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jueves, 2 de octubre de 2025

Hemeroteca (22): Lakers campeones del 2000

Por Jorge

Este 2025 se cumplió un cuarto de siglo del primer anillo de Los Ángeles Lakers de Shaquille O´Neal, Kobe Bryant y Phil Jackson, luego de jugar las finales contra los Indiana Pacers de Reggie Miller dirigidos por el legendario Larry Bird.

El líder de aquellos Lakers en la pista fue un O´Neal imparable que terminó el curso siendo el máximo anotador, M.V.P. del partido “All Star” (compartido con Tim Duncan), M.V.P. de la temporada, y M.V.P. de las finales después de promediar 38 puntos, 17 rebotes, 3 tapones y 2 asistencias en los seis partidos de aquella serie final.



Shaq uno de los “cachondos” por antonomasia de la historia de la NBA, le daba por ponerse motes a cual más extravagante, y en aquella época se sacó el de “El gran Aristóteles” una vez conseguido el premio al mejor jugador de la temporada, y basado en una cita atribuida al filósofo griego que decía: "La excelencia no es un acto singular, sino un hábito".

Sin duda, aquel curso como en varios de los siguientes, el pívot demostró una y otra vez su dominio en la pintura con una combinación de tamaño y agilidad que le hacían imparable, hasta el punto de añadir otros dos títulos más a ese del año 2000 y redondear un estupendo triplete angelino.



Miguel Ángel Paniagua, muchos años agente de jugadores (del mítico Fernando Martín, y por ejemplo, trajo a España a Kevin Magee si no recuerdo mal), hacía referencia entonces a aquel apodo de Shaq en su columna semanal en la revista “Gigantes del Basket” (nº 762).

Productos NBA
También ese año 2000 fue la primera vez si no me equivoco que, casi de manera inmediata, los aficionados de la NBA pudimos disfrutar de algunos productos de recuerdo de aquel éxito deportivo, pues aunque ya por entonces existía internet, estaba lejos de ser lo que es hoy, especialmente en materia comercial, y conseguir aquellos “recuerdos” deportivos no era entonces ni fácil ni habitual.

Así podíamos ver al finalizar el sexto y definitivo partido de la final, como los jugadores de Lakers se ponían la típica camiseta conmemorativa del título (ver foto de Kobe luciéndola junto a Shaq arriba en la portada de “Gigantes”). Y pocas semanas después, gracias a la “Revista Oficial NBA” se podía adquirir esa prenda.

Además, también se pudo conseguir una revista (en inglés) de gran formato, “The big title”, que repasaba aquel campeonato con más de 150 fotografías sobre un papel de gran calidad, y 112 páginas para resumir los mejores momentos de esa temporada 1999-2000.

La revista hacía hincapié en la serie final contra Indiana, pero también se recordaba el MVP del curso para O´Neal…
...se hacía semblanza de Phil Jackson…
se reconocía el despegue de Kobe Bryant como pieza más importante del equipo, sólo por detrás de O´Neal… … y hasta se repasaba también parte de la historia del mítico equipo de púrpura y oro.

25 años del recuerdo de un título, pero también de una época en la que la comunicación en papel todavía tenía su valor.

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domingo, 23 de marzo de 2025

Tributo a Taurasi

Por Jorge

El pasado 25 de febrero, Diana Taurasi anunció su retirada del baloncesto, y diez días después ofreció una rueda de prensa para decir sus últimas palabras como profesional.

Escolta que destacó por su anotación, es la máxima anotadora de la historia de la WNBA (10.646 puntos en temporada regular), su palmarés es tal que bien puede ser considerada la G.O.A.T. (“Greatest of All Time”, la más grande de todos los tiempos) del baloncesto femenino, después de más de 20 años de éxitos individuales y colectivos.

Por desgracia, la historia del baloncesto femenino no es muy grande o mejor dicho, no es muy conocida por haber estado ninguneado durante mucho tiempo, así que no es fácil evaluar a muchas grandes jugadoras de la historia. Sin embargo, queda claro que Taurasi está entre ellas gracias a su historial y su facilidad para anotar, ya que se podría decir parafraseando a un conocido narrador de baloncesto, que se le caían los puntos de las manos, gracias a su habilidad técnica y su carácter competitivo.

Sirva esta entrada en BA-LON-CES-TO para rendir tributo a una de las mejores de la historia, repasando algunos de sus éxitos salpicándolos con vídeos en los que se puede seguir disfrutando de su juego.



Taurasi llegó al baloncesto profesional como número 1 del draft de la WNBA (Women's National Basketball Association) en 2004, después de jugar cuatro años en la Universidad de Connecticut, donde formó parte de los equipos que ganaron tres títulos consecutivos (2002-2004) del baloncesto universitario estadounidense (NCAA). En ese periplo recibiría diferentes premios individuales como ser elegida jugadora universitaria del año y mejor jugadora del torneo final en 2003 y 2004.



Su debut en el baloncesto profesional fue con las Phoenix Mercury el 20 de mayo de 2004 en un partido en el que anotó 22 puntos frente a Sacramento Monarch. Y poco después jugaría con Estados Unidos sus primeros Juegos Olímpicos en Atenas.

Su tiempo con la selección estadounidense se cerró en los Juegos de París en 2024 con su sexta medalla de oro en su sexta participación olímpica, todo un récord al que se suman otras seis medallas en mundiales (cinco oros y un bronce).

El calendario comprimido de la WNBA que se juega en verano, y los grandes contratos que le ofrecieron equipos rusos y turcos, permitieron que Taurasi jugase en el baloncesto FIBA en Europa más allá de los torneos internacionales con su selección. Así añadió a su palmarés seis Euroligas ganadas con Spartak de Moscú (2007-2010) y con UMMC Ekaterimburgo (2013 y 2016), además de varios premios de mejor jugadora.



Como curiosidad, en 2015 el equipo de Ekaterimburgo le ofreció un sueldo hasta quince veces por encima del que cobraría en la WNBA, que le permitió tomarse una temporada de impasse en su trayectoria con las Phoenix Mercury en el verano de aquel año.

Pese a aquel compás de espera, Taurasi jugó un récord de 20 temporadas con las Mercury, hito al que sumar la marca de más puntos anotados en la WNBA, siendo hasta ahora la única jugadora que superó los 10.000 puntos.



En la WNBA además de ganar el premio a la mejor debutante en 2004, fue elegida once veces para jugar el “All Star”, formó parte diez veces del mejor quinteto de la temporada, y fue considerada la mejor jugadora de la temporada (MVP) en 2009. Además fue la mejor anotadora cinco veces, pero su mayor éxito fueron los tres títulos ganados en 2007, 2009 y 2014, siendo la mejor jugadora de las finales en los dos últimos.

Su impacto en el baloncesto fue tal que el vínculo que mantuvo con Kobe Bryant debido al interés que mostró este por el baloncesto femenino tras su retirada, le llevó a ser una de las personalidades que rindió tributo a la leyenda angelina, en un acto celebrado en L.A. tras su fallecimiento.



