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sábado, 11 de mayo de 2024

El lagunero opina… 2023-24 (VIII): balance de la temporada y futuro angelino

Por Jorge

Última visita de “el lagunero” esta temporada para hacer un breve balance del curso angelino una vez que ya se hizo de la postemporada en la entrega anterior. También se hace una reflexionar sobre el futuro que le espera a unos Lakers que echaron al entrenador, y todo hace pensar que lo dejan todo en manos de LeBron James.

Temporada regular: ¿buena o mala?
Ligera mejoría del récord del equipo (47-35) respecto del curso anterior (43-39), aunque para la misma posición final (7ª en la conferencia oeste). Temporada similar a la anterior con una larga travesía para definir roles que culminó con un potente quinteto titular (D´Angelo Russell, Austin Reaves, Rui Hachimura, James y Anthony Davis) y un banquillo escaso de efectivos de garantías, dejándolo en manos de la inspiración de Taurean Prince, el “atleticismo” de Jaxson Hayes y el imberbe Max Christie, por culpa de las continuas bajas de algunos posibles puntales como Gabe Vincent (sólo jugó 11 partidos), Jarred Vanderbilt (29), Cam Reddish (48) y Christian Wood (50).

Toda temporada tiene multitud de lecturas para bien o para mal, pero siempre hay que tener la cabeza fría y valorar el contexto a la hora de hacer balance, ya que si nos dejamos llevar por el último resultado (la derrota en primera ronda de playoffs) la calificación del equipo sería de suspenso, pero si analizamos todo el camino y sus vicisitudes, quizás la nota final estaría cerca del notable.

Y es que además de la influencia negativa de las lesiones que mermaron al banquillo, hay que tener en cuenta el mérito de alcanzar la postemporada en una conferencia oeste donde la competencia fue durísima para conseguir las mejores posiciones, hasta el punto que dejó a un equipo con balance positivo (Houston Rockets) sin llegar ni tan siquiera al “play-in”.

A todo eso hay que añadir que por el camino se consiguió el éxito del “In-Season Tournament”, un título que puede parecer menor por su falta de tradición, pero al que se le dará más importancia en el futuro cuando alcance más relevancia esta “Copa NBA”.

Sin embargo, el veredicto de la franquicia está claro, el curso fue malo, pues de lo contrario no habría echado a Darvin Ham, cuyo bagaje en temporada regular estuvo bien, pero pecó de falta de ajustes en los momentos decisivos de los playoffs… como si fuera fácil hacerlo.



Futuro angelino en manos de LeBron
Y no parecen malas manos teniendo en cuenta su rendimiento esta temporada: 26 puntos, 7 rebotes y 8 asistencias por partido, alcanzando el mejor porcentaje de su carrera desde el triple (41%).



James puede hacer efectiva una cláusula contractual para volver la próxima temporada, puede declinar esa posibilidad y renovar con Lakers por más tiempo, o sencillamente salir al mercado y jugar para otro equipo. Y parece que se lo tiene que pensar o quiere hacerse de rogar a juzgar por sus palabras tras el último partido.



Sería interesante conocer cuál es el objetivo de LeBron: ¿Ganar otro campeonato? ¿Seguir sumando números que engrandezcan aún más su figura batiendo todo tipo de récords? ¿Ganar más dinero? ¿Jugar con su hijo? Tal vez lo quiera todo, pero alcanzar eso se antoja muy, pero que muy difícil.

Dinero tiene a espuertas, así que podría elegir jugar por el mínimo para irse a un equipo aspirante… ¿alguien se lo imagina en Boston o Denver?, pero eso tampoco le garantiza nada. Números seguirá haciendo porque su rendimiento y calidad le avalan, pero habría que ver qué franquicia está dispuesta a dejarse manejar por una superestrella de su calibre, pues no parece que quiera rebajar su protagonismo.

Así con todo, raro sería que no siga en Lakers, porque su familia parece que está bien en L.A. y teniendo en cuenta su futuro en el mundo de los negocios, no es mal lugar seguir en un gran mercado con todas las posibilidades que le brinda. Y por si eso no fuera poco, la franquicia se deja hacer por él, hasta el punto de que se rumorea que pueden elegir en el draft a su hijo, Bronny, para tenerle contento, y no extrañaría que la elección del nuevo entrenador esté también bajo su control: algunos hablan de su “amigo” J.J. Redick y también de Tyronn Lue (con quien ganó el título en Cleveland) como opciones para el banquillo angelino.

