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miércoles, 16 de octubre de 2024

El lagunero opina…: Jekyll o Hyde en la previa del curso 2024-25

Por Jorge

A punto de comenzar una nueva temporadas NBA, el reto para Lakers será que la noticia relevante de este curso no sea que LeBron James comparte equipo con su hijo. Y no será fácil porque el oeste seguirá con un nivel de competitividad salvaje.

El lagunero muestra dos caras como si se tratase de un Doctor Jekyll y Mr. Hyde del baloncesto, pues por un lado se siente esperanzado ante una posible temporada de éxitos, y por otro observa decisiones que le invitan al pesimismo de otro curso que pasaría con más pena que gloria.

El lagunero Jekyll
Trece jugadores de la plantilla repiten del curso pasado, sólo Spencer Dinwiddie (Mavs) y Taurean Prince (Bucks) salieron del equipo. Y llegaron vía draft, Dalton Knecht (nº 17) y Bronny James (nº 55). El primero es una rara avis, un jugador hecho (cinco cursos en el baloncesto NCAA y 23 años) que tal vez esté demasiado cerca de su máximo potencial, pero que puede rendir ya y quién sabe si llegar a ser el “robo” del draft para convertirse en un jugador notable. El segundo ya sabemos por qué está en el equipo, y su concurso se antoja que será anecdótico más allá de que en algún momento pueda ser un “perro de presa” defensivo.

Así para algunos la ausencia de movimientos importantes en el mercado de verano, llegada de nuevo entrenador, J.J. Redick, y renovación de James (1+1) aparte, lo ven como un error, mientras que otros lo consideramos un buen punto de partida porque los jugadores se conocen, están adaptados a la ciudad y a todo lo que rodea al equipo.

El entrenador de hecho aprovechará esa circunstancia pues ya anunció en el “Media Day” que el quinteto titular sería el conformado por D´Angelo Russell, Austin Reaves, James, Rui Hachimura y Anthony Davis, el cinco que mejor rendimiento dio al equipo al final de la temporada pasada. Asimismo insistió a su quinteto sobre la necesidad de tirar más de tres puntos para mejorar un apartado en el que se estuvo entre los peores de la liga.

El pasado curso se alcanzó una séptima posición en el oeste (47 victorias – 35 derrotas) para entrar en playoffs a través del play-in, y este año la continuidad debería ayudar a subir posiciones, pues si bien hay equipos que deben mejorar como Sacramento, Houston y Memphis, otros como Clippers y Denver parecen estancados y Minnesota puede notar el cambio de cromos (Julius Randle y Donte DiVincenzo por Karl Anthony Towns) para mal.

Por otro lado parece que los jugadores tienen claro que la clave será la defensa, pues James dijo que hay que mejorar en la transición defensiva, y mientras Redick elogiaba a AD como uno de los mejores jugadores defensivos del mundo, éste considera que Lakers tiene que estar entre los cinco mejores equipos defensivos para estar arriba al final de la temporada.

La visión optimista colocaría a Lakers entre los cinco mejores equipos de la conferencia, para evitar el play-in y superar un par de rondas de playoffs, y quién sabe si dar la sorpresa y superar una final de conferencia.

El lagunero Hyde
Los focos miran a L.A. en buena medida gracias a LeBron James. Tener en la plantilla al mejor jugador de la historia (por trayectoria, no por su nivel actual, que ojo, sigue siendo increible) tiene sus réditos, y apuntando al corto plazo, si fuera por Lakers, James terminaría su carrera con ellos.