Taurasi, la “White mamba” homenajearía a la “Black mamba”, Kobe, cambiando su característico número 3 por el 8, el día previo a la celebración del día de Kobe Bryant, 24 de agosto, fecha instaurada así por la ciudad de Los Ángeles como tributo al gran jugador de los Lakers.



La carrera de Diana Taurasi nos dejó muchos momentos de gran baloncesto a los que por suerte siempre podremos volver para disfrutarlos gracias a las videotecas.

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jueves, 23 de enero de 2025

Anuncios y Promociones de BA-LON-CES-TO (28): Kobe Bryant

Por Jorge

Que los estadounidenses son muy buenos a la hora de presentar campañas publicitarias por motivos especiales es reconocido por todos, y aquí traigo otro ejemplo más que sirve para recordar, una vez más, al legendario Kobe Bryant, cuando está a punto de cumplirse cinco años de su triste fallecimiento.

Bryant, se retiró del baloncesto profesional la temporada 2015-2016, y al igual que en cada partido que disputó como visitante fuera de L.A., rivales y público le agasajaron reconociendo su categoría estelar, Nike, uno de sus principales patrocinadores, hizo lo mismo realizando un anuncio especial con motivo de su retirada, que se estrenó el 14 de abril de 2016, justo un día después de su último partido como profesional:



El anuncio juega con el amor que aparece en la letra de esa canción de Otis Redding, “I've been loving you”, para jugar con ese amor y odio que despertó Bryant a lo largo de su carrera. Y en él hacen algunos cameos personajes del mundo de la canasta que participaron de algún modo de la carrera del jugador de los Lakers, como Phil Jackson, Paul Pierce o Rasheed Wallace.

En el siguiente video se puede disfrutar del éxito de Redding cantada en directo durante el Festival Pop de Monterrey en junio de 1967:



Curiosamente, pocos meses después de aquella actuación, Otis Redding falleció en un accidente de avioneta (10 de diciembre de 1967).

Volviendo a Bryant, la última vez que jugó se enfrentaron Lakers y Utah Jazz en un partido con, seguramente, la actuación más increíble que se haya visto en la retirada de un jugador:



Ese partido ya no tenía ninguna transcendencia a efectos deportivos porque Lakers terminaba con él su temporada (no jugaría playoffs), pero Kobe se encargó de darle transcendencia gracias a su enorme actuación individual anotando 60 puntos.

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domingo, 11 de febrero de 2024

El lagunero opina… 2023-24 (IV): Todavía con opciones (28-26 9º oeste)

Por Jorge

La última vez que pasamos por aquí estábamos encantados de festejar la Copa NBA, y desde entonces los Lakers no levantaron cabeza más allá de alguna victoria meritoria para un récord negativo de 14-17 desde aquel título.

La mala racha que llenó portadas sobre posibles traspasos pero al final nada de nada. La franquicia no se movió en el mercado más allá de la adquisición de los descartes tras los últimos movimientos (Spencer Dinnwiddie), así que serán las principales piezas que empezaron el curso las que tengan que llevar al equipo a la postemporada.

17 derrotas
Muchas de ellas fueron dolorosas por la contundencia que muchas veces no se vio reflejada en el marcador final gracias al “maquillaje” angelino obligando a jugar a LeBron James y Anthony Davis más minutos de lo que habría sido recomendable.

Otras fueron llamativas por ocurrir frente a equipos que no están precisamente en la parte alta de las clasificaciones: Atlanta, Houston o Utah. Por no hablar de otras con equipos que están lejos de tener opciones de jugar postemporada: San Antonio, Memphis y Brooklyn.

El bochorno tuvo tal dimensión que el canal de Youtube de Lakers era capaz de destacar la gran actuación de D´Angelo Russell en Utah con 39 puntos (su récord este curso) después de una derrota. Esto es muy común en los tiempos que vivimos, y, por supuesto, sin quitar mérito a este tipo de actuaciones, ¿de qué vale si de lo que se trata es de ganar partidos?

Precisamente, las derrotas y el mal juego apuntaron a Russell como principal candidato a abandonar el barco mediante traspaso, por su defensa o mejor dicho por la falta de la misma, y lejos de afectarle le llevó a jugar su mejor baloncesto durante el mes de enero con estupendos números: 23 puntos y 6 asistencias por partido con un 46% de acierto desde el triple.

14 victorias
No todo fue malo en este tiempo aunque alguna victoria fue “in-extremis” como la conseguida en San Francisco frente a los Warriors (144-145 después de dos prórrogas) con un gran triple doble de James 36-20-12 (récord de carrera en rebotes) en su duelo frente a Stephen Curry (46 puntos y 9 triples).



Y también se ganó a equipos punteros como OKC (2 veces), a los vecinos Clippers, en Boston y también en New York, en una buena racha que invita al optimismo ahora con cuatro victorias de los últimos cinco partidos.

Entre los partidos ganados asistimos a grandes actuaciones como el 8 de 13 en triples de Russell contra los Bulls:



También al récord personal de triples de Austin Reaves (7 de 10) que unido al gran trabajo defensivo de Jarred Vanderbilt en la primera parte sería fundamental para ganar en Boston sin James y Davis:



Incluso en algunos momentos se hizo un gran juego en equipo compartiendo el balón como pasó con las 41 asistencias realizadas frente a los Hornets:



Pelea por la postemporada
Pese al desastre defensivo de algunos partidos y una ofensiva errática de otros que llevo a muchos al pesimismo, lo cierto es que cumplido el ecuador del curso el balance de victorias-derrotas era de 20-21 (décimos del oeste), mejor que la temporada pasada (19-22 y duodécimos entonces).

Y ahora que se vive un buen momento con esas cuatro victorias de los últimos cinco partidos jugados, Lakers tiene récord positivo (28-26 después de ganar a los Pelicans) y continúa en puesto de play-in (novenos) en una clasificación apretada que no termina de definir sus posiciones porque le pisan los talones varios equipos, pero apenas están a dos o tres partidos de la sexta posición que evitaría la eliminatoria previa de postemproada.

A falta de un par de partidos (contra Detroit y en Utah) antes del parón del fin de semana de las estrellas, será importante la recuperación de los lesionados (Cam Reddish, Gabe Vincent, Vanderbilt, etc.) para que a la vuelta del festejo puedan ponerse a punto para afrontar el tramo final de la temporada con el objetivo de alcanzar la mejor posición posible en postemporada.

Estatua de Kobe


Esta entrega de “El lagunero” no podía concluir sin hacer referencia al homenaje que se hizo a Kobe Bryant por el que en los exteriores de la cancha angelina se podrá ver una estatua conmemorativa (la primera de un total de tres que rendirán tributo a este legendario jugador) que hace referencia a los 81 puntos que anotó en su día y que fue uno de los ejemplos de su excelencia en la pista.

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martes, 23 de enero de 2024

Los mejores números 24 de la historia de la NBA

Por Jorge

285 jugadores de la NBA (y la ABA) portaron el número 24 en sus camisetas hasta la fecha, y este curso 2023-24 lo han llevado quince, entre los que destacan algunos jugadores de rol de buen nivel como Pat Connaughton (Bucks), Norman Powell (Clippers), Cam Thomas (Nets), Devin Vassell (Spurs) y Walker Kessler (Jazz), y otros futuribles buenos jugadores como el novato Jordan Hawkins (Pelicans) y el “sophomore” Brandon Miller (Hornets).

