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martes, 16 de junio de 2026

Cromos de BA-LON-CES-TO (8): Kevin McHale

Por Jorge

Este año se cumple el 40 aniversario del conocido como “sweet sixteen”, el decimosexto título de campeón de los Celtics. Un equipo de Boston que se encuentra entre los mejores de la historia, por resultados (récord de 67-15 en temporada regular, ganando 40 de los 41 partidos disputados en casa), y por ser ejemplo de juego colectivo basado en el altruismo con el pase como gran protagonista, liderados por el mítico Larry Bird.

Los buenos aficionados, no solo de Boston, recuerdan el mítico quinteto inicial de aquel equipo: Dennis Johnson al base, Danny Ainge de escolta, Bird de alero, Kevin McHale de ala-pívot y Robert Parish de pívot. Y a ellos habría que sumar a Bill Walton como sexto hombre y K. C. Jones como entrenador. Bird conseguiría su tercer MVP consecutivo en esa temporada, al que sumaría luego el premio como mejor jugador de las finales tras derrotar a los Houston Rockets (4-2).

Para homenajear en cierto modo a aquel equipo, vamos a loar la figura de uno de los integrantes de aquel cinco inicial, al que llegaría después de ser elegido dos años consecutivos como el mejor sexto hombre de la liga (1984 y 1985): Kevin McHale.

Una leyenda con su número retirado en Boston, con estatus de “All Star” (7 veces) y que alcanzó tres anillos de campeón después de jugar cinco finales. Y, sin embargo, pocas veces se le recuerda como a otros a la hora de hacer referencia a grandes jugadores de la historia de la NBA, o ni tan siquiera de aquellos años 80 (y primeros 90) en los que vivió una de las épocas doradas de los Celtics.

Tal vez su olvido se deba a su aspecto desgarbado de carrera errática, por quedar eclipsado por la gran figura de Bird, o simplemente por estar fuera de los cánones del juego espectacular… pero lo cierto es que su estilo fuera de moda ahora (“old school”), era extraordinario: sus “bailes” al poste bajo, su juego sobrio pero efectivo en ambos lados de la pista, y mejorando su rango de tiro con los años para acabar tirando de media distancia (y hasta desde el triple) con cierta eficacia.



Como se puede ver en el anterior vídeo McHale tenía una gran variedad de recursos ofensivos, especialmente en la pintura, con fintas, juegos de pies y finalizaciones variadas. Y en el siguiente vídeo, ya retirado y realizando labores de comentarista para la televisión estadounidense, se le ve haciendo una demostración de una serie de movimientos para hacer el gancho en suspensión:


Por último, aunque utilizamos a McHale para ejemplificar a aquel equipo campeón de los Celtics de 1986, nada mejor que terminar con el vídeo resumen de la NBA (de casi una hora) sobre aquel curso 1985-1986 en el que Boston consiguió su dulce título número 16, para deleite de sus aficionados pero también de cualquier amante del buen baloncesto:

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sábado, 23 de mayo de 2026

100 años de los Harlem Gobetrotters: vínculos con la NBA (II)

Por Jorge

BA-LON-CES-TO continúa honrando a los Harlem Globetrotters en este año en el que se cumple el centenario de su nacimiento, con esta segunda parte que repasa más vínculos de este mítico equipo con la NBA.

Y si la primera parte de este homenaje se cerraba con un Wilt Chamberlain que disfrutó del juego circense de los Globetrotters, y el desarrollo de la línea de tres puntos por parte de Abe Saperstein, ahora toca seguir con un jugador que llegó a la NBA siguiendo cierta relación con los dos anteriores.

“Halcón” Hawkins
Connie Hawkins fue un alero espectacular que no pudo desarrollar todo tu potencial en la NBA porque llegó a la liga tarde y físicamente limitado después de batallar legalmente para demostrar su inocencia, cuando como jugador de la Universidad de Iowa, un escándalo de apuestas (con las que nada tenía que ver) le apartaron del baloncesto universitario y de su ingreso en la NBA.

Así Hawkins, al igual que Chamberlain, aunque por motivos distintos, salió de la universidad teniendo que ganarse la vida, y empezó a jugar profesionalmente en la ABL (American Basketball League), esa competición creada por Saperstein, y de la que sería MVP jugando para los Pittsburgh Rens en 1962. Desaparecida esa liga en 1963, entraría a formar parte de los Harlem Globetrotters del propio Saperstein, para jugar con ellos cuatro temporadas (1963-1967).

En el siguiente vídeo se le puede ver (número 31) participando en un show televisivo con el fondo sonoro del inconfundible “himno” de los Globetrotters, el “Sweet Georgia Brown”:



Más tarde se incorporaría a los Pittsburgh Pipers de la recién creada ABA en la temporada 1967-1968 con los que conseguiría otro MVP, y el título, tras ser el máximo anotador de la competición. Y después de una temporada más en la ABA, ahora sí, resueltas sus disputas legales, entro en la NBA en el curso 1969-1970 para terminar jugando allí siete temporadas entre Phoenix, Lakers y Atlanta.

Derrota… contra Kareem
Los Globetrotters promocionaron y siguen promocionando el baloncesto por el mundo entero con numerosas giras, como la que están haciendo por España en este mes de mayo, y si bien cuentan por victorias la mayoría de sus partidos, alguna vez se toparon con alguna derrota como la que vivieron el 12 de septiembre de 1995 en Viena (Austria) frente a un combinado de veteranas estrellas retiradas de la NBA, con Kareem Abdul-Jabbar al mando.

Kareem, retirado en 1989, y con 48 años, anotó 34 puntos liderando a su equipo del que formaron parte otros legendarios como Artis Gilmore, Jo Jo White y Nate Archibald, para ganar por 91-85 y romper así una racha de 8.829 victorias consecutivas de los Globetrotters.

“Magic”-Bird
El siguiente vínculo de los Globetrotters y la NBA seguro que sorprende a muchos, y es que los legendarios “Magic” Johnson y Larry Bird formaron parte de los Harlem Globetrotters… por un día.

El 2 de noviembre de 2003, los Harlem Globetrotters con “Magic” jugando para ellos (muchos años después de su retirada del baloncesto profesional) se enfrentaron a la Universidad de Michigan State, “alma mater” del propio “Magic”, en un partido que terminó con la victoria del equipo “profesional” por 97-83, en la que fue una pequeña “venganza” de Larry Bird, que después de perder la final universitaria de 1979 contra los Spartans de Michigan, pudo resarcirse con esta victoria porque aquí ejerció de entrenador “honorario” de los Globetrotters, acompañando a su enemigo-amigo más querido, “Magic” Johnson, para esta ocasión tan particular.



“Magic”, fuera de forma como no podía ser de otro modo con 44 años y más de una década después de los Juegos de Barcelona 1992, aún así contribuyó a la victoria de su equipo jugando 16 minutos para anotar 5 puntos y dar 4 asistencias.

Hall of Fame
El Salón de la Fama del Baloncesto (Springfield, Massachusetts) reúne a muchas de las mayores leyendas de la historia del baloncesto a las que se reconoce por su contribución al engrandecimiento de este deporte. Y de él forman parte los Harlem Globetrotters desde el año 2002, ingreso algo tardío después de más de 75 años de historia que ahora llega a los 100.