Insisto, la mercadotecnia y la economía pueden estar de ese lado, pero deportivamente supone retrasar lo inevitable como pasó, en cierto modo, con la retirada de Kobe Bryant, por ejemplo. Con el esperpento añadido de que la franquicia está en sus manos pues James es responsable de la elección de su hijo en el draft, menos mal que gastando sólo una segunda ronda intrascendente, para cumplir su “capricho” cuando el chaval no tiene nivel, ni ahora mismo y me temo que tampoco en el futuro (ojalá me desdiga), para jugar en la NBA. Y a eso también hay que sumar que en la elección del entrenador posiblemente haya tenido también mucho que ver (hacía un podcast con Redick)

Y hablando del entrenador, Darvin Ham dirigió al equipo hasta una final de conferencia perdida contra el futuro campeón de 2023 y al año siguiente se perdió en primera ronda también frente a ese vigente campeón luego de ganar la primera “Copa NBA”. Todo esto con récords positivos en un oeste muy duro. Tal vez faltó paciencia y la misma continuidad con la plantilla se pudo tener con él.

Por cierto, Redick quiere más triples, y puede tener sentido con jugadores como Hachimura que tendrá muchos tiros liberados, pero no sé si lo tiene con otros como Davis, cuyo porcentaje (menos del 30% en su carrera) está lejos del acierto que sí tiene en la pintura, y hacerle jugar demasiado por fuera puede convertirse más en una desventaja que en una ventaja.

LeBron va a comenzar su séptima temporada en L.A. y el balance no es todo lo bueno que le gustaría al aficionado, temporadas sin alcanzar los playoffs, un anillo con asterisco (por la pandemia) aunque título al fin y al cabo, una final de conferencia y un torneo de “Copa”. Muchas franquicias firmarían poco más de un lustro así, pero los Lakers no se pueden conformar con eso y una superestrella como James debería de haber significado mejores resultados.

Y alguno dirá que Lakers tampoco tenía muchas opciones mejores, pero pensando a medio plazo tal vez se pudo hacer algo antes, como un traspaso de James por… Giannis Antetoukoumpo, por ejemplo, más joven y con más hambre deportiva. Y dicho esto, por supuesto, como seguidor angelino “el lagunero” desea la mejor de las temporadas en este nuevo curso y que LeBron y todo el equipo juegue de maravilla para llegar muy lejos, pero por lo visto en pretemporada me temo que el curso será un circo como se pudo ver en el partido frente a Milwaukee, cuando los muy suplentes (jugadores que quedarán fuera del equipo) remontaron en el último cuarto, y James se dedicó a hacer el payaso en el banquillo. Una imagen anecdótica, pero que está lejos del comportamiento elegante que debería demostrar en sus últimas temporadas en la liga.

Leyendas
En la primera entrega de la temporada el lagunero no puede olvidarse de las leyendas angelinas. Y es que Jerry West, el logo, falleció el pasado 12 de junio. La importancia de su figura en los históricos éxitos angelinos se verá reflejada esta temporada por el distintivo que llevará en su honor el uniforme de Lakers con su número 44, a lo que se sumará una celebración especial en el primer partido del año frente a Minnesota.



West además entró el pasado fin de semana en el Salón de la Fama del baloncesto por tercera vez por su contribución al juego en sus diferentes facetas como manager y directivo pues ya lo hizo como jugador y como miembro del equipo olímpico estadounidense que ganó la medalla de oro en 1960.



Y otro angelino legendario, Michael Cooper, triplista y especialista defensivo de los Lakers campeones del “Showtime” de los 80, también entró en el Salón de la Fama, y este reconocimiento le servirá para ver retirado su número 21 por los Lakers el próximo 13 de enero en el descanso del partido frente a San Antonio. Por cierto, un Coop muy querido en L.A. pues a su exitosa etapa como jugador se puede añadir sus años como entrenador de Los Angeles Sparks de la WNBA a las que dirigió a dos títulos (2001-2002).

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sábado, 11 de marzo de 2023

Baloncesto en Cine y TV (34): Tiempo de victoria: La dinastía de Los Lakers

Por Jorge

El baloncesto vive buenos tiempos en materia de documentales, películas y series gracias a las plataformas de contenidos audiovisuales. Y entre los estrenos más recientes la serie que está teniendo más éxito es “Tiempo de victoria”.

