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martes, 2 de junio de 2026

Cámino

Por Jorge

Pocos serán los que reconozcan el término que da título a este texto. Ahora me parece que no se utiliza, pero esta palabra, que, por cierto, recoge el diccionario de la lengua española, en el siglo pasado era común entre quienes jugábamos al baloncesto para señalar pasos.

Un conocido comentarista televisivo español del baloncesto suele decir a modo de chascarrillo un verso de una conocida canción (“Copenhague”) del grupo “Vetusta Morla”: “el corría nunca le enseñaron a andar”, cuando quiere destacar la veloz carrera de un jugador camino de la canasta. Y lo cierto es que si nos guiamos por el ritmo de juego que vemos en el baloncesto de hoy, la velocidad es tal, que andar no anda nadie, pero caminar, tengo la sensación de que caminan demasiados jugadores sin que se les pite pasos. Y eso que de un tiempo a esta parte el “paso 0” eliminó muchas antiguas situaciones de pasos en el baloncesto FIBA.

Dificultades arbitrales
Vaya por delante que, una vez más, no pretendo echar piedras sobre el camino de los árbitros, es más, tengo la sensación de que ese ritmo de juego tan alto hace que a muchos árbitros no les quede más remedio que “relajarse” cuando el juego se ralentiza, para tomar aire y en cierto modo descansar la vista, de tal manera que pierden por un momento el foco, y es que va todo tan rápido que mantener la concentración y los ojos a todo lo que pasa en la pista no es fácil.

Eso sí, muchas veces, los colegiados andan tan finos, que apenas que un jugador/a arrastre unos centímetros el pie de pivote, raudos pitan los consiguientes pasos:



Seguramente por eso me llamaron la atención que muchas de las jugadas que se incluyen en el próximo vídeo, cortes en los que tras paradas o recepciones, se ven algunos “bailes” sospechosos que, en realidad, para mí no lo fueron, moviendo los dos pies o cambiando el pie de pivote, haciendo unos pasos que no se pitaron:



Y, en el siguiente vídeo, también se pueden ver algunas salidas más que sospechosas de cámino, en las que jugadoras y jugadores salen levantando el pie de pivote mientras tienen todavía la pelota en contacto con sus manos cuando pretenden salir en bote:



Como se puede ver, no hay distinción de competiciones, porque se ven jugadas de NBA, pero también del baloncesto FIBA (ACB, BCL, liga femenina, primera FEB…), aunque es verdad que me parece más común el “bailoteo” en el baloncesto NBA.

Por supuesto, en descargo de los árbitros, si bien son jugadas que me parecieron sancionables en directo, en situación de juego real sin acudir a la repetición más que para confirmar mis sospechas… servidor estaba tranquilamente sentado en el sofá frente al televisor (o el ordenador), sin la tensión y la fatiga que acompaña a la labor arbitral de cada partido.

Así, y en todo caso, conviene volver a recordar que por mucho que se trate de errores arbitrales (o eso me parece), jamás serán estos mayores que los que cometen los jugadores (pases erráticos, balones perdidos, tiros libres fallados, malas decisiones ofensivas, defensas lamentables, etc.), y, por lo tanto, por mucho que se empeñen algunos (tenemos reciente las opiniones posteriores a la última final de la Euroliga), ningún partido será ganado o perdido por un error arbitral. Jamás.

Regla no escrita
Vistos los vídeo, otro detalle que conviene decir aquí, es que una regla no escrita, y digo no escrita, porque diría que no aparece en las reglas como tal, es que un árbitro debe pitar lo que ve, y no lo que intuya o le parezca, o es, o no es, es decir, que un jugador haga algo que al árbitro le parezca “raro” no debe invitarlo a pitar si no le queda claro que cometió una infracción… aunque a veces uno tenga la sensación de que pasa así. Por tanto, si un árbitro pita, es porque no tiene ningún atisbo de duda, o así debería ser. Y, a todo esto, nuevamente hay que recordar que igual que los jugadores tienen que tomar decisiones buenas o malas a una velocidad increíble, los árbitros… también tienen que hacerlo, con la diferencia de que ellos nunca dejan satisfechos a (casi) nadie.

