Un análisis sencillo del baloncesto permite dividir el juego en defensa y ataque. Luego cada cual puede incluir multitud de subdivisiones y detalles, algo propio de un deporte sencillo que gana en complejidad cuanto más se ahonda en él.
Si le preguntamos a cualquier persona que sólo tenga una mínima noción de lo que es el baloncesto, siempre se acordará del ataque, jamás de la defensa. Si vamos a un colegio y le decimos a un grupo de niñas que vamos a jugar al baloncesto, todas pensarán sobre todo en tirar a canasta, en intentar encestar. Si alguna vez el lector hace la prueba y se encuentra con alguien que piensa en la defensa o que le gusta más defender, una de dos, o ya tiene conocimientos baloncestistas y ve el juego globalmente, o es un “bicho raro”.
Toda esta introducción viene a colación porque siempre se da más valor al ataque que a la defensa, pese a que, como dicen los expertos, la segunda es la que hace ganar partidos y campeonatos. Y es que en un mal día ofensivo, siempre puede llegar la defensa al rescate para ganar.
No seré quien quite importancia a la defensa, pero reconozco que para mí un partido lo gana el equipo que mete más puntos. De hecho, en la última regla de las trece originarias del baloncesto que escribió James Naismith allá por 1891, se decía “el equipo que anote más puntos (…) será el ganador”. Es decir, sigo esa formulación que bien podría haber sido al revés, “ganará el equipo que deje al otro en una menor puntuación gracias a su defensa”, pero…
Así pues, ya desde el principio la defensa fue “ignorada” o se la hizo de menos frente al ataque. Lo importante es meter puntos, y en cierto modo es normal, es más divertido tirar a canasta que intentar recuperar la pelota del rival.
Y se ha llegado a unos límites tales de poner al ataque por encima de la defensa que casi (por no decir todos) los cambios en las reglas, fueron para dar más ventaja al ataque y limitar la defensa, de tal manera que ni haciendo una buena defensa se consigue frenar al ataque.
Cuando uno ve un partido de hace un tiempo, y no hace falta irse al siglo pasado ni tampoco a los orígenes del baloncesto, basta con volver atrás unos pocos lustros, verá que más allá de la precisión en el tiro, crecieron las habilidades en el manejo y bote de la pelota, y si volviera del pasado un árbitro que no hubiese estado al tanto de los cambios en el reglamento, le “explotaría la cabeza” viendo como se mueven los pies y las piernas en multitud de casos rozando, sino cometiendo pasos, por no hablar de la retención de la pelota que permite a muchos jugadores hacer trescientas cosas mientras tienen la pelota bajo su control, y muchas veces bajo la sospecha de cometer “manejo”.
Sin embargo, por el lado defensivo en muchas ocasiones basta con un leve contacto para que sea pitada una falta, cuando muchas veces esa parece la única opción posible para frenar a un atacante: la falta, que, por cierto, no deja de ser un recurso defensivo que hay que saber utilizar.
En el anterior vídeo se puede ver un ejemplo de buena defensa… que, sin embargo, termina en canasta gracias a la habilidad ofensiva del atacante. Y esta es una situación que se ve en los partidos con más frecuencia de la que muchos imaginan, pero luego se ven marcadores que pasan de los 100 puntos y la tendencia es decir que falló la defensa…
Y a muchos jugadores les queda esa sensación de que se podía haber hecho más… y no es verdad. Salvo por el recurso de la falta… que al final terminará llevando al tiro libre, ofreciendo nuevamente ventaja al atacante que tendrá la posibilidad de anotar. Así que sea como sea, la defensa (casi) siempre está en desventaja con el ataque, y sólo le queda “atacar” desde la defensa para intentar que el ataque no haga lo que quiere hacer, y aun así…
Una nueva temporada NBA empezó y BA-LON-CES-TO se suma a los comentarios previos sobre lo que deparará este nuevo curso. Y lo hace con una serie de seis opiniones impopulares, tres por conferencia, y alguna más, breves y sencillas pero contundentes.
Opiniones que seguramente no se ajustan al sentir general de la mayoría de los aficionados, y que hay que aclarar, especialmente en el caso de las negativas, que no indican ninguna animadversión hacia esos equipos o jugadores, y que no dejan de ser ese jugar a adivino que siempre gusta al inicio de la competición.