Tal vez el triunfo de esta ficción radica en la polémica que generó, una vez que la realidad quizás no se parezca mucho a lo que se cuenta en ella. Sin embargo, ya fue renovada para una segunda temporada que habrá que ver por donde tira.

La serie: “Winning Time: The Rise of the Lakers Dynasty” (2022)



La creación de la serie tiene su punto de partida en la compra de los derechos del libro “Showtime” escrito por Jeff Pearlman y publicado en 2013, con la idea de hacer una adaptación a la pantalla.

El libro tiene el subtítulo de “Magic, Kareem, Riley y la dinastía de Los Ángeles Lakers en los años 80” y se trata de un repaso de la historia de los Lakers desde la llegada de Jerry Buss hasta que “Magic” anunció que era portador del virus VIH (1991).

La serie en esta primera temporada toma como base los acontecimientos que tuvieron lugar durante el curso 1979-1980 y todas las vicisitudes que se vivieron en Los Angeles Lakers. La compra de la franquicia a cargo de Jerry Buss, la llegada de “Magic” Johnson vía draft, la salida de Jerry West del banquillo sustituido por Jack McKinney, y mucho más.

Equivaldría a los cinco primeros capítulos (de un total de 22) del libro, así que habrá que ver como evoluciona si finalmente se hace una segunda temporada siguiendo la misma línea.

Protagonistas: Buss, “Magic”, Riley… y una época

El elenco protagonista está formado por muchos actores y actrices desconocidos para la mayoría del público español, como por ejemplo Quincy Isaiah, que da vida a “Magic” Johnson.

Sin embargo, entre ellos también se encuentran algunos más reputados con nominaciones a grandes premios del mundo de la interpretación. Es el caso de Sally Field, en el papel de la madre de Jerry Buss (a quien por cierto no recuerdo que se haga referencia en el libro), que fue varias veces nominada a los Oscar y que lo ganó en 1980 y 1985. Adrien Brody haciendo de Pat Riley, que ganó el Oscar a mejor actor en 2002. Y John C. Reilly como Jerry Buss que fue nominado como mejor actor de reparto por los Globos de Oro y los Oscar en 2002, y que ganaría el premio del Sindicato de Actores de Estados Unidos.

En general todos los intérpretes hacen un gran trabajo siguiendo la línea marcada durante toda la serie, que consiste en caricaturizar a unos personajes reales resaltando algún aspecto negativo de su personalidad hasta el extremo, con el objetivo de hacer cierta gracia sensacionalista.

Particularmente es atractivo por no ser muy común, la técnica de romper la cuarta pared, es decir, que algunos personajes (Jerry Buss y “Magic”, principalmente) se giran para hablarle a la cámara como si se dirigieran a los espectadores que están detrás de la pantalla.

Cabe destacar de la serie la recreación de aquella época gracias al vestuario. También la banda sonora que se puede escuchar durante sus capítulos, que incluye una gran selección de la música de aquellos tiempos, merece mucho la pena. Además la fotografía reproduce la imagen y el color característico de las retransmisiones televisivas que se vivieron en esos primeros 80.

Polémica y reflexión

Recrear libremente, aunque a partir de algunos datos verdaderos, una época con nombres y apellidos de personas vivas conlleva un problema si lo que se dice o hace no gusta a esas personas y sus allegados. Y la verdad es que si se dice muchas veces que la realidad supera a la ficción, cuesta pensar que “Magic” Johnson fuera tan promiscuo como parece en la serie, que Kareem Abdul-Jabbar fuera tan huraño y se llevara mal con él, o que Jerry West fuese tan malhablado y malhumorado en su día a día.

La caricaturización extrema de personajes no gustó a algunos implicados porque se pueden producir consecuencias debido a la ignorancia de muchos espectadores que confunden realidad con ficción. Así Jabbar comentó que organiza campus educativos para niños, y los padres pueden pensar que el tiene ese carácter arisco que se ve en la serie y que de ese modo no quieran que sus hijos acudan a esos eventos que pueden ser muy positivos para ellos.

