Buscar en BA-LON-CES-TO

Mostrando entradas con la etiqueta Ray Allen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ray Allen. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de enero de 2016

Los mejores números 34 de la historia de la NBA

Por Jorge

Doscientos ochenta y dos jugadores de la NBA (y la ABA) llevaron el número 34 a sus espaldas, de los que ocho siguen utilizándolo en esta temporada 2015-2016.

Entre quienes lo utilizaron podemos encontrar a un viejo conocido de la ACB como Tony Massenburg, y al actual entrenador de los Dallas Mavericks, Rick Carlisle, que llevó ese número en sus tres temporadas ochenteras en los Boston Celtics.

Esta selección de los diez mejores de la historia destaca por los aleros y sobre todo por sus pivots.

10.- Xavier McDaniel

Alero de juego duro y agresivo, habitual de las trifulcas, vivió sus mejores años jugando para los Seattle Supersonics con los que promedió 21 puntos y 7 rebotes en seis temporadas.

Incluido en el quinteto ideal de rookies en su temporada como novato (1986), jugó un partido “All Star” en 1988.


9.- Charles Oakley

Ala-pivot rocoso que al igual que McDaniel solía estar metido en todos los rifirrafes, tenía un tiro de media distancia más que bueno al que añadía defensa y sobre todo rebote.

Inició su carrera profesional en Chicago formando parte del quinteto ideal de rookies tras su primer año en la liga (1986). Luego de ser moneda de cambio en un traspaso por Bill Catwright (lo que le privó de vivir los años dorados de los Bulls de Jordan), pasaría sus mejores temporadas en los New York Knicks con los que jugaría las finales de la NBA en 1994.

Lideró la liga en rebotes totales durante dos temporadas consecutivas (1987 y 1988), y formó parte del mejor quinteto defensivo en 1994, año en el que jugaría el partido “All Star”.


8.- Terry Cummings

El reverendo Cummings, miembro de la iglesia pentecostal, jugó como los anteriores también de alero, aunque más versátil y como mayor habilidad en el tiro y al poste bajo, desarrollando sus mejores años en la NBA en los Spurs de San Antonio en los inicios de la carrera de David Robinson, y sobre todo en los Bucks de Milwaukee.

Sin embargo su elección en el draft corrió a cargo de los Clippers (cuando estaban ubicados en San Diego) con los que sería elegido rookie del año en 1983.

Sus mejores temporadas serían la 1984-85 y la 1988-89 en las que jugaría los partidos “All Star”, además formaría parte del segundo mejor quinteto de la liga en 1985 y del tercero en 1989.


7.- Ray Allen


Líder de triples anotados (2973) en la historia de la liga (hasta que Stephen Curry alcance ese honor), ahora inactivo pero oficialmente aún no retirado, Allen representa el tiro en la NBA con una mecánica de ejecución impecable.

Jugó siempre con el número 34 (Bucks, Sonics, Heat) salvo en su paso por los Celtics donde no pudo jugar con ese número “por culpa” de otro integrante de esta lista de excelsos números 34.

Ganador de un anillo de campeón en Boston (2008), luego sumó otro título jugando en los Miami Heat (2013). Jugó diez partidos “All Star”, ganó el concurso de triples (2001), y fue elegido en el segundo mejor quinteto de la liga en 2005 y para el tercero en 2001.


6.- Paul Pierce


Único jugador en activo de la lista y siempre jugando con el 34 (Celtics, Nets, Wizards y ahora Clippers), Pierce representa el prototipo de alero. Hábil con el balón, puede anotar desde cualquier posición del campo y frente a cualquier defensor. Seleccionado en el mejor quinteto rookie en su temporada de novato (1999), ganó el premio MVP de las finales y el título con los Celtics en 2008. Jugó diez partidos “All Star”, y además fue seleccionado en el tercer quinteto ideal de la liga tres veces (2002, 2003, 2008) y otra en el segundo (2009).


5.- Clyde Lovellette

Jugó como pívot para los Minneapolis Lakers en los orígenes de la NBA, llegando a coincidir varias temporadas con el legendario George Mikan con el que alcanzaría el título en 1954. Título al que sumaría otros dos más jugando para los también míticos Boston Celtics (1963 y 1964) en un papel más secundario.

