Buscar en BA-LON-CES-TO

Mostrando entradas con la etiqueta Coronavirus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Coronavirus. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de agosto de 2020

Miscelánea (6): Mascarillas, responsabilidades y baloncesto

Por Jorge

La pandemia del coronavirus continúa, y por desgracia no parece que se haya aprendido mucho de cuanto se pasó porque todo apunta a que volveremos a vivir la misma situación que padecimos al inicio del estado de alarma.



Las principales medidas preventivas del contagio del coronavirus ahora mismo son el lavado frecuente de manos, la distancia social y el uso de mascarilla. Sobre lavarse mucho o poco que cada cual actúe como quiera, pero parece obvio que la mayoría sabe lo que es metro y medio o dos metros, y por supuesto lo que es la mascarilla, y como se debería usar, pero…



Ahora, de momento, en la mayoría del territorio español (en algunas zonas ya hay restricciones) vivimos una normalidad que como intentaron explicarnos es nueva, es decir, no puede ser la vida que llevábamos antes, y es que en el momento en el que se salió del confinamiento muchos parece que dejaron de ser conscientes de que no se puede, todavía, esperemos que en un futuro no muy lejano sí, hacer esa vida de antes de la pandemia. Por eso llama la atención que mucha gente se comporte como si no pasara nada. Y que vaya por la calle sin respetar los espacios y mucho menos sin la mascarilla.

Esas personas que no quieren utilizar la mascarilla, ¿acaso creen que al resto nos encanta ir con ella? Y mira que a los que no somos agraciados nos vino a rescatar este complemento para no asustar a los demás, pero es que los que tienen mucha jeta son esos que se creen que están por encima del resto, y no parece que sean conscientes de que con su uso estamos reduciendo las posibilidades de contagio del virus.

En mi caso, tengo que reconocer que cuando camino por zonas rurales o espacios naturales me quito la mascarilla. Bueno, más bien me la dejo colgando de una oreja mientras con la mano contraria voy agarrando la cinta libre por si fuese necesario volver a ponérmela completa al cruzarme con otra persona, algo poco probable aunque no imposible, en esos entornos que comento. Por supuesto camino prestando atención por donde voy, nada de estar en las musarañas.

Sin embargo en el entorno urbano, especialmente de núcleos de población grande no me queda más remedio que llevarla siempre puesta porque nunca sabes bien cuando te cruzaras con otras personas y si podrás mantener la distancia de seguridad.


Imagino que la mayoría actúa al menos como yo, por eso cuesta entender a esas personas que van con la mascarilla en la muñeca o el codo mientras van caminando mirando su teléfono móvil, por ejemplo. Y esas otras con quienes no te queda más remedio que cruzarte porque tenemos que ir por una acera minúscula, y sin embargo no la llevan puesta. Y encima si se lo reclamas, te afean el gesto. Por cierto, sobre los narcisistas, allá ellos con su belleza, pero ojo con los psicópatas para quienes piden que se pongas la mascarilla, a ver si encima se van a llevar algo más que una mala cara como respuesta.



Responsabilidad individual y política decepcionante


Las autoridades permitieron la desescalada y finalmente la denominada nueva normalidad apelando a la responsabilidad individual para poder convivir con esta pandemia hasta que se dé con una vacuna o un tratamiento eficaz. A mí me pareció un “movimiento” arriesgado, y quizás con él lo que pretendían fue quedar libres de gran parte de la suya.

Durante el confinamiento era habitual ver informaciones sobre el número de multas por saltárselo de manera injustificada, y sin embargo cuesta encontrar ese mismo tipo de información sobre multas por no usar la mascarilla. Y créanme que no hay día que no me cruce con varias personas que no la llevan, y no vivo precisamente en una localidad muy poblada, con que me puedo imaginar la situación en las grandes capitales.