Además de ese reconocimiento por su impacto global, muchos de los jugadores que formaron parte de este equipo también fueron reconocidos individualmente. Y si dejamos aparte a los que destacaron en la NBA, y al citado Saperstein, que ingresó en 1971, habría que terminar este homenaje reconociendo a algunos de aquellos que hicieron grande el espectáculo de los Globetrotters y que terminaron formando parte del Hall of Fame.

Marques Haynes (clase de 1998), conocido por su extraordinario manejo de balón; Meadowlark Lemon -foto de la izquierda- (clase de 2003), probablemente el “showman” más popular de la historia de los Globetrotters; Lynette Woodard (clase de 2004), la primera mujer en jugar con los Harlem Globetrotters (1985) y pionera del baloncesto femenino; Reece “Goose” Tatum (clase de 2011), uno de los creadores del estilo de juego cómico y divertido que caracteriza al equipo; y, finalmente, a Inman Jackson, Wyatt "Sonny" Boswell y Albert "Runt" Pullins (clase de 2022), jugadores de los denominados "Black Fives", reconocidos como pioneros originarios del baloncesto de los Globetrotters.

Y no se puede terminar este homenaje sin recomendar que todo el que tenga la oportunidad de ver un partido de los Harlem Globetrotters en vivo, lo haga, porque además de poder disfrutar y divertirse con su espectáculo, estará contribuyendo a una pequeña parte de una gran historia del baloncesto.

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lunes, 16 de septiembre de 2024

Resaca olímpica (y III): Oro USA y distancias NBA-FIBA

Por Jorge
Termina la serie de BA-LON-CES-TO sobre la resaca olímpica para abordar en esta tercera entrega el tema sobre el que más se debatió, y que no es otro que la eterna comparación con el “Dream Team” y las distancias mayores o menores entre baloncesto NBA y FIBA. Todo ello a raíz de un oro olímpico estadounidense más “currado” de lo habitual pese a llevar en su plantel a muchos de los mejores jugadores de la liga, con especial mención a tres leyendas como Stephen Curry, Kevin Durant y LeBron James.

Oro olímpico sufrido
El equipo “yankee” las pasó canutas en semifinales frente a Serbia, y luego en el último partido contra Francia algo menos, pero con el equipo galo llegando al final del partido con opciones de victoria, rotas por la definitiva exhibición triplista de Curry:



Por cierto, ese último triple es un claro ejemplo de un “mal tiro”, por selección que no por ejecución… si quien lo tira no fuese él. Pues como vemos en la siguiente imagen, tenía dos compañeros libres a su izquierda a los que pudo haber pasado para que se hiciera un tiro liberado más “cómodo”. Y, este comentario, va para todos esos jugadores, especialmente para los jóvenes que están aprendiendo, que cualquiera no puede hacer ese tipo de tiros, y que una cosa es que seamos tiradores, y otra anotadores como suele pasar con Curry.



Distancias FIBA-NBA más cortas
El apurado oro olímpico conllevó el debate sobre la distancia que separa el baloncesto NBA y el baloncesto FIBA, y aunque esta es una cuestión difícil de dirimir, podemos basarnos en dos puntos para concluir que, sí, la distancia se fue acortando hace ya unos cuantos lustros.

Uno de esos puntos es que ahora los mejores jugadores de la NBA no son estadounidenses (Nikola Jokic, Luka Doncic, Shai Gilgeous-Alexander, Giannis Antetokounmpo), aunque “fichen” alguno como Joel Embiid. Además, los últimos seis premios de MVP fueron a parar a alguno de esos jugadores, y el mejor quinteto de la liga el pasado curso incluyó a esos jugadores mencionados entre paréntesis.

Y a ese punto se puede añadir que la globalización del producto NBA hace que el resto del mundo conozca aquel baloncesto, a sus jugadores, sus métodos de entrenamiento, y al final se genera así una confianza que luego se puede trasladar al juego, cosa que no ocurría en el pasado cuando la NBA era un territorio casi desconocido para el resto.

“Dream Team” vs. Resto USA
Que a otras selecciones posteriores se les añadiera el mismo apelativo que a la primera selección con jugadores NBA les hizo un flaco favor, porque como el original no hubo ni habrá ninguna. Un equipo que incluía a Larry Bird, “Magic” Johnson y Michael Jordan como capitanes fue tremendo. Tres de los mejores jugadores (y mayores iconos) de la historia del baloncesto.

Dicho eso, habría que mirar aquel mítico equipo con la perspectiva que da el tiempo, porque jugaron de maravilla (la videoteca no miente), pero las circunstancias fueron otras, lo que me lleva a decir que tuvieron algunas “ventajas” frente a las siguientes selecciones.

Por un lado el nivel del resto de equipos no era tan alto como ahora, no olvidemos que pocos eran los jugadores del resto de selecciones que habían pisado la NBA, y muchos menos los que lo habían hecho a buen nivel. Y a eso se le unía las recientes separaciones nacionales que dispersaron el talento de potencias como la URSS y Yugoslavia, que tal vez de jugar unidos hubiesen podido hacer más frente a aquel equipo de ensueño.

Por otro lado, la admiración que tenían sus rivales por todos los componentes de aquella selección estadounidense, como se podía comprobar por los continuos gestos de camaradería y las peticiones de foto conjuntas al final de los enfrentamientos, que hasta incluso algunos jugadores de banquillo tomaban esas fotografías mientras se disputaban los partidos, jugó a su favor. Así pues, muchos jugaron contra el “Dream Team” casi derrotados de antemano, y así pudieron jugar “a medio gas”, hasta el punto de no tener que pedir ningún tiempo muerto en toda la competición.

Luego si vamos jugador por jugador, el palmarés y la trayectoria de los miembros del “Dream Team” es increíble… pero no muy lejos de muchos de los que conformaron equipos posteriores, y si hablamos puramente del juego, tenemos que recordar que salvo Jordan que llegaba a la cita olímpica como vigente campeón NBA, los otros dos estandartes de aquel equipo estaban lejos de su mejor baloncesto. Bird se retiró después de jugar en Barcelona por culpa de sus problemas de espalda. Y “Magic” se perdió varios partidos, y aunque llevó muy bien la manija del equipo, no era el mismo después de llevar una temporada ya retirado por culpa del VIH.

Así pues será difícil que vuelva a haber un equipo tan mítico como aquel “Dream Team”, por la coyuntura que se vivió entonces, y si bien ningún equipo se podrá comparar con él en ese sentido, sí los habrá, como los hubo, que tengan jugadores del mismo nivel o superior al momento de disputarse la competición, y que, por tanto, jugarán mejor… aunque sus victorias (si las consiguen, ojo) no sean tan apabullantes por el hecho de tener que hacer frente a una mayor competencia por parte de sus adversarios, y por no gozar de la “reverencia” generalizada.

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sábado, 2 de abril de 2022

Anuncios y Promociones de BA-LON-CES-TO (25): “Magic”-Bird, rivalidad publicitaria en los 80

Por Jorge

“Magic” y Larry Bird cambiaron el rumbo de la NBA con su llegada a la liga en la temporada 1979-80. Su impacto fue tal que también llegó al ámbito de la publicidad protagonizando multitud de campañas publicitarias.

Una de las primeras de sus carreras fue junto a otros deportistas estadounidenses a principios de los 80 para una conocida marca de refrescos.