Y ya puestos, rizando el rizo, ¿por qué no se convierte en jugador-entrenador? Jugando por el mínimo permitiría fichar grandes jugadores, hacer un equipo a su antojo y así hacer y deshacer buscando otro título. Ese sí que sería un gran reto, que de momento sólo alcanzó el legendario Bill Russell, que ejerció ese papel en sus últimas tres temporadas en activo, sumando otro par de títulos para los Boston Celtics.

Situación de la plantilla
Jugadores con contrato que podrían ser traspasados, pero que de momento forman parte del equipo son: Davis, Hachimura, Reaves, Vincent, Vanderbilt, Jalen Hood-Schifino y Max Lewis.

Al igual que LeBron, otros cuatro tienen la opción de volver la próxima temporada porque en su contrato tienen esa opción de renovación automática a ejercer antes del final de junio: Russell, Wood, Reddish y Hayes.

Y, por último, Spencer Dinwiddie, Prince y Christie salen al mercado como agentes libres.

Mejorar esta plantilla vía traspaso no parece fácil, porque salvo bombazo que incluyese a LeBron o Davis, sólo Hachimura, Reaves y Russell podrían ser piezas interesantes para otras franquicias, y no queda muy claro que se pudiese obtener a cambio jugadores mucho mejores para subir el nivel del equipo. Así pues la opción más fácil y conservadora pasaría por refrendar la confianza que se depositó en Reaves y Hachimura después de hacerles buenos contratos hace un año, quizás tantear que posibilidades existen a cambio de Russell, afianzar la segunda unidad dando otra oportunidad a todos esos jugadores que pasaron demasiado tiempo lesionados y renovar a los agentes libres.

Hacer plantillas nuevas de un año para otro pocas veces fue una solución, los equipos se tienen que construir a fuego lento o por lo menos con el suficiente margen como para que cierta estabilidad permita una solidez que les acerque a una versión sobresaliente sobre la que ir añadiendo pequeños retoques que les haga mejores año a año. Pero si se cambia de entrenador como si fueran cromos...

Palabra de “el lagunero”
El balance en las seis temporadas de LeBron James en el equipo es de cuatro cursos con marca positiva de victorias-derrotas, tres accediendo a la postemporada vía play-in y un título en 2020. No está mal, pero tampoco es para tirar cohetes, porque no hay que olvidar que hubo dos temporadas en las que no se llegó a playoffs. Y es que la competencia es muy dura, y aunque llevó la mayor parte del peso de la franquicia sobre sus hombros, él sólo no es suficiente.

Ganar un campeonato es muy difícil. Nada ni nadie (ni siquiera James) puede garantizar un título. Esto que parece una perogrullada no todos lo tienen claro. Y es importante que así sea, porque dar bandazos sin orden ni concierto no parece el camino. Y, por supuesto, luego hace falta suerte… y una paciencia que a LeBron no le queda (39 años).

Teniendo clara su calidad y rendimiento… lo mejor que le puede pasar a la gerencia de Lakers es que James decida irse y tan amigos, porque el final de su carrera está muy cerca, y esa es la única manera de poder planificar el futuro angelino a medio y largo plazo.

Así pues “el lagunero” lo tiene claro, si James dice adiós, AD debe ser, por fin, la pieza principal del equipo pese al sambenito que le persigue sobre su fragilidad física, una vez que este curso jugó 76 partidos, el máximo de su carrera en una temporada. Y así también asumir el reto mental de convertirse en el líder de un equipo aspirante al anillo… si no es que se aprovecha el gran rendimiento que tuvo este curso (25 puntos, 13 rebotes y más de 3 asistencias por partido) liderando la liga en puntos en segundas opciones, para dar otro “volantazo” y tratar de reconstruir la franquicia desde cero.



Veremos que decide la franquicia…

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jueves, 2 de mayo de 2024

El lagunero opina… 2023-24 (VII): play-in, 1ª ronda y vacaciones

Por Jorge

Los Lakers ya están de vacaciones. Luego de ganar a New Orleans en la primera opción de play-in y acceder a los playoffs, Denver Nuggets, sin mostrar su mejor versión, fue un rival imposible de batir en primera ronda (4-1).

Y “el lagunero” viene para analizar brevemente que pasó en esta postemporada en la que se compitió, que menos, aunque sin demostrar muchas más opciones que las de dejarlo todo en manos de su quinteto titular.

Play-in: Pelicans 106 Lakers 110
Algunos, incomprensiblemente, pensaron que al tener dos opciones de clasificación para playoffs, Lakers jugaría a medio gas prefiriendo una derrota inicial con el ánimo de buscar a Oklahoma como rival de primera ronda en lugar de Denver. Y el dominio de New Orleans en el primer cuarto (34-26) pese a los 13 puntos con 3 de 4 en triples de D´Angelo Russell acrecentó esa idea.