El caso más extremo es el de Jerry West, que ya contó en un libro biográfico acerca de las circunstancias familiares de su infancia, y sobre sus problemas de depresión, pero en todos los capítulos aparece poco menos que como un chiflado paranoico. Y por eso parece que ejercerá acciones legales contra los responsables de la serie.

Los creadores de la serie no engañan a nadie… a partir del segundo capítulo, momento en el que se incluye en los créditos finales un aviso dirigido a ofendidos, y diría que también a ignorantes, cuando se afirma que:

“Esta serie es una dramatización de ciertos hechos y sucesos. Algunos de los nombres han sido cambiados y algunos de los eventos y personajes han sido ficcionados, modificados o compuestos con fines dramáticos”.

Seguramente el revuelo del visionado del primer capítulo provocó la necesidad de añadir esa apostilla al resto de capítulos para evitar malinterpretaciones y demandas.

Estamos en tiempos en los que se revisa el pasado a través de libros, películas, series y documentales, y discernir la realidad de la ficción no es fácil en tiempo de redes e internet, aunque habría que recordar que la literatura lleva siglos haciendo ficción de la realidad, como por ejemplo pasa con la novela histórica, y no parece que haya que explicar que buena parte de lo que contienen muchas de esas obras no es real. Quizás porque la lectura, por desgracia, es una actividad en peligro de extinción.

A lo mejor el problema está en una educación deficiente y en la falta de formación cultural que no permite el desarrollo de un espíritu crítico a quienes consumen ficción televisiva o cinematográfica. La posibilidad de no verse engañados o de conocer mejor la realidad pasa por investigar y acudir a otras fuentes de información más allá de los contenidos audiovisuales.

En cualquier caso si el objetivo de la serie es entretener y hasta en algún momento divertir, a mi juicio lo consigue, aunque también es verdad que para mí todo aquello que esté relacionado con el baloncesto me gusta más allá de que tenga unas predilecciones y preferencias por encima de otras. Ahora bien, aquellos aficionados que esperaban una recreación más fidedigna de la realidad y que tampoco quedaron muy contentos, basta con decirles que existen libros y documentales a través de los cuales se puede conocer la historia de aquellos Lakers.

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viernes, 11 de marzo de 2016

Los mejores números 44 de la historia de la NBA

Por Jorge

209 jugadores utilizaron el número 44 en sus camisetas a lo largo de la historia de la NBA (y la ABA), de los que 8 lo llevan actualmente, destacando entre ellos los europeos Nikola Mirotic (Bulls) y Bojan Bogdanovic (Nets).

Algunos jugadores históricos llevaron este número alguna temporada suelta, motivo por el que no aparecen en esta lista de los mejores, como los legendarios Dave Bing (en su última temporada en activo en los Celtics), Adrian Dantley (en su año rookie con los Buffalo Braves), Elvin Hayes (al comienzo de su carrera y en sus últimos años en los Rockets), y un debutante Drazen Petrovic que jugaría de manera testimonial las finales de 1990 con los Portland Trail Blazers.


10.- Rick Mahorn

Especialista en el trabajo sucio (rebotes y bloqueos), este ala-pivot sacaba de sus casillas en defensa a más de uno, siendo un habitual de las trifulcas. Jugador duro por excelencia, formó una pareja inexpugnable junto a Bill Laimbeer en la etapa de los “Bad Boys” de los Detroit Pistons a finales de los 80.


Seleccionado en el segundo mejor quinteto defensivo en 1990, ganó el anillo de campeón en Detroit en 1989.

9.- Michael Cage

Un “obrero” de la liga que destacó en la faceta reboteadora y defensiva desde su puesto de ala-pivot, consiguiendo sus mejores números entre 1986 y 1988 jugando para los Clippers de Los Angeles (15 puntos y 13 rebote por partido).

Lideró la clasificación de rebotes por partido (13) en 1988.


8.- Sam Lacey

Pivot sobrio que destacaba en la faceta defensiva, jugó con este número en los que serían los actuales Kings en diferentes ciudades (Cincinnati, Kansas City, Omaha). Allí promedió 11 puntos y 11 rebotes en doce temporadas.