Seleccionado en el segundo mejor quinteto en 1956, jugó tres partidos “All Star”. Además de ganar títulos en la NBA, ganó el campeonato universitario de la NCAA (1952 con Kansas), y también el título olímpico (Juegos de Helsinki en 1952).

Los Lakers rinden homenaje a seis jugadores que contribuyeron al éxito de la franquicia cuando se encontraba en Minneapolis con un banderín que cuelga de su cancha y en la que se hace referencia a un Lovellette que forma parte del “Hall of Fame” desde 1988.


4.- Charles Barkley

Jugó con este número en los Sixers y luego en los Phoenix Suns con los que llegaría a jugar una final de la NBA en 1993.

Ala-pivot que en su momento luchó con Karl Malone por el título honorífico de mejor “power-forward” de la liga desde mediados de los 80 hasta principios de los 90, Barkley destacó por su fiereza reboteadora que le llevó a liderar la liga en ese apartado en 1987 pese a sus “escasos” 1,98 m, promediando 12 rebotes por partido al final de su carrera.

Jugó once partidos “All Star (MVP en 1991), y ganó el MVP de la temporada en 1993. Fue elegido cinco veces para el equipo ideal de la liga y otras cinco en el segundo mejor quinteto.

Dos veces campeón olímpico con Estados Unidos (1992 y 1996), fue el máximo anotador del considerado como mejor equipo de la historia del baloncesto, el “Dream Team” que jugó los Juegos Olímpicos de 1992.

Seleccionado como uno de los cincuenta mejores jugadores de la historia de la NBA con motivo del cincuenta aniversario de la liga en 1996, Barkley tiene su número retirado por los Philadelphia 76ers y los Phoenix Suns. Además entró a formar parte del “Hall of Fame” en 2006.


3.- Mel Daniels

Fallecido a finales de 2015, Daniels fue un pívot que jugó toda su carrera en la ABA salvo unos testimoniales once partidos en su última temporada como profesional en los New York Nets de la NBA.

Rookie del año en 1968 jugando para los Minnesota Muskies, sus mejores años transcurrirían en las seis temporadas que jugó para los Indiana Pacers con los que conseguiría el premio MVP de la temporada en 1969 y 1971, ganando tres campeonatos (1970, 1972 y 1973).

Jugó siete partidos “All Star” siendo MVP en 1971, y fue elegido cuatro veces en el mejor quinteto de la ABA (incluido en su año rookie). Alcanzó el mejor promedio de rechaces en tres temporadas, y es el mejor reboteador total de la historia de la ABA.

El número 34 fue retirado por los Indiana Pacers en su honor, y forma parte del “Hall of Fame” del baloncesto desde 2012.


2.- Shaquille O´Neal


Probablemente el pivot más devastador que jugó en la historia de la NBA gracias a esa combinación de fuerza y agilidad que le permitían desplazar por la pista su 2,16 m y sobre todo sus en algunos casos cerca de 150 kilos.

Injustamente, a mi modo de ver, menos considerado que otros jugadores por la superioridad física que tenía respecto de sus rivales, lo cierto es que era hábil con el balón en las manos, pasando y también botando como se puede ver:


O´Neal jugó sus mejores años en la NBA con el 34 en Los Ángeles Lakers (1996-2014), y con ese número a la espalda sería campeón de la NBA tres veces consecutivas (2000-02) siendo nombrado en todos los casos mejor jugador de las finales. Además sería elegido MVP de la temporada en 2000, y en esos años jugó siete partidos “All Star” (MVP en 2000 y 2004) y sería elegido en seis ocasiones para formar parte del mejor quinteto de la NBA y tres veces en el segundo mejor quinteto defensivo.

Los Lakers retiraron el 34 en su honor y actualmente está nominado para ingresar en el “Hall of Fame”, logro que a buen seguro conseguirá en este año 2016.


1.- Hakeem Olajuwon


Si Shaq fue el pivot más demoledor, Olajuwon probablemente sea el mejor juego de pies que pasó por las zonas de la NBA. De movimientos gráciles y elegantes, el pívot de origen nigeriano sigue hoy en día dando lecciones a aquellos jóvenes que quieren aprender de sus movimientos, y no sólo pivots como se ve en el siguiente ejemplo:


Olajuwon jugó toda su carrera en Houston (también allí jugó en su periplo universitario) salvo en su temporada de despedida que lo hizo en Toronto. Con los Rockets ganaría los títulos de la NBA en 1994 y 1995. Palmarés colectivo al que puede añadir la medalla de oro olímpica ganada con Estados Unidos en 1996.