La selección de los diez mejores de la historia no fue fácil, y se quedaron fuera grandes anotadores en algunos momentos de su carrera como Jamal Mashburn, Jimmy Jackson, Jeff Malone o Reggie Theus,y otros jugadores de larga y buena carrera como Tom Chambers, Tom Gugliotta, Andre Miller y Paul Millsap.

La razón de recuperar este número está en homenajear al mejor de todos los que usaron el 24 y al que otros como Joel Embiid (Sixers) y Karl Anthony-Towns (Wolves) ya rindieron tributo con motivo de su fallecimiento en 2020.

10.- Bob Netolicky

No le vi jugar pero su palmarés demuestra que tuvo que ser un gran jugador… y siempre jugó con el 24. Sirva su presencia para homenajear a la ABA (sólo jugó en esa liga), y a ese otro baloncesto que hizo recrearse a tanta gente (y que se puede seguir disfrutando gracias a internet), y que permitió continuar con la evolución del juego para llegar a donde estamos.



Ala-pívot que promedió 16 puntos y 9 rebotes en su carrera, fue elegido en el quinteto ideal de novatos en su año rookie, jugó cuatro partidos “all star”, y fue campeón de la ABA dos veces con los Indiana Pacers (1970 y 1972).

9.- Spencer Haywood

Luego de ganar la medalla de oro con la selección de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de 1968 en México, su irrupción en el baloncesto profesional fue maravillosa, promediando 30 puntos y 19,5 rebotes en los Denver Rockets de la ABA para ser elegido novato del año, MVP del “All Star” y MVP de la temporada. Luego jugaría el resto de su carrera en la NBA, continuando a gran nivel en los Seattle Supersonics (25 puntos y 12 rebotes de media) también con el número 24.



8.- Bobby Jones

Jones también comenzó su carrera profesional en la ABA (Denver Nuggets), pero su esplendor fue en Philadelphia, donde ganó el título de la NBA en 1983, curso en el que fue elegido mejor sexto hombre de la liga.



Jugó cinco partidos “All Star” y su faceta más reconocida estuvo en la defensa, siendo elegido para formar parte del mejor quinteto defensivo en todas sus temporadas excepto en la de su retirada.

7.- Bill Bradley

Bradley jugó diez años en la NBA, siempre para New York con el número 24, y si bien su carrera profesional no estuvo individualmente a la altura de sus actuaciones en el baloncesto universitario (30 puntos por partido en Princeton), fue pieza clave en los mejores años de la historia de los Knicks. Ganó los títulos de 1970 y 1973, y ejemplificó al jugador altruista capaz de hacer de todo en la pista en beneficio del equipo.



El dato curioso del palmarés de Bradley es que después de su etapa universitaria en Estados Unidos recibió la beca Rhodes para estudiar dos años en Oxford (Inglaterra), y durante el primer curso compaginó estudios y baloncesto, de tal manera que todas las semanas cogía un avión para jugar la Copa de Europa con la Simmenthal de Milán, ganador del título ese curso 1965-66.

6.- Mark Aguirre

Pequeña debilidad personal, como dejé bien claro en una entrada anterior del blog, para muchos aficionados tal vez este jugador no debería estar en esta lista, pero pocos supieron aprovechar su cuerpo y habilidad técnica en la pintura para sacar ventaja frente a jugadores más grandes que él.



Aguirre jugó con el 24 en sus primeras ocho temporadas en la liga para Dallas Mavericks, promediando 25 puntos por partido y jugando tres partidos “All Star”.

5.- Dennis Johnson

Muchos recordarán a DJ por su etapa en Boston, más veterano con el número 3, pero hasta su llegada allí con el 24 jugó un par de finales con Seattle Supersonics ganando el título de 1979 (MVP), y luego también a gran nivel en Phoenix.



Con Johnson rompo el criterio de haber jugador cinco temporadas con este número en un equipo o diez (o más) en diferentes franquicias, y su caso se justifica porque realmente su mejor baloncesto lo hizo en esta primera etapa de su carrera en la que fue elegido en el mejor quinteto de la liga (1981), jugó cuatro partidos “All Star” (1979-82) y fue elegido cinco veces en el mejor quinteto defensivo (1979-1983).

4.- Sam Jones

Leyenda de los Boston Celtics de finales de los 50 y de los 60, ganó 10 anillos de campeón compartiendo equipo con otros legendarios como Bob Cousy o Bill Russell. Tiene su número 24 retirado en Boston y forma parte del “Salón de la Fama” del baloncesto desde 1984.



Escolta que destacaba por su tiro en suspensión, fue elegido entre los mejores jugadores de la NBA con motivo del 25, del 50 y también del 75 aniversario de la liga.

3.- Rick Barry

Este alero promedió 25 puntos como profesional, y su palmarés es notable tanto en la NBA como en su paso por la ABA. Máximo anotador de la temporada en ambas competiciones, campeón de la NBA (y MVP de las finales) con Golden State Warriors (1975) y de la ABA con los Oakland Oaks (1969), también jugó partidos “All Star” en ambas ligas.



Leyenda que para muchos es conocida por su peculiar manera de tirar los tiros libres (89% de acierto), siempre jugó con el número 24… hasta que llegó a Houston, donde ese número lo usaba el siguiente jugador de la lista, y eso le hizo protagonizar una curiosidad que pocos conocerán, y es que solicitó a la NBA poder jugar con el número 2 en sus partidos de casa, y con el número 4 en los de fuera, para así poder seguir “jugando” con su número favorito.

2.- Moses Malone

Como con otros jugadores de esta lista, Malone fue más conocido a partir de su paso por los Philadelphia 76ers, pero su carrera fue tan longeva, que ya destacó, y mucho, en su primera etapa NBA enlos Houston Rockets jugando con el número 24.

Después de una primera temporada “discreta” en los Rockets promediando 13 puntos y 13 rebotes, luego iría incrementando sus números para jugar los siguientes cinco partidos “All Star” y terminar promediando en su carrera en Houston 24 puntos y 15 rebotes por partido.



En esos años Malone fue el mejor reboteador de la liga, fue elegido MVP de la temporada en 1979 y 1982, y acabaría liderando a su equipo para disputar las finales de 1981 que acabarían perdiendo frente a los Boston Celtics.

1.- Kobe Bryant

Luego de jugar con el número 8 en la primera parte de su carrera NBA, Bryant pasó al 24 a partir de la temporada 2006-2007. MVP de la temporada en 2008:



Si su palmarés ya era extenso antes, con el 24 acabó jugando su mejor baloncesto para liderar a los Lakers a las finales de 2008, y los títulos de 2009 y 2010 junto a Pau Gasol.



Como el jugador más cercano en el tiempo a nuestros días, la mayoría conoce el juego de Kobe Bryant, pero nunca está de más recordar y homenajear a esta leyenda del baloncesto.