Sin embargo, luego la buena salida desde el banquillo de Taurean Prince y Gabe Vincent junto al juego en transición liderado por LeBron James, dieron la vuelta al marcador al descanso (50-60). Y así se mantuvo el control del marcador hasta la reacción de los locales que llegaron a empatar (93-93) con menos de 4 minutos para el final del partido.

Lakers jugó mejor en el alambre gracias a algunas acciones decisivas de Russell (un robo y un triple) que unido a la lesión de Zion Williamson decantó la balanza del lado angelino en un partido en el que Anthony Davis estuvo especialmente fallón en el tiro (6 de 16).



1ª ronda vs. Nuggets (4-1)

Partido 1: Denver 114 Lakers 103
Partido 2: Denver 101 Lakers 99
Partido 3: Lakers 105 Denver 112
Partido 4: Lakers 119 Denver 108
Partido 5: Denver 108 Lakers 106

Existe el pensamiento común de que cada partido de playoff es una historia distinta, pero en esta serie todos tuvieron un patrón común que podría servir de resumen de la eliminatoria. Lakers estuvo por delante en el marcador al final de la primera parte de cada partido, los Nuggets reaccionaron en los terceros cuartos de manera notable mientras L.A. caía en su ofensiva, y al final Denver ganaba en el “clutch” (salvo en el cuarto).

A destacar la dos canastas ganadoras de Jamal Murray. La primera, en el segundo partido, porque después de estar por delante en el marcador casi todo el tiempo, esa canasta fue un “palo” que medio sentenció la serie aunque sólo significara el 2-0 en la eliminatoria, y la última porque la finiquitó en otro buen partido de Lakers.



Esta serie enfrentó a dos equipos que se la jugaron con sus quintetos titulares dejando las “migajas” para los suplentes, y la diferencia estuvo en la irregularidad que mostraron Russell, Austin Reaves y Rui Hachimura, alternando partidos malos o de baja aportación con buenas acciones esporádicas, frente a una mayor solidez de los Nuggets. De hecho la victoria angelina coincidió con cuatro de sus titulares anotando por encima de la veintena.



También quedó la sensación de que Denver iba físicamente de menos a más, y los Lakers llegaban justitos a los finales de partido, quizás pagando la veteranía de su líder LeBron James.

Balance postemporada
Siempre que acaba una temporada con derrota es una decepción, pero también hay espacio para el aficionado optimista que se conforma con competir al límite (que no es poco) frente a unos Nuggets, que son los vigentes campeones, no lo olvidemos, hasta el punto de que Denver no estuvo por delante en el marcador de todos los partidos ni durante 70 minutos de 240 de juego, y necesito dos tiros ganadores para conseguir un par de victorias.



Luego está una visión más pesimista que, además de esa competitividad que se presupone como el valor al soldado, exige algo más, como una dureza y unos ajustes, que tampoco significa que el resultado hubiese sido otro, pero que al menos habría demostrado otras posibilidades más allá del “sota, caballo y rey”.

Si preguntas a cualquier jugador, entrenador o aficionado sobre la principal diferencia entre la temporada regular y los playoffs, es la dureza física y el nivel defensivo que sube en postemporada. Y lo Lakers no fueron capaces de subir ese escalón. Faltó dar un “garrotazo” en un momento determinado, seguramente porque no tenga jugadores de esas características que siempre hacen falta en todo equipo cuando llega este momento. Y, ojo, no se trata de lesionar a nadie, pero sí de jugar duro, de saber hacer una falta a Nikola Jokic, para sacarle de sus casillas, para exigirle un juego físico, que no habría impedido que luciera un gran juego y grandes números, pero que le habría limitado, y por ahí pasaban las opciones angelinas.

Otra cantinela habitual del tiempo de playoffs es la que dice que los ajustes de partido en partido pueden ser la clave para sacar adelante una serie, pero Lakers se limitó a grandes rasgos a defender a la estrella de los Nuggets en el primer partido con Hachimura, y luego hacerlo el resto de la eliminatoria con Davis, más allá de cambios puntuales fruto del juego. Si eso es lo poco que puede plantear un batallón de entrenadores (como el que conforma cualquier equipo NBA), no parece mucho. ¿Habría cambiado el resultado con otra serie de ajustes defensivos (y ofensivos)? Posiblemente, no, pero si no lo intentas o ni siquiera tienes un plan b, c, d… por no hablar del pobre uso del banquillo.