Jugó el partido “All Star” en 1975. Fallecido en 2014, los Sacramento Kings retiraron el número 44 en su honor.


7.- Danny Ainge

Escolta que pasaba desapercibido en su mejor etapa como jugador (Celtics) debido a la pléyade de leyendas que le rodeaban en Boston (Dennis Johnson, Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parish), para formar uno de los mejores quintetos de la historia del baloncesto. Sin embargo no desentonaba gracias a su tiro exterior, y por ser un perro de presa defensivo, duro y con carácter.


Ganador de dos campeonatos con los Celtics (1984 y 1986), también jugó otro par de finales allí además de repetir años más tarde con los Blazers y los Suns (sin lucir en ambos casos ya el 44). Jugó el “All Star” en 1988.

6.- Derrick Coleman

Ala-pivot zurdo de notable clase en ataque: buena mano, juego de pies al poste, duro… pero también de cabeza algo loca que se cortocircuitaba muchas veces y que tal vez por eso no llegó a ser la superestrella que auguraba la fama que traía del baloncesto universitario (Syracuse).

Rookie del año en 1991, jugó el partido “All Star” en 1994, y fue elegido para formar parte del tercer mejor quinteto de la liga en dos ocasiones (1993 y 1994). Sus mejores años los jugó con los Nets de New Jersey con quienes promedió 20 puntos y 11 rebotes en cinco temporadas.

Con la selección de Estados Unidos fue medalla de oro en el campeonato del mundo de 1994.


5.- Paul Westphal

Escolta anotador que jugó toda su carrera con este número, debutó en los Celtics con quienes ganaría el título en 1974. Luego fue traspasado a los Phoenix Suns donde desarrolló su mejor baloncesto (más de 20 puntos por partido), y con quienes jugaría frente a Boston la recordada final de 1976 por el famoso partido de las tres prórrogas.

Jugó cinco partidos “All Star” y fue seleccionado en el mejor quinteto de la liga en tres ocasiones (1977, 1979, 1980). Phoenix le homenajeó retirando el número 44.


4.- Dan Issel

Ala-pivot rocoso que gracias a su habilidad dentro de la zona conseguía así la mayor parte de sus puntos. Sumó más de 25.000 puntos y de 10.000 rebotes combinando su carrera en la ABA y la NBA.

Mejor anotador en su año de debutante como profesional (30 puntos por partido) y rookie del año en la ABA (1971), jugó seis “All Star” de esta liga (más otro en la NBA) consiguiendo el MVP en 1972. Ganó el campeonato de la ABA con los Kentucky Colonels en 1975.

Luego seguiría su periplo profesional en la ABA con los Denver Nuggets que acabarían siendo anexionados por la NBA cuando desapareció la ABA en 1976.

Miembro del “Hall of Fame” desde 1993, tiene su camiseta con el número 44 retirada en Denver.



3.- Pete Maravich


“Pistol” Pete es otra excepción al criterio que puse en su día para formar parte de estas listas de los mejores, haber jugado al menos cinco temporadas con el número en cuestión en un mismo equipo o diez o más en diferentes equipos, pero un jugador legendario de su categoría bien lo merece.

Escolta de notable capacidad anotadora, tenía un fantástico manejo del balón que le permitía dar pases de fantasía, así como encestar desde todas las posiciones.

Jugó con el 44 en Atlanta, en su primera temporada en New Orleans, y en sus últimos partidos como profesional en Boston.

Dos veces seleccionado en el mejor quinteto de la temporada (1976 y 1977), jugó cinco partidos “All Star” y fue el máximo anotador de la liga en 1977 (31 puntos por partido). Miembro del “Hall of Fame” desde 1987.

Curiosamente su corazón se paró en 1988 mientras jugaba con sus amigos al baloncesto, y su muerte descubrió que había jugado a lo largo de toda su carrera con una malformación cardíaca.