ESTE
Philly no es para tanto
El posible quinteto inicial de Philadelphia asusta… si no fuera porque al baloncesto todavía sólo se juega con una pelota. Por no hablar de que LeBron James va a cumplir 42 "palos" y que Joel Embiid teniendo clase de sobra, nunca volverá a ser el que un día fue por culpa de las lesiones.
Y tampoco se puede olvidar, nunca está de más volver a recordarlo, que el mejor equipo no tiene que estar conformado necesariamente por los mejores jugadores, es decir, siempre son necesarios “obreros” que hagan el trabajo sucio, y Philly no parece que ande sobrado por ahí, más allá de Kentavious Caldwell-Pope.
Conclusión, este equipo no tendrá fácil ganar muchos partidos en una conferencia este que está entre las mejores en varios lustros, y llegando a los playoffs “por los pelos” (¿play-in?), como mucho superará una primera ronda.
Ojo con Miami
A los Heat le tocó la lotería con la llegada de Giannis Antetokounmpo. Este tío hace números con la gorra y será firme candidato al premio MVP. Y esto unido a Erik Spoelstra y que Miami se pueda definir por su defensa, hará que no sean fáciles de ganar, o lo que es lo mismo, que sumarán muchas victorias.
Y mientras todos los ojos apuntan a Philadelphia, aquí está el candidato a ser el mejor equipo de la temporada en el este, y por tanto finalista de conferencia y más que probable de la NBA.
Kawhi en Toronto
Siete son muchos años, pero Kawhi Leonard mostró su mejor versión, al menos en su combinación individual y colectiva, en los Raptors, y después de la polémica que viene arrastrando querrá demostrar su categoría.
Pocos esperan gran cosa de Toronto, y si bien reverdecer los laureles de aquel título de 2019 se antoja casi imposible, pueden ser los “tapados” del este y bordear la final de conferencia.
Knicks, Pacers, Celtics, Pistons y Cavs
Estos cinco deberían completar el panel de equipos de playoffs en el este. Los Knicks cuenan con el respeto propio del vigente campeón, pero será difícil que alcance el tope conseguido el curso pasado, en cierto modo, gracias también a mucha dosis de “suerte”.
A Indiana vuelve el recuperado Tyrese Haliburton, líder de los Pacers finalistas de 2025, y querrá demostrar que su entrada en la élite de la liga no fue casualidad. Dudo que lleguen tan lejos como entonces, pero estarán entre los mejores.
Boston, Detroit y Cleveland, como siempre, ganarán muchos partidos en temporada regular, pero Jayson Tatum sin apenas ayuda (echará de menos a Jaylen Brown) no será suficiente para ir mucho más allá de una primera ronda, mientras que en los Pistons sus opciones pasarán por otra vuelta de tuerca de su estrella, Cade Cunningham, y tampoco parece que sea suficiente ni para tocar ni de lejos la final de conferencia, mientras que para los Cavs estamos en un ahora o nunca… y me temo que será lo segundo obligando a una nueva reconstrucción.
OESTE
Lillard y Morant funcionaran
Ja Morant demostró que le falta cabeza (y asesores a su alrededor probablemente) para ser una estrella de la NBA, pero Damian Lillard puede llevarle por el buen camino (al menos deportivo). Y aunque sólo sea porque son dos “jugones” que merecen la pena ver en acción, desde aquí apostamos que serán unas de las sensaciones de la temporada.
Esto sí que es picar bien alto en los vaticinios previos del curso, y es que si bien no llegarán lejos, esa pareja harán de Portland un equipo de playoffs capaz de dar algún que otro susto en postemporada.
Minnesota el fiasco del oeste
Si en el este Philadelphia no llegará tan lejos como presuponen muchos, aquí ese papel lo ocuparán los Wolves. Y es que la combinación Anthony Edwards-Lamelo Ball será también muy divertida de ver, jugadores por los que merecerá pagar una entrada porque juegan como si estuvieran en la pista de cualquier “playground”, pero para ganar u optar a ganar la NBA no vale sólo con malabarismos y juego espectáculo.