También me llama la atención que se tardara tanto tiempo en hacer alguna campaña publicitaria de concienciación acerca de que hay que tomarse en serio la situación o las consecuencias pueden ser catastróficas. Y es que hasta donde sé, sólo hace unos días salió esta desde la comunidad de Madrid:



Volviendo sobre la responsabilidad de las administraciones es curioso que durante el confinamiento las calles y otros espacios públicos fueran desinfectados regularmente pese a que sólo salíamos para ir a comprar alimentos o medicinas y ahora que circulamos con total libertad, esa práctica cayó en desuso.

Durante el estado de alarma la mayoría fue consciente de que teníamos que aprender la lección y mejorar el sistema sanitario, especialmente la atención primaria, reforzar el sistema educativo para atender a los jóvenes bajo estas nuevas condiciones, y por supuesto invertir en investigación.

Sobre el último punto poco puedo decir, pero en cuanto a la atención sanitaria primaria llevamos semanas en las que sólo existe la atención telefónica (que para según qué dolencias ya me dirán para qué sirve), luego no parece que se haya reforzado, y eso que todavía no estamos en la tantas veces citada segunda ola (incluso cuando estábamos pasando la primera ya se mencionaba), y me temo que colegios, institutos y universidades están igual que antes de que empezara todo este desastre, con el profesorado quejándose porque resulta que se van a tener que encargar de responsabilidades ajenas a su profesión.

¿Tan difícil era que los políticos llegaran a acuerdos para mejorar la situación en sanidad y educación?

Baloncesto amateur y de formación

Como no puede ser de otro modo en un blog de baloncesto, aunque a veces me permita estas licencias con esta sección de “Miscelánea”, no quiero terminar sin referirme a las posibilidades de la vuelta a la actividad en el baloncesto amateur y de formación. O más bien a su no vuelta, porque como comenté en otra entrada del blog, se me antoja que tal y como está la situación es imposible volver a la competición.

Entiendo la queja de los entrenadores y demás gentes del baloncesto amateur que ven por las calles las terrazas y otros establecimientos de ocio llenos, y en algunos casos sin seguir medidas de seguridad, y sobre una actividad, sí, de contacto pero que puede ser reglada y mejor controlada como el baloncesto, todavía no existan más que restricciones. Sin embargo la realidad es que si tenemos que mantener distancia de seguridad y usar mascarilla cuando no se pueda, no podemos entrenar y jugar al baloncesto como a ningún otro deporte de equipo y/o de contacto. Y que en otros sectores se lo salten a la torera, eso sí, bajo el paraguas del permiso de la administración, a mi juicio no deja de ser un error. Si ellos se equivocan no queramos equivocarnos nosotros también.

Ya sé que es muy duro pensar en otra temporada incompleta o en blanco, pero el baloncesto amateur no se puede permitir una burbuja sanitaria como la ACB o la NBA, y ahora mismo la prioridad es la seguridad sanitaria, y por tanto ser responsables y tomar las medidas preventivas adecuadas.

Y para quienes hablan de la posibilidad de otra temporada perdida, eso dependerá de cómo seamos capaces de aprovechar este tiempo durante el que sí es posible el entrenamiento individual (aunque se rumorea que no habrá actividades extraescolares). La mejora en el tiro, el juego de pies, el bote y demás detalles de la técnica individual si es posible, así como en enseñanzas que tienen que ver con el conocimiento del juego como la simple observación del juego (uso del vídeo) para aprender algunos detalles. Ahora tocará a los entrenadores motivar a los jóvenes que sólo tienen en su horizonte como objetivo los partidos, y retarles a mejorar.

Leer más

jueves, 23 de julio de 2020

La NBA está de vuelta… de momento

Por Jorge

La NBA volvió la pasada noche con los primeros partidos amistosos que servirán de preparación para jugar la fase final de la temporada que se va a disputar en el complejo de Disney en Orlando.



Los aficionados estamos encantados. Demasiado tiempo sin ver en acción a las grandes estrellas del baloncesto mundial se echaba de menos. Sin embargo, atendiendo a la situación mundial que se padece debido a la pandemia del coronavirus, y con ojos de ciudadano normal y corriente, las dudas y preguntas sobre este regreso son obvias: ¿Tenía que volver? ¿Será exitoso este regreso?

