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lunes, 11 de mayo de 2026

100 años de los Harlem Gobetrotters: vínculos con la NBA (I)

Por Jorge

Los Harlem Globetrotters, el equipo festivo del baloncesto por excelencia, está de aniversario, este 2026 cumple 100 años.

Y BA-LON-CES-TO quiere homenajearles por esta efeméride con un par de entradas en las que comentar algunas de sus particulares vinculaciones con la NBA, no sin antes apuntar brevemente algunos detalles sobre su nacimiento.

Orígenes
El origen de esta "institución" del baloncesto se remonta al verano de 1926 cuando un grupo de antiguos alumnos de la Wendell Phillips High School, instituto para afroamericanos de la zona sur de Chicago, formaron un equipo de baloncesto en el Giles Post, sección de la American Legion (organización de veteranos de guerra).

A finales de 1927 contactarían con los propietarios de la sala Savoy con la idea de formar parte de los espectáculos que este salón de baile ofrecía al público, y así nacieron los Savoy Big Five. Meses más tarde un conflicto salarial hizo que la mayoría de sus integrantes organizaran su propio equipo, al que llamaron Globe Trotters.

Abe Saperstein, entrenador de aquel equipo, pasaría a ejercer como mánager a partir de marzo de 1929, cambiándole el nombre por el de New York Harlem Globe Trotters. Harlem era considerado entonces como el epicentro de la cultura afroestadounidense, y el cambio fue un truco publicitario para volver al equipo más atractivo para sus giras... que con el tiempo se extenderían por todo el mundo, jugando miles de partidos en más de cien países distintos.

Nacimiento de la NBA
La NBA nació en 1946-1947, aunque originalmente se llamaba BAA (Basketball Association of America), y de su fusión con otra competición profesional, la NBL(National Basketball League), antes del curso 1949-1950, se creó la denominación que ahora es mundialmente conocida como NBA.

Los Lakers jugaron inicialmente en la NBL una vez que se compró la franquicia de los Detroit Gems y se trasladaron a Minneapolis, y en esa liga ganarían el campeonato en la temporada 1947-1948. Luego se unieron a la BAA, ganando también el campeonato del siguiente curso 1948-1949, justo antes de la citada fusión entre BAA y NBL.

Minneapolis Lakers estaba liderado por George Mikan, legendario pívot de aquella época que gracias a su tamaño (2,08 m) muy por encima de la media de altura en aquellos tiempos, pudo dominar en un baloncesto más lento que nada se parece al actual. Así pues los Lakers como ganadores de la NBL y también candidatos a ese título que luego conseguierían en 1949, eran uno de los equipos más populares entonces, apunte a considerar para entender el que sería primer gran vínculo de los Globetrotters con la NBA.

Harlem Globetrotters contra Minneapolis Lakers
Los Harlem Globetrotters jugaron su primer partido como visitantes en Hinckley, Illinois, el 7 de enero de 1927. Al principio su juego era puramente competitivo, lejos del espectáculo colorido con el que se les conoce ahora, y los malabarismos se irían introduciendo a medida de que iba ganando sus partidos con demasiada facilidad.

Espectáculo aparte, los Globetrotters también continuarían jugando partidos más “serios” a lo largo de su historia, siendo los primeros más recordados los que jugaron y ganaron en 1948 y 1949 contra los populares Minneapolis Lakers.

Aquellos históricos partidos de exhibición que se jugaban compartiendo cartel con partidos de competición oficial de la NBA, partieron de una idea de Saperstein (responsable de los Globetrotters) y Max Winter (gerente general de los Lakers), quienes querían demostrar qué equipo era el mejor del país, en una época en la que la segregación racial no permitía que los jugadores afroamericanos formaran parte de la NBA.

Los resultados de aquellos partidos fueron:
19 de febrero de 1948: Harlem Globetrotters 61 - 59 Minneapolis Lakers (Chicago Stadium)
28 de febrero de 1949: Harlem Globetrotters 49 - 45 Minneapolis Lakers (Chicago Stadium)



La rivalidad Globetrotters-Lakers tendría continuidad en el tiempo con seis partidos más que siempre se decantarían del lado de los de Minneapolis:
14 de marzo de 1949: Minneapolis Lakers 68 - 53 Harlem Globetrotters (Minneapolis Auditorium)
21 de febrero de 1950: Minneapolis Lakers 76 - 60 Harlem Globetrotters (Chicago Stadium)
20 de marzo de 1950: Minneapolis Lakers 69 - 54 Harlem Globetrotters (St. Paul Auditorium)
23 de febrero de 1951: Minneapolis Lakers 72 – 68 Harlem Globetrotters (Chicago Stadium)
2 de enero de 1952: Minneapolis Lakers 84 – 60 Harlem Globetrotters (Chicago Stadium)
3 de enero de 1958: Minneapolis Lakers 111 – 100 Harlem Globetrotters (Chicago Stadium)