Su palmarés individual es tan envidiable como sus movimientos al poste bajo, incluyendo doce participaciones en el partido “All Star”, seis veces en el mejor quinteto de la liga, cinco veces en el mejor quinteto defensivo (mejor defensor en 1993 y 1994), MVP de la temporada en 1994 y mejor jugador de las finales de la NBA en 1994 y 1995. Líder en promedio de rebotes y tapones en un par de temporadas, es el máximo taponador de la historia de la NBA.

Houston Rockets retiró el número 34 en su honor, seleccionado como uno de los cincuenta mejores jugadores de la historia de la NBA en 1996, forma parte del “Hall of Fame” desde 2008.

Leer más

lunes, 2 de diciembre de 2013

Baloncesto en Cine y TV (18): Una Mala Jugada

Por Jorge

Denzel Washington y Ray Allen, en el papel del jugador estelar, son los protagonistas del que para muchos es ya un “clásico” del cine de baloncesto dirigido por Spike Lee.


La película combina el drama que recoge los tópicos de las familias desestructuradas que por desgracia suelen acompañar a algunas estrellas del baloncesto colegial en Estados Unidos, especialmente entre los afroamericanos, y el mundo subterráneo que envuelve el reclutamiento de jugadores por parte de las universidades.

- El protagonista: Ray Allen

Actual jugador de Miami Heat y máximo anotador de triples de la historia de la NBA, Allen que apenas contaba con un par de temporadas profesionales a sus espaldas (Milwaukee Bucks) cuando protagonizó esta película, interpreta a Jesus Shuttlesworth, notable jugador de baloncesto de instituto. Sus lagunas interpretativas quedaron bien cubiertas por la plasticidad de su notable técnica individual en lo que al baloncesto se refiere:


Se hace raro ver a un “chico bueno” de la NBA protagonizando un drama deportivo sobre la carrera de un joven deportista que trata de superar las circunstancias sociales adversas que le tocan vivir. Al parecer el papel le fue ofrecido a Kobe Bryant que sin embargo declino tal posibilidad. Por cierto, por el hecho de que el protagonista juegue en el instituto Lincoln de Coney Island, algunos vieron cierto paralelismo con la carrera de un joven base salido de aquel instituto, Stephon Marbury, antiguo jugador de la NBA que ahora juega en China.

Todavía en activo, Ray Allen está dispuesto a ampliar su notable palmarés:

Más de 23.000 ptos anotados en su carrera 10 veces seleccionado para jugar el All Star Game Elegido para formar parte del 2º quinteto ideal de rookies en 1997 Medalla de oro con Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 Elegido en el 2º quinteto ideal de la NBA en 2005 y del 3º en 2001 Ganador del concurso de triples en 2001 Campeón de la NBA en 2008 (Boston Celtics) y 2013 (Miami Heat)

El reparto incluye a diferentes jugadores profesionales como secundarios que hacen lo que mejor sabían hacer, jugar al baloncesto: John Wallace, Walter McCarthy y Travis Best. Además también participaron diversos personajes del mundo del baloncesto NCAA y NBA en pequeños cameos resaltando la figura deportiva del protagonista: Michael Jordan, Shaquille O´Neal, John Thompson, etc.

- La película: “He got game” (1998)



Narra la vida de una familia afroamericana que tiene al padre cumpliendo condena en la cárcel y al hijo viviendo con su hermana junto a su tía debido al fallecimiento de su madre. El chaval destaca en el baloncesto colegial y eso hace que las universidades estén detrás de él para reclutarle.

El gobernador del Estado presionará al alcaide de la prisión para que deje salir al padre en libertad condicional con el objetivo de intentar convencer a su hijo para que firme su ingreso en la universidad en la que estudió el gobernador.

Spike Lee combinó en el filme su afición baloncestística (seguidor de los Knicks) con la temática habitual de su cine sobre la sociedad afroamericana. Y contó para el papel del padre del joven jugador con el dos veces ganador del Oscar, Denzel Washington, que no desentona en sus escenas de baloncesto (pese a su peculiar mecánica de tiro) pues no en vano es buen aficionado que con cierta regularidad está presente en las primeras filas del Staples Center de Los Angeles para ver a los Lakers.