Nos podrán vender la moto como nadie, y para ello la maquinaría de marketing y promoción de la liga no dejará de funcionar a toda pastilla para decirnos que lo hacen por amor al juego y para satisfacer a los aficionados. Y nadie duda de que eso sea cierto… pero no olvidemos que la poderosa razón de esta vuelta está en el dinero.


La suspensión de la temporada fue un palo económico para la liga, los jugadores y todos los patrocinadores implicados. Las cantidades perdidas son astronómicas. Y como siempre, los que más perdieron fue el personal que está debajo de la pirámide de este emporio deportivo, y que en verdad son los que ayudan a que toda la maquinaria siga funcionando.

Los datos sobre la evolución de la pandemia en Estados Unidos y en particular en el estado de Florida donde se va a jugar son alarmantes, pero eso no paró los planes de regreso de la liga. Y a buen seguro que las medidas de seguridad serán extremas (los jugadores usarán un anillo que detectará la enfermedad con hasta tres días de antelación respecto de la aparición de síntomas) para que todo el personal implicado en esta vuelta pueda hacer su trabajo con el menor riesgo posible, pero si no me pareció correcta la vuelta de la ACB, por muchas ganas que hubiese de baloncesto y pese a que todo salió bien, tampoco me lo parece el regreso de la NBA porque las prioridades deben ser otras.

Ahora bien, dejando clara mi postura, como aficionado reconozco que intentaré seguir la evolución de esta fase final, y como si se tratase de una película, disfrutaré desde fuera en la medida de lo posible, esperando que tenga un final feliz, es decir, que no haya percances sanitarios y que consigan terminar la competición, cosa sobre la que ahora mismo tengo serias dudas, y es que no olvidemos que durante las semanas previas a este regreso, algunos equipos cerraron sus instalaciones de entrenamiento por algunos casos de coronavirus.

Si el éxito de esta vuelta depende de la responsabilidad individual de los jugadores, en ese sentido, los aficionados sabemos que muchos de ellos se comportan como niños mimados acostumbrados a hacer lo que les da la gana como buenos multimillonarios que son, y es que no olvidemos que la vida NBA está lejos de las rutinas de concentración que se viven en el baloncesto europeo, y así, por muchos lujos y entretenimientos de que dispongan en la “burbuja” de Disney (un amigo me comentó que se rumoreó que Harden había reclamado un local de striptease), ya se conocieron casos de algunos que se saltaron el confinamiento. Para evitar estas “escapadas” los propios jugadores dispondrán de un número de teléfono anónimo para denunciar el incumplimiento de las medidas de seguridad.

A todo eso habrá que sumar que existirá personal que entrará y saldrá de ese espacio (parece que hasta el comisionado, Adam Silver, dijo que por sus quehaceres estará en esa situación), de tal manera que las posibilidades de que se den positivos por coronavirus quizá sea más alta de lo que pensamos. Y entonces, ¿qué pasará cuando se produzcan con la competición oficial en marcha? Pues todo apunta a que si esos positivos son mínimos el juego seguirá, y esas bajas no dejarán de tratarse como bajas deportivas por lesión, y sólo volverán a la actividad pasados los periodos de cuarentena estipulados para evitar mayores riesgos de contagio.

¿Y bajo estas circunstancias qué dará de sí la competición?

Pues no es fácil responder a esta pregunta porque en este escenario excepcional, quién sabe cómo reaccionará cada equipo jugando en cancha neutral, sin público, en una situación de confinamiento, y después de tanto tiempo de inactividad competitiva. Así que habrá que ver como avanzan los partidos para ver qué equipos se adaptan mejor a todas estas novedades.

Sin duda la preparación física de los jugadores será fundamental, pero a ella habrá que sumar la tan necesaria preparación mental, sobre la que por cierto, la NBA también facilitará ayuda a los jugadores para adaptarse a esta situación tan especial.

