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miércoles, 2 de septiembre de 2026

La selección española aspira al oro mundialista

Por Jorge

El curso 2026-2027 comienza, si es que se puede hablar de inicio y final de temporada ahora que tenemos baloncesto cada semana sino cada día del año, con el plato fuerte en el ámbito del baloncesto internacional: la Copa del Mundo femenina que se jugará en Berlín. Una gran oportunidad previa al inicio de las competiciones domésticas para visibilizar el baloncesto femenino, y tratar de afianzar el crecimiento de su afición, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

El próximo viernes 4 de septiembre se abrirá la competición con el partido Japón-Mali, equipos que forman parte del grupo A en el que también están la anfitriona Alemania, y la selección española. El sistema de competición clasifica para los cuartos de final al primer equipo de cada uno de los cuatro grupos de clasificación, y el segundo y tercero tienen que jugar un cruce contra otros segundos y terceros.

Posible camino de las españolas
Durante la presentación de la lista de convocadas para la preparación del torneo, el seleccionador español, Miguel Méndez, avisó que las expectativas del combinado nacional para el campeonato son las máximas a tenor de la ambición de sus jugadoras y de la evolución en las últimas competiciones disputadas. Y visto desde fuera sin duda que hay posibilidades de medalla, y hasta por qué no de alcanzar el oro mundialista.



El nivel que demostró España en las últimas citas internacionales, medalla de plata en el Eurobasket de 2025 y la clasificación para este torneo mundialista el pasado mes de marzo, incluida una buena actuación entonces contra una de las selecciones favoritas, Estados Unidos, junto a las sensaciones que transmite el combinado español en los partidos preparatorios, permiten albergar la esperanza de clasificarse en primer lugar para ahorrarse el cruce previo a los cuartos de final. En cualquier caso, una segunda o tercera posición, llevaría al equipo nacional a jugar ese emparejamiento previo con Nigeria, Corea o Hungría, a priori bastante asequible, pues en el grupo B todo apunta a que Francia debería pasar como primera.

Y en el resto de grupos, Bélgica y Australia se jugarán el liderato del C, y Estados Unidos debería ser la primera del D. Y a partir de aquí la lógica dice que España jugaría cuartos contra Australia o Bélgica, rivales muy duros. Bélgica ganó a las españolas en la última final europea, y Australia es vigente medalla de bronce mundialista. Belgas y australianas también se jugaron la medalla de bronce en los Juegos de París en 2024, cayendo del lado “ausie”.

Así pues pensar en una reedición de la final europea en cuartos parece lógico… y ojalá cambie su resultado en favor de las españolas. Que luego tendrían que vérselas con el “coco” de la competición, Estados Unidos, para luchar por las medallas, teniendo una segunda oportunidad por el bronce si no es que se consigue ganar por primera vez al equipo estadounidense.

Las estadounidenses que siempre parten como favoritas en cualquier torneo que jueguen tendrán en este caso el hándicap de la apenas existente preparación previa, dado que sus jugadoras llegarán al torneo con un par de entrenamientos y ningún partido amistoso disputado pues todas ellas juegan en la WNBA que estuvo jugando partidos hasta hace un par de días. Bien es verdad que la calidad individual de todas ellas es notable, y muchas ya coincidieron en equipos o en la propia selección, pero ese “cambio de chip” de “su competición” al baloncesto internacional, y el mayor desgaste con el que llegan unido a esa falta de preparativos previos para conjuntarse, quién sabe si no le juega una mala pasada en algún partido ajustado. Veremos.

Sea como fuere, formar parte de este torneo ya es un primer paso exitoso para la selección española porque no se clasificó para la última edición (2022), y desde luego conseguir medalla como ocurrió en 2018, bronce como anfitrionas en el campeonato celebrado en Tenerife, ratificaría la gran línea de juego que demuestran unas jugadoras españolas desde… las categorías de formación.

Y es que en este punto toca hacer un paréntesis para destacar el nivel del baloncesto femenino español de formación, con otro verano más cosechando grandes actuaciones en todos los torneos que disputó: medalla de bronce en categoría U20, oros en U16 y U18 apabullando a todas sus rivales europeas, y la plata mundialista en U17. ¿Continuará en esa línea la selección absoluta?

Doce español y jugadoras a seguir
La lista de las doce españolas que jugará en Alemania también viene marcada por las dudas que pueden generar las cinco jugadoras que vienen de la WNBA, no por su calidad que está sobradamente demostrada, pero sí por su adaptación, pues sólo Awa Fam y María Conde participaron en la preparación jugando en el último amistoso. Y es que además hay que tener en cuenta el cansancio acumulado por algunas de éstas que seguro que es notable, no olvidemos que apenas si descansaron entre el final de liga femenina y la WNBA, y por ejemplo Conde viene de estar parada varias semanas por lesión, o Raquel Carrera apenas si jugó en Estados Unidos con lo que eso significa ahora para coger ritmo de competición en un torneo tan corto.

La papeleta del seleccionador ya la quisieran otros por tener que elegir entre tantas buenas jugadoras, y en este caso apostó por las WNBA en detrimento de algunas de las descartadas que hicieron toda la preparación, y que no olvidemos que rindieron a gran nivel en los partidos amistosos (como por ejemplo María Araújo, Irati Etxarri y Andrea Vilaró). Supongo que algunos despotricarán de Méndez si los resultados no cumplen con las expectativas, pero a posteriori todo es más fácil, y habrá que confiar en un entrenador de su experiencia.