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domingo, 23 de enero de 2022

Kobe Bryant: Showboat

Por Jorge

Cuando se va a cumplir el segundo aniversario de la desgraciada muerte de Kobe Bryant volvemos a recordarle gracias al libro "Showboat. La biografía definitiva de Kobe Bryant" de Roland Lazenby, periodista especializado en baloncesto y fútbol americano (que también escribió una biografía de Michael Jordan), que repasa su vida dentro y fuera de la cancha.

El autor comenta en el prólogo que su primera entrevista a Kobe fue antes de su participación en el concurso de mates del “All Star” de 1997 donde le contó cómo le había afectado en su niñez la retirada de “Magic” Johnson cuando anunció que era portador del VIH.

Luego en la introducción se describe a Kobe en el vestuario angelino en Philadelphia después de ganar su segundo campeonato, y al hilo de ser nativo de esa ciudad, se explica la separación de su familia para asombro de los que le conocieron en su niñez, y que algunos atribuyeron a su éxito deportivo y económico. Sobre este tema se volverá muchas veces a lo largo de todo el libro, destapando “trapos sucios” sobre su vida pero con cierta elegancia sin caer en el sensacionalismo y la chabacanería.

La primera parte del libro está dedicado a Joe Bryant, su padre, de quien también se narra un episodio controvertido en su año “rookie”, del que salió absuelto, salvó su matrimonio y a buen seguro que permitió después el nacimiento de Kobe.

Entre los muchos detalles que se cuentan de la carrera de Joe Bryant, se dice que su entrenador en la universidad de La Salle, Paul Westhead, le consideró como un “Magic” Johnson antes de que este apareciese en escena algunos años después. Y bien puede opinar al respecto, porque ese mismo entrenador sería el entrenador de la estrella de los Lakers cuando ganó su primer título NBA en 1980.

Precisamente en Los Angeles, cuando jugó allí Joe Bryant en los Clippers, pudo llevar a Kobe a partidos de los Lakers donde vio en acción a “Magic”, y antes de seguir su carrera en Italia, el jovencito Kobe pudo ver jugar por primera también a Michael Jordan durante los partidos preparatorios del equipo olímpico que jugaría los juegos de 1984.

En la segunda parte del libro se detalla la etapa de Kobe Bryant en el instituto, donde desarrolló su instinto competitivo, y se cuenta las opciones que barajó de seguir luego en el baloncesto universitario que no cuajaron, dando el salto al baloncesto profesional.

Su fama creció incluso jugando en ocasiones con jugadores de la NBA, y hasta Rick Mahorn (conocido por su etapa en los “Bad Boys” de los Pistons) al parecer avisó en aquella época a un periodista acerca de su calidad baloncestista, y eso propició una entrevista a Kobe para el “Newsday” neoyorkino, y que sería su primera aparición pública en un medio nacional.

Luego se cuentan sus primeros años en los Lakers, donde sí se llevaba bien con Shaquille O´Neal (luego cambiarían las cosas), su carácter reservado (Derek Fisher fue de los pocos que se acercaron a él en aquellos tiempos) que uno de los responsables de material de los Lakers achacó a su falta de habilidades sociales, comparándolo un poco con el Kareem Abdul-Jabbar distante de la época del “showtime”.

Otros muchos episodios de la vida personal y deportiva de Kobe que se mencionan a lo largo del libro serán por ejemplo cómo conoció a Vanessa (su futura esposa), la estrategia de Phil Jackson de mejorar la química del equipo (él se centraría en Shaq, y Tex Winter en Kobe), o la llegada de Pau Gasol a quien el autor deja en muy buen lugar al considerar que “se ganó un lugar muy merecido en el panteón de hombres altos de los Lakers”.

El libro fue editado en 2016, pero se incluye en esta edición española un post scriptum de febrero de 2020 con motivo del fallecimiento de Kobe, y donde el autor hace referencia a las preguntas que recibió acerca de cómo sería recordado Bryant.

La traducción seguramente sea mejorable, pero en cualquier caso merece la pena la lectura de muchos pasajes de este “tocho” (664 páginas), porque incluso aquellos que sean fanáticos de los Lakers que es casi lo mismo que decir de Kobe, seguro que encuentran muchos detalles que desconocían de un personaje complejo dentro y fuera de la pista.

Para terminar, como nunca está de más recordar su espectacular juego, disfrutemos con el Kobe más anotador de su carrera (temporada 2005-2006: 35 puntos por partido):

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sábado, 23 de enero de 2021

Kobe Bryant: Mentalidad Mamba

Por Jorge

El próximo día 26 de enero se cumplirá el primer aniversario de la desgraciada muerte de Kobe Bryant (junto a su hija y siete personas más) en un accidente de helicóptero. Y quiero volver a recordarle repasando “Mentalidad Mamba”, un libro que reúne multitud de fotografías de gran calidad junto a los pensamientos de Kobe acerca de esa filosofía que se puede traducir por esfuérzate por ser lo mejor posible.

El prólogo corre a cargo de su compañero y amigo Pau Gasol, la introducción es de Phil Jackson, su entrenador en los éxitos cosechados en los Lakers, y el epílogo es de Andrew D. Berstein, autor de las fotografías que llenan las páginas del libro, y sobre las que habla el mismo Bryant relacionando las imágenes con su juego, con las rivalidades que vivió, y en definitiva con toda su carrera deportiva.

Existe un apartado en el que se presentan fotos con leyendas como Bill Russell, Jerry West, “Magic” Johnson, y a través de ellas reconoce su entusiasmo por hablar con esos históricos como aficionado, pero sobre todo para aprender de sus experiencias y mejorar su juego.

Particularmente me gusta la anécdota que cuenta cuando conoció a Kareem Abdul-Jabbar, y éste le dijo que él ya le había conocido cuando tenía dos años, pero Kobe, como es lógico, no lo recordaba. Y es que su padre jugó en los Clippers, y en esa época guardaba relación con Jabbar, y en una ocasión le puso a su hijo en sus brazos. Por contrapartida, Bryant cuenta como siendo un joven estudiante hizo una redacción sobre la figura deportiva de Kareem.

También repasa su relación con los árbitros (y su lectura del reglamento para buscar resquicios de los que aprovecharse), de sus lesiones, de sus entrenamientos y preparación, de su etapa con la selección estadounidense y de mucho más.

Llama la atención que mencione entre los oponentes defensivos a los que tuvo que hacer frente a jugadores como Cuttino Mobley o Ruben Patterson, que no son jugadores que estarán especialmente en la mente de los aficionados.

Es una edición cuidada con una gran calidad en su papel, dejando brillar las amplias fotografías en las que se descubren detalles de las interioridades de vestuario en la NBA, y donde incluso un seguidor avezado de los Lakers como yo, que vivió toda la carrera de Bryant, descubre detalles olvidados como que en el famoso equipo de los cuatro fantásticos (Shaq, Kobe, Payton y Karl Malone) que alcanzó las finales de 2004, también estaba Bryon Russell, el jugador al que Jordan le metió su famoso tiro definitivo para ganar su sexto anillo en 1998. Ya ni me acordaba de esa otra presencia de un exjugador de Utah en los Lakers.

Por supuesto, también hay un par de páginas dedicadas a dos fotos de Bryant con Pau Gasol, y en el texto que las acompaña, Kobe reconoce que Gasol fue su compañero favorito, y que su relación fue de hermanos más allá del baloncesto, unidos por algo más que el juego, también por intereses culturales comunes.