Por cierto, Davin Ham también se reconoció orgulloso por el esfuerzo de su equipo al final de la serie, pero dejo intuir que tal vez no siga siendo el inquilino del banquillo el próximo curso tras decir las siguientes palabras después del último partido.



Tiempo habrá en la siguiente visita de “el lagunero” a BA-LON-CES-TO (y última de esta temporada) para hacer un balance rápido del curso, así como para analizar como pinta el futuro de los Lakers.

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jueves, 23 de noviembre de 2023

El lagunero opina… 2023-24 (II): A cuartos del In-Season Tournament

Por Jorge

La temporada no empezó muy bien para Lakers, pero después de un mes de competición, el balance global en los primeros 15 partidos está bien (9-7), en puestos de play-in, aunque lejos de la mejor versión posible si se quiere aspirar a grandes cotas. El punto de inflexión hasta el momento estuvo en la salida de Austin Reaves del quinteto titular para reforzar el banquillo angelino.


- Lo mejor:
Cam Reddish y Christian Wood

Invictos en el In-Season Tournament (4-0)

- Lo peor:
Las lesiones que dejan inédito a Jarred Vanderbilt y casi a Gay Vincent

El exceso de minutos de juego de LeBron James

Inicio titubeante
El curso comenzó perdiendo (119-107) en la cancha de los actuales campeones, Denver Nuggets. Y la situación no mejoró en los siguientes partidos. La primera victoria fue contra Phoenix Suns (100-95), pero remontando en el último cuarto (28-11) con una gran actuación de la pareja James-Anthony Davis.



Luego de un par de victorias “por los pelos”, llegó una mini-gira fuera del Crypto Arena, con dos derrotas sonrojantes en Orlando (120-101) y Houston (128-94), más otra por la mínima en Miami (108-107).

Y, entonces, en Phoenix, Darvin Ham decidió sacar a Reaves del quinteto titular y colocar en su lugar a Reddish (curiosamente después de haber fallado el triple para ganar en Miami), y desde entonces el balance pasó del 4-4 inicial a un 6-2.

Reforzando el banquillo con Reaves, este equilibró quintetos y mantuvo su anotación pero con mejores porcentajes, permitiendo a su vez el crecimiento de Reddish.

Reddish y Wood
Reddish apenas demostró nada en pretemporada y en los primeros partidos de curso. Demasiado fallón, sin embargo, el movimiento de su entrenador colocándole entre los titulares parece que le insufló una confianza que tradujo en más acierto exterior, e incluso en un trabajo defensivo que pocos pensábamos que podía hacer.



Wood si fue desde el principio una gran combinación con Davis, aportando tiro exterior y jugando de cara, frente al juego más interior de la “ceja” (el mejor de la liga al poste bajo hasta ahora). Y también sorprendiendo por su ayuda en tareas defensivas complementando al mejor taponador de la liga (3 por partido).

Lesiones
Como en cualquier equipo, esta es la peor parte siempre, y Davis y LeBron ya dieron sus pequeños sustos que por suerte sólo les dejaron sin jugar sendos partidos.

La peor parte en este apartado se la lleva Vanderbilt, que el curso pasado fue manija clave en el armazón defensivo del equipo, y que de momento no debutó por problemas en uno de sus talones. Y también Vincent (sólo jugó 4 partidos), que a priori, no parece relevante, pero que puede ser importante en la intendencia del equipo y anotando desde fuera.

Ahora, el último en caer en la lista de lesionados fue el mencionado Reddish con un problema muscular, que no parece grave, pero que ahora que estaba en buen momento, veremos cómo le afecta a su vuelta.

In-Season Tournament
Buena parte de esas victorias con ese cambio en la alineación inicial se produjeron en el nuevo torneo, y si bien los rivales salvo los Suns, no están a estas alturas a gran nivel, fueron con mucha solvencia, y sobre todo con un punto de concentración y esfuerzo que demuestran que parece que hay ciertas ganas por llegar lejos en esta nueva competición.

Los resultados fueron:

Phoenix 119 Lakers 122
Lakers 134 Grizzlies 107
Portland 95 Lakers 107
Lakers 131 Utah 99



El récord de 4-0 garantiza tener ventaja cancha para disputar el partido de cuartos y así tener más opciones de acudir a Las Vegas a jugar la “final four”.

El minutaje de LeBron
En el primer partido de la temporada, los 29 minutos de LeBron hacían presagiar que, por fin, este curso sería el de su “dosificación”, pero desde entonces, su media es de 34 por partido, pese a los 24 de la última victoria contra Utah. Lo cual quiere decir que en otras veces jugó mucho, me atrevería a decir que demasiado. Ojo, que por ahora está en una media de minutos que está entre las menores de toda su carrera, pero no olvidemos que está a punto de cumplir 39 años, y lleva sobre sus espaldas (y sobre todo sobre sus piernas) muchísimos partidos de máxima exigencia.

