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lunes, 23 de marzo de 2020

Baloncesto en tiempos del coronavirus

Por Jorge

El baloncesto está suspendido o definitivamente cancelado por culpa del coronavirus. Toca quedarse en casa para evitar la propagación del virus y poder vencer a esta pandemia mientras algunos deportistas profesionales se quejan porque no pueden entrenar lamentando que pierdan oportunidades de éxito en ¿futuras? competiciones, y el deportista amateur pone el grito en el cielo simplemente porque no puede salir a correr… sin entender que ahora las prioridades son otras.

A pesar de la suspensión de las competiciones oficiales ahora tenemos más tiempo que nunca para ver baloncesto, e incluso la oferta gratuita de formación para los entrenadores para ser mejores crece sin parar gracias al altruismo que se vive por internet.

Las redes ofrecen multitud de partidos de baloncesto clásico que pueden servir para que los más jóvenes conozcan parte de la historia de este juego, y para que los más veteranos disfruten otra vez de los partidos y jugadores que les hicieron aficionarse al baloncesto.

Por otro lado esta situación de confinamiento hizo que multitud de entrenadores de todo tipo pongan a disposición de todos, ejercicios, apuntes y debates sobre multitud de temas, que a buen seguro que serán de gran interés para la mayoría, aunque esa información desbordada hace difícil su asimilación.

Leyendo alguno de los numerosos textos publicados estos días sobre cómo afrontar esta reclusión forzosa que vivimos en nuestras casa, muchos psicólogos recomiendan, entre otras medidas, evitar la sobre información acerca del covid-19 porque ello puede confundirnos y aumentar nuestro temor. Y así hilando esto con el baloncesto, lo siento, pero están en un blog de baloncesto, creo que también los entrenadores deberíamos evitar el exceso de información si no queremos saturarnos y confundirnos entre tantos detalles. No digo que haya que pasar de todo, pero sí evitar hacer acopio de información, o cuando menos seleccionarla muy bien para luego poder analizarla y reflexionar mejor sobre ella.

Particularmente y sin pretender ser ejemplo para nadie, el tiempo que dedico a revisar informaciones que podrían serme útiles para mi dirección de equipo es el mismo ahora que durante la temporada, y es más, prefiero este parón forzoso para desconectar en la medida de lo posible, y dedicar tiempo a otras actividades que están lejos del baloncesto y a las que presto poca atención durante el día a día de entrenamientos y partidos.

Por supuesto, como buen aficionado al baloncesto no puedo distanciarme de mi pasión, pero me limito a ver partidos de baloncesto del pasado, sobre todo de cuando me enamoré de este juego que ahora me hace tan feliz. Por eso suelo rescatar un partido clásico cada día para recordar otros tiempos lejanos y disfrutar de los detalles que me hicieron amar el baloncesto.

Y siguiendo con mi afición (por encima de todo siempre seré un aficionado), lo que peor se lleva es no poder jugar (sin duda, la parte más divertida). Así que en casa no me queda más que correr con cuidado en apenas 11 metros de ida y vuelta una y otra vez para mantener un mínimo de forma como hace el propio Serge Ibaka.



Y también coger el balón para pasármelo por la espalda, manejarlo, acariciarlo... haciendo bote (no tengo vecinos abajo así que molesto poco), simulando tiros, y hasta “engañando” a mi pareja (no baloncestera) para que se una a mí y nos podamos pasar el balón durante un rato. No es mucho, pero menos es nada para “matar el gusanillo” mientras se lucha contra el virus.

Para terminar quiero destacar también las iniciativas que encontramos por internet de preparadores, entrenadores e incluso jugadores por desarrollar algunas rutinas sencillas que permitan hacer algo de ejercicio mientras no se puede salir a hacer deporte. Como por ejemplo hizo el Barcelona con un hilo protagonizado por su jugador Brandon Davies como ejemplo:



Mucho ánimo a todos durante este tiempo de quedarse en casa, y aprovechen para hacer otras cosas… con el baloncesto en el horizonte.