Más allá de las españolas el torneo permitirá ver a grandes jugadoras como las estadounidenses, donde es difícil destacar sólo a una, porque conforman un equipo de grandes individualidades, y será un placer disfrutar del juego de la increíble tiradora (y pasadora), Caitlin Clark, por no hablar de “clásicas” como Breanna Stewart.

Luego habrá que prestar atención a las grandes referencias de las principales selecciones europeas como Emma Meesseman (Bélgica) o Gabby Williams (Francia), pero siempre habrá que echar un vistazo a las jugadoras australianas como Alanna Smith, chinas como Han Xu, y en general al equipo japonés por su estilo de juego basado en el tiro y la velocidad, un baloncesto menos “visible” habitualmente por estas latitudes.



Por supuesto, también será centro de atención la china Zhang Ziyu, que destacó por el dominio que le propicia su estatura (2,20 m) en torneos de formación y que habrá que ver cómo se desenvuelve entre profesionales. Ya mostró en el último amistoso contra España que su influencia puede ser notable condicionando el juego, para bien porque si recibe en la pintura (ojo con los 3 segundos en la zona) casi son dos puntos seguros (pese a los empujones que recibe), pero también para mal por mor de su movilidad que en defensa puede provocar problemas en transición para su equipo, y un desajuste claro al quedarse en el centro de la zona sin seguir a su par.



Ahora bien, en mi caso “vigilaré” especialmente a un par de jugadoras francesas que reúnen un nivel técnico y físico notables: Leila Lacan y Dominique Malonga. La primera que impresionó ya en su paso por las categorías de base de su selección, destaca por su carácter competitivo y su capacidad de anotación dominando el juego exterior, y la segunda llama la atención por reunir unas condiciones alucinantes, capaz de jugar por dentro como una pívot gracias a su tamaño (1,98), y que más allá de su capacidad para el mate, también puede jugar por fuera como una alero corriendo la pista y tirando triples.



Deseando poder ver el mejor juego de estas y muchas jugadoras más durante el torneo, ojalá el mejor equipo sea el español, porque si una fortaleza destaca por encima de todas las demás en el combinado de Miguel Méndez es el grupo, y por ella pasa que se consiga una medalla de ¿oro?

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lunes, 2 de enero de 2023

Feliz BA-LON-CES-TO 2023 (con agenda de lo que no hay que perderse este año)

Por Jorge

Feliz año nuevo y esperemos que también feliz baloncesto del bueno para este 2023 que tendrá en los torneos de selecciones con el europeo femenino y el mundial masculino como sus platos fuertes más allá de la resolución de las diferentes competiciones nacionales o continentales de clubes.

Como la oferta baloncestista es muy amplia, BA-LON-CES-TO va a recomendar cinco citas que no debería perderse ningún aficionado al baloncesto, por orden de llegada en 2023:

1.- Copa del Rey (16-19 febrero) y de la Reina (30 marzo-2 abril)
No me canso de repetir año tras año, que la Copa ACB es una de las mejores, si no la mejor, competición de baloncesto de clubes. Y todo esto visto desde fuera, es decir, a través de la televisión, porque no me quiero imaginar lo que significa vivir una semana de baloncesto por las calles de la sede de la fase final (este año se jugará en una de las cunas del baloncesto español: Badalona), disfrutando entre esa mezcolanza de aficiones mientras se celebran todo tipo de actividades más allá del baloncesto. Toda una fiesta que hay que disfrutar sí o sí cada año.

La Copa de la Reina no tiene la misma solera, pero poco a poco va ganando terreno, y si la pasada ya reunió a grandes equipos, la igualdad que se está viviendo en la Liga Femenina hasta el momento, vaticina un torneo excelente que se celebrará en Zaragoza.

2.- Play-in NBA (11-14 abril)
Los playoffs de la NBA ofrecen el mejor baloncesto del mundo. Pero son muchos partidos, muchas series, y no siempre se puede atender a todo. Por eso quiero destacar esta eliminatoria previa que llegó en 2020 pero que lo hizo para quedarse.

Y es que no hay nada como la emoción de partidos de ganar o para casa (caso de los enfrentamientos entre noveno y décimo) y luego después entre perdedor de séptimo contra octavo y ganador del enfrentamiento ya mencionado.

Las dos última plazas que dan acceso al playoff de la NBA en ambas conferencias se deciden en seis partidos, tres por conferencia. El ganador del partido entre el 7º y 8º clasificado avanza hacia los playoffs en su respectiva conferencia. El perdedor de ese partido será local ante el vencedor del 9° y 10°, y el ganador de este nuevo encuentro será el 8° clasificado para los playoffs en su respectiva conferencia.

3.- Finales de competiciones europeas
El mejor baloncesto continental en Europa tiene un calendario largo y apretado que igualmente no ayuda a seguir las competiciones con la atención que merece más allá de partidos puntuales. Pero cuando llega la resolución final, entonces sí conviene prestar atención para conocer quienes se alzarán con los títulos.