Hace bastante tiempo que se espera el descenso en su rendimiento, y hay que reconocer que como el buen vino, cuantos más años parece que está mejor, pero lo cierto es que arriesgarse a que no llegue en las mejores condiciones en los momentos realmente importantes, no ya de la temporada, sino de cada partido, puede ser un problema para Lakers.

Incluso a veces ese exceso de minutos no tiene sentido, como en la última derrota frente a Sacramento. Con 24 abajo en el último cuarto (80-104), y viniendo de jugar el día anterior, el propio James y Davis jugaron a tope ese periodo buscando una remontada que no se produjo. Y lo mismo ocurrió en la última derrota contra Dallas cuando se entró al último cuarto 20 abajo (71-91) y aunque se dio la vuelta al marcador, al final los Mavs ganaron el partido. ¿Era necesario que jugase esos 12 minutos? Por cierto, que se llevó un golpe en la rodilla izquierda forzando en una situación que a lo mejor no se necesitaba mirando a largo plazo.

La razón de que siga jugando más de lo que quizá le convendría seguramente tenga que ver con su influencia en el juego angelino, de tal manera que con él en pista el más menos es positivo para el equipo, y cuando descansa es negativo. Así que ahora el reto para el entrenador estará en ver como combina las piezas para que se revierta esa situación, y permitan a la estrella una mejor dosificación de su tiempo de juego, para no asumir un desgaste que se pueda pagar en el futuro con alguna lesión.

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lunes, 16 de octubre de 2023

El lagunero opina… 2023-24: Previa de la temporada

Por Jorge

El lagunero regresa para analizar una nueva temporada angelina, y toca empezar por el análisis previo para comentar los movimientos de la plantilla y el futuro que espera a Lakers.

El trabajo en los despachos fue bueno durante el verano, y viniendo como se viene de una buena temporada, las expectativas son altas pese a la dura competencia que se vivirá en la conferencia oeste.

Altas y bajas
Otro año más la ristra de bajas respecto de la plantilla del final del curso pasado es muy larga: Mo Bamba, Malik Beasley, Troy Brown, Wenyen Gabriel, Dennis Schröder, Lonnie Walker y Tristan Thompson. De estos, algunos darán tumbos de allá para acá, otros se ganaron un caché que los Lakers no se podían permitir.

A aquellos les sustituyeron, además de los rookies seleccionados en el draft (Jalen Hood-Schifino y Maxwell Lewis), Christian Wood, Gabe Vincent, Cam Reddish, Taurean Prince, Jaxson Hayes, y otro novato, Colin Castleton, que tendrá contrato con el primer equipo y con el asociado de la G-League.

Teniendo en cuenta el margen salarial de la franquicia, y por tanto, lo que podía ofrecer, no está mal las piezas nuevas que llegan, por su nivel en el pasado, pero sobre todo por la experiencia de algunos de ellos, y que será fundamental para su adaptación a los roles que el equipo necesita cubrir.

Y con todo, la clave del trabajo de la gerencia entre temporadas estuvo en poder mantener en la plantilla a jugadores revalorizados por su buen hacer el curso pasado. Rob Pelinka, el mánager, avisó que el objetivo sería traer de vuelta a buena parte de esos jugadores…

…y se consiguió. Ahora tocará comprobar si éstos se “relajan” después de la estabilidad de unos jugosos contratos, o siguen manteniendo o mejorando su nivel de juego.

De los novatos no se espera mucho porque quienes tienen que llevar la manija del equipo serán los veteranos, pero lo cierto es que por lo visto en la ligas de verano, no tienen mala pinta, y eso significa que en caso de lesiones o para momentos puntuales, podrían ayudar, especialmente en el apartado defensivo. Y entre ellos llama la atención Castleton, que no fue drafteado, y que parece que puede haber seguido la línea avanzada en el pasado por Austin Reaves. Difícil será que consiga alcanzar el impacto de este último, sobre todo porque su estilo de juego es el de un interior de corte más clásico a lo que se lleva ahora, aunque sí se le adivina un conocimiento del juego que no tienen los más jóvenes (él terminó su ciclo universitario). De momento, tiene su contrato doble de tal manera que apoyará al equipo y jugará también con el “filial”.

Entre los fichajes que más podrán ayudar destacan Vincent, después de su “master de alto rendimiento” en Miami, y Prince como jugador que puede hacer la función, tan valorada ahora, de “three and D”, es decir, alguien que puede enchufar de tres y que se fajará en defensa en el otro lado del campo.

