloncesto de hoy en día en el que tanto escasea, merced por supuesto al buen hacer del mejor pivot a juicio de los general manager (y en el quinteto ideal el curso pasado): Marc Gasol. Sólo por eso me gustaría que hicieran buen año como para entrar en playoffs.

Y la última plaza de postemporada podría estar muy abierta y puestos a pensar con el corazón se la colocaba a mis queridos Lakers que durante la pretemporada dieron señales de vida en algún momento cuando las rotaciones fueron largas (habrá que ver cuando algunos jueguen por decreto y hasta ahí puedo leer pues ya me extenderé próximamente).

Sin embargo al igual que en el este el playoff suele estar barato, en el oeste está muy caro, y dudo que no menos de 45 victorias serán necesarias para entrar, y para esa octava plaza Sacramento Kings parte muy bien posicionado, deseando que la dupla Rondo-Cousins dirigida por George Karl sea capaz de llevar alguna alegría allí. El hándicap de éstos, que su pareja estelar es fácilmente cortocircuitable en alguno de sus habituales arrebatos.

3. Nueva hornada de Rookies

Como siempre, un punto de interés estará en ver como se adaptan los jóvenes jugadores llamados a dar días de gloria a sus franquicias en el futuro, y si bien los especialistas parecen muy optimistas sobre el pasado draft, sinceramente no tengo muchas esperanzas de impacto inmediato más allá de algunos jugadores venidos de Europa (y de China) o de los más hechos llegados de la NCAA.

Karl-Anthony Towns (Wolves), número uno del pasado draft, ha dejado algunos detalles en pretemporada y no le faltará libertad en un equipo que navega a la deriva con una extraña mezcla de veteranía y juventud que no apunta a playoffs. De cómo maneje la presión de cargar con el peso de las expectativas de ser el número uno dependerá que mantenga su mejor nivel durante todo el curso.

Por su parte en el caso de Jahlil Okafor (76ers) tiene a su favor que ahora mismo es un misterio descifrar el rumbo que pretenden llevar los Sixers, y lo único que puede parecer seguro es que jugarán para que su rookie estrella pelee por alcanzar el premio del novato del año. Gozará de minutos y a buen seguro de libertad para jugar a su antojo siendo notable candidato al galardón.

Al igual que con el pivot de Philadelphia, Stanley Johnson (Pistons) en un equipo que tampoco parece que aspire a mucho terminará por jugar mucho tiempo y podría ser uno de los “tapados” con opciones de “robar” el premio a los grandes nombres del pasado draft.

Los “ACB” Mario Hezonja (Magic) por calidad y descaro, y Kristaps Porzingis (Knicks) como uno de los rookies más hechos después de un lustro de baloncesto profesional en Sevilla de la mano entre otros de Aito García Reneses también tendrán sus opciones si disfrutan de los minutos de juego necesarios.

Sin embargo si tuviera que jugarme el dinero, mi apuesta (con la cabeza) sería Emmanuel Mudiay, muy joven y al que también le falta formación (saltó del instituto al baloncesto profesional) pero que ya sabe lo que es tener la presión de asumir un status de estrella en el baloncesto chino, teniendo que enfrentarse a hombres hechos y derechos. Y ahora que en Denver ya no está Lawson no le faltará tiempo de juego para asumir mando en plaza.

Pero quien de verdad me gustaría que fuese nombrado el mejor novato al final de la temporada (aquí manda más el corazón) es Frank Kaminsky (Hornets). Ciclo completo en la universidad de Wisconsin con lo que ello supone de formación académica y deportiva (aunque también le diese para hacer el ganso). Me recuerda, que me disculpen los entendidos en el baloncesto NCAA, a Christian Laettner, grande, buena lectura del juego, con mano para anotar de fuera, y con buenos fundamentos técnicos para jugar dentro aunque quizás con dificultades para enfrentarse a jugadores muy físicos. Si ganase este premio podría ser una llamada de atención a todos esos directivos que buscan yogurines de un año en el baloncesto universitario desdeñando a jugadores menos llamativos pero hechos y derechos para poder jugar en el baloncesto profesional.

Para quienes se sorprendan de que no haya nombrado hasta ahora al número dos del pasado draft, D´Angelo Russell (Lakers) como candidato al premio de rookie del año sólo tendrán que ver algunos de sus partidos de pretemporada para entenderlo.