El primer torneo que decidirá su campeón (16 abril) será la Euroliga femenina, ojalá que con Avenida (Salamanca), Girona o Valencia en su partido final.

Luego la Eurocup masculina, jugará su final a partido único (3 mayo) con una plaza en juego para la Euroliga de la siguiente temporada.

Por último, la mejor competición, la Euroliga masculina, culmina su temporada con la celebración de la “Final Four” (19-20 mayo) que este año se jugará en Kaunas (Lituania).

2.- Finales NBA (inicio 1 junio)
El 15 abril comenzarán los playoffs, pero la eliminatoria por excelencia, la que decide el campeón siempre tiene el aliciente de conocer hacia que conferencia se decantará la gloria esta temporada, y que equipo y que jugador (MVP) inscribirán sus nombres en un palmarés de campeones legendario.

1.- Torneos de selecciones: Eurobasket femenino y Copa del mundo masculina
El verano volverá a ser el escenario de los diferentes campeonatos de selecciones de base donde se podrá ver la cantera del baloncesto internacional. Pero los dos acontecimientos más importantes del año serán los torneos de las selecciones principales.

El Eurobasket femenino que en principio se jugará (15-25 junio) en Eslovenia e Israel supondrá la primera gran competición de Miguel Méndez como seleccionador del equipo español. Y seguro que se competirá por alcanzar un buen puesto después de no haber podido estar en la anterior gran cita de selecciones (Copa del Mundo de 2022). Por su parte, la selección masculina jugará (25 agosto-10 septiembre) la Copa del Mundo que se disputará en Filipina, Japón e Indonesia, defendiendo el título conseguido en 2019.



No será fácil repetir hazaña, pero seguro que será otra oportunidad para ver cómo crecen los jóvenes jugadores de la selección (ojalá que con la participación de Santi Aldama), y quién sabe si para despedir a otra leyenda como Ricky Rubio.

Estos cinco apuntes me parecen básicos, pero se podrá disfrutar del baloncesto día a día a lo largo de todo el 2023 que BA-LON-CES-TO desea lleno de salud para todos los aficionados.

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lunes, 16 de septiembre de 2019

Disfrutemos en este continuo descontento

Por Jorge

La selección española consiguió otra gesta deportiva tirando de épica competitiva pese a que llevamos un par de lustros repitiendo el mismo mantra que dice que viviríamos una dura travesía del desierto una vez que la edad fuera retirando a la generación de los júnior de oro.

El caso es que este campeonato se jugó sin ninguno de esos jugadores, y España demostró de la mano de Sergio Scariolo (y su cuerpo técnico), con jugadores quizás menos talentosos pero igual de competitivos, que se puede jugar de tú a tú contra cualquier selección, y no olvidemos además, que este éxito se cimentó en el nivel del jugador medio español (aunque a algunos les cueste confiar en él en las ligas nacionales prefiriendo a jugadores extranjeros de medio pelo), llevando al equipo a jugar esta copa del mundo durante las famosas ventanas, y de justicia es volver a reconocer ahora el trabajo que hicieron todos esos jugadores representados en China por Quino Colom, Javier Beirán y Xavi Rabaseda.



Ahora con la victoria española se recuerdan las catorce medallas ganadas en los últimos veinte años (desde 1999), pero es que cuando no se ganaron también hubo resultados más que aceptables, como el quinto puesto en el mundial de 2002 ganando en el último partido a Estados Unidos, la participación en los Juegos de Atenas (2004) donde sólo se perdió un partido (precisamente ante el equipo estadounidense) y se acabó en séptima posición, y la cuarta del eurobasket de 2005 perdiendo el bronce frente a Francia. Y sumemos que en el mundial de 1998 y 2014 se alcanzó la quinta posición, y en 2010 la sexta, es decir, puestos notables si los comparamos con otros tiempos.

Algunos venimos siguiendo a la selección desde los años 80, cuando se disfrutó de algunos éxitos como la plata olímpica de 1984 conseguida por unos héroes deportivos, y es que así se puede denominar a los jugadores de aquella generación que posibilitaron el despegue de la afición por el baloncesto en nuestro país. Luego vivimos tiempos difíciles durante los 90, pese al bronce europeo en 1991, y no fue hasta la llegada de los júnior de oro que posibilitó esta época de éxitos casi continuos.

Particularmente nunca dejé de apoyar a cada selección española, incluso cuando sabía que sus posibilidades eran mínimas, o hasta cuando se sufrieron algunos varapalos notables como el angolazo en 1992 o el chinazo en 1994. Daba igual, para el siguiente campeonato la ilusión se renovaba una y otra vez. Por eso ahora en tiempos de bonanza me sorprende la falta de confianza que se percibe a la mínima.

Cuando no es que se tiene suerte, es que fulano es un paquete, o mengano no tenía que haber sido seleccionado, o que el entrenador debió jugar en zona o marcar a la estrella rival con otro perro de presa. Y no es que no se pueda juzgar el juego que puede ser malo o al menos mejorable, pero ya el colmo es que los demás siempre son más altos, más guapos y más listos. Siempre hay alguna pega.

El mundial nos trajo una vez más, otro episodio de odio sin sentido en las redes sociales, seguramente por desconocimiento del juego por parte de algunos aficionados, con Víctor Claver y Scariolo como víctimas recurrentes.

