jueves, 2 de mayo de 2013

El entrenamiento invisible en el Baloncesto*

Por Jorge

En general existen jugadores para quienes el entrenamiento sólo es la hora y media o dos horas que van desde el calentamiento hasta el final de la sesión con el resto de su equipo. Sin embargo, existe otro entrenamiento que va más allá de la técnica, la táctica y la actividad física habitual, y que tiene que ver con hábitos saludables necesarios en el cuidado del cuerpo y la mente para evitar lesiones y mejorar el aprendizaje y el rendimiento deportivo.


El entrenamiento invisible es un concepto en auge en los últimos tiempos y por supuesto también debe ser tenido en cuenta por parte de los entrenadores de baloncesto a enseñar a sus jugadores incluso a edades tempranas para reforzar esos buenos hábitos.

Ropa y calzado

Una anécdota cuenta que John Wooden, legendario entrenador de UCLA, enseñaba a sus jugadores en el primer día de entrenamiento de la temporada a saber ponerse los calcetines, y a dar valor a este sencillo gesto.

En la distancia y desde fuera puede resultar un detalle infantil, pero lo cierto es que su mala colocación puede dar lugar a ampollas y rozaduras que como es lógico provocarán dolor limitando el rendimiento deportivo.

También las zapatillas son un elemento a tener en cuenta en el cuidado del jugador. Por lo general los jóvenes jugadores están más por llevar las zapatillas último modelo de un determinado profesional que por utilizar las que les conviene, y en ocasiones juegan con zapatillas que están muy desgastadas por superstición o lo dicho, porque son el modelo que calza su ídolo, provocando peores apoyos y mayor impacto para sus articulaciones con el consiguiente riesgo de lesión.

Tampoco conviene estrenar durante un entrenamiento o partido zapatillas nuevas (como en general ningún material nuevo) sin antes haber caminado con ellas las suficientes jornadas como para ablandarlas y amoldarlas a los pies para evitar roces y ampollas que luego limitarán el juego por el dolor.

Descanso

Como en cualquier orden de la vida, el equilibrio es la virtud que debe regir nuestra actividad, y si bien el entrenamiento y el esfuerzo deben ser perseverantes y regulares, también hay que reservar un valioso tiempo para el descanso.

Muchas veces, por no decir todas las veces, vale más la calidad que la cantidad del entrenamiento ya sea individual o colectivo, de manera que no por echar más horas en la pista se va a rendir necesariamente mejor.

¿Duermen los jóvenes y no tan jóvenes jugadores las horas necesarias? ¿Qué actividades preceden a la actividad deportiva? El deportista profesional suele tener bien medido sus tiempos cuando su actividad está controlada a través de concentraciones previas a los partidos, pero el control del descanso en los jóvenes es más complicado, y en ocasiones se recarga de actividades extraescolares y de ocio su jornada de manera que llegan ya fatigados a los entrenamientos y partidos con el consiguiente riesgo nuevamente no ya de dificultar su aprendizaje y mejora, sino de provocar una lesión fruto del cansancio.

Alimentación

En este apartado también el deportista profesional suele estar o al menos tener acceso al asesoramiento de nutricionistas y expertos en medicina deportiva que saben aconsejarle sobre aquellos alimentos más saludables así como para regular sus horas de comida.

En el caso del joven jugador tendrá que recibir el apoyo familiar que no siempre piensa en la actividad deportiva del chaval a juzgar por los siguientes ejemplos que seguro que todos los entrenadores de formación han vivido en alguna ocasión. A veces se termina de comer media hora antes de acudir a un partido, o se harta al joven deportista con un exceso de comida debido a un compromiso familiar, y otras veces se empieza un entrenamiento sin haber tomado por ejemplo una pieza de fruta a modo de tentempié a lo largo de la tarde, por no hablar de los malos hábitos de hidratación.

A modo de regla general y sin ánimo de sentar cátedra pues se puede acudir a médicos deportivos para ahondar en este tema, el sentido común dice que conviene terminar de comer tres horas antes de la actividad deportiva intensa, y por supuesto que es vital una buena hidratación (preferentemente agua) antes, durante, y después del entrenamiento o partido.

