viernes, 23 de mayo de 2014

La importancia de los estudios en el baloncesto de formación

Por Jorge

Ahora que los estudiantes que juegan al baloncesto están cerrando sus cursos académicos y las temporadas deportivas conviene recordar una realidad que muchos (algunos padres y entrenadores incluido) no siempre quieren ver.

La posibilidad de que un joven jugador llegue a la élite del baloncesto es muy pequeña. A las necesarias capacidades técnicas, tácticas, físicas y demás cuestiones que tienen que ver con el talento se tiene que unir la necesaria suerte de estar en el sitio correcto en el momento adecuado, y por supuesto a dedicar muchas horas en el empeño. Por diversas circunstancias, incluso quienes tienen condiciones y entrenan con intensidad muchas veces se quedan en el camino.

“Estudiantes me convence porque es la opción que me permite compaginar deporte y estudios (…). Hasta los cuatro años o así de serlo, de jugar como profesional, no me di cuenta de que podía dedicarme a aquello. En realidad todo eran inconvenientes para los estudios pero yo hacía lo posible por estudiar. Tal vez porque pensaba que en algún momento todo aquello se podía terminar.” Carlos Jiménez, Cuadernos de Basket Nº 3

Carlos Jiménez, leyenda del baloncesto español, cuenta que le impulsó a fichar por el Estudiantes, y demuestra la buena cabeza que ya tenía entonces cuando no descuido sus estudios pese a que el baloncesto profesional llamaba a sus puertas. Estas palabras deberían servir de aviso para muchos chavales (y padres) que minusvaloran los estudios por una “fantasía” que la mayoría de las veces no llega.

Además aunque el sueño se cumpla, la carrera deportiva de un jugador profesional tiene fecha de caducidad, y acabada, la vuelta a la realidad a veces es muy dura si no se dispone de la formación educativa adecuada.

Por todo ello, durante las etapas de baloncesto de formación nunca será suficiente el énfasis que padres y entrenadores deban poner a los jóvenes sobre la necesidad de estudiar para labrarse un futuro más allá del ámbito deportivo.

Tal y como contaba Jiménez, cuando ya se alcanza cierto nivel, las posibilidades de compaginar deporte y estudios se complican por cuestión de tiempo y horarios. Lamentablemente en España no existen las facilidades del sistema que se utiliza en el baloncesto de instituto y universitario estadounidense en el que los horarios y fechas están ajustados para poder compatibilizar estudios y deporte.

No es lo habitual pero la imaginación y el deseo llevan a que algunos padres se contagien de los sueños de sus hijos y lejos de tener los pies en la tierra alientan una dedicación temporal de los jóvenes por encima incluso del nivel profesional ya a edades muy tempranas, descuidando la necesaria formación académica que en ese caso si debe ir más allá de los horarios programados de cualquier escuela si se quiere alcanzar un alto nivel formativo.

Obviando que el papel principal de la educación está y corresponde a las familias (madres y padres, principalmente), los entrenadores también puede colaborar exigiendo buenas notas (mejor sería el aprendizaje en sí, pero no es este el lugar para criticar el sistema educativo) y por supuesto resaltando los valores (esfuerzo, compañerismo, perseverancia, etc.) que acompañan al baloncesto y que luego tendrán continuidad en la vida más allá del deporte.

Una buena opción podría ser exigir buenas notas de tal manera que si no se aprueba no se juega, e incluso que las calificaciones fueran también un baremo para tener más opciones de hacer entrenamientos específicos extra o de poder participar en entrenamientos y partidos de equipos de superior categoría. Y si se baja el nivel académico, durante los entrenamientos se podría dedicar tiempo al estudio. Por supuesto esta medida sólo sería posible en estrecha colaboración con los padres e incluso con los profesores cuando fuese posible.

Pero ojo, una cosa es premiar al buen estudiante y otra castigar. Jamás se debe sancionar a ningún chaval dejándole sin entrenar, apartándole del baloncesto, porque con eso se impide el aprendizaje de los valores que supone formar parte de un equipo como el compromiso y la responsabilidad aparte de porque se perjudicaría al resto de compañeros. En el siguiente video "Pepu" Hernández hace referencia a este tema durante una charla para la Escuela de Baloncesto de La Solana (Ciudad Real):

4 comentarios:

Marcos dijo...

Me encantan las reflexiones de Pepu, cuantísima razón tiene y una vez más ¿en qué país viven los responsables de las federaciones cuando programan campeonatos coincidentes con exámenes?¿dónde quedan valores como el COMPROMISO, TRABAJO EN EQUIPO, DISCIPLINA, SACRIFIO en muchos colegios en los que pagando el recibo del mes ya tienes derecho a jugar hagas lo que hagas? ...

Jorge dijo...

Ya sabes Marcos que no me van muchos esos campeonatos a tan temprana edad aunque bien planteados pueden ser una gran experiencia deportiva siempre tengan en cuenta ese detalle tan importante que citas.

Creo que a determinadas edades todos tienen derecho a jugar, otra cosa es que se premie con más minutos a aquellos que más se esfuerzan y que demuestran más ganas y sobre todo méritos para disfrutarlos.

Saludos.

Marcos dijo...

No, no, hablo por ejemplo de Juveniles...cto. de España en plenos exámenes finales para unos chavales que se están jugando su futuro ....inaudito, y no sólo en basket, en otros deportes, hasta donde yo sé pasa lo mismo...
Respecto a que todos tengan "derecho"...Yo creo que todos tienen que tener derecho a una oportunidad y a poder jugar a su nivel para divertirse, disfrutar y aprender, pero como bien dice Pepu, sabiendo que te comprometes con un EQUIPO, aunque está claro que la mayoría de las veces y a determinadas edades sin duda, la culpa es de lo padres.

Jorge dijo...

Sí Marcos, se te entendía. Comparto tu opinión ya que ese tipo de campeonatos a modo de concentración son más propios del profesionalismo que del baloncesto amateur.

Y por supuesto que el compromiso es indispensable a cualquier edad a la hora de formar parte de un equipo.

Saludos.

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