Claver fue uno de los mejores de la selección en una labor oscura (defensa, rebote) pero necesaria, reconocido por muchos, incluido el seleccionador, pero tampoco le faltaron detractores. La gente despotricó contra él hasta haciéndolo bien. Sirva como ejemplo un grupo de whatsapp de amigos (veteranos aficionados al baloncesto) donde uno de ellos se quejaba de que Claver no metía una, y cuando otro le respondía en ese momento que llevaba 2 de 3 en triples y 1 de 2 en tiros de dos, nada, erre que erre que era un paquete y blablablá.

Y con toda la selección pasó lo mismo, incluso entre la prensa ¿especializada? que debido al juego trabado y poco vistoso del equipo de Scariolo, auguraba un descalabro monumental frente a la todopoderosa Serbia porque ésta había vapuleado a: ¡Angola, Filipinas y Puerto Rico! (¿victorias de prestigio para darles como ultrafavoritos?)

Eso sí, cuando España demostró su competitividad, y también buen juego contra los serbios, alguno se apuntó al carro diciendo que en realidad el equipo de Sasha Djordjevic sólo tenía dos jugadores top (Jokic y Bogdanovic), y que el resto estaba al nivel de los españoles pero antes no lo dijeron.

Y en este punto hay que destacar la figura de Sergio Scariolo, que igualmente es vilipendiado por determinada gente que vale que puedan discrepar de sus planteamientos, a mí tampoco me convence siempre (como no lo hace nadie), pero es que ojo, porque me parece que hace tiempo que es el mejor seleccionador español de la historia si atendemos a su palmarés, y no olvidemos que en este baloncesto lo importante es eso, ganar: tres oros europeos y un bronce, una plata y un bronce olímpico, y ahora este oro mundial. Siete medallas en ocho competiciones. Vamos, que digo yo que algo tendrá que ver este hombre en todos estos éxitos de la selección. Pues así y con todo algunos insisten que tiene una flor en el culo. Alucinante.

José Ajero, periodista del baloncesto en la televisiva Movistar, no se encuentra entre mis analistas baloncestísticos favoritos, pero creo que durante el campeonato resumió atinadamente en un tuit ese descontento continuo sin sentido de algunos aficionados:



Y es que parece que tienen que ser los de fuera quienes valoren en su justa medida las gestas del combinado español, como dejó claro también en las redes la joven estrella Luka Doncic:



Las encuestas previas al torneo no eran nada propicias para España, dándola el papel de la mayor decepción del torneo para los periodistas. Mucha gente estará sorprendida porque Grecia, Serbia y Estados Unidos con sus estrellas NBA no hayan ocupado el podio, pero quien mejor lo explicó fue el seleccionador argentino, Sergio Hernández, al final de la semifinal que ganó su equipo frente a Francia, cuando respondía a la pregunta de cómo hacían para anular a rivales tan potentes: Habrá que pensar que los nuestros son del mismo nivel. Nuestros jugadores también son de élite. Son chicos que saben jugar, que tienen carácter y que saben defender duro, tienen técnica y táctica. En definitiva, son tan buenos como los mejores y así lo demostró el combinado argentino compitiendo igual de bien que el español en este mundial.

Aprovecho para resaltar que los cuatro primeros clasificados (Argentina, Australia, España y Francia) jugaron mucho tiempo con un pívot, no al estilo clásico si atendemos a que muchos de ellos son distribuidores del juego desde la cabecera, y juegan más bien poco en la pintura de espaldas a canasta, pero al menos no triunfó el small ball con prácticamente cinco jugadores de perímetro, corriendo y tirando triples, y colocando al pequeño más pesado a tratar de parar las embestidas interiores del rival como hizo Estados Unidos (sus tres pívots se combinaron para jugar sólo 15 minutos en su derrota decisiva frente a Francia).

Dudo que ello suponga un cambio de tendencia en el juego, entre otras cosas porque es verdad que en el baloncesto FIBA es más aprovechable la figura del pívot defensivo en la pintura por la ausencia de la sanción de los tres segundos defensivos que sí existe en la NBA (y bien que lo aprovechó el francés Gubert en la citada derrota estadounidense), pero es un alivio entre tanto partido que al final se convierte en un concurso de triples para que al final gane el equipo que menos falla.

Y no es que el juego de pequeños no sea divertido, que lo es, pero no todos los equipos pueden apostar por ese juego porque no todos tienen a los mejores tiradores del planeta como los Warriors de Stephen Curry y Klay Thompson (y Durant en su momento). Y por mucho que todos acudan a la estadística avanzada como la panacea de la victoria, llama la atención que haya equipos que teniendo un buen juego interior, tengan que adaptarse al juego rival, lejos de sacar ventaja de sus virtudes, y es que lo ideal sería equilibrar el juego. Que una cosa es que los pívots se puedan abrir a veces a tirar de fuera porque tengan mano para ello, y otra que no se pueda jugar en el poste bajo, alimentando al jugador grande para que anote o para que cree juego desde allí. Y más ahora que los altos tienen mejor coordinación y habilidad con el balón en las manos.