Otro factor que será importante en la vuelta a la competición estará en ver cómo afectan las bajas de los jugadores de algunos equipos por circunstancias personales, como pasa por ejemplo con Avery Bradley, que no olvidemos que fue titular en 44 de los 49 partidos que disputó hasta el momento con los Lakers. Bajas que por cierto también se darán en los banquillos, porque algunos entrenadores por motivo de edad y protocolo no podrán estar en Orlando al ser personal de riesgo, como en el caso también de los Lakers con su entrenador ayudante Lionel Hollins.

En cualquier caso y con el balón ya botando sobre las pistas, habrá que desear que todo transcurra con la “normalidad propia de esta situación excepcional”, y que los aficionados se den el gusto de vivir un verano atípico de buen baloncesto.

Leer más

martes, 16 de junio de 2020

Fase final ACB: clásico o sorpresa

Por Jorge

La ACB comienza su fase final esta semana en Valencia para decidir su campeón de liga bajo estrictas medidas de seguridad sanitaria por culpa del coronavirus.



La competición tendrá lugar entre el 17 y el 30 de junio, y en cierto modo se va a asemejar a una fase final de un campeonato internacional de selecciones, con 33 partidos en un par de semanas. Habrá dos grupos de seis equipos para jugar un partido cada dos días hasta la final.

La incertidumbre que rodea la resolución de esta competición es máxima teniendo en cuenta que a este formato novedoso se suman los meses de confinamiento y que no habrá partidos amistosos previos.

Algunos consideran que el jugador veterano que necesita más tiempo de recuperación entre partidos verá perjudicado su rendimiento, pero discrepo, porque precisamente esa experiencia es la que les permitirá dosificar sus esfuerzos. Por el lado contrario, los jugadores más jóvenes y atléticos quizás sí tengan que jugar con el freno de mano por precaución porque después de tanto tiempo parados y con las ganas de jugar que traerán todos, por buena que haya sido la preparación previa, el riesgo de lesiones musculares será grande.

Jugadores a tener en cuenta

Más allá de las grandes estrellas como Mirotic, Shermadini o Shengelia, este escaparate será una prueba de fuego para aquellos jugadores que acaban contrato y que lógicamente querrán hacerlo bien para asegurarse un buen futuro inmediato.

En el Barcelona por ejemplo están en esa situación Kevin Pangos, Ante Tomic y Kyle Kuric. En Unicaja destacan Adam Waczynski y Josh Adams. En Valencia San Emeterio, Mike Tobey y Sam Van Rossom. Con Baskonia acaban contrato Illimane Diop y Jayson Granger. Éste último viene de una grave lesión y no sé si jugará mucho, pero seguro que viene con ganas de demostrar que está bien recuperado.

Además se juntan ciertas particularidades como el final de cesión de Carlos Alocén sin que se sepa si acabará en Madrid el próximo curso o continuará cedido, y por tanto seguro que tendrá muchas ganas de hacerlo bien con el club que le vio crecer. En Zaragoza también destacó esta temporada Jonathan Barreiro, que al fin parece encontrar su hueco en la élite, pero acaba contrato.

El mejor reboteador de la temporada hasta que se suspendió era Alen Omic, y también acaba contrato con el Joventut, como Xavi Rabaseda con Gran Canaria. Otros dos jugadores a los que seguro que nos les faltarán ofertas en el futuro pero que querrán tenerlas con las mejores condiciones si juegan muy bien en Valencia.

Por último, dos veteranos como Felipe Reyes y Rafa Martínez (Bilbao) también terminan contrato y no se sabe si estaremos ante los últimos partidos de su carrera profesional, por lo que también habrá que seguir sus actuaciones con lupa. Quién sabe si tomara su relevo en el estrellato el joven Juan Núñez que viajó con el Real Madrid.



Banquillos

El formato express de la competición también pondrá en aprietos a los entrenadores, que tendrán dificultades para equilibrar la rotación de sus piezas sabiendo que no hay mucho margen de error en una competición corta en la que un partido perdido puede dejarte fuera de jugar las semifinales.

Y aquí también hay entrenadores que acaban contrato: Jaume Ponsarnau (Valencia), Dusko Ivanovic (Baskonia) y Luis Casimiro (Málaga). Tal vez de lo que hagan en Valencia dependerá su futuro, aunque hay algún entrenador como Svetislav Pesic, que si su equipo no alcanza al menos la final, por muy excepcional que sea la situación que se vivió esta temporada, puede que no se siente en el banquillo el próximo curso.