“Magic” también compartiría protagonismo con la pionera Ann Meyers, la primera mujer que fue contratada por un equipo NBA en 1979. Y aunque al final no consiguiese pasar el periodo de prueba con el equipo de Indiana Pacers, fue toda una figura del baloncesto.



La presencia comercial de Bird y “Magic” continuaría con anuncios para una mítica marca de calzado deportivo junto a otros jugadores de la NBA.



Aquella rivalidad ochentera al modo publicitario se ejemplificó como nunca después de que “Magic” consiguiese el premio al mejor jugador de la temporada relevando así a Larry Bird.



Aquel anuncio terminó de forjar la amistad de estos dos grandes rivales, como se puede ver aquí en un extracto del documental “A Courtship of Rivals”.



Y la rivalidad continuaría muchos años después de la retirada de ambas leyendas bajo la campaña de promoción de las finales que jugarían sus equipos, Celtics y Lakers en este siglo XXI.



Bird y “Magic” fueron grandes dentro y fuera de la pista, y cualquier ocasión es buena para recordar su rivalidad.

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viernes, 11 de enero de 2019

Errores de los medios (7): Libro “Dream Team”

Por Jorge

La última entrada sobre los errores que cometen a veces los medios de comunicación sobre baloncesto data de agosto de 2010, y eso no quiere decir que no se vayan sucediendo de vez en cuando otros más, algunos son simples erratas y otros son producto del desconocimiento y seguramente la desidia a la hora de contrastar algunos datos, y por supuesto las prisas con las que se da la información… y tampoco es cuestión de hacer sangre.

Pero dado que ya tardaba en volver a publicar algún error más o menos flagrante, ahora que estamos en la era de las famosas “fake news”, eso sí, sin llegar a los extremos de las informaciones más transcendentes que tienen que ver con temas políticos y sociales, esta sección vuelve en referencia al libro “Dream Team. La intrahistoria del mejor equipo que ha existido jamás” de Jack McCallum.

Esta obra de 2012 pero traducida en España para la editorial Contra por David Fernández en 2017, cuenta los entresijos del equipo olímpico estadounidense de baloncesto que jugó en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992. Desde su formación hasta la consecución de la medalla de oro.

El libro recoge algunos errores que paso a desgranar. En su página 168 se dice en relación a “Magic” Johnson y su famoso anuncio de retirada por ser portador del virus VIH (7 de noviembre de 1991):

“… y cuando anunció que tenía el virus, el efecto fue como el de un terremoto: amplio y devastador, con réplicas frecuentes. El periódico español “El País” dedicó dos páginas con un artículo titulado: “El hombre mágico: una leyenda viviente y un mito del deporte mundial”. El reportaje mencionaba la visita promocional de Johnson a Barcelona en el verano de 1991 –en una sesión fotográfica, Magic anotó la “primera canasta” en el Palacio Municipal de Deportes de Badalona, el nuevo estadio olímpico de baloncesto- y lamentaba que se comentara que no fuera a jugar la Olimpiada.”


Desconozco como sería el reportaje original de “El País” dado que en la red sólo encuentro un artículo de Santiago Segurola, pero lo que es seguro es que esa primera canasta que se menciona no existió jamás, y es que lo que hizo Johnson en aquella visita fue inaugurar el Palau Sant Jordi y anotar la primera canasta de esa instalación, como se puede ver en la siguiente imagen del reportaje que le dedicó entonces la revista “Gigantes”, cuya portada estaba protagonizada por el propio Epi y el propio "Magic", que en esa visita también hizo un entrenamiento con el Barcelona. Todo ello ya se pudo ver y leer en una entrada anterior que publiqué en este blog, en su sección "Hemeroteca", con motivo del veinte aniversario de los Juegos de Barcelona.

También a lo largo del libro se menciona la reverencia y la consideración que tuvieron los rivales con el “Dream Team”, reconociendo su comportamiento y respeto por el resto de equipos pese a su superioridad. Y en ese sentido se manifiesta Orenga (incluso aparece en los agradecimientos), jugador por entonces de la selección española.

Sin embargo, también se menciona al pivot español en la página 378 como integrante de la selección española que jugó en Atlanta 1996, y donde cuenta que en la ceremonia de inauguración recibieron una respuesta altiva de los integrantes del equipo estadounidense de aquellos juegos olímpicos, demostrando que su estatus y comportamiento nada tenía que ver con el del “Dream Team” pese a que en aquel equipo jugaban varios integrantes del mítico conjunto que estuvo en Barcelona.

Reproduzco aquí el párrafo completo de esa mención:

“Orenga también estuvo en la selección española de 1996. El jugador recuerda estar junto a algunos de los miembros delequipo estadounidense en la ceremonia de inauguración de las Olimpiadas de Atlanta. “Nos miraron y nos preguntaron: ¿De qué selección sois? ¿Contra quién tenéis el primer partido? Y nosotros contestamos: Somos el equipo español y jugamos contra vosotros. Se quedaron como si nada. Enseguida me di cuenta de que no tenían la madurez ni la dedicación del primer Dream Team.”


Seguramente el autor se lía, porque Orenga si estuvo en el Campeonato del Mundo jugado en Toronto en 1994, y entonces España si jugó contra Estados Unidos, sin embargo en los juegos de 1996 en Atlanta es imposible, porque la selección española no se clasificó para jugar esa competición.

Por último el libro contiene otro error, menor, pero error al fin y al cabo, y es que para referirse a la repercusión que tuvo el “Dream Team” en la afición mundial al baloncesto, se rescata la figura de Dirk Nowitzki, y el impacto que supuso esa selección en su afición por el baloncesto. Y se dice que en 2011, el alemán lideró a su equipo, los Dallas Mavericks a ganar el campeonato de la NBA, siendo elegido MVP de esas finales jugadas contra los Miami Heat, pero no “ganó el premio al mejor jugador de la liga” aquella temporada como se cita en la página 380 (el MVP de aquel año fue Derrick Rose). Eso sí, consiguió el MVP de la temporada regular en el curso 2006-2007.

En cualquier caso, más allá de estos errores, el libro tiene 400 páginas, y su lectura puede ser interesante para cualquier aficionado. Los que no vivieron la evolución del “Dream Team” para que aprendan un poco de historia del baloncesto, y para quienes si vieron en acción a este equipo, para conocer algunas anécdotas e intrahistorias que lo rodearon.

El libro contiene muchos capítulos cortos donde se cuenta por ejemplo el origen de la denominación de “Dream Team” (a partir de un artículo que publicó el propio autor en “Sports Illustrated” en 1991) o el simbolismo de la primera canasta del equipo: un tiro anotado por Bird tras pase de “Magic” en el primer partido jugado en el torneo preolímpico frente a Cuba.

En él también se describe la concentración del equipo en Montecarlo con la parranda en el casino, y sobre todo se narra en detalle el conocido como el mejor partido de la historia, que se jugó en un entrenamiento enfrentando a un combinado liderado por “Magic” y otro por Jordan. Por cierto, entre las curiosidades que se recogen en el libro, se dice que en 1989 se planteó la posibilidad de que se jugase un 1x1 en pretemporada éntrelos propios Jordan y Magic. Una lástima que no se celebrase porque hubiese sido digno de ver.