Me parece muy bien la elección de potenciales grandes jugadores, pero perder una elección tan alta en un chavalín sin mayores cualidades a día de hoy que unas buenas manos para el pase (también para perder balones a saco, por cierto) pudiendo haber elegido a jugadores interiores de más difícil acceso (Okafor) o versátiles (Porzingis), no me entra en la cabeza como buen seguidor de Lakers que es uno. Ojalá me equivoque, pero necesitará no menos de un par de años para desarrollarse y sin que ello suponga garantía de que llegue al nivel estelar que se le supone a un número tan alto del draft. El responsable de su elección, Mitch Kupchak, a puesto fecha de caducidad a su cargo si en ese tiempo no media un rendimiento acorde con tal selección a cargo del imberbe Russell.

4. Futuribles premios

El premio al entrenador del año recae habitualmente bien en entrenadores de equipos de las primeras posiciones o de las últimas en acceder a playoffs o que consiguen levantar el vuelo de equipos desastrosos el curso anterior consiguiendo una notable mejoría.

En esa última línea podrían estar Jason Kidd o Brad Stevens si continúan subiendo el nivel de sus jóvenes Bucks y Celtics respectivamente. También en esa dirección podría estar Quin Snyder si coloca a los Jazz en el playoff. Y en el primer caso podrían estar Doc Rivers y Kevin McHale si consigue hacer que exploten Clippers o Rockets. Mi apuesta es para Brad Stevens.

Finalmente, en lo que se refiere al mejor jugador defensivo de la temporada, pese a mi querencia habitual por los jugadores de perímetro (Chris Paul podría ser una buena opción) apostaré a que el galardón vuelve este curso al redil del jugador interior tras el poco habitual galardón del curso pasado para Kawhi Leonard. Candidatos: Howard si espabila en Houston para dar la presencia defensiva que necesitan los Rockets para aspirar a todo; Draymond Green como todoterreno defensivo de los Warriors; Ibaka si vuelve a su mejor versión taponadora en los Thunder; DeAndre Jordan como el bastión defensivo de los Clippers aspirantes a todo; y hasta Rudy Gobert en unos Jazz que intentarán meterse en playoffs de la mano de la imponente presencia del pivot francés dentro de la zona.

Sin embargo mi preferido para este premio sería Anthony Davis (Pelicans), capaz de cerrar el paso a la zona de todos sus rivales con su capacidad de intimidación e incluso con movilidad para perseguir en algún caso a jugadores exteriores fuera de ella.

Por último para el premio gordo del curso, el del mejor jugador de la temporada (MVP), habrá una más que enconada batalla a la que además de los candidatos del curso pasado (Curry, Harden, James, Paul, Westbrook) se unirán el recuperado Durant, Anthony Davis y quien sabe si otros jugadores en crecimiento como John Wall en los Wizards.

Mi predilección me llevaría a James Harden como jugón del que disfrutamos en cada acción, pero dado que el año pasado que estuvo estratosférico no consiguió el premio, quizá me vuelva a decantar otra vez de manera más “arriesgada” por Anthony Davis. Vamos, que veo a Davis como el hombre del año en la liga para esta temporada 2015-16 aunque no será fácil que supere su nivel del curso pasado:

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sábado, 23 de junio de 2012

Frases de Baloncesto (15): Larry Bird

Por Jorge

Algunos piensan que la estrella de un equipo, el jugador franquicia que llaman en la NBA, tiene por función asumir la mayoría de los tiros de su equipo para lucimiento personal que le permitan acaparar dinero y portadas.

Larry Bird
Por desgracia esa creencia no sólo pertenece a los aficionados, sino también a algunas de esas supuestas superestrellas que desarrollando un juego individualista se olvidan muchas veces del colectivo (equipo).


Afortunadamente también existen los jugadores que reconociendo su responsabilidad más allá de los ceros de los talones que reciben cada mes, se dedican a hacer mejores a sus compañeros. Cualidad ésta que no es fácil de cuantificar pero que es la característica que realmente distingue a un buen jugador de un jugador extraordinario independientemente de los títulos que se consigan.

"Liderazgo es pelear por un balón perdido, tener a todo el mundo involucrado, a todos los jugadores. Es ser capaz de asumir y delegar. esa es la única manera en la que puedes obtener el respeto de sus compañeros. Es lograr que todos crean en ti y siempre des lo mejor de ti mismo". Larry Bird

Llama la atención que en la frase de la leyenda de los Celtics se mencione esa pelea por un balón perdido como situación del juego en la que la estrella de un equipo tiene que ser ejemplo para sus compañeros. Y es que el “trabajo sucio” suele reservarse para los jugadores menos capaces, pero Larry demuestra que no se le caían los anillos por tener que realizarlo si así servía de ejemplo de cohesión para sus compañeros. Y no fueron pocas las veces que se tiró al suelo para recuperar balones imposibles.