No queda tan claro cuál será el encaje de los interiores Wood y Hayes. El primero no tuvo continuidad en un proyecto con aspiraciones como fue el de Dallas el curso pasado, y aunque clase le sobra (incluida mano en el tiro exterior), defensivamente puede ser un agujero pese a sus largos brazos, y su carácter puede ser problemático si no le van saliendo las cosas a medida que avance la temporada. El segundo parece que sólo contribuirá con su característico físico a nivel defensivo, luego si suma en ataque, bienvenido será.

Y por último Cam Reddish es un proyecto interesante que destaca por su tiro de tres pero que no terminó de explotar en Atlanta, y no sé si tendrá mucho más minutaje aquí del que tuvo allí.

Ya que se cita el tiempo de juego, al final la clave de todo estará en ver como acopla Darvin Ham todas las piezas para que estén contentas y rindan como para conseguir muchas victorias. Y algo me dice que seguirá un plan similar al curso anterior de ir haciendo rotaciones cambiantes alternando juego y descanso para que al final todos lleguen en buenas condiciones.

Y en este punto, hace poco leí unas palabras del entrenador que no me cuadran, cuando dice que le gustaría que Anthony Davis se tirase 6 triples por partido. Entonces, ¿para qué quiere aleros y escoltas que tiren? Nada que objetar a que sea capaz de amenazar desde fuera (si mete, porque tirar, puede tirar cualquiera), pero de ahí a que se tire seis triples de media… AD tiene que ser un bastión en defensa como el mejor defensor de la liga que puede ser, y luego sacar a pasear su nivel de candidato a MVP en ataque, jugando de espaldas o de cara en función de las necesidades del equipo.



Pretemporada
Todos los aficionados estamos locos por ver a nuestros equipos y jugadores favoritos, pero ya va siendo hora de diferencia una pretemporada NBA de otra de equipos europeos. En Europa todos o casi todos los partidos cuentan, y eso obliga a empezar muy bien las competiciones. Por eso la preparación es más seria desde el inicio. Eso no pasa en “yankeelandia”, allí tienen que “hacer caja” e ir muy poco a poco, de tal manera que muchos, especialmente los mejores jugadores, usan la propia temporada oficial para ir poniéndose a tono poco a poco y llegar en la mejor forma posible en los momentos importantes del curso.

Ejemplo de lo anterior lo tenemos en los primeros partidos de pretemporada de Lakers, en los que el trío de jugadores importantes (LeBron James, Davis y Reaves) se quedaron sin jugar algunos de ellos (también Jarred Vanderbilt), y cuando jugaron sólo lo hicieron en las primeras partes. Y luego los finales de partido se los jugaron novatos y muchos que no acabaran formando parte de la plantilla final.

Dicho todo lo anterior, de las pocas conclusiones que se pueden sacar, hay que destacar la definitiva consideración de Reaves como una pieza fundamental del equipo, cosa que ya se fue viendo al final de la temporada pasada. Y en los partidos en los que coincidió el trío estelar, se repitió quinteto inicial, que apunta a que será el de inicio de curso: D´Angelo Russell-Reaves-Prince-James-Davis.

Luego en estos partidos se pudo ver alguna exhibición como la de Russell. Otro “all star” que para su desgracia necesita mucho balón para destacar, y con el trío estelar en cancha, se tendrá que conformar con aprovechar el juego en transición y los tiros abiertos, a menos que no comparta mucha pista con ellos.



Por último, más allá de todos los nombres mencionados, quiero apuntar que me gustaría que Max Christie tuviera más minutos este curso como un posible combo de defensa y triple para el futuro. Y es que si bien no me pareció al inicio de la pasada campaña una buena elección en el draft, me fue ganando en las pocas oportunidades que tuvo a lo largo de la temporada. Y luego tuvo una buena participación en las ligas de verano, y espero que este curso sea el próximo en subirse al carro de esos jóvenes que pueden ser importantes para hacer el necesario juego sucio en cualquier equipo campeón.



Hecho este somero análisis previo, la conclusión es clara: si Lakers no se clasifica para playoffs sería un fracaso. Y como mínimo debería alcanzar la final de conferencia (quedarse antes por el camino solo se justificaría por un nivel excelso de sus rivales o por lesiones), aunque el anillo es el objetivo pese a la dura competencia en el oeste.

Sea como fuere, el lagunero volverá para ir repasando como se desarrolla este curso. Disfruten del camino, y especialmente, si son seguidores de James, de su juego como Laker, porque no olviden que, siendo un lujo verle en acción al nivel que está cuando va a empezar su vigésima primera temporada, tal vez sea la última vistiendo la camiseta angelina, porque su contrato le permite salir al mercado el próximo curso, y aunque 51 millones es una buena razón para seguir en el equipo… nunca se sabe.