Sin embargo, aquellas primeras victorias de los Globetrotters fueron un paso fundamental para demostrar que los jugadores negros tenían tan buenas o mejores cualidades en la pista que sus homólogos blancos, y que por tanto su incorporación a la NBA no iba hacer más que enriquecer el juego. Y en cierto modo así se abrieron las puertas de esta competición a la llegada en 1950 de los primeros jugadores de raza negra.

Cooper, "Sweetwater"... y Chamberlain
Earl Lloyd sería el primer jugador negro en disputar un partido oficial en la NBA, debutando el 31 de octubre de 1950 con los Washington Capitols. Y luego le seguirían varios días después otros pioneros como Chuck Cooper, primer jugador de raza negra elegido en el draft (puesto 14 de 2ª ronda por los Boston Celtics), y Nat "Sweetwater" Clifton, estos dos, exjugadores de los Harlem Globetrotters.

Luego años más tarde el siguiente gran jugador de los Globetrotters que llegaría a la NBA fue Wilt Chamberlain en la temporada 1959-1960. Y es que la que sería después una de las grandes estrellas de la NBA, decidió dejar la Universidad de Kansas en 1958, antes de su graduación, y como entonces las reglas de la NBA impedían debutar en la liga a ningún jugador hasta que su clase original se graduara, Wilt acabó firmando con los Globetrotters por unos 50.000 dólares, convirtiéndose así esta en su primera etapa en el baloncesto profesional.



Chamberlain jugaría con los Globetrotters durante la gira de la temporada 1958-1959, y siempre reconoció disfrutar de aquella etapa de su carrera. Y el 9 de marzo de 2000 se convertiría en el primer jugador honrado con la retirada de su número 13 que nadie más podrá utilizar en los Globetrotters. Lástima que este reconocimiento le llegó tarde para poder haberlo disfrutado en vida, pues falleció prematuramente unos meses antes, el 12 de octubre de 1999.

Para cerrar esta primera parte de este homenaje a los Harlem Globetrotters y sus vínculos con la NBA, decir que Abe Saperstein, su primer gran impulsor, intentó sin éxito en 1951 que el equipo se convirtiera en una franquicia de la NBA, por lo que decidió crear la American Basketball League, de la cual fue comisionado entre 1961 y 1962. Y si bien aquella liga acabaría desapareciendo 18 meses después de su creación, algo quedó de aquella experiencia, ya que la línea de tres puntos, originaria de la ABL, fue adoptada en 1967 por la ABA (American Basketball Association), luego pasó a la NBA, y en la actualidad está asimilada por todas las competiciones del mundo.

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domingo, 2 de febrero de 2025

Polémica NBA: Muchos triples, menos juego de pívot (II)

Por Jorge

Hace varias semanas inicie una reflexión sobre el abuso del triple, donde dejé claro que la clave estaba en la selección de los tiros, es decir, que la queja debería estar en los errores y el desacierto más que en el hecho de tirar más o menos. Y ahora le toca el turno a comentar sobre la ausencia de juego al poste bajo.

Evolución del pívot
Los más veteranos recordamos que los pívots de antes estaban para poner bloqueos, cargar el rebote de ataque, defender y poco más… salvo que estuvieras en el club de los elegidos, léase Kareem Abdul-Jabbar o Wilt Chamberlain, si nos referimos a la “prehistoria” de la NBA, y Hakeem Olajuwon, Tim Duncan o Shaquille O´Neal si nos remontamos a finales del siglo pasado y principio de éste. Pívots que marcaban la diferencia, y por cuyas manos tenía que pasar la pelota casi en cada uno de los ataques de sus equipos.



Muchos nostálgicos se quejan de que ya no hay “bailarines” al poste bajo que destaquen por su juego de pies, pero no estoy tan de acuerdo, Joel Embiid (Sixers), Nikola Jokic (Nuggets), Anthony Davis (Lakers), Ivica Zubac (Clippers) y algunos más, son interiores que ahora pueden volver loco a sus defensores con sus pivotes y giros en la pintura, sin embargo, los pívots van también por otros caminos y al igual que ellos juegan por fuera, los jugadores de perímetro también pisan la zona más de lo que se hacía antes.