Otros que llegarán justitos a playoffs (¿play-in?) y que no pasarán de una primera ronda ganada a lo sumo.
Año I de Luka
La confianza en los Lakers no es mucha más allá de Luka Doncic. Todos apuntan a la necesidad de una temporada de categoría MVP del esloveno para que L.A. tengan opciones no ya de ganar el campeonato, que parece imposible, sino de tan siquiera alcanzar los playoffs con cierta solvencia.
Cuidado porque en este tipo de escenario ya demostró lo que era capaz de hacer en Dallas, y ahora que es el “jefazo” de Lakers querrá volver a demostrar su valía. Aquí la apuesta pues será que ganará el MVP y Lakers podrá plantarse en la final de conferencia.
Denver, Dallas, Houston, San Antonio y OKC
Este será el quinteto de equipos de playoffs en el oeste junto a los tres mencionados. Colocar a los Spurs y los Thunder en playoffs no tiene mucho mérito. De hecho, puede que el 99% de los analistas les coloque en la final de conferencia. Sin duda habrá que disfrutar del “extraterrestre” Victor Wembanyama y de ese martillo pilón llamado Shai Gilgeous-Alexander. Pero dadas las predicciones anteriores, ¿cuál de ellos se quedará fuera de la final de conferencia?
Nikola Jokic es un jugador que juegue en el equipo que juegue garantiza playoffs. Eso es así. Y estos Nuggets que no están en las “quinielas”, pueden ser los “tapados” del oeste y así la “sorpresa” en el oeste.
Luego los tejanos, Houston y Dallas, tendrán buena temporada, más los segundos que los primeros tal y como vienen del curso pasado, pero más allá de playoffs y por momentos buen juego, no llegarán lejos.
Dicho todo, seguro que nada de lo que se predijo aquí pase y la temporada vaya por otros derroteros, en cualquier caso, esperemos ver el mejor baloncesto posible. Disfruten.
El próximo 20 de octubre se cumple el 30 aniversario del primer partido que disputó la NBA en España. Un amistoso de pretemporada que jugaron los Indiana Pacers y los Seattle Supersonics, subcampeones del curso anterior.
Antes y después de aquella fecha se jugaron bastantes partidos que enfrentaron a equipos NBA con otros españoles y europeos, como por ejemplo, los partidos de los Boston Celtics frente a la selección de la antigua Yugoslavia y contra el Real Madrid en el “Open McDonald” de 1988, pero habría que esperar una docena de años para ver otro partido NBA, cuando jugaron New Orleans Hornets y Washington Wizards en el Palau San Jordi de Barcelona en 2008.
Bitácora del viaje exprés a Sevilla*
La oportunidad de ver aquel partido nació de un sorteo de la “Revista Oficial NBA”, publicación mensual que por entonces destacaba dentro del panorama editorial español en el ámbito baloncestista. Y es que el azar hizo que ganase un par de entradas, pero el viaje no estaba incluido…
Así que hubo que comprar unos billetes de AVE que valieron una “pasta” (no recuerdo bien si 13.000 pesetas de la época), y el viaje de ida y vuelta comenzó temprano camino de Atocha para ir a Sevilla. Y ya allí, un poco de turismo por la capital andaluza paseando por la orilla del Guadalquivir, visitando la zona para aficionados montada a propósito de este evento y poco más, pues no teníamos mucho tiempo, ya que el partido tenía un horario poco común por aquí (16h), supongo que por compromisos televisivos con Estados Unidos.
Llegamos con tiempo al pabellón, que no había que perder la oportunidad de fijarse en todos los detalles: ensayos previos de las “cheerleaders” u ojear el programa del partido que había en los asientos.
También había que ver el precalentamiento previo de aquellos “jornaleros” que trataban de ganarse un puesto en el equipo, sudando la gota gorda en el caso de los suplentes de los Sonics mientras jugaban un 3x3 en media pista, o el devenir de todo tipo de gente del baloncesto, como el “gigante” holandés, Rik Smits, pívot de los Pacers que andaba de calle por la grada y que no jugaría.
Y al inconfundible, recordado y querido Andrés Montes, que narraría el partido a pie de pista para la televisión junto al periodista Santiago Segurola y el legendario “Epi”, o el “jefazo” David Stern, comisionado de la NBA que estaba en el palco de autoridades, cerca de nuestra posición.