También se mencionan los candidatos que hubo a ocupar ese banquillo, algunas de las relaciones personales de los jugadores, algunas bromas de Barkley con la familia del autor, la selección de los jugadores y la polémica que hubo con Isiah Thomas, que sin embargo tuvo una relación de respeto mutuo con John Stockton hasta el punto que el introductor del base de los Jazz cuando fue incluido en el “Hall of Fame”, fue el propio Thomas:


En definitiva una lectura recomendable de baloncesto más allá de algunas menciones y datos erróneos.

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viernes, 2 de noviembre de 2018

Hemeroteca (15): Basket USA

Por Jorge

El "boom" de las revistas de baloncesto en los 80 del cual dio buena cuenta no hace mucho Antonio Rodríguez y "Endesa Basket Lover", también nos permitió disfrutar del baloncesto yankee gracias a la publicación de "Basket USA" que hoy trae aquí BA-LON-CES-TO en su sección retro-vintage de "Hemeroteca".

A modo de fascículos, "Basket USA" incluían todo tipo de datos y fotografías del baloncesto estadounidense (NBA y NCAA), haciendo referencia a los equipos, entrenadores y grandes jugadores del otro lado del atlántico, en una época en la que era muy difícil que llegará algo por estos lares...



Uno que tiene el honor de disponer de la encuadernación de aquella publicación cortesía de un buen amigo, comparto aquí algunas fotografías de aquel festín visual que hoy nos parecerá añejo ahora que disfrutamos de todas las ventajas de la tecnología (Internet), y que nos permiten recibir información como nunca hubiésemos soñado...



Hágase una idea el lector que en aquellos tiempos no existía internet, y disponer de esta información era todo un lujo que devorábamos hasta el detalle. Y del que debemos estar agradecidos a "Hobby press S.A.", la editora por entonces de la también mítica "Gigantes del Basket".

Una curiosa sección era aquella que se refería a diseccionar el juego y los movimientos de los grandes jugadores de la NBA, como se puede ver en las siguientes imágenes con dibujos de Larry Bird:



Para terminar este pequeño homenaje a esta publicación y su época, mirad la espectacular fotografía de la cubierta interior de las tapas de encuadernación de esta publicación:

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sábado, 23 de abril de 2016

Lecturas de Baloncesto: “Cuando éramos los mejores”

Por Jorge

Una vez más coincidiendo con el día internacional del libro BA-LON-CES-TO anima a todos los aficionados a leer libros de baloncesto mencionando una lectura reciente que espero que guste al menos tanto como me gustó a mí.

“Cuando éramos los mejores” está escrito por Jackie MacMullan, periodista estadounidense reconocida por sus columnas en el “Boston Globe” y por sus trabajos para “Sports Illustrated” y la ESPN. Ganadora del “Curt Gowdy Media Award” que otorga el "Hall of Fame" a destacados cronistas del baloncesto, también participó en la escritura de la biografía de otras estrellas del deporte como Shaquille O´Neal.

El libro escrito en 2009 narra la rivalidad que vivieron Larry Bird y “Magic” Johnson (y sus equipos) resucitando a la NBA en la década de los 80.


El pique entre estos legendarios jugadores nació a partir de la final del baloncesto universitario de 1979 en la que se enfrentaron los Spartans de Michigan State (“Magic”) y los Sycamores de Indiana State (Bird). Sin embargo es curioso como ambos coincidieron antes de ese partido jugando juntos en 1978 dentro de un combinado de jugadores universitarios que se enfrentaría en unos partidos amistosos a las selecciones de Cuba, la Unión Soviética y Yugoslavia.

En el libro se habla de la entrevista que mantuvo Johnson con el famoso entrenador Bobby Knight en el intento por parte de éste de reclutarle para su universidad (Indiana), y en la que luego acabaría jugando, aunque por breve tiempo, Bird. El propio “Magic” elucubra sobre que hubiese pasado de haber llegado a coincidir los dos en aquel equipo.

“Magic” y Bird debutaron en la misma temporada en la NBA (1979-80) pero lo que muchos no sabrán es que una vez disputada la final de la NCAA, los Boston Celtics que ya había elegido en el draft a Bird el año anterior, intentaron que éste jugara los últimos partidos de la temporada 1978-79 con ellos. Sin embargo Bird se negó para poder terminar el curso académico y obtener su título universitario.

También se cuenta como Johnson recibió los consejos de Julius Erving sobre la posibilidad de su temprano salto a la NBA, y que curiosamente le acabaría costando al “Doctor J” el título en 1980, cuando con una actuación prodigiosa de “Magic” en el sexto partido le darían el anillo y el premio de mejor jugador de aquellas finales.


A lo largo de la lectura el lector podrá encontrar curiosidades de lo más variopintas, como el hecho de que Bird viese por televisión ese mencionado sexto partido de 1980 en directo (en esa época las finales se emitían en diferido) gracias a unos amigos que tenía en la cadena televisiva que tenía los derechos de emisión y que le enviaron la señal del partido ¡a un bar!

Como llamativo es también enterarse de que a finales de los 70 y principios de los 80 los equipos locales en la NBA tenían que facilitar una caja de cervezas al final de los partidos al equipo visitante, y Bird como buen bebedor de cerveza lo agradecía poniéndose las botas.

Además de cuestiones meramente deportivas, el libro está también salpicado de detalles personales de las vidas de ambos astros del deporte. Así se cita la afición que tenía la madre de Bird por el baloncesto universitario y como nativa de Indiana era seguidora de la universidad de su estado, siendo su jugador favorito Isiah Thomas. Años más tarde jugando Thomas para los Detroit Pistons protagonizaría (junto a Dennis Rodman) una agria polémica al comentar que Bird y su juego estaban sobrevalorados por el hecho de ser blanco.

No mencionaré más curiosidades para no destripar el libro y quienes estén interesados puedan disfrutar de su lectura. Para los que vivieron el boom del baloncesto NBA en los 80 les hará recordar aquellos tiempos añadiendo algunas anécdotas y detalles que seguramente desconozcan y que sin duda hará que aprecien más si cabe el baloncesto de esos años. Y los aficionados más jóvenes que no vivieron esa época podrán conocer ese baloncesto con palabras que completen el conocimiento que ya tengan a través de la amplia videoteca de que se dispone gracias a Internet:


Aquellos que estéis interesados en más lecturas de baloncesto podéis visitar otras entradas de este blog en los siguientes enlaces:

Libros para entrenadores y otros

"Tiempo muerto", "Muerte a seis veinticinco" y otros

"¿Me puedo quedar la camiseta?"

"El ritmo de la cancha"

"Once anillos" y "Del juego al estadio"

"El baloncesto y la vida" y "Cuadernos de Basket"

Los que conozcáis otros libros interesantes de baloncesto podéis hacer mención de ellos en los comentarios para compartirlos con todos los lectores. Gracias.

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miércoles, 11 de febrero de 2015

Frases de BA-LON-CES-TO (24): Larry Bird III

Por Jorge

No sé a quien corresponde o si me pertenece fruto de un momento de extraña lucidez (que lo dudo), pero en alguna ocasión no sé donde escuché o leí, y eso hizo que empezase a decirla, una frase que explica muy gráficamente, aunque de manera algo despreciativa con otros deportes (las cosas como son), la característica fundamental del baloncesto:
“El fútbol es un deporte que se juega con los pies, el balonmano es un deporte que se juega con las manos, y el baloncesto… es un deporte que se juega con la cabeza.”
Vaya por delante que teniendo alguna queja sobre el fútbol (no es éste el lugar para hablar de ello), tampoco es tanto como para estar en su contra y ni digamos ya en el caso del balonmano que me gusta y me parece un deporte en cierto modo hermano del baloncesto.

