sábado, 11 de enero de 2014

Los Padres en el Baloncesto*

Por Jorge

Algunas veces, demasiadas, el principal caballo de batalla de los entrenadores de formación no está en las dificultades que les presentan los chavales que se acercan al baloncesto sino en la falta de educación deportiva de algunos padres que ven los partidos de sus hijos como si fueran deporte profesional y no amateur o infantil/juvenil.

Raro es que los entrenadores, incluso en minibasket, no se hayan topado con el famoso padre manager que en la grada anota con precisión las estadísticas de su hijo, o que cámara en ristre se dedica a grabar los minutos de su muchacho sin importarle lo que haga el resto del equipo.

Ni que decir tiene que algunos de estos padres con muy poca vergüenza en ocasiones comentan detalles técnicos con los entrenadores sin cortarse a la hora de aconsejar o reclamar diferentes cambios así como que sus hijos jueguen más minutos.

Algunos de estos padres además de calentarles la cabeza a sus hijos por el resultado o por lo que hicieron o dejaron de hacer durante un partido (la vuelta a sus casas es un martirio para estos jóvenes), también se dedican a despotricar sin disimulo alguno de los compañeros de su hijo, del entrenador, de los rivales, árbitros y de cualquiera que se menee como si fuera necesario que todos tuvieran que bailar al ritmo de su chaval para que fuera la estrella del equipo/juego o tuvieran toda la culpa si no juega bien un partido.

En el cortometraje “Seis contra seis” se puede ver la presión negativa que puede ejercer un padre sobre la actividad deportiva de su hijo. Es un ejemplo ficticio que por desgracia se acerca demasiado a la realidad:


Lo peor de estos comportamientos es la influencia que ejercen sobre la educación deportiva (y la que no lo es) de los hijos con el consiguiente efecto negativo para estos jóvenes jugadores que sólo deberían ver, al menos a tan temprana edad sino siempre, las bondades de su deporte.

Así los chavales que padecen estos comportamientos están más pendientes de las instrucciones de sus padres que de las del entrenador, se contagian de las críticas que realizan éstos y se comportan de igual modo con los compañeros, protestando a los árbitros y perdiendo el respeto necesario que se tiene que tener por los demás.

La psicóloga clínica Lourdes Mantilla da algunas recomendaciones* para los padres a fin de mejorar la experiencia deportiva de sus hijos:

- Muestren siempre una actitud positiva, escuchando lo que cuentan de su práctica, apoyándoles y motivándoles.

- Eviten hacer críticas o juicios descalificativos delante de los hijos por el tipo de preparación, las decisiones del entrenador o los resultados, ya que, como en cualquier competición, hay tantos entrenadores como observadores.

- No convertirse en hinchas agresivos cuando presencien alguna competición de sus hijos; una cosa es animarles y otra llegar al insulto o a la falta de respeto a cualquier jugador, sea del equipo contrario o propio, o al árbitro.

A estos últimos consejos me permito añadir lo que escuché a un responsable de cantera de un conocido club ACB durante unas charlas dirigidas a entrenadores de base, sobre cual debería ser la aportación única y básica que los entrenadores deberíamos intentar conseguir de los padres de los jóvenes de sus equipos: ser taxistas (que lleven a sus hijos a los entrenamientos y partidos) y palmeros (que no les dejen de animar).


*Recomendaciones recogidas en “Educar con el deporte” de Lourdes Mantilla, publicado en la revista "Cuerpomente" Nº 212 en diciembre de 2009.



*Este texto corresponde a una colaboración que se publicó el pasado 16 de diciembre dentro de la sección "Reflexiones de un Entrenador" para la Web JordanyPippen.com

4 comentarios:

Mo Sweat dijo...

Me ha hecho gracia especial leer este artículo hoy, ya que justo ayer asistí a un ejemplo en el partido que jugó mi hijo... Es una liga escolar donde incluso mezclan edades si no hay suficientes equipos para que puedan jugar todos los chavales, con lo cual sobre la cancha pueden haber niños de 7, 8, 9 o 10 años y por lo general todos los padres asistentes a los partidos son de lo más ejemplar; prácticamente imposible escuchar críticas a un árbitro, a no ser que sea un caso muy especial, donde algún chaval de 16 o 17 años se ha puesto a pitar el partido y prácticamente no pita ningunos dobles ni pasos ni nada de nada, lo cual al final levanta algunos comentarios entre los padres, pero en tono distendido y sin ánimo de nada más que eso... Hasta ayer, cuando apenas empezar el partido había un padre del otro equipo que casi cada vez que salían algún chaval del equipo de mi hijo al contraataque chillaba: ¡pasos de salida! o cosas tipo ¡árbitro, que no te enteras!, ¡a ver si pitamos igual para los dos lados!, ¡aunque sea más alto no quiere decir que le tengas que pitar falta! (recordemos que era un niño de 9 años)...