Si por jugar de pívot nos referimos a que se pase la pelota al poste bajo, pues sí, eso es una rara avis en la NBA de hoy. Así entendido, salvo en los casos de tres o cuatro equipos que cuentan con un jugador muy grande y habilidoso para jugar en esa posición, apenas si llegan balones allí. Sin embargo, eso no impide ver ciertos movimientos en la pintura de jugadores que llegan en bote y se giran para hacer un tiro a la media vuelta, igual que podía hacerlo antes un pívot que recibía y hacía ese movimiento después de una finta previa.

Ahora los pívots pueden (o les dejan) hacer otras cosas, y así tenemos el ejemplo de Domantas Sabonis (Kings), jugador que suele estar siempre entre los mejores de la liga en la estadística de puntos por bloqueo puesto (sí, en la NBA hay datos para todo), pero además puede subir la pelota (recuerdo que en su día ganó un concurso de habilidades del “All Star”), repartir juego y tirar triples, además de jugar alguna vez en el poste y pegarse en la pintura por los rebotes.

Y el mejor jugador de la liga es un pívot: Jokic. El pívot de Denver está ya entre los mejores interiores de siempre, hasta el punto de que no podría contradecir a nadie que me dijera que es el mejor de la historia por mucho que, en mi caso, tenga otras preferencias. Y es que nunca vimos un pívot tan completo como él. Capaz de jugar en la pintura y superar a cualquier con juegos de pies, fintas y habilidades que no parecen corresponderse con un físico (aparentemente tosco) como el suyo. Además puede subir la pelota y dirigir los ataques de su equipo, repartir juego desde el poste alto, y hasta tirar triples (y meterlos, que es lo importante, pues está entre los mejores porcentajes de acierto de la liga).

Jugar de pívot nunca fue fácil
Está claro que el exceso de triples y el llamado “small ball” (juego con jugadores de perímetro) no facilita jugar al poste ni el juego del pívot clásico, pero tampoco podemos olvidar que para los jugadores interiores nunca fue fácil jugar en la pintura, y siempre es más cómodo jugar por fuera (menos contacto, menos golpes). Para qué te vas a estar “pegando” por ganar la posición, si o no te pasan o encima te pitan falta de ataque si el que “pega” eres tú cuando a ti te estuvieron “breando” antes:



La supuesta ventaja física de un pívot frente a un jugador de perímetro (aunque ahora éstos tienen tamaños y pesos muy parecidos) suele ir en su contra, y es que si el pívot “sopla” a su defensor y sale despedido por una cuestión puramente física (más un poco del método Stanislavski), será falta sí o sí. Aquí podemos ver un ejemplo de esta temporada:



¿Cambiarán las reglas para equilibrar el juego?
El diferente criterio arbitral que rige la defensa de perímetro o interior no facilita el juego de los pívots. Mientras que a un jugador de fuera el mínimo toque puede considerarse falta, por ejemplo, ya sea conduciendo el balón o saliendo de un bloqueo, el pívot necesita que se le cuelguen tres o cuatro jugadores de los brazos como si fuera un árbol (que le pregunten a O´Neal) para que la piten.

En el pasado, si eras un pívot imparable había que buscar la manera de reducir ese dominio. Y así pasó, por ejemplo, en los años 50 (inicios de la NBA) cuando la superioridad de George Mikan fue vista como un peligro, y se decidió aumentar el tamaño de la zona duplicando las dimensiones del área restringida de 1,8 metros (6 pies) a 3,6 metros (12 pies) en 1952. La idea era alejar a Mikan del aro para reducir su dominio, y aunque sus números bajaron, lideraría a sus Minneapolis Lakers a ganar un par de títulos más.

Más tarde, en los años 60, Chamberlain sería la razón para volver a agrandar la zona (en 1964) aumentando el área restringida de 3,6 metros a 4,8 (16 pies) en un intento por dificultar su dominio del juego.

Incluso en la NCAA también quiso controlar el dominio de los pívots a finales de los 60, más concretamente para evitar la superioridad del jugador de UCLA, Lew Alcindor (más tarde Abdul-Jabbar), prohibiendo los mates. La medida no tuvo mucho éxito porque siguió liderando a su universidad para conseguir más títulos. Y, de hecho, el mismo dice que esa limitación le ayudó a mejorar su técnica individual añadiendo más recursos a su juego.

Si en el pasado se pretendió equilibrar el juego limitando las posibilidades de los jugadores interiores, ¿cambiarán las reglas para limitar el tiro de tres puntos? Algunos barajan la posibilidad de eliminar los triples desde las esquinas. Otros citan la opción de alejar la línea de tres puntos, aunque mucho tendrían que hacerlo para que tiren sólo los mejores tiradores, y así permitir que se busquen más tiros de media distancia y al poste bajo. Veremos.

