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viernes, 16 de octubre de 2026

30 aniversario del primer partido de baloncesto NBA en España

Por Jorge

El próximo 20 de octubre se cumple el 30 aniversario del primer partido que disputó la NBA en España. Un amistoso de pretemporada que jugaron los Indiana Pacers y los Seattle Supersonics, subcampeones del curso anterior.

Antes y después de aquella fecha se jugaron bastantes partidos que enfrentaron a equipos NBA con otros españoles y europeos, como por ejemplo, los partidos de los Boston Celtics frente a la selección de la antigua Yugoslavia y contra el Real Madrid en el “Open McDonald” de 1988, pero habría que esperar una docena de años para ver otro partido NBA, cuando jugaron New Orleans Hornets y Washington Wizards en el Palau San Jordi de Barcelona en 2008.

Bitácora del viaje exprés a Sevilla*
La oportunidad de ver aquel partido nació de un sorteo de la “Revista Oficial NBA”, publicación mensual que por entonces destacaba dentro del panorama editorial español en el ámbito baloncestista. Y es que el azar hizo que ganase un par de entradas, pero el viaje no estaba incluido…

Así que hubo que comprar unos billetes de AVE que valieron una “pasta” (no recuerdo bien si 13.000 pesetas de la época), y el viaje de ida y vuelta comenzó temprano camino de Atocha para ir a Sevilla. Y ya allí, un poco de turismo por la capital andaluza paseando por la orilla del Guadalquivir, visitando la zona para aficionados montada a propósito de este evento y poco más, pues no teníamos mucho tiempo, ya que el partido tenía un horario poco común por aquí (16h), supongo que por compromisos televisivos con Estados Unidos.

Llegamos con tiempo al pabellón, que no había que perder la oportunidad de fijarse en todos los detalles: ensayos previos de las “cheerleaders” u ojear el programa del partido que había en los asientos.

También había que ver el precalentamiento previo de aquellos “jornaleros” que trataban de ganarse un puesto en el equipo, sudando la gota gorda en el caso de los suplentes de los Sonics mientras jugaban un 3x3 en media pista, o el devenir de todo tipo de gente del baloncesto, como el “gigante” holandés, Rik Smits, pívot de los Pacers que andaba de calle por la grada y que no jugaría.

Y al inconfundible, recordado y querido Andrés Montes, que narraría el partido a pie de pista para la televisión junto al periodista Santiago Segurola y el legendario “Epi”, o el “jefazo” David Stern, comisionado de la NBA que estaba en el palco de autoridades, cerca de nuestra posición.

Partido más que flojo… pero con detalles
Por desgracia el partido no fue gran cosa, tal y como reconocería “El País” en el titular de la crónica al día siguiente, y se puede ver en la primera foto de la portada de la revista “Gigantes” y que continuaba luego en páginas interiores con el titular de la información.

Seguramente causas de ese “desastre” serían el poco ritmo de ambos equipos (insistimos, pretemporada para ellos), a lo que se sumaba la ausencia de la gran estrella de los Supersonics, Shawn Kemp (en negociaciones con su equipo por un mejor salario), y el enfrentamiento anterior de ambos equipos en Berlín dos días antes, más el viaje a España, los actos promocionales, y seguramente las ganas de volver rápido a tierras “yankees” tras esta gira europea de la NBA.

Sin embargo, habría que destacar algún detalle llamativo visto en directo. Como el nivel físico durante el juego, la velocidad, el contacto… que más que un amistoso parecía que fuera un partido de temporada regular… si no fuera porque el acierto fue más bien escaso.

O, por ejemplo, la canasta que metería Sam Perkins (Sonics) en el descanso. Desde el medio campo y de espaldas. ¡Menudo crack!

También pudimos ver el liderazgo de los jugadores de Seattle, Gary Payton y Detlef Schrempf, que estaban por encima incluso de su entrenador, George Karl gracias a la circunstancia anecdótica que protagonizaron. Y es que al final la diferencia en el marcador se fue recortando por parte de los Pacers de Reggie Miller, y Payton le dijo a su entrenador que quería salir para terminar de resolver el partido, pidiendo el cambio. Y mientras esperaba en la banda sentado delante de la mesa de anotadores, el alemán dentro de la pista le dijo añadiendo gestos claramente visibles que no hacía falta, tanto a su compañero como al entrenador, que ya se encargaba él, de tal manera que se terminó por anular el cambio.

Pese a la baja calidad del partido, aquellos que quieran revivir aquel partido histórico puede hacerlo gracias a la generosidad del aficionado que “colgó” el partido en Youtube:


¿Volverá la NBA a España?
Pasados treinta años de aquel primer partido y casi veinte desde el último, no parece que la NBA tenga en mente volver a España para jugar otro amistoso o incluso algún partido de temporada regular como pasa en otros lugares (París, Londres, México…). Pero quien sabe, ahora que se construyó alguna infraestructura que pudiera albergar tamaño evento, como el Roig Arena de Valencia.

