lunes, 19 de abril de 2010

Táctica individual: la dificultad de tomar decisiones

Por Jorge

El baloncesto es un juego de cierta complejidad. Difícil de entender y ejecutar. Reglamento enrevesado y cambiante, oposición en forma de jugadores contrarios que no te dejan hacer lo que quieres, y atacante con balón junto a cuatro compañeros/as más que actúan a la vez en un espacio reducido, y con tiempo limitado.

Marc y Pau Gasol

Los Gasol, ejemplo de jugadores que suelen acertar en sus decisiones.

Bajo las anteriores circunstancias, el jugador/a lo tiene complicado a la hora de jugar. Decidir qué hacer, cuándo hacerlo, y cómo hacerlo es la clave. Hacerlo bien habitualmente marca la diferencia entre un buen jugador/a y un jugador/a excelente.

Gabriel S. Ramiro, joven entrenador de categorías de formación, al hilo de un partido del último Campeonato de España de Minibasket, recoge algunas reflexiones interesantes en un artículo publicado en la web de la Asociación de Entrenadores Madrileños. Ensalza el acierto a la hora de tomar decisiones por parte de un grupo de jóvenes jugadoras catalanas, y se pregunta cómo han llegado a ese nivel dejando entrever algunas ideas que comparto. A edades tempranas los chicos/as tienen que jugar, y durante la práctica descubrirán las mejores opciones. Sólo ante las dudas el entrenador puede acabar dando pistas que les sirvan de guía.

Independientemente de la “libertad” que se deje para que descubran por sí mismos la mejor opción, en lo que tiene que insistirse en el baloncesto de formación es en el trabajo de la técnica individual. Cuantos más recursos técnicos se tengan, más amplia será la baraja técnica sobre la que apoyarse a la hora de tomar una decisión. A los pequeños o no tan pequeños jugadores/as tenemos que enseñarles la mejor técnica individual posible tratando de depurar errores, aunque tampoco se debe insistir machaconamente buscando la perfección. Que un gesto técnico no sea perfecto académicamente hablando es menos importante que no se trabaje, o que contenga algún tipo de “vicio” que más tarde sea difícilmente corregible.

Xavi García, ex-entrenador de Manresa en la ACB, en su
blog de Solobasket, escribe sobre la necesidad de que se establezcan una serie de automatismos en el juego que faciliten a los jugadores/as la decisión a tomar ante determinadas situaciones para que actúen sin pensar. ¿Cuántas veces un joven jugador/a duda entre tirar y pasar? ¿Y las dudas en el juego sin balón?

Aquellos entrenadores que hayan leído eso de actuar sin pensar se habrán llevado las manos a la cabeza. Y es que en los cursos de entrenador, en clinics, o simplemente charlando con otros entrenadores, suele ser habitual escuchar palabras como éstas: “no queremos robots, queremos jugadores que piensen, que lean el juego y sepan elegir”. Dicho así queda muy bien, pero son pocos los entrenadores que de verdad aconsejan o demuestran con hechos cuales son las mejores maneras de conseguir que los jugadores/as acaben por desarrollar esa tan difícil capacidad de saber elegir a la hora de tomar una decisión en el juego. Además a ello se le suma que no todos los componentes de un equipo son iguales en técnica y conocimiento del juego.

¿Qué pasa cuando los cinco jugadores/as piensan a la vez, y no precisamente lo mismo? A partir de mi modesta experiencia, he visto errores de todo tipo que han sido justificados por los jugadores/as con las más variopintas razones, pero la mayoría de las veces sus respuestas cuando son cuestionados por haber tomado una decisión equivocada se parecen a: “es que creía que fulanito iba a hacer tal cosa“, “es que pensaba que menganita iba a ganarle la espalda a su defensora”, etc. Vamos, que a veces se piensa en exceso cuando las situaciones incluso son sencillas de resolver.

En un equipo de formación de un club de elite existe la posibilidad de elegir los jugadores/as que formarán la plantilla en función de su potencial y técnica, facilitando el trabajo a medio y largo plazo que requerirá el conocimiento del juego, y que favorecerá en el futuro la toma de decisiones. Cuando entrenas a un equipo que está más cerca del equipo de barrio que de la elite, con jugadores/as limitados de recursos técnicos, con muchas lagunas en el conocimiento del juego, y con diferentes niveles, entonces es cuando se hace necesario aplicar ciertos automatismos a partir de la experiencia que el juego ha dado a los entrenadores, con la idea de facilitar la toma de decisiones de los jugadores/as para poder llegar a un buen juego colectivo.

Reglar tiros automáticos como los que se pueden derivar de una situación de juego dentro-fuera, establecer mecanismos que faciliten el juego sin balón para generar líneas de pase en determinadas situaciones como ganando la espalda a la defensa que se relaja, o siguiendo el juego facilitando una salida en la esquina frente a una penetración del balón, serían circunstancias a trabajar para facilitar las decisiones automáticas de los jugadores/as.



Otra ventaja de aplicar ciertos automatismos al juego, aunque depende de la edad de los deportistas, es que a veces es tal la carga psicológica en cuanto a las continuas decisiones que se tienen que tomar durante el juego que los jugadores/as acaban un tanto saturados-presionados por ese continuo decidir, y así con estos automatismo también se puede conseguir que se tenga cierta frescura mental para tomar decisiones en situaciones más complejas e imprevistas del juego. Es decir, la idea es que los jugadores/as reserven su actividad mental para las situaciones menos habituales que depara el juego.

Las interrogantes que plantea (y que me plantea) el trabajo de la táctica individual haría interesante que entrenadores de diferentes categorías y experiencias aportaran sus ideas para mejorar la enseñanza más difícil del baloncesto: hacer que los jugadores/as sepan elegir en cada momento del partido la mejor opción independientemente del resultado (a veces se elige bien pero la ejecución o el rival impiden alcanzar el objetivo deseado). Abierto a cualquier idea, acepto cualquier sugerencia u opinión sobre el trabajo de la táctica individual y su aplicación al juego.

2 comentarios:

General Espartero dijo...

Ufff... vaya tema has escogido.

Ser entrenador es muy difícil. Cualquiera puede enseñarte a defender en zona y a hacer un par de jugadas. De esos hay a patadas. Enseñar a decidir o incluso a pensar (en términos baloncestísticos) es algo más complicado.

Para no irme mucho por las ramas, es fundamental:
- Proactividad por parte del jugador para aprender. Tiene que querer aprender. Como entrenador soy capaz de bajar el nivel tanto como se necesite para que el jugador entienda lo que quiero en concreto o de elevarlo para que entienda la táctica que lo soporta, pero el jugador tiene que esforzarse en aprender esas cosas porque es otro fundamento más.

- Hay que partir de situaciones concretas y simples donde puedas aplicar la teoría con ejemplos muy claros.

- Hay que hablar de cosas abstractas y transmitir que el juego de equipo es un todo. Un jugador no tiene una buena capacidad de decisión si no entiende porqué hace lo que hace.

Un saludo!

Jorge dijo...

Tienes razón, General, éste es un tema peliagudo.

Estoy totalmente de acuerdo contigo, si el jugador/a no quiere aprender, vamos mal, pero incluso, a veces tenemos que utilizar métodos para "engañarle", es decir, mediante juegos podemos enseñar sin que el mismo se dé cuenta.

También mediante modelos, bien en vivo o a través de videos podemos enseñar y que aprecie algunos detalles que no entendería si no los ve en jugadores que admira.

Un saludo.

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