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viernes, 11 de septiembre de 2026

Hemeroteca: 40 años del Mundobasket 1986

Por Jorge

Cuando se habla del “boom” del baloncesto español en los 80 siempre acude al imaginario colectivo la medalla de plata que consiguió la selección española en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984. Sin embargo, aquello fue un proceso que nació ya con la buena actuación del equipo español en el mundial de 1980 en Cali (quinto puesto y primera victoria oficial frente a Estados Unidos), continuó con la plata europea en 1983, y seguiría después con el crecimiento de la liga ACB. Pero pocos reconocen el evento que para mí fue capital para afianzar la afición al baloncesto en España: el Mundobasket de 1986.


Y desde aquí queremos recordar aquel torneo recuperando algunos vídeos e imágenes con el apoyo siempre de la revista “Gigantes del Basket” y su hemeroteca, cuando se cumple el 40 aniversario de su celebración en tierras españolas, circunstancia que permitió que disfrutáramos del juego de jugadores que serían después míticos de la historia del baloncesto: Drazen Petrovic, Arvydas Sabonis, David Robinson, Tyrone Bogues, y muchos más.

“Gigantes” y el mundial
Aquel campeonato sería el primer gran acontecimiento del baloncesto cubierto por la todavía joven revista “Gigantes del Basket”, que había nacido apenas unos meses antes, y que dedicaría buena parte del contenido de cuatro de sus números semanales a ese mundial que se disputó entre el 5 y el 20 de julio de 1986.

“Gigantes” editó un primer especial (revista nº 35) previo al torneo de 16 páginas con una fotografía de la sonriente selección española en la portada, y unas cuantas páginas más sobre un torneo amistoso premundial y otros contenidos relacionados.

En aquel número se hacía eco de una breve encuesta a diferentes periodistas españoles que seguían por entonces el baloncesto como Siro López (Antena 3 radio), Juan Antonio Casanova (La Vanguardia), José Manuel Fernández (Mundo Deportivo), Martín Tello (As), Manuel Saucedo (Marca), y otros más, que daban como máximos favoritos a Estados Unidos y la URSS, pero a España se la colocaba con el bronce y hasta en algunos casos como finalista.

El caso es que la actuación española acabaría siendo menos buena de lo esperado, pero que el baloncesto aquel verano fuera motivo de conversación por toda la geografía española, significó un impulso increíble para el crecimiento de su afición, cuando apenas se había seguido el baloncesto internacional solo por lo que se refería a la participación española. Y es que aquí, como digo, se pudieron ver partidos y resúmenes televisivos de las diferentes sedes de la competición, y en plenas vacaciones estudiantiles llevaron a muchos jóvenes a vivir aquel campeonato como una gran introducción al baloncesto.


En el siguiente número de la revista ya con el Mundobasket en juego se incluían varias entrevistas con protagonistas como el seleccionador Antonio Díaz-Miguel o jugadores como Drazen Petrovic, Marcel de Souza y Antonello Riva.

El tercer número sobre el mundial sería un extra de 64 páginas donde se daba cuenta del resultado final del torneo, incluyendo una entrevista con gran despliegue fotográfico a Tyrone Bogues, el llamativo, por bajito, jugador de Estados Unidos, del que se habló mucho por su marcaje a Petrovic. También se incluía otra entrevista más breve a su compañero David Robinson, que posaba con una camiseta de Gigantes.

Ya con el mundial terminado harían un último número con un balance más reflexivo sobre lo que había sido la competición en general (se reclamaba menos participantes), y se analizaba la actuación de cada selección con especial interés sobre la española, poniendo nota a los jugadores de la selección y no dejando en muy buen lugar a la organización del torneo.

Partidos para el recuerdo
Al final España acabaría peleando por el quinto puesto frente a Italia...


Mientras que Estados Unidos y Brasil jugarían una semifinal americana resuelta cómodamente para el equipo del norte (96-80), la otra europea entre la URSS y Yugoslavia sería más igualada...


Y el campeonato terminaría con una bonita final protagonizada por el duelo de favoritos,otra oportunidad de ver un baloncesto deotra época... pero de muchos quilates.

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viernes, 23 de abril de 2021

Lectura de Baloncesto en las Bibliotecas

Por Jorge

Qué mejor día que el del libro para recomendar la lectura de alguno relacionado con el baloncesto. Pero esta vez, y a diferencia de años anteriores que siempre se invitó a la lectura de algún libro de actualidad o de reciente edición, BA-LON-CES-TO quiere recordar que las bibliotecas como esos paraísos que decía Borges, albergan algunos tesoros para divertimento y conocimiento de los aficionados al baloncesto.

Sin perjuicio de poder acudir a una librería para comprar un libro de baloncesto, y en este blog se pueden encontrar muchas opciones, contaré la última experiencia baloncestista que viví con la lectura de un libro gracias a una biblioteca.

No olvidemos que no podemos comprarnos todos los libros que queremos por falta de espacio y por motivos económicos, y para evitarnos algunas decepciones, por lo que es buena idea leerlos previamente gracias a una biblioteca, y si nos gustan, entonces sí, comprarlos para volver a consultarlos, releerlos y en definitiva disfrutarlos otra vez.

Además, en ocasiones las bibliotecas permiten que tengamos disponibles algunos libros cuya existencia desconocíamos, de reciente edición pero sobre todo “antiguallas” que nos sirven para conocer detalles del baloncesto de otro tiempo y así aprender un poco más de su historia.