En cualquier caso y volviendo a la actuación española, recuerdo que Pepu Hernández, entrenador de la anterior selección ganadora del mundial en 2006, comentó en su momento que esa selección era tan especial no sólo por ganar, sino por la forma de hacerlo, y por su manera de comportarse, hasta el punto que pensaba que la afición perdonaría incluso que perdiera.

Pues a todo esto tengo que decir que el 70% de esta entrada fue escrito después del partido de cuartos frente a Serbia, el 25% después de la semifinal contra Australia, y sólo un 5% tras jugar con Argentina, y eso es porque las conclusiones habrían sido las mismas independientemente del resultado final.



Jorge Valdano, exjugador y entrenador de fútbol, escribía recientemente en El País refiriéndose a Rafa Nadal: todos aspiramos a ganar con grandeza y él lo consigue hasta cuando pierde. Pues creo que estas palabras podrían aplicarse también para la selección de baloncesto y todos los jugadores que la formaron en esta etapa gloriosa, mereciendo ese respeto y consideración, porque su comportamiento, nivel de compromiso y esfuerzo no admite duda. Y en este campeonato lo volvieron a demostrar. Compiten como los mejores de la historia y hasta tienen la suerte de los campeones (que no se tenía cuando no se ganaba) que siempre hace falta en algún momento, para volver a conseguir un excelente resultado en otro campeonato.

Tal vez el juego de la selección no sea a veces el mejor pero ni falta que hace, porque aquí lo que cuenta es gana, ganar y volver a ganar que decía el legendario Luis Aragonés. A la espera de la próxima cita olímpica en 2020, disfrutemos de este éxito en este perpetuo descontento.

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domingo, 23 de septiembre de 2018

Oportunidad perdida con el mundial femenino

Por Jorge

Ayer comenzó el mundial de baloncesto femenino en “España”, y en el caso de la selección española, el debut se saldó con una importante victoria (70-84) ante un rival que a priori era más débil (Japón), pero con un estilo basado casi exclusivamente en la velocidad y el tiro, cualidades difíciles de afrontar en un partido inaugural.

Alguno quizá se haya sorprendido con esas comillas iniciales, y que me disculpe la afición tinerfeña (sorprende que tampoco hubiese otra sede en Gran Canaria, isla de gran tradición en baloncesto femenino) que seguro que llena los pabellones… cuando jueguen las nuestras, y es que creo que se perdió una gran oportunidad de promocionar el baloncesto femenino en toda España.

¿Por qué un evento de esta importancia no se pudo jugar en más sedes? Uno que ya tiene unos años, recuerda el mundial masculino de 1986, o el más reciente de 2014, donde se pudo ver baloncesto de primer nivel en diferentes lugares...

Poder implicar o llegar a más afición tendría que haber sido un objetivo por parte de la federación de baloncesto, que tampoco puede ser tan complicado haber llevado el campeonato a localidades con equipos en liga femenina (Salamanca por ejemplo) o liga femenina 2 (Vigo por ejemplo) con pabellones que sin necesidad de tener un gran aforo, hubiesen garantizado una imagen de éxito con gradas llenas de gente disfrutando del baloncesto. Y sin embargo insisto que dudo que Tenerife tenga afición para llenar los pabellones cuando no juegue España.

Triste fue ver ayer por televisión un Turquía-Argentina con cuatro gatos por público, de los que seguro que buena parte eran miembros de la expedición de cada equipo o familiares, y periodistas. Luego acudes a los datos que ofrece la FIBA por internet, y ni rastro del número de espectadores, imagino que para no confirmar el sonrojo de tan pobre asistencia.

La lejanía de las islas y las fechas fuera del periodo vacacional tampoco ayudan al desplazamiento de aficionados del resto del país, y creo que tampoco favorecerá la difusión informativa que el acontecimiento merece al coincidir en el tiempo con el fútbol, salvo porque las españolas vuelvan a protagonizar otra hazaña deportiva. Igualmente el seguimiento no podrá ser igual incluso en la distancia incluso entre los aficionados al baloncesto dada la coincidencia de partidos con los entrenamientos de los equipos de formación. ¿No eran posibles otras fechas? ¿Apretó la federación en ese sentido?

Si se ha perdido una oportunidad de extender la afición al baloncesto femenino será algo que habrá que analizar después, pero tiene toda la pinta, y llegar a lugares donde el deporte de élite no existe y en este caso para que sobre todo la chavalería vea a estas mujeres demostrar que con trabajo es posible alcanzar este nivel de excelencia, habría ayudado a ello. Eso sí, de momento los medios se están volcando, y vemos y leemos mucha información sobre el campeonato. Y se agradece ver un partido de baloncesto femenino con previa y entrevistas posteriores.

Al final del campeonato será momento de que la federación de baloncesto haga balance y ofrezca datos de seguimiento del torneo tanto en los pabellones como por televisión, pero tal y como está la cosa, habrá que confiar en la selección para que vuelva a repetir otro éxito tal y como vienen haciendo en este siglo (en el pódium de todos las competiciones jugadas desde 2013) para que se siga hablando de baloncesto femenino.

