Por Jorge
La resaca olímpica me lleva a intentar acabar de una vez con la clásica frase de que el ataque gana partidos y la defensa títulos a tenor de lo que se ha visto durante el torneo olímpico de baloncesto masculino.
Un poco asqueado de que el talento ofensivo de la mayoría de los equipos de alta competición quede tantas veces reducido a juego lento y defensivo más fruto del temor a perder que de realmente jugar para ganar, el equipo estadounidense de Londres 2012 demostró que el ataque también gana campeonatos.
La principal característica del equipo USA 2012 que llamó la atención de los aficionados fue su “abuso” en el lanzamiento de tres puntos. Las habituales defensas en zona del baloncesto FIBA, y la ausencia en su plantilla de jugadores interiores que realmente jueguen como tales en ataque llevaron al cuerpo técnico estadounidense a aceptar esta táctica que tan buen resultado les dio al conseguir el oro olímpico.
Si existe una cualidad que se suele entender como poco habitual, de modo general, en los jugadores del baloncesto USA-NBA es la del buen tiro de media y sobre todo larga distancia. Aquel baloncesto tiene tiradores, pero pocos y en muchos casos se tratan de jugadores no estadounidenses. Con esta idea en mente, nadie habría apostado como tiradores fiables por ninguno de los jugadores que formaron este equipo estadounidense salvo quizás en el caso de Kevin Durant.
Si repasamos las estadísticas del quinteto que más minutos jugó durante los juegos, y que se puede considerar como su cinco de gala (Paul, Bryant, Durant, Anthony, James), a lo largo de sus carreras NBA apenas si lanzaron de tres puntos en comparación con sus tiros de dos, y sus porcentajes sin ser malos no pasan de discretos:
Chris Paul: 36% (3 tiros de 3 de 14 totales por partido)
Kobe Bryant: 34% (4 de 20)
Kevin Durant: 36% (4 de 19)
LeBron James: 33% (4 de 20)
Carmelo Anthony: 32% (3 de 19)
Sin embargo después de consultar en fiba.com sus números durante el campeonato olímpico, la mejora fue notable:
Chris Paul: 12 de 21 en tiro de 2 – 13 de 28 en tiro de 3 (46%)
Kobe Bryant: 13 de 31 en tiro de 2 – 17 de 39 en tiro de 3 (44%)
Kevin Durant: 15 de 36 en tiro de 2 – 34 de 65 en tiro de 3 (52%)
LeBron James: 38 de 53 en tiro de 2 – 6 de 20 en tiro de 3 (30%)
Carmelo Anthony: 23 de 40 en tiro de 2 – 23 de 46 en tiro de 3 (50%)
Salvo James (que lo compensó con un gran acierto en el tiro de dos), todos los demás anotaron con muy buenos porcentajes de tres, y tiraron más triples que de dos puntos.
Analizando otros datos, Estados Unidos repartió más asistencias que sus rivales en todos sus partidos salvo frente a Lituania y España. Siempre tuvo menos pérdidas de balón con una habitual y notable diferencia respecto de sus contrarios. Y lo más llamativo es que pese a su supuesta debilidad en la pintura sólo Lituania cogió más rebotes en su enfrentamiento (42 – 37 para los lituanos), y sus rivales africanos (Túnez y Nigeria) fueron los únicos que les ganaron ligeramente la batalla en el rebote ofensivo.
Volviendo al tiro de tres puntos y yendo a números totales de equipo, Estados Unidos lanzó 336 tiros de dos (42 por partido) y 293 de tres (36,6) anotando 129 triples con un 44% de acierto que si tenemos en cuenta que cada anotación suma tres y no dos puntos, extrapolado equivaldría a un extraordinario 66%.
Seguramente la menor distancia del triple en posiciones frontales y hasta más allá de la prolongación del tiro libre (7,25 m en NBA por el 6,75 m en FIBA) también les vino muy bien para “atreverse” a lanzar más, y a hacerlo con más confianza, y sobre todo más acierto.
Evidentemente reducir el resultado de los pasados juegos olímpicos a cuestiones numéricas es limitar la lectura del juego que ofreció el combinado USA-NBA. Como decía Bozidar Maljkovic, la estadística es como el bikini en la playa, te enseña algo, pero no ves la imagen completa.