Precisamente hablando de banquillos, todo apunta a que los grandes equipos afrontan la competición con ventaja al disponer de plantillas más amplias y existir la posibilidad de cambiar convocatoria para cada partido. Además estos equipos tienen numerosos jugadores internacionales, y como dije, me parece que estos son los que tienen más experiencia a la hora de jugar una competición de estas características.

Dicho todo lo anterior y teniendo en cuenta la distribución de los equipos, todo apunta a que se clasificarán para jugar las semifinales Real Madrid y Valencia por un lado, mientras que por el otro la duda será saber quien acompañará al Barcelona, aunque me inclino por Tenerife. Y con todo esto la final parece que será el clásico.

Media plantilla de Bilbao acaba también contrato y muchos en San Pablo Burgos, equipos que pueden complicar la existencia de cualquiera en pista neutral y sin público, no lo olvidemos. Y como ellos la Penya o Andorra también. Y qué decir de Zaragoza que perdió algunos jugadores por el camino y que no tiene nada que perder en Valencia…

Esos equipos son la única ventana que se abre a la sorpresa. Equipos que en condiciones normales no tendrían muchas opciones de llegar lejos si no es en un torneo como éste, y de esta manera tienen la oportunidad de pegar un pelotazo que abra una bonita página de su historia. Y aunque dudo de que salgamos del guión normal, tal vez veamos algún zarpazo en esta competición que acabe con las opciones de los que suelen acompañar a los equipos futboleros en la parte alta de las clasificaciones.

Contexto sanitario y social

Después del comentario deportivo es imposible que no me refiera también a la situación que estamos viviendo con la pandemia del covid-19 que llevó a la ACB a este excepcional final de temporada.

No debemos olvidar que todavía fallecen personas y la desescalada contribuye a que decenas (incluso centenares) de ellas se contagien cada día. En este contexto no parece que tenga sentido que se permita la vuelta a la actividad a deportes de contacto que no pueden cumplir con las medidas de prevención que se les exige a todos los ciudadanos de a pie.

Por cierto, ¿cómo le decimos ahora a un niño que no puede jugar al fútbol o al baloncesto con sus amigos si es lo que va a ver por la televisión?

Como aficionado tengo ganas de ver el mejor baloncesto pero parece obvio que las competiciones debieron cancelarse en su momento, y esta fase final (como la vuelta del fútbol profesional) no deja de ser ahora una especie de “pan y circo” que anime a la población en la situación que estamos viviendo para olvidarse de problemas más serios como la falta de recursos de la sanidad y la educación.

Leer más

sábado, 16 de mayo de 2020

Miscelánea (5): Oportunidades por el coronavirus

Por Jorge

Una crisis es una oportunidad para mejorar. Ahora que vivimos la pandemia del coronavirus es un buen momento para analizar cómo estábamos antes de esta situación, y cómo queremos estar después si queremos adaptarnos y estar mejor preparados para afrontar momentos similares en el futuro.

La denominada desescalada y la movilidad por franjas horarias están haciendo que en ciudades muy pobladas (y también en otras localidades que no lo están tanto) se haga difícil pasear y hacer deporte manteniendo la distancia social preventiva. Eso lleva a que en algunas se haya decidido peatonalizar algunas calles. La mayoría de las localidades viven bajo la “dictadura” del coche y debería darse prioridad a las personas, y si además queda demostrado que la contaminación bajó notablemente en estas circunstancias, tal vez se debería mantenerse esa peatonalización en el tiempo.

Relacionado con la movilidad y más allá de la repercusión que tuvo el uso del transporte público en la distribución del virus, ¿por qué no ampliar los servicios y las opciones para usar medios alternativos en las ciudades como la bicicleta? Ya de paso tampoco estaría de más aprovechar para reforzar el transporte interurbano, aumentando frecuencias de paso (de trenes y autobuses), extendiendo y mejorando esa red también por localidades que apenas disfrutan de opciones de transporte público con el consiguiente beneficio medioambiental.

