miércoles, 16 de julio de 2014

La mejora individual en el Baloncesto

Por Jorge


“Jamás esperes grandes resultados si nunca has hecho grandes esfuerzos.”

Parece obvio que el entrenamiento nos permite mejorar, pero quizás no lo sea tanto para muchos jóvenes jugadores a juzgar por el escaso trabajo individual que realizan hoy en día. Y es que es desgraciadamente habitual que a la vuelta de los periodos vacacionales de navidad o semana santa, preguntados éstos por el número de veces que jugaron al baloncesto o incluso que hicieron deporte durante ese tiempo, las respuestas son bastante descorazonadoras.

Hace tiempo leí unas palabras de Pepe Laso, padre del actual entrenador del Real Madrid y antiguo jugador y entrenador de la máxima categoría del baloncesto español, y luego también otras parecidas de Alfred Julbe, otro antiguo entrenador ACB, que venían a decir que el baloncesto era un deporte individual que se jugaba en equipo. Y en cierto modo estoy de acuerdo porque la influencia individual es lo que luego determina el rendimiento de cualquier equipo. Razón pues para que todo jugador dedique tiempo a mejorar individualmente más allá de los entrenamientos colectivos en equipo.

Otra voz autorizada en la materia es la del entrenador más laurdado del baloncesto europeo, Zeljko Obradovic, que el pasado verano durante una entrevista decía que sólo con el entrenamiento habitual no es posible que un jugador desarrolle todo su potencial:
“Nosotros, los entrenadores, estamos para ayudar a los jugadores pero todo depende de ellos. Nadie se ha hecho gran jugador trabajando sólo con el equipo, hay una parte que ellos tienen que trabajar solos.”

Es durante los primeros años de baloncesto, según se va avanzando de categoría, cuando se debe afianzar en los chavales ese trabajo de perseverancia individual si realmente se quiere alcanzar el mejor nivel posible. Si bien cualquier edad es buena pues nunca es tarde para mejorar a través del trabajo individual.


En otra entrevista a Juan Carlos Navarro, leída en la revista “Gigantes”, preguntado por el motivo que le había permitido (y todavía lo hace) destacar en el baloncesto sin unas condiciones físicas extraordinarias (apenas 1.90 m y de cuerpo liviano), el jugador del Barcelona lo tenía claro:
“…he trabajado más de lo que la gente pueda pensar, aunque no tenga un físico privilegiado. Son muchas horas, muchos entrenos, muchos entrenadores. Quizás en alguna etapa, los problemas físicos no me dejaron, me hubiera gustado entrenar un poquito más.”

Los jóvenes “poco trabajadores” suelen justificarse de dos maneras para no poner todo el empeño en su entrenamiento, una es a partir del resultado inmediato sin mirar a largo plazo (para que mejorar determinada habilidad técnica si con lo que tengo ya me vale para ganar en infantiles), y la otra bajo la premisa de que no van a llegar a la élite (por sus condiciones físicas, personales, etc.).

Los factores que determinan la llegada a la elite son muchos y no siempre dependen de uno mismo, por ese motivo, el objetivo no debe ser llegar a la élite, sino entrenar lo mejor posible para alcanzar el mejor nivel de juego independientemente de la categoría a la que se consiga llegar por el puro placer de mejorar y superarse a sí mismos. Y si después se dan las circunstancias que permitan alcanzar la máxima categoría, mejor. Y si no es así, se habrá intentado, y durante el intento se disfrutará del camino.


“A la cima no se llega superando a los demás sino superándose a sí mismo.”



Publicado el 19 de enero de 2014 en la web de baloncesto JordanyPippen.

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