Destacar entre la banda sonora el tema central cantado por el grupo de hip-hop “Public Enemy” acompañado por el cantante de Buffalo Springfield, Stephen Stills, que se encarga del sample del famoso tema "For What It's Worth" de esa mítica banda de rock:


Quien quiera ver la película completa vía internet:

Leer más

lunes, 23 de julio de 2012

Entrenamiento veraniego: el tiro (y III)

Por Jorge

Entrenado el gesto técnico y conocidas las características de tiro del chico/a que quiere entrenar, además de ver algunos detalles importantes del tiro en situación de juego real, ahora toca aplicarlo todo en algunos ejercicios sencillos de entrenamiento para mejorar los porcentajes.

Tiro en suspensión
La práctica perseverante y metódica del tiro es un punto a favor que si bien no garantiza el futuro acierto, sí permitirá tener más posibilidades... si ese entrenamiento se hace con ejercicios aplicados al detalle.

Objetivos de una sesión de tiro

Los objetivos de un entrenamiento de tiro se pueden aplicar por separado o en conjunto, y son básicamente tres:

1) Aprender a automatizar los gestos técnicos necesarios a la hora de aplicar el tiro después de un movimiento concreto.

2) Mejorar la confianza y el acierto del tirador desde una posición determinada o después de realizar un movimiento concreto.

3) Entrenar en una situación de cansancio físico y mental que luego será como realmente se ejecuten los tiros durante los partidos.

Entrenamiento para automatizar el gesto de tiro en un movimiento concreto

El principal error que comenten los jugadores/as jóvenes es querer dominar un determinado gesto técnico o movimiento rápidamente sin respetar los tiempos adecuados en el proceso de aprendizaje.

Un ejemplo. Vemos por la tele o durante un partido de un equipo del club para el que jugamos a un jugador/a que se juega un tiro después de una salida de bloqueo. Quedamos maravillados, y al día siguiente vamos a la cancha para intentar realizarlo. No lo conseguimos, nos cansamos, y lo dejamos por imposible pensando que nunca podremos llegar a hacerlo igual.

Nadie nace sabiendo, y aunque se tenga talento y condiciones, sin entrenamiento no se mejora. En este caso concreto como en otros habrá que tener paciencia, fijarse bien en los gestos técnicos del movimiento (cambio de ritmo/dirección, parada/recepción, etc.) e ir practicando cada uno de ellos poco a poco a una velocidad reducida hasta ser capaz de hacerlo con la coordinación y fluidez necesarias.

Finalmente con el movimiento “cogido” habrá que ir añadiendo velocidad y acierto a la ejecución para ser capaces de hacer ese tiro con la rapidez que luego necesitaremos para tirar con ventaja frente a una férrea defensa en un partido.

Entrenamiento de tiro para mejorar en confianza y acierto

Este entrenamiento sirve para ampliar el rango de tiro practicando desde todas las posiciones para que la confianza y el acierto permitan que durante los partidos se eviten la dudas y así los tiros se hagan de manera natural.

En este caso, el error habitual de los más jóvenes y no tan jóvenes es querer ser capaz de aumentar ese rango de tiro de la noche a la mañana tratando de convertirse en tiradores fiables desde cualquier posición tirando desde distancias demasiado lejanas o después de movimientos complejos todavía no dominados cuando aún no se tiene un nivel de acierto mínimo de corta y media distancia.

La recomendación sería dominar los tiros y movimientos sencillos para afianzar el acierto para luego practicar tiros desde posiciones o tras movimientos cuyo acierto todavía no es bueno para ir mejorando y ampliando porcentajes.

Entrenamiento de tiro en situaciones reales de juego con intensidad

Cuando ya se tiene un notable dominio del tiro en todo tipo de posiciones/distancias y tras movimientos concretos entonces las sesiones de tiro tendrán que tener la intensidad habitual que luego se vivirá durante los partidos.

Este tipo de entrenamiento nunca debe ser de alto volumen, es decir, importa más la intensidad que el tiempo dedicado. Habrá que realizar series de tiro con ritmo pero con descanso entre ellas para evitar que se acaben por forzar los tiros y por tanto sin que se tire siempre igual.