Estados Unidos basó su éxito en su gran acierto en el tiro exterior, en una rápida circulación de balón, en el juego rápido sin renunciar al contraataque, y cuando fue necesario apretó defensivamente apoyándose en su buena condición atlética pues técnicamente dejó que desear en algún caso, sobre todo por el uso antirreglamentario a mi entender de brazos/manos que apenas se les ve a estos jugadores durante su temporada NBA pero que sacaron a relucir aquí.
En resumidas cuentas, parece que salió bastante más a cuenta lanzar de tres que de dos sobre todo cuando se tiene ese nivel de acierto, y su juego dinámico (casi 79 tiros por partido) hecho por tierra la tan manida idea de que el ataque gana partidos y la defensa campeonatos. También el ataque permite ganar competiciones.
Además de la importancia del triple (y su acierto) en el baloncesto actual, este equipo NBA demostró que los tiempos cambian, y que el abuso del pivot que juega abierto para tirar y la ausencia generalizada (es una lástima) de auténticos jugadores interiores en el baloncesto mundial, hace que los físicos actuales de los jugadores todoterreno pueden salvar la papeleta interior defensivamente hablando (Durant, Anthony, y James en su caso) sin que sea necesaria la presencia de pivots clásicos para obtener buenos resultados.
Que tomen buena nota los entrenadores del mundo de lo ocurrido con el equipo estadounidense de Londres. Ojalá marque una nueva tendencia en el baloncesto FIBA que haga primar el ataque sobre la defensa aunque sus equipos no tengan el talento técnico y físico de aquel, pues seguro que tendrán el suficiente en comparación con sus rivales, y puestos a probar tampoco se pierde nada: ¿cuántos equipos jugando a defender acaban por tener temporadas negativas? Al menos si se pierde o la temporada no es todo lo exitosa que se espera en el apartado de los resultados, que los jugadores y las aficiones se diviertan un rato.
jueves, 16 de agosto de 2012
El tiro de tres gana campeonatos
sábado, 11 de agosto de 2012
Si yo fuera Scariolo...
Por Jorge
La final olímpica de baloncesto es buen motivo para retomar la actividad de la bitácora pese a que dije que volvería después de los juegos. Muchas son las críticas que han caído sobre Scariolo, y el juego español. Ciertas en algunos casos, tal vez algo exageradas en otros.
También aprovecharé para jugar a ser el seleccionador español por un día, cosa muy habitual en todos los deportes de equipo entre los aficionados, para ofrecer como le jugaría a Estados Unidos para intentar ganar el oro. Por supuesto es muy fácil decirlo, más díficil será hacerlo, y con éxito, claro.
Llama la atención que en el entorno de la selección no hayan entendido las críticas recibidas pues éstas no significan que no se aprecie todos los éxitos y buen juego que esta selección española ha dado en la última década. Una cosa es no reconocer el buen hacer, y otra distinta no reconocer ahora que el nivel fue peor por los motivos que sean, y que seguramente nunca se explicarán públicamente por el éxito que ya supone alcanzar una plata segura, y que se quedarán en los consabidos problemas físicos de los jugadores.
Tampoco las críticas significan que no se les apoye, pero es normal que el juego y las sensaciones provoquen dudas más que razonables. Seguramente a ellos también aunque de puertas afuera siempre muestren seguridad en sus posibilidades.
Un equipo profesional debería estar preparado para saber aceptar, que no necesariamente reconocer, las críticas recibidas cuando los resultados y el juego no casan con lo que se espera de ellos. Y durante el torneo olímpico la selección no jugó su mejor baloncesto… hasta ahora.
En cuanto al seleccionador, no pretendo defender a Sergio Scariolo, pero deberían entender muchos que hacen del linchamiento su bandera, incluso en los éxitos (dos medallas de oro europeas), que pudiendo gustar o no su estilo y sus decisiones (a mí en general no me gusta ni lo uno ni lo otro), depende de condicionantes fundamentales que no están en sus manos: los jugadores y los rivales.
La actitud de los jugadores españoles no ha parecido la mejor, su condición física tampoco, y los rivales juegan, y en un torneo olímpico no hay peritas en dulce. Y el entrenador podía haber hecho tal, o cual cosa, o llevar a Mengano, o jugar así o asao, sí, todos tenemos nuestras ideas, pero al final se depende del buen hacer, de las decisiones que tomen, y del acierto que tengan los jugadores.