A la espera de posibles cambios que permitan un juego más equilibrado en la NBA, igual que disfruté del juego en el pasado, disfruto ahora, y lo haré en el futuro, porque siempre hubo, hay y habrá partidos buenos y malos que vendrán determinados por el acierto, ya se hagan tiros de tres o se la juegue un pívot en el poste, porque igual se puede apreciar una buena circulaciónn de balón para llegar a un triple abierto como de un balón interior que termina con un gancho en la pintura. Por cierto, animo a los nostálgicos a ver una decena de partidos NBA de una semana al azar, para contabilizar el número de balones interiores que se juegan. Tal vez se sorprendan... para bien.

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miércoles, 11 de noviembre de 2020

Basket Music (22): Bailando sobre el parqué

Por Jorge

Si bien esta sección suele hace referencia a un personaje que relaciona música y baloncesto, esta vez toca presentar un libro que recoge muchas historias que ejemplifican esa relación: “Bailando sobre el parqué. El apasionante partido baloncesto vs. música” de Óscar Quant.

El autor jugó al baloncesto en sus años mozos, y ahora es músico y lidera una banda, “SkyhookS”, que él mismo define como “un grupo de música pop en el que todas nuestras canciones giran alrededor del mundo del baloncesto”.

El libro comienza con un bonito recuerdo de los dos narradores de baloncesto NBA por excelencia en España, Ramón Trecet (en la frase que abre el libro) y Andrés Montes (en los agradecimientos). Y el prólogo corre a cargo de Raúl López, legendario del baloncesto español, que habla de su relación con la música y la importancia que ésta tuvo en su carrera y en su vida. Y lo cierra con el epílogo Loquillo, músico que también tuvo su etapa baloncestística en la mocedad.

Su lectura se hace amena y fácil porque se distribuye en muchos capítulos corto (separados en cuatro partes a modo de cuatro cuartos), y dejando un espacio para el descanso con fotografías de imágenes sorprendentes de baloncesto y música donde se puede ver por ejemplo a la extraordinaria jugadora australiana Liz Cambage pinchando en un festival de música, o la portada de algunos discos.

Las anécdotas y los datos curiosos sobre baloncesto y música se suceden a lo largo de todas sus páginas, haciendo especial mención a la relación de las grandes estrellas del baloncesto NBA con la música: Bill Walton, “Magic” Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, Pete Maravich, Michael Jordan, Dennis Rodman, Shaquille O´Neal, Kobe Bryant, LeBron James… y también a músicos de renombre como Grateful Dead, Michael Jackson, Whitney Houston, Red Hot Chili Peppers, Prince, Pearl Jam, Mick Jagger…

El libro permite conocer los pinitos que hizo Kobe Bryant en la música, llegando a hacer un disco cuya edición fue cancelada por la discográfica. O también la existencia de unas escenas de baloncesto de un partido entre grandes filósofos y jugadores de los Knicks que se eliminaron del montaje final de “Annie Hall”, película de Woody Allen, gran aficionado a la música y el baloncesto, y de quien se incluye alguna que otra frase de esas que no nos puede dejar indiferentes: “Créanlo, incluso para ser así de malo, debo ensayar todos los días”, refiriéndose a sus habilidades con el clarinete, instrumento que toca en la “New Orleans Jazz Band”.

También hay capítulos que relatan la obra y milagros de determinados jugadores (Manute Bol, Nate Davis, Wilt Chamberlain) bajo la excusa de que el grupo del autor hizo una canción sobre ellos, pero no por ello dejan de ser interesantes por las historias que se cuentan.

Y como no podía ser de otro modo, el libro tiene un capítulo sobre la relación de Kareem Abdul-Jabbar con el jazz, en el que se incluye la traducción de un texto del propio Jabbar en el que reflexiona sobre lo que supone esta música para él, y se remata con una lista de sus discos favoritos.

El autor considera el baloncesto el quinto elemento del hip-hop (junto al breakdance, los grafittis, el rap y los DJ´s) y aprovecha para relacionar las zapatillas Air Jordan con esta cultura, y apunta detalles sorprendentes sobre la influencia de la música en el diseño de algunos de sus modelos. Y posiblemente el capítulo más amplio es el dedicado al streetball para comentar sus orígenes, míticos jugadores de la calle en New York, la cancha más famosa, y hasta mencionar lugares de juego en España.

