lunes, 11 de septiembre de 2017

Lección del maestro Wooden

Por Jorge

Septiembre es el mes en el que da comienzo la temporada de la mayoría de los equipos de formación (algunos emulando a los profesionales lo hacen en agosto), y que mejor momento para recordar que la enseñanza de un entrenador no se circunscribe al baloncesto puro y duro.

Incluso a veces no somos conscientes de algunos detalles que por insignificantes que parezcan pueden llegar a ser importantes. En el siguiente vídeo que corresponde al documental “The UCLA Dynasty” se puede ver un ejemplo protagonizado por el legendario John Wooden:


Tal vez para algunos saber colocarse los calcetines y atarse las zapatillas sea algo insignificante, pero no demos por supuesto cosas que todo el mundo debe saber hacer incluso cuando entrenamos a adultos. ¿Cuántas rozaduras y ampollas se pueden evitar?, y en otros casos, ¿cuántos esguinces de tobillo se ven reducidos o evitados por tener bien sujeta la zapatilla?

Por desgracia es muy común, al menos en el baloncesto "yankee", ver a muchos jugadores que pierden las zapatillas jugando, en ocasiones por un pisotón, pero en otros muchos casos simplemente durante el juego. Y lo peor es que es tomado como una anécdota o hasta algo gracioso.

En el siguiente ejemplo la pérdida de la zapatilla supone además del riesgo de lesión, la consiguiente canasta fácil del equipo rival, y la necesidad de que el entrenador pida un tiempo muerto para poder parar el juego (en la NBA no se para el juego para atarse las zapatillas como en el baloncesto FIBA):


Tal vez no les vendría mal a algunos de esos millonarios jugadores que alguien les enseñase a atarse las zapatillas, si no es que quieren arriesgarse a hacerse polvo un tobillo.

A todo lo anterior me gustaría añadir una recomendación que hago al inicio de todas las temporadas a los chicos/as que tengo el honor de entrenar. Y es que no conviene estrenar zapatillas en un entrenamiento, y mucho menos en un partido. ¿Quién no ha tenido un jugador/a que estrenó el último modelo de una superestrella de la NBA y después del partido o al día siguiente le dolían los pies por ampollas u otras heridas? ¿Cuántos de esos “estrenos” no acabaron con las zapatillas en la caja y volviendo a usarse las antiguas?

Antes de estrenar unas zapatillas conviene “domarlas”. ¿Qué quiere decir eso?: que hay que ablandarlas con un uso básico, principalmente caminando varios días antes de utilizarlas para entrenar suavemente, para después jugar con ellas al 100%. Tal vez otros no opinen igual, pero mi recomendación es esa si luego no quieren lamentarlo.

Estos ejemplos demuestran que el entrenamiento de baloncesto tiene algo más que baloncesto, y que muchas veces los pequeños detalles también son importantes. Mis mejores deseos de una buena temporada para todos los jugadores y entrenadores en este nuevo curso baloncestístico.

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