El caso es que esta frase me gusta emplearla todas las temporadas cuando la chavalería (y no tan chavalería) a la que entreno está especialmente despistada y no se entera de nada para hacerles comprender la importancia de la concentración y sobre todo de ser inteligentes en el juego.

A lo largo de la historia del baloncesto numerosos jugadores destacaron por sus habilidades e inteligencia en el juego, algo que hoy día parece impensable por la preponderancia de esas condiciones físicas que se observan en las canchas de todo el mundo. Si bien hay que dejar claro que por mucho que nos deslumbren esas capacidades atléticas, a igualdad de condiciones la balanza siempre cae a favor de aquellos jugadores que demuestran mejor cabeza a la hora de tomar decisiones durante el juego.

Larry Bird es buen exponente de ese tipo de jugador que destacaba más por su inteligencia que por sus cualidades físicas si bien tampoco éstas últimas eran tan malas o escasas como siempre se le ha atribuido. Basta con repasar algunos de sus partidos para ver que era más fuerte de lo que pudiera parecer y tenía una notable energía para hacer frente a cualquier rival que se le pusiera por delante.


Bird tiene una frase que ejemplifica bien a las claras la importancia de tomar las mejores decisiones durante el juego en contraposición a las capacidades físicas, con cierto punto de soberbia que sólo se le permite a una leyenda de su calibre, y que fue fruto parece ser de una de esas tan odiosas comparaciones que se suelen dar en el deporte y que tenía como protagonistas al ya no menos legendario Dirk Nowitzki y al propio Bird. Preguntado el mítico alero de los Celtics por un periodista acerca de quien era mejor jugador si el alemán o él, respondió:

“Él es más alto, más rápido, más fuerte, salta y corre más que yo, tira mejor y rebotea más… pero yo soy mejor jugador de baloncesto.” Larry Bird

A veces cuando uno se pasa por algunos entrenamientos ve a jóvenes que corren arriba y abajo como nadie, que tienen una potencia increíble, y una velocidad tal que podrían casi equipararse a cualquier atleta de otros deportes, y sin embargo cada vez que tienen que tomar una decisión con/sin balón se equivocan la mayoría de las veces.

Uno cree que quizás los entrenadores deberían insistir más en la toma de decisiones, en que los jugadores mejoren su conocimiento del juego, vean y lean mejor cada situación del juego, y que desarrollen su técnica para luego saber aplicarla, porque las capacidades físicas siendo muy importantes siempre se pueden trabajar individualmente pero el conocimiento del juego…

Salvando las distancias ahora que se acerca el fin de semana de las estrellas en la NBA del que serán protagonistas, se puede decir que Pau y Marc Gasol podrían ser también claros ejemplos que siguen la estela de esa inteligencia que representaba Larry Bird. Reconociendo como es lógico que tienen unas condiciones físicas notables por naturaleza (sin negarles el trabajo realizado para desarrollarlas), bien alto se puede decir que son dos de los mejores jugadores de la historia gracias a su inteligencia y el conocimiento del juego que atesoran, y que demuestran principalmente en sus habilidades para pasar, y es que el pase requiere de técnica pero más del conocimiento del juego.



La cabeza siempre será fundamental en el baloncesto por mucho que mejoren las cualidades físicas pues si no fuera así bastaría con pasarse por cualquier pista de atletismo o gimnasio para reclutar futuros jugadores, pero afortunadamente no vale sólo con eso, ya lo dijo a su manera Larry Bird.

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martes, 16 de septiembre de 2014

Frases de Baloncesto (23): Larry Bird II

Por Jorge

Se cuenta que Larry Bird en una ocasión encestó en el último segundo de un partido y su equipo ganó. Entonces un periodista le preguntó:

“¿Qué se siente al tener tanta suerte?”.

Y su respuesta fue:

“Curiosamente, cuantas más horas practico este tipo de canastas, más suerte tengo”.
En el siguiente video se pueden ver los últimos lanzamientos de Bird en el concurso de triples de 1988:


Necesitaba encestar los tres últimos para ganar el concurso… y los anotó. Incluso más allá, nada más salir el último balón de sus manos y antes de que entrara alzó su dedo índice seguro de que ganaba. ¿Alguien cree que aquello fue suerte?

A todos nos gusta ganar, pero no todos están dispuestos a hacer lo que es necesario para tener más posibilidades de ganar.

A todos nos gustaría hacer esos pases de fantasía que luego culmina otro compañero en un espectacular alley oop, y sobre todo, a todos nos gustaría encestar como esos grandes jugadores que vemos por la tele.

Hay jugadas para las que muchos no están capacitados porque se requiere de unas condiciones físicas que aunque mejorables no se tienen. El que mide 1.65 lo tiene un poco más difícil para conseguir el mencionado alley oop.

Sin embargo si hay algo en lo que todos podemos ser iguales o en lo que podemos igualarnos a otros deportistas, y eso es gracias al entrenamiento y el tiempo que dedicamos a mejorar los fundamentos del juego. Si quieres meter tus tiros tienes que tirar. El que encesta no lo hace porque dios venga a verle, simplemente entrenó para tener más probabilidades de anotar.


"Tienes que amar este juego para jugar al más alto nivel. Muchos juegan sólo por dinero y muy pocos por amor al juego." Larry Bird

La frase dicha por el legendario jugador en un reportaje de “Informe Robinson” bien se podría trasladar del baloncesto al mundo empresarial o del trabajo, y de cualquier actividad en general, y se podría traducir como hazlo porque te gusta y lo harás mejor.

Me atrevo a corregir o mejor dicho añadir un matiz más a esa frase, y es que no sólo al más alto nivel, sino a cualquiera (jóvenes, pachangas, etc.) sólo se puede o al menos se disfrutará más si se juega por el placer de jugar, por ese amor por el juego que no necesita de ninguna recompensa más que la de la satisfacción personal de intentar hacerlo lo mejor posible.

Éstas frases de Larry Bird pueden servir de ejemplo para toda esa chavalería que ahora comienza una temporada más en el deporte amateur y que bien pueden tomarlas para aplicarlas cada vez que entrenen con su equipo y por su cuenta. Si quieres mejorar, practica, pero hazlo por placer, jamás por obligación para poder disfrutarlo y hacerlo mejor.

Uno que lleva ya tiempo jugando, a nivel amateur por supuesto, puede decir bien alto que juega por placer, y si una mañana se va solo a tirar a canasta lo hace porque le gusta... y curiosamente luego en las pachangas más tiros entran por el aro. Nada ni nadie me obliga más que el gusto de tirar a canasta y disfrutar haciéndolo porque amo el baloncesto y así es... y así será siempre.

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lunes, 23 de junio de 2014

El Baloncesto también es para el verano

Por Jorge

A veces uno tiene la sensación de que la gente, incluso en el baloncesto, desea que acabe la temporada poco menos que para olvidarse de él. Borrón y cuenta nueva. Ya me pondré al día cuando empiece el próximo curso parece pensar algunos. Tal y como nos pasaba (espero que a los chavales de ahora no les pase también) en el colegio.