Es tal la cantidad de temas musicales con el baloncesto como protagonista que aparecen en el libro (como anécdota hay un listado de hasta 36 canciones que mencionan a “Magic” Johnson) que con su permiso me serviré de él para ir desgranando algunos de ellos en esta sección de “Basket Music”. Y aquí dejo una lista de reproducción de Youtube del autor que incluye muchos de los temas tratados en él:



Como en todo libro que incluye una cantidad notable de datos, existe el riesgo de cometer algún error, y en este caso no es una excepción. Así el autor coloca el “All Star” de 1989 en Dallas en vez de Houston, que es donde se jugó. Y menciona “Juego mortal” como el título de la película “Juego con la muerte” (“Game of death”) de Bruce Lee en la que aparece Abdul-Jabbar. Y cuando cita que Wilt Chamberlain es el único jugador de la historia que fue nombrado novato del año y MVP de la NBA en la misma temporada, también se equivoca, pues Wes Unseld también lo fue en 1969.

Luego en una mención al legendario entrenador de los Celtics, “Red” Auerbach, se añade una nota al pie de página donde se indica que ganó dieciséis títulos con Boston. Tal vez convendría aclarar que de ellos “sólo” nueve lo fueron como entrenador, y los otros siete los hizo en calidad de ejecutivo del equipo. Y si se cita a Al Attles, compañero de Wilt Chamberlain en Philadelphia, como posterior mánager general de los Golden State Warriors, cosa que es cierta, la verdad es que su posterior papel más relevante después de colgar las botas fue como entrenador de ese equipo cuando fueron campeones en 1975.

El autor también confiesa sus predilecciones y gustos baloncestísticos y musicales a lo largo del libro, en los que se puede coincidir o no, eso es lo de menos, pero también hace algún comentario que quizá no se ajuste demasiado a la realidad, como cuando al acercarse a los devaneos musicales de Lonzo Ball, denomina a éste como un “base anotador”, e incluso el recuerdo le juega una mala pasada al confundir el homenaje que recibió Michael Jordan en el “All Star Game” de 2003 cuando en el descanso de ese partido Mariah Carey cantó en su honor, cosa que hizo enfundada en una camiseta-vestido con el número 23 de los Wizards, equipo en el que jugaba por entonces Jordan, y no en una camiseta vintage de los Bulls como menciona él.



En cualquier caso, si la música y el baloncesto son tus aficiones, y te gustan las historias que relacionan ambas disciplinas, este libro tiene que estar en la estantería de tu particular biblioteca.

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domingo, 11 de diciembre de 2016

Los mejores números 13 de la historia de la NBA

Por Jorge

Ciento setenta y siete jugadores utilizaron este número a lo largo de la historia de la NBA (y de la ABA), de los que once lo hacen en el presente curso, como Paul George (Indiana Pacers) que después de su grave lesión hace dos temporadas decidió cambiar a este número, y que de mantener su nivel a buen seguro entrará en este ranking en el futuro.

Comparado con otros números ya vistos en esta sección, no es de los más utilizados por los jugadores: ¿tendrá algo que ver la superstición? Y entre las curiosidades, sólo fue retirado en honor de cuatro jugadores, siendo uno de ellos Bobby Phills (Charlotte Hornets 1997-2000) que falleció en un accidente de tráfico.


10.- Mehmet Okur

Ala-pívot turco que jugó toda su carrera con el trece a la espalda en Detroit Pistons, Utah Jazz, y New Jersey Nets. De aspecto más bien fondón para los canones que se llevan ahora, era un jugador muy listo para sacar ventajas, si era defendido por un jugador más grande aprovechaba su buena mano desde el exterior, y si lo era por un jugador más pequeño aprovechaba su tamaño para postear.


Formó parte del equipo campeón de los Detroit Pistons en 2004, y jugó el partido “All Star” en 2007.

9.- Dave Twardzik

Base discreto que jugó toda su carrera con el trece a la espalda, debutó como profesional en la ABA (Virginia Squires) donde jugaría el partido “All Star” en 1975. Luego de desaparecer la liga del balón tricolor pasó a engrosar las filas del equipo que le eligió en el draft de la NBA, los Portland Trail Blazers.

Ejerciendo de sexto hombre y aportando 11 puntos por partido en playoffs, Twardzik ganó el campeonato en 1977 con los Blazers de Bill Walton:


El equipo de Oregon le homenajeó retirando el número trece en su honor.

8.- James Silas

Base al igual que Twardzik, también jugó toda su trayectoria profesional con el trece, debutando en la ABA con Dallas Chaparrals para después desarrollar sus mejores años en los San Antonio Spurs, primero en la ABA y luego en la NBA.