Realizar series de tiro a sesenta pulsaciones carece de sentido porque luego durante el juego esas pulsaciones se triplican, y por tanto tendremos que ser capaces de mejorar nuestros porcentajes con intensidad.

Una recomendación para practicar este tipo de tiros. Las sesiones de tiro suelen hacerse sin defensa, por ese motivo es útil la imaginación. Imaginar defensa. Tener tensión, suponer que tienes delante a un excelente defensor sobre el que vas a tener que anotar. En definitiva hacerte su propia película en la cabeza pero siempre basada en situaciones reales de juego, porque una cosa es imaginar, y otra fantasear.

Mira en el siguiente video como Derrick Rose, durante un campus predraft, hace tiro con tensión e intensidad como si tuviera defensa:



Ejercicios de tiro y tiempo de entrenamiento

Las características de los ejercicios de una sesión de tiro vendrán marcadas además de por sus objetivos, por el tiempo que se va a dedicar, y si se realizarán en solitario o en compañía.

El tiempo de una sesión de tiro debe tener en cuenta más la calidad que la cantidad. Mejor es dedicar 30-60 minutos de tiro con buena intensidad y concentración que estar un par de horas tirando desganado, forzando tiros y sin seguir una rutina de entrenamiento adecuada. Aprovechar siempre el tiempo.

Tirar al inicio de un entrenamiento de tiro desde larga distancia puede provocar alguna lesión y además fuerza la mecánica de tal manera que no se tire como se debe, por eso conviene comenzar desde distancias cortas aunque el acierto desde esas posiciones ya sea alto, tanto a modo de calentamiento como para reforzar la confianza que supone anotar con fluidez los primeros tiros de una sesión.

Si el entrenamiento es en solitario deberemos definir un tiempo de recuperación entre cada serie de tiro pues solos, además de tener que “autopasarnos” (si practicamos tiro tras pase) tendremos que coger nuestros propios rebotes lo cual ya supone una carga física importante. Esos tiros tendrán que tener un mínimo de intensidad, pero tampoco hay que tirar excesivamente cansado porque entonces se forzará el tiro, disminuirán los porcentajes y con ello aumentará la desmotivación.

Tiro por triosEl entrenamiento por parejas o tríos permitirá que la calidad de la sesión mejore. La situación ideal sería sesiones por tríos (tirador, reboteador y pasador) con un par de balones. Así los tiros se pudiesen hacer con ritmo. Los pases serían más reales, y el tirador sólo tendrá que preocuparse por la buena ejecución e intensidad de sus tiros. El descanso de cada serie de tiro correspondería a la serie de tiro de los compañeros de entreno.

En el siguiente video, Ray Allen indica un par de posiciones y movimientos para practicar el tiro. En los dos casos hace hincapié en la importancia de los buenos apoyos en las paradas antes de recibir el balón. Por último, habla de la importancia de la rutina y concentración a la hora de hacer tiros libres:



En un texto anterior referido a rutinas prepartido, que tenía también a Ray Allen como protagonista, mencioné que determinados rituales eran muy positivos para conseguir confianza y mejora en el tiro. Pero esas rutinas también se pueden tener en cuenta para las sesiones generales de tiro a la hora de definir una serie de puntos en la pista o de movimientos a entrenar, y hacer un número de aciertos o de tiros lanzados como parte de nuestra dinámica de entrenamiento.

Algunos ejemplos de tiros a practicar en series de 10 tirados o anotados:

Tiros a practicar
1) 45º al aro para tirar a tablero desde media distancia
2) Tiro tras bote en línea de fondo partiendo desde la posición de alero
3) En poste alto simulando una salida de bloqueo

Una recomendación. Si el nivel de acierto desde la posición que se está entrenando no es alto, mejor hacer series de diez tiros, para ir ganando confianza. Si no seguís este consejo corréis el riesgo de que vuestro desacierto provoque un cansancio físico y mental que termine por desmotivaros a la hora de cumplir con unos objetivos mínimos durante vuestro entrenamiento.

Una vez que los porcentajes mejoren fruto del entreno, para tratar de superarnos podemos establecer rutinas por las que tratemos de mejorar estableciendo el número de tiros que necesitamos para anotar diez, o incluso tratar de mejorar nuestras marcas de tiempo a la hora de cumplir con nuestra rutina completa de tiro. Eso sí, siempre que “esas prisas” no nos lleven a forzar tiros y a acabar por tirar de manera inadecuado haciendo lanzamientos que realmente luego no haremos durante el juego.