Muchos de los que utilizan ese transporte público están teletrabajando. ¿Continuará el teletrabajo una vez superada la pandemia? Ojalá que sí para poder conciliar vida laboral y familiar. Otra cosa es que aquí también se puede mejorar. ¿Cómo? Optimizando los servicios de telecomunicación, de tal manera que las conexiones a internet mejoren y además bajen sus precios, que aquí en España se pagan a precio de oro una conexión que en muchos casos es deficiente. Además hay que mejorar la gestión del teletrabajo en la medida que ahora muchos trabajan más horas en sus casas que si fueran a su puesto de trabajo, y en ese sentido se hace necesario regular el derecho a la desconexión.

También a raíz de esta pandemia se demostró que la sanidad pública es un bien más que necesario, y pese a recortes y mala organización, sus profesionales demostraron que su trabajo es, nunca mejor dicho, vital. Una muestra de que la gestión es mejorable está en la existencia de diecisiete sanidades distintas, una por comunidad autónoma, de tal manera que hay dificultades para contabilizar datos sobre la enfermedad porque se siguen métodos distintos de recogida de información, y algunas regiones siguen sus propios protocolos.

Desconozco los motivos, más allá de los políticos, que llevan a la administración central a ceder las competencias sanitarias a las comunidades autónomas, pero la situación que se vive ahora demuestran a mi juicio que se hace necesaria una sanidad regida por una administración única y central, más allá de que se puedan tener en cuenta algunas particularidades para determinadas regiones.

Continuando con esa administración única, y sin menoscabo del buen trabajo que hicieron muchos docentes para intentar continuar con sus labores educativas durante el confinamiento, también me parece que esta crisis demostró que eso de que cada comunidad autónoma decida por su cuenta en materia educativa tampoco parece una buena idea. Y sin meterme con los contenidos y la baja exigencia académica que las sucesivas leyes y administraciones han supuesto, tal vez habría que darle una vuelta al sistema educativo, pues se demostró durante el confinamiento que cuestiones como la inteligencia emocional y la empatía, fundamentales para las relaciones interpersonales, así como la actividad deportiva y creativa (escritura, música, baile, etc.) que tan necesarias e importantes se han considerado durante el confinamiento, luego no tienen esa importancia en el día a día educativo. A todo ello súmenle que los recursos y formación del profesorado también es más que mejorable, y sin duda se tendrá que invertir y mejorar mucho si se decide aplicar para el próximo curso una enseñanza mixta: presencial y online.

Ya que me refiero a la educación, no quiero dejar de mencionar que cuando era más joven me parece que el respeto que se tenía por los mayores era notable, y ahora esta crisis demostró que ya no es igual hasta el punto de que muchos se tomaron a la ligera (y algunos siguen haciéndolo) esta crisis sanitaria porque afecta más a este grupo de la sociedad. Ojalá esta situación sirva para que muchos reflexionen y se den cuenta del valor de nuestros mayores, aprendan a respetarlos y a prestarles la atención que merecen, que no quiere decir que haya que estar de acuerdo con sus ideas, pero si a valorarles por tener la experiencia que no tenemos los demás.

Para terminar, la crisis trajo la recomendación de los especialistas de evitar la sobreinformación para mantener la calma ante la avalancha de informaciones que en muchos casos demostraban muy poco conocimiento de la situación, tan poco como que hasta médicos y científicos desconocen mucho sobre este nuevo virus, y había más sensacionalismo que información incluso en el uso de determinados datos por parte de los medios de comunicación.

Llevamos varios lustros hablando de la necesidad de reinventarse de los medios de comunicación tradicionales debido a internet, y ahora que toca la etapa de las suscripciones y muros de pago será difícil que sean rentables si no van acompañados de periodismo de calidad. Y es que una buena parte de la población se informa (o cree informarse) a través del batiburrillo (bulos incluidos) que circula por las redes sociales en internet, y es el momento de que los medios se alejen de la tiranía del clic y sean capaces de ofrecer informaciones contrastadas y reflexiones que ayuden a comprender el mundo en el que vivimos más allá de que luego cada uno desarrolle su espíritu crítico para acabar de formar su propia opinión.