Seleccionado en el quinteto rookie de la ABA en 1973, jugó dos veces el partido “All Star” de esta liga (1975 y 1976), y fue elegido para el mejor quinteto de la temporada en 1976).

Los Spurs rindieron tributo a Silas con la retirada de su número trece, y en 1997 con motivo del treinta aniversario del nacimiento de la ABA fue seleccionado entre los treinta mejores jugadores de la historia de aquella liga.


7.- Sarunas Marciulionis

Uno de los pioneros europeos abriendo camino para la apertura total de la NBA a los jugadores del viejo continente, el lituano fue objeto de deseo de la liga tras la exitosa medalla de oro de la Unión Soviética en los Juegos Olímpicos de Seúl (1988).

Base-escolta zurdo de explosivas piernas, jugó con el trece en su debut NBA de la mano de los Golden State Warriors, coincidiendo allí con el famoso trío Run TMC (Tim Hardaway, Mitch Richmond y Chris Mullin), donde jugó su mejor baloncesto (15 puntos por partido).


Además del mencionado oro olímpico, luego con la selección de Lituania conseguiría las medallas de bronce en los juegos de Barcelona (1992) y Atlanta (1996). Ingresó en el “Hall of Fame” del baloncesto en 2014.

6.- Glenn Robinson

Alero con gran facilidad para anotar que destacó por su tiro de media distancia, jugó sus mejores años en la NBA con el número trece para los Milwaukee Bucks, con los que promedió veintiún puntos por partido en ocho temporadas.

Sin embargo su mayor logro colectivo lo consiguió ganando el título de la NBA con San Antonio Spurs con una participación testimonial en su última temporada en la liga (2004-05).


Jugó el partido “All Star” en dos ocasiones (2000 y 2001) y fue seleccionado para formar parte del mejor quinteto rookie en su año como debutante en la liga (1995).

5.- Joakim Noah

Pívot en activo, antes en los Chicago Bulls y ahora en los New York Knicks, tal vez sorprenda su presencia en este ranking, pero lo cierto es que su juego en ocasiones tosco no reduce sus habilidades que se demuestran con su visión del juego y su capacidad de pase, a lo que añade su agresividad defensiva.

El jugador francés ha tenido sus mejores años hasta el momento en las temporadas 2012-13 y 2013-14 jugado los partidos “All Star”, siendo seleccionado para el mejor quinteto defensivo de aquellos años, y ganando el premio al mejor defensor de la liga en 2014, año en el que formo parte del mejor quinteto de la liga.


4.- Mark Jackson

Base cerebral en la dirección de juego, destacó por su visión y habilidad en el pase. Jackson jugó la mayor parte de su carrera con el número trece, destacando sus primeros años con los Knicks y su etapa en los Pacers.


Rookie del año en 1988, desarrollo un juego espectacular en los New York Knicks junto a Pat Ewing bajo la batuta de Rick Pitino en la banda. Luego alcanzó el status “All Star” en 1989, y lideró la liga en asistencias en 1997 jugando para Denver Nuggets y los Indiana Pacers. Cuarto mejor pasador total de la historia con más de diez mil asistencias, fue subcampeón de la NBA en el año 2000 con los Pacers.


3.- James Harden


El jugador de los Houston Rockets tiene en el ataque su mejor virtud. Escolta anotador zurdo, es capaz de encestar desde cualquier zona del campo, ya sea con tiros lejanos o forzando penetraciones a canasta en las que suele sacar jugadas de canasta y personal. Y este curso está añadiendo el pase a su catálogo de juego gracias a que está jugando de base a las órdenes de Mike D´Antoni, y hasta ahora está entre los mejores "asistentes" de la temporada.

Su facilidad para la ofensiva le convierte en uno de los jugadores más agradables de ver para cualquier aficionado en la actualidad:


Seleccionado en el segundo quinteto rookie en su temporada como novato, luego fue elegido mejor sexto hombre en 2012 jugando para los Oklahoma City Thunder con quienes alcanzaría las finales.

Ha jugado cuatro partidos “All Star” (2013-16) y ha sido seleccionado en el quinteto ideal de la liga dos veces (2014 y 2015). Ganó el oro olímpico con la selección estadounidense en Londres (2012), e igualmente la medalla de oro en el campeonato del mundo (2014).

