sábado, 23 de marzo de 2013

Historias de un Entrenador de Formación (10): uso del lenguaje

Por Jorge

Recuerdo siendo preadolescente que un día por la calle iba repitiendo una palabrota a voz en alto, a lo que mi hermano respondió atizándome y pidiéndome que me callara por la vergüenza que le estaba haciendo pasar delante del resto de la gente.


Sin embargo ahora vas por la calle, y si uno presta un poco de atención no hay chaval/a que no tenga reparo en ir voceando a los cuatro vientos palabras poco apropiadas sin importar quien o quienes escuchen, sean adultos o niños.

Los tiempos cambian, y lo que en otra época era recato y buena educación a la hora de hablar en determinados espacios (familia, escuela, y en general delante de adultos), hoy se convierte en demasiadas ocasiones en grosería y palabras malsonantes a edades más tempranas con una falta de registros idiomáticos entre los jóvenes que seguramente se deba a la cada vez menores exigencias académicas y educativas.

Un día, en el corrillo de los ya presentes a la espera del resto del equipo para coger el autobús que nos llevaría a un partido, uno de los chavales (ya en edad cadete o junior, no recuerdo) contando una batallita remató la faena con un sonoro ¡qué hijoputa!, que no me habría sonrojado de no ser porque en ese momento llegaba otro compañero acompañado de su padre, mientras que quien soltó la exquisitez se quedó más ancho que largo como si fuera lo más normal del mundo.

Hoy no es raro el caso que incluso benjamines, ya no digo más mayores, suelten en algún momento de exaltación, enfado o protesta alguna palabra de la que a buen seguro desconocen su significado pero que utilizan como si fuera una palabra cotidiana que pueden utilizar en cualquier contexto, y que tal vez hayan aprendido gracias a la televisión, la calle, o el descuido general de los adultos.

Los entrenadores en ocasiones también somos malhablados bien en protestas arbitrales e incluso cuando nos dirigimos a alguno de los deportistas durante entrenamientos y partidos. ¿Quién no ha visto alguna escena protagonizada por un entrenador que en pleno exabrupto suelta lindezas por la boca?

Difícil será que los entrenadores podamos cambiar lo que parece una tendencia social en el mal uso del lenguaje, pero no por ello hay que insistir en utilizar las palabras adecuadas sin recurrir a las palabrotas como tampoco a los gritos (el otro día vi como le gritaban a un pobre alevín que cualquiera diría que más que cometer un error había matado a alguien) para remarcar instrucciones o rematar regañinas durante entrenamientos o partidos.

Recientemente, mi “confidente” para asuntos arbitrales, me contó que durante un partido, un jugador ya senior, recibió la amenaza de un árbitro con palabras tales como “a la próxima te vas a la puta calle”. Otro ejemplo de lenguaje que no parece de recibo en un ambiente deportivo.

Al buen uso del lenguaje que puedan hacer los jóvenes deportistas, al menos por la parte que nos toca en el baloncesto, debemos contribuir todos aquellos que podemos serviles de ejemplo: árbitros, padres, entrenadores, y demás personas vinculadas a la actividad deportiva, utilizando las palabras adecuadas al contexto deportivo y social.

Si el lenguaje es la representación del pensamiento, la verdad es que la situación no es muy boyante entre algunos jóvenes, pues si además de a las palabras malsonantes añadimos el uso de monosílabos, interjecciones, y expresiones más propias de los chats informáticos como únicos medios para exponer sus reflexiones, lo cierto es que a veces cuesta entender que quieren decir, y esa falta de recursos demuestra su poca inclinación por el arte de pensar. Ya se sabe, pensar es muy cansado y si otros pueden hacerlo por mí… pero ese es otro tema que dará para contar otra historia en el futuro.

2 comentarios:

Marcos dijo...

Estoy totalmente de acuerdo. Si bien un "taco" también puede ser una buena manera de aseverar o remarcar una "idea". Es decir, que hasta para hablar mal hay que tener "estilo".
Un taco a tiempo puede venir muy bien, pero desde luego hay que cuidar el lenguaje. No es más duro o severo el que dice más tacos. Es más, yo conozco entrenadores que si por su lenguaje fuera tendrían que haber ganado ya algún anillo de la NBA y no consiguen hacer un equipo decente de mini-basket ...

Jorge dijo...

Tienes razón Marcos. Pegar una voz o soltar un taco a veces enciende al equipo, pero ese recurso carente de contenido no sirve de nada, y lo peor es la imagen que se da.

Saludos.

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