Por último, quiero destacar unas palabras del epílogo del fotógrafo, miembro del “Hall of Fame” del baloncesto en ese apartado, con las que dice a mi juicio una gran verdad, y es que recuerda la primera fotografía que le hizo en 1996, cuando era rookie, y reconoce que “este joven, al que tantos llamaban el próximo Michael Jordan, iba a convertirse en el gran y único Kobe Bryant”.

Sigamos disfrutando del juego de Kobe gracias a los buenos aficionados que hacen montajes de jugadas como en este ejemplo sobre el curso 2007-2008 en la que Bryant fue premiado como el MVP de la temporada:

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miércoles, 11 de noviembre de 2020

Basket Music (22): Bailando sobre el parqué

Por Jorge

Si bien esta sección suele hace referencia a un personaje que relaciona música y baloncesto, esta vez toca presentar un libro que recoge muchas historias que ejemplifican esa relación: “Bailando sobre el parqué. El apasionante partido baloncesto vs. música” de Óscar Quant.

El autor jugó al baloncesto en sus años mozos, y ahora es músico y lidera una banda, “SkyhookS”, que él mismo define como “un grupo de música pop en el que todas nuestras canciones giran alrededor del mundo del baloncesto”.

El libro comienza con un bonito recuerdo de los dos narradores de baloncesto NBA por excelencia en España, Ramón Trecet (en la frase que abre el libro) y Andrés Montes (en los agradecimientos). Y el prólogo corre a cargo de Raúl López, legendario del baloncesto español, que habla de su relación con la música y la importancia que ésta tuvo en su carrera y en su vida. Y lo cierra con el epílogo Loquillo, músico que también tuvo su etapa baloncestística en la mocedad.

Su lectura se hace amena y fácil porque se distribuye en muchos capítulos corto (separados en cuatro partes a modo de cuatro cuartos), y dejando un espacio para el descanso con fotografías de imágenes sorprendentes de baloncesto y música donde se puede ver por ejemplo a la extraordinaria jugadora australiana Liz Cambage pinchando en un festival de música, o la portada de algunos discos.

Las anécdotas y los datos curiosos sobre baloncesto y música se suceden a lo largo de todas sus páginas, haciendo especial mención a la relación de las grandes estrellas del baloncesto NBA con la música: Bill Walton, “Magic” Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, Pete Maravich, Michael Jordan, Dennis Rodman, Shaquille O´Neal, Kobe Bryant, LeBron James… y también a músicos de renombre como Grateful Dead, Michael Jackson, Whitney Houston, Red Hot Chili Peppers, Prince, Pearl Jam, Mick Jagger…

El libro permite conocer los pinitos que hizo Kobe Bryant en la música, llegando a hacer un disco cuya edición fue cancelada por la discográfica. O también la existencia de unas escenas de baloncesto de un partido entre grandes filósofos y jugadores de los Knicks que se eliminaron del montaje final de “Annie Hall”, película de Woody Allen, gran aficionado a la música y el baloncesto, y de quien se incluye alguna que otra frase de esas que no nos puede dejar indiferentes: “Créanlo, incluso para ser así de malo, debo ensayar todos los días”, refiriéndose a sus habilidades con el clarinete, instrumento que toca en la “New Orleans Jazz Band”.

También hay capítulos que relatan la obra y milagros de determinados jugadores (Manute Bol, Nate Davis, Wilt Chamberlain) bajo la excusa de que el grupo del autor hizo una canción sobre ellos, pero no por ello dejan de ser interesantes por las historias que se cuentan.

Y como no podía ser de otro modo, el libro tiene un capítulo sobre la relación de Kareem Abdul-Jabbar con el jazz, en el que se incluye la traducción de un texto del propio Jabbar en el que reflexiona sobre lo que supone esta música para él, y se remata con una lista de sus discos favoritos.

El autor considera el baloncesto el quinto elemento del hip-hop (junto al breakdance, los grafittis, el rap y los DJ´s) y aprovecha para relacionar las zapatillas Air Jordan con esta cultura, y apunta detalles sorprendentes sobre la influencia de la música en el diseño de algunos de sus modelos. Y posiblemente el capítulo más amplio es el dedicado al streetball para comentar sus orígenes, míticos jugadores de la calle en New York, la cancha más famosa, y hasta mencionar lugares de juego en España.

Es tal la cantidad de temas musicales con el baloncesto como protagonista que aparecen en el libro (como anécdota hay un listado de hasta 36 canciones que mencionan a “Magic” Johnson) que con su permiso me serviré de él para ir desgranando algunos de ellos en esta sección de “Basket Music”. Y aquí dejo una lista de reproducción de Youtube del autor que incluye muchos de los temas tratados en él:



Como en todo libro que incluye una cantidad notable de datos, existe el riesgo de cometer algún error, y en este caso no es una excepción. Así el autor coloca el “All Star” de 1989 en Dallas en vez de Houston, que es donde se jugó. Y menciona “Juego mortal” como el título de la película “Juego con la muerte” (“Game of death”) de Bruce Lee en la que aparece Abdul-Jabbar. Y cuando cita que Wilt Chamberlain es el único jugador de la historia que fue nombrado novato del año y MVP de la NBA en la misma temporada, también se equivoca, pues Wes Unseld también lo fue en 1969.

Luego en una mención al legendario entrenador de los Celtics, “Red” Auerbach, se añade una nota al pie de página donde se indica que ganó dieciséis títulos con Boston. Tal vez convendría aclarar que de ellos “sólo” nueve lo fueron como entrenador, y los otros siete los hizo en calidad de ejecutivo del equipo. Y si se cita a Al Attles, compañero de Wilt Chamberlain en Philadelphia, como posterior mánager general de los Golden State Warriors, cosa que es cierta, la verdad es que su posterior papel más relevante después de colgar las botas fue como entrenador de ese equipo cuando fueron campeones en 1975.

El autor también confiesa sus predilecciones y gustos baloncestísticos y musicales a lo largo del libro, en los que se puede coincidir o no, eso es lo de menos, pero también hace algún comentario que quizá no se ajuste demasiado a la realidad, como cuando al acercarse a los devaneos musicales de Lonzo Ball, denomina a éste como un “base anotador”, e incluso el recuerdo le juega una mala pasada al confundir el homenaje que recibió Michael Jordan en el “All Star Game” de 2003 cuando en el descanso de ese partido Mariah Carey cantó en su honor, cosa que hizo enfundada en una camiseta-vestido con el número 23 de los Wizards, equipo en el que jugaba por entonces Jordan, y no en una camiseta vintage de los Bulls como menciona él.



En cualquier caso, si la música y el baloncesto son tus aficiones, y te gustan las historias que relacionan ambas disciplinas, este libro tiene que estar en la estantería de tu particular biblioteca.

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domingo, 23 de agosto de 2020

Cromos de BA-LON-CES-TO (3): Kobe Bryant

Por Jorge

BA-LON-CES-TO está activo en agosto de manera especial debido a las circunstancias excepcionales que hace que la NBA esté jugando ahora sus playoffs, y esta actividad lleva a coincidir esta entrada con el primer aniversario del nacimiento de Kobe Bryant después de su trágico fallecimiento el pasado enero.