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viernes, 23 de mayo de 2014

La importancia de los estudios en el baloncesto de formación

Por Jorge

Ahora que los estudiantes que juegan al baloncesto están cerrando sus cursos académicos y las temporadas deportivas conviene recordar una realidad que muchos (algunos padres y entrenadores incluido) no siempre quieren ver.

La posibilidad de que un joven jugador llegue a la élite del baloncesto es muy pequeña. A las necesarias capacidades técnicas, tácticas, físicas y demás cuestiones que tienen que ver con el talento se tiene que unir la necesaria suerte de estar en el sitio correcto en el momento adecuado, y por supuesto a dedicar muchas horas en el empeño. Por diversas circunstancias, incluso quienes tienen condiciones y entrenan con intensidad muchas veces se quedan en el camino.

“Estudiantes me convence porque es la opción que me permite compaginar deporte y estudios (…). Hasta los cuatro años o así de serlo, de jugar como profesional, no me di cuenta de que podía dedicarme a aquello. En realidad todo eran inconvenientes para los estudios pero yo hacía lo posible por estudiar. Tal vez porque pensaba que en algún momento todo aquello se podía terminar.” Carlos Jiménez, Cuadernos de Basket Nº 3

Carlos Jiménez, leyenda del baloncesto español, cuenta que le impulsó a fichar por el Estudiantes, y demuestra la buena cabeza que ya tenía entonces cuando no descuido sus estudios pese a que el baloncesto profesional llamaba a sus puertas. Estas palabras deberían servir de aviso para muchos chavales (y padres) que minusvaloran los estudios por una “fantasía” que la mayoría de las veces no llega.

Además aunque el sueño se cumpla, la carrera deportiva de un jugador profesional tiene fecha de caducidad, y acabada, la vuelta a la realidad a veces es muy dura si no se dispone de la formación educativa adecuada.

Por todo ello, durante las etapas de baloncesto de formación nunca será suficiente el énfasis que padres y entrenadores deban poner a los jóvenes sobre la necesidad de estudiar para labrarse un futuro más allá del ámbito deportivo.

Tal y como contaba Jiménez, cuando ya se alcanza cierto nivel, las posibilidades de compaginar deporte y estudios se complican por cuestión de tiempo y horarios. Lamentablemente en España no existen las facilidades del sistema que se utiliza en el baloncesto de instituto y universitario estadounidense en el que los horarios y fechas están ajustados para poder compatibilizar estudios y deporte.

No es lo habitual pero la imaginación y el deseo llevan a que algunos padres se contagien de los sueños de sus hijos y lejos de tener los pies en la tierra alientan una dedicación temporal de los jóvenes por encima incluso del nivel profesional ya a edades muy tempranas, descuidando la necesaria formación académica que en ese caso si debe ir más allá de los horarios programados de cualquier escuela si se quiere alcanzar un alto nivel formativo.

Obviando que el papel principal de la educación está y corresponde a las familias (madres y padres, principalmente), los entrenadores también puede colaborar exigiendo buenas notas (mejor sería el aprendizaje en sí, pero no es este el lugar para criticar el sistema educativo) y por supuesto resaltando los valores (esfuerzo, compañerismo, perseverancia, etc.) que acompañan al baloncesto y que luego tendrán continuidad en la vida más allá del deporte.

Una buena opción podría ser exigir buenas notas de tal manera que si no se aprueba no se juega, e incluso que las calificaciones fueran también un baremo para tener más opciones de hacer entrenamientos específicos extra o de poder participar en entrenamientos y partidos de equipos de superior categoría. Y si se baja el nivel académico, durante los entrenamientos se podría dedicar tiempo al estudio. Por supuesto esta medida sólo sería posible en estrecha colaboración con los padres e incluso con los profesores cuando fuese posible.

Pero ojo, una cosa es premiar al buen estudiante y otra castigar. Jamás se debe sancionar a ningún chaval dejándole sin entrenar, apartándole del baloncesto, porque con eso se impide el aprendizaje de los valores que supone formar parte de un equipo como el compromiso y la responsabilidad aparte de porque se perjudicaría al resto de compañeros. En el siguiente video "Pepu" Hernández hace referencia a este tema durante una charla para la Escuela de Baloncesto de La Solana (Ciudad Real):

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