Algunos piensan que el líder de un equipo está para meter la canasta ganadora (o al menos para tirar el tiro importante), pero lo cierto es que debe ser capaz de hacer aquello que su equipo necesite en cada momento: pasar, tirar, defender... e incluso delegar responsabilidades en sus compañeros. La confianza en los otros jugadores será una virtud que llegados los momentos difíciles de un partido será vital para tener mayores opciones de victoria.


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lunes, 23 de abril de 2012

Lecturas de Baloncesto

Por Jorge

“Tiempo muerto”, “Muerte a seis veinticinco”, “La leyenda verde”, y “La fiebre amarilla”. Ficción o no ficción, pero siempre baloncesto.

Lecturas de Baloncesto
En el día internacional del libro como es habitual en esta bitácora, presento brevemente algunas publicaciones que tocan al baloncesto de refilón o como parte importante del argumento principal.

“Tiempo muerto”

Harlan Coben, ganador de los galardones más prestigiosos de novela negra, alcanza fama internacional gracias a su serie de novelas protagonizadas por Myron Bolitar.

Tiempo muerto
Bolitar es un agente deportivo e investigador al que una lesión de rodilla le apartó de hacer carrera en el baloncesto profesional. En “Tiempo muerto” volverá al juego para tratar de resolver la misteriosa desaparición de un jugador.

En esta novela se suceden algunas referencias al baloncesto de la NBA que no desvelaré y que a buen seguro serán fáciles de descubrir por los seguidores habituales del mejor baloncesto del mundo.


"Cuando era más joven le gustaba la presión de la competición, incluso cuando los nervios prácticamente lo paralizaban. Nunca duraban mucho después del inicio del partido. En cuanto establecía contacto físico con un contrincante, luchaba por la posesión de un balón o lanzaba a canasta, (...).

No había experimentado los nervios previos al encuentro durante más de una década, y ahora confirmaba lo que siempre había sospechado: aquel tipo de conmoción esta relacionado con el baloncesto. Nada más. Nunca había sentido nada semejante en los negocios o en su vida privada."

“Muerte a seis veinticinco”
Muerte a 6.25
Jordi Cervera, periodista y escritor, ganó con esta obra el premio edebé de literatura juvenil en 2009. La acción tiene como protagonista a un jugador del Joventut de Badalona que sufre un terrible percance familiar fruto de la venganza de un ex-compañero. Y el sargento de una brigada de investigación tendrá que resolver el caso.

Lenguaje más sencillo y adaptado a un público juvenil con diálogos menos crudos que en la obra de Harlan Coben pero también entretenida y con muchas referencias baloncestísticas.


"Y a pesar de la ansiedad de la carrera, de los latidos turbulentos del corazón, de la respiración que se le corta a sacudidas, su mirada se clava en el centro del blanco. Los dos ojos fijos en un punto. El punto del éxito, el punto del fracaso. Únicamente podrá disparar una vez. Un tiro. Un solo tiro que tiene que ser, a la fuerza, decisivo, letal y definitivo."


“La leyenda verde” y “La fiebre amarilla”

La leyenda verdeLa fiebre amarillaEdiciones JC es una editorial especializada en cine que en los últimos años se ha adentrado en el mundo de la canasta ofreciendo gran variedad de libros sobre jugadores, equipos e historia del baloncesto.

“La leyenda verde” está escrito a dos manos por Antonio Rodríguez y Juan Francisco Escudero, y “La fiebre amarilla” por Vicente Llamas.

Estas dos obras ofrecen un repaso a la historia de los dos equipos (junto a los Bulls de Chicago) que más seguidores tienen en el mundo, y que propiciaron el impulso de la NBA en los 80: los Boston Celtics y Los Angeles Lakers.

En ellas se podrán encontrar multitud de datos, anécdotas, y referencias a los jugadores y momentos más importantes vividos por estos dos equipos.

Quien quiera disfrutar de la lectura, podrá hacerlo sin dejar de disfrutar también de su afición por el baloncesto con estos u otros libros que a buen seguro podrá encontrar en cualquier librería o biblioteca.