El paso del tiempo y por desgracia la muerte de una leyenda revaloriza todo aquello que está relacionado con ella. ¿Cuánto puede valer el primer cromo de “Upper Deck” de Kobe Bryant?

La tarjeta se corresponde con su temporada rookie (1996-97), por eso no incluye ningún tipo de estadística NBA. Eso sí, el texto remarca los extraordinarios números que promedió en su última temporada jugando en el instituto.

La imagen frontal del cromo muestra a Bryant posando durante una entrada a canasta, con la peculiaridad de lucir una protección en su brazo izquierdo, y es que en aquella su primera temporada comenzó su larga lista de lesiones con una fractura en su muñeca izquierda mientras jugaba una pachanga varias semanas antes de empezar el campamento de pretemporada con los Lakers.

El reverso del cromo tiene la imagen de un Bryant desafiante, clásica pose de un jovencito recién llegado a la liga que quiere comerse el mundo. Esta fotografía pertenece, como la frontal, a la tradicional sesión de fotos que hace la NBA cada verano con todos los recién llegados a la liga.

Estos días aprovechando este aniversario se sucederán diferentes homenajes a la figura de Kobe Bryant. Orange County, el condado californiano situado al sur de Los Ángeles en el que residía, declaró el 24 de agosto, fecha coincidente con los dorsales que lució Bryant en su camiseta angelina, como el día de Kobe Bryant en homenaje a la estrella de los Lakers. Y también la compañía de artículos deportivos que le patrocinaba aprovechará para poner a la venta, por primera vez desde su muerte, todo tipo de productos relacionados con la “Mamba”.



Hoy Kobe habría cumplidos 42 años, y es un buen momento para volver a recordarle en su temporada de novato en la NBA a través de uno de sus cromos.

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martes, 11 de febrero de 2020

Recuerdos de Kobe Bryant

Por Jorge

La primera noticia que tuve de Kobe Bryant fue en el verano de 1996 cuando se conoció que Jerry West, hombre fuerte de los despachos de Lakers por aquel entonces, traspasaba a Vlade Divac por un jovencito elegido en el draft por los Charlotte Hornets (número 13) que venía directamente del instituto sin pasar por el baloncesto universitario.

La primera sensación es que el manager general se había vuelto loco porque Divac era de los pocos jugadores fiables del equipo y además era el único pívot de garantías. Y por el contrario, ese chaval no dejaba de ser una incógnita que todavía no había cumplido los 18 años (23 de agosto de 1978).

Ahora bien, cuando Lakers fichó también ese verano (18 de julio de 1996) a Shaquille O´Neal, finalista con los Orlando Magic en 1995, los seguidores angelinos empezamos a soñar con volver a pelear por títulos una vez que se venía de una dura transición tras el fin del “showtime”.

Creo recordar que las primeras imágenes de aquel equipo me llegaron a través de un programa deportivo que emitía en abierto canal plus los sábados, “Transworld Sport”, y en el que se ofreció un reportaje sobre la pretemporada angelina con su concentración en Hawaii, y los seguidores “babeábamos” imaginando lo que podrían ser esos Lakers…

Recuerdo que el primer partido oficial de O´Neal con la camiseta de los Lakers, en el Staples, y frente a los Phoenix Suns fue retransmitido una tarde de viernes en diferido, con la narración de Andrés Montes y los comentarios de Santiago Segurola. Algunos esperábamos también el debut de Bryant…



…pero no jugó. Y su debut oficial tuvo que esperar un par de días cuando los Minnesota Timberwolves visitaron L.A. y Kobe falló un tiro jugando 6 minutos y 22 segundos. No sería hasta su primer partido en el Madison cuando Bryant anotaría su primer punto de tiro libre.



Lo cierto es que aquel curso Kobe jugó menos de lo que hubiera querido (poco más de 15 minutos por partido), probablemente porque siendo físicamente bueno, estaba falto de músculo, y además Del Harris quizás era un entrenador algo conservador al que le bastaba con explotar a Shaq como figura principal del equipo.

En cualquier caso, Bryant dejó entrever su clase y todos seguíamos soñando (seguramente como él) de poder verle crecer…



Y justo después de su primera temporada en la liga tuve la suerte de poder ver a Bryant en persona. Era el final del verano, septiembre de 1997, y Kobe estaba en Madrid a través de la firma de zapatillas que le calzaba, firmando autógrafos en un conocido centro comercial, y allá que fui con mi ejemplar de la revista “Gigantes” de la que era portada con motivo de su participación en el concurso de mates que ganó en el “All Star Weekend” de Cleveland.



No sé cómo me enteré de aquella firma, imagino que lo vi en alguna publicación, tal vez en la propia “Gigantes”, y la verdad es que no estaba especialmente emocionado por ir a ese acto promocional, de hecho fui porque me pillaba de camino… Y lo cierto es que cuando llegué a la planta de deportes de aquellos grandes almacenes, no era especialmente larga la cola que había, y mientras esperaba vi por allí a una guapa mujer negra que deduje, y no me equivoqué, que era su madre. Mientras él compartía mesa con otro joven que tenía pinta de ser un colega.

Bryant tenía su cabeza cubierta por un gorro de la marca que le patrocinaba, y que escondería su nuevo look para la temporada que estaba por empezar, con el pelo largo, lejos de la cabeza rapada que había lucido el curso anterior.

Cuando llegó mi turno, le ofrecí mi revista para la firma (al resto les firmaba un poster promocional de su marca) y después de hacerlo, le ofrecí la mano en señal de agradecimiento, y puedo aseguraros que entonces sí, quedé impresionado. Me agarró con tal decisión y fuerza, y me miró a los ojos serio y firme, que os diría que hasta que en cierto modo me acongojó. Mirándole, me llamó la atención su antebrazo, fuerte y definido, sin duda fruto de un trabajo duro de gimnasio durante la pretemporada que pretendía cambiar el tipo más enclenque que había lucido anteriormente.

Ese autógrafo es el único que tengo de una celebridad, antes lo intenté con “Magic” Johnson, pero no pudo ser. Y lo guardo con cierto orgullo y lo comparto en la imagen que podéis ver al inicio de este texto.

Mencionando algunos avatares de su carrera y el recuerdo que tengo de ellos, tengo que decir que inicialmente me gustaba su técnica y elegancia de juego, pero tenía dudas sobre su estilo demasiado “chupón”, aunque siempre confiaba que se adaptaría para jugar más en equipo como así ocurrió en cierto modo después…

…y también tengo que decir que en la “disputa” que manteníamos los aficionados entre él y Shaq, mi favorito era O´Neal… y probablemente sigue siendo así. Eso sí, también le defendí siempre de aquellos que concedían todo el mérito de los anillos de aquella época a Shaq, y por ejemplo me alegré de su actuación vital en el cuarto partido de las finales del año 2000 cuando con Shaquille con problemas de faltas tuvo que ver como resolvía el partido el joven Bryant para dar una ventaja de 3-1 a los Lakers (frente a los Indiana Pacers) en su camino al título.