Seguro que hay más aspectos de la vida cotidiana que pueden mejorar, sólo presenté algunas parcelas importantes, pero la conclusión es clara, hay que aprender de este proceso para que la denominada como nueva normalidad acabe siendo mejor que la que había antes de esta crisis, y eso depende de nosotros y de las decisiones que se tomen ahora pensando a medio y largo plazo.

Leer más

jueves, 16 de abril de 2020

El lagunero opina… Honrando a Kareem mientras se decide jugar o no jugar

Por Jorge

Jugar o no jugar parece que es el dilema que estudia la NBA. Se barajan posibilidades como acabar por jugar unos playoffs reducidos en una sede única, pero de momento la WNBA pospuso su inicio previsto para el 15 de mayo, y a medida que pasa el tiempo aumentan las opciones de que termine por suspenderse el curso 2019-2020.

El jugador angelino Jared Dudley, al citarse que la NBA estaba muy pendiente de los plazos de la liga china para actuar en consecuencia, se pronunció hace varias semanas en las redes sociales para indicar que nada se resolverá hasta junio, y que si se está prolongando la toma de una decisión definitiva no es más que por una cuestión de dinero. Así parece que por desgracia todo se reduce a decidir entre dinero o salud.



Al inicio de esta crisis sanitaria se publicó que dos jugadores de Lakers, no se citaron nombres, habían dado positivo por coronavirus, pero pasado el tiempo de cuarentena, de momento la salud es buena y parece que ahora no hay jugadores contagiados.



Mientras se toma una decisión, la información más importante que puede comentar el lagunero, covid-19 aparte, es la compra del Forum por parte de Steve Ballmer, propietario de los Clippers, que así puede desbloquear el veto que tenían para construir en unos terrenos cercanos un pabellón para el equipo pobre de Los Ángeles. De momento parece que la antigua casa de los Lakers se mantendrá en pie para seguir su actividad como lugar de celebración de conciertos y otros eventos. Sin embargo también se apunta a que en un futuro cercano llegará el día que acabará por derrumbarse para construir otro complejo con vistas a una nueva explotación comercial.

Resumiendo, la rivalidad entre Lakers y Clippers quizás crezca llegado ese momento teniendo en cuenta que para los seguidores de Lakers esa cancha evoca grandes recuerdos porque allí jugaron todas las estrellas del equipo, incluido Kobe Bryant, y se consiguieron míticos éxitos en el siglo pasado cuando fue su hogar entre 1967 y 1999. Quién sabe, ojalá ese día no llegue y el edificio se mantenga en pie aunque sólo sea para servir como recordatorio de una etapa dorada de los Lakers.

Otra noticia que tocó al entorno de los Lakers fue una reciente encuesta de una cadena deportiva estadounidense que aprovechó para “jugar” con los aficionados para ver quién era el mejor jugador de la historia del baloncesto universitario, y sorprendentemente fue elegido Michael Jordan seguido de Larry Bird.

No tengo ninguna duda de que esos jugadores tuvieron una excelente etapa en la NCAA, pero considerar que fueron mejores que Lew Alcindor, parece una temeridad. Y así el propio “Magic” Johnson dejaba claro en las redes sociales cual era su mejor jugador universitario recopilando algunos de los méritos del que luego sería Kareem Abdul-Jabbar, y a lo que el propio Jabbar respondió reconociendo que lo realmente extraordinario fue la amistad que forjaron ambos en su etapa en los Lakers.



Hoy precisamente cumple 73 años el legendario Jabbar, y aprovechando la reivindicación que hizo de él “Magic” Johnson y otros muchos seguidores tras el resultado injusto de esa encuesta, que mejor momento que este para disfrutar de baloncesto vintage con 70 de sus mejores “skyhook” que la NBA recopiló hace varios años cuando entró en la séptima década de edad. Por cierto, algunos de ellos encestados en el mencionado Forum de Inglewood.