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lunes, 23 de junio de 2008

MVP de las finales

Por Jorge

El baloncesto es un deporte que se puede desglosar en todo tipo de estadísticas. Los números no reflejan una visión global y real del juego (os recomiendo que nunca valoréis una actuación por la lectura de un boxscore) pero si puede ayudar a comprender y sobre todo a reflexionar sobre algún detalle.

(fuente: celtics.com)

¿Qué criterio se da para entregar el premio MVP? Aquí parece que los números son muy importantes porque es la medida más objetiva para valorar el impacto de un jugador durante una larga serie de partidos. Parece lógico que ese premio recaiga en un jugador del equipo campeón, independientemente de que en el equipo perdedor exista un jugador que hace unas actuaciones sobrenaturales. A día de hoy, sólo el primer premio MVP de las finales de la NBA fue para un jugador del equipo perdedor: Jerry West de los Lakers en 1969.

El premio ha recaído en Paul Pierce y en principio solo tenían posibilidades Kevin Garnett y Ray Allen. Por cierto, el premio lo otorga la votación entre la prensa especializada estadounidense.

Promedios de Kevin Garnett: 18 puntos (43% de acierto en tiros de campo: parece que Gasol si defiende aunque le cueste recibir halagos por ello), 13 rebotes (mejor reboteador de las finales), 3 asistencias, 2 robos y 3 pérdidas en 38 minutos de juego.

Promedios de Paul Pierce: 22 puntos (43% de acierto en tiros de campo y 39% en tiros de tres), 5 rebotes, 6 asistencias, 1 robo y 4 pérdidas de balón en 39 minutos de juego.

Promedios de Ray Allen: 20 puntos (51% en tiros de campo y 52% en tiros de tres), 5 rebotes, 3 asistencias, 1 robo y 2 pérdidas de balón en 41 minutos de juego.

Analizando más allá de los números, Pierce tuvo un excelente momento (lesión y vuelta al campo para clavar un par de triples decisivos) en el primer partido. Además tuvo un quinto partido en el que fue el soporte básico de los Celtics con 38 puntos aunque su equipo perdió. Pero en su contra, fue muy irregular, pues en el tercer partido se quedo en 6 puntos con 2 de 14 en tiro, y en el sexto y definitivo dio 10 asistencias pero tuvo un porcentaje paupérrimo de 4 de 13. En ocasiones el premio se otorga a un jugador que sin hacer nada del otro mundo, en el partido decisivo tiene una actuación memorable, no fue el caso. No parece muy acertado que el premio sea para un tío que mete sólo un 43% de sus tiros.

Garnett ha sido más completo en su aportación estadística. Además ha sido más regular durante toda la serie, dejando para el partido final su mejor actuación: 26 puntos con buenos porcentajes, y 14 rebotes. Sin embargo el porcentaje global de tiro tampoco le beneficia: 43% siendo el que más ha tirado en su equipo: 18 tiros por partido. Es decir, muchos fallos.

Por último, Ray Allen que venía de hacer unos playoffs discretos y que sólo se fue espabilando durante las finales de conferencia ante los Pistons ha sido el más regular durante los seis partidos. Promediar un 53% en triples y encima anotarlos en momentos muy importantes no tiene precio y además dejo su mejor actuación también para el último partido: 26 puntos con 7 triples (que igualan el record en un partido de las finales). Números a los que se suma una buena defensa sobre Bryant en muchos momentos de la eliminatoria (Kobe se ha quedado en un 40% en tiros de campo).

Conclusión: con los números en la mano la situación está muy repartida. ¿Por qué no un MVP compartido por los tres? Jamás se compartió un MVP de las finales, hubiese sido el colofón perfecto para una gran temporada de los Boston Celtics.

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miércoles, 18 de junio de 2008

Enhorabuena Celtics

Por Jorge

Boston Celtics vuelve a los libros de historia que nunca abandonaron pese a la sequía de títulos. 2007-2008 será recordada como una temporada perfecta. El mejor balance durante la temporada regular y demostrando su dominio desde el principio. La mayor progresión de victorias de una temporada a otra. Titubeos durante los playoffs, pero recuperación y victoria sin paliativos durante las finales.


(fuente foto: nba.com)

La figura indiscutible de este resurgir ha sido Kevin Garnett. Él representa lo que fue Bill Russell en el pasado. Es la vuelta al viejo espíritu de que lo importante es el equipo y el trabajo colectivo.