Partido más que flojo… pero con detalles
Por desgracia el partido no fue gran cosa, tal y como reconocería “El País” en el titular de la crónica al día siguiente, y se puede ver en la primera foto de la portada de la revista “Gigantes” y que continuaba luego en páginas interiores con el titular de la información.
Seguramente causas de ese “desastre” serían el poco ritmo de ambos equipos (insistimos, pretemporada para ellos), a lo que se sumaba la ausencia de la gran estrella de los Supersonics, Shawn Kemp (en negociaciones con su equipo por un mejor salario), y el enfrentamiento anterior de ambos equipos en Berlín dos días antes, más el viaje a España, los actos promocionales, y seguramente las ganas de volver rápido a tierras “yankees” tras esta gira europea de la NBA.
Sin embargo, habría que destacar algún detalle llamativo visto en directo. Como el nivel físico durante el juego, la velocidad, el contacto… que más que un amistoso parecía que fuera un partido de temporada regular… si no fuera porque el acierto fue más bien escaso.
O, por ejemplo, la canasta que metería Sam Perkins (Sonics) en el descanso. Desde el medio campo y de espaldas. ¡Menudo crack!
También pudimos ver el liderazgo de los jugadores de Seattle, Gary Payton y Detlef Schrempf, que estaban por encima incluso de su entrenador, George Karl gracias a la circunstancia anecdótica que protagonizaron. Y es que al final la diferencia en el marcador se fue recortando por parte de los Pacers de Reggie Miller, y Payton le dijo a su entrenador que quería salir para terminar de resolver el partido, pidiendo el cambio. Y mientras esperaba en la banda sentado delante de la mesa de anotadores, el alemán dentro de la pista le dijo añadiendo gestos claramente visibles que no hacía falta, tanto a su compañero como al entrenador, que ya se encargaba él, de tal manera que se terminó por anular el cambio.
Pese a la baja calidad del partido, aquellos que quieran revivir aquel partido histórico puede hacerlo gracias a la generosidad del aficionado que “colgó” el partido en Youtube:
¿Volverá la NBA a España?
Pasados treinta años de aquel primer partido y casi veinte desde el último, no parece que la NBA tenga en mente volver a España para jugar otro amistoso o incluso algún partido de temporada regular como pasa en otros lugares (París, Londres, México…). Pero quien sabe, ahora que se construyó alguna infraestructura que pudiera albergar tamaño evento, como el Roig Arena de Valencia.
Y es que llama la atención que aquel partido histórico no se jugara en ninguno de los grandes pabellones que pueden estar en la memoria de los aficionados, ya que el Pabellón San Pablo, sede de los partidos del por entonces Caja San Fernando, equipo sevillano que jugó en la ACB (subcampeón de liga pocas semanas antes de este partido NBA), y que sería luego conocido con diferentes nombres como el último Betis, apenas si llegaba a siete mil y pico localidades de aforo, ampliables a diez mil.
Sea como fuere allí se vivió un día histórico que esperamos que vuelva a repetirse pronto para disfrute de todos los aficionados españoles de la NBA.
*Disculpas por la calidad fotográfica de las fotos personales que se adjuntan, reducidas de primeras por motivos obvios. Cámara analógica, eran otros tiempos, no lo olviden, y fotografo lamentable, todo hay que decirlo.
El baloncesto mundial pasa por una locura colectiva de la que tampoco son ajenos ni en la NBA, y la temporada 2026-2027 vendrá marcada para el equipo angelino por un nuevo reinicio después de una cambio de cromos masivo que implicó la salida de ocho jugadores y la llegada de otros tantos.
Ahora los proyectos no son siquiera a medio plazo y solo se piensa en el presente, cuando la historia reconoce que la formación de un bloque sólido ofrece más posibilidades de hacer una buena temporada para aspirar a grandes cotas deportivas, y eso debería pasar por continuidad y pequeños ajustes curso a curso. Pero esa mentalidad ya pasó en la mayoría de los equipos sino para todos.
Dos preguntas sobrevuelan siempre a un equipo que tiene tantos movimientos antes de empezar un nuevo curso: ¿Mejoraran los fichajes a las salidas? ¿Conseguirá el entrenador dar con la tecla que conjunte todas sus piezas en apenas un mes de pretemporada?