Leer más

lunes, 23 de marzo de 2020

Baloncesto en tiempos del coronavirus

Por Jorge

El baloncesto está suspendido o definitivamente cancelado por culpa del coronavirus. Toca quedarse en casa para evitar la propagación del virus y poder vencer a esta pandemia mientras algunos deportistas profesionales se quejan porque no pueden entrenar lamentando que pierdan oportunidades de éxito en ¿futuras? competiciones, y el deportista amateur pone el grito en el cielo simplemente porque no puede salir a correr… sin entender que ahora las prioridades son otras.

A pesar de la suspensión de las competiciones oficiales ahora tenemos más tiempo que nunca para ver baloncesto, e incluso la oferta gratuita de formación para los entrenadores para ser mejores crece sin parar gracias al altruismo que se vive por internet.

Las redes ofrecen multitud de partidos de baloncesto clásico que pueden servir para que los más jóvenes conozcan parte de la historia de este juego, y para que los más veteranos disfruten otra vez de los partidos y jugadores que les hicieron aficionarse al baloncesto.

Por otro lado esta situación de confinamiento hizo que multitud de entrenadores de todo tipo pongan a disposición de todos, ejercicios, apuntes y debates sobre multitud de temas, que a buen seguro que serán de gran interés para la mayoría, aunque esa información desbordada hace difícil su asimilación.

Leyendo alguno de los numerosos textos publicados estos días sobre cómo afrontar esta reclusión forzosa que vivimos en nuestras casa, muchos psicólogos recomiendan, entre otras medidas, evitar la sobre información acerca del covid-19 porque ello puede confundirnos y aumentar nuestro temor. Y así hilando esto con el baloncesto, lo siento, pero están en un blog de baloncesto, creo que también los entrenadores deberíamos evitar el exceso de información si no queremos saturarnos y confundirnos entre tantos detalles. No digo que haya que pasar de todo, pero sí evitar hacer acopio de información, o cuando menos seleccionarla muy bien para luego poder analizarla y reflexionar mejor sobre ella.

Particularmente y sin pretender ser ejemplo para nadie, el tiempo que dedico a revisar informaciones que podrían serme útiles para mi dirección de equipo es el mismo ahora que durante la temporada, y es más, prefiero este parón forzoso para desconectar en la medida de lo posible, y dedicar tiempo a otras actividades que están lejos del baloncesto y a las que presto poca atención durante el día a día de entrenamientos y partidos.

Por supuesto, como buen aficionado al baloncesto no puedo distanciarme de mi pasión, pero me limito a ver partidos de baloncesto del pasado, sobre todo de cuando me enamoré de este juego que ahora me hace tan feliz. Por eso suelo rescatar un partido clásico cada día para recordar otros tiempos lejanos y disfrutar de los detalles que me hicieron amar el baloncesto.

Y siguiendo con mi afición (por encima de todo siempre seré un aficionado), lo que peor se lleva es no poder jugar (sin duda, la parte más divertida). Así que en casa no me queda más que correr con cuidado en apenas 11 metros de ida y vuelta una y otra vez para mantener un mínimo de forma como hace el propio Serge Ibaka.



Y también coger el balón para pasármelo por la espalda, manejarlo, acariciarlo... haciendo bote (no tengo vecinos abajo así que molesto poco), simulando tiros, y hasta “engañando” a mi pareja (no baloncestera) para que se una a mí y nos podamos pasar el balón durante un rato. No es mucho, pero menos es nada para “matar el gusanillo” mientras se lucha contra el virus.

Para terminar quiero destacar también las iniciativas que encontramos por internet de preparadores, entrenadores e incluso jugadores por desarrollar algunas rutinas sencillas que permitan hacer algo de ejercicio mientras no se puede salir a hacer deporte. Como por ejemplo hizo el Barcelona con un hilo protagonizado por su jugador Brandon Davies como ejemplo:



Mucho ánimo a todos durante este tiempo de quedarse en casa, y aprovechen para hacer otras cosas… con el baloncesto en el horizonte.

Leer más