Por Jorge
El próximo viernes 4 de septiembre se abrirá la competición con el partido Japón-Mali, equipos que forman parte del grupo A en el que también están la anfitriona Alemania, y la selección española. El sistema de competición clasifica para los cuartos de final al primer equipo de cada uno de los cuatro grupos de clasificación, y el segundo y tercero tienen que jugar un cruce contra otros segundos y terceros.
Posible camino de las españolas
Durante la presentación de la lista de convocadas para la preparación del torneo, el seleccionador español, Miguel Méndez, avisó que las expectativas del combinado nacional para el campeonato son las máximas a tenor de la ambición de sus jugadoras y de la evolución en las últimas competiciones disputadas. Y visto desde fuera sin duda que hay posibilidades de medalla, y hasta por qué no de alcanzar el oro mundialista.
El nivel que demostró España en las últimas citas internacionales, medalla de plata en el Eurobasket de 2025 y la clasificación para este torneo mundialista el pasado mes de marzo, incluida una buena actuación entonces contra una de las selecciones favoritas, Estados Unidos, junto a las sensaciones que transmite el combinado español en los partidos preparatorios, permiten albergar la esperanza de clasificarse en primer lugar para ahorrarse el cruce previo a los cuartos de final. En cualquier caso, una segunda o tercera posición, llevaría al equipo nacional a jugar ese emparejamiento previo con Nigeria, Corea o Hungría, a priori bastante asequible, pues en el grupo B todo apunta a que Francia debería pasar como primera.
Y en el resto de grupos, Bélgica y Australia se jugarán el liderato del C, y Estados Unidos debería ser la primera del D. Y a partir de aquí la lógica dice que España jugaría cuartos contra Australia o Bélgica, rivales muy duros. Bélgica ganó a las españolas en la última final europea, y Australia es vigente medalla de bronce mundialista. Belgas y australianas también se jugaron la medalla de bronce en los Juegos de París en 2024, cayendo del lado “ausie”.
Así pues pensar en una reedición de la final europea en cuartos parece lógico… y ojalá cambie su resultado en favor de las españolas. Que luego tendrían que vérselas con el “coco” de la competición, Estados Unidos, para luchar por las medallas, teniendo una segunda oportunidad por el bronce si no es que se consigue ganar por primera vez al equipo estadounidense.
Las estadounidenses que siempre parten como favoritas en cualquier torneo que jueguen tendrán en este caso el hándicap de la apenas existente preparación previa, dado que sus jugadoras llegarán al torneo con un par de entrenamientos y ningún partido amistoso disputado pues todas ellas juegan en la WNBA que estuvo jugando partidos hasta hace un par de días. Bien es verdad que la calidad individual de todas ellas es notable, y muchas ya coincidieron en equipos o en la propia selección, pero ese “cambio de chip” de “su competición” al baloncesto internacional, y el mayor desgaste con el que llegan unido a esa falta de preparativos previos para conjuntarse, quién sabe si no le juega una mala pasada en algún partido ajustado. Veremos.
Sea como fuere, formar parte de este torneo ya es un primer paso exitoso para la selección española porque no se clasificó para la última edición (2022), y desde luego conseguir medalla como ocurrió en 2018, bronce como anfitrionas en el campeonato celebrado en Tenerife, ratificaría la gran línea de juego que demuestran unas jugadoras españolas desde… las categorías de formación.
Y es que en este punto toca hacer un paréntesis para destacar el nivel del baloncesto femenino español de formación, con otro verano más cosechando grandes actuaciones en todos los torneos que disputó: medalla de bronce en categoría U20, oros en U16 y U18 apabullando a todas sus rivales europeas, y la plata mundialista en U17. ¿Continuará en esa línea la selección absoluta?
Doce español y jugadoras a seguir
La lista de las doce españolas que jugará en Alemania también viene marcada por las dudas que pueden generar las cinco jugadoras que vienen de la WNBA, no por su calidad que está sobradamente demostrada, pero sí por su adaptación, pues sólo Awa Fam y María Conde participaron en la preparación jugando en el último amistoso. Y es que además hay que tener en cuenta el cansancio acumulado por algunas de éstas que seguro que es notable, no olvidemos que apenas si descansaron entre el final de liga femenina y la WNBA, y por ejemplo Conde viene de estar parada varias semanas por lesión, o Raquel Carrera apenas si jugó en Estados Unidos con lo que eso significa ahora para coger ritmo de competición en un torneo tan corto.
La papeleta del seleccionador ya la quisieran otros por tener que elegir entre tantas buenas jugadoras, y en este caso apostó por las WNBA en detrimento de algunas de las descartadas que hicieron toda la preparación, y que no olvidemos que rindieron a gran nivel en los partidos amistosos (como por ejemplo María Araújo, Irati Etxarri y Andrea Vilaró). Supongo que algunos despotricarán de Méndez si los resultados no cumplen con las expectativas, pero a posteriori todo es más fácil, y habrá que confiar en un entrenador de su experiencia.
Más allá de las españolas el torneo permitirá ver a grandes jugadoras como las estadounidenses, donde es difícil destacar sólo a una, porque conforman un equipo de grandes individualidades, y será un placer disfrutar del juego de la increíble tiradora (y pasadora), Caitlin Clark, por no hablar de “clásicas” como Breanna Stewart.
Luego habrá que prestar atención a las grandes referencias de las principales selecciones europeas como Emma Meesseman (Bélgica) o Gabby Williams (Francia), pero siempre habrá que echar un vistazo a las jugadoras australianas como Alanna Smith, chinas como Han Xu, y en general al equipo japonés por su estilo de juego basado en el tiro y la velocidad, un baloncesto menos “visible” habitualmente por estas latitudes.
Zhang Ziyu.
— Luis Vallejo (@Lvallejocolom) August 30, 2026
Parte del calentamiento de la jugadora china de 19 años y más de 2.20m.
Impresiona. pic.twitter.com/KVmQ7e9PNW
Por supuesto, también será centro de atención la china Zhang Ziyu, que destacó por el dominio que le propicia su estatura (2,20 m) en torneos de formación y que habrá que ver cómo se desenvuelve entre profesionales. Ya mostró en el último amistoso contra España que su influencia puede ser notable condicionando el juego, para bien porque si recibe en la pintura (ojo con los 3 segundos en la zona) casi son dos puntos seguros (pese a los empujones que recibe), pero también para mal por mor de su movilidad que en defensa puede provocar problemas en transición para su equipo, y un desajuste claro al quedarse en el centro de la zona sin seguir a su par.
Ahora bien, en mi caso “vigilaré” especialmente a un par de jugadoras francesas que reúnen un nivel técnico y físico notables: Leila Lacan y Dominique Malonga. La primera que impresionó ya en su paso por las categorías de base de su selección, destaca por su carácter competitivo y su capacidad de anotación dominando el juego exterior, y la segunda llama la atención por reunir unas condiciones alucinantes, capaz de jugar por dentro como una pívot gracias a su tamaño (1,98), y que más allá de su capacidad para el mate, también puede jugar por fuera como una alero corriendo la pista y tirando triples.
Deseando poder ver el mejor juego de estas y muchas jugadoras más durante el torneo, ojalá el mejor equipo sea el español, porque si una fortaleza destaca por encima de todas las demás en el combinado de Miguel Méndez es el grupo, y por ella pasa que se consiga una medalla de ¿oro?