Y es que llama la atención que aquel partido histórico no se jugara en ninguno de los grandes pabellones que pueden estar en la memoria de los aficionados, ya que el Pabellón San Pablo, sede de los partidos del por entonces Caja San Fernando, equipo sevillano que jugó en la ACB (subcampeón de liga pocas semanas antes de este partido NBA), y que sería luego conocido con diferentes nombres como el último Betis, apenas si llegaba a siete mil y pico localidades de aforo, ampliables a diez mil.

Sea como fuere allí se vivió un día histórico que esperamos que vuelva a repetirse pronto para disfrute de todos los aficionados españoles de la NBA.



*Disculpas por la calidad fotográfica de las fotos personales que se adjuntan, reducidas de primeras por motivos obvios. Cámara analógica, eran otros tiempos, no lo olviden, y fotografo lamentable, todo hay que decirlo.

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viernes, 23 de febrero de 2024

Parecidos razonables NBA: Ben Mathurin y Byron Scott

Por Jorge

En el mundo del baloncesto son habituales las comparaciones, y aunque existan los famosos dichos de que son odiosas o de que nunca fueron buenas, BA-LON-CES-TO trae aquí un parecido razonable entre dos jugadores de distintas épocas. Ojo, una semejanza desde el punto de vista de la fisonomía de sus caras si nos fijamos en los rostros de los dos, pero que también pueden tener otras similitudes.

Mathurin
Bennedict Mathurin nació en Canadá, jugó un par de cursos en el baloncesto universitario en Arizona una vez que destacó en la Academy de México como adolescente. Luego sería elegido en el draft de 2022 por los Pacers en el número 6 de la primera ronda.

Ahora juega su segunda temporada con los Indiana Pacers, y en su año de novato fue elegido para formar parte del mejor quinteto rookie e incluso fue cuarto en la votación para mejor debutante por detrás de Paolo Banchero, Jalen Williams y Walker Kessler.

Luego de una muy buen debut (17 puntos y 4 rebotes por partido), este curso bajó un poco sus minutos de juego y con ello su anotación media, pero mejoró en asistencias y eficacia desde el triple. Y ahora sumó para su currículum el MVP del “Rising Stars” del pasado fin de semana de las estrellas.



Byron Scott
Scott jugó en el instituto Morningside en Inglewood, ciudad perteneciente al condado de Los Ángeles, y a la que regresaría como jugador profesional cuando jugó con los Lakers (jugaban allí, en el Forum). Antes de su entrada en el baloncesto profesional jugaría tres cursos en el baloncesto universitario para Arizona State. Y elegido en el draft de 1983 en el número 4 por los San Diego Clippers, nunca jugaría con ellos porque fue traspasado a los Lakers por Norm Nixon.

No tuvo el mismo impacto que Mathurin en su primera temporada (10 puntos y 2 asistencias por partido con menos minutos de juego), pero sí fue incluido también en el mejor equipo de novatos en su debut profesional. Luego en su segundo curso con los Lakers su crecimiento le llevaría a anotar 16 puntos por partido y convertirse en el mejor tirador de tres de la liga (43%). Y lo más importante, ayudando a los angelinos a ganar el título en esa temporada 1984-85 (primero de los tres que conseguiría allí).



Similitudes
Este siglo, especialmente en los últimos lustros, es muy común comparar a los jóvenes jugadores que tienen opciones de acceder al baloncesto profesional, con algún jugador del pasado para que el aficionado se haga una idea del tipo de jugador que puede ser. Y en el caso de Ben Mathurin, en su momento se le llegó a comparar con: Buddy Hield, Caris LeVert, Victor Oladipo, Terrence Ross y Jason Richardson.

No cabe duda que hay que afinar mucho para comparar como juega un chaval que tiene opciones de llegar a la NBA, y que como es lógico, todavía no alcanzó su cénit, con otros jugadores que llevan unas cuantas temporadas jugando o incluso que ya acabaron su carrera.

En este caso, como se dijo antes, la comparación tiene que ver con el cierto parecido físico que además en este caso se acompaña de que ambos jugadores comparten posición base-escolta y tienen una apariencia similar: Mathurin (1,96, 95 kilos) y Scott (1,91, 88 kilos).

Mathurin vendría a ser una versión 2.0 de Scott en esta época de mejores físicos y de jugadores que son capaces de hacer de todo, frente al veterano que tenía un rol más específico de tirador, aunque en su etapa angelina hizo más cosas que quedaban eclipsadas por las actuaciones de los legendarios Kareem Abdul-Jabbar, “Magic” Johnson y James Worthy.

Scott y Mathurin tienen también en común que ambos jugaron baloncesto universitario en el Estado de Arizona, que el primero también jugó en Indiana Pacers (1993-95) como lo hace ahora el segundo, y hasta que compartieron dorsal aunque Scott solo jugara con el doble cero en un partido (seguramente se extravió su equipación original con el 4) en 1990.



Mathurin está empezando su carrera y de momento va por el buen camino apuntando a ser un jugador notable, pero sólo el futuro nos permitirá conocer si llega a los 14 puntos (37% en triples) de Scott después de más de mil partidos en la liga o si le supera. Por ahora es una estrella emergente a ojos de la NBA.

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