jueves, 23 de enero de 2014

Reglamento de Baloncesto (2): jugador lesionado durante el juego

Por Jorge

Viene siendo habitual que los fines de semana durante los partidos de baloncesto de formación se produzcan golpes y lesiones momentáneas de jugadores que suponen en algunos casos escenas excesivamente alarmantes de padres, entrenadores y banquillos en general que reclaman al árbitro a voz en grito para que detengan el juego. Y no comprendo ese comportamiento que a mi me parece copiado del fútbol.

La influencia de conductas que se trasvasan del fútbol al baloncesto no se queda en el mal comportamiento de algunos jugadores y espectadores, que por suerte no suelen ser lo habitual pero que a veces se producen, sino que afectan incluso al propio juego.

En fútbol suele rodear cierta polémica a aquellas acciones en las que un jugador queda tendido en el terreno de juego fruto de una lesión y el equipo contrario sigue jugando sin echar la pelota fuera del campo para que se pare el juego y pueda ser atendido. No digamos si la acción que transcurre en ese momento termina en gol. Por cierto, ¿cuántas veces ese jugador “lesionado” apenas se llevó un golpe se tiró al suelo para intentar que se parase el juego en beneficio de su equipo cuando en realidad tenía más cuento que otra cosa?

El caso es que en baloncesto se está tendiendo a resolver situaciones parecidas del mismo modo, sobre todo en la formación. Es decir, parando el juego de inmediato (incluso he llegado a ver como se tiraba el balón fuera a propósito). Y todo porque en la mayoría de los casos un jugador se lleva un golpe y se queda lamentándose sin bajar a defender o sencillamente se cae al suelo fruto de un lance del juego mientras el equipo rival ataca con total normalidad.

Veamos que dice el reglamento FIBA para el caso de jugadores lesionados en su artículo 5:
5.1 Los árbitros pueden detener el juego en caso de lesión de uno o varios jugadores.

5.2 Si el balón está vivo cuando se produce una lesión, los árbitros no harán sonar su silbato hasta que el equipo con control del balón haya lanzado a canasta, haya perdido el control del balón, se abstenga de jugarlo o el balón quede muerto. Si es necesario proteger a un jugador lesionado, los árbitros pueden detener el juego inmediatamente.

5.3 Si el jugador lesionado no puede continuar jugando inmediatamente (en, aproximadamente, 15 segundos) o si recibe asistencia, debe ser sustituido a menos que su equipo se quede con menos de cinco (5) jugadores en el terreno de juego.

5.4 El personal de banquillo del equipo puede entrar en el terreno de juego, con permiso del árbitro, para atender a un jugador lesionado antes de que sea sustituido.

5.5 El médico puede entrar al terreno de juego, sin el permiso del árbitro, si, en su opinión, el jugador lesionado precisa atención médica inmediata.
El primer punto exime de toda responsabilidad a los jugadores. Así que por favor, padres o equipos contrarios que reclaman a los jugadores rivales, déjenles seguir jugando. Ya está el árbitro para decidir si tiene que parar el juego.

Y el segundo punto demuestra que los árbitros no tienen porqué precipitarse a la hora de parar el juego, y sólo deben hacerlo para “proteger al jugador lesionado”. Ejemplo clásico de esto último: jugador que se tuerce un tobillo y quedado tendido dentro de la zona mientras se sucede un ataque con el consiguiente riesgo de que en una situación de rebote sea pisado por otros jugadores.

En el siguiente video podemos ver algunos ejemplos de este tipo de circunstancias en partidos FIBA (selecciones y ACB) y NBA (donde se verá algún cambio en el proceder de los árbitros) donde no se ven escenas de alarma o exigiendo el paro inmediato del juego:


En la NBA el juego continúa pase lo que pase hasta que el tiempo se para por lo general tras una falta personal del equipo del jugador lesionado que continúa con la solicitud de un tiempo muerto (allí tienen un montón y hasta los jugadores pueden pedirlos) que permita atenderle. Como se ve en el video, incluso los equipos con balón siguen jugando y no pasa nada porque anoten frente a un equipo con un jugador menos.