Más entrenamiento invisible

Realizar ejercicios individualizados previos al inicio de un entrenamiento o partido es un paso previo en la prevención de lesiones, y también forma parte del entrenamiento aunque no esté dentro de la sesión colectiva de un equipo de baloncesto.

Por ejemplo, el jugador que sea propenso a tener molestias de tobillo le conviene realizar ejercicios individuales de fortalecimiento previos al inicio de cualquier entrenamiento o partido a modo de rutina preventiva para evitar lesiones.

Al final de una sesión de entrenamiento o de un partido, es necesario afianzar, sobre todo en los más jóvenes, hábitos saludables como utilizar la ropa de abrigo que evite enfriamientos, colocar hielo o aplicar calor a zonas lesionadas, así como a la posterior ducha higiénica que evite enfermedades.

Visto grosso modo lo que es el entrenamiento invisible, éste debe formar parte de la rutina de los jugadores de baloncesto incluso a edades tempranas porque el aprendizaje y la mejora deportiva no sólo dependen de lo que se hace dentro de la pista sino también de lo que se hace fuera de ella, y serán hábitos saludables que acompañarán al joven jugador toda la vida independientemente del nivel deportivo que se alcance.



*Este texto corresponde a una colaboración que se publicó el pasado 15 de abril dentro de la sección "Reflexiones de un Entrenador" para la Web JordanyPippen.com

7 comentarios:

Marcos dijo...

Lo de las zapas me ha tocado....
Hace cosa de un par de meses compré un par nuevas, (mis viejas nike eran del cuaternario) y fuí a tirar unas canastas con la intención de estrenarlas. Algo suave, como tu bien dices para "probarlas"....con tan mala suerte que me liaron para una "pachanga"....El resultado, casi dos semanas sin poder calzarme con unas ampollas de caballo. :(
Lo cuento ahora porque ya me han curado pero te aseguro que me llegué a acojonar en serio cuando vi las heridas.

Jorge dijo...

Pues creo Marcos que no tienes edad para caer en esos errores... :)

Eso ocurre mucho en categorías de formación. Después de reyes, de cumpleaños... la chavalería llega con sus flamantes zapatillas nuevas a estrenar, y por muy caras y demás materiales extraordinarios que acompañen, al final molestias.

Y por más que lo repitas al inicio de temporada, nada. En fin, nunca es tarde para aprender.

Saludos.

Marcos dijo...

jajaja, cierto, pero que quieres me puede el "vicio".
A lo mejor el problema es ese, que ya no tengo edad...ni me acordaba de cuando había sido la última vez que había estrenado unas zapatillas nuevas para jugar. Además, nunca me había pasado algo similar, al menos no que yo recuerde, de lo que si estoy seguro es de que de estas si que me acordaré...

Jorge dijo...

Bienvenido ese vicio siempre, Marcos, se tenga la edad que se tenga.

Hay una frase que creo que atribuyen a Chaplin en la que viene a decir que un día sin sonreír es un día perdido, pues yo digo que un día sin jugar al baloncesto también es un día perdido.

Bueno vale, eso está algo más complicado, pero al menos, jugar una vez a la semana... así que corta vida a tus zapatillas nuevas por el mucho uso que las des...

Pásalo bien.

Mo Sweat dijo...

Yo tampoco me acuerdo ya de cuando estrené las últimas zapatillas de baloncesto... La verdad es que me toca cambiarlas. Aunque visto lo poco que puedo jugar últimamente (por problemas físicos, no por ganas) tampoco tengo mucha prisa... Antes del verano caen seguro.

Saludos.

Jorge dijo...

Espero Mo que esos problemas físicos no pasen de molestias que todos arrastramos en mayor o menor medida, y regreses a la cancha pronto, que un buen pivot nunca está de más :)

Cuídate.

Marcos dijo...

jejeje, Mo, tendríamos que encontrar un piscina como la de Cocoon. Yo parezco un álbum de cromos para traumatólogos. En cada pachanga que juego sumo un nuevo dolor ...Pero como alguien dijo, si te duele es que estas vivo.

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