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viernes, 2 de junio de 2023

El lagunero opina… 2022-23 (IX): Final oeste, balance y futuro

Por Jorge

El viaje de Lakers terminó esta temporada con barrida de Denver en la final del oeste. Ahora, mientras otros disputan las finales de la NBA, toca repasar brevemente cómo fue la última serie, hacer balance y pensar en el futuro angelino.

Final Oeste vs. Nuggets

El resumen rápido y breve de esta serie es que Lakers nunca pudo con Nikola Jokic (y Jamal Murray), pero el marcador de los partidos fue tan ajustado que se tuvo opciones de victoria en tres de los cuatro, y de haber tenido un poco más de suerte y sobre todo de acierto (y menos cansancio, también) el resultado podría haber sido otro.

Partido 1) 132-126
Partido 2) 108-103
Partido 3) 108-119
Partido 4) 111-113

Denver dominó el marcador del primer partido con un gran Jokic, pero Lakers reaccionó en la segunda parte, y tuvo un triple de LeBron (129-126) para empatar a un minuto del final, que de haber entrado tal vez hubiese metido el miedo en el cuerpo a los Nuggets.



En el segundo, Lakers fue por delante buena parte del partido con Rui Hachimura en plan estelar (21 puntos con sólo dos errores en tiros de campo) saliendo desde el banquillo… hasta que Denver remontó en el último cuarto (7 de 10 en triples y 23 puntos de Murray en ese periodo) aprovechando las “pájaras” ofensivas angelinas: 10 tiros de campo fallados consecutivamente en el segundo cuarto, y una racha de 11 triples seguidos también fallados. Lakers se puso a dos puntos (101-99) a un minuto del final gracias a un triple afortunado a tablero de Austin Reaves, pero Murray sentenció el resultado con su acierto final desde el tiro libre.

En L.A., Murray continuó donde lo había dejando en el partido anterior, con gran acierto pese a los esfuerzos defensivos de Dennis Schroder, y sólo los 15 puntos de Reeves en el segundo cuarto mantenían a Lakers en el marcador al descanso (55-58).

Luego los problemas de faltas de Jokic llevaron a Davis a jugar más al poste bajo aprovechando su ventaja física, pero KCP aguantó a su equipo en el marcador con 12 puntos en el tercer cuarto. Después otra vez los triples (incluidos los “inesperados” Jeff Green y Bruce Brown) y el resurgir de Jokic (15 puntos en el último cuarto) metían las prisas por remontar a unos Lakers que seguirían fallando desde la larga distancia.

En el último partido LeBron salió dispuesto a conseguir, al menos, una victoria en la serie. Y jugó una primera parte de ensueño con 31 puntos y sólo un par de fallos en el tiro para dar una gran ventaja a Lakers al descanso (73-58).

Sin embargo, la salida fulgurante de Denver en la segunda parte unida a otro atasco ofensivo angelino (6 de 23 en tiros en el tercer cuarto), y el cansancio de James que bajó su acierto (sólo 3 puntos en el último cuarto) permitió que los Nuggets ganasen el partido pese a un último intento de LeBron (40-10-9) para forzar la prórroga a 4 segundos del final (111-113).

Y Jokic que había asumido el mando para Denver en la segunda parte (20-10) redondeó estadísticas de MVP para cerrar la eliminatoria (30-14-13).



Balance del curso 2022-23
La conclusión es obvia. Hubo un antes y un después de la fecha límite de traspasos. Antes Lakers jugó bien en algunos partidos pero fue irregular, en parte por las ausencias por lesión y también por la lógica adaptación entre jugadores y entrenador novato.

Luego se consiguió, casi milagrosamente, una química basada en la energía aportada por los recién llegados que mejoró la defensa del equipo. Y todo eso permitió llegar en las mejores condiciones al tramo decisivo de la temporada, permitiendo que se jugará el play-in clasificatorio para el playoff, y se tuviera una buena trayectoria en postemporada pese a la barrida en la final de conferencia.

Darvin Ham hizo ajustes frente a Denver con diferentes quintetos iniciales metiendo o sacando a Jarred Vanderbilt, Schroder, Hachimura y D´Angelo Russell buscando mejoras defensivas que apenas llegaron. Y la confianza en el banquillo menguó acortando la rotación, lo que agotó la energía de los titulares (principalmente de James) que no pudieron con los Nuggets.