2.- George Gervin


"Iceman" fue un alero fino estilista que pese a lo liviano de su peso (84 kgs para más de 2 metros) era capaz de adentrarse en las zonas rivales con pasmosa facilidad para culminar muchos de sus tiros en mates o con la suavidad de su famoso “finger roll”.

Hizo su debut profesional con los Virginia Squires de la ABA para luego pasar a los San Antonio Spurs en los que desarrollaría casi toda su trayectoria profesional, primero en la ABA y luego ya dentro de la NBA cuando ésta hizo sitio a algunos de los equipos de la extinta liga del balón tricolor.

Excelente anotador (más de 26.000 puntos en su carrera), fue cuatro veces máximo anotador de la temporada, jugó tres “All Star” de la ABA y nueve de la NBA (MVP en 1980). Fue elegido durante cinco temporadas consecutivas en el mejor quinteto de la liga (1978-1982). Como curiosidad, jugó sus últimos partidos como profesional enrolado en el Manresa de la liga ACB en 1990.


1.- Jerry West


Escolta de excelso tiro de media y larga distancia (máximo anotador de la liga en 1970 con 31 puntos por partido), también destacó en la faceta defensiva de tal modo que sería cuatro veces seleccionado para formar el mejor quinteto defensivo.

Fue seleccionado para jugar el partido “All Star” durante las catorce temporadas de su carrera profesional (MVP en 1972). El premio al MVP de las finales instaurado en 1969 fue ganado por primera vez por él en la curiosa circunstancia de ser la única ocasión en la que tal honor recayó en un jugador del equipo perdedor (aquellas finales las ganó Boston Celtics).

Diez veces seleccionado para el mejor quinteto de la liga, ganó en campeonato en 1972 con Los Ángeles Lakers (jugó ocho finales más), quienes retiraron el 44 en su honor, y forma parte del “Hall of Fame” desde 1980.


West es considerado el “logo” de la NBA, aunque ésta no se pronunció nunca al respecto de haberle tomado a él como modelo cuando se creo el actual logotipo de la liga en 1969, pero lo cierto es que su diseñador, Alan Seigel, sí reconoció tomar como base para su creación una fotografía del jugador de los Lakers botando.

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sábado, 23 de mayo de 2015

Frases de BA-LON-CES-TO (25): Jerry West

Por Jorge

Para muchos la imagen de la izquierda simplemente es el logo de la mejor liga de baloncesto pero sin embargo son pocos los que saben que dicha figura está tomada a partir de la imagen de uno de los jugadores legendarios de la liga: Jerry West.


“You can't get much done in life if you only work on the days when you feel good.” Jerry West

Esta frase es fiel reflejo de lo que fue West como jugador. Y es un buen consejo para todos aquellos jugadores, en especial lo más jóvenes, que quieren alcanzar el máximo nivel pero que se desaniman cuando las circunstancias no les son favorables.

A todos nos gustaría que todos los días fueran geniales, pero lo que diferencia a los buenos jugadores de los extraordinarios es que cuando vienen mal dadas los segundos siguen entrenando y preparándose a tope para mejorar.

Jerry West sólo ganó el título de la NBA en 1972 con Los Angeles Lakers pero fue finalista ocho veces más, y su palmarés hubiese sido mejor de no haber tenido que hacer frente en su tiempo a uno de los mejores equipos de la historia y su dinastía durante los años 60: los Boston Celtics de Bill Russell y compañía.

Luego de retirarse tuvo un paso decisivo por la gerencia de los Lakers para apuntalar el equipo del "Showtime" de los 80 como para reconstruirlo con Shaq, Kobe y Phil Jackson, y actualmente sigue vinculado al baloncesto ocupando un cargo en los Golden State Warriors. Hace varios años, ya con 75, en una breve charla sobre tiro destinado a unos jóvenes aficionados West dejo bien claro que pese a su edad quien tuvo retuvo, conservando aún una mano prodigiosa para seguir enchufando tiros:

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