Adiós LeBron
Si una salida del equipo merece atención es la de LeBron James. No solo por la dimensión del personaje, también porque quizás sea el movimiento más sorprendente de su extensa carrera. Y es que ahora en el ocaso de la misma, aunque este es capaz de jugar hasta los 50 a gran nivel, L.A. parecía su mejor opción como segunda o tercera espada con menos responsabilidad junto a una superestrella como Luka Doncic y un buen lugarteniente como Austin Reaves.
Incluso el bagaje de la última temporada con esa especie de adaptación hacia un menor protagonismo funcionó bien, al menos mientras duró la salud de los citados Doncic y Reaves, y esto hacía presagiar la posibilidad de que siguiera en Los Ángeles, gran mercado no solo por el baloncesto, con una renovación a la baja para permitir la opción de reforzar al equipo y seguir aspirando a estar entre los mejores.
Sin embargo, cambió de rumbo hacia la conferencia este, reconociendo tal vez que la posibilidad de derrotar a San Antonio y Oklahoma en el oeste sea casi imposible, y buscando más opciones de alcanzar el último escalón de la final y aprovechar el desgaste de esos equipos antes de llegar a ella. Siendo este pensamiento lógico, este viaje tampoco garantiza nada, y en cualquier caso habrá que ver también como se conjuntan los Sixers.
Resto de salidas
Las salidas más llamativas tras James fueron las de Rui Hachimura y DeAndre Ayton. Y sin duda aquí estamos ante las dos piedras de toque más importantes para valorar si quienes llegan serán capaces de hacer sobre la pista lo mismo… o más que ellos.
Sorprende en el caso del japonés que siendo un jugador quizás demasiado frío, no se haya tenido en cuenta su tiro de tres puntos, mejorando curso a curso, para hacer más de un 41% durante toda su estancia angelina, y terminando con más del 44% en la última temporada. Y, sí, es verdad que no tiraba mucho según los cánones de la NBA de hoy (4 intentos por partido), pero teniendo en cuenta que no era ni la primera, ni la segunda ni la tercera opción ofensiva del equipo… bastante es. Y todo apunta a que su no renovación fue sólo una cuestión económica porque al final se cambio de acera para ir a jugar a los vecinos Clippers.
En cuanto a Ayton, desde el principio de su carrera tuvo que cargar con las expectativas de su elección como número 1 del draft, ojo, de un draft del que salieron jugadores como Doncic o Trae Young, y si bien es verdad que nunca estuvo a la altura, su experiencia como finalista de la NBA con Phoenix y sobre todo un rendimiento por momentos más que notable, hará difícil que su nivel sea superado por su sustituto… que no olvidemos que va a cobrar casi cuatro veces el salario del bahameño.
Y del resto de salidas hay que destacar a los secundarios Luke Kennard y Jaxson Hayes. ¿Mejorarán los sustitutos el acierto triple del primero? Lo dudo (45% el curso pasado). Y en cuanto al segundo, ¿no le gusta jugar a Luka con interiores a los que lanzar la pelota arriba para que machaquen? Pues este entraba en esa categoría dentro de un rol secundario necesario en cada equipo. Y no le parecería tan mal a Doncic cuando Hayes fue elegido como futuro “extranjero” de la selección eslovena.
Nuevas caras en L.A.
La reconstrucción angelina pasará por nueve caras nuevas (entre paréntesis su procedencia): Walker Kessler (Jazz), Cameron Carr (24 del draft), Quentin Grimes (Sixers), Collin Sexton (Hornets), Sandro Mamukelashvili (Raptors), Jaden Hardy (Wizards), Kevon Looney (Warriors), Matisse Thybulle (Blazers) y Ziaire Williams (Nets).
Como se dijo, la clave pasará por cómo sea capaz de encajar todos estos jugadores el entrenador J.J. Redick en su filosofía… que pasa por lo que hagan o dejen de hacer Doncic y Reaves. Muchísimas dudas al respecto, pero siempre con el beneficio de la duda, y, sobre todo, el buen hacer del entrenador en sus dos temporadas de experiencia. Y es que se nos olvida el mérito que tiene empezar una carrera profesional como entrenador en una franquicia como los Lakers y no morir en el intento.