...Y lo mejor de todo: ¡como se hagan daño aun tendré que bajar yo a la pista!... A lo cual yo estuve a punto de decirle: ¡baja, baja, que después de ti bajo yo!... Pero preferí quedarme callado.

En fin, poco más que añadir, simplemente mostrar un ejemplo de ayer mismo de este tipo de cosas que tan bien plasmas en el post.

Saludos.

Jorge dijo...

Me alegra Mo que la mayoría de las veces tengáis un comportamiento ejemplar, que dicho sea de paso, suele ser lo general. Sin embargo siempre hay excepciones que hay que intentar erradicar.

Hoy sin ir más lejos, en "mi partido" de sub-21 me las he tenido tiesas con un árbitro porque han empujado a uno de mis jugadores que casi lo descoyuntan y no pitaron o llamaron la atención al otro jugador, y luego desde la grada un padre "rival" ha voceado en mi contra sin mucho sentido, hasta el punto que el entrenador contrario al final del partido lejos de estar enfadado por perder el partido, se disculpó por ese comportamiento final que "afeó" un buen partido.

Tal vez si se diera más difusión entre los padres a cortometrajes como el que apunto en este artículo, muchos se darían cuenta de su error, y disfrutarían más del juego (como espero que así lo estés haciendo junto a tu chaval) independientemente del resultado.

Saludos.

Marcos dijo...

He de decir como padre que hay situaciones que me causan verdadera vergüenza ajena. Es cierto que todos queremos que nuestro hijo destaque, que lo haga bien, pero también he de decir que intento por todos los medios comportarme e inculcarle a mi hijo respeto por los rivales y por los árbitros, por muy mal que estos lo hagan, puesto que como personas que son, se equivocan. Más aún cuando son muy jóvenes y encima pitan solos un partido ... En ese sentido reconozco que yo he pasado de ser el "palmero" número uno a no aplaudir las canastas de mi hijo, pero si las del resto del equipo y también las del rival.

Y ahora voy a contar una anécdota que ya conté en alguna parte, creo que aquí no, si no es así, pido disculpas.

Final a 4 de benjamines del campeonato regional. Semifinal. Estoy sentado en la grada y termina el partido (no era el del equipo de mi hijo con lo cual veo esto con total objetividad). Salen los críos que pierden el partido, perdido porque los contrarios eran mejores, sin más...un padre coge a su hijo y en vez de decirle, "enhorabuena por el trabajo", "enhorabuena por llegar aquí" etc...le suelta "os han robado el partido", "menuda mierda de árbitros" ...y atención ...."al salir le damos una patada al árbitro" .....Yo a todo esto no doy crédito y opto por morderme la lengua porque si no seguro que la lío.... Pues bien, cogió a su hijo, se acercó a la mesa donde el árbitro firmaba actas y de manera disimulada...le pega una patada... Es, de largo, la situación más lamentable, bochornosa y triste que he visto nunca. ¿lo de padres entrenadores?, por supuesto algo habitual, pero en ese sentido conozco a muchos entrenadores que antes de tener hijos se quejaban de lo que ahora ellos hacen....como dice la Biblia "el que esté libre de pecado...."

saludos

Jorge dijo...

Lamentable comportamiento el que cometas Marcos. Espero que aquel padre recibiese una sanción ejemplar.

En cuanto a lo de los entrenadores que luego ejercen también de padres manager con sus hijos, no conozco ningún caso, aunque imagino que existirán.

Particularmente creo que mucho de los males de estos comportamientos están en la excesiva competición, cada vez a edad más temprana, y por supuesto en una clara falta de educación deportiva.

Si bien he visto comportamientos reprobables de todo tipo, afortunadamente también los he visto llenos de coherencia y sensatez, y como dije en el comentario anterior, suelen ser la mayoría.

Saludos y sigue disfrutando del baloncesto con tu mozalbete.

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