2.- Steve Nash


El base canadiense jugó con el número trece en los Dallas Mavericks y los Phoenix Suns. Con éstos últimos desarrolló su mejor baloncesto con Mike D´Antoni de entrenador, en unos Suns que se caracterizaron por un juego ofensivo rápido basado en posesiones cortas. Catalizador de este juego gracias a su habilidad en el manejo de balón y el pase, y sin desdeñar su acierto en el tiro exterior, las grandes temporadas de su equipo no se vieron compensadas con ningún título de campeón. Sin embargo individualmente su protagonismo le permitió conseguir dos premios consecutivos de MVP de la liga (2005 y 2006).


Seleccionado para jugar el partido “All Star” en doce ocasiones, fue elegido también en tres ocasiones para formar parte del mejor quinteto (2005-07), y lideró la liga en promedio de asistencias por partido en cinco ocasiones, siendo el tercer máximo pasador de la historia con más de diez mil asistencias a lo largo de su carrera.


1.- Wilt Chamberlain


Pívot dominante por excelencia gracias a la abrumadora superioridad física que ejercía en su época sobre el resto de sus rivales (sólo George Mikan y Shaquille O´Neal alcanzaron un dominio igual), además sus habilidades para el juego le llevarían incluso a ser quien más pases de canastas diese en la NBA en 1968 pese a su condición de jugador interior.

Único jugador de la historia de la NBA que tiene retirado su número 13 por tres equipos: Philadelphia 76ers, Golden State Warriors (él jugó en San Francisco) y Los Ángeles Lakers. A los que habría que añadir a los Harlem Globetrotters para quienes jugó una temporada antes de acceder a la NBA, y que retiraron su número en el año 2000.

Hombre récord por antonomasia de la NBA con multitud de marcas históricas tanto en anotación como en rebotes. Máximo reboteador total de la historia y mejor promedio de rebotes por partido (23), consiguió los inalcanzables 100 puntos en un partido, y 55 rebotes en otro.

Ganó el premio al mejor rookie (1959-60), y además en su año de debut en la NBA fue elegido MVP del partido “All Star” (fue seleccionado para jugarlo en trece ocasiones) y MVP de la temporada (ganaría tres premios más).

Campeón de la NBA en dos ocasiones (Philadelphia 76ers en 1967 y Los Ángeles Lakers en 1972) siendo elegido MVP de las finales en 1972.

Seleccionado entre los mejores cincuenta jugadores de la NBA con motivo del cincuentenario de la liga en 1996, forma parte del “Hall of Fame” del baloncesto desde 1978.

Jugador de otro tiempo, pocos han visto jugar a uno de los mejores jugadores de la historia (más allá del número de su camiseta), así que disfruten de una hora del baloncesto de Wilt Chamberlain:

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viernes, 2 de marzo de 2012

Los 100 puntos de Wilt Chamberlain

Por Jorge

Hoy se cumple el cincuenta aniversario de una de las mayores hazañas de la historia del baloncesto:
Wilt Chamberlain anotó 100 puntos en un partido de la NBA.

100 puntos Wilt Chamberlain
Buen momento para recordar esa gesta y repasar brevemente algunos detalles de la carrera de una de las mayores leyendas del baloncesto de todos los tiempos. Un adelantado a su época que destrozaría todo tipo de records estadísticos en la NBA.

El 2 de marzo de 1962 los Warriors de Philadelphia jugaban contra los Knicks de Nueva York en el Hershey Sports Arena de Hershey (Pennsylvania). Nada hacía presagiar que fuera a ocurrir ninguna hazaña en el mundo de la canasta. Tal es así, que se cuenta que ningún periodista de Nueva York viajó para cubrir aquel partido.

Sin embargo todo el juego volvió a girar sobre el pívot de los Warriors que recibió una y otra vez balones llegando a lanzar 63 tiros de campo de los que anotaría 36. Chamberlain estaba predestinado a cumplir esta gesta aquel día pues a pesar de ser mal tirador de tiros libres entonces, y a lo largo de su carrera (51%), aquel día anotaría 28 de 32 desde la línea de personal.

El resultado fue escandalosamente abultado 169-147 (sin prórrogas) para los de Philadelphia, y la
estadística del partido recoge que otros tres jugadores más anotaron por encima de los treinta puntos.

Por aquel entonces no se televisaban todos los partidos como hoy en día, por lo que no existe ningún video que acredite el record. Sin embargo
esta emocionante grabación radiofónica del último cuarto deja constancia de la hazaña de Wilt.

La única imagen que recuerda aquel record, y que encabeza este artículo, fue realizada al final del partido en el vestuario cuando un avispado periodista anotó el número 100 en una hoja en blanco para que fuera mostrada por el héroe mientras era fotografiado.