El veterano Looney y el novato Carr parece que serían los que tendrían mejor encaje. El primero porque viene de ejercer un papel secundario, pero vital incluso en equipos campeones, toda su carrera, y el segundo porque no creo que vaya a tener más que un papel residual en su primer año como profesional.
El resto, veremos. La mayoría si bien demostró momentos de calidad en sus cortas carreras, vienen de contextos poco competitivos en los últimos años, y en L.A. la exigencia será alta. Particularmente todos los ojos estarán puestos en Kessler, “tercera espada” del equipo, al menos por salario, y que tendrá que ser el ancla defensiva del equipo en la pintura… si la salud se lo permite (sólo jugó 5 partidos el curso pasado por problemas en un hombro, que se terminó operando).
A juzgar por el vídeo que colgaron los Lakers en su canal oficial de Youtube, las expectativas son altas, y desde luego que si el rendimiento es incluso la mitad de lo que ofrecen sus “highlights” con los Jazz, ya se daría por una buena inversión:
Cualquier especulación sobre el resto de llegadas carece de sentido y sólo a medida que vaya transcurriendo la temporada se podrá saber si cumplen o no con el papel que se les asigne. Quizás por la importancia de la parcela defensiva para cualquier aspirante a grandes resultados, el “tapado” de estos fichajes podría ser Thybulle. Los datos juegan a favor del australiano…
Matisse Thybulle:
— 1st in STL/MIN among active players
— 1st in SPG among active bench players
— 5th in SPG among active players
— 3rd in 4Q STL in the 2020s
He's a Laker. https://t.co/bRNgotWjhu
… si juega (15 y 30 partidos disputados respectivamente en sus dos últimas temporadas).
En manos de Luka… y Reaves
Sea como fuere el rendimiento de los nuevos, el equipo estará en manos de Doncic en el curso que será el año I de Luka como “jefe” indiscutible de la franquicia angelina tras la marcha de LeBron, responsabilidad para la que parece más que preparado, como demostró este verano ejerciendo de líder para reunir a sus compañeros en una “concentración” informal en Eslovenia.
Luka Doncic in 8 seasons:
— 29.2 PPG (3rd all-time)
— 8.5 RPG (1st by a guard)
— 8.2 APG (12th all-time)
— 6x All-Star
— 6x 1st Team All-NBA
— 2x Scoring Champ
— 7th in triple-doubles
— 3rd in 30-point triple-doubles
What will he average in Year 9? https://t.co/LVCVH11liD
Una temporada de MVP se hará imprescindible para llegar lejos en playoffs… y eso pasará también por saber dosificarle. ¿Estarán él y Reaves más cerca de los 40 que de los 30 minutos de juego por partido?
Otro punto clave será la necesaria confianza en los secundarios. Si desde el principio se vuelve a una rotación de nueve jugadores en temporada regular, será difícil que lleguen las victorias sin un sobreesfuerzo de Doncic.
Además el banquillo será vital para mejorar en rebote (cuarto peor equipo de la liga en ese apartado el curso pasado), y la defensa (a la cola de la liga, número 20, también en ese capítulo del juego), aspectos determinantes para ganar partidos.
Jugar a adivino después de tantos cambios es arriesgado. Como aficionado angelino estaría contento si al menos se llegase a la final de conferencia. Pero siendo realista eso se antoja ahora mismo con tantas incógnitas toda una quimera. Eso sí, todo lo que no sea superar la primera ronda de playoffs sería un fracaso. Veremos.
Noticias veraniegas relacionadas con los Lakers
Lakers es un equipo que incluso entre temporadas genera todo tipo de informaciones, y la más importante de este verano fue el nuevo cambio en la propiedad de la franquicia. Si Mark Walter había comprado el control del equipo a la familia Buss a finales de 2025, el pasado agosto vendió su participación a los empresarios Josh Kushner (fundador de Thrive Capital) y Bob Iger (CEO de Disney). Quedando dicha venta pendiente de la aprobación definitiva de la junta de propietarios del resto de equipos de la NBA. Nuevo cambio de manos que habrá que ver si afecta de algún modo al devenir deportivo del equipo.