Todos llevamos un entrenador dentro, y desde luego que no es fácil dirigir un equipo en la élite NBA, pero llama la atención que no se aprovechen todas las piezas disponibles. Debe que no compete sólo a Ham, pues es tradición general de la liga en postemporada. Pero, en su caso, por ejemplo, Tristan Thompson participó en algunos minutos del último choque contra Denver con buen resultado, y, sin embargo, Vanderbilt que fue tan importante en el cambio de rumbo angelino a su llegada, y en algunos momentos de los playoffs… no jugó nada en ese partido.

Maneras de dirigir en la NBA, pero en cualquier caso, hay que reconocer que teniendo en cuenta que el banquillo de Lakers no es una plaza fácil para ningún entrenador, Ham aprobó en su primera temporada al frente del banquillo angelino.

Futuros Lakers
LeBron James parece triste (como pasó con otro divo del deporte) y dice que no sabe si continuará jugando al baloncesto. Y desde luego que se ganó decidir qué hacer con su vida hace mucho tiempo, pero si sus dudas sólo esconden presionar a la gerencia para que se haga lo que él quiere, esta será otra piedra más en su camino fuera de la pista que afee su carrera dentro de ella.

Que cada vez se le haga más cuesta arriba una temporada NBA es entendible. La carga de minutos y responsabilidad que lleva sobre sus espaldas es enorme desde que llegó a la liga. Y la edad no perdona. Eso sí, su rendimiento sigue siendo notable como demuestran sus estadísticas y su inclusión en el tercer mejor quinteto de la temporada.

A James le sobra el dinero, pero el pastizal de su contrato es una razón para volver a la que sumar dos motivaciones más para seguir en activo: jugar en la liga con su hijo (su deseo) y retirarse con una temporada de despedida como otras leyendas de la NBA. Así pues, no tengo dudas de que volverá a las pistas con los Lakers la próxima temporada.

Por otro lado, las entrevistas de final de temporada están llenas de tópicos y buenas palabras, y en este caso no fue una excepción. Rob Pelinka, responsable deportivo de la franquicia, anunció que “nuestras intenciones son mantener unido a nuestro núcleo de jóvenes”, y no será tarea fácil si tenemos en cuenta que muchos son agentes libres. Y una cosa son las buenas intenciones… y otra lo que pasa después, como dejó claro el exjugador de Lakers Kyle Kuzma a través de un tuit:



Recordemos que Kuzma formó parte de los Lakers campeones en 2020, y fue incluido junto a otros jugadores en el traspaso que traería a Russell Westbrook a L.A. una temporada después.

Las dos piezas importantes a renovar son Reaves y Hachimura. Agentes libres restringidos a los que habrá que pagar mucho si se quiere retenerlos, porque seguro que reciben ofertas notables de otros equipos después de sus estupendos playoffs. ¿Volverá a darse un “caso” Caruso con Reaves?

Luego entre los agentes libres sin restricciones, Russell lo tendrá más difícil para quedarse salvo que prefiera estar en L.A. por menos dinero del que seguramente puedan pagarle otros, y en un papel secundario. Su rendimiento irregular a final de temporada no le ayudará en sus exigencias.

Y, por último, Schroder, Troy Brown y Wenyen Gabriel también será difícil que estén de vuelta sin rascarse el bolsillo. Sobre todo con los dos primeros, porque el “sacrificio” de un contrato mínimo por una temporada está bien una vez, pero si Lakers no suelta la pasta, se buscarán la vida en otro lugar. El tercero consiguió, aunque con un papel limitado, destacó en algunos momentos, y seguro que podría aceptar un contrato bajo para seguir afianzándose en la liga.

En cuanto a los que tienen contrato, con Malik Beasley los Lakers tienen una opción de renovación que se arrastra del contrato que traía pero que es demasiado alta (más de 16 millones), así que me parece que tendrá la puerta abierta para buscarse equipo. Y luego más allá del novato Max Christie que dejó algún detalle durante este curso, tienen contrato no garantizado (lo sería a finales de junio) Mo Bamba y Vanderbilt, y aunque el segundo, especialmente importante en la defensa del equipo, podría volver con un contrato ajustado (poco más de 4 millones), tampoco me extrañaría que pudieran ser moneda de cambio en la búsqueda de otros refuerzos.

En las declaraciones de fin de temporada Pelinka también hablaba de aprendizaje respecto de lo que pasó este curso. Veremos si realmente se aprendió algo, se aprovecha la inercia fruto de los traspasos pasados con roles y juego definido, y no se empieza de cero la próxima temporada como ocurrió en la recién terminada cuando se hizo casi un equipo nuevo.

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