Si bien las jugadoras españolas ya demostraron su categoría desde tiempo atrás, y si algo bueno tiene la celebración de este mundial es el recuerdo de las predecesoras de las actuales jugadoras, como hizo recientemente “El País” con las ganadoras del primer europeo en 1993, y en cuyo artículo se explicaba como era el baloncesto en otro tiempo con frases que hablan de situaciones que afortunadamente están mejorando: “A mi hija le parece una locura pero, hace 25 años, a muchas familias no les gustaba que nos dedicáramos al deporte y tuve compañeras que incluso lo dejaron porque no les gustaba a sus novios. Muchas comenzamos en el baloncesto porque el fútbol lo teníamos prohibido” .

Hoy en día al estupendo juego de las españolas se sumaron éxitos en forma de medalla tanto en europeos, como mundiales y juegos olímpicos. Y eso sí, poder jugar ahora en casa es un premio que reconoce el buen trabajo de todos estos años, y que también se reflejan con algunas promociones como el bonito vídeo que protagonizan jugadores de la selección masculina para apoyarlas:


Siguiendo con el tema deportivo, me cuesta entender que Leonor Rodríguez no haya formado parte de las doce integrantes de la selección (más teniendo en cuenta que Silvia Domínguez lleva sin jugar semanas por lesión muscular y difícilmente podrá rendir a su mejor nivel), dado que el tiro de tres puntos no es una de las virtudes del equipo, y la canaria era probablemente la mejor tiradora de triples. Ojalá que los porcentajes en el tiro exterior sean buenos y las defensas zonales no se atraganten.

En cualquier caso hay que reconocer que Lucas Mondelo y su equipo técnico gozan de un prestigio bien ganado no sólo por las medallas ganadas sino también por su buen hacer en la dirección del equipo, que hace que los aficionados debamos tener confianza en sus decisiones, y a buen seguro que se sacará algún as de la manga si vienen mal dadas.

Por último, para destacar la humildad y el carácter de las jugadoras (cualidades de las que puede aprender la afición), basta con rescatar las palabras de Alba Torrens, probablemente la mejor jugadora (MVP del último Eurobasket), cuando dice en un artículo que "la canasta más importante de mi carrera no la metí yo", dando valor así al trabajo de conjunto, y reconociendo también que más allá de los resultados lo importante es el camino y la forma de trabajar durante todo este tiempo.

A buen seguro que ese buen trabajo volverá a cosechar un éxito más en este torneo independientemente del puesto final, y es que estas jugadoras alcanzaron tal posición que están ya por encima incluso de los resultados.

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sábado, 23 de agosto de 2014

Copa del Mundo: Apuntes sobre España (y algún detalle sobre USA)

Por Jorge

La calidad que atesoran España y Estados Unidos (pese a sus bajas) y la pereza de analizar las posibilidades del resto de selecciones hacen que la mayoría les coloquemos el cartel de máximo favoritos para jugar la final de la próxima Copa del Mundo (antes Mundobasket) de baloncesto.

Quien espere, después de ver el título que encabeza este texto, un análisis sesudo de las preparaciones y posibilidades de las dos selecciones favoritas para alzarse con el oro que se pasen por otro sitio. Aquí sólo leerán sobre detalles puntuales y sensaciones que despiertan en un sencillo aficionado después de ver los partidos de preparación que jugaron hasta ahora (a España le queda jugar frente a Argentina, y a Estados Unidos contra Eslovenia).

Repito, partidos de preparación, porque algunos aficionados todavía no entienden que es eso, y cuando uno se pasa por los foros del baloncesto en las redes sociales se encuentra opiniones demasiado categóricas y exigentes que son más propias de la competición. La preparación puede dar pistas de por donde irán los tiros pero no tienen porqué coincidir exactamente con lo que luego se verá jugando en el campeonato ya que los equipos deben guardarse algunas bazas que les permitan sorprender y salirse del guión que esperan los rivales.

Algunos aficionados no terminan de enterarse y son inflexibles exigiendo una competitivad hasta el extremo, y despotrican sobre todo lo que no sale a su gusto como si el resultado fuera a ser definitivo en la competición verdadera. Lógicamente tampoco habría que subirse al carro de los parabienes cuando se destaca en estas pachangas veraniegas. Las conclusiones que valen son las que saquen entrenadores y jugadores. Y las valoraciones finales como siempre habrá que tenerlas en cuenta al final del campeonato oficial.

Tengo la sensación de que Orenga, Claver y Ricky se llevan la palma en esta selección como los más odiados entre los aficionados (“haters” les llaman).

El primero da igual que se saque conejos de una chistera que a juicio del aficionado será el máximo culpable si la selección no llega ni a la final (incluso ganando muchos añadirán la coletilla de “pese a él”), y en el caso de salir victoriosos el mérito se quedará en los jugadores. Sin duda un tópico injusto que tienen que arrastrar la mayoría sino todos los entrenadores de cualquier deporte. Dicho esto, Orenga no es santo de mi devoción pero creo que tampoco es el tuercebotas que muchos creen.