La noticia luctuosa sería el fallecimiento de la voz angelina durante los últimos 43 años. Esa voz grave que anunciaba los quintetos iniciales en la presentación del equipo, y que daba cuenta para los espectadores locales de las vicisitudes que se iban produciendo en cada partido. No será fácil la labor de quien tenga que sustituir a tal leyenda.
Lawrence Tanter, forever in our hearts as a member of the Lakers family 💜 https://t.co/IOmRECqu8m
No sería de extrañar que Lawrence Tanter además de recibir su merecido homenaje a lo largo de este curso, acabara por formar parte del recuerdo eterno mediante un banderín de reconocimiento colgado de la pared de la pista angelina, o quién sabe si con una estatua en los exteriores de la cancha, honor que recibió hace unas semanas una leyenda de Los Angeles Sparks (equipo femenino con vinculación histórica con los Lakers): Lisa Leslie.
Forever a part of the game. Now forever a part of Los Angeles. 💜
Lisa Leslie, immortalized. https://t.co/uNlG1Yj5jP
Quien recibirá seguro ese agasajo de ver expuesta una estatua en los exteriores del Crypto Arena para reconocer su trayectoria en los Lakers será Phil Jackson, quien verá cumplido tal honor el próximo 9 de abril.
Apenas llevamos varias semanas de partidos de las diferentes competiciones FIBA y cabe destacar un nuevo cambio en las reglas, que por lo que al juego se refiere tiene que ver con las faltas antideportivas, las faltas técnicas y nuevas consideraciones acerca de las faltas de tiro.
Otra vuelta de tuerca al reglamento que demuestra la capacidad de adaptación del baloncesto a la evolución del juego, pero que también, una vez más, dejó pasar la posibilidad de llegar a unas reglas comunes para todos, y es que esa disparidad seguro que no favorece un mayor acercamiento de nuevos aficionados al baloncesto.
Diferentes faltas antideportivas
La falta antideportiva se divide en dos tipos: falta disruptiva y falta flagrante. La disruptiva sería la que antes era una antideportiva de transición o táctica, es decir, aquellas faltas que por ejemplo se hacían en media pista para cortar un contraataque sin opción de jugar el balón, y sin mediación de contacto violento.
Y la falta flagrante sería aquella que tenga que ver con contactos como un agarrón o cualquier otro que sea excesivo y que no tiene que ver con la disputa normal de un balón, además de los denominados contactos violentos susceptibles de provocar una lesión.
La disruptiva será marcada por el árbitro tal y como se ve en la imagen del inicio, puño arriba como cualquier falta, para luego indicar con los dedos 2. Mientras que la falta flagrante se indica como se hacía hasta ahora con la antideportiva, puño arriba y luego agarrarse la muñeca.
La sanción de estas faltas seguirá siendo la misma en ambos casos, dos tiros libres y posesión, pero sólo la segunda contaría para la posible expulsión de un jugador, es decir, un jugador puede hacer hasta cinco faltas disruptivas, que provocarían su eliminación, pero sólo dos faltas flagrantes le descalificarían del partido.
Faltas técnicas diferentes
En cuanto a las faltas técnicas se distinguen las de tipo 1 o las de tipo 2. Las primeras se refieren a cuestiones conductuales como la protesta por una falta o, por ejemplo, por dirigirse al público o rivales de manera irrespetuosa. Y en ese apartado también se incluirían las técnicas producto de las simulaciones (flopping).
Las segundas se referirían por ejemplo a las derivadas de retrasar un saque rápido, salvo si ese retraso lo provoca cualquier miembro del banquillo (entrenadores, jugadores y demás) en cuyo caso sí serían faltas técnicas de tipo 1, o, por ejemplo, agarrarse excesivamente del aro después de un mate.
Desde el punto de vista de la sanción, todas las faltas técnicas se sancionan con un tiro libre, continuando la posesión para el equipo que la tenía previa a la técnica. Y sólo las técnicas de tipo 1 serán las que pueden provocar una descalificación, es decir, un jugador podría hacer cinco técnicas tipo 2 y sería eliminado del juego por 5 faltas, pero si comete dos técnicas tipo 1 sería descalificado.