Defensas en zona y alternativas
Es verdad que Estados Unidos está tirando mucho y con acierto de tres, pero a base de rachas, y si en una negativa les obligas a tirar después de sus errores pueden llegar las dudas, los nervios y por tanto seguir fallando o incluso no llegar a tirar mientras se cierra la zona de penetraciones, y para el rebote.
En zona se podría arriesgar concediendo determinados tiros, en las esquinas por ejemplo, o incluso asumiendo los tiros de aquellos rivales con peores porcentajes o que teóricamente peor tiran de tres. Sin los números en la mano: LeBron, Westbrook, por ejemplo.
La defensa alternativa es jugar hombre y zona a la vez cambiando de una a otra en función de determinadas reglas que estime el entrenador: número de pases, balón en la esquina o interior, saque de fondo, etc. Hacerlo bien es complicado, pero puede confundir el ataque rival y volver a provocar errores.
Ataques largos
Esto no quiere decir que se renuncie a correr y que se aprovechen ventajas en segundos iniciales fruto de desajustes defensivos, pero Estados Unidos ha jugado todo el torneo a un ritmo alto de muchos ataques por partido, y ese ritmo difícilmente es aguantable por el resto de equipos, y menos si no se está en las mejores condiciones físicas posibles, que al parecer es el caso de España.
Recuerdo el primer cuarto de Túnez frente a Estados Unidos, y como el juego pausado y agotando posesiones de los tunecinos unido a su acierto, y también es verdad a algo de desidia yankee provocó que los africanos se mantuvieran en el partido…hasta que los NBA quisieron. España en teoría tiene mejores opciones ofensivas para terminar los ataques en comparación con este ejemplo de Túnez.
Jugar posesiones largas tampoco quiere decir que se ataque sin actividad ni amenaza. Es decir, los españoles deben estar activos en todo momento, circular con seguridad pero también con velocidad el balón para hacer trabajar a la defensa estadounidense, y siempre amenazar el aro.
Juego interior
Todos los análisis previos a los juegos indicaban que España tenía el mejor juego interior, y que Estados Unidos tenía en la pintura su mayor debilidad. Curiosamente apenas si ha recibido juego interior en su contra a lo largo del torneo. Pues ha llegado el momento. Hay que meter balones interiores, y no necesariamente para ir al aro, también para equilibrar los ataques, obligar y amenazar a su defensa para que no descanse y permitir tiros abiertos de vuelta que sean cómodos.
Además los balones interiores pueden provocar faltas, limitando la defensa de algunos jugadores, y obteniendo puntos fáciles desde el tiro libre.
Acierto exterior
Tanto si el juego se ralentiza con posesiones largas o se aprovechan los tiros abiertos que salgan en los primeros segundos de posesión, estar acertados es fundamental. Sí, lo sé, es una perogrullada, pero es que visto lo visto, clama al cielo el lamentable porcentaje de acierto español, algo para mí incomprensible cuando hablamos de jugadores profesionales que no es que deban meterlas todas, pero cuando se tira sólo…
Esa dependencia del acierto en el tiro también lo será en el caso de ellos, es decir, si tiran el número de triples que están tirando en el torneo y mantienen el casi 50% de acierto, poco menos que será necesario un milagro para conseguir la victoria.
Las rotaciones
Si alguien repasa algunos de los escritos que pululan esta bitácora verá que soy partidario de las rotaciones y la utilización de todos los jugadores que componen un equipo. En algunos casos para muy pocos minutos, y para tareas específicas (dar descanso, determinadas defensas o gastar unas faltas, etc.), pero todos son válidos y hay que aprovechar sus virtudes para sumar. El equipo lo necesita en la final como lo necesitaba en cualquier otro partido.
Además contra un equipo físicamente superior todos tienen que participar para asegurar la frescura de los mejores jugadores en los momentos importantes de partido.
Deseo para la final
El juego español durante el torneo fue malo. Sólo a ratos más fruto de la inspiración que otra cosa se ha visto acciones meritorias en ataque. La defensa demasiado pasiva en general, seguramente fruto de los problemas físicos mencionados. La actitud mejoró notablemente cuando más apretaba el sol (partidos de la fase final).
A priori las opciones son pocas frente al equipo NBA, pero las hay. La aptitud de los jugadores no ofrece dudas, ahora hace falta que la actitud se mantenga durante todo el partido, y si llega una derrota que sea porque Estados Unidos juega muy bien, no porque España juega muy mal. Si llega la victoria, sólo podrá ser jugando muy bien.
¡Disfrutemos de la final olímpica!