Por cierto, por aquellos años era abonado de canal plus, por lo que pude ver algunos partidos magníficos de esta pareja, y recuerdo dos en particular, uno el séptimo partido de las finales del oeste de 2000 en el Staples con Lakers entrando en el último cuarto con una desventaja tal contra los Blazers, que no invitaba al optimismo... y se consiguió dar la vuelta al marcador; y por otro lado, también el séptimo de la final del oeste de 2002 en Sacramento contra los Kings que se tuvo que ir a la prórroga para decidir qué equipo jugaba las finales aquel curso.

Un bonito recuerdo que tengo de aquellos tiempos que toca en cierto modo a la figura de Bryant, es que el primer equipo que entrené tuvo la deferencia de regalarme por mi cumpleaños la camiseta morada de los Lakers con el número 8. Nunca olvidaré esa sorpresa inesperada dentro del vestuario abriendo el regalo y emocionado por tal detalle. Esa camiseta la utilizo poco, pero suelo echarle un ojo en el armario para recordar ese entrañable momento, y lógicamente la lucí estos días para ir a jugar al baloncesto y homenajear modestamente así a Kobe Bryant anotando algunas canastas.

Después de los anillos de 2000, 2001 y 2002, aquella relación que se comentaba que era exclusivamente deportiva entre Shaq y Kobe, se rompió después del varapalo de la derrota en las finales de 2004 contra los Detroit Pistons, una vez que a esa pareja se había unido otras dos estrellas, aunque venidas a menos, como Karl Malone y Gary Payton. Y no me entraba en la cabeza que por muy diferentes que fueran lejos de la pista, no fueran capaces de continuar juntos dentro por una cuestión de egos. Y por supuesto, para mí el perdedor y culpable de esa situación fue Kobe, y en cierto modo así se demostró después, ya que O´Neal se marchó a Miami donde jugó un par de finales de conferencia y ganó el anillo en 2006 junto a Dwyane Wade, mientras Bryant se dedicaba a destrozar estadísticas individuales… sin opciones ni tan siquiera de acercarse a pelear por el título.

Eso sí, en aquella época no dejaba de disfrutar de sus hazañas individuales, y si hay que destacar alguna, como no, la noche de los 81 puntos, que no recuerdo como me llegó la noticia, si a través de internet o de la televisión, pero lo que sí recuerdo es que por entonces no era abonado de canal plus, pero habiendo traspasado ese abono a mi hermano, le llamé inmediatamente una vez que me enteré que iban a repetir el partido, para que me lo grabara. Así que tuve que esperar algunos días para poder ver esa exhibición, sin saber si había abusado del tiro forzando, si había jugado los minutos de la basura con el resultado ya decidido… y la verdad es que me quedé alucinado viéndolo y comprobando que salvo algún tiro, todos habían sido necesarios para conseguir la victoria.



Luego del merecido MVP de 2007, Kobe recibiría un regalo inesperado que nos pilló por sorpresa a todos los seguidores españoles de los Lakers. A mí particularmente me pilló la noticia del traspaso de Pau Gasol de Memphis a L.A. (febrero de 2008) escuchando la radio mientras me duchaba recién llegado de entrenar, y no me lo podía creer. Además prácticamente a cambio de nada… aunque en la operación estuvieron implicados los derechos sobre Marc Gasol que drafteado por los Lakers en 2007 (número 48 en segunda ronda) pasaban a los Grizzlies. En cualquier caso entonces se pensaba en el presente y con la llegada de Pau se abrió otra puerta para que volvieran los triunfos…

…y lo cierto es que llegaron muy pronto porque se jugaron las finales de la NBA ese año contra el “Big Three” de los Boston Celtics. Todo un éxito si tenemos en cuenta de donde se venía… si no fuera porque siempre es un fracaso la derrota para competidores como Gasol y sobre todo Bryant.

El verano de 2008 trajo otro reconocimiento en forma de medalla de oro olímpica para Kobe Bryant, que ejerció de capitán de un equipo estadounidense denominado “Redeem Team” que tuvo entre ceja y ceja el empeño de redimirse de sus anteriores fracasos para conseguir el primer puesto de los juegos olímpicos una vez que lo habían perdido en 2004.



La conexión Kobe-Gasol también se produjo en esos juegos con Estados Unidos y España jugando posiblemente el mejor partido de baloncesto FIBA de la historia, dejándonos una actuación vital de Bryant en el último cuarto para ganar el oro ante el empuje de Pau y los suyos. Como se supo después, aquella situación trajo una anécdota del carácter ganador y motivador de Kobe, que dejó su medalla de oro olímpica en la taquilla de Pau en el vestuario de los Lakers para recordarle quien era el ganador, pero también para animarle a que no volviera a perder aquel año las finales…

No sé hasta que punto eso motivo a Gasol, pero lo cierto es que esta vez sí, los Lakers ganaron los anillos de 2009 (contra Orlando Magic) y 2010 (contra los Celtics), y con Kobe recogiendo también los premios de MVP de sendas finales. Y así al fin había conseguido Bryant salir de la alargada sombra de Shaq en lo que a títulos y reconocimiento se refería para entrar ahora sí en el Olimpo de los mejores de la historia.

Después de ese verano de 2010, concretamente en octubre tuve el honor de volver a ver Kobe Bryant otra vez en vivo, pero esta vez en acción, sobre la pista de baloncesto. Los Lakers jugarían entonces un partido amistoso de pretemporada en el Palau Sant Jordi de Barcelona contra el Barça, y una vez que se conoció esa posibilidad meses antes, compré un par de entradas y hasta allí que fui con un amigo. No eran las mejores localidades, el precio de éstas no estaban a mi alcance, pero en cualquier caso pude ver a Bryant y a los Lakers vigentes campeones en directo… aunque terminaron perdiendo el partido, cosa que por supuesto era lo de menos.

El recuerdo más nítido que tengo de aquel partido fue el pique que se marcó Kobe con Pete McKeal, que por cierto, era un jugador físicamente notable en la ACB de aquella época, y sin embargo parecía uno más ante la imponente figura de un Bryant que seguramente se había machacado en el gimnasio aquel verano. Vídeos, fotos y todo lo que viví sobre aquel encuentro ya lo compartí en otra entrada del blog, así que no me extenderé aquí otra vez.

Kobe y Pau volvieron a encontrase un par de años después en otra final olímpica (Londres, 2012) con el mismo resultado, victoria estadounidense, y nueva muestra de cariño y respeto de Bryant hacia él y en general hacia todo el combinado español.

Y aquel sería el último gran éxito colectivo de Bryant una vez que el paso del tiempo, el cambio de estilo de juego, las lesiones y la pobre gestión en los despachos angelinos (que no se recuperaron de la salida de Phil Jackson del banquillo) le llevaron a vivir sus últimos años haciendo crecer su figura al superar su dura lesión en el Aquiles, menudo recuerdo ese también… pero con pocas victorias.

Su última temporada recibió el agasajo de las aficiones en cada última visita que hacía Lakers, y si bien no me gustó que se “arrastrase” cuando ya no había posibilidades competitivas, y en cierto modo lastrando las opciones de mercado por su alto contrato, todo valió la pena gracias a la guinda de su último partido.