Garnett ha sabido acaparar la atención de los medios para descargar de responsabilidad a sus compañeros a lo largo de toda la temporada. Asimismo ha insuflado confianza y energía en el vestuario. Jugador que no necesita muchos tiros para hacer estadística, además de aportar en todas las facetas del juego, ha sido el pegamento que ha unido las piezas del equipo y ha supuesto la mejor aportación para la química del grupo.

La defensa ha sido básica para los Celtics durante toda la temporada. Demostrando que hoy en día un equipo basado en su ataque tiene muy complicado ser campeón. La irregularidad de los ataques obliga a un mayor y mejor esfuerzo defensivo. Ello no garantiza la victoria pero si aporta más posibilidades. En ese sentido, Kevin Garnett gracias a su intensidad y esfuerzo ha sido pieza fundamental como en el pasado lo fue Bill Russell.

Es día de fiesta para los seguidores verdes. Seguro que allá donde esté Red Auerbach habrá encendido su puro de la victoria. Enhorabuena a todos los seguidores de los Celtics.

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viernes, 6 de junio de 2008

Celtics 98 – Lakers 88 1er partido Final NBA: así lo he visto

Por Jorge


Bird ha dicho que para que Pierce entre en la historia de los Celtics tiene que ganar un campeonato. Y parece que “The Truth” se lo ha tomado a pecho. Su salida en volandas y su vuelta del vestuario en el tercer, cuarto después de un “susto” de lesión, para clavar dos triples consecutivos fue suficiente para despertar el espíritu celtic y levantar el dubitativo ánimo de sus compañeros, del público del Garden y de todos los aficionados que seguían el partido por televisión.


Lakers manteniendo la calma y el aparente control hasta ese momento no se recuperaon y ya fueron a remolque durante el resto del partido. Y es tan difícil remontar…

DETALLES

La edad y el físico en el baloncesto son fundamentales. El tiempo para ganar experiencia en partidos vitales como éstos, y la salud para permitir el rendimiento adecuado en un deporte tan exigente físicamente hablando. Sam Cassell es buen ejemplo de ello. Su conocimiento del juego y su buen hacer en batallas de playoffs (dos finales con una participación muy importante con Rockets en 1994 y 1995) se demostraron durante el segundo cuarto obligando incluso a un cambio defensivo de Bryant por Fisher. Pero físicamente no está para muchos trotes y por eso se le hecho de menos en la segunda parte, de ahí la dosificación de minutos que le dio “Doc” Rivers. Esta es la diferencia –como ya avisaba en el post anterior de esta bitácora–, entre el baloncesto de los 80 y el actual. En todo caso, se ha demostrado que el jugador inteligente y con recursos técnicos y tácticos puede jugar en cualquier época aunque sea a cuentagotas.

El arbitraje no suele ser muy comentado en la NBA, pero como se ha visto, destaca por su “caserismo”. Llama la atención algunas decisiones pitadas tarde como a la espera de a quién se pueda beneficiar o perjudicar en la jugada. Eso sí, ninguna derrota se puede justificar con errores arbitrales. Los 17 tiros que falló Kobe Bryant –falto de concentración al inicio del partido y que le lastró después–, no fueron culpa del trío arbitral. Eso sí, para asegurar una victoria en campo contrario será necesario por ambos equipos una relativa cómoda diferencia en el marcador cuando lleguen los instantes finales.

La mejor defensa a Kevin GArnett coincidió en el último cuarto con Gasol y Turiaf en el campo. La NBA tiene muy asumida y repartidos los roles. Turiaf es el relevo de Gasol y será difícil que vuelvan a coincidir bastantes minutos a pesar que junto a Fisher, Bryant y Odom parecería ser el mejor quinteto sobre todo en cuanto a equilibrio ataque-defensa. Si hay un entrenado menos dado a los estereotipos y la ortodoxia es Phil Jackson, así que de él dependerá.

PRÓXIMOS PARTIDOS

Esperamos una final muy igualada tal y como ha ido el primer partido, pero este resultado puede ser más determinante de lo que parece un simple 1-0 en la serie. Los Lakers mantuvieron la cara al partido pero la manera de acabar puede minar su ánimo tal y como le pasó a Suns contra los Spurs en su primer partido de primera ronda. Mientras que las dudas de los Celtics pueden quedan cerradas con este resultado y con lo que supone de subida en confianza y energía de cara al futuro. Recordemos la cara de Kevin Garnett al terminar el partido expresando su desahogo de tensión con sus gestos de rabia y energía. Esta victoria ha quitado un peso de encima a los de Boston.
Un guión de Hollywood no habría firmado mejor la salida y entrada triunfal de Paul Pierce –recordando alguna hazaña de Larry Legend– pese a estar en Boston. Ahora depende de Lakers que ese guión sea el de un telefilm de segunda o merecedor de un Oscar. Seguro que Boston tratará de viajar a Los Angeles con un 2-0 y con ganas de recoger ese premio en forma de anillo. Veremos.