También cuando el entrenamiento se haga acompañado y si el nivel del jugador/a es alto, se puede tirar con defensa que será más o menos intensa en función del tipo de tiro que se practica. Así se entrena en situación más real todavía acostumbrando al tirador pues cuanto mayor sea el nivel de juego de sus partidos, más habitual será que tenga que tirar con la mano de un defensor en la cara.

Los resultados del entrenamiento de tiro se pueden registrar en una libreta para conocer cual es la evolución del tirador, y luego se pueden pasar a los entrenadores para que comprueben cual ha sido el trabajo de tiro durante el verano u otro periodo vacacional. Además de anotar tiros tirados, anotados, y el porcentaje, también puede estar bien indicar el tiempo total necesitado para hacer esos tiros así como las posiciones o movimientos en los que se practicó.

Palabras y anécdotas de algunos tiradores

Recientemente en una
charla organizada por la Federación de Baloncesto de Madrid, José Manuel Beirán (tirador histórico medallista olímpico en 1984), remarcó unas ideas sencillas y básicas:

- La mecánica es el 25% del tiro, el resto es práctica y confianza.

- Entrenar haciendo muchas repeticiones para tirar siempre igual para mejorar en mecánica y acierto.

- Tirar con decisión y rapidez (para evitar las dudas).

Para aquellos que creen que los que meten son unos privilegiados o que vino Dios a verles, decir que no existen recetas mágicas para mejorar el tiro, sólo entrenamiento, paciencia, y perseverancia:

"Recuerdo que desde los ocho años me pasaba muchas horas practicando el tiro. Aparte de entrenar, si un jugador joven quiere convertirse en un buen tirador, debe hacer horas extras. Debe pasárselo bien con un balón en las manos, pasar horas y más horas tirando en cualquier sitio que haya una canasta”. Juan Carlos Navarro


Nash demuestra que para mejorar el tiro sólo se necesita un balón, una canasta... y ganas de entrenar. Fíjate que comienza su entrenamiento desde distancias cortas para calentar, luego practica todo tipo de tiros, y pese a entrenar sólo corre a por sus rebotes para hacer tiros con pulsaciones y ritmo:



Una anécdota que explica bien a las claras cual era el nivel de perseverancia (y también diría de amor por el juego) del excelente tirador Velimir Perasovic. Jugando en Baskonia, su compañero Lucio Angulo le pidió prestado su coche para poder hacer un viaje a su Zaragoza natal. El croata se lo dejó sin problemas, y le dijo que en el maletero llevaba un balón, algo que Lucio no entendió muy bien para qué, a lo que el bueno de “Peras” le dijo que por si tenía ganas de parar a hacer algunos tiros en alguna pista que se encontrara por el camino.

Cada vez cuesta más ver a jóvenes jugadores que se quedan después de los entrenamientos o que llegan antes de la hora establecida de entreno para hacer algunas series de tiro. Lo curioso es que luego se sorprenden cuando sus porcentajes son bajos. Espero que esta serie de artículos estimule a la chavalería que tenga ocasión de leerlo para al menos tratar de mejorar su tiro durante las vacaciones.

Leer más

miércoles, 23 de mayo de 2012

Rutinas, rituales, y tiro

Por Jorge

La técnica individual tiene mucho de rutina (costumbre o hábito de hacer las cosas de forma mecánica y sin razonar). Para dominar el bote, tiro, paradas, pivotes, etc., primero hay que aprender como realizar los gestos y movimientos correctamente para después repetirlos una y otra vez, añadiendo velocidad a su ejecución.

Ray Allen
Cuando los más jóvenes están aprendiendo no terminan de entender porque se insiste en la práctica repetitiva de los gestos técnicos para que luego se hagan con acierto durante el juego. Por ejemplo en el caso del tiro.

Para muchos parece que el acierto en el tiro es casi fruto del azar, cuando en verdad, entre otros muchos factores por supuesto, está la repetición constante, es decir, la práctica que hace que al final existan más probabilidades de encestar.