Faltas de tiro
Nunca se considerará acción de tiro aquellas situaciones de “pillería”, tan habituales en el pasado, que lleve a un atacante a hacer el gesto de tiro tras un contacto, cuando esta situación se produzca en su pista defensiva (con al menos un pie en ella). Sólo se podrá valorar una acción de tiro en pista propia para acciones de final de cuarto o prórroga.
Luego la consideración de falta de tiro en una penetración sólo será cuando se realiza un movimiento continuo dentro del triple, y cuando el balón está controlado y descansa en una o ambas manos. En el siguiente vídeo se puede ver una explicación de un árbitro de la liga ACB:
Otros cambios “parciales”
Si bien no queda recogido en las reglas FIBA, en la Liga Femenina y en todas las competiciones organizadas por la Federacion Española se instaura desde esta temporada el saque rápido, tal y como ya se hace en la ACB desde el curso 2022-2023.
Esta regla permite sacar rápidamente desde pista defensiva sin la necesidad de que toque la pelota el árbitro, cuando su pitada no implique señalización alguna a la mesa de anotadores: pasos, dobles, fin de posesión, fuera… y no se haya solicitado ningún cambio o tiempo muerto antes, o la pelota haya llegado hasta el público. Y esta opción es válida durante todo el partido excepto en los dos últimos minutos del último cuarto o de una prórroga.
Sin embargo, esta regla no se aplica en Euroliga o Eurocup masculinas, por ejemplo, al igual que éstas competiciones mantienen el salto entre dos que hace tiempo que, por desgracia, desapareció del resto del baloncesto FIBA.
The one free throw rule will be tested at the upcoming NBA summer leagues.
With this rule, any foul that would typically result in one, two or three free throws under standard NBA rules will instead result in a single free throw attempt. That attempt will be worth the same… pic.twitter.com/tFiOpJLnQW
Por último, comentar una regla que se aplicó con carácter experimental en las pasadas ligas de verano de la NBA, por la que cada visita al tiro libre suponía un único lanzamiento que valía 1, 2 o 3 puntos en función de la naturaleza de la falta recibida. Y sólo se volvía al “sistema tradicional” de 1, 2 o 3 tiros para los últimos dos minutos del último cuarto y en las prórrogas.
Dado el continuo aumento de la duración de los partidos debido a las numerosas revisiones arbitrales… y también el excesivo tiempo que se toman los jugadores para tirar los tiros libres, tal vez ese sistema para lanzar las faltas ayudaría a reducir el tiempo y hacer más dinámico el juego, pues rara es la situación de tiros libres que no conlleve menos de un minuto entre que se pita una falta y se saca de fondo o continúa el juego tras el último lanzamiento de libres fallado.
¿Para cuándo reglas comunes para todos?
Al hilo de los tiros libres, las reglas FIBA dejan claro que un jugador tiene 5 segundos para tirar el tiro desde que recibe la pelota del árbitro (casi nunca se cumple), mientras que en la NBA son 10.
Más allá de lo anecdótico de la diferencia anterior, existen otras muchas no ya solo entre baloncesto FIBA y NBA (duración de los partidos aparte), también entre diferentes competiciones FIBA como el citado salto o lucha de la Euroliga, que quizás deberían obligar a una reunión de todas las partes para conseguir que cualquier jugador, entrenador, aficionado, y, sobre todo, posibles nuevos seguidores del baloncesto, no se vuelvan locos a la hora de jugar y ver un partido sea cual sea la competición disputada.
El ejemplo más claro lo tenemos con el citado saque rápido, viendo a jugadores de la ACB locos buscando la pelota en un partido de la Euroliga para sacar rápidamente… cuando no se puede hacer en sus partidos, pero claro a doscientas pulsaciones en plena competición...
No me cabe ninguna duda que el éxito de otros deportes está además de en la simpleza de sus reglas (aquí el baloncesto lo tiene más difícil), en que éstas son las mismas para todos en cualquier parte del mundo, y eso facilita mucho las cosas tanto para quienes juegan como para quienes ven el juego.
Quién sabe, si después de que pasaran casi los 135 años desde el nacimiento del baloncesto, tal vez se pueda conseguir que celebremos los 150 de esa efeméride, sino antes, ya sí con las mismas reglas para todos.