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miércoles, 4 de junio de 2008

Disfrutemos de Celtics y Lakers

Por Jorge

Vivimos días convulsos, alegres y excitantes en el mundo del baloncesto.

Convulsos por la reciente destitución del hasta ahora seleccionador nacional Pepu Hernández. Sirva el título de esta bitácora como pequeño homenaje de agradecimiento por haber podido disfrutar bajo sus órdenes de un equipo nacional repleto de buen juego y sobre todo de grandes sensaciones.

Días alegres para el Baskonia (Tau Vitoria) al que felicito por su título de liga ACB. Estas finales me han despertado una reflexión acerca de las dificultades que puede tener un equipo profesional para superar una desventaja inicial por mínima que sea salvo en contadas excepciones. ¿Exceso de riesgo para remontar? ¿Excesiva rigidez táctica? En todo caso, para aquellos desentendidos que consideran que en baloncesto sólo interesan los últimos minutos de los partidos, quizá en estas finales más de uno se haya perdido la esencia.

Y por último días excitantes gracias a la final de la NBA, y no sólo por la participación por primera vez en la historia de un español, Pau Gasol, sino por los recuerdos que me traen como aficionado la vuelta a la vieja rivalidad Celtics-Lakers.

Todavía recuerdo como después de ver el sexto partido de las finales de 1987 (en diferido por TVE, nada comparable a las actuales posibilidades televisivas), bajaba a la calle alucinando y con ganas de comentar con los amigos las maravillas que acababa de ver de un baloncesto que para nosotros era extraterrestre.

Alucinaba con un tipo grande y calvo con aspecto de sabio, y con unas gafas de marciano, que además tiraba un tiro que llamaban skyhook: Kareem Abdul-Jabbar.

Alucinaba con otro jugador que dominaba el juego con una sonrisa de inocencia y desde su puesto de base midiendo 206 cms. ¡Pero si aquí nuestros pivots apenas llegaban a esa estatura!: Earvin “Magic” Johnson.

Y por supuesto alucinaba con un tipo blanco con pinta de granjero que parecía poco rápido, poco fuerte y que apenas se levantaba del suelo, pero que donde ponía el ojo ponía la bola: Larry Bird.

Supongo que mi fidelidad a los Lakers se debe a que aquel partido supuso la cuarta victoria y por tanto el título para el equipo angelino. Pero eso no quita para que sienta simpatía –algo que parece incompatible en el deporte actual– por la mística de los Celtics, y probablemente si la victoria hubiese sido de ellos, ahora sería fiel al orgullo celta.

Aprovechando que 21 años después se repite la final, muchos periodistas y aficionados hablan de la vieja rivalidad entre estos equipos, aunque no todos lo vivieron y eso puede llevar a cometer errores como querer comparar el pasado con el presente.

El tiempo tiende a idealizar los recuerdos de aquellos momentos maravillosos que todos hemos vivido. Sin quitar mérito a la calidad baloncestística de aquella época, ahora se juega en otra dimensión física. La técnica y sobre todo el entendimiento del juego que tenían los grandes jugadores de aquella época (Kareem, Bird, Worthy, Magic, McHale, Parish, etc.) les permitiría jugar ahora, pero físicamente…Los jugadores actuales (Bryant, Garnett, Pierce, Gasol, Ray Allen, Odom, etc.) también hubieran podido jugar en el pasado por su técnica pero además con una superioridad física propia de las mejoras en la genética y en la preparación deportiva actuales.

En todo caso no es momento para comparaciones deportivas y si para disfrutar del juego. La intensidad y la calidad están garantizadas en las finales NBA 2008. Ojalá, los jóvenes aficionados de hoy puedan disfrutar (Cuatro retransmitirá todos los partidos) del espectáculo y la calidad de estas finales, y quizá dentro de más de dos décadas algunos recuerden estos momentos como el espaldarazo definitivo para su afición por este maravilloso deporte.

¡Que disfrutéis!

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