Lo mejor que se puede decir de Claver es que su presencia en la selección sirve de ejemplo para volver a recordar que no siempre el mejor equipo es el que tiene a los mejores jugadores sino a aquellos que saben aceptar su rol por secundario que sea. Prácticamente no jugó en toda la temporada, y la verdad es que cuando lo hace su presencia se nota más bien poco pese a que todos reconozcamos que tiene unas condiciones extraordinarias… menos en lo que al carácter se refiere. El otro día una periodista alabó sus ganas y atrevimiento en uno de los partidos amistosos. Parece muy poca exigencia esa para un jugador que no es un junior y que está más que curtido. La verdad es que ya perdí la esperanza con este jugador así que todo lo que pueda sumar bienvenido será (esperemos que no reste).

Ricky creo que está discutido más que por sus acciones por la admiración que se tiene por el Chacho. A favor de Ricky me parece que su actividad defensiva es tal alta que desde ella consigue cosas inimaginables para la mayoría de jugadores, pero la defensa no vende entre el aficionado. Si a eso sumamos que el hombre tiene un problema serio, y que parece irresoluble, en el tiro entenderemos que sea querido y odiado a partes iguales. La verdad es que da pena verle tirar sobre todo porque es tal su desconfianza que hasta duele verle lanzar a canasta por lo mal que lo pasa.

Las ideas básicas que sacamos la mayoría de aficionados de lo visto en los partidos amistosos es que el juego pasará por los pivots en su mayor parte, y que para ello debería ayudar el acierto en el tiro exterior… que no se ha visto hasta ahora. Por cierto, ¿por qué no salen tiradores fiables en el baloncesto español?, y ¿por qué no van a la selección los que tenemos? (solo me viene a la cabeza Alberto Corbacho: ¿alguien me refresca la memoria?). ¿Tan poco se trabaja el tiro? (este no es momento para un debate sobre ello pero da que pensar).

También parece que la selección corrió menos de lo que a priori se pudiera hacer. A bote pronto la única explicación que se me ocurre para ello es que se haya preferido jugar más en posicional para trabajar sistemas, y ya se recurrirá al juego rápido durante el campeonato. No aprovechar la capacidad reboteadora de los pivots y la velocidad de pase y piernas de los exteriores sería a mi juicio un error sobre todo cuando no entren los tiros (y no digamos si la defensa en zona hace acto de presencia).

Que el juego descanse en los pivots, principalmente en los hermanos Gasol, es lógico. Hace unos días Pau dijo que su hermano estaba siendo en los últimos años uno de los mejores pivots de la NBA. Iría un paso más allá, nadie se podría rasgar las vestiduras si dijera que ahora mismo es el mejor pivot como tal del mundo. Sin embargo hecho de menos que jueguen más de espaldas al aro (Pau tiende a hacerlo sólo con rivales muy inferiores físicamente) y que pasen dentro-fuera y a los cortes desde esa posición de poste bajo. Para circular el balón desde poste alto ya están los jugadores exteriores, situación poste alto-bajo aparte.

Leí durante la preparación alguna queja acerca de la desgana (sobre todo defensiva como la de todo el equipo en muchos momentos) de Pau. ¿A alguien le sorprende? Más allá del postureo que en ocasiones gasta suele ser muy perro y solo va al 100% en circunstancias puntuales. Cosa que no se puede decir de su hermano que siempre está a tope, o eso parece. Lógicamente el talento permite estas licencias.

Cada vez que un pivot español (los Gasoles e Ibaka) tira un triple se me revuelven las tripas. Llámenme antiguo pero los pivots están para jugar en la pintura, poste alto-poste bajo, rebotear, hacer bloqueos e intimidar. Algún tiro puntual obligado por las circunstancias, vale, pero un par de pases y zumbársela de tres porque sí, pues no. Para eso ya están bases, escoltas y alero. Bien, los españoles no metieron durante la preparación e incluso el porcentaje fue mejor en los pivots, pero eso puede y debe cambiar y tienen que quedar claros los papeles. Cada uno tiene que hacer lo que mejor sabe hacer. Aquellos que justifican ese juego en la versatilidad del jugador moderno me aburren. Un ejemplo: ¿Pau Gasol puede subir la pelota como un base? Puntualmente vale. ¿Mejor que cualquiera de los bases españoles? Venga ya. Pues eso.

Y ya que menciono a los bases, aquí el tema está peliagudo para Orenga y sus ayudantes. Cualquiera que haya seguido siempre la trayectoria de cualquier equipo profesional sabe que siempre hay un tercer base que no juega o que tiene minutos muy limitados. Claro que en una selección con Sergio Rodríguez, Calderón y Ricky la situación se complica porque ¿a quién limitas?

El tiempo de juego del Chacho ya es cuestión de debate entre los aficionados de su equipo (Real Madrid) y sin embargo en poco más de 20 minutos le valió para rendir al mejor nivel y ganar el premio de MVP de la Euroliga pasada. Ojo al dato, premio que creo que sólo ganó antes un jugador español (si no es así, acepto correcciones): Juan Carlos Navarro.

El caso es que aumentar sus minutos no garantiza que aumente o mantenga su rendimiento, y ya bastante notable es que tenga capacidad para rendir a alto nivel con un minutaje reducido que quizá no sea tan sorprendente o que no debería serlo jugando en equipos de máxima categoría. Y es que hay más ejemplos: Pau Gasol fue elegido MVP del Mundobasket que ganó la selección española en Japón (2006) jugando algo así como 25 minutos por partido. Parece una broma, pero no lo es, y no escuché a nadie que se quejara por el minutaje que repartió entonces “Pepu” Hernández, seleccionador de aquel equipo que tiene el honor de haber conseguido el mayor éxito del baloncesto español.