Espero que esta aclaración del reglamento sirva para acabar con ese “nerviosismo” que se ve, repito, sobre todo en formación, y que lleva a ver escenas en las que banquillos, padres y público en general se ponen a vocear al árbitro que parece que más que un golpe o pequeña lesión lo que haya ocurrido sea poco menos que una tragedia.

Ninguna lesión leve debe alterar el juego hasta que el balón esté muerto que viene a ocurrir pocos segundos después de este tipo de percances. Así se puede evitar aberraciones como cortar un contraataque de 1x0 que va a acabar con canasta o incluso que un balón decisivo se quede sin posesión clara en el momento en el que el árbitro pitó para detener el juego simplemente porque un chaval se fue al suelo por un tropezón o golpe. Seamos pacientes y dejemos que el juego siga su curso habitual sabiendo distinguir lesiones leves de otras más graves (que afortunadamente apenas ocurren) si no queremos también que incluso fomentemos las triquiñuelas intentando parar el juego fingiendo o exagerando lesiones.

En caso de situación extrema, como bien dice la regla FIBA, jamás faltará tiempo para que un médico (o cualquiera en su sano juicio) puede entrar en el campo aunque no se interrumpa el juego si realmente hay que socorrer a un jugador gravemente lesionado.

3 comentarios:

Marcos dijo...

Sin ser lo mismo que expones, el otro día pasó lo siguiente en un partido. Por efecto del mal tiempo el suelo de la pista, aunque cubierta, estaba muy, muy humedo y extremádamente resbaladiza. Tanto que varios jugadores se fueron al suelo repetidamente incluso con peligro físico real, ya que aquello era como una pista de hielo...¿de quien es la responsabilidad de parar y suspender el partido?, del árbitro, de los entrenadores?, puede un entrenador exigir que se pare el partido?

Jorge dijo...

En el reglamento FIBA no veo nada relativo a lo que expones Marcos.

Por mi experiencia en partidos suspendidos en circunstancias similares, el árbitro debe comprobar que el campo está en condiciones para poder jugarse. En todo caso, ante la duda, puede ceder la decisión a los entrenadores que pudiendo estar de acuerdo en jugarse y bajo su responsabilidad, decidan iniciar el partido. Esto suele ocurrir cuando se trata de evitar un nuevo desplazamiento para jugar el partido suspendido.

A mi me ocurrió eso recientemente. Al entrenador del otro equipo no le importaba jugar, a mí tampoco para ahorrarme un nuevo desplazamiento en otra fecha, pero pregunté a los padres de mis jugadores y como algunos no querían arriesgar decidí que no se jugaba y tendremos que volver...

Si las circunstancias se dan durante el partido, el árbitro ante la caída de algunos jugadores y viendo el peligro de lesión grave, tiene potestad para detener y suspender el partido. Y luego anotará al dorso del acta las circuntancias que determinaron la suspensión. Esto también me ha ocurrido. El entrenador puede exigir la suspensión del partido en ese caso, pero la última palabra, iniciado ya el partido, la tiene el árbitro. El sentido común dice que el árbitro lo suspenderá aunque los entrenadores quisieran jugar pues en ese caso, la responsabilidad de cualquier lesión grave sería suya por permitir que se siguiese jugando el partido. La opción que le quedaría a un entrenador sería la retirada del partido a la que luego tendría que añadir escritos y alegaciones y demás a su federación para justificar tal retirada sin que llevara aparejada ningún tipo de sanción.

Saludos.

Marcos dijo...

Gracias Jorge, lo cierto es que yo estaba deseando que terminase porque estaba viendo que algún chaval iba a lesionarse seriamente ...Finalmente todo quedó en magulladuras, pero está bien saberlo para otras ocasiones.

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