En ese segundo grupo se enmarcar el libro que presento aquí, y que encontré por casualidad buscando en el catálogo informático de una biblioteca utilizando el genérico término de “baloncesto”.

“Mundobásket 86, Ferrol, 5-10 de julio”

Esta obra fue editada por el Club de Prensa de Ferrol con texto de Antonio Barros Senín, y fotografías de José Mauriz Collado. Y es el número 26 de “Cadernos FerrolAnálisis”, una publicación monográfica que ofrece una visión del mundo ferrolano, y que en este caso hizo parada en aquel evento deportivo que forma parte de la historia de la ciudad con motivo del por entonces veinticinco aniversario de su celebración.

Ferrol fue una de las sedes de de aquel mundial (primero que se celebró con 24 equipos), única que no era capital de provincia, junto a Barcelona, Madrid, Málaga, Oviedo, Santa Cruz de Tenerife y Zaragoza. Allí se jugó la fase previa del grupo B que estaba compuesto por las selecciones de Angola, Australia, Cuba, Israel, URSS y Uruguay.

Como toda obra de estas características, tiene abundantes datos y así se recogen las condiciones que se exigían en las bases para la concesión como sede de una fase previa, en las que se detallaban incluso el número de máquinas de escribir (30) de la sala de prensa así como la necesidad de reservar un espacio en el recinto deportivo para la venta de los balones oficiales del campeonato, y otro para el caso de objetos de recuerdo y demás material.

Y como es lógico, en ese sentido tanto dato produce errores en la redacción como el que aparece cuando se repasan los equipos participantes en Ferrol, y en la página 25 llegado el caso de la selección uruguaya que jugó este mundial, se hace referencia a su jugador más importante como que “era el jugador del Mobilgirgi Caserta, y compañero del gran cañonero carioca Óscar, subcampeón de liga y copa en Italia aunque se rumoreaba que podría perderse el mundial español por desavenencias de tipo económico con su federación, algo que finalmente no sucedió aunque estuvo en Ferrol sin estar”. ¿Quién fue aquel jugador? Tal vez se trataba de un acertijo porque se resuelve en páginas posteriores cuando es nombrado en varias ocasiones. Ese jugador fue Horacio “Tato” López.

También aparece información sobre la “Revista OAR”, publicación unida al Club Baloncesto OAR, siglas que por cierto significan Organización Atlética Recreativa, y que era el equipo más importante de la ciudad de Ferrol (desapareció en 1996), que en aquella época jugaba en la máxima categoría del baloncesto español, la liga ACB. La revista nació en julio de 1984 e incluyó durante su andadura información sobre el mundobasket.



Otra revista de baloncesto citada por sus referencias a la sede de Ferrol serán “Zona de Basket”, que fue la publicación oficial del torneo, y en la que se hizo constar que se televisarían 35 partidos del campeonato, y sólo dos de los jugados en tierras gallegas: URSS-Cuba y Cuba-Uruguay, lo cual quiere decir que más allá de algún resumen puntual, sólo pudieron disfrutar del baloncesto que se jugó allí aquellos afortunados que pudieron estar en “A Malata”, pabellón ferrolano que se terminó de construir en 1982 y cuyo primer partido oficial de baloncesto celebrado allí fue entre las selecciones femeninas de España y Cuba en mayo de 1983. El OAR jugaría su primer partido oficial en septiembre de 1984.



En el libro hay un “pequeño galimatías” con los nombres de algunos jugadores de entonces pues al legendario Sabonis se le nombra como Ardidas (y no Arvydas), pero es que a Dorom Jamchi también se le menciona como Gamchi, y a Kurtinaitis también se le nombra como Kurtinaytis.

Una información llamativa recogida sobre aquel mundobasket es la que se refiere a las actividades para la formación de entrenadores que se hicieron a lo largo del país (no en Ferrol) y destaca el clinic que se hizo en Madrid con la presencia de K.C. Jones, entrenador de Boston Celtics, Bobby Knight, entrenador de la universidad de Indiana, “Lolo” Sainz, entrenador del Real Madrid, y Pete Newell, entrenador de la selección estadounidense que ganó el oro olímpico en 1960 y famoso por sus campus destinados al trabajo de los hombres grandes.

Fichas técnicas con los anotadores de los partidos y la relación de personas que formaron cada delegación de los equipos que jugaron en Ferrol completan los datos del libro, así como unas palabras de Juan Fernández, presidente del OAR, que fue uno de los impulsores principales de la candidatura de Ferrol como ciudad mundialista.

Mencionar el interés que tiene también el libro por algunas anécdotas como la referida a los lituanos de aquel equipo soviético que fueron los que solían saltarse los controles de estricta seguridad que había en su hotel de alojamiento para ir a la playa o salir a tomar algo, el interés de algún jugador angoleño por la lotería primitiva, o incluso la referencia a que fuese uno de los primeros campeonatos donde fue importante la aportación estadística que llevó a colaborar a algunos entrenadores con los departamentos de informática de IBM, encargados de su recopilación, para mejorar en lo posible que esa estadística se correspondiese fielmente con lo que pasaba en los partidos.

Sin duda, lo mejor del libro es la galería fotográfica sobre los partidos jugados en Ferrol, pero en general la obra merece la pena, al igual que todas las de este estilo, porque recupera otros tiempos y sirve para recordar y conocer parte de la historia del baloncesto.

Animo a todos a leer baloncesto, y espero que este ejemplo presentado sirva de aliento para acercarse a las bibliotecas (y a las hemerotecas con sus archivos de revistas) para conseguir lecturas de ahora y de antes para conocer más y mejor nuestro deporte.

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