Me llama sobremanera la atención que incluso para una actividad de ocio que se supone que gusta, el nivel de interés de muchos jóvenes no sea el que se presupone, es decir, alto, más alto desde luego que el de otras actividades que en teoría son menos agradables. Y es que a veces parece que muchos van a los entrenamientos obligados, que el baloncesto es una obligación.

Seguro que en algunos casos esa obligatoriedad viene marcada por los padres, y en otros la falta de interés sea achacable entre otros muchos factores a la figura del entrenador que no hace atractivo e interesante el juego… aunque haya aspectos que no se puedan negociar y que requieran unas exigencias mínimas que se deben cumplir. Pero bueno, ya habrá tiempo de tratar ese tema de discusión.

Ahora llegan las vacaciones y el verano, y con ello la recomendación de que los jóvenes y los no tan jóvenes sigan haciendo deporte, y en especial, baloncesto. A buen seguro que caerá en saco roto en muchos casos, pero no me resigno a volver a realizarla aquí una vez más.

Mi filosofía dice que menos es más siempre o casi, por eso prefiero que la chavalería dedique el tiempo justo pero efectivo al baloncesto, como a otras muchas actividades, y desde luego no soy partidario de echar horas y horas como si no hubiera mañana. Esa idea del sacrificio que supone alcanzar un nivel no va conmigo. No se tiene que sacrificar nada. Hay tiempo para todo. Y como digo, insisto, más no tiene porqué ser mejor.

A nadie le conviene una saturación que pueda suponer un aborrecimiento a medio y largo plazo, está bien tener la mente ocupada con otras muchas actividades… pero siempre que haya algo de espacio para el baloncesto.

El verano es la época ideal para que cualquier chaval o no tan chaval dedique su tiempo de baloncesto a mejorar aquellos aspectos que requieran mejora e incluso para afianzar los que ya se van dominando. Cada uno puede ponerse sus propias rutinas, y si no sabe como hacerlo siempre pueden consultar con sus entrenadores para que les aconsejen (seguro que en el archivo del blog pueden encontrar alguna idea interesante que les sirva).

Una opción será jugar con otra gente, así el streetball es una opción magnífica para mejorar aprendiendo de los movimientos de aquellos con quienes se juega, así como para poner en práctica la mejora en tiro, pase, bote y demás. Por no hablar de lo que supone disfrutar con los amigos habituales y hacerlo también con los nuevos en aquellas pachangas que se juegan en las canchas de los lugares de vacaciones.

Por supuesto también las vacaciones son tiempo para la práctica solitaria, la repetición, la que permite afianzar y mejorar habilidades. El tiro, el bote y determinados movimientos y sus detalles son aquellos que mejor se pueden practicar a solar con la mente puesta en mejorar. Ya lo dice una leyenda del baloncesto:


Y no olvide todo el mundo que se entrena y se juega para aprender, para mejorar, pero sobre todo para disfrutar del baloncesto. Y no se trata de ser mejor que nadie, sino de ser lo mejores jugadores que se pueda llegar a ser por el placer de jugar bien. Esa es la esencia del juego.



*En las próximas semanas y si ninguna circunstancia lo impide BA-LON-CES-TO se toma un descanso. Pero se continuará comentando baloncesto en twitter. Por supuesto quien lo desee puede entretenerse consultando el amplio archivo de textos y videos publicados hasta ahora. Durante este tiempo se harán algunas actualizaciones con varios artículos que no son inéditos pues fueron publicados en su día como colaboración en la web de baloncesto jordanypippen. Felices vacaciones y feliz baloncesto para todos.

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jueves, 23 de mayo de 2013

Los mejores números 33 de la historia de la NBA

Por Jorge

Doscientos doce jugadores de la NBA y ABA utilizaron el número 33 en sus camisetas. Dorsal muy popular en los 80 y 90, ahora sólo lo llevaron diez jugadores durante la temporada 2012-13.


Las curiosidades con el uso de estos dígitos nos lleva a diferentes jugadores que pasaron por el baloncesto español: Jasiskevicius (Barça) en los Warriors, Reggie Johnson (Penya y León) en los Sixers, Pinone (Estudiantes) en los veinticuatro partidos que jugó en la NBA (Hawks), Leon Wood (CAI Zaragoza) en los Nets, y ahora Teletovic (Baskonia) en Brooklyn.

10. Hersey Hawkins

Tirador reputado desde sus años de NCAA eso le llevaría a formar parte de la selección estadounidense, entonces formada por jugadores universitarios, que jugó los Juegos Olímpicos de Seúl (1988), aunque por cierto, no estuvo en la famosa derrota frente a la URSS por lesión.

Luego desarrolló una dilatada carrera profesional con 15 puntos por partido (39% en triples) utilizando este número en los Sixers, los Seattle Supersonics con quienes jugaría la final de 1996, y en su última temporada en activo en los Charlotte Hornets. Elegido en el mejor equipo rookie en 1989 y seleccionado para jugar el All Star Game en 1991.


9. Mike Miller

Todavía en activo, jugó con este número en los Grizzlies con los que conseguiría el premio al mejor sexto hombre de 2006. Antes fue seleccionado para el equipo rookie de 2001 además de ser el rookie del año jugando para los Orlando Magic. Y en 2012 ganó el anillo con los Miami Heat.

Notable tirador, en sus primeros años también destaco por una buena capacidad atlética lo que unido a su manejo de balón le convertiría en un buen alero de la liga.


8. Marc Gasol


En activo, si continúa con su progresión, podría mejorar su posición en esta lista en el futuro. La ausencia actual de pivots en la NBA acrecienta su dominio en la pintura.

Siempre jugando para los Grizzlies fue seleccionado para el segundo mejor quinteto rookie en 2009, jugó el All Star en 2011, elegido mejor defensor del año y miembro del segundo mejor equipo defensivo de 2013.

Jugador de equipo, destaca por la inteligencia en su juego, buen pasador y manejador de balón, hábil en su colocación en la pista, y buena mano en la media distancia.


7. Grant Hill

Recientemente anunció su retirada después de diecinueve temporadas jugando siempre con el número treinta y tres en: Pistons, Orlando Magic, Suns, y Clippers.

Alero con buen manejo de balón podía ejercer funciones de base, buen pasador y tirador de media distancia.

Sus mejores años los pasó en Detroit Pistons y luego las lesiones limitaron su juego hasta el punto que entre los años 2000 y 2004 jugó un total de cuarenta y siete partidos para Orlando con la 2003-04 totalmente en blanco.

Siete veces all star, fue seleccionado en el mejor quinteto de novatos y rookie del año en 1995, cuatro veces en el segundo mejor equipo de la liga, y una en el mejor cinco en 1997. Elegido para formar parte del equipo olímpico estadounidense que ganó el oro en los Juegos de Atlanta en 1996.


6. David Thompson

Jugó con este número en los Denver Nuggetts tanto en la ABA como en la NBA donde tiene su número retirado. Alero afamado ya en su etapa universitaria en Carolina del Norte donde ganó el título universitario en 1974.

Destacó por su capacidad anotadora apoyado en un salto que le valió el apodo de “Skywalker”. Rookie del año y MVP del All Star Game en la ABA en 1976, también jugaría otros cuatro all star en la NBA siendo el MVP en 1979. Elegido para el mejor quinteto de la liga en 1977 y 1978. Forma parte del Hall of Fame desde 1996.