Ray Allen es un jugador técnicamente notable que destaca por su habilidad para el tiro (máximo anotador de triples de la historia de la NBA) fruto de su trabajo cotidiano, incluso todavía ahora pese a tener una trayectoria y un dominio de los gestos técnicos en el tiro que no ofrece dudas.

Para aquellos que quieren mejorar su técnica, además de su acierto, a veces se preguntan que se necesita, y la respuesta es sencilla, tiempo, paciencia, y constancia. Tener una buena rutina de práctica permitirá mecanizar movimientos que luego se aplicaran al juego:



En el anterior video se ve la rutina que tiene Allen antes de un partido. Además de las virtudes que pueda tener para la mejora técnica y física, en este caso, esta rutina también tiene mucho de ritual que ayuda al jugador a mejora su concentración, además de ayudarle también a mejorar en confianza y seguridad antes de afrontar un partido.

Otro ejemplo de ritual en el baloncesto lo tenemos en el tiro libre. Misma distancia y condiciones similares siempre. Desarrollar siempre el mismo ritual durante su ejecución procura confianza y concentración al tirador. Factores notables para conseguir acierto si además ya se dispone de la mecánica de tiro adecuada.

Las rutinas de tiro o de otros gestos técnicos no son exclusivas de la preparación prepartido, también se pueden considerar en el entrenamiento individual, es decir, aquel jugador que quiera mejorar su técnica sólo necesita una canasta, un balón, y autoimponerse una serie de ejercicios con un determinado número de repeticiones. Por ejemplo, anotar/tirar x tiros en una posición de 45º a tablero, anotar/tirar x triples, hacer x recorridos de fondo a fondo realizando cambios de mano entre las piernas, etc.

Aquellos que juegan en un equipo suelen tener una serie de días de entrenamiento, pero nunca es suficiente, entre otras cosas porque son multitud los detalles a entrenar, y en los equipos además de la técnica, también se tiene que trabajar la preparación física, y la táctica individual, y colectiva. Y si bien tampoco hay que realizar sobreesfuerzos porque tan importante es la actividad como el descanso, buena parte de la mejora en la técnica vendrá determinada por el entrenamiento individual que cada cual esté dispuesto a realiza independientemente del objetivo final que se tenga: jugar en la elite o disfrutar del juego sin más.

Para aquellos que decidan crear y realizar sus propias rutinas para mejorar su técnica y su acierto, recomendarles paciencia pues la mejora en la ejecución técnica se producirá poco a poco. No se tendrá un bote o un tiro técnicamente bueno de la noche a la mañana, ni tampoco se conseguirá anotar con facilidad en un santiamén.

Una vez que el gesto sea bueno, habrá que añadir velocidad a la ejecución, y sobre todo que esa ejecución sea similar a las situaciones de juego que luego nos vamos a encontrar en los partidos. Esto es algo que tampoco entienden los más jóvenes. El juego sin defensa en 1x0 nunca es efectivo si quien ataca no imagina defensa. ¿Por qué tengo que hacer una salida abierta después de finta, bien flexionado y con velocidad si no tengo a nadie delante? ¿Por qué tengo que dar un bote fuerte para que el balón suba rápido para que el gesto de tiro sea a su vez más rápido y efectivo si no tengo defensa? Muy sencillo. Porque si no se practica a la velocidad y en las condiciones que luego se tendrá con defensa, cuando se tenga esa defensa en un partido será poco probable que se alcance un alto nivel de acierto.

Las pulsaciones durante los ejercicios de tiro también son un factor importante que determina el acierto en los partidos. Que quiere decir esto, pues que si un jugador está acostumbrado a tirar y anotar a ochenta pulsaciones, será un buen tirador de “salón”, pero cuando llegue la hora de un partido en el que la agitación del juego le lleve a estar por encima de las ciento sesenta pulsaciones de media, su nivel de acierto bajará notablemente. No es lo mismo tirar “fresco” que “cansado”. Así de sencillo. Otra cosa es que primero haya que practicar a ritmo bajo para coger técnica y confianza para después ir aumentando ese ritmo asemejándolo al que se vivirá durante los partidos.

Si en la práctica sin defensa se puede conseguir una ejecución técnica lo más parecida a la que luego se vaya a aplicar en un partido, y se consigue realizar una ejecución fluida y anotar, luego habrá mayores niveles de acierto por la confianza que el entrenamiento aporta al jugador.

Leer más