sábado, 2 de agosto de 2014

Fallos o errores: que está bien o mal jugado

Por Jorge

A veces, viendo baloncesto amateur, uno se pregunta si todo el mundo entiende y sabe reconocer exactamente qué está bien o mal jugado. Y cual es la diferencia entre un fallo y un error.

Chavales que deciden mal y que tienen una lectura errónea del juego más allá de que tengan dificultades técnicas o físicas. Y por supuesto no me refiero a minibasket, donde la inexperiencia propicia los errores, sino a jóvenes que llevan años de práctica en diferentes equipos federados y con distintos entrenadores.

Buena parte de la culpa de esas dificultades para entender la diferencia está también en los entrenadores que no saben distinguir cual debe ser la esencia de la enseñanza deportiva a temprana edad, y que se dedican a pensar más en si mismos y el corto plazo (ganar partidos) que en los chavales y su avance en el baloncesto (véase “Ganar de cualquier manera”).

Los entrenadores tienen una gran responsabilidad en el futuro devenir de los chavales en el baloncesto, y si bien son multitud los detalles que tienen que tener en cuenta, desde el punto de vista del juego cuanto más pequeña es la experiencia deportiva de los jóvenes más se debe hacer hincapié en la técnica individual, en el cómo jugar, y también en la táctica individual, es decir, en dejar claro cuál es la mejor manera de jugar en función de la situación del juego.

Igual que el baloncesto profesional que se ve por la televisión o en directo puede ayudar a que los jóvenes mejoren (véase “La televisión puede hacerte mejor jugador de basket”) también se debe vigilar que no cometan los mismos errores. Veamos algunos ejemplos de lecturas erróneas del juego:


Visto el video y en descargo de esos jugadores habría que decir que si un entrenador considera que un tiro exterior sin rebote y en un ataque de menos de cinco segundos en una jugada viable para su equipo (en este caso se trata de baloncesto profesional, no lo olvidemos), no se hable más, el jugador estará legitimado para hacer ese tipo de tiros pese a que la ortodoxia de la táctica individual (la toma de decisiones en el juego) diga que no parezca la mejor opción.

Un par de ejemplos de situaciones que se dan con frecuencia en cualquier partido de baloncesto de formación y que de no mediar un comportamiento y correcciones adecuados por parte del entrenador pueden dar lugar a equívocos en los jugadores son los siguientes:

En lo que a técnica individual se refiere lo tenemos las entradas a canasta con la mano no dominante: jugador que botando por el lado izquierdo de la pista anota una entrada con la mano derecha. En cuanto a táctica individual podría considerarse los casos en los que un jugador se va al aro frente a tres adversarios y de chiripa, por cuestiones físicas o por demérito defensivo consigue anotar.

Tanto en un caso como en otro, los compañeros en el banquillo, y los padres en la grada suelen aplaudir cual fanáticos aficionados debido al resultado (canasta). Sin embargo el entrenador tiene dos opciones: reforzar esa acción aplaudiendo y reconociendo el acierto del joven jugador o remarcar el error y seguir exigiéndole una correcta ejecución técnica y táctica que le permita la mejora que le ayude a seguir compitiendo en el futuro.

En ocasiones muchos entrenadores dejan de serlo cuando se convierten en aficionados aplaudiendo y reconociendo a los jugadores por el resultado sin tener en cuenta el camino (la técnica y táctica individual), utilizar la mano izquierda en el primer caso, y dividiendo la defensa y doblando el pase a un compañero desmarcado para un tiro abierto “cómodo” en el segundo.

La situación se puede volver aún más confusa para los jugadores cuando exigiendo que se tome una decisión correcta (el pase doblado del ejemplo anterior) se regañe al jugador que luego toma el tiro abierto por fallarlo. En ese caso el entrenador debería dejar claro a los jugadores que está bien jugado y que el resultado fue un fallo pero no un error.

Conclusión, entrenadores del mundo, en el baloncesto de formación dejen bien claro a sus jugadores qué está bien/mal jugado, es decir, cuando se está aplicando correctamente la técnica y la táctica individual. Y enseñar para que la progresión del jugador sea adecuada sabiendo distinguir lo que es un error (mal jugado) de un fallo (desacierto), entendiendo que la diferencia no depende sólo del resultado final.




Publicado el 17 de marzo de 2014 en la web de baloncesto JordanyPippen.

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