martes, 2 de julio de 2013

El baloncesto más allá del resultado: cuando ganar o perder no es lo más importante*

Por Jorge

“¿Qué habéis hecho?”. Todos hemos tenido que responder en alguna ocasión con más o menos ganas a esa pregunta después de un partido. Lo siento, pero desde hace tiempo me niego a contestar salvo por educación y seguramente porque no esté de humor o en verdad porque poco o nada me importe mi interlocutor, pues si es importante para mí, en realidad no responderé al menos como se supone para contar con pelos y señales como fue el partido para pasar de puntillas por el marcador final.

"A veces se gana, y otras se aprende." Robert Kiyosaki



A veces se juega mal y se gana, a veces se juega bien y se pierde. Para quien no lo entienda, si tu equipo juega al nivel que lo hace en los entrenamientos o incluso por encima, habrá jugado bien aunque se pierda el partido. Si juega por debajo de ese nivel pero gana el partido porque el rendimiento del adversario sea menor, en realidad habrá sido como si se hubiese perdido aunque el marcador diga lo contrario.

Los partidos sirven a los equipos para competir, pero no sólo contra otros, sino, y más importante, consigo mismos, tratando de mejorar y ofrecer el mejor rendimiento colectivo e individual posible.

El entrenador de baloncesto en etapas de formación convive siempre con la disparidad que supone que no todos sus jugadores y sus alrededores coincidan al respecto de cual es el verdadero valor de la actividad deportiva de tal manera que el éxito o el fracaso venga determinado única y exclusivamente en la mayoría de los casos por el marcador final.

¿Ganar es sinónimo de éxito? ¿Perder lo es de fracasar? Muchos jóvenes viven en la eterna montaña rusa: ganamos estamos contentos, perdemos estamos tristes… Reducir la felicidad deportiva de un grupo al resultado es simplista y no parece que sea muy conveniente, sobre todo durante la formación deportiva.

Siempre he considerado que la victoria y la derrota cuando de verdad son vitales es en el baloncesto profesional. A los jugadores, entrenadores y demás personas implicadas en los equipos de elite les pagan por cumplir unos objetivos deportivos (además de otros muy relacionados) que pasan por ganar partidos. Así de sencillo.

Sin embargo, recientemente hemos visto en la liga ACB los casos de Obradoiro, Cai Zaragoza y Gran Canaria que tras perder partidos y caer eliminados en sus series de playoffs, lejos de recibir el escarnio y abucheo de su público, recibían el reconocimiento de su gente e incluso de los rivales. Y esto mismo ocurrió también en la NBA con los Golden State Warriors que tras quedar eliminador en los pasados playoffs por San Antonio Spurs se despidieron de su afición a pie de pista agradeciendo su apoyo y recibiendo el reconocimiento de su público:


En las categorías inferiores son muchos los casos en los que ves a jóvenes apesadumbrados después de perder un partido, y ya puedes insistir en el siguiente entrenamiento que se jugó bien, que se mejoró en tal o cual detalle, o incluso en recordar determinados valores que el equipo demostró, que no habrá consuelo posible y poco menos que te mirarán como si hubieses acabado de llegar del frenopático.

¿Por qué no saben distinguir qué es lo más importante de jugar un partido de baloncesto? Si es verdad que los jóvenes deportistas y sus entrenadores se ven influenciados por lo que ven por televisión, espero que también aprendan la lección que esta temporada nos dieron equipos como los Warriors o el Gran Canaria porque el baloncesto es algo más que el resultado que refleja un marcador:


¿Quién enseñó a los jóvenes deportistas que sólo importa la victoria? Se juega para ganar, pero sobre todo para mucho más… y recordad que el verdadero éxito se alcanza cuando haces todo lo que estaba en tu mano, y es que como decía el legendario entrenador John Wooden: “ganar es hacerlo lo mejor posible”.






*Este texto corresponde a una colaboración que se publicó el pasado 15 de junio dentro de la sección "Reflexiones de un Entrenador" para la Web JordanyPippen.com

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Una vez más me ha encantado la entrada. Aunque lo que cuentas no es (sólo) baloncesto. Es la vida.

Mo Sweat dijo...

Estoy de acuerdo con el anónimo. Aunque de todos modos es algo que al baloncesto se le puede aplicar muy bien.

Y creo que John Wooden sabía algo de esto... ;¬)

Saludos.

Jorge dijo...

Me alegro Mo y anónimo que compartáis esta filosofía del baloncesto.

¿Cuántas historias se podrían contar de Wooden y la vida (baloncesto)? Sin duda una figura imprescindible de nuestro deporte.

Saludos.

costalgaraldals dijo...

Si ganar es jugar como los Heats y su tripartidismo ... darme derrotas.

Jorge dijo...

Ya veo costalgaraldals lo bien que te caen los Heat :)

Seguro que para ellos también hay cosas más importantes que incluso la victoria.

Saludos.

Marcos dijo...

Amen.

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