¡50 tiros! ¡60 puntos! Y como en los 81, otra vez decisivos para conseguir la última victoria de su carrera.



Luego vendría la retirada de sus dos números, el Óscar por el cortometraje de animación que reflejaba como había sido su trayectoria baloncestista, y su implicación con los más jóvenes pero también con los profesionales por enseñar sus trucos para mejorar su juego, y en particular en el ámbito del baloncesto femenino… hasta su trágica muerte.



Para terminar con este repaso a los recuerdos más relevantes que me quedan de Kobe Bryant, posiblemente el más destacado desde el punto de vista deportivo es aquel que por lo sabido de él, le imaginabas siempre entrenando, esforzándose por mejorar, analizando detalles del juego, y en general, viviendo apasionadamente cada momento relacionado con el baloncesto. Sin duda toda una fuente de motivación para quienes amamos el baloncesto.

Un ejemplo que puede ilustrar ese amor por el juego es que si bien durante su carrera Kobe fue en ocasiones acusado de ir deliberadamente a por el MVP de algunos partidos “All Star” (ganó cuatro de esos premios en 2003, 2007, 2009 y 2011), pero lo cierto es que posiblemente fuera de los últimos jugadores que se tomó realmente en serio ese partido, y así recuerdo algunos piques, e incluso esfuerzos defensivos que no se consideran propios de tal evento, y es que él encontraba cualquier resquicio para motivarse y dar lo mejor de sí mismo en cada ocasión.



Kobe Bryant jugó aproximadamente 1800 partidos en su carrera si contamos temporada regular, playoffs, amistosos, partidos de las estrellas y con la selección de Estados Unidos. Y puedo decir que como aficionado de los Lakers, fácilmente le vi en el 70% de ellos, y quizá me quede corto, con lo que puedo decir orgulloso que disfrute de su juego. Afortunadamente internet facilita que hoy en día se tengan al alcance muchos de esos partidos y multitud de reportajes que ayudaran a los aficionados a mantenerle en el recuerdo. Por mi parte, sólo quise compartir con todos algunos de los que me quedaban en la memoria, especialmente los que pude vivir en vivo. Sigamos disfrutando de su juego y de sus enseñanzas.

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domingo, 2 de febrero de 2020

El lagunero… El día que no quisimos vivir

Por Jorge

Iniciado el mes de febrero tocaría que el lagunero repasara la última quincena de la temporada de Lakers, pero la muerte de Kobe Bryant cambia esa dinámica porque el pesar hacen imposible referirse ahora a la competición.

Muchas leyendas del baloncesto murieron, pero cuando se produce de manera repentina y trágica (como ocurrió con Fernando Martín o Drazen Petrovic en sendos accidentes de tráfico), cuesta asimilarlo como ejemplificó Pau Gasol, compañero, rival y amigo de Bryant, porque se produce un shock que te deja hecho polvo:



Al igual que ocurre con la muerte de otros personajes históricos de la vida pública, todos recordaremos el momento en que nos enteramos del fallecimiento de Kobe, qué hacíamos y qué sentimos.

En mi caso la noticia me llegó, como no, viendo baloncesto. Miraba por televisión un partido de la liga femenina, Valencia Basket-Perfumerías Avenida, a la vez que hacía otros quehaceres, y fue entonces cuando Marta Fernández, la exjugadora y comentarista de teledeporte, dijo que le estaba llegando por twitter información sobre el fallecimiento de Bryant. Y aunque a la vez que veía el partido estaba a otras cosas, me sobresalté: “¿CÓMO?”

Inmediatamente también fui a las redes sociales y revisé incrédulo lo que se decía en ellas. Los grupos de whatsapp de baloncesto eran un hervidero de comentarios. La casualidad hace que tenga un amigo viviendo en California, y nos fue contando lo que allí se decía a través de la televisión americana.

No queríamos creerlo, confiábamos en que el característico sensacionalismo de TMZ estuviese mostrando otro ejemplo de rumor que se iba a perder en el limbo por ausencia de confirmación… pero por desgracia no fue así.

La verdad es que al principio, aunque sobrecogido, esa sensación de no querer aceptar esa realidad hizo que no me sintiera especialmente afectado, pero según fueron pasando los minutos y las horas la tristeza se fue adueñando de mí, y todo se podría resumir en el mensaje de whatsapp que envió un amigo entrenador, breve y claro:

“Tengo un malestar encima… ¡Qué pena!”

Los comentarios posteriores de muchos aficionados al baloncesto, y especialmente de los Lakers, coinciden en que esta muerte se siente como si fuese la de un amigo o hasta de un familiar. Y es que no olvidemos que para quienes le vieron jugar (literalmente) durante más de mil partidos (liga regular, amistosos, playoffs, all star, selección estadounidense), así como en innumerables reportajes y entrevistas, leyendo artículos o disfrutando de sus espectaculares fotografías, como es mi caso, ciertamente se convirtió en una presencia deportivamente hablando muy cercana, y es lógica esa tristeza por su muerte.

Las muestras de reconocimiento que se dieron hacia Kobe Bryant una vez que se conoció la tragedia del accidente de helicóptero que le costó la vida a él, a una de sus hijas y a otras siete personas fueron multitudinarias, y aquí recopilo algunas de las que me parecen más relevantes para que comprobemos la magnitud de su figura como icono del baloncesto y del deporte en general.

El máximo anotador de la historia de la NBA, Kareem Abdul-Jabbar, alabó su figura más allá de su condición de leyenda del deporte:



Además otros legendarios como “Magic” Johnson, Shaquille O´Neal, Michael Jordan, y por supuesto la NBA, mostraron sus condolencias y pesar, pero también otros deportistas como Rafa Nadal, o personajes de renombre en la vida pública como Barack Obama:













También sus rivales mostraron su respeto como en el caso de la selección española, contra la que Kobe jugó con la selección estadounidense las finales olímpicas de 2008 y 2012:



La misma noche del día de su fallecimiento los homenajes se sucedieron en todas las canchas donde se jugaron partidos:





Y fue especialmente emotivo ver a algunos jugadores llorando antes de empezar a jugar, e incluso durante el juego, y las declaraciones con voces rotas por el dolor de algunos entrenadores.

Días después, y una vez que los Lakers aplazaron el derbi angelino con los Clippers, otros equipos se dedicaron a realizar homenajes a Kobe, con especial mención para los vídeos emitidos por los Sixers, equipo de la ciudad natal de Bryant, el del rival por excelencia de los Lakers, los Boston Celtics, y el de los vecinos Clippers:







Y entonces los Lakers jugaron su primer partido tras la muerte de Bryant en el Staples contra los Blazers el pasado viernes, y como no podía ser de otro modo se sucedieron los gestos emocionantes recordando a Kobe:





James Worthy, mítico alero de los Lakers del “showtime” y ahora comentarista del equipo, comentó en su primera intervención tras el fallecimiento de Kobe que animarse los unos a los otros era lo único que podían hacer los tristes seguidores angelinos…



...y añadiría que Bryant nos dejó multitud de recuerdos, y ese es el consuelo que nos queda a los aficionados, ahora nos queda poder seguir disfrutando de su juego y sus enseñanzas.

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