Resumiendo la cuestión del tiempo de juego, creo que la polémica es baladí. Lo importante es realizar rotaciones que garanticen frescura física de los jugadores más importantes para los momentos más delicados y que a su vez permitan que puedan rendir. Además eso permite mantener a todos involucrados y listos para jugar. El buen jugador no necesita demasiados minutos para sumar, y en la selección tenemos otro ejemplo: Felipe Reyes.

Por último dedicaré unas líneas para el novato de la selección. La verdad es que no indagué acerca de qué es lo que realmente le pasa a Abrines, pero siendo un jugador cuyo estilo me gusta y que además tiene buena mano que falta hace, parece que su anonimato en la preparación continuará durante el campeonato aunque se recupere. Imagino que su presencia se justifica por la necesaria experiencia de una convocatoria con la absoluta, pero si no juega…

Y que pasa con Estados Unidos...

Buscar resquicios en el combinado estadounidense no es fácil pero siempre hay que apelar a los clásicos problemas que no siempre lo son tantos cuando viajan al baloncesto FIBA: adaptación a otras reglas, desconocimiento del juego internacional, y superar las más habituales defensas zonales. A ello se le une el a veces exceso de confianza amparados en sus notables cualidades físicas. Vistos sus partidos amistosos me parece sonrojante ver a Rudy Gay defendiendo a los pivots brasileños. No sé si es prepotencia (se llegó a comentar que consideraban que Chandler Parsons podría jugar de cuatro frente a equipos FIBA) o sencillamente no se enteran de nada. Vale que sus hombres interiores no son de gran categoría, pero tienen suficiente físico para esa tarea, o al menos con mayores opciones que colocando a un alero por muy atlético que sea.

Igual de raro se me hizo ver a un escolta alto como Klay Thompson marcando a bases como Huertas, Arroyo y Barea. Se creen invencibles y que pueden defender a cualquiera en cualquier situación y no lo creo más allá de circunstancias puntuales. Veremos como les sale si se mantienen en sus trece.

En cuanto al arbitraje, la presión defensiva que suelen hacer sus jugadores pequeños tienen mucho de manos y “cuerpeo”, y si los árbitros son permisivos muchos equipos tendrán grandes dificultades para superar el nivel atlético de estos jugadores. El otro detalle arbitral está en los siempre mencionados pasos. Suena a excusa pero la realidad es que hasta que quienes deben no se reúnan para unificar un reglamento mundial para todas las competiciones éste campeonato se juega con reglamento FIBA. Y en los partidos de preparación siguen haciendo pasos. Veremos.

La falta de experiencia internacional de la mayoría de sus jugadores puede ser un problema llegados a situaciones del juego adversas en un baloncesto diferente al que están acostumbrados a vivir. Iincluso alguno que sí la tienen como Harden y Anthony Davis que se presentan como abanderados de este combinado apenas jugaron durante su anterior convocatoria en los juegos olímpicos de Londres. Veremos.

En el partido preparatorio frente a Brasil me parece que sólo sufrieron defensa en zona en el último cuarto. Concretamente en la primera situación que recuerdo apenas circularon el balón y se la jugó Derrick Rose con un triple siendo posiblemente el jugador exterior con peor porcentaje en ese momento sobre el campo. La pasada madrugada USA Basketball faliclitó el roster definitivo para la Copa del Mundo y llama la atención que hayan salido de la lista jugadores con buena mano como Korver, Lillard y Parsons. Eso significa que no le tienen miedo a las zonas y que confían en los fiables Curry, Thompson e incluso Irving. Veremos.

Que Estados Unidos haya renunciado a jugadores exteriores con tiro por interiores como Drummond, Plumlee y Cousins (David y Faried parecían fijos) sólo puede significar que están pensando en como contener el juego interior de posibles rivales como Brasil y sobre todo España. El balón no empezó a rodar y parece que el hecho de que sean ellos quienes parecen adaptarse les coloca en desventaja.

Sea como fuere, apostar por una posible final entre Estados Unidos y España no tiene mucho mérito, y quizá algo más que me decante por la selección española en caso de que se llegue a jugar siempre que la fortaleza mental les permita afrontar la ansiedad que las adversidades provoquen durante un campeonato con el añadido del favoritismo por jugar en casa.


Ahora sólo nos queda prepararnos para disfrutar del campeonato o al menos de los que nos dejen ver por televisión que seguro que es menos de lo que nos gustaría a los aficionados. En todo caso, aunque esté feo decirlo por eso de propiedades y derechos, seguro que por Internet podrán buscarse las habichuelas para ver lo que no quieran darnos por mucho que algunos quieran ponerles puertas al campo del ciberespacio.

Seguramente muchos aficionados estarán en desacuerdo con estas opiniones o lo vean de otra manera. Hasta puede que me tachen de loco por algún comentario. No me lo tomen en cuenta. Me puse las gafas que todo lo ven y que sirven para jugar a ser el seleccionador que todos llevamos dentro. Un simple calentón veraniego de un aficionado cualquiera. En todo caso bienvenidos serán todos los comentarios que quieran escribir.

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