Esa temporada 1961-62 Chamberlain establecería la media anotadora más alta de la historia de la NBA: 50.4 puntos por partido. Y otra estadística curiosa de aquella temporada es que promedió 48.5 minutos por partido cuando los partidos duran 48 minutos. Es decir, jugó partidos completos y prórrogas sin apenas descanso. Otra gesta difícilmente alcanzable hoy en día.

Este video de la NBA recoge jugadas de Chamberlain y comentarios sobre aquel partido y su carrera:



- Breve repaso de la carrera de Chamberlain

Wilt Chamberlain nació en Philadelphia, y después de practicar el atletismo (que seguiría practicando en la universidad) descubrió el baloncesto, deporte que le venía al pelo pues ya en su época de instituto medía 2,11 m. Estudió y jugó en el instituto Overbrook de Philadelphia, donde ganaría varios campeonatos locales gracias a sus notables estadísticas anotadoras que le llevarían a alcanzar un record de 90 puntos en un partido.

Chamberlain en el instituto Overbrook
Su juego despertó la atención de muchas universidades que querían reclutarle, y finalmente fue la Universidad de Kansas quien contaría con sus servicios para conseguir llegar a una final de la NCAA en 1957 que perdería frente a North Carolina.

Frustrado por esa derrota y la posterior mala temporada, el pívot deseaba convertirse en profesional. Por entonces, la NBA no permitía el salto a su competición sin completarse el ciclo académico universitario, por lo que Chamberlain que abandonaba la universidad en su año junior, aprovechó para recalar una temporada (1958-59) en los Harlem Globetrotters para realizar exhibiciones por todo el mundo. Años más tarde retirarían su número 13 a título póstumo (9 de marzo de 2000).

Chamberlain con los Globetrotters
Wilt firmaría después por los Philadelphia Warriors en uno de los fichajes más curiosos de la historia. En 1955, la NBA creó un draft territorial por el que los equipos tenían prioridad para fichar en primera ronda a jugadores universitarios de su estado. Eddie Gottlieb, propietario de los Warriors y uno de los fundadores originales de la NBA, amparado en ese draft pudo elegir a Chamberlain por haber nacido y crecido como jugador en un instituto de Philadelphia.

Su impacto en la competición fue tremendo. Su estatura (2,16) y su peso (125 kg.) eran una rara avis en la liga y le permitió dominar el juego a su antojo consiguiendo todo tipo de records estadísticos desde el principio.

Sería largo y extenso nombrar
todos los records que alcanzó Wilt Chamberlain en la NBA, pero baste decir que en su primera temporada fue el máximo anotador (38 puntos por partido) y reboteador (27) de la liga para ser nombrado rookie del año, MVP de la temporada, y MVP del All Star Game (anotó 25 puntos y cogió 27 rebotes en ese partido).

Su dominio estadístico que se extendería a lo largo de toda su carrera siempre chocó con el juego en equipo que en aquella época desarrollaron los Boston Celtics, ganadores de once títulos en un periodo de trece temporadas (1956-1969), liderados por Bill Russell, con quien protagonizaría una de las rivalidades legendarias de la liga.

Chamberlain vs. Russell
Philadelphia siempre era apeado de la competición cuando se encontraba con el equipo de Boston en la final de conferencia, o en la final de la NBA (1964) cuando los Warriors se mudaron a San Francisco.

Después de aquella final Wilt Chamberlain sería traspasado a los Philadelphia 76ers, con quienes conseguiría ganar su primer título tras derrota en la final de conferencia a los Celtics, y curiosamente en la final a los San Francisco Warriors en 1967.

Su segundo y último título lo ganaría, ya veterano, jugando para Los Angeles Lakers en la temporada 1971-72, delegando el protagonismo anotador en la figura de Jerry West para centrarse en facetas reboteadoras y defensivas.

Chamberlain en los Lakers
La mayoría de las veces que se menciona a Chamberlain se hace referencia a su dominio y records anotadores (más puntos en un partido, 100) y reboteadores (55rebotes en un partido), pero para hacernos una idea de su completo juego, podemos destacar que en la temporada 1967-68 fue el mejor pasador de la liga, pese a su posición de pívot, con 8.6 asistencias por partido.

Entre los datos curiosos de su biografía, a mediados de los 80 se rumoreo que algunos equipos le habían hecho ofertas (aunque sobrepasaba con creces los cuarenta años) para volver a las pistas. Y en cuanto a sus records al parecer no se limitaron a las canchas de baloncesto, pues según contó en una de sus autobiografías, "A View from Above" (1991), tuvo relaciones sexuales con unas 20.000 mujeres. Sin duda de ser cierto, todo un record.

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