Sea como fuere, si en los dos últimos vídeos veíamos acciones no pitadas, ahora vamos a ver otras pitadas que o no son pasos (eso me parece a mí) o hilan muy pero que muy fino con un mínimo arrastre del pie de pivote, que dejan más que dudas… que, por supuesto, no tuvieron los árbitros:



Por dónde hay que tirar…
Reconociendo una vez más lo difícil que es arbitrar un juego tan complejo y veloz como el baloncesto, ¿existe mucha “barra libre” a la hora de “bailar” con la pelota en las manos? ¿Va por rachas, a veces parece que sí, y otras veces son más estrictos? ¿Y las salidas qué? ¿Más de lo mismo?

Para terminar, conviene destacar que pareciendo que todas las jugadas no pitadas que mostré son cámino, ni por asomo son todas las situaciones de esa naturaleza (o muy parecidas) que vi esta temporada, que no se trataba de hacer vídeos de varias horas de duración. Y esa es la razón por la que utilizo esos ejemplos como muestra de que no parece que sean jugadas fruto de la casualidad, y que en realidad son tan comunes que habría que ser más rigurosos en la enseñanza de los fundamentos básicos implicados, así como en su posterior juicio, si no queremos terminar viendo un juego en el que cada cual se mueva como le dé la gana sin que ello implique sanción alguna.

Por mi parte, igual que parecen pensar muchos jugadores de la NBA, a juzgar por alguna encuesta anónima reciente, si tuviera que hacer algún cambio en las reglas, sería que se diera alguna ventaja a la defensa, o, por lo menos en su defecto, reducir alguna ventaja de la ofensiva siendo más estrictos con acciones de este tipo, porque si ya es difícil defender al nivel actual de ataque de la mayoría de los jugadores, no digamos si encima pueden “bailar” o salir corriendo sin que pase nada como si se quisiera negar aquellos otros versos ilustres: caminante no hay camino, se hace camino al andar...

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lunes, 11 de noviembre de 2024

Protestas arbitrales (I): perder el tiempo o ayudar al arbitraje

Por Jorge

El deporte ofrece demasiadas imágenes de protestas a los árbitros. Los jugadores, el público y los entrenadores nunca se equivocan, pero los árbitros son todos muy malos a juzgar por esas imágenes, cuando la realidad es que dada la dificultad de su labor, me parece que demasiado aciertan.

Los lectores habituales del blog saben de la querencia que tengo a defender la labor arbitral, y aunque eso no quiere decir que no haya protestado alguna vez, o que me queje en ocasiones por considerar que se han equivocado, lo que tengo muy claro es que un resultado nunca depende del arbitraje.

A veces un partido de baloncesto se decide por una jugada, por una canasta, por un punto, y si por el camino hubo decisiones arbitrales cuestionables, siempre tenemos la tendencia a considerar que se perdió por culpa del arbitraje. Pero no es verdad. En el baloncesto se dan tal cantidad de decisiones, por parte de jugadores, entrenadores y árbitros, que el resultado no deja de ser una confluencia de aciertos y errores de todos ellos, y si tenemos en cuenta que el juego es de los jugadores, ellos son los máximos responsables de la victoria o la derrota.

Los árbitros no tiran a canasta, no deciden si tienen que pasar o tirar, no tienen que defender a un tirador o hacer una ayuda defensiva desde el lado contrario. Y reducir el resultado a las decisiones arbitrales es una equivocación que seguro que sirve para esconder demasiados errores propios.

No me canso de poner siempre el mismo, y sencillo, ejemplo. ¿Cuántos tiros libres falla un equipo en un partido? ¿Depende eso de los árbitros? Y podríamos poner más ejemplos.

Comer la oreja al árbitro
La ACB suele difundir, en una iniciativa muy interesante, vídeos donde se capta, gracias al uso de micrófonos, los audios de conversaciones entre jugadores o entrenadores y los árbitros durante algunos partidos, y la verdad es que es bastante sonrojante la cantidad de protestas a las que están sometidos, y sobre todo de comentarios que pretenden influir en sus decisiones arbitrales.



Un clásico es el entrenador que, como se dice vulgarmente, le “come la oreja” al árbitro con la peregrina idea de que así puede influir en su labor, como si los árbitros no se dedicaran a pitar o dejar de pitar sencillamente lo que ven o dejan de ver. Y ya el colmo de esta “iniciativa influyente” está en forzar una técnica con esa intención de cambiar la tendencia del arbitraje.

Estaría bien disponer de alguna estadística, ahora que se cuantifica todo, acerca de esa consecuencia de la técnica forzada para ver si realmente se produce algún cambio, o simplemente es poco menos que una especie de superstición sin ningún sentido, que es lo que me parece a mí. Pues uno puede entender que tales giros arbitrales se den en una liga municipal, pero en el baloncesto profesional… suena más a excepción que a una regla no escrita.

Psicología deportiva y concentración
Contrasta entre los jugadores que muchos nunca hacen falta, por clara que sea esta, a juzgar por sus protestas, hasta el punto de que algunos insisten y por sus gestos se puede deducir que su concentración dejó de estar en el juego para centrarse en una especie de rivalidad sin sentido con los árbitros que no deja de ser unn pérdida de tiempo.



El arbitraje deportivo tiene un componente subjetivo inevitable, que tiene que ver con lo que se ve y lo que se aprecia, que no siempre es igual para todos. Por cierto, aunque nos sorprenda cuando vemos las repeticiones en una retransmisión televisiva, la velocidad del juego o un simple despiste, impide que un árbitro vea una acción que parece clarísima, o simplemente puede que la interprete de manera distinta a como cree un jugador o entrenador. Y hay que aceptarlo. Es parte del juego.

Ahora bien, perder el tiempo protestando o perdiendo los papeles no parece la mejor decisión si quieres seguir jugando bien. Y es que ya lo dicen los psicólogos deportivos. Céntrate en aquello que depende de ti. Si el árbitro falla o acierta es cosa suya, el jugador sólo puede jugar, y el entrenador tiene que entrenar, pero protestar, gesticular o hacer aspavientos tiene poco sentido.



Ayudar a los árbitros
El buen deportista debe hacer gala de su deportividad, y en relación con el arbitraje, tanto jugadores como entrenadores deberían ayudar a los árbitros en lugar de complicarles todavía más su tarea.

Ejemplo de ayuda lo tenemos cuando un jugador reconoce rápidamente una falta (incluso cuando no tenga claro que lo sea), y hasta si es relativamente dura, se disculpa con el adversario para evitar cualquier tipo de altercado.



Otro ejemplo que ayuda tiene que ver con algunas declaraciones que hacen los protagonistas defendiendo su labor, como vemos en el siguiente vídeo del jugador de la NBA, Shai Gilgeous-Alexander:



Por último, en las redes sociales suelen incluirse más críticas que alabanzas hacia el trabajo arbitral, pero a veces tenemos excepciones que conviene resaltar, como en el siguiente caso protagonizado por un entrenador de Primera FEB, que después de un partido colgó el vídeo de una jugada que fue objeto de protestas y hasta técnica, y el mismo reconocía el acierto arbitral pidiendo perdón.

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lunes, 2 de septiembre de 2024

Resaca olímpica (I): rotaciones y árbitros

Por Jorge
Con el inicio del curso 2024-25, aunque cada vez sea más difícil trazar una línea que separe temporadas por las apreturas del calendario y el continuo competir, vuelve BA-LON-CES-TO para ofrecer información y, sobre todo, opinión, como en este caso para repasar brevemente algunos detalles que dejó el baloncesto de los Juegos Olímpicos de París.

Y aquí se inicia esta serie con el apunte referido a las rotaciones que hicieron algunos entrenadores de sus jugadores durante la competición, y, cómo no, la siempre presente polémica arbitral.

Rotaciones más cortas
La realidad es que el debate sobre las rotaciones tuvo como punto de partida la llamativa nula participación de Jayson Tatum, uno de los referentes de Boston Celtics, vigente campeón NBA, en varios partidos. Y por lo que respecta al aficionado español, destacaron los pocos minutos de algunos jóvenes que cuando jugaron lo hicieron bien, y también la poca participación de alguna jugadora en el equipo femenino, como por ejemplo Leticia Romero, que no olvidemos que fue MVP de la Copa de la Reina.

Algunos entrenadores consideran que no es posible jugar con 12 jugadoras o jugadores un partido. Que no hay minutos para todos. Y si los mejores juegan mucho… alguien se tiene que “sacrificar”. ¿Cuántos? Depende, pero quienes defienden esta gestión no pasan de 8 ó 9 jugadores, y si juega alguien más, lo hará por unos segundos para una eventualidad concreta, o algo más si se produjo una lesión o un problema de faltas personales.

Nada hay que objetar a esa manera de dirigir un partido porque esos entrenadores tienen clara su idea, y seguro que las jugadoras o jugadores conocen su rol antes de empezar el torneo y hasta cada partido… pero, ¿qué pasa si las cosas no van bien? ¿Hay plan B? ¿C? ¿Cómo reaccionará una jugadora o jugador que pasa del ostracismo a tener que ser pieza fundamental del equipo?

El caso más paradigmático de las rotaciones lo tuvimos con la selección estadounidense y los casos de Tyrese Haliburton que sólo jugó en 3 de los 6 partidos de su equipo, Joel Embiid, Derrick White y Jrue Holiday que se quedaron sin jugar un partido, y, principalmente, el mencionado Tatum que “calentó banquillo” en dos partidos… aunque sólo estuvo por detrás de LeBron James, Stephen Curry, Devin Booker, Holiday y Kevin Durant en minutos de juego por partido (17.7). Y no olvidemos que el alero de los Celtics además de ganar el último anillo de campeón, fue elegido para formar parte del mejor quinteto de la NBA. Por cierto, White, también campeón, fue el “descarte” del seleccionador estadounidense, Steve Kerr, para la final olímpica.

En la selección femenina española hubo una situación similar con Leticia Romero, que se quedó sin jugar frente a Serbia, y luego en los cuartos de final frente a Bélgica. Pero aquí podríamos estar ante una variante de esas rotaciones limitadas de algunos entrenadores, que consideran que la tercera base no juega o está para imprevistos… si no fuera porque la ausencia de Silvia Domínguez dejó a las españolas con sólo dos bases, aunque hubiera escoltas capaces de cumplir con esa función. Lo curioso es que Romero venía de una gran temporada en su club y con el premio a la mejor jugadora de la última Copa.

A todo esto, por supuesto, cabe la posibilidad de que la base de Valencia Basket no estuviera en condiciones de jugar por algún problema físico, aunque no lo pareció en los minutos (14 en dos partidos) que pasó en pista en este torneo. Sea como fuere, Miguel Méndez, seleccionador español decidió acumular muchos minutos en unas pocas jugadoras, como por ejemplo en el partido decidido con prórroga frente a China (más de 40 minutos para Leonor Rodríguez y Megan Gustafson), y cuando el resultado final del torneo no es muy bueno todas las miradas (y reproches) van para el entrenador.

Parece claro que si un partido va bien, o va igualado, es normal que un entrenador se mantenga en “sus trece”, y si luego el resultado es adverso, no hay mucho que decir más que fue consecuente con su estilo. Sin embargo, si decides modificar el plan inicial y jugadores de banquillo juegan y lo hacen bien… ¿por qué no pueden mantenerse más tiempo sobre la pista? Y, en ese sentido, eso pudo pasarle en algunos momentos a la selección masculina dirigida por Sergio Scariolo, que contó poco con Jaime Pradilla (no jugó el primer partido) o Darío Brizuela, pero el rendimiento de ambos fue muy bueno por momentos y tal vez tendrían que haber gozado de un poco más de su confianza (en forma de más minutos) en algún partido.

Respetando el estilo de cada entrenador creo que este debe ser capaz de acoplar a sus doce jugadores en un partido, sea con el rol que sea. Y, por supuesto, el jugador tiene que saber adaptar su papel, y estar preparado para jugar 30 minutos cuando toque, o hacerlo sólo unos segundos para una determinada defensa o una jugada de ataque. ¿Es difícil para unos y otros? Sin duda, pero nadie dijo que entrenar y jugar fuera fácil.

Árbitros mejorables
Una queja que dejó entre algunos aficionados el pasado torneo olímpico tuvo a los árbitros como protagonistas. Así el reconocido analista, "Piti" Hurtado, publicaba este tuit el 27 de julio:



Desconozco cuál es el criterio exacto de selección arbitral para este campeonato pero imagino que seguirá directrices similares a las de la clasificación de los países participantes, y que consiste en que sean representados todos los continentes, y eso lleva a que en la cita olímpica sea difícil que estén los mejores árbitros si partimos de la idea de que estos, a priori, serán los que arbitran las competiciones de mayor nivel.

Y la verdad es que algún partido olímpico sacó ciertas “vergüenzas” arbitrales a relucir, pero no olvidemos que ningún resultado se decide nunca por la actuación arbitral, porque sus errores (y aciertos) son una parte más del juego, como los son los errores y aciertos de jugadores y entrenadores. Y en cualquier caso, aunque no le falte razón a “Piti” Hurtado, los árbitros Euroliga también se equivocan, y como habitual seguidor NBA, el nivel arbitral allí está por debajo del europeo en general, y tal vez no mucho más allá que el del resto del mundo.

Esperando que las asperezas FIBA-Euroliga se limen del todo y los árbitros de la segunda puedan pitar competiciones FIBA pronto, no olvidemos que eso tampoco supondrá un cambio tan sustancial en este caso si no se cambian los criterios de representatividad olímpica, que me temo que no cambiarán, y que recordemos que también afecta a las selecciones participantes, dejando fuera a jugadores y equipos notables (La Eslovenia de Luka Doncic o la Lituania de Domantas Sabonis) en beneficio de otros menos potentes.

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miércoles, 2 de noviembre de 2022

Reglamento de Baloncesto (19): ¿falta descalificante pitada como antideportiva?

Por Jorge

La última vez que apareció esta sección en BA-LON-CES-TO lo hizo para mostrar ejemplos de faltas “automáticas” al poste bajo que no se pitaban como antideportivas (para nada se producían queriendo jugar), y ahora se vuelve con otro tema polémico, y es el referido a esas faltas que más que faltas parecen agresiones.

Antes de ver un ejemplo, hay que recordar que desde la última vez que se escribió aquí, el reglamento registró algunas modificaciones que entraron en vigor en el baloncesto FIBA desde el pasado mes de octubre. Sin embargo, ninguno de esos cambios tiene que ver con lo referido con las faltas antideportivas y descalificantes.

Ahora sí, veamos un ejemplo de falta señalada como antideportiva pero que, a mi juicio, está más cerca de la descalificante:


¿Qué os parece la acción? ¿Es un rifirrafe del juego o una agresión? Como dije antes, a mí me parece que la falta debió ser descalificante y no antideportiva.

El reglamento FIBA se refiere a la falta descalificante en el artículo 38, como “cualquier infracción antideportiva flagrante”. Y uno de sus apartados se denomina “Violencia” y en él se explica que en un partido “pueden producirse actos de violencia contrarios al espíritu de deportividad y del juego limpio. Los árbitros y, si fuera necesario, las fuerzas de orden público, deben atajarlos de inmediato”.

Puede que a algún aficionado le choque esa mención a las “fuerzas de orden público”, pero más lo hará saber que “los agentes de las fuerzas del orden público solo pueden entrar en el terreno de juego si los árbitros se lo solicitan”, es decir, la máxima autoridad en una pista de baloncesto son los árbitros.

La penalización de una falta descalificante implica que el infractor tenga que salir de la pista para dirigirse “al vestuario del equipo, donde permanecerá el resto del partido o, si lo desea, podrá abandonar las instalaciones”. La sanción serán dos tiros libres (o uno o tres si fue en acción de 2+1 o de tiro de 3) y posesión. Si la falta no implica un contacto, el entrenador designará al lanzador de los tiros libres de la penalización. Si es un jugador al que le hicieron la falta descalificante, será él quien tenga que tirarlos.

El artículo 39 complementa en parte al anterior referido a las descalificantes pues se refiere a los enfrentamientos que se pueden producir en una situación violenta que conlleven la salida de jugadores o acompañantes de los banquillos a la pista de juego durante una trifulca. “Solo el primer entrenador y/o el primer entrenador ayudante están autorizados a abandonar la zona de banquillo durante un enfrentamiento o durante cualquier situación que pueda conducir a un enfrentamiento, para ayudar a los árbitros a mantener o restablecer el orden”.

Tanto en artículo 38 y 39 tienen mucha “miga”, y aunque, afortunadamente, no suelen darse muchas situaciones de falta descalificante y enfrentamientos, conviene saber qué dice al respecto el reglamento.

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miércoles, 2 de marzo de 2022

Los árbitros ni ganan ni pierden los partidos

Por Jorge

El arbitraje es casi imposible que sea reconocido incluso cuando los árbitros lo hacen bien. Pero, ¿qué es hacerlo bien? Pues igual que con los jugadores, consiste en cometer el menor número de errores, y muchas veces eso es insuficiente.

El árbitro deportivo, especialmente en los deportes de equipo, siempre está en boca de todos para mal. Y ahora con internet y las redes sociales, más.

Un ejemplo bastará. Estoy dentro de un grupo de whatsapp que, especialmente cuando juega alguno de los equipos “futboleros”, no falta quien siempre apunta que su equipo favorito perdió por culpa del arbitraje, o ganó a pesar de los árbitros, con discusiones interminables. Poco importa si los equipos implicados estuvieron más o menos acertados, si el entrenador estuvo más o menos fino con sus rotaciones y su estrategia. Da igual.

Experiencia arbitral
Hace tiempo, varias décadas, hice un curso de arbitraje para arbitrar en ligas municipales, tanto en categoría sénior como a jóvenes y niños. Y entonces me llegó por primera vez el concepto de porcentaje de acierto de los árbitros, cuando el organizador de aquel curso, árbitro de baloncesto federado, comentó que un porcentaje que estuviera por encima del cincuenta por ciento de acierto de las pitadas (veces que hace sonar el silbato) de un árbitro estaba bastante bien. Visto por el lado del jugador que se considera el 50% de acierto de sus tiros como un gran porcentaje, esa me parecía una interesante comparación.

Viendo baloncesto profesional ahora, no suelo fijarme en exceso en el arbitraje, mi interés como aficionado se centra en las habilidades de los jugadores y algo menos en las estrategias de los entrenadores, sin embargo, tengo la sensación de que ese porcentaje de acierto arbitral es más alto, y no es fácil teniendo en cuenta el nivel físico de los jugadores y la velocidad del juego.

Arbitrar es muy difícil, y prueba de ello está en que en ocasiones, ahora que se puede utilizar el vídeo para dilucidar algunas decisiones, ni después de repasar las imágenes una y otra vez quedan claras algunas jugadas. Pero eso no les pasa a esos aficionados que siempre ven alguna conspiración contra sus equipos favoritos, porque nunca tienen dudas. Tal vez debieran dedicarse al arbitraje si siempre lo tienen tan claro.



Mi experiencia arbitral fue corta. Los jugadores y los entrenadores son insoportables (especialmente los adultos), como se puede ver en el vídeo anterior en el que el árbitro principal de la pasada final de copa tiene que hacer uso de una paciencia infinita.

Se protesta todo y a veces el conocimiento del reglamento no suele ser muy amplio. En mi caso, una jugadora me llegó a reconocer después que protestaba para ver si podía influir en mi arbitraje. Antes la había dejado con un palmo de narices, porque me largué del partido. Mi salud mental no se compensaba ni siquiera con el sueldo mínimo que recibía. Una pena, porque arbitrar también puede ser divertido, y puede ser otra manera de disfrutar del baloncesto, pero falta educación deportiva.

Psicología deportiva
Uno de los mandamientos de la psicología deportiva a la hora de tratar la frustración de los deportistas por los errores ajenos es la de aleccionarles para que se centren en lo que depende de ellos, y que dejen al margen aquellas situaciones que están lejos de su alcance. Y una de esas situaciones es la que se refiere al arbitraje.

De poco sirve preocuparse por una decisión arbitral por errónea que se considere cuando es algo que no depende de uno mismo como jugador. Como tal se debe preocupar de su actuación, de maximizar sus aciertos y de minimizar sus errores. Y un ejemplo de la actitud que se debe tener al respecto se puede escuchar en el siguiente vídeo de un jugador de Breogán de Lugo, Erik Quintela, al ser preguntado por la actuación arbitral en la pasada copa ACB.



“Chapeau” para este jugador que da una lección de comportamiento deportivo reconociendo que cualquier error arbitral importaba poco si su equipo hubiera estado más acertado. Este tipo de declaraciones son las que debieran hacerse “virales” y las que habría que ponerles a los aficionados y a los jóvenes jugadores de categorías de formación.

Por muchos errores que cometan los árbitros incluso en jugadas definitivas, nunca serán menos los errores que cometan los jugadores. Y siempre pongo el mismo ejemplo: ¿tienen la culpa los árbitros de todos los tiros libres que fallan los jugadores?

El jugador tiene que aprender a convivir con el error como parte del juego. ¿Cuándo se aprenderá a convivir con el error arbitral como parte del juego? Nunca se gana o se pierde por los árbitros.

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