5. Alonzo Mourning


Estrella desde sus tiempos de High School, fue el último descarte de la selección olímpica estadounidense que jugó en Seúl siendo aún jugador de instituto.

En la NBA siempre jugó con el treinta y tres en Charlotte Hornets, Miami Heat (en dos etapas) donde tiene retirado su número, y en los Nets. Siete veces all star, dos veces ganador del premio al mejor defensor del año (1999 y 2000), dos veces en el mejor quinteto de la liga y también en el mejor quinteto defensivo. Ganó el título con los Heat en 2006. Campeón olímpico con los Estados Unidos en 2000.

Notable taponador gracias a su corpulencia y su buen timming de salto, también tenía un buen tiro de media distancia, y en gancho.


4. Pat Ewing

Reconocido desde sus tiempos universitarios en Georgetown, es el máximo anotador en la historia de los New York Knicks, además de dos veces campeón olímpico con Estados Unidos en 1984 y 1992.

Jugó once all star game, formó parte del segundo mejor quinteto de la liga, seis veces, y una vez en el mejor (1990), del mejor quinteto de novatos y rookie del año en 1985, y elegido también dos veces en el segundo mejor equipo defensivo.

Pivot fuerte e intimidador en defensa, en ataque destacaba por el gancho y el tiro de media distancia. Fue elegido entre los cincuenta mejores jugadores de la historia de la NBA en 1996, forma parte del Hall of Fame desde 2008, y por supuesto tiene su número retirado en los Knicks.


3. Scottie Pippen


Toda su carrera la jugó con el número treinta y tres en los Bulls (en dos etapas), Rockets, y Blazers. Alero de condiciones físicas extraordinarias, sus habilidades defensivas le permitían defender a cualquier jugador de perímetro. Su manejo de balón y visión de juego le valieron para poder jugar de base, y también desarrolló un aceptable tiro exterior.

Considerado el escudero de Michael Jordan, lejos de amilanarse ante la presencia del astro de Chicago, lo aprovechó para crecer y mejorar hasta convertirle de un jugador desconocido en sus inicios a uno de los mejores aleros de la historia.

Ocho veces en el mejor quinteto defensivo de la liga, y dos más en el segundo. Tres veces en el mejor quinteto de la liga, dos veces en el segundo, y dos más en el tercero. Siete veces seleccionado para jugar el All Star Game y MVP en 1994.

Ganador de seis anillos con los Bulls, y de dos medallas olímpicas de oro con la selección de Estados Unidos (1992 y 1996). Fue elegido entre los cincuenta mejores jugadores de la historia de la NBA en 1996, miembro del Hall of Fame desde 2010 , y su número está retirado por los Chicago Bulls.


2. Larry Bird


Rookie del año y elegido en el mejor quinteto de novatos en 1980. Nueve veces seleccionado para el mejor quinteto de la liga (ya fue elegido en su primer año en la liga). Tres veces MVP de la temporada (1984-86). Dos veces MVP de las finales en 1984 y 1986. Doce veces All Star y ganador del MVP en 1982. Tres veces elegido en el segundo mejor quinteto defensivo.


Oro olímpico en Barcelona 1992, tiene tres títulos de campeón con los Celtics para quienes jugó toda su carrera, y quienes retiraron su número. Elegido entre los cincuenta mejores jugadores de la historia de la NBA en 1996, forma parte del Hall of Fame desde 1998.

Tras su retirada de las pistas ejercería de entrenador obteniendo el premio al mejor entrenador del año en 1998 con los Pacers a quienes llevó a las finales de 2000. Actualmente ostenta el cargo de presidente de operaciones de baloncesto en Indiana habiendo conseguido también el premio al ejecutivo del año en 2012.


No era rápido, no era fuerte, apenas saltaba, pero fue uno de los mejores jugadores de la historia. Gran tirador (ganó el concurso de triples en tres ocasiones), excelente visión de juego, reboteador, diestro era también muy hábil con su mano izquierda. Muy inteligente sobre la cancha, y como demostró tras su retirada, también fuera de ella.


1. Kareem Abdul-Jabbar


Ningún libro de historia de la NBA estaría completo sin dedicar al menos un capítulo a glosar la figura de Jabbar, uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto sino el mejor.

Dominador desde sus tiempos de instituto en New York, ganó tres títulos universitarios en UCLA (también mejor jugador de esas Final Four) dirigido por el maestro John Wooden. Baste con decir que en esos tiempos se creo una regla por la que estaba prohibido hacer mates pese a que esa no era la jugada que más puntos le hacía anotar.


En la NBA jugaría en Milwaukee Bucks donde ganaría un título (1971) y en Los Angeles Lakers donde ganaría otros cinco. Su calidad y longevidad en las pistas (veinte temporadas en la NBA) le llevan a poseer todo tipo de records siendo el máximo anotador de la historia de la liga.


Rookie del año en 1970, diez veces elegido en el mejor quinteto, dos veces MVP de las finales, seis veces MVP de la temporada regular (record), diecinueve veces seleccionado para jugar el All Star Game (otro record), cinco veces elegido en el mejor quinteto defensivo de la liga…


Elegido entre los cincuenta mejores jugadores de la historia en 1996, y miembro del Hall of Fame desde 1995. Tiene su número retirado en UCLA, los Bucks, y los Lakers.

Pivot con depurada técnica invidivual, era muy inteligente sobre la pista, anotador, pasador, taponador… y creador de su propia marca registrada en el lanzamiento de gancho, el skyhook:


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jueves, 26 de julio de 2012

Dream Team vs USA 2012

Por Jorge

Los Juegos Olímpicos de Londres están apunto de comenzar oficialmente y tras el reciente duelo USA/NBA-España cuasi conmemorativo de los Juegos de Barcelona´92, rescato la
polémica desatada por Kobe Bryant al decir que el actual equipo estadounidense ganaría al mítico “Dream Team”.

USA 2012
Vaya por delante que no pretendo hacer de abogado del diablo pero creo que algo de razón tiene Kobe siempre desde la dificultad que supone opinar en este tipo de casos de baloncesto ficción pues ese posible partido nunca se celebrará más que en nuestra imaginación.

Algunos miembros del legendario “Dream Team” alzaron su voz contra Bryant, entre ellos, “Magic” Johnson que posiblemente fue quien más hizo en su día por apoyar la formación de aquel equipo. La leyenda de los Lakers trató de poner alguna razón objetiva para justificar la victoria de su equipo frente a la selección estadounidense de 2012:

Tuit Magic Johnson
Repasando esos datos que demuestran los meritos de los jugadores del equipo olímpico de 1992 hay que decir que a día de celebrarse los Juegos de Barcelona no eran tan generosos. Los títulos que acumulaba aquel equipo en 1992 eran doce. Luego después sumaron otros once más la pareja Jordan-Pippen, Drexler, y Robinson (gracias a Tim Duncan mayormente).

El equipo actual de Estados Unidos sólo suma siete títulos NBA entre Chandler (con Dallas), LeBron (esta temporada), y los cinco de Kobe. Objetivamente gana el “Dream Team”, pero ¿quién dice que algunos de estos jugadores (James y Durant principalmente) no ganarán más anillos en el futuro? Y por supuesto que unos cuantos de ellos también ingresarán en el Hall of Fame.

Los miembros del “Dream Team”, y todos sus seguidores argumentan para justificar su hipotética victoria que aquel equipo consiguió ganar todos sus partidos (menos al parecer un amistoso frente a un combinado NCAA según se da a conocer en
un reciente documental conmemorativo) por diferencias escandalosas frente a todos su rivales. Este dato, desde luego también es objetivo, no hay más que acudir a las hemerotecas para comprobar los resultados. Ahora bien matizable:

Tuit Jacobo Rivero
Esto quiere decir que en 1992 los jugadores NBA eran considerados dioses mitológicos para el resto del baloncesto internacional, y seguro que si se rescatasen entrevistas y opiniones de jugadores de aquella época sobre el equipo norteamericano, la mayoría coincidía en su imposibilidad de ganarles por no hablar del excesivo respeto que se llego a tener por cuestiones que van incluso más allá de lo deportivo. Un par de ejemplos pueden ilustrar esto:

1) Después de los partidos del “Dream Team” todos los equipos se hacían una fotografía posterior como si hubiesen jugado contra poco menos que los Beatles del basket importando más bien poco el partido en sí.

2) Más allá todavía, durante los propios partidos se dedicaban los jugadores rivales a hacer fotografías de sus ídolos desde el banquillo. En concreto recuerdo ese detalle en las semifinales olímpicas a cargo de todo un equipo lituano que curiosamente era uno de los pocos equipos que podía ser competitivo frente a ellos.

Hoy en día, la NBA se ve de otro modo. Se conoce todo cuanto allí acontece, y los jugadores internacionales no sólo forman parte de esa liga, sino que son piezas importantes en muchos equipos. Esto hace que las reverencias que recibió el “Dream Team” no las reciba el equipo estadounidense ahora, y más después de las derrotas que sufrieron en otras competiciones internacionales después de aquellos juegos. Por no mencionar que cuando los jugadores internacionales son preguntados por el equipo USA, todos hablan con respeto pero también con la seguridad de que se les puede ganar, en un trato de tú a tú, que en otro tiempo no ocurrió.

Conclusión, las diferencias son menores, y a nadie extraña la posibilidad de una derrota yankee independientemente de que aún así sigan siendo favoritos por su alto nivel. Pero la competencia ahora es mayor de la que tuvo que aguantar el “Dream Team”.

El “Dream Team” no fue el mejor equipo posible en 1992, pues faltaron jugadores de los Detroit Pistons como Thomas, Dumars y Rodman, y Shaquille O´Neal como jugador procedente del baloncesto NCAA en vez de un premiado Laettner. Pero sí fue el mejor equipo históricamente hablando, por lo que habían conseguido muchos de ellos, y por lo que después conseguirían otros. Ahora se les ve con mejores ojos por la perspectiva del paso del tiempo y por todo el compendio de sus trayectorias previas en unos casos, y posteriores en otros.

Así conviene aclarar que entonces “Magic” llevaba un año retirado fruto de su contagio del VIH, durante los juegos se perdió varios partidos por problemas en un rodilla, y sin duda no era el Johnson de las finales NBA de 1987. John Stockton también se perdió varios partidos por problemas físicos. Y tampoco era el mejor Stockton (igual que su compañero en los Jazz, Karl Malone) que se vería durante los playoffs y finales de 1997 y 1998. Larry Bird prácticamente no jugó por sus problemas de espalda, y aquellos juegos fueron su última competición oficial. Muy lejos sin duda del Larry de las finales de 1986. Jordan y Pippen siendo extraordinarios, no estarían al nivel excepcional que luego conseguirían en posteriores finales NBA.

Incluso aunque la comparación aquí sea entre los equipos de 1992 y 2012, diría que el equipo olímpico de 1996 era mejor ya que el de Barcelona, pues mantuvo jugadores como Pippen, Barkley, Stockton, Malone, y Robinson siendo mejores jugadores que en el 92, con el añadido de Hakeem Olajuwon, y sumando otros que sin estar a su mejor nivel todavía añadían gran potencial: Shaq, Penny, Payton, Grant Hill.

En todo caso si vemos este quimérico partido como un enfrentamiento entre el palmarés de unos y otros, sin duda la victoria sería del “Dream Team”. Ahora bien si analizamos juego y sobre todo condiciones físicas de entonces y de ahora, no sería imposible... y me inclino por la selección estadounidense actual, que por cierto no olvidemos que no es el mejor equipo posible tampoco hoy en día, pues Wade, Bosh y Howard serían fijos, y estos aparte de sumar otros tres títulos al dato objetivo añaden un nivel de juego y músculo muy notable.

Siempre digo, y sigo manteniendo, que los grandes jugadores de cualquier época podrían jugar ahora y siempre en la NBA debido a su conocimiento del juego, pero también sería de locos pensar que con el nivel físico que ha alcanzado el baloncesto mundial y que ha cambiado el estilo de juego (no hace falta más que repasar un partido de los 80 y otro de la NBA de hoy en día), no aguantarían el ritmo y pese a tener mejor técnica y mucho carisma, al final se impondría las condiciones atléticas actuales que además no están exentas de calidad en el juego. Y pensar lo contrario es anclarse a un pasado y a la mal manida frase a mi juicio de que tiempos pasados fueron mejores, y no creo que sea así.

La mítica, y las sensaciones para aquellos que vimos aquel baloncesto nos trae unos recuerdos fantásticos que los jugadores y equipos actuales no conseguirán borrar, y que además se ven acrecentados porque el paso del tiempo tiende a idealizarlos. Además sobre gustos ya se sabe, y si caen mejor o peor los jugadores de ahora o de entonces es otro tema. El caso es que los actuales jugadores nos aportaran otros recuerdos y sensaciones que no tendrán porqué ser necesariamente peores. Sólo distintos. Aquel fue un baloncesto, ahora se juega otro, y hoy en día vencería éste como en el futuro llegarán otros jugadores y equipos que superarán el baloncesto actual debido a la evolución natural y lógica de nuestro deporte.

El “Dream Team” fue un equipo legendario por ser el primer equipo de Estados Unidos formado por jugadores NBA, y encima de una categoría extraordinaria. Ya aprovecho también para expresar mi desacuerdo con todos esos chupatintas, después de que algún genio del marketing de la NBA utilizase aquello de “Dream Team”, que no paran de utilizar esos mismos términos para referirse al resto de equipos estadounidenses que disputan posteriores competiciones internacionales. Jamás habrá otro “Dream Team”. Aquello fue legendario. Otros equipos podrán superarles en juego, pero seguramente jamás en mítica.

Remato esta polémica, que no llega muy lejos debido insisto a que es baloncesto ficción, con unas palabras divertidas de Larry Bird después de ser preguntado por la opinión de Kobe acerca de la posible derrota del “Dream Team”:

“They probably could (beat us). I haven´t playerd in 20 years and we´re all old now.” Un crack Larry Legend


Este es el último texto de la temporada. Espero volver para después de los juegos de Londres que disfrutaré como todos los aficionados al deporte, especialmente de las competiciones de baloncesto, claro. Aprovecho que ahora es momento de predicciones previas para decir que apuesto por veintitrés medallas para la delegación española. Iluso. Tal vez. Quiero pensar que optimista. Si se piensa que no se va a hacer bien, lo normal es que se haga mal. Siempre pensamiento positivo